CAPITULO 82: LOS DONES DE DONNA. LA IMPRONTA DE EMBRY.
Debe ser media noche cuando me despiertan los lloros de nuevo.
"Voy yo." Me dice Rissa con voz somnolienta.
"No te preocupes, duerme." Le digo dándole un beso en la frente. "Total, dentro de nada tendría que levantarme para tomar un café antes de ir a echar un ojo con Embry a un rastro."
"Insisto." Me dice sonriendo. "Creo que es hora de un tentempié humano. Tú descansa un poco." Añade levantándose tras darme un beso tierno.
Dentro de poco podremos volver a la universidad, vamos a tener que reformar un poco el piso que compartimos para poder adaptarlo a las dos niñas, sobre todo a la cuna que vamos a tener que montar para la peque, por no hablar de que tendremos que buscar la forma de que estén cuidadas mientras nosotros vamos a la universidad, porque no me imagino a Rissa en clase con la bebita en el pecho. Y además…
"Demasiados pensamientos." Afirmé suavemente levantándome de la cama para ponerme el pantalón y salir al salón donde estaba la cuna de Donna y la incubadora con mi hija.
Y por cierto, aún quedaba el asunto del nombre de la pequeña prematura. No tenía nombre, y esta vez, como era el padre de verdad… bueno, mi opinión era importante, no podía relegar el cargo a otra persona.
"¿Jake?" Me susurró Rissa.
"Sí, aunque intentaba no hacer ruido para no molestar a las peques." Le dije. "¿Qué pasaba?"
"Donna hambre." Afirmó la cría mirándome con un biberón de leche en polvo en la mano. "Donna no gusta leche. Pero mami hace Donna esta y Donna gusta."
"Resulta que tolera mejor la leche de vaca de tu padre con un poco de hierro extra." Me dijo Rissa.
"Ah, bueno, entonces tomaré nota." Afirmé para mirar la incubadora. "No sé si es normal que… bueno, que la pequeña no llore nada."
"¿Papá triste?" Me dijo Donna dejando el biberón un poco.
"No, papá preocupado." Afirmé.
Entonces pareció mirar un poco el biberón y a su madre antes de ponerse a palmotear y estirar los brazos hacia mí.
"Donna con papi, Donna con papi…" Se puso a pedir.
"Vale, espera un poco, Donna." Le dijo su madre. "Mamá es un poco más lenta."
"Donna quiere a mami." Afirmó la niña abrazándose a su pecho y haciéndole hacer una pequeña mueca de dolor. "Pero papi triste, Donna da abrazo."
Eso me hizo sonreír mientras la madre me la pasaba y volvía a su sitio tras darme el biberón para que se lo pudiese hacer acabar.
"Bueno, pues mientras papá se hace cargo de su hija, mamá va a encargarse de hacer un poco de café para los mayores, porque supongo que papá ya no se va a volver a dormir ¿no?" Dijo Rissa.
"No, tengo que ir luego a echar un ojo a un rastro con Embry." Le contesto mientras Donna me vuelve a abrazar y yo sigo intentando hacerla coger de nuevo el biberón.
"¿Y no será alguien de los Diavvolo?" Me dice suavemente desde la cocina. "Ya sabes que están fuera. Podrían haberse despistado y pasado a este lado de la frontera."
"Es una posibilidad, pero tememos que no sea eso." Le dije ocultándole el hecho de que eran los Cullen quienes habían pillado el rastro y habían comenzado a investigarlo y si hubieran sido sus amigos lo hubieran sabido antes.
"Bueno, sea como sea, cuando acabéis dile que venga, prepararé magdalenas ecológicas y estoy dispuesta a compartirlas." Afirmó bromeando.
"¡Donna quiere magdalenas!" Afirmó esta tirando el biberón vacío al suelo y palmeando feliz pidiendo magdalenas.
"Donna no puede comer magdalenas aún." Le dije.
"Oh, vamos Jake." Me dijo Rissa sonriendo y cogiendo de nuevo a la pequeña. "No me digas que a ti nunca te ha gustado probar algo nuevo y que estaba prohibido para ti."
