Holo a todos :D, aquí estamos nuevamente con un capitulo; bueno primero que nada quiero agradecerles que todos por sus comentarios, por sus bellas palabras, pero también quiero agradecer a todas aquellas personas que me han hecho una critica constructiva, créanme que gracias a ustedes he evolucionado y he tratado de corregir muchas cosas, se que aun se me escapan muchos detalles, pero poco a poco. Muchas gracias por seguir la historia, espero que este capitulo sea de su agrado.
Capitulo 32
-Vaya señorita Everdeen – Susan me veía burlonamente – por un momento pensé que también iba a ser descortés con nuestros visitantes – su sonrisa me causaba nauseas – aquí la tienen – les dijo señalándome a los tres extraños.
-¿Qué es lo que quieren? – yo seguía aparrada detrás de la puerta, no les iba a dar la oportunidad de entrar.
-Gracias Susan, eres muy amable al mostrarnos la casa de Katniss – no entendía muy bien el juego de estas personas y sobre todo el rol que estaba desempeñando Susan, ya que bien pudieron preguntarle a cualquiera, es mas no dudaba que ellos supieran perfectamente cuál era mi casa, en los programas de Plutarch había salido.
-Disculpen pero ahora no tengo tiempo – Justo cuando iba a cerrar la puerta uno de los hombres puso su pie, impidiendo que la cerrara y haciendo que todos mis sentidos se pusieran alerta -¿Qué cree que está haciendo? –
-No hemos terminado ´señorita´ - el mismo hombre que había interpuesto su pie fue el que hablo, recalcando mucho la última palabra.
-Susan díganos si es cierto que esta mujer es algo… violenta – La supuesta Emma tenía tomada por los hombros a Susan.
-Bueno… de cierta manera si – Susan estaba disfrutando de esto – ella ha sido muy grosera conmigo y Jill – Emma giro un poco los ojos, al parecer no le había gustado mucho la contestación de Susan.
Fue en ese momento que me percate que el otro hombre traía una cámara y estaba filmando todo, eso me puso muy nerviosa, pero también me enfado.
-Creo que ustedes no tienen ningún derecho a venir a molestarme, no los conozco – mi voz se escuchaba algo temblorosa pero firme – así que… que le pido que se retire – me dirigía específicamente al hombre que había puesto su pie impidiendo que cerrara la puerta.
La situación me tenía muy nerviosa, pero sabía que tenía que controlar mis nervios, que tenía que dejar el enfado a un lado, ya que si me salía de mis casillas como era mi costumbre les iba a dar armas para molestarme y también a Paylor.
-Vaya Katniss ojala fueras así de cortés siempre- La presencia de Susan no ayudaba para nada, estas personas sí que habían sabido mover sus piezas, en un tiempo tan corto habían averiguado quien era la persona que mas me molestaba del distrito.
-¿Estás diciendo que ella es muy… agresiva con las demás personas del distrito? – la mujer aun tenía a Susan por los hombros.
-¿de qué se trata todo esto? – yo empezaba a angustiarme, la cámara viajaba de Susan a lo poco que se veía de mi rostro – no tienen ningún derecho a estar aquí, así que… -
-Deje hablar a la señora – Emma empezaba a sonreír, era una sonrisa algo maliciosa, una sonrisa que llegue a ver en Snow y en Coin, incluso en los hermanos del distrito 1 cuando estuve en la segunda arena.
El hombre que tenía su pie entre la puerta y el marco, cada vez ejercía mayor presión, haciéndome retroceder, no se cuanto tiempo iba yo aguantar, mi cabeza empezaba a maquinar mil cosas, pero la principal, era que tan rápido iba yo a poder llegar a mi arco para después salir corriendo hacia el bosque por la puerta trasera.
-Sí, ella es un tanto agresiva, siempre me contesta de mal modo a pesar de que yo… bueno trate de ser su amiga – Susan continuo con su relato, llenando de satisfacción a la mujer, porque pude ver claramente como decía "bien" solo con el movimiento de labios.
-¿Qué está pasando ahí? – la voz de Thom alerto a todos, incluso fue la distracción perfecta del hombre que impedía cerrar la puerta, así que ejercí un poco de fuerza para poder lograrlo y meter el seguro, no me espere a ver si Thom se quedaba, enfrentaba a esta gente o simplemente salían de aquí todos.
Corrí por mi arco y después tome el teléfono, necesitaba que Paylor estuviera al tanto, debido a que si esta cinta llegaba a manos de Kate, tal vez empezarían en verdad los problemas con el distrito 13.
