CAPITULO 85: BATALLA FINAL.

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((Ya siento que esto sea tan largo este capítulo, pero un trozo parece repetirse, aunque estaría bien leerlo porque hay cosas nuevas y ayuda a ver algo que es interesante. O eso creo yo tras releerlo previa-publicación en la página.

De todas formas y como siempre pido perdón.))

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(Voz de Jacob)

Dos días, y aún sin noticias.

Me despierta una patada de Rissa que me despierta de mi pesadilla donde unos vampiros sin nombre matan a mis 4 chicas: mi esposa Rissa, mis hijas Donna y Bellatrix y también a Nessy.

De nuevo me duele todo, pensar en Nessy sufriendo… ella aún es importante para mí, su seguridad y bienestar siguen siendo importantes para mí, pero mi amor, mi único y verdadero amor, la otra mitad que complementa mi ser está allí, y se llama Rissa.

Suspira y se mueve un poco hacia mí.

"Shhh… descansa…" Le susurro suavemente.

"¿Qué hora es?" Me pregunta.

"Aún es pronto, duerme." Le digo poniéndole el pelo tras la oreja con cuidado y cariño.

Es preciosa, aunque el embarazo le haya dejado secuelas sigue siendo la más bella criatura que nunca he visto.

"Jake…" Me dice.

"¿Sí…?"

"¿Te importa dejar de mirarme?" Me dice sonriendo. "Voy a buscar el biberón de las niñas. Donna necesitará…"

"Descansa un poco, super-mamá." Le dije cogiéndola en un abrazo para pegarla a mí un poco y besarla. "Donna es una niña tranquila, comerá cuando se despierte, y tiene comida de ayer. Además, no estamos en casa, necesitas ayuda para llegar al frigorífico."

No pretendo apenarla, pero por un momento me doy cuenta que es así, sin embargo, acaba sonriendo y haciendo una broma, como siempre.

Ojalá pudiera encontrar una solución que le devuelva la vista. No hay día que no pida a los dioses que obren un milagro y le devuelvan la vista, aunque supongo que ya hicieron un milagro permitiéndola volver con otro cuerpo más o menos de la misma edad y forma.

Debería estar agradecido por habernos vuelto a reunir, por haberme concedido mi deseo de estar siempre junto a ella y ahora una familia propia, pero soy humano y siempre quiero más, quiero que ella vuelva a ver.

Me da igual que sea cirugía, un milagro o magia solo quiero que ella vuelva a ver.

"¿A dónde vas?" Me dice cuando me muevo y me siento en la cama para levantarme.

"Me he desvelado, voy a salir un poco a tomar el aire." Le digo.

"Espérame, cogeré a las niñas y podemos…"

"No, claro que no." Le digo. "Son las 6 y media, aún no ha amanecido." Afirmo dándole un beso tierno y sonriendo para ponerme su mano en la cara y que lo vea. "Solo voy a tomar un poco el aire, estaré de vuelta antes de que cuentes mil."

"Ya te echo de menos." Afirmó sonriéndome y echándose sobre la espalda para cerrar los ojos con una sonrisa.

Sí… las dudas que podía haber tenido sobre mis dos improntas eran ya cosa del pasado. Yo AMABA a Rissa, era ella y no Nessy con quien quería formar una familia, era ella y no Nessy quien sería la madre de mis hijos e hijas… era ella mi otra mitad, Nessy solo era como una hermana para mí, una hija… alguien a quien proteger.

Por eso llevaba días yendo a la cafetería junto a casa, donde podía oír lo que pasaba en casa y buscar una solución para Rissa mientras todo estaba calmado.

Estaba todo calmado, no había peligro, como siempre.

"Shalam Malekum." Me dijo Said, el dueño del café, un pakistaní nacido en Canadá, de padres inmigrantes, él pakistaní y ella Marroquí de padres europeo y marroquí.

"Hola, Said." Le saludé.

"Vaya, hoy también madruga, señor Karnac." Me dijo sonriendo. "¿El número 1 y un café como siempre?"

"Sigue pareciéndome increíble cómo sabes eso." Le dije sonriendo.