Muchas cosas, la última a ella y había conseguido acabar por probarla, en todos los sentidos.
"Vaaaaaaleeeee." Me rendí. "Pero solo un poco. Por cierto, no sé si Carlisle se pasará hoy."
"A las 9 en punto." Me dijo. "A hacer el control diario matinal a la pequeña. Y antes voy a acunarla un poco."
Sonreí al volver a mi mente la imagen de Rissa con los brazos metidos en las mangas especiales de la incubadora y acunando a la pequeña allí dentro con cuidado.
"No puedo esperar al día que por fin podamos sacarla de ahí." Afirmé sonriendo mientras oía el pitido de la cafetera que indicaba que estaba hirviendo ya. "Jake cafetera y Rissa con Donna.
"Claro, campeón." Me dijo sonriendo.
La verdad es que no podía ser más feliz. Ya no quedaba ninguna amenaza en nuestra vida, como mucho para mí el controlar un poco la vida en la reserva con Sam y el círculo de ancianos a la espera de ocupar algún día el puesto que mi padre dejara vacío.
Pero no, mis preocupaciones ahora mismo eran cuidar de mi familia y elegir acertadamente la marca y tamaño de pañales o aprenderme en cuanto pudiera la fórmula secreta del biberón de Donna. Y talvez… bueno, si pudiera encontrar una solución para la vista de Rissa… no es que me importara demasiado que no pudiese ver, la quería igualmente o más incluso ahora que tenía un punto débil que antes que parecía no tener ningún talón de Aquiles. Pero si pudiera alguien o algo devolverle la vista…
Aunque igual ella no quería recuperarla. Cómo no iba a querer, la había oído hablar alguna vez tristemente de su problema.
En cuanto viera a Edward o Carlisle les preguntaría si podían echarme un cable con esa información, al fin y al cabo, ellos eran médicos.
"¿Te pongo también una taza de café?" Le ofrecí mientras la veía canturrear suavemente en el sofá.
"Sí, ahora enseguida voy." Me susurró. "Donna casi está."
Con cuidado entonces me acerqué a ellas y me senté en el apoyabrazos del sofá para ver cómo Rissa mecía suavemente y con muchísimo amor a la pequeña rubita en sus brazos mientras esta respiraba con suavidad.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Embry)
"Vaya… ojalá yo pudiera ver algo así en mi casa." Le dije a Jake mientras avanzábamos hacia su casa tras haber rastreado un poco a algún vampiro que, fuera quien fuera, ya parecía haberse ido de la península. "Comienzo a tenerte envidia y todo."
"Embry, sabes que en casa siempre vas a ser bienvenido, siempre y cuando no vuelvas a coger a una niña y secuestrarla para intentar tirarla por un acantilado." Me dijo medio en broma.
"Ya, me he disculpado miles de veces. ¿No es suficiente?" Le dije.
"Bueno, ya te hemos perdonado, pero espero que no vuelvas a intentarlo, porque la próxima vez tendría que hacerte daño de verdad." Me dijo.
Entonces oímos gritos en su casa y sin dudarlo, Seth, Quil, Jake y yo salimos corriendo hacia allí para irrumpir en el salón justo cuando oíamos a Carlisle gritar algo como "¡Donna, no!"
"¿Qué está pasando aquí?" Preguntó Jake mientras veíamos a Donna con la mano en la incubadora y su madre intentando pararla mientras Billie intentaba separar a la niña de allí. "Donna, saca esa mano de ahí."
"Donna mala." Le dijo Billie.
"Ven aquí, anda." Le dijo Seth cogiéndola en brazos para intentar apartarla.
"¡NO!" Gritaba la niña agarrándose al borde de su agujero con uñas y dientes. "¡DONNA QUIERE AYUDAR!"
"Donna, no se puede tocar al bebé aún." Le dijo Jake.
"Vale ya, todos." Dijo Edward estáis estresando al bebé. "Carlisle, Donna cree que puede ayudar, aunque no entiendo cómo exactamente, su mente es un poco caótica aún."
