Hellouuuuuu, jijii, como están? espero que muy bien. Primero que nada mil, mil gracias por seguir la historia y haber llegado hasta aquí, segundo mil, mil, mil gracias por dejar sus comentarios tan hermosos y tercero espero que hayan tenido una buena semana, yo pude escribir un poco mas, así que aquí les dejo el siguiente capi, ya mas tranquis, pero espero que les guste. No olviden que sus comentarios son muy importantes, son un incentivo muy bueno para dejar volar esta imaginación.
Capitulo 37
Cuando estuvimos instalados en casa de Peeta platicamos un rato con Paul; nos contó que le toco ver como Susan se resistió al arresto, que decía que no la podían tratar así, que ella no tenía nada que ver, aun con el golpe que traía gracias a mi, dice Paul que pidió o más bien exigía hablar con Paylor, prácticamente dio un desagradable espectáculo. Mientras que Carl simplemente agachaba la mirada, con toda culpa de haber disparado esa arma.
También nos dijo que a la los tres tipos del trece los subieron al aerodeslizador sin pensarlo dos veces y sin que recibieran primero atención médica, obvio que la unidad contaba con dicha atención, puesto que yo fui atendida ahí después de mi desmayo.
Peeta le mostró a Paul donde podía instalarse, así como le proporciono ropa para que estuviera más cómodo, yo por mi parte, sin pensarlo dos veces, me fui a la habitación de mi chico, total, todo mundo creía que él y yo… bueno no importaba, finalmente Paul para mí era alguien de confianza.
Al aparecer Peeta en la puerta me pude percatar que estaba agotado, supongo que todos estábamos igual, por la hora y por todo lo que sucedió; yo lo esperaba sentada al pie de la cama.
-que día, ¿no es así bonita? – dijo al tiempo que sacaba un pijama de un cajón.
-Bueno… ¿tu como estas? – le pregunte viendo todos sus movimientos, buscando algún signo que me indicara como se encontraba – me enteré de cómo están todos los demás, pero tu jamás me contestaste como te encontrabas –
-Yo estoy bien, la que me preocupa eres tú, te ves cansada y ese desmayo me puso muy intranquilo, mas con lo que dijo el doctor Marck – Peeta ya estaba dentro del baño dejando la puerta abierta.
-Lo dices por el embarazo – no pude evitar sonreír.
Mi chico asomo la cabeza con una enorme sonrisa – ¿hay algo que tienes que decirme? – simplemente negué con la cabeza a la vez que sonreía – no bonita en verdad me preocupa, puede que tengas anemia –
-yo fui atendida y mañana se verá ese asunto, pero presiento que tu no fuiste atendido – me sentía muy intranquila por no saber que le había pasado.
- Claro que fui atendido – Peeta nuevamente había aparecido en la habitación, esta vez con su pijama puesto – en cuanto te desmayaste esos tipos me alejaron de ti – mi chico se sentó a mi lado – ni siquiera me dejaron llevarte al aerodeslizador para que te atendieran – él empezaba acariciar mi rostro.
-Pero tu… ¿Cómo estas, en verdad te atendieron? – yo empecé a imitarlo, a pasar lentamente mis dedos sobre sus pómulos para terminar de poner un mechón de cabello rebelde detrás de su oreja – siento que me ocultas algo –
Peeta pasaba insistentemente su pulgar sobre mi rasguño del rostro, era un simple roce, sin hacer ningún tipo de presión, mientras que su otra mano aprisionaba mi mano entre su rostro y su mano, recargando su cabeza sobre ese lado.
-No te oculto nada – dijo cerrando los ojos – simplemente no hemos platicado de eso –
-Pues entonces este es el momento, necesito saber que mi diente de león está bien – Peeta al fin abrió los ojos, pero no movió sus manos ni un milímetro.
-Ahora estoy bien – dijo sonriendo – ahora que sé que estas en mi casa, conmigo, segura y bueno… dentro de lo que cabe bien –
-Oh Peeta – me lance abrazarlo, yo también quería estar con él, el solo recordar su rostro al ver que me sacaban de mi casa, se me hacía un hueco en el pecho. Cuando hice mi agarre más fuerte, escuche claramente como respingo, como hizo un pequeño quejido.
