CAPITULO 81: NOMBRES CON GANCHO. LA PEQUEÑA DONNA.
(Voz de Jacob)
"A ver… caballeros, no quiero tener que poner paz aquí ¿de acuerdo?" Nos dijo Charlie mientras tomábamos asiento en una cafetería que nos había sugerido y donde iba a cenar todas las noches antes de Bella, solo que ahora había ido a tomar un café para por si acaso se liase por la reunión improvisada.
"Tranquilo Charlie." Le dijo Seth. "Nos comportaremos ¿a que sí?"
"Claro." Afirmó Phury.
"Descuide sheriff." Le dijo Claudio. "Hemos venido en son de paz, nos comportaremos."
"Bien…" Nos dijo.
"Voy a pedirme una cerveza." Les dije. "¿Papá, Rissa, Seth? Os preguntaría al resto, pero… es evidente que no tomáis nada que sirvan aquí."
"Tranquilo, hemos venido comidos." Dijo Phury divertido. "Un par de osos negros."
"¡Comida!" Dijo la pequeña.
"Aquí no, pequeña." Le dijo Rissa dándole un beso en la cabeza con pelo blanco.
La verdad es que en menos de un día ya había desarrollado hasta tener pelo liso salvo por las puntas donde se rizaba y rubio casi blanco. Salvo por un mechón de pelo que era rojo como la sangre. Cosa que no entendía.
"Vaya, es la viva imagen de sus padres." Me dijo Phury con ironía. "Tiene el pelo de mi hermano."
"Lo que no entiendo es cómo es posible que tenga ese mechón rojo." Le dije. "El padre se teñía las puntas."
"Eh, a mi hermano le venía de serie." Afirmó divertido. "Soy yo el que se tiñe para estar todo igualado."
Ya, e iba yo y me lo creía.
"Un par de cervezas, una de ellas sin alcohol a poder ser y una 'shandy'." Le pedí a la camarera.
"Claro." Afirmó.
"Cariño, pregúntale si puede templarte un poco el biberón en el microondas." Me dijo Rissa desde su asiento.
"Perdone." Volví a llamar a la pobre camarera. "¿Sería demasiado abusar de su generosidad y pedirle que temple un poco el biberón en el microondas? Con medio minuto será suficiente."
"Claro, no hay problema." Afirmó sonriéndo mientras le pasaba el biberón especial hecho de un material opaco que no dejaba ver el interior. "Ahora mismo… te lo calentamos, medio minuto."
"Muchísimas gracias." Le dije.
"No te preocupes, ve a la mesa y os llevo yo todo cuando salga el biberón." Me dijo sonriendo.
"Muchas gracias pues." Le dije devolviéndole la sonrisa para ir a la mesa y sentarme con mi mujer y la niña.
"Jake, les decía a todos que nuestra pequeña estaba en la incubadora." Me dijo. "Y que esta peque le ha salvado la vida, nos la ha salvado, a las tres." Afirmó sonriendo y haciendo que la pequeña rubia se riese y palmotease feliz.
"Vaya, parece que esta pequeña va a tener fuerza." Dijo su tío sonriendo.
"Lo que no me gusta es que aún no tenga nombre." Le dije. "No habíamos pensado aún nombres, quiero decir…"
"Queremos que sea un nombre que haga honor a vuestra herencia." Me ayudó Rissa.
"Podríais ponerle el nombre de nuestra madre." Dijo Phury.
"Es un nombre muy viejo." Le dijo Claudio. "Necesita algo más moderno."
"¿Y qué tal Bellatrix?" Dijo. "Como la precursora de la madre."
"A mí no me gustaba el nombre." Negó Rissa. "Siempre lo acortaba ¿recordáis?"
"Entonces algo clásico." Dijo Max. "¿Vivian?"
No sé cuántos nombres dijeron, hasta que se me ocurrió una semejanza.
"¿Y Julieta?" Les dije. "Bella la bordaba, fue la obra que nos unió."
