CAPITULO 79: UN EMBARAZO ATÍPICO. LA HABITANTE DEL SALÓN.
(Voz de Esme)
"Bueno, esto tiene muy buena pinta." Dijo Carlisle desde el cuarto donde había vuelto a montar la 'consulta' con el ecógrafo que habíamos usado cuando Bella tuvo a Renesme y temimos por su vida. "Parece que tus órganos están un poco tocados, pero perfectamente, y esas costillas han soldado de maravilla. Además, parece que los embriones han alcanzado casi el mismo punto de maduración, aunque tu tripa parece a punto de estallar de un momento a otro."
"La siento así." Afirmó ella con un tono alegre. "Deberías ver el show. Jake me ha montado una cama especial en el coche solo porque no entro ni aunque mueva el asiento de copiloto. ¡Y en el autobús me hacen pagar billete doble!. ¡Oh, y me sacan fotos cuando me ven por la calle! Por no hablar de que me tienen que mandar la ropa hecha a medida."
"Ya está, tenía que decirlo." Dijo el alocado rubio.
"Oye, en serio, lo de tenerte aquí tanto tiempo es un grano en el…" Dijo Emmet.
"Ya, pero en la reserva no me dejan ni entrar." Afirmó. "Así que… se siente…" Canturreó.
"Phury, tu sobrinastra quiere que le hables." Le dijo Edward. "Ahora, pero va a tener que esperarse."
"¿Y no puedo ir ahora?" Preguntó poniendo ojitos de cachorro que me hicieron sonreír.
La verdad es que desde hacía cosa de dos meses, se había asentado en nuestro salón cuando no estaba por ahí fuera, en los bosques cazando animales o por el norte cazando furtivos. Charlie había dicho varias veces que el índice de criminalidad de furtivos había casi desaparecido del año anterior a este.
"Vamos, no os peleéis chicos." Les dije. "No es bueno para los bebés."
"Quién lo iba a decir." Dijo Rosalie. "¿Cinco meses? A Bella le partió la espalda en menos de dos."
"Ya tenemos mucho cuidado de que Rissa no haga movimientos raros." Afirmó Jacob.
"He estado estudiando esto." Le dijo Edward. "Y aunque el bebé de frío intente dormir para no crecer tan rápido, dentro de poco el vientre será tan grande que podría matar a la madre, pero no es seguro sacar al caliente antes del 6º mes, como prontísimo."
Ya nos lo había comentado, y Carlisle había dicho que valía la pena intentar hablarlo con los chicos en vez de con ella porque ella era más que evidente que diría que no a la proposición.
"Vale, acorta." Le dijo Embry. "¿A dónde quieres llegar?"
"A que la única forma de que tenga una posibilidad de dar a luz a los dos, es guardar reposo absoluto." Le dijo Edward. "Eso retrasaría un poco el parto. Alimentación mixta de sangre y comida… carne cruda con sangre aún templada…"
"Ya, pues a ver quién es el guapo que le dice que se quede quieta sin moverse ni un milímetro." Afirmó Embry.
"Si Jake se lo pidiese…" Dijo Seth.
"No es tan sencillo." Afirmó este suspirando. "Ya sabéis que tiene demasiado espíritu, aunque me haga caso… bueno, no es capaz de quedarse quieta dos horas seguidas sin hacer nada, con que menos aún un mes entero."
"Tal vez si se lo pidieses…" Le dijo Alice.
"No, Alice." Dijo Jasper mirando alrededor. "Lo que dice Jacob es cierto. La única forma de conseguir algo así sería romperle todos los huesos para que no pudiera moverse, y precisamente queremos evitar eso."
"Además, siendo un trasformista, aunque sea puntualmente… bueno, su regeneración es más rápida que la de un humano medio." Afirmó Edward. "Probablemente se le soldarían en falso y habría que volver a rompérselas después para que se las pusiésemos en su sitio."
"¿Y atarla a la cama?" Preguntó Emmet.
"Si fuese yo me intentaría soltar." Afirmó Rosalie suspirando.
"Siendo ella también." Afirmaron los chicos.
"Jacob, la decisión en vuestra." Le dijo Edward.