No tuve otra opción que dejar un mensaje, donde le explicaba la situación que acababa de suceder y también esperaba que Johanna estuviera cerca para pasar todo el reporte que había preparado de Susan y su esposo.
Justo cuando termine la llamada me di cuenta que la puerta trasera estaba siendo forzada, se escuchaba algo de alboroto en ambas puertas; la situación se estaba poniendo algo difícil, tendría que enfrentar a estas personas, pero no sabía qué hacer, si hacerlo con mi arco o simplemente guardarlo y dejar que entraran para ver que… fue ahí donde se me ocurrió, corrí a sentarme al sofá tapándome los oídos y empezando a mecerme, recordando un poco de lo que fui recién había pasado lo de Prim, si esta gente entraría con sus cámaras vería a una desorientada, alterada por su culpa. No me agradaba mucho la situación de la cámara y el hecho de que ellos vinieran con Susan, quien se había encargado en molestarme desde el momento en que llego al distrito.
Escuche un gran alboroto afuera, no sabía si Thom se había quedado o tal vez alguien más se había percatado, solo esperaba que Peeta no hubiera aparecido, porque la situación lo podía alterar tanto que se podría detonar una crisis.
De repente el silencio se hizo, deje de taparme los oídos y de mecerme como tonta en el sofá – ¿Katniss, estas bien? Soy yo Thom, déjame entrar, todo está bien –
-¿Estas… estas solo? – no sabía si podría ser una trampa o en verdad Thom estaba solo.
-Bueno estoy con… Jeyson y el señor Want, pero quieres que le hable a alguien, digamos a Hilary o a…. Sae – no sé porque Thom me decía si traía a su esposa o Sae, al parecer creía que con el sexo femenino me sentiría más… segura, pero yo sabía muy bien que era lo que necesitaba para sentirme tranquila.
-No solo… por favor trae a Peeta –
-Está bien no te angusties – escuche como Thom le decía creo que a Jeyson que fuera a buscar a Peeta.
-Espera – dije antes de que este chico saliera en busca de mi diente de león – no le digas que paso, solo… solo dile que… te pedí que fueras a verlo para que… -
-Tranquila Katniss, mejor voy yo, eso lo tranquilizara mas, ¿está bien? –
-Si por favor – Thom tenía razón, si sabía que era él quien iba a buscarlo, quería decir que la cosa aquí estaba más tranquila, en cambio si mandaba a alguien más se angustiaría al pensar que algo estaba aun mal en casa.
-Señor Want, vaya a la puerta trasera, no permitan que nadie se acerque, correcto – Thom les dio instrucciones, saliendo después en busca de mi chico.
Después de unos minutos, que a mi más bien se me hicieron horas, la puerta de la casa se abrió, lo que significaba que mi chico estaba aquí, me levante corriendo para abrazarlo, no me importo que los otros chicos estuvieran ahí, yo simplemente me colgué de su cuello, para sentir sus fuertes brazos envolverme.
-Bonita, ¿estás bien? ¿te hicieron daño? –
-Si, estoy bien, es solo que… ¿tu estas bien? –
-Gracias chicos, ella está bien solo…-
-No te preocupes, estaremos un rato a fuera por si estas personas regresan – Thom me veía algo preocupado, haciéndome sentir reconfortada por saber que estaban de nuestra parte.
-Ven vamos a sentarnos – Peeta se empezó a mover prácticamente conmigo en brazos, yo seguía colgada de su cuello.
Una vez que estuvimos instalados en el sofá, yo prácticamente en el regazo de Peeta, aferrada aun a él, sintiendo sus brazos a mí alrededor; él me pregunto qué era lo que había pasado, así que yo comencé con el relato de lo sucedido.
-Maldición – Peeta nunca hablaba así, lo que significaba que estaba muy molesto – debí venir antes, Alex llevaba un buen rato diciéndome que él terminaba, que si quería mejor me viniera a estar contigo –
-Tu que ibas a saber – dije recargada de su pecho, escuchando el compas de su corazón, tranquilizándome – de hecho sabíamos que ellos podrían presentarse en cualquier momento, aquí la tonta fui yo que le abrí, solo que pues…-
-Todo fue bien planeado, pero esa Susan no entiendo que es lo que le pasa… ojala pronto Jo entregue el reporte, necesitamos que se largue, lo único que hace es fastidiar –
-No termino de entender que es lo que la obsesiona, ¿Qué es lo que pretende? –
-No lo sé bonita, no sé qué pasa por la cabeza de esa mujer, pero te juro que hay veces que… me gustaría meterla en uno de esos trenes para no volverla a ver –
-Es que no se qué hubiera pasado si Thom no interviene, Peeta estaba a punto de correr por mi arco, lo primero que me dijo Haymitch y era lo que iba hacer –
Peeta me tomo de la barbilla para levantar mi rostro, para que lo viera al suyo – no te angusties, hubieras estado en todo tu derecho, porque esa gente no tiene porque venir y molestarte en tu propia casa, ellos estarían haciendo algo contra la ley –
-¿Cómo… como sabes eso? – me intrigo que metiera la ley, anteriormente los agentes de la paz podían hacer lo que quisieran, entrar en las casas sin permiso, incluso registrarlas.