"Julieta suena bien." Dijo Rissa. "Julieta… Juliette… Giulietta suena más italiano y clásico."
"Por favor… vais a hacer que vomite." Dijo Phury. "Además, miradla, no le gusta." Añadió señalando aburrido a la pequeña que había dejado el biberón en la mesa y se tapaba las orejas.
"¿Y el abuelo de la criatura no tiene nada que decir?" Preguntó Claudio.
"En mi familia siempre se ha puesto nombre quileute." Dijo mi padre. "Pero los chicos quisieron que el abuelo formara parte del comité para el nombre. Así que solo estoy a escuchar y dar mi opinión sobre lo que vayáis diciendo."
Eso no era de demasiada ayuda, pero era cierto. Aquella niña era hija de uno de ellos, era a ellos a quienes les tocaba hacer de padre para decidir el nombre, y puesto que mi padre y yo íbamos a ser los abuelo y padre aunque no fuésemos biológicos, podíamos dar opinión.
"¿Y si le ponemos Donna?" Preguntó Max. "Es un nombre de mujer, tiene un significado en italiano y por lo que se ve también es actual. Como Donna Karahan."
"Donna." Dije. "Donna Black… la pequeña Donna Black… Donnita… No suena mal."
"Suena bastante bien." Dijo Rissa.
"Hasta a mí me suena bien." Afirmó Billie.
"Como la cantante esa, Donna Dizon o Leah Donna Dizon o algo así." Dijo Charlie. "Un nombre con gancho, sí señor."
"¿Qué dices?" Le dijo Rissa a la pequeña que había vuelto a su biberón de sangre con leche en polvo como si fuese colacao. "¿Te gusta Donna?"
"Donna gusta." Dijo sonriendo. "Mamá, Papá, Guelito… ¡Donna!" Afirmó feliz señalando a cada uno para acabar gritando, riéndo y dando palmadas feliz. "Donna… Donna… Donna…" Se puso a canturrear.
"Vale, pues Donna." Dijo Rissa.
"Además, ahora aunque se lo intentes cambiar no vas a poder..." Le dije.
"Donna, y yo quién soy…" Canturreó Phury.
"Urry." Dijo feliz.
"Noooo." Canturreó. "Tío Phury. A ver, Fu-ry."
"Ito Ury." Dijo feliz.
"Aún tiene problemas para hablar bien." Le dijo Rissa.
"A Nessy le costó decir según qué sonidos un poco más." Les dije. "Claro que era tan despierta que en nada hablaba como un niño de 8 o 9 años."
"¿Y dónde habéis dejado a la hermana?" Preguntó Claudio. "¿La habéis llevado al hospital?"
"No, Carlisle nos montó una incubadora en el salón." Dijo mi padre. "La pequeña no va a salir de casa hasta que no estemos todos seguros de que es seguro para ella porque está perfectamente."
"Manita guapa." Dijo Donna feliz dando más tragos al biberón y mordiendo la tetina, una manía que nos preocupaba un poco. "Donna quiere manita, Donna quiere mamá, Donna quiere papá, Donna quiere guelito. Y dona quiere ¡Seth!" Acabó casi gritando feliz.
"Cariño, no muerdas el bibe." Le dije.
"Ah, déjala." Me dijo Phury. "Es como el padre. A mi hermano también le encantaba morder un poco mientras bebía."
"Eso no nos tranquiliza para nada." Dijo Billie. "Por cierto, Jake. ¿Esto tiene alcohol?"
"Tienes diabetes, Billie." Le dijo Rissa. "No puedes tomar alcohol."
"¿Veis lo que tengo que sufrir?" Dijo a los vampiros. "Nunca me habían controlado tanto desde que mi amada Sarah se nos fue. ¡Y el alcohol es un derecho que todo ciudadano estadounidense tiene desde los 18!"