"Se lo pediré." Dijo. "Pero no puedo prometer nada."
"Entonces suerte." Le dijo Alice. "Porque la he visto en casa de una india, había rastros de lobo, pero no estaba en ese momento."
"Y adivina qué loba puede ser…" Dijo Jared.
"Emily, desde luego." Afirmaron.
"¿Y debería irme con ella por qué exactamente?" Preguntó Rissa del brazo de Carlisle desde la puerta.
"Porque vas a tener que hacer reposo absoluto durante un mes, más o menos." Afirmó Jacob. "Por lo que se ve, si no lo haces hay riesgo de perder uno de los dos bebés, y puedes adivinar cual. Pero les he dicho que es imposible que te quedes quieta."
"Bueno, tengo… tengo que hacer cosas y… no me gusta estar quieta, me recuerda a cuando estuve muerta." Dijo Rissa dudando. "¿No habría otra forma?"
"El reposo absoluto es el único modo de posponerte el momento del parto, y aún así no sería seguro que aguantaras otro mes más." Le dijo Carlisle. "Y aún con eso… no es del todo seguro que el bebé más débil sobreviviese."
"Dos cosas." Dijo Rissa. "Uno, no hay bebé más débil. Y dos, si tengo que hacer reposo absoluto para proteger al bebé lobo… entonces no me queda otra cosa que buscarme un buen camisón que me valga para cuando me crezca aún más esta tripa y tumbarme en la cama. Hum… también necesitaré dieta, no voy a poder bajar lo que me coma…" Añadió como para ella. "¿Y no podría moverme nada de nada?"
"Bueno… igual podríamos dejarlo en una silla de ruedas, pero no podrías salir de casa." Le dijo Carlisle.
"Eh, eso suena mejor." Dijo Rissa sonriendo.
"No te emociones tanto." Le dijo Emmet. "Probablemente te toque hacer el papel del científico ese vegetal."
"Una silla a motor." Asintió Edward. "Sería la opción más viable, desde luego."
"Vale, está bien." Dijo Rissa sentada en el sofá con Jacob a su lado abrazándola porque tenía frío como Bella cuando estaba en su situación. "No me moveré de la cama y la silla de ruedas esa. ¿Será suficiente?"
"Si prometes no usar la silla demasiado estaría bien." Afirmó Carlisle.
"Apuesto un par de los grandes a que en una semana vuelve a estar correteando por ahí." Afirmó Emmet bromeando.
"Perderás." Afirmó Rissa. "Soy cabezota como yo sola, pero cuando se me mete algo entre ceja y ceja, no paro hasta conseguirlo. Y por nada del mundo voy a dejar que mis crías sufran lo más mínimo. El primer paso para un adulto valiente y duro es una madre valiente y dura. Y como aquí el amigo Edward dice que al menos una puede comunicarse con él… significa que nos oyen, y quiero que sepan que su madre las quiere y… bueno, no va a dejar que les pase nada malo."
Eso nos hizo sonreír, a Rosalie, a Alice, a Bella, Carlisle, Edward, los chicos… y sobre todo a Leah. Nunca había visto a Leah sonreír así; era como Rosalie con Renesme, parecían proyectar sus deseos de maternidad en los que las rodeaban y eran 'familiares'.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Jacob)
"Jake, ayúdame, por favor." Me dijo Rissa cuando llegamos a casa y vimos la nota encima de la mesa que indicaba que Billie había ido a algún lado y tardaría aún un poco en llegar.
"Ya te estoy llevando casi a pulso." Le dije. "No voy a dejarte caer, tranquila."
"No, necesito ayuda para preparar la habitación para lo del reposo absoluto." Me dijo. "Voy a necesitar una bacinilla al alcance de la mano, para no moverme con giro, ya sabes, por… el peso de la tripa y el volumen y eso. He pensado que si movemos la mesilla donde tiene tu hermana el florero podría ponérmela al alcance de la mano en la cama."
"Un momento, me he perdido." Afirmé. "¿Tú no decías que no podías parar quieta sin hacer nada durante todo un día?"