"Donna, la niña no es un muñeco." Le dijo entonces Carlisle a pesar de las quejas de todos. "Le puedes hacer mucho daño, por eso no la toca nadie más que mamá y yo, solo un poco."
"Donna no daño a 'manita'." Afirmó la niña sorbiéndose los mocos pero sin soltar el borde de la ventana de la incubadora. "Donna solo quiere ayudar. No daño, juro…"
Entonces suspiró y miró a Rissa.
"Rissa, es decisión tuya." Le dijo.
"No quiero que…" Dijo dudando.
"Donna no daño, juro…" Lloriqueó la pequeña. "Donna no daño, juro…"
"Donna, pero es que no puedes tocarla aún." Le dijo Seth metiendo mano en el asunto con suavidad. "Tu hermanita es muy pequeña, y necesita muchos cuidados."
"Donna." Le dijo Jake. "¿Prometes que solo vas a tocarla?"
"Donna promete." Dijo.
"¿Y tendrás cuidado de no hacerle daño?" Siguió.
"Sí, sí, juro." Dijo volviendo a sorberse los mocos.
"Hijo, no creo que…" Comenzó a decir Billie.
"Vale, pero yo te ayudo." Le dijo Jake. "Vamos a meter la mano con cuidado y le vamos a hacer un par de caricias suaves con cuidado de los cables y sacamos la mano ¿de acuerdo?"
"Donna quiere ayudar." Dijo ella asintiendo.
"Está bien, dejármela." Dijo Jake yendo a coger a la pequeña tras suspirar rindiéndose y mirando a Rissa que asentía sonriendo. "A ver esa manita… eso es, pero tenemos que tener mucho cuidado ¿vale?" Le dijo Jake suavemente al oído a la pequeña bebita rubia con cariño. "Mamá está muy preocupada por vosotras, y yo también tengo miedo de hacerle daño, hasta yo temo hacerle yo mismo daño."
"Papá tranquilo." Dijo Donna sonriéndole. "Donna no deja que papá haga daño a 'manita' ¿vale?"
Estuve a punto de reírme al ver la vuelta que había dado aquella cría a la tortilla, pero se me pasó al segundo cuando vi la tensión que se respiraba allí mientras Jake metía la mano con la de la pequeña dentro de la incubadora y la abría para cogerle la mano con cuidado y ponérsela en el bracito de la bebé en la incubadora.
"Eso es… con cuidado…" Le dijo Jake para sonreírle. "Muy bien Donna, así, le hacemos caricias suaves…"
"No, papá quieto." Dijo la pequeña zafándose para ponerle la mano encima y parársela mirándole seria a la cara antes de volver a meterle la mano dentro. "Donna solo ayuda a 'manita', papá no ayuda de Donna."
"Donna, habías prometido…"
"Jacob, déjala." Le dijo Edward.
"¿Qué tengo que dejarla exactamente?" Dijo él.
"Espera y vamos a ver qué pasa." Le dijo Edward. "Parece segura de poder hacer algo."
Entonces esperamos, esperamos y esperamos y lo único que pudimos ver fue cómo la pequeña apretaba los ojos cerrados como si hiciese esfuerzo en algo sin mover la mano del costado de su hermana pero sin apretar siquiera de un mero roce quieto, hasta que abrió los ojos y se puso a llorar.
"Donna solo quería ayudar…" Se puso a lloriquear. "Donna pensaba poder ayudar…"
"Eh, no pasa nada." Le dijo el padre suavemente. "Ya está… ea, ea… no pasa nada, no eres Dios."
"Pero Donna ayudó a mamá y 'manita'…" Dijo llorando contra el pecho de Jake mientras Rissa metía la mano en la incubadora y tocaba a la bebita para relajarse un poco y mirar a ciegas a ambos.
"Donna." La llamó Edward. "No importa. Podría haber sido casualidad, no es culpa tuya si ahora…"
Entonces se calló. En menos de un segundo, la vista estaba tapada por ambos vampiros, Jake con la niña y Rissa.