"Fácil, lleva viniendo todos los días de madrugada a usar Internet." Me dijo sonriendo. "Ahora mismo caliento la cafetera y le preparo su café."

"Mil gracias, Said." Le dije.

Sonriendo caí en la cuenta que era verdad, cuando no estaba mirando noticias en busca de algo que me diera una pista sobre el paradero de aliados o enemigos estaba buscando pistas sobre cómo devolverle a Rissa su vista. Todos los días, antes de que mis chicas se despertaran yo acudía allí a matar los fantasmas de mis pesadillas buscando algo qué hacer y que aliviase mi conciencia.

Era malo, me torturaba conseguir esperanzas al ver algo nuevo y perderlas al momento al ver que no podía hacerse en Rissa, pero siempre era mejor que no tener nada y seguir torturándome esperando una solución que nunca venía.

"No entiendo." Me dijo Said. "¿Por qué viene todos los días, señor Karnac?. ¿No tiene familia?"

"Solo mi hermana." Afirmé. "Pero ella duerme ahora, tiene su vida, y yo la mía."

"Ayer, le vi con una niña." Afirmó. "¿Es suya?"

"No, es mi sobrina." Le dije siguiendo la tapadera que habíamos pactado Rissa y yo.

Nadie podía saber que éramos una familia de verdad, así que Rissa se hacía pasar por mi hermana egipcia y nuestras hijas eran nuestra sobrina y una niña adoptada. A Donna le gustaba la idea de pensar que jugaba a las familias.

Rissa me enseñaba durante horas cosas sobre cultura Egipcia y yo intentaba aprender todo lo que podía para poder mantener la coartada de que éramos hermanos y egipcios.

"¿Ya sabe algo de su familia?" Me dijo poniéndome el café dos segundos después de que pusiera una página sobre Egipto, noticias en egipcio que no acababa de entender, por suerte los Cullen me mandaban un informe de un tal Ahmun al día, con todas las noticias del Cairo horas antes de que se conocieran en América, así que podía falsear que supiera leerlos.

"Aún no, tal vez mañana." Le dije sonriendo.

"Tiene que buscarse una señora Karnac." Me dijo sonriendo y guiñándome un ojo sonriendo. "No es sano vivir tanto tiempo con su hermana. Sus sobrinas comenzarán a verle como un padre."

Sonreí pensando qué pensaría de nosotros si supiera que mi 'hermana' era realmente mi mujer y nuestras 'sobrinas' eran nuestras hijas.

Entonces oí ruidos en casa.

"Ah, mi llamada." Afirmé cuando me tocó la alarma del reloj que indicaba las 7.45, hora de amamanto de Bellatrix y tras la cual, la familia despertaba, cómo Donna, que dormía menos pero despertaba a la vez. Una bendición, contando que eso nos facilitaba comenzar el día con una rutina concreta. Las 7.45 a 7.50 se levanta todo el mundo, yo tengo café preparado, café que misteriosamente está a falta de presionar un botón para acabarlo en un minuto o menos. Entre las 7.50 y las 7.55 la pequeña Bellatrix lloraba y su madre la cogía para venir a la cocina donde enseguida aparecía Donna corriendo, y pronto Rissa con la pequeña, yo desde luego les tenía ya el biberón caliente en el punto justo y ponía un par de tazas con café para nosotros en la mesa.

Para las 8.00 como muy tarde estábamos desayunando, café y bollos que le compraba a Ahmun, hechos por su anciana madre o algo así decía él.

"Aquí tienes." Le digo a Rissa pasándole el biberón en su punto para Trixxy. "Ah, ah, Donna. Los bollos para el desayuno, y te he traído un poco de 'vicio'."

"¿Bau, bau?" Dijo.

"Ah, ah." Negué. "Y se dice perro. A ver, dilo tú."

"Peo." Dijo divertida.

"Donna, en serio, tómatelo en serio." Le dije.

"No, Jake, creo que se ha hecho…" Dijo Rissa poniendo una cara graciosa.