"Bueno, pues haré lo que pueda." Afirmó sonriendo. "Aunque voy a volveros locos. Pero yo creo que si tengo una pila de lecturas al alcance de la mano y una radio para entretenerme, y la bacinilla para no ir al baño… tal vez podría conseguir estarme un tiempo quieta del todo, o al menos sin moverme de la cama."
"¿Por qué ese cambio de decisión?" Le dije confuso.
"Jake, tú has aceptado criar a una de las crías que no será fruto tuyo." Me dijo suavemente y seria pero sonriendo. "Voy a hacer todo lo que esté en mi mano para demostrar a todos que se equivocan y protegerlas a las dos. Y es cierto, no hay cría débil."
"Aceptémoslo, mi cría se gesta a un ritmo normal." Le dije. "Y la suya… bueno, crece demasiado rápido."
"Cierto, pero es una buena persona. Se preocupa por su gemela." Me dijo.
"¿Gemela?" Le dije levantando una ceja.
"Sí, bueno… ¡sorpresa!" Me dijo intentando sonar alegre. "Son dos chicas, y son gemelas, salvo por el pequeño detalle de que son de padres diferentes. Y sobre lo del crecimiento… bueno, parece que se ha mezclado un pelín el material genético, la pequeña 'futura loba' está creciendo… un pelín más rápida que una humana normal, dentro de poco estará con la madurez de los seis meses, solo que… un poco más pequeña y delgada."
Pero eso era…
"¡Eso es genial!" Afirmé feliz. "Wow, lo siento, no cogerte. Pero es que estoy tan conténto…"
"Aún así… sé lo que pasa con los gemelos, y no te exime de que tengan que buscarnos una incubadora para sacarlos antes de los 9 meses de desarroyo." Me dijo. "Y sigo necesitando reformar un poco la habitación de tu hermana, así que vas a tener que llamarla y decírselo."
"Claro, pero… bueno, podemos seguir usando la cama que hemos puesto en mi…"
"No." Dijo ella. "Quiero que duermas, llevas noches mal-durmiendo por mi culpa, tienes una ojeras que parecen moratones."
"Vale, entonces le diré a mi padre y pondremos tu cama en una esquina del salón." Le dije dándome cuenta de esa idea tan genial que comenzaba a gestarse en mi mente. "Mira, la pondremos aquí, en esta esquina. Moveremos este butacón y la mesita la desplazaremos un metro o así y pondremos la cama ahí, así podrás ver la tele, dormir y recibir visitas todo en el mismo sitio. ¿Qué te parece?" Le dije ilusionado. "Oh, y así podemos comer todos en el salón. Bueno, Billie y yo en la mesa y tú… en la cama."
"Jake…"
"Yo creo que si llamo a Embry y Quil podríamos mover la cama de mi hermana y ponerla aquí para esta tarde." Continué. "Llamaré a Leah para que venga a ayudarnos a poner esto un poco más a tu estilo. Y puede echarte una mano para bañarte si no quieres mi ayuda más."
"¡Jake!. ¡¿Quieres hacer el favor de dejar de vomitar palabras?" Me dijo haciéndome parar. "Eh, agradezco tu ilusión, y me encanta la idea, pero primero tienes que pedirle permiso a tu padre, sigue siendo su salón. Y desde luego que prefiero seguir bañándome contigo, pero me temo que ya no cabemos los dos y mi tripa en la bañera. Si fuese verano podríamos ir a algún lago, pero de momento… tendremos que conformarnos con la bañera. Y no me fiaría de nadie más para ayudarme a meter en la bañera, desde luego."
Eso me hacía sentir orgulloso, me prefería a mí antes que a cualquier otro, pero llevaba razón, me había ilusionado antes de tiempo, o… tal vez no.
(Salto espacio-temporal)
"Parece que lo tienes muy pensado." Me dijo mi padre cuando le comenté los cambios en el estado de Rissa y qué había pensado hacer en el salón.
"¿Entonces eso es un sí?" Le dije.
"Claro, y ojalá pudiera ayudar, pero…" Dijo palmeando su silla.
"No te preocupes, voy a llamar a Embry, Quil y los Clearwater." Le dije. "Sue podría decirnos cómo hacer que lo de alrededor de la cama parezca más femenino sin cambiar lo que es el aire del salón."