-Bonita te amo y no voy a permitir que alguien te aleje de mí –
-Ni yo lo permitiré, ya es justo que podamos estar tranquilos, juntos – yo seguía abrazándolo, por lo que nuevamente hubo un poco de protesta, claro él trataba de ser discreto - ¿Qué pasa Peeta? – me aleje para verlo seriamente – ves como si me ocultas algo – dije entre molesta y preocupada al levantar su camiseta y descubrir una venda alrededor de su tronco - ¿estás muy lastimado? ¿Por qué te vendaron? Son heridas…-
-Hey tranquila – Peeta puso un dedo sobre mi boca – todo está bien, no te alteres-
En ese momento fui consciente de que estaba algo acelerada, que hablaba muy rápido, en otras palabras empezaba a tener un ataque de ansiedad.
-tu también me preocupas, estas lastimado y nuevamente por mi culpa…-
-Ven aquí – Peeta me atrajo hacia él con fuerza, sintiendo dolor en varias partes de mi cuerpo – no digas eso, la culpa la tienen esos sujetos, pero no quiero hablar de ellos sólo… quiero acostarme y abrazarte toda la noche –
-yo igual pero déjame…- empecé a tratar de alejarme de él para examinarlo, para ver como se encontraba.
-A ver Katniss, mírame – Peeta me sujeto del mentón para levantar mi rostro y así podernos ver a los ojos – todo está bien, sólo que… bueno una de mis costillas no fue lo suficientemente fuerte está vez – yo hice el intento de hablar pero Peta no me lo permitió – como estaban aún algo resentidas- se encogió de hombros- pero mientras me tome el medicamento y me vende durante unos días, todo estará bien –
-Y no cargues cosas pesadas – remarque, mientras empezaba a dar leves roces a sus brazos, como si fuera de cristal, el hacer eso me hacía sentir muy bien, provocaba un efecto en mi cuerpo muy… reconfortante.
-si tendré que buscar ayuda por unos días, aunque el doctor Aurelius me recomiendo que no habrá la panadería hasta estar un poco mejor… a parte no voy a tener a Alex para ayudar, no sé cuántos días tardará él en regresar a trabajar –
Me sentí muy mal en ese momento por afectar a tanta gente que no tendrían que haber pasado por esto –oh esto es…-
-No digas que es tu culpa, esto está fuera de nuestras manos y más en el caso de Alex-
-¿por… por qué dices eso? – no entendía muy bien su punto.
- Si, me refiero que él no… bueno… él no debió alterarse así, su reacción hizo que se expusiera mas, que lo atacaran fácilmente y pues… - Peeta me veía muy serio pero frotaba mi pómulo derecho – para que puso sus ojos en ti –
Sentí un escalofrío recorrerme al escucharlo, no sabía muy bien cuál era su opinión al respecto, solo esperaba que no afectara en su… relación laboral, ya que Peeta me confirmaba las sospechas de Johanna.
-Pero al mismo tiempo, agradezco que todos ellos estuvieran ahí, no sé qué hubiera pasado si ellos…-
-No pienses cosas que no son – yo me abrazaba con cuidado a mi chico, pasando levemente mis brazos por su espalda, para recibir las mismas caricias por parte de él.
- ¿tú también crees eso? – dije después de un rato de estar en silencio.
-¿el qué? Lo de Alex – respondió.
-si – me sentía algo curiosa en saber su opinión del asunto.
-¿Quién mas lo piensa? –
-Pues Johanna, antes de irse me dijo algo – me encogí un poco de hombros, ya que aun estaba abrazada a él, esto provoco un dolor en ellos y en parte de mi cuerpo; estaba molida.
-Vaya y desde entonces no me habías dicho nada-
-Pues eso… no le di importancia, yo no le creía…- era muy extraño estar hablando de esto.
-Déjalo así bonita, vamos a la cama estoy agotado y mañana o más bien al rato nos espera un día muy complicado –él besó mi cabeza tiernamente.
Una vez acostados y más tranquilos después de un día de mucho alboroto, Peeta me abrazaba protectoramente por la espalda, incluso en está ocasión fue él quien paso su pierna sobre las mías, envolviéndome todo lo que podía, provocando que me sintiera segura, protegida, propiciando a que me animara a preguntar.
-Peeta... después de que me desmaye ¿Qué fue lo que paso? –
-Todo seguía… siendo un caos, la verdad yo… no supe mucho de lo que estaba pasando es que… - lo conocía tan bien que puede sentir como se tensaba – Kat estuve a punto de tener una crisis, no sabía que era lo que estaba bien o mal, sentía… una furia dentro de mi – soltó de repente todo el aire, como si se quitara un peso de encima.