-Bueno… han estado circulando panfletos del capitolio, de cosas a las que estamos obligados pero también de cosas que tenemos derecho y una de esas es a que respeten nuestro hogar, de que no pueden entrar si no hay una justificación o más bien un permiso –
-¿Por qué no he visto nada de eso? –
-Pues… bueno yo los tengo ahí en la panadería, entre las cuentas y todo eso, creo que yo… no quería que te molestaras si veías cosas así, cosas que tienen que ver con la política –
-Bueno me alegra saber que tu si te interesas – le sonreí
-¿ya estas más tranquila? – Peeta seguía abrazándome con fuerza, pasando su mano sobre mi espalda.
-ya, gracias por venir, ¿tienes que regresar a la panadería? –
-No, me quedare aquí, no me arriesgare a que regresen, mejor te irás conmigo cuando sea hora de cerrar, así estaremos tranquilos, ¿quieres que nos pongamos a trabajar en el abandonado libro que tenemos ahí? – Peeta señalo la estantería que contenía nuestro libro.
Yo me incorpore un poco para estar a su altura – no, yo creo que no, creo que eso… puede deprimirme un poco el día de hoy – me fui acercando lentamente hasta tener casi pegados mis labios con los de mi chico, sentir el calor que irradiaba de su rostro – de hecho creo que… podemos hacer algo mas… revitalizante para el corazón – no pude evitar reír un poco por mis palabras.
-¿a si? – pregunto divertido.
-si – conteste sobre sus labios, dando pequeños toques.
-Vaya esto… es nuevo – Peeta se veía intrigado a la vez que nervioso por mi actitud.
Decidí acariciar sus mejillas, las cuales estaban algo frías o no sé si mi manos estaban muy calientes, pero pase mi mano varias veces, mientras que Peeta me rodeaba con su mano por la cintura, eran unas manos tan fuertes, las cuales sabía yo que nunca me dejarían caer, que nunca permitiría que me perdiera, sus manos que estarían ahí cuando más lo necesitara.
Nos veíamos directo a los ojos, sus ojos azules que hacían que tuviera una gran tranquilidad, había días donde se veían mas azules, más intensos, donde veía los ojos de mi Peeta antes de la tortura, pero hoy no era el caso, hoy solo veía su ojos azules, no sé si tal vez por la situación que habíamos pasado, donde nos habíamos angustiado por esos tres tipos. Pero no me importaba, sabía que era mi Peeta y lo que menos quería era angustiarme o afligirme en este momento, lo que quería era estar cerca de él, sentir su calor, sentir sus labio sobre los míos.
Esta vez fui yo quien llevo la iniciativa pegando mis labios sobre los suyos con mayor presión, dejando los pequeños besos para después, pidiendo acceso a esa boca que me había reconfortado en tantas ocasiones, que me había hecho olvidar de todo lo que pasaba a mi alrededor, por lo que en este momento no sería la excepción.
Peeta puso su mano sobre mi nuca, haciendo que la presión fuera más fuerte, más precisa, para poder llevar un ritmo sin interrupción, un ritmo que nuestras bocas conocían muy bien; mi mano no había dejado su mejilla, al contrario con mi pulgar la acariciaba, leves toques, pero llenos de amor y ternura.
Llego un momento en que la posición era un poco incomoda para Peeta, ya que no estaba del todo de lado, pero tampoco de frente, así que decidí que esto fuera más sencillo para los dos y me puse a horcajadas sobre él, provocando que mi chico se hiciera para atrás y abriera un poco de mas los ojos por la sorpresa.
-Kat…-
-Sh sh… - no deje que continuara, simplemente me importaba que retomáramos el momento – a lo que estabas – prácticamente le volví hablar sobre los labios, impidiendo que hubiera una réplica por su parte.