"Todo ciudadano estadounidense que no tenga problemas de salud ni con el alcohol." Le dijo Rissa.
"Ahí te han dado, Billie." Le dijo Charlie divertido.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Rissa)
"¿Qué tal está la pequeña?" Pregunté tan pronto llegué a casa.
"Bien, sigue estable y ha bostezado." Nos dijo Carlisle. "Esme ha intentado cambiarle el pañal, pero Leah no la ha dejado meter ni un dedo dentro de la incubadora."
La verdad es que a mí no me había importado dejar a Carlisle, su mujer Esme, Leah y Seth que cuidaran a nuestra pequeña en la incubadora, Carlisle era médico y las chicas y Seth podían vigilarla y cuidarla mejor que nadie; pero me había dado un poco de ansiedad separarme tanto rato de ella.
"¿Seguro que está bien?" Pregunté metiendo las manos por los agujeros para ello en la incubadora para tocarla. "¿No está demasiado delgada?"
"Nació ayer." Me dijo Carlisle. "Es normal que aún no haya engordado ni crecido, apenas a pasado un día entero."
"Pero está muy quieta." Les dije. "Cuando la toco siempre se mueve un poco."
"Está dormida." Me dijo Esme con un tono que me demostraba que sonreía cálidamente. "Y aunque aún no te vea, reconoce tu pulso y tu calor."
Justo entonces, la pequeña dio una patada y movió los brazos para mover la cabeza un poco y apoyarla contra mi palma de la mano haciéndome sonreír.
"¿Lo ves?" Me dijo Jake desde apenas un par de pasos de mí. "Reconoce a su madre. Deberías dejarla dormir, ya ves que está perfectamente."
"Sí, cierto, es… será mejor que…"
"¿Por qué no vas a darte un baño con Donna?" Me sugirió. "Ha vuelto a manchar los pañales."
"Espera, te ayudaré a limpiarla." Me ofreció Esme.
"De eso nada, la ayudo yo." Dijo Leah. "Vosotros podéis iros cuando queráis, ya vigilamos nosotros ahora."
"Gracias por todo, Carlisle, Esme." Les dije.
"Vamos a ver esos pañales." Me dijo Leah mientras Donna me tiraba de la ropa para que la cogiera y la cargase en brazos, cosa que hice para dirigirme con Leah y ella al baño.
"¿Dónde tienes los pañales limpios?" Me dijo Leah cuando llegamos al baño.
"Creo que Jake los puso ahí, junto al lavabo." Afirmé señalando en la dirección correcta mientras ponía a Donna en el cambiador que había tallado Jake para ellas con ayuda de los chicos y que se colocaba sobre la bañera en un lado para dejar bañar a las pequeñas. "Pero creo que será mejor limpiarla primero y luego bañarla antes de ponerle el pañal límpio."
"Ah, sí, claro." Dijo. "Así que al final le habéis puesto Donna."
"Hemos hablado de otros nombres, pero parece que le gustaba ese." Le dije.
"Donna gusta Donna." Dijo la pequeña.
"Donna… no está mal." Dijo Leah. "Tiene fuerza, un nombre muy femenino. ¿Qué significa?"
"En italiano se traduce por 'señora', como 'Ma Donna', 'Mi Señora', la virgen." Le dije suavemente mientras oía a la pequeña reírse lo que me indicaba que Leah le estaba limipando un poco tras quitarle el pañal. "Es un nombre femenino y un poco en la línea de los Diavvolo."
"Bueno… espero que a la otra no le pongáis un nombre así." Me dijo. "Tiene que ser un nombre más en nuestro estilo, más… quileute."
"Hemos estado pensando en jugar con los nombre de nuestras madres." Le dije. "Sarah y Linah. Pero a mí solo me salen Sally o Lisa y no me acaban de convencer. Así que creo que al final dejaré que sea Jake quien les ponga el nombre."