"Qué… ¡oh, dios!" Dije dándome cuenta de a qué podía referirse con 'peo' al captar el olor extraño que desprendía. "¡Donna, en la cocina no!" Le dije haciendo reír a la madre y a su hermana pequeña.

"Donna, siente." Dijo sonriendo y encogiéndose de hombros.

"Vamos Donna, nos cambiaremos de pañal-braguita." Afirmó Rissa sonriéndole. "Papi, cuida a la niña."

"Desde luego, mami." Afirmé sonriéndole y cogiendo a Bellatrix en brazos para seguir dándole yo el biberón.

Era divertido, me gustaba mucho poder tener a las niñas conmigo. Me encantaba mi hija, era… pequeña, y delicada y… era como estar en el cielo.

"¿Muchos problemas?" Me preguntó volviendo mientras Donna la llevaba de la mano hasta la mesa y luego salía corriendo hasta su silla para saltar y coger una galleta del bote de arriba del armario.

"Vaya, eso ha sido…" Le dije.

"Donna tene hambre." Afirmé.

"Vaya, ya has avanzado hasta usar verbos en las frases." Afirmé pasándole a la niña a su madre para coger los bollos. "Ahora solo te falta usarlos bien. Toma, tu premio."

"Donna tene premio, Donna tene premio…" Se puso a canturrear cogiendo su bollo y riéndose dando vueltas hasta que estuvo a punto de darse en la cabeza con la mesa y lo pude evitar.

"Cuidado, princesa." Le dije preocupado. "¿Te has hecho pupa?"

"No, papi salva Donna." Me dijo suavemente sonriéndome.

"¿Ha ido todo bien por aquí?" Le pregunté a Rissa mientras ella comenzaba a preparar los huevos fritos para el desayuno para mí.

"No." Negó. "¿Por qué?"

"No sé, esto está demasiado muerto." Le dije.

"Jake, esto es pequeño." Afirmó divertida. "Hace poco que ha amanecido, es normal que no haya nadie por la calle aún."

"Ya, pero… no sé… normalmente cuando vengo veo al tipo de los periódicos echando el fardo a la tienda del final de la calle." Le digo dándome cuenta que cuando fui al 'ciber' había olido algo extraño. "Un momento…" Añado levantándome para ir a la venta y mirar fuera desde un lateral para intentar no ser visto.

"¿Qué haces, cielo?" Me dice suavemente Rissa.

"Hay algo que no me cuadra." Afirmo mirando fuera con cuidado. "Todo está demasiado calmado incluso para aquí."

"Igual es fiesta." Me dijo. "He perdido la noción de los días. Podría ser domingo y no habernos enterado, o una fiesta local."

"Estamos a miércoles, y no es fiesta." Afirmo. "Said me lo habría dicho."

"Jake." Me dice con la pequeña en brazos junto a mí tirándome de la manga para hacerme mirarlas. "Está bien, nadie sabe dónde estamos, y aquí nunca pasa nada." Afirma para sonreírme. "Vamos a desayunar, anda."

Algo dentro de mí me vuelve a activar la alarma de peligro, pero Rissa lleva razón, no hay razones para alarmarse.

Ese pueblo no tiene demasiada gente y nosotros vivimos en las afueras casi, no llamamos la atención salvo por el tono de piel y no sobresalimos para nada del resto.

Además, allí lo más interesante que ha pasado en semanas ha sido cuando alguien de allí pescó un salmón enorme que decían que era el más grande en años, o el avistamiento de algunos osos negros por las afueras, a varios kilómetros de allí.

Ni una sola muerte, ni desapariciones… nada raro, nada fuera de lo normal. De puro normal era hasta aburrido.

"Señores Karnac." Llamaron a la puerta.

"¿Y qué quiere ahora esa pesada?" Le dije a Rissa susurrando.

"La vecina iba a venir a presentarme en el club de lectura." Me dijo dándome un toquecito en el hombro.

"Rissa, no podemos llamar la atención." Le susurré entre dientes.

"Tampoco quedarnos en casa encerrados." Me dijo dándome de nuevo unas palmadas en el hombro. "La gente normal se relaciona, sale… tenemos que pasar por vecinos normales. Tranquilo…" Me dijo dándome un beso tierno para sonreírme y hacerme una caricia en la cara. "Estamos contigo, estamos a salvo."