Peeta estaba algo dudoso, sentía sus manos sobre mi espalda pero no con la habitual presión a la que nos llevaban los besos, era un toque temeroso; eso me hizo pensar un poco en lo que había pasado antes, en que tal vez no estábamos haciendo lo mejor, teniendo en cuenta que había alguien intentando entrar en mi casa hace unos momentos.
-¿le pusiste seguro a la puerta? – le dije entre beso y beso.
-Yo… - él se vio confundido – si, nadie puede entrar, pero… quieres que revise la otra puerta, tengo entendido según me dijo Thom que intentaron entrar también por ahí –
Me sentí muy tonta al no verificar primero todo esos detalles, no sabía si la puerta había sido forzada en realidad y los chicos habían impedido que estas personas entraran, así que me levante del regazo de Peeta para empezar a caminar hacia la puerta de la cocina. A parte estaba la posibilidad de que Haymitch hiciera su tradicional visita, ya que pasaba a ver si estaba bien mientras Peeta cerraba la panadería.
A mitad del camino sentí como Peeta entrelazaba su mano con la mía dándome un reconfortante apretón, para después encontrar la puerta cerrada, con el seguro aun puesto, pero Peeta decidió abrir y verificar el patio trasero, al quitarle el pasador de la puerta, esta se abrió automáticamente, lo que nos indico que estos tipos estuvieron a punto de entrar y que si la puerta no tenía el cerrojo, ya no servía, puesto que se abría con facilidad.
-Demonios, creo que estuvo cerca – dijo intentando dejar la puerta cerrada y abriéndola en varias ocasiones, inspeccionándola.
-No te preocupes, creo que con el cerrojo si funciona –
-A ver hagamos una prueba, saldré y pondrás el cerrojo, yo intentare abrir y veremos qué pasa –
Hicimos lo que indico Peeta, la puerta aun permanecía cerrada, incluso con los intentos de él por abrir por fuera.
-Bien creo que el cerrojo aun funciona, pero mañana temprano estaría bien que la cambiáramos o mínimo ponerles un pasador o una cadena para que estemos más tranquilos –
-Si mañana temprano me encargo de eso –
-Y no estaría de más que también le pongamos a la puerta principal, si esta gente se va poner en ese plan hay que tomar precauciones –
-No creo que quieran hacer algo así de nuevo – dije analizando un poco la situación.
-No sabemos Kat, si no les importo que Thom y los demás estuvieran aquí para intentarlo… no se de que son capaces –
-¿Qué crees que sea lo que quieren de mi? –
-Pues no lo sé… pienso que tal vez quieren pruebas para… bueno poder someterte a un juicio nuevamente o algo así, para molestar de alguna forma a Paylor –
Decidimos ir a revisar su casa, ya que también había la posibilidad de que hubieran intentado lo mismo, y más si Susan ya había entrado una vez. Afortunadamente todo estaba normal, no había signos de que intentaran forzar la puerta o cualquier situación extraña. Justo cuando íbamos saliendo nos encontramos con Sae que tenía cara de preocupación.
-Chicos ¿se encuentra bien? –
-Si Sae ¿tu estas bien? – dije algo espantada por su expresión.
-Claro, es solo que… bueno ya todo mundo se entero de lo que sucedió, el señor Want lo platico en quemador, nos dio un susto horrible –
-Tranquila, todo está bien – le contesto esta vez mi chico.
-¿Sabes en donde están estas personas ahora? –
-No estamos del todo seguros, pero les recomiendo que no anden solos en la calle, por favor permítanos acompañarlos, Thom está organizando a varios hombres para hacer rondas, no es posible que esta situación se esté dando en el distrito –
-Oh Sae, no queremos que…-
-Nada de eso, ustedes pertenecen al distrito y no vamos a permitir que los estén hostigando gente que ni siquiera sabemos a que vinieron –
Me sentí… alagada al escuchar las palabras de Sae, saber que la gente en el distrito nos apoyaba, que no nos culpaban de toda la situación de la guerra, pero también me sentía angustiada porque el distrito se viera envuelto en un ambiente algo hostil y de tensión.
n/a:ups esto se pone difícil, espero que les haya gustado, tal vez no es así el super capitulo, pero ya me di cuenta que partes de acción me cuestan un poco de trabajo de escribir, así que espero sus sugerencias y comentarios. Por otro lado, como ven a Jen que se gano otro globo de oro, eso es genial no? a pesar de que no fue por los Juegos pero eso hace muy buena referencia de su trabajo en general. En fin, les dejo miles de saludos cargados de gratitud, bonita semana para todos. u.u