-Pero…- intenté voltear, pero él me lo impidió no deshizo el abrazo.
-No te preocupes, no alcanzo a pasar, creo que el ver al doctor ahí me… ayudo a controlar mejor mi furia, a distinguir que era real y que no…pero aun así me sentía muy amenazado, bueno creo que todos –
-en verdad no sabes cómo lamento todo esto – dije con tristeza.
-Lo sé, pero sabes, el que te desmayaras hizo que bueno reaccionara, fue más mi preocupación por ti, que fue horrible cuando te llevaron lejos de mi y mas a ese aerodeslizador, me dio mucho miedo –
En esta ocasión Peeta no impidió que me diera la vuelta y lo viera de frente, yo no tenía palabras para agradecer su preocupación, simplemente le di un beso en los labios teniendo cuidado de no lastimarlo, dándole pequeños roce, al tiempo que acariciaba su rostro. Mi chico respondió el beso de la misma manera, con cuidado y ternura, todo era delicadeza entre nosotros, no había la pasión que en otras ocasiones nos poseía, esta vez solo éramos los dos, solo eran nuestras bocas unidas, demostrando lo mucho que necesitábamos de la boca del otro. Él no dejo de abrazarme, inclusive volvió a pasar su pierna sobre las mías, envolviéndome nuevamente entre sus brazos y piernas.
Cada roce que me daba, cada toque de sus labios sobre los míos o sobre mi herida del rostro, provocaba una sensación de mi pecho a la punta de mis pies, una sensación reconstituyente y cálida a la vez.
-Te amo Peeta, y no quiero que nunca nadie nos aleje – dije entre beso y beso.
La mano de Peeta viajo de mi cuello a mi cintura, atrayéndome lo mas que se podía, claro considerando que ninguno de los dos estábamos muy bien, simplemente permanecimos juntos.
Un golpeteo en la puerta fue que me trajo a la realidad, después de una noche de pesadillas y fuertes dolores en todo el cuerpo, donde tuvimos que separarnos para poder tener una mejor postura y tratar de descansar. Obvio no nos gustó para nada eso, pero de alguna manera nuestro organismo no lo pedía, porque ambos estábamos muy cansados y adoloridos, así que solo nuestras manos estuvieron juntas durante toda la noche, ayudando a que cuando llegaron las pesadillas fuera más fácil reconfortarnos.
-Peeta… - la voz de Sae se escucho al otro lado – lamento molestarlos… pero Haymitch ya despertó y está de muy mal humor, exige verlos antes de hablar con cualquiera –
Peeta se sentó en la cama tocándose su costado derecho – Sí Sae, en un momento más estamos ahí – volteo a verme y me dio una sonrisa que ilumino mi día.
-Los veo abajo, aparte tiene que tomar algo, llevan muchas horas si comer –
-Gracias – contesto nuevamente Peeta.
Afortunadamente nos dejaron dormir hasta tarde, tal vez nos hubieran dejado más tiempo, pero llegó un punto donde nadie podía controlar el mal humor de Haymitch y su resistencia hablar del asunto, de lo que sabía; exigía vernos, al parecer estaba preocupado de que nos hubieran sacado del distrito o que a él lo hubieran llevado lejos del distrito y si a eso le sumamos su dolor, era difícil tratar con él.
-Ya era hora, par de inconscientes, hasta que se aparecen – empezó a regañarnos nada más vernos cruzar la puerta.
-Mmm creo que ya te sientes bien, a pesar de todo – dije sentándome en la silla que estaba a un lado de su cama.
-Cállate preciosa, ya te quisiera ver así –
-Ni que lo digas Haymitch – contesto Peeta
-Pues… en algún momento los papeles estaban invertidos, así que sé muy bien el dolor físico que tienes, porque bien sabes que hay dolores peores – lo contrataque.
-Bah, quiero irme a casa, pero esos doctores no me deja, no sé nada de nada, ustedes ni sus luces –
-Ya, calma Haymitch – protesto Peeta – ya estamos aquí, créeme que también no fue un buen día para nosotros –
Justo cuando Haymitch iba hablar el doctor Marck entro, con una cara de agotamiento, al parecer su turno me había prolongado un poco porque Paul seguía siendo entrevistado.
-No quiero que lo agoten, él no está en condiciones, necesita reposo, así que les pido que sean breves porque aun están esos sujetos que quieren hablar con él – nos advirtió el doctor mientras suministraba un medicamento al suero de Haymitch – cuando salgan de aquí pasen a verme para que los revise – El doctor no espero respuesta de nosotros, simplemente salió.