"¿Qué pasa?" Preguntó Seth.
"Pero no es posible…" Murmuró Jake.
"¿Qué pasa?" Dijo Rissa preocupada. "Pero qué…"
"¿Qué pasa?" Pregunté intentando acercarme.
"Donna ayuda." Afirmó la pequeña palmeando feliz.
Fueron unos segundos que se nos hicieron eternos, antes de que se abrieran un poco y nos dejaran ver la 'pecera' donde en vez del alien que había habido hasta momentos antes, ahora había una niña más grande y gordita de saludable, rosada enrojecida y moviendo las manos al tuntún con las piernas y gimoteando.
"Oh, oh, yo conozco eso." Dijo Billie antes de taparse los oídos y que el bebé comenzase a llenar el aire de gritos agudos de lloro.
"Creo que es evidente que los pulmones han desarroyado bien." Afirmó Carlisle tapándose los oídos.
"Vamos, pequeña, ya está." Le dijo la madre que parecía la única que no se había tapado los oídos. "Ya está… estoy aquí… ea, ea… mamá está aquí…"
Fue curioso, porque se calló al momento casi, comenzó por sollozar y se acabó calmando en cuestión de segundos para ponerse a chuparse el dedo.
"Y el reflejo de succión también lo ha cogido bien." Añadió Carlisle. "¿Me permites?"
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Jake)
"¿Está bien?" Le pregunté a Carlisle cuando nos dejó volver a entrar tras acabar de inspeccionar a la pequeña que ahora estaba en brazos de Rissa, su madre, que la mecía amorosamente en brazos mientras Donna, que había salido con nosotros, corría hacia ellas para subirse al regazo de Rissa, en la punta de las rodillas casi y gorjeaba feliz cosas que no conseguía entender.
"Está sana." Me dijo sonriendo. "Y no, no está ciega, ni sorda."
"¿Cómo es posible que haya…?" Dijo mi padre.
"Son solo conjeturas, pero… creo que la pequeña Donna es capaz de hacer pequeños milagros." Afirmó. "Como hacer crecer a su hermana para salvarle la vida. Y no una sino dos veces. Una cuando las sacamos y otra vez ahora, para forzarla a desarrollar todos los órganos y reflejos. Y además…"
"¡QUE FUERTE, LA 'MANITA' NO TIENE OJOS DE DONNA!" Se puso a gritar la pequeña Donna botando el las piernas de la madre hasta que Seth la cogió por la cintura para levantarla.
"¿Traducción?" Pidió Quil.
"Donna, qué color tienen." Le preguntó Rissa haciéndole mirar el bebé a sus ojos.
"Como papá." Dijo feliz tras mirarlos. "Y como mar."
"Déjame ver." Le dije acercándome para que Rissa levantara a la bebita que pestañeaba sin control casi, o al menos sin una pauta regular como el resto de nosotros porque tan pronto abría los ojos como los cerraba mirando de uno a otro como si no mirase nada concreto.
"Son entre marrón y verde." Le dije para mirarla mientras la bebé paraba de mirar a todos lados sin sentido y me miraba antes de mover los ojos y quedarse mirando fija a otro punto para sonreír con un dedo en la boca.
Primero pensé que me miraba, hasta que me giré y vi que no era a mí sino a quien tenía justo tras de mí, mirándola por encima de mi hombro.
"¿Qué pasa?" Dijo Rissa preocupada de nuevo. "¿Hay algo mal?"
"No." Dijo Edward suavemente sonriéndole con la voz. "Acaba de aprender a enfocar la vista, primero con su padre y luego…"
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Embry)
No podía creérmelo, me había acercado más solo por curiosidad, porque por la descripción de la pequeña semi-vampiro de Donna no podía hacerme una idea demasiado clara de nada.
"Son entre marrón y verde." Afirmó Jake al mirarla con un poco de detenimiento.
No entendía cómo podía ver nada, la bebé no paraba de mirar a todos lados sin sentido y pestañeando irregularmente como si no controlase demasiado el parpadeo aún.