"Y lo siguiente será hacer una inauguración." Me dijo divertido. "Y por lo de la comida, no te preocupes, podemos ponérsela en una bandeja y que coma en la cama. Incluso si necesita dieta especial por el potasio o lo que sea…"
"Lo único que necesita es que la carne tenga aún un poco de sangre y vasos de sangre, pero esos ya me encargo yo de dárselos." Le aseguré. "Carlisle ha conseguido más bolsas para trasplantes, dice que agotarán sus reservas pero vale la pena por salvarle la vida a mi mujer."
"¿Y qué hay de Nessy?" Me dijo como si tuviese algo rondándole la cabeza.
"Nessy es algo… diferente." Afirmé. "En ningún momento la he visto como a una mujer, al menos no de momento. Es más… como una hermana pequeña, alguien a quien proteger."
Mi padre asintió suavemente pero no dijo nada, se dio media vuelta en la silla de ruedas y fue a la cocina dejándome solo.
Entonces puse la oreja al baño donde Rissa se estaba bañando como buenamente podía debido a las dimensiones que había cobrado ahora su vientre y que difícilmente entraba en la bañera por lo que tenía que lavárselo echándose ella misma agua por encima para mojársela y aclararse el jabón. Leah se había ofrecido a ayudarla mientras mi padre y yo discutíamos lo de pasar su cama a una esquina del salón para que pudiese ver la tele y participar de la vida diaria de la casa sin moverse de la cama.
La verdad es que no podía estarle más agradecido a Leah, no solo era mi beta sino que además me estaba ayudando bastante en estos momentos tan duros.
Entonces salió riéndose y diciéndole algo a Rissa para ir hacia la cocina.
"Ah, hola Jake." Me dijo divertida.
"¿Cuál es el chiste?" Le dije.
"Nada, Rissa dice que dentro de poco va a acabar explotando como un globo super-hinchado y discutíamos sobre qué saldría en lugar de aire." Me dijo. "Dice que igual salen caramelos, como si fuese una piñata. ¿No es gracioso?"
"Me alegra que os lo toméis tan bien como para bromear." Le dije sonriendo.
"Bueno… se supone que la mejor medicina para casos tan malos es la risa." Me dijo cogiendo un vaso con agua casi helada. "Tiene sed."
"Entonces llévale también el termo ese con 'chupete'." Le dije. "Últimamente suele tener sed de eso."
"¿Y qué es?" Me dijo.
"Mejor no quieras saberlo." Afirmé sonriendo. "¿Necesitáis ayuda?"
"No, tranquilo." Me dijo. "Voy a ayudarla con lo del aceite de almendras para la tripa, tiene tanta que jamás pensé poder ver una mujer embarazada con tanto bombo." Afirmó antes de desaparecer y que en su lugar, alguien llegara a la puerta y llamaran.
"Ya va…" Dije levantándome y yendo a abrir.
"Servicio de entrega especial." Me dijo Seth bromeando.
"Seth, Embry, Quil, pasad." Les dije dejándoles pasar. "Seth, Leah está aquí."
"Ya lo sé." Me dijo sonriendo como siempre. "Tiene mucha ilusión con tus bebés, oh, futuros bebés."
"Diavvolo nos llamó para decirnos que nos acercásemos a la frontera entre territorio Cullen y territorio lobo para darnos un paquete." Me dijo Embry mostrándome el paquete que habían traído y que parecía un baúl de grande. "Por lo que se ve ha traído media ciudad en ropas de embarazada."
"Un momento, id sentándoos." Les dije para ir a la puerta del baño y llamar suavemente. "Rissa, tu amiguito vampiro te ha mandado una caja. ¿Puedo abrirla?"
"Sí, claro." Afirmó. "Max me ha traído un par de cosas hasta aquí."
"Eh, 'tío-sombras'. No me gusta que te cueles en mi casa." Le dije. "¿Me has oído?"
"Técnicamente no estoy en tu casa." Me contestó una sombra en la puerta. "Y como no podemos entrar, me toca a mí vigilar la salud de Rissa."
Mira, pasaba de él, mientras no apareciera, y no había aparecido desde que volvimos, como si quería pegarse un tiro.