"Como quieras, pero si yo fuera tú, haría algo por ponerle el nombre también yo." Me dijo. "Está comprobado que el gusto de Jake por los nombres está un poco tocado. ¿O acaso no sabías que en el fondo 'Renesme' le parece un nombre bonito?"
"Prefiero Nessy." Afirmé.
Aún notaba esa ligera espinita de celos clavada en el corazón, pero ahora que Jake era mi marido y teníamos dos preciosas y sanas hijas, ya no me cabía duda de que era yo su elegida para compartir la vida y la niña solo algo como una hermana pequeña.
"Donna quiere poner nombre." Afirmó la pequeña.
"Claro." Le contesté sonriéndole. "Lo vamos a decidir entre todos, pero esta vez, papá tiene más voto."
"No justo." Afirmó.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Jake)
No podía dejar de mirar a la pequeña en aquella pecera. Se veía taaaaaaan pequeña…
"¿Seguro que está bien?" Le pregunté a Carlisle.
"Señor… se le ve tan pequeña ahí dentro…" Murmuró Charlie.
"¿Seguro que está bien?" Le dije.
"Sí, no os preocupéis." Nos dijo Carlisle. "Jake, deberías meter las manos. A los bebés les calma cuando les tocan los padres."
"Pero con todos esos cables…" Le dije. "Será mejor que no, no quiero hacerle daño."
"Estoy seguro que no le harás daño." Me dijo sonriendo y abriéndome las dos ventanillas que llevaban a los tubos de plástico que hacían de mangas para meter las manos en la incubadora y poniéndose él en los de enfrente. "Tan solo tienes que tener cuidado de no quitarle ningún cable. Acércate y pon las manos aquí."
Me daba miedo hacerle daño, pero acabé poniendo las manos dentro por las mangas y esperé a que Carlisle me pusiera a la pequeña en las manos.
"Eso es, con cuidado." Me dijo para dejarla del todo acomodando los cables para sonreírme sacando las manos con cuidado.
"Así parece todavía más pequeña." Le dije dudando un poco puesto que parecía minúscula en mis manos. "Es tan pequeñita y frágil…"
"Es humana." Me dijo mi padre. "Las gemelas también parecían pequeñas cuando nacieron, y ella aún tiene que crecer un poco."
Me daba miedo hasta tenerla en mis brazos.
Ahora tendría que buscar una forma para poder cuidarla mientras estábamos en clase. Íbamos a tener que contratar un canguro para las dos. Y eso requería de dinero, iba a tener que trabajar en algo.
"Eh, te queda bien el bebé." Me animó Charlie carraspeando.
Se me había olvidado que tenía público, así que volvió el nerviosismo y dejé a la pequeña en su sitio con cuidado para sacar las manos y cerrar las ventanillas de nuevo.
"Bien o no, prefiero no tocarla demasiado hasta que no… bueno, no esté bien y puedan sacarla de esa… pecera." Les dije suavemente.
"Como quieras." Me dijo Carlisle. "Pero sinceramente, creo que deberías cogerla un poco de vez en cuando, es bueno para los dos."
"Que sepas que pienso chivarme a Rissa." Me dijo mi padre.
"Hacer lo que queráis." Les dije.
"Hablando de quién…" Dijo Charlie.
"Rissa, que sepas que cuentas con mi apoyo." Le dijo mi padre. "Porque lo que es mi hijo… acaba de decir que le da miedo tocar a la pequeña lobezna."
"Ah, bueno, supongo que… los lobos no son grandes padres." Dijo.
"¿Disculpa?" Dije molesto.
"No es que diga que tú eres mal padre." Dijo levantando las palmas como frenándome metafóricamente. "Pero en la naturaleza, los lobos macho casi no pasan tiempo con los lobeznos, son las hembras quienes se encargan de eso. Los machos solo llevan la comida al nido."
"Ah…" Dijimos sin entender del todo.
Al menos yo no acababa de entender por dónde iban los tiros; pero Carlisle sonrió.