Por unos segundos me hizo demasiado feliz que dijera eso, que estando conmigo estaban seguras, pero…

"¿Y cómo vas a estar en ese club si no puedes leer como el resto?" Le dije justo cuando abría la puerta. "Buenos días, vecina."

"Buenos días, señor Karnac." Me dijo sonriéndome. "¿Lista para la presentación?" Añadió para Rissa.

"Claro." Le dijo sonriéndole y mirando hacia el marco de la puerta. "He oído el libro 2 veces; y aún sigue cautivándome la escena del reencuentro."

"Es mi preferida." Dijo la señora sonriéndole.

"Hermano, saldré una hora a casa de la vecina." Me dijo Rissa sonriéndome y poniéndome la mano en el brazo para que se la tocase demostrándole que la oía. "¿Por favor, podrías cuidar de tus sobrinas ese ratito?"

"Claro, pero… bueno, si se ponen a llorar porque quieren pecho… creo que no sirvo yo." Le dije intentando retenerla de hacer algo que podría ser peligroso.

"Acaban de desayunar, no tendrán hambre hasta dentro de horas." Me dijo devolviéndome la sonrisa. "Estaré de vuelta en una hora, tal vez media más."

"Podrías traerlas." Le dijo la vecina. "Pam trae al pequeño Billy con ella, podrían jugar juntos."

"Eso, hermana." Le dije divertido al imaginar que podría vigilar aparentando normalidad si ella se llevaba a las dos. "Donna no tiene amigos, podría hacer uno nuevo."

"Está bien." Dijo tras dudar un poco y suspirar. "Nos las llevaremos con nosotras…"

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Rissa)

Música suave, un grupo de mujeres debatiendo sobre un libro que podría decirse que ni me va ni me viene mientras yo escucho con una parte de mí y la otra está dividida entre mi pequeña Bellatrix y pensar por qué Jake estaba tan tenso hoy.

Otra mujer tendría planes mejores para una mañana de 'entresemana', pero yo… bueno, digamos que últimamente mi vida es de todo menos normal.

Y como siempre había dicho mi abuelo: Hija mía, que el enemigo nunca te pille con la guardia baja.

Vale, se había referido a un animal no-domesticado y herido. No podías bajar la guardia cuando trabajabas con animales salvajes porque no estaban acostumbrados al ser humano y por tanto, mezclándolo con el miedo por estar heridos, tendían a atacar, y era deber del veterinario protegerse a si mismo estando alerta para prever el momento del ataque, si este se produjese.

Fue un error por mi parte, debería haber tenido la guardia alta y entonces hubiera visto 'venir el golpe', por decirlo así.

De pronto se rompe una ventana y las mujeres se alteran.

Mientras la anfitriona intenta poner calma en el sobresalto es cuando me doy cuenta de que algo huele diferente, y demasiado tarde me doy cuenta de qué es ese olor y grito que todas se pongan a cubierto.

¡Booooom!

Es un estallido demasiado fuerte, gritos de mujeres asustadas y gritos fuera antes de notar el calor asfixiante del fuego.

Debería oír algo, pero no puedo.

De pronto me doy cuenta que me he quedado sorda, por suerte mis dos niñas están conmigo, así que corro con ellas huyendo del calor.

Consigo ponerlas a salvo, por desgracia, no puedo decir lo mismo de mí, porque justo cuando voy a salir, algo, probablemente una viga ardiendo cae sobre mi cabeza y brazo y me derriba tapándome la salida mientras un trozo cae en mi pierna.

Aúllo de dolor por el golpe en la cabeza y la pierna que noto como si me hubieran aplastado y el ardor del fuego que me acaricia, pero ni siquiera puedo oírme a mí misma.

Antes de desmayarme, sé que voy a morir.

Voy a morir ciega, sorda y quemada como si fuese una bruja.

Eso debería aterrarme hasta la muerte, pero en lugar de eso, lo que me pasa es que estoy aterrada, sí, pero no por mí.