Regresé al salón y cogí un cuchillo para desembalar la caja y descubrir que estaba llena de ropas de embarazada, desde pantalones enormes, camisetas, vestidos y…
"¡Rissa, tenemos unos camisones para embarazada muy chulos!" Le grité canturreando e intentando no sentirme celoso de que ese hijo de mala mujer de Phury Diavvolo le hubiera renovado el armario con ropa genial hecha a medida a juzgar por lo lujoso de tejidos y confección que tenía todo como para ser todo de tienda para embarazadas.
"Ya está, que parece que nunca hubierais visto un arcón de embarazada." Nos dijo Max desde las sombras del sofá.
"¿Por qué no sales y das la cara?" Le dijo mi padre.
"Déjalo, Billie." Le dijo Embry. "Es una rata cobardica. Solo sale a matar desde la espalda."
"No quiero asesinos en casa." Negó.
"Mis disculpas, señor, pero técnicamente no estoy en la casa." Afirmó desde las sombras de la alacena.
"Veo que sigues moviéndote por todas las sombras, cobardica." Le dije con ironía. "Por mí puedes quedarte ahí para siempre. Pero no asomes tu cara por aquí o te las verás conmigo."
"Y con nosotros." Afirmó Embry.
"Si quieres vigilar para mantener al tanto a la familia bien." Dijo Seth. "Pero que sepas que Leah no va a moverse de aquí, nos avisará en cuanto asomes las narices."
"Ya, que ya sé el tratado." Dijo. "Y por respeto a Rissa y los Cullen no vamos a violarlo, pero nadie dijo nada de no espiar desde las sombras con el beneplácito de la futura mamá."
"¿Qué beneplácito de qué?" Dijo Leah.
"Maxi, tengo aquí a toda la manada." Le dijo Rissa del brazo de Leah para regresar a tumbarse al sofá. "Puedes irte a descansar un poco."
"Está bien, dame un toque cuando se larguen." Le dijo.
"Llama tres veces su nombre ante un espejo y aparecerá." Dijo Embry bromeando.
"No." Dijo Rissa divertida. "Se refiere al móvil. Me ha regalado uno de marcación por voz para llamarles cuando quiera sin que tengan que entrar."
"Ese camisón es nuevo ¿no?" Le dije.
"Seda salvaje mezclada con elastán y algodón." Afirmó Leah. "Debe estar hecho a medida porque en el pecho le queda justo y la tripa le sobra aún."
"Supuestamente aún tiene que crecer más." Le dijo Rissa sonriéndole.
"Espera." Le dije llevándole las manos a la rebeca rosa apagado tirando a blanco que llevaba. "Llevas el lazo suelto."
"Ah, se ata bajo el pecho." Dijo. "Es muy cómoda para darme un poco de calor."
"¿Sabes qué?" Le dije. "Luego vamos a ir a cogerte la cama del cuarto de mi hermana para sacártela aquí. Y Sue, la madre de Leah y Seth, va a venir a echar un ojo a lo que es diseño de interiores."
"Deberíais llamar también a Emily." Nos dijo mi padre. "Sigue siendo buena en diseño de interiores y es parte de la manada. Además, Sam agradecerá que intentéis unir un poco las manadas."
"Pensaba que le daba igual." Afirmó Quil.
"Eh, Jared y Paul vinieron a luchar codo con codo con vosotros." Me dijo Rissa frotándose un poco los brazos mientras Leah volvía con un secador en la mano. "Creo que eso es un intento de acercar posiciones pero sin decirlo cara a cara."
De pronto todo cobraba sentido.
"Wow, Rissa es una auténtica esposa de alfa." Dijo un amigo de Seth.
"Gracias por quitarnos la venda de los ojos, cielo." Le dije bromeando. "Ahora he quedado como un tonto."
"No, Jake." Me dijo con ironía. "Si te hubiera querido dejar como un tonto te hubiera dicho que me había dado cuenta cuando les oí aparecer en Alaska."
Eso nos hizo reír incluso a mi padre que se tapó la boca para intentar aguantar la risa sin demasiado éxito.