Y entonces paró y le miró, apenas unos segundos antes de mover los ojos y quedarse mirándome fija.
Fue justo en ese momento, noté un dolor que nunca había notado antes, como un pinchazo en el pecho, pero lejos de dolerme fue… extraño.
El mundo desapareció, me hundí en la profundidad de aquellos ojos tan preciosos y particulares. Eran como un universo en colores pardos y verdes y con diminutas estrellitas invisibles a todos salvo a mí.
De pronto vi muchas imágenes, me vi sujetándola, vi a una chica corriendo junto a mí, vi a una chica algo mayor caminando a mi lado, me vi jugando con una cría de pelo negro y largo… entonces la vi de nuevo, sonreía con un dedo en la boca y me miraba, como si no hubiera apartado la vista de mí ni un segundo.
"¿Qué pasa?" Dijo Rissa preocupada de nuevo. "¿Hay algo mal?"
"No." Dijo Edward suavemente sonriéndole con la voz. "Acaba de aprender a enfocar la vista, primero con su padre y luego…"
De nuevo fue como si el sonido se desconectase, lo único que oía era la respiración suave de aquella niña, veía el universo en sus ojos, noté cómo me perdía en la profundidad de sus ojos y me vino a la mente el día que vi por primera vez a su madre, a Bellatrix, entrando por la puerta de clase, la primera vez que nuestras miradas se cruzaron al compartir libro de clase, pero en lugar de la cara de su madre, fue la cara de esa bebita la que llenó el espacio, haciendo desaparecer lentamente esos recuerdos y rellenando el hueco con su cara allí, sonriéndome, con el dedo aún en la boca como si lo mordiera sin dientes.
Entonces me dieron una colleja.
"Eh, despierta." Me dijeron.
"Embry, dime que no acaba de pasar lo que creo que acaba de pasar y no te has…" Comenzó a decir Jake.
"No sé lo que me ha pasado." Afirmé. "Pero creo que vas a matarme."
"Vale, necesito una cerveza." Afirmó. "Las dos prometidas apenas a días de nacer, esto es…"
"¿Tú también?" Me dijo Rissa sonriendo. "Vaya, qué suerte la nuestra, chicas." Le dijo sonriendo a sus niñas. "Sois las chicas lobo de nueva generación."
No podía creerlo, pero era así, Seth se había improntado de Donna, la hija-vampiro de Jake y yo de… bueno, no tenía nombre, pero de la hija-lobo de Jake.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Rissa)
No podía creerlo, el mundo estaba cambiando a un ritmo frenético a mi alrededor. En menos de diez minutos una de mis hijas había hecho que la otra creciera de una forma acelerada para volverse un bebé sano de apenas unos días de edad que ahora yo acunaba en mis brazos; el mismo bebé que ahora resultaba que era el objeto de impronta de Embry, mi amigo Embry.
Así pues, el mundo acababa de girar a un ritmo frenético a mi alrededor y yo acababa de quedarme atrás por haberme parado a mirarlo.
"Rissa…" Me llamó Embry. "¿Puedo cogerla un momento?"
"Espera a que sea más grande." Le dijo Jake supongo que apartándolo. "¿Todo bien?"
"Sí." Afirmé sonriéndole. "Todo estupendamente."
"Hum… no sé yo… no me parece que estés demasiado fina." Afirmó. "No te preocupes, les dejo que estén un momentito y les echo con viento fresco."
"No hace falta." Le dije. "Había pensado llevar a Donna a la playa, ya sabes, para que jugara un poco con las olas, pero como ahora la peque es… bueno, ya por fin podemos sacarla de la incubadora… supongo que no es tan buena idea."
"Podríamos ir los cuatro a la playa." Me dijo. "Aunque no sé si la pequeña estará…"
"Ya, por eso mismo lo digo." Afirmé mientras por mi cabeza pasaba una idea descabellada. "¿Y si vais Donna y tú a dar una vuelta y mientras yo me quedo con Carlisle para que le haga un reconocimiento completo a la pequeña?"