Me aterra dejar a Jake solo con dos niñas, una de ellas medio-adoptiva.

Me aterra no volver a ver a mis dos preciosas hijas, que tengan que crecer solas sin mí y no poder volver a verlas.

Me falta el aire… algo más me ha caído en la espalda, arde… me asfixio…

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Jake)

"¡RISSA…!" Rujo con mi forma de lobo despiezando a uno de los neófitos que han atacado la casa. "¡RISSA!" Vuelvo a aullar como lobo.

Oigo multitud de voces en mi mente, todos están allí. La reserva ha tenido que quedar casi vacía a juzgar por la cantidad de voces que se agolpan en mi cabeza.

Intento entrar, pero no hay entrada.

Esme ha cogido a las niñas, Edward me ha dicho que se las llevará a salvo, 'Sombritas' va a llevarlas por las sombras, pero yo quiero a Rissa.

No puedo dejarla allí, así que me tiro contra un trozo de pared para romperla y entrar, un par de lobos más se me unen, pero lo único que consigo es quedar encajado sin poder tocar suelo, que me caiga una viga que se apaga antes de aplastarme bajo su peso al haber roto la estructura que sujetaba esa parte de pared.

Entonces comienzo a notar que me falta el aire y me cuesta mantener mi forma humana.

Siento que el peso de todo lo que tengo encima me va a aplastar, me deja sin aliento y casi no puedo respirar.

Y entonces la veo.

Apenas es una mano que sale bajo un montón de cascotes en llamas, unos mechones de pelo… apenas un atisbo de mejilla bajo ese amasijo en llamas.

Veo más gente, neófitos en llamas corriendo y deshaciéndose en cenizas en ese amasijo ardiente y humeante que está convirtiéndose aquello.

Entonces noto que me llega mi último aliento… voy a morir… separado de los que amo… mientras Emmet y Carlisle intentan quitarme todo de encima sin éxito porque hay fuego y no pueden tocarlo.

Entonces veo cómo salen repelidos, una onda expansiva de fuego y aire ardiente… lo único que alcanzo a ver es cómo se convierte en un infierno y hasta el aire me quema, fuego por doquier antes de perder el conocimiento.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Carlisle)

"Emmet, tenemos que sacarle de ahí." Le digo a mi hijo más fuerte.

"Joder, estos lobos no paran de dar problemas." Me dice a punto de quemarse las manos porque hay fuego en las vigas superiores. "¡Que me quemo!"

"Ten cuidado." Le pido arrancando unos jirones de tela de mi camisa para mojarlos con la nieve derretida que hay cerca para volver y dárselas para envolvernos las manos como podemos con tejido mojado con nieve recién derretida y poder mover algo sin demasiado éxito.

Y es justo cuando pienso que vamos a quitar una viga cuando noto la primera onda, apenas un poco más fuerte que un golpe suave de viendo cálido. Seguido de una onda que nos tira de espaldas devido al a violencia y calor del aire que la componen.

Entonces miro a la casa.

Toda su estructura acaba de entrar en llamas, fuego surgido de la nada puesto que aún había dentro pero es total y completamente imposible que se haya extendido tan rápidamente y con tal violencia, viola todas las leyes de la ciencia.

Todos los neófitos que estaban dentro o cerca están ahora en llamas, y otros se retuercen en la nieve intentando apagar lo poco que les ha tocado el fuego.

Incluso hay algunos de los lobos quileutes que se revuelven en la nieve humeando dejándome entender que estaban demasiado cerca y el fuego les ha alcanzado.

Y eso es apenas 3 segundos, porque entonces el fuego se dobla, y se produce un pequeño efecto "champiñón de bomba atómica" en la casa formado de fuego y humo, del cual sale una columna de fuego rápido, como un chorro de lava, expulsando con violencia trozos en llamas de la casa hacia todos lados y haciéndonos retroceder como podemos.

Entonces oímos varias voces; una es la de Edward y otra la de Embry, ambos gritando lo mismo: "AL SUELO."

De pronto, un lobo aulla y los otros se le unen; entonces los lobos que son Seth y otro más se tiran contra nosotros.