"Bueno, los chicos de aquí son protectores." Le dijo. "Y no dudo ni por un segundo que vayan a ser unos grandes padres. Tan solo hay que ser un poco más pacientes con ellos porque se tienen por… animales." Añadió para guiñarle un ojo. "Y como ya he acabado… si tienes alguna urgencia no dudes en llamarme. Estaré aquí en nada."
"Claro." Afirmó Rissa sonriendo.
"¿Y qué tal está la pequeña vampira?" Le preguntó Billie.
"Bien, Leah está con ella, le está echando polvos de talco." Afirmó. "Yo venía a ver qué pasaba. He oído un tono inusual en ti, Jake."
"Acorralado." Afirmé.
"Oh, entonces me preocupo por nada." Afirmó girándose.
"Espera, voy con vosotras." Le dije.
"Ah, no te preocupes, ahora volvemos." Me dijo sonriéndo.
"Hijo mío… lo de ser padre te ha sentado mal." Afirmó mi padre sacudiendo la cabeza.
"No estaba preparado." Afirmé. "Sin ánimo de ofender, Nessy pasó de ser un bebé a una niña en dos días."
"Y Donna también lo hará." Afirmó Carlisle sonriendo. "Podrías perdértelo."
Aunque no fuese mi hija… había nacido como tal, había hecho lo posible por no hacer daño a Rissa ni a mi hija… probablemente incluso le debiera la vida de ambas.
"¿Es posible llegar a querer a la hija de otro hombre como si fuese la mía?" Le dije a Carlisle.
"Tan solo tienes que verla como tuya." Me dijo sonriendo. "Todos y cada uno de los chicos y chicas Cullen son hijos míos, en cierto modo."
Ver a la niña como si fuese realmente mía, eso iba a ser…
"¡Donna, vuelve aquí ahora mismo!" Le oí gritar a Leah.
"¡No quiero!" Dijo gritando para llegar desnuda al salón y esconderse tras de mí. Solo que había un ligero problema, ahora corría, torpemente pero lo hacía, y su cuerpo había crecido un poco. "¡Mamá y Leah no llevan pañales!"
"Leah, déjame a mí." Le dijo Rissa mientras yo cogía al a niña en brazos.
"¿Qué pasa, peque?" Le dije.
"Leah quiere que me ponga pañales, y Donna no quiere." Afirmó haciendo pucheros.
"Ya, pero es que tú aún eres pequeña." Le dije. "Y nosotros cuando queremos hacer pipí o caquitas vamos al baño, y aún está demasiado alto para ti."
"¡Pero yo no quiero pañales!" Dijo agarrándose cuando vio a la madre llegar con un par limpios en la mano. "¡No quiero, no quiero y no quiero!"
"Vale, vale, deja de gritar." Le dije riéndome. "Te haré un retrete-orinal a tu altura, pero no grites."
"¿Retrete?" Me dijo.
"Es un trono donde te sientas a hacer lo que haces en los pañales." Le dije.
"Eso, encima tú sigue alimentando los cuentos que le hace el tío de que es una princesa." Me dijo Leah.
"Hey, mis hijas son princesas." Afirmamos casi a la vez Rissa y yo.
'Mis hijas', no 'mi hija'. Igual no iba a ser tan difícil lo de ver a las dos como hijas mías.
"Vale." Dijo la pequeña palmeando feliz. "Donna tiene baño… Donna tiene baño…"
"Pero hasta que te lo acabe tienes que usar los pañales ¿vale?" Le dije. "Voy a hacerlo todo lo rápido que pueda, pero tienes que prometer que hasta que tenga un trono a tu medida y digno de ti, vas a seguir usando pañales ¿trato hecho?"
"Hecho." Dijo sonriendo tras pensárselo un poco.
"Me parece que mañana me tocará ir al supermercado a por unos de esos pañales-braguita que venden…" Suspiró Rissa. "Al menos supongo que los pañales estos le servirán a su hermana cuando madure un poco más."