"No sé…" Me dijo.
"Oh, vamos." Le animé. "Podrías ir con los chicos. A Seth le encantará saber que puede ir con vosotros a jugar a la playa."
"Ya, si no tengo problema de ir, lo que pasa es que… bueno, prefiero quedarme contigo."
"¿Y quitarle a Donna la emoción?" Le dije. "De verdad, ve con ella."
"Jacob, tranquilo." Le dijo Carlisle. "Estarán bien."
No necesitaba verles para saber que Jake tenía sus dudas sobre dejarnos ir solas con los Cullen, no sé si porque en el fondo no acababa de querer tanto a la pequeña Donna como a nuestra otra hija o porque realmente no quería separarse de nosotras, pero finalmente suspiró y asintió.
"Vale… iremos a la playa." Dijo. "Pero tener cuidado, es tan pequeña…"
Al final era lo segundo. Sonreí aliviada.
"No te preocupes." Le dije sonriéndole feliz. "Yo cuido de nosotras."
"Donna quiere con mamá y papá y 'manita'." Se quejó Donna saltándome encima a las rodillas pero en la punta puesto que yo aún sujetaba a la pequeña.
"Mamá y la peque tienen que ir al médico." Le intenté explicar. "Pero si puedo, mañana te prometo que iremos los cuatro a la playa."
"¿Prometes?" Me dijo.
"Claro, lo prometo." Afirmé sonriendo.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Embry)
"Sigo sin saber qué hago aquí." Le dije a Jake viendo cómo Seth jugaba con la pequeña rubia en miniatura mientras Jake descansaba conmigo en la arena. "Debería estar…"
"No te martirices." Me dijo mirándo al frente como yo para ver a aquellos dos jugando a evitar mojarse con el oleaje suave que llegaba a la orilla. "Yo también estoy preocupado por las dos, pero estoy seguro que volverán sanas y salvas. Ahora mismo me preocupa más que vengan los tíos y tíos honoríficos de esta y se líe gorda aquí dentro."
"Ya." Asentí.
Hombre, realmente eso sería algo terrible y era algo que debería preocuparnos, al menos a mí me había preocupado antes de esa mañana, pero ahora mismo lo que más me preocupaba era…
"¿Puedo preguntarte algo?" Me dijo. "Siento curiosidad, por qué mi hija. Quiero decir… Seth con Donna y tú con la otra. ¿Acaso no es eso una injusticia?"
Eso me hizo sonreír.
"Te entiendo un poco." Le dije. "Yo me reía de Quil porque estaba por Claire, y mírame, ahora yo con un bebé recién nacido y Seth encima con una mestiza. Aunque me alegra que al final te quedaras con Rissa." Afirmé sonriendo y mirándole. "Sinceramente, me gusta más que Nessy, es más… como nosotros."
Y tanto que era 'más como nosotros', a decir verdad era una pasada, un fénix. El chico lobo y la chica ave.
"Y ahora queda lo del nombrecito." Me dijo suspirando. "Fijo que no nos ponemos de acuerdo, de no haber elegido la enana esta su nombre hubiéramos tenido para largo."
De pronto, me volvió a la cabeza la mirada que había conseguido atrapar mi alma y unirla a la de aquella pequeña niña que me había mirado y se había mordisqueado el dedo babeándose entera porque aún no era capaz de controlar siquiera sus movimientos.
Sus ojos eran…
"Bella." Afirmé.
"¿Cómo dices?" Me dijo confuso.
"Digo que debería llamarse de una forma especial, algo que sea bonito." Afirmé desterrando la idea.
Por un instante, me pareció mentira, un sueño.
Sí, definitivamente no podía ser.
"¡Papá viene agua con Donna!" Afirmó la pequeña corriendo a una velocidad increíble hasta coger a su padre de la mano para intentar hacerle seguirla.
"Hoy no, hace mucho frío, pequeña." Le dijo Jake intentando sonreírle. "Mejor cuando vengamos con mamá y la pequeña ¿vale?"