Están envueltos de nieve como si se hubieran rebozado de esta para formarse una manta de nieve encima, nos aplastan relativamente con su peso contra el suelo helado.

"¡Malditos chuchos!" Grita Emmet para intentar separarlos.

"¡Emmet, quédate quieto!" Le grito entendiendo qué pasa.

No es la primera vez que vemos eso, aunque sí la más violenta.

De pronto un chorro de llamas vuela haciendo un circuito de fuego veloz por el aire, se para arriba, contra la luz del sol de medio día que sale entre nubes que se forman lentas sobre el pueblo casi devastado ahora.

Un segundo y la bola de fuego vuelve para intentar volver a trazar un laberinto de cintas de fuego a su paso.

La situación era totalmente apocalíptica.

Un pueblo devastado por una horda de neófitos.

Miles de muertos por el suelo, guerra que nos es desfavorable…

Y entonces aparece.

No necesito ver nada para saber que allí arriba había una mujer, o al menos eso parecía dado que tenía fuego rodeándola. Fuego saliendo de sus puños, por las muñecas y los tobillos. Fuego tapando sus pechos y las partes pudendas, lamiendo y acariciando toda su piel. Su piel rojiza como hecha de lava y cubierta de piel lamida por lenguas de fuego surgidas de a saber dónde y que no la quemaban, los ojos rojos como si dentro ardiera fuego también y el pelo largo y elevándose en torno a ella como si fuesen llamas.

El fénix…

"¡NO OS MOVÁIS!" Grito notando cómo se me mete nieve en la boca. "¡POR VUESTRAS VIDAS, QUE NADIE SE MUEVA!"

La nieve comienza a derritirse y pronto comenzará a hervir, si eso no acaba… probablemente nadie pueda sobrevivir.

Todos podemos acabar hervidos en nuestros propios fluidos internos.

Cocidos de dentro a fuera…

(Salto espacio-temporal)

(Voz del 'Fénix')

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((Ya, ya sé que más de la mitad parece lo mismo que la otra vez, pero pensad que este animal es más fuerte que la persona que lo posee, tiene una mente más simple y menos desarroyada donde el odio, la furia y la venganza son todo y lo único que ejerce algo de cordura es la voz interior de la persona que lo posée. Ergo, el 'fénix' CASI SIEMPRE piensa igual, con los mismos procesos, etc.

Así que ruego un poco de paciencia y leerlo, que hace tiempo que lo otro salió y aunque os suene os aseguro que no es del todo igual, ya lo veréis.))

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Fuerza.

Poder.

Furia.

Fuerza.

Otro demonio de la estirpe del murciélago muerto a mis garras.

Poder.

El fuego todo lo podía.

Furia.

Todos ellos morirán en mis garras.

Fuerza.

Otro demonio de la estirpe del murciélago que se purificaba con mi fuego.

Poder.

El fuego arrasaría todo lo que no fuese agua ni hielo.

Furia.

El odio contra su estirpe me llena.

Fuerza.

Algunos huyen.

Poder.

El fuego arrasa a los impuros.

Furia.

No lo encuentro. Ha vuelto a desaparecer. Mi mitad no está.

Fuerza.

Arrasaré todo hasta encontrarlo.

Poder.

Huyen. Saben que yo soy poderosa.

Furia.

Paro delante de unos de los desechos de la descendencia del lobo que se esconden bajo la nieve.

Fuerza.

Ya les llegará el turno.

Poder.

Tiro un deshecho que comienza a reducirse a cenizas sobre un montículo de nieve.

Fuerza.

El montículo se ha movido revelando que aún queda otro indigno hijo de murciélago

allí arriba.

Furia.

Me tiro a intentar cogerla, es una hembra de pelo oscuro y liso y cara anodina.

Poder.

Miedo en los ojos de mi presa.

Furia.

El hijo del lobo intenta pararme, pero lo retengo con una sola patada para poner mi pie en su cuello haciendo que el aire se llene de un olor acre a pelo quemado.

Fuerza.

"¡NO!" Grita algo en mi interior.