"¿Ves?" Dijo Leah. "Ahora sí que estoy contenta de pertenecer a esta manada. No muevas la cabeza que voy a secarte un poco."
"Puedo sola." Dijo Rissa.
"Cheeee, las manos quietas." Le dijo Leah. "Que a partir de ahora se supone que eres la mujer maniquí. No te mueves ni un milímetro si podemos evitarlo. Y créeme, podremos evitarlo."
(Salto espacio-temporal)
"¿Esto va bien aquí?" Preguntamos mientras Quil, Embry y yo poníamos la cama justo junto a una venta en perpendicular.
"Perfecto." Afirmó Sue. "Ahora Seth, pon tu mesilla justo a la derecha y tú, Jared, la tuya a la izquierda."
"¿Así está bien lijada?" Preguntó Paul entrando la mesa carrito que estaba haciendo.
"Le falta un poco más de pintura aquí." Le dijo Emily. "Por lo demás parece perfecta."
"De verdad, no hace falta tanta cosa." Dijo Rissa. "Os estáis tomando demasiadas molestias."
"De eso nada." Afirmó Sam. "Y si no piensa que en un futuro alguna de nuestras chicas podría necesitar algo de esto."
"¿Os imagináis que alguno tenga sextillizos?" Dijo uno de los amigos de Seth que estaba clasificando revisas a las que estaban haciendo puntitos para que Rissa pudiera leerlas del braille.
"Además, el que tendría que quejarse aquí es Billie." Dijo Charlie que estaba remangado y ayudando a mi padre a montar la mesita con bandeja para la comida en la cama. "Entre unos y otros le hemos convertido el salón en un taller de montado de cosas."
"Mamá, mira, yo creo que poniendo estas sábanas parece más integrado en el salón." Le dijo Leah a Sue.
"Una buena idea." Afirmó esta.
"¿Y si le ponemos una manivela a este trozo de cama para que pueda incorporarse más para comer?" Preguntó Seth.
"De verdad, no es necesario que hagáis todo esto." Dijo de nuevo Rissa.
"¿Estás de broma?" Le dijo Leah. "Claro que tiene que hacer todo esto. Tú vas a tener que quedarte tipo vegetal casi durante todo un mes. Qué se chinchen y trabajen un poco."
"¡Leah, un poco de modales!" Le dijo Sue.
"Qué, es cierto." Afirmó. "Anda que no disfrutaría yo si tuviese a tantos hombres trabajando por mí."
Eso hizo que Rissa se aguantara la risa mientras Sue volvía a reñir a Leah por hablar así y Emily se unía a la sonrisa de Rissa.
"Madre mía…" Le oí a Rissa susurrar a Emily mientras esta la ayudaba a incorporar porque los bebés habían vuelto a hacerle daño por dentro.
"Esto es un circo a veces, pero ya te acabarás acostumbrando." Le dijo Emily.
"No, si agradezco esto." Afirmó Rissa. "Nunca me ha gustado compadecerme de mí misma, menos aún que me compadezcan. En serio, si fuera por mí estaría por ahí dando paseos, me duelen las piernas de no hacer nada."
"Tienes que quedarte quieta…" Le susurró Emily en tono maternal.
"Si ya lo sé, le prometí a Jake hacerlo." Le dijo. "Pero la verdad es que quiero que nazcan las dos. Aunque luego una tenga que acabar en la incubadora."
"¿Entonces irás al hospital?"
"¿Con una cría medio vampiro dentro?" Le dijo. "¡Ni de broma!. ¡Me la quitarían para hacerle pruebas y a saber qué más!"
"Vale, vale, cálmate." Le dijo Emily. "¿Salimos al patio un poco?"
"Vale." Dijo Rissa. "¿Jake?"
"Oído cocina." Afirmé para ir a cogerla en brazos con mucho cuidado. "Aprovecha, señorita que cuando tengas esto terminado no vas a poder salir hasta que no se te quite el bombo."
"¿En serio?" Me dijo con ironía. "Y yo que pensaba que podría salir a correr por ahí un poco. Ahora tengo un arma letal, me tiro en plancha y aplasto a quien sea."
Al menos se lo estaba tomando con tranquilidad y buen humor, y eso era genial.