"Donna le da sus pañales a la tata." Dijo esta sonriendo feliz.
"Pero hoy tienes que ponerte estos." Le dijo la madre. "Mañana te compro los nuevos pero de momento tienes que usar estos, así que..."
"Jo…" Dijo mientras la dejaba en el suelo con cuidado.
"Vamos señorita…" Le llamó Rissa poniendo la mano para decirle que fuese a cogerla.
La verdad es que viéndole así se me caía la baba. Rissa iba a ser una madre de bandera, aunque estuviese ciega y no pudiese llegar a ver nunca más el mundo era evidente que iba a querer a las dos niñas con locura, además de ser una gran madre.
"Leah me recuerda un poco a Rose con Renesme." Dijo Carlisle sonriendo. "En fin, será mejor que me vaya, parece que viene visita y ya he acabado mi tarea aquí. Lo que sí… a ser posible que nadie salvo los padres o el abuelo metan mano a la incubadora."
"Se ve pero no se toca." Afirmó Charlie divertido. "Será mejor que yo también me vaya. Billie, te veré el sábado."
"¿Pesca otra vez?" Les dije.
"Estamos en temporada." Afirmó mi padre mientras Carlisle abría la puesta para ir saliendo.
Me alegraba que poco a poco las cosas hubiesen vuelto a su cauce entre Billie y Charlie, desde que se enteró de nuestro secreto se habían enfriado mucho, claro que poniéndose en su lugar era lógico. Debía haberse sentido traicionado cuando no se lo habían dicho antes.
"¿Esos que se han ido eran Carlisle y Charlie?" Preguntó Jared entrando por la puerta.
"¿Le ha pasado algo a las pequeñas?" Preguntó Seth preocupado.
"Que no, plastas, están bien." Les dije. "Pero la pequeña necesita cuidados constantes, así que tienen que entrar a cuidarla."
"¿Y qué tal está la otra, la hija de…?" Dijo Seth.
"Bien, con Leah y Rissa." Le dije. "Aunque voy a tener que hacerle un retrete-orinal en miniatura, la ha liado parda porque no quiere usar pañales porque se ha dado cuenta que ni su madre ni Leah los usan."
"Si es que… tan cabrita como el padre." Dijo Jared.
"Ella es mejor. Por cierto, hoy decidíais el nombre ¿no?" Me dijo Seth mirándome expectante.
"Sí, al final se ha decidido que sea Donna." Afirmé.
"Prácticamente lo ha decidido la niña." Confirmó mi padre.
"Donna… suena… no suena demasiado quileute." Dijo Embry.
"Ya, pero dicen que es un nombre femenino y a la niña le gusta." Les dije.
"¡Jake, vete preparando el biberón rojo!" Me pidió Rissa desde el pasillo. "¡Vestimos a Donna y vamos para el salón!"
"¡Oído cocina!" Dije. "¡Tengo un poco de vaca!"
"Ah, yo he guardado un poco del conejo que trajo hoy mi madre." Me dijo Seth sacando un bote con sangre en proceso de coagularse.
"¡Seth ha traido un poco de conejo!" Le avisé.
"¡¿Está fresca?" Me dijo.
"¡Comienza a solidificar!" Le dije.
"¡Vale, caliéntala con un poco de agua, solo unas gotas!" Me dijo. "¡Ahora mismo salimos!"
"Pues nada, a calentarla un poco." Afirmé.
"¿Y no te da cosa tener que hacer eso?" Me dijo Embry. "Cocina con sangre, yuck."
"Normalmente se encarga ella." Les dije sacando el bote para meterlo en el microondas de la casa. "Se ve que si no es fresca hay que hacerle no sé qué cosas y la mezcla con 'no-me-digas-qué' para que no se ponga mala, pero luego cuando la preparas hay que calentarla y no sé cuántas cosas más. ¡Rissa, ya he puesto esto a calentar!"