Confusión.

Hay un chico en mi mente, el mismo chico que tengo bajo mi pie.

Furia.

Le suelto, ellos no son importantes, veo otros hijos del murciélago. Morirán.

Fuerza.

Otros demonios de la estirpe del murciélago que se purificaban con mi fuego.

Poder.

El fuego arrasaría todo lo que no fuese agua ni hielo.

Y entonces todo se hiela. Veo a un hombre desnudo llevando a mi mitad en brazos, medio arrastrándolo como si supusiese un esfuerzo inhumano.

"¡Rissa!" Grita. "¡Sé que sigues ahí!. ¡Para de una vez!" Grita poniendo a mi mitad en el suelo helado. "¡Detén esta masacre!. ¡Pon fin a esta locura!" Vuelve a gritar de rodillas junto a mi mitad.

Tiene a mi mitad en la mano, pero no intenta hacerle daño, es como si…

Furia…

Me tiro contra él.

Lo desgarraré con mis manos.

Lo quemaré con mi fuego.

Lo purificaré.

Debe morir. ¿Cómo osa a tocarle?. ¡Es mi mitad!

Fuerza.

Entonces algo me retiene, aullando de dolor.

Poder.

Me coge de la cola y tira.

Furia.

Sus manos están a punto de desaparecer cuando me giro.

Fuerza.

Vuelvo a tirarme contra él.

Poder.

Me arroja hielo y caigo contra el suelo.

Furia.

Alguien le ayuda y se me tira encima gritando.

Fuerza.

Tiene quemaduras, pero no es un hijo de murciélago.

Poder.

Me incorporo y vuelvo por el hijo de murciélago.

Furia.

Unos descendientes del lobo intentan atraparme.

Fuerza.

No necesito ayuda.

Poder.

Soy poderosa, lanzo un grito y escupo fuego contra el demonio.

Furia…

Todo acaba, estoy rodeada de fuego.

Fuerza.

Avanzo hacia mi mitad.

Poder.

Mantengo un cerco de fuego y lo amplío para protegerle.

Furia.

La furia comienza a desaparecer a cada paso que doy.

De pronto todo para. Noto la confusión, me duele.

"¡RISSA!" Gritan fuera del círculo. "¡RISSA!"

Son rugidos, en ese idioma estúpido que tienen los comunes, todos los indignos que no tienen una parte animal.

No, algunos indignos son… les conozco… son… ¿amigos?

Me inclino hacia mi mitad. Le quemo.

Recuerdo que siempre le quemo.

Me duele hacerle daño. Es tan frágil…

"No le hagas daño." Me ruega una voz en mi mente.

Entonces retiro la mano.

Pero esa persona no respira, pongo un dedo cerca de su nariz, mis llamas titilan.

Sigue vivo, pero por poco tiempo.

"Cúralo." Me dice la misma voz.

Esa voz me ruega.

"Jake es toda mi vida. Por favor… cúralo." Me ruega.

Esa voz en mi cabeza es débil, siempre me pide lo mismo: que cure a esta persona, a alguien que es indigno, un despojo sin valor alguno y que podría matar con un solo dedo, con el fuego de un solo dedo.

Sin embargo, esa voz es demasiado poderosa, así que me rindo y vuelvo a intentarlo, porque sé lo que es necesitar tanto a alguien como esa voz necesita a esa persona.

Me inclino, pero cuando intento tocarlo, su piel se irrita y comienza a desprender un olor a quemado que me hace retroceder.

El hielo bajo mí y en torno a nosotros ha desaparecido, queda solo la tierra impura.

Entonces comienzo a notar dolor en mis ojos.

Yo soy pura, soy la justicia… ¿por qué no puedo salvar a un simple normal? Son indignos de mi clemencia, pero… no puedo hacer nada por salvarle.

"J… Jjjjjjjaaaaaaaa…" Comienzo a gemir. "Jjjjjjjjjjaaaaaaa….. kkkkkkkk…"

No puede respirar. Ha dejado de respirar.

A nuestro alrededor, la hierba ha comenzado a salir.