"Genial, ya estamos." Me dijo mientras veía a Leah trayendo en brazos a la pequeña vestida con un vestido
"¿Les cuentas cómo es lo de la sangre para la niña?" Le dije.
"Ah, es que cuandose extrae una unidad de sangre, puede guardarse como sangre completa o separarse en sus componentes individuales. La sangre completa se recoge en una solución preservativa anticoagulante y se almacena a 4ºC. Estas condiciones se han diseñado para mantener la viabilidad de las células rojas sanguíneas pero no son las óptimas para la preservación de plaquetas o factores de coagulación; porque bajo condiciones de almacenamiento, las plaquetas se deteriora rápidamente; hay una pérdida de función del 50% dentro de 24 horas y una pérdida casi completa de función después de 72 horas a pesar de que las plaquetas puedan tener una apariencia normal a la microscopía de luz. Los niveles del factor V caen a 50% del valor inicial en 3 a 5 días. El factor VIII cae a 50% del valor original en 24 horas y luego disminuye más lentamente. El resto de los factores de la coagulación no cambia significativamente durante el tiempo rutinario de almacenamiento de la sangre." Afirmó tranquila. "Vamos, que en general, el deterioro de la función hemostática de la sangre completa comienza 6 horas después de recogida y esto, junto con consideraciones de volumen, limita el uso de sangre completa almacenada para reemplazo de componentes hemostáticos.
La sangre completa almacenada o la combinación de células sanguíneas rojas y solución cristaloide, son una terapia apropiada para el reemplazo de volumen y capacidad transportadora de oxígeno en la paciente obstétrica con hemorragia aguda sin coagulopatía. No obstante, cuando la cantidad transfundida en un período de 24 horas excede el volumen de sangre circulante de la paciente, puede producirse una coagulopatía debida, en parte, a pérdida y dilución de plaquetas y factores de coagulación plasmáticos. Debido a esta posibilidad, algunos autores han sugerido que en las transfusiones masivas, un tercio de la sangre administrada debería ser fresca. Una alternativa más práctica es la administración de plasma fresco congelado y/o concentrados de plaquetas."
"¿Y si es sangre fresca?" Le preguntó Seth.
"El término sangre fresca se usa, por lo general, para designar la sangre que ha sido recogida 6 a 24 horas antes de ser administrada." Afirmó. "Esta preparación tiene una mínima pérdida de factores hemostáticos, es menos cara que la terapia de componentes sanguíneos, y su uso no está asociado con los problemas de microagregados de plaquetas, glóbulos blancos y fibrina formados durante el almacenamiento de la sangre completa. Las desventajas de usar sangre fresca son el riesgo de hepatitis debido a que puede no haber suficiente tiempo para completar su pesquisa, y el riesgo de sobrecarga circulatoria si se administra para reemplazo de factores en una paciente que no está sangrando activamente." Añadió yendo a mover la sangre del cazo donde la había echado y que era donde calentábamos la sangre para la pequeña Donna. "En la actualidad, el uso de sangre fresca es desaconsejado. Las razones para esta política son la falta de tiempo para la pesquisa de hepatitis, la disponibilidad limitada de donantes, y la utilización más eficiente de los componentes sanguíneos. El uso de sangre fresca probablemente está limitado a aquellas partes del mundo en las que los servicios de transfusión no estén desarrollados apropiadamente."
"Ahí queda eso." Dijo mi padre un poco alucinado con la explicación. "¿Y cómo es que sabes tanto?"
"Hematología." Afirmó Rissa. "Jake y yo vamos a ser veterinarios, hay una asignatura de cursos superiores que trata de la sangre y demás."
"Eras una cerebrito en el instituto y sigues siéndolo ahora." Le dijo Embry bromeando.
"No tanto." Afirmó sonrosándose un poco y sacando la sangre al biberón por un embudo para meterla sin tirar nada y comprobar que estaba tibia. "Vamos Donna, hora de comer."