Dejo caer mi muro de fuego, entonces… dos chicos desnudos aparecen.

¿Cómo es posible?. ¿Acaso no son escoria descendiente de los lobos? Recuerdo a Nannuk y su pareja. Tenían pelo incluso en su forma humana, pero esta escoria que huele parecido a ellos… no tienen ni un solo pelo.

Vienen por él. ¡No le pondrán un dedo encima!

Les quemo cuando intentan tocarle y me inclino sobre él mirándoles para advertirles.

"Son amigos." Me dice mi voz en la cabeza. "Embry y Seth son amigos. Quieren a Jake."

Entonces aparece un hijo de murciélago. Es rubio como el trigo y levanta las manos hacia mí avanzando con miedo y señalando a mi mitad con un dedo con mucho miedo.

"Es Carlisle." Me dice la voz dentro calmándome de intentar saltar para matarlo. "Carlisle podrá ayudar."

Entonces dicen algo en esa lengua impura de los humanos, puedo captar palabras sueltas.

Rissa. Tranquila. Ayudar. Jake…

Rissa, ese nombre me suena.

Se inclinan sobre mi mitad y le presionan el pecho.

Quiero lanzarme contra ellos, pero la voz dentro de mí parece retenerme.

El que está ayudándole, el rubio, me dice algo, me mira y habla, pero no puedo entenderle.

Sacudo la cabeza ligeramente y un mechón de mi cabello le roza quemándole.

Es el más joven quien me mira y me habla moviendo los dedos y haciéndome señas.

Me señala a mí repitiendo la palabra Rissa constantemente, entonces señala a mi mitad y puedo captar varias veces la palabra herido mientras señala las marcas que tiene.

Entonces llegan más lobos y demonios.

Me pongo en guardia, pero lo que me susurra en la mente me vuelve a retener y me llena de paz. Ella los conoce.

Uno de los lobos se va a tirar contra mí, pero un demonio le para.

Estoy confusa. La escoria descendiente del murciélago nunca me ha apreciado, ni siquiera los falsos como aquellos, los que perdieron la habilidad de convertirse gracias a su antecesor. Los maditos, los descendientes del murciélago.

El resto tampoco me apreció nunca, pero el murciélago… ¡me engañó! Solo quería mi poder.

¡Mi poder no es de nadie más que mío!

Lo que tengo dentro está sufriendo, y entonces también yo.

Me llevo las manos a la cabeza y entonces les aparto, les lanzo fuego y les gruño avisándoles.

Me agobian, me siento junto a mi mitad y aguardo.

"Jjjjjjjjjjaaaaaaa….. kkkkkkkk…eeeeeeeee." Gimo. "Jjjjjjjjjjaaaaaaa….. kkkkkkkkkk… eeeeeeeee."

Les oigo decir cosas, pero no entiendo lo que dicen.

Entonces el primero que vino, el lobo mayor de los dos se acerca hasta que me muevo para atacarle, entonces para y levanta una mano.

No quiere hacerme daño, pero no voy a permitírselo.

Me señala y luego a mi mitad.

Entonces se señala a él mismo diciendo "Embry" varias veces antes de señalar al joven diciendo "Seth" varias veces antes de volver a repetir un par de veces los mismos gestos para señalar a mi mitad.

"¿Cómo?" Me dice.

Me preguntan a mí.

Quieren que repita algo.

"Jjjjjaaaaaa… kkkkkkkk… kkkkeeeee." Les digo.

Me cuesta emitir sus estúpidos sonidos, pero noto fuego en mis ojos. Nunca antes he notado mi fuego antes, pero mis ojos me arden, pero no es para nada malo.

Entonces me inclino sobre mi mitad y lo abrazo.

Muerto. Está muerto, otra vez...

Apago mi regazo y frontal y nos rodeo de llamas.

Que el fuego le purifique mientras noto que la parte que había dentro de mí se hace con el control.

Quiero dormir. Estoy cansado, he despertado varias veces en poco tiempo. Estoy exhausta… necesito dormir, cada una de mis fibras me pide que lo haga.

Pero volveré, cuando el mal vuelva a intentar tomar el mando.