Haymitch nos pido que le contáramos lo que sabíamos, de cómo era que esta gente había llegado al distrito en el momento más oportuno según Peeta, al parecer aun le atormentaba la situación de que nos hubieran alejado. Él nos dijo que cuando tuvo la oportunidad de entrar a mi cocina marco a casa de Thom, pero que nadie le había contestado, ya que su intención era pedir refuerzos para sacar esos tipos de la casa, pero todo sucedió tan rápido que no hubo tiempo para mas, también nos dijo que hablando con Carl para que dejara el arma le dijo que la gente del capitolio ya sabían de todo esto, que podrían llegar en cualquier momento, cosa que lo altero e hizo que le disparara, afortunadamente Alex llegó para empujarlo y así solo le dio en la pierna. Nuevamente estaba muy agradecida con Alex.
Peeta le conto como estuvo lo de mi desmayo y que le quiso dar una crisis, donde detallo un poco más las situación, también le conto que Paylor estaba en el distrito 13 y que el tal Harold era quien estaba al frente, que era un Bongs, puesto que era muy estricto, que casi se agarran a golpes cuando me llevaron al aerodeslizador, que si no fuera por el doctor Aurelius, tal vez Peeta estuviera en alguna celda de esa nave.
Haymitch se molesto mucho cuando le contamos que Paul y el doctor Marck estaban siendo tratados como sospechosos por el simple hecho de ser del distrito 13.
-Eso es una tontería, si ellos tuvieran que ver en algo… el doctor Marck me hubiera asesinado en esa plancha, al contrario me salvo, él dice que en unos días podre regresar a casa como si nada y vamos ese chico Paul, él es como la pequeña – esta última palabra de Haymitch la dijo en un susurro mientras me veía preocupado por mi reacción.
-Si el tuviera algo en mi contra hubiera hecho algo contra Prim – dije viendo hacia el piso – él es un buen amigo, pero espero que haya justicia y no los involucren más de lo que ya están, no se lo merecen –
Antes de que pudiéramos seguir despotricando, entro el doctor Aurelius seguido de Harold, ambos se veían cansados-
-Por favor chicos necesitamos que den parte de su declaración de la situación, para poder pasar un informe a la presidenta – nos dijo el doctor.
-¿Quién pasara primero? – continuo Harold
-¿En donde están entrevistando a la gente? – Pregunto Peeta alarmado.
-No te preocupes Peeta – lo tranquilizo el doctor – los están entrevistando en la alcaldía – se está tratando de llevar todo el asunto lo mas legal posible, mas porque por el momento el distrito no cuenta con alcalde –
-¿Vendrá Paylor? ¿Qué va pasar son Susan y Carl? – dije rápidamente.
-Katniss, no te alteres, por favor no quiero que nuevamente se te ponga un tranquilizante –
-Es que…-
-Vamos preciosa, ve con Peeta a que les tomen sus testificación, simplemente cuenta las cosas como fueron y pronto estarás en casa descansando –
-Por cierto señorita, esta mañana se arreglaron la cerraduras de su casa, espero no es moleste porque hubo gente ahí para hacerlo – dijo Harold muy formal – pero fueron instrucciones directas de la presidenta y era necesario dejar su casa lista lo antes posible para que pueda regresar a ella –
-¿entonces ya hablaron con Paylor? – no me había agradado mucho el saber que había gente por ahí, más que nada por el libro que Peeta y yo estábamos haciendo, porque era una cuestión muy personal.
-¿Qué mas dijo? – Pregunto Peeta.
-Lo siento pero no estoy autorizado…-
-Señor vámonos entendiendo… - Haymitch se intentaba acomodar en su cama, pero al parecer aun estaba muy débil – si usted quiere tener información de nosotros, creo que lo justo es que nos digan que es lo que está pasando, como podrá ver estos chicos… han hablado directamente con la presidenta – Haymitch se encargo en recalcar la última palabra.
-Pero yo… no estoy autorizado, ustedes deben ayudarnos con la investigación, no creo que por… - Harold volteo a verme – que porque han hablado con ella les voy a decir información confidencial –
-Pero el doctor Aurelius sabe muy bien todo, cuéntele doctor, como es que incluso una vez estuvo usted presente cuando hablamos con ella – alego Peeta.
-Chicos, los entiendo pero… esto está fuera de mis manos, la presidenta me mando para ayudarlos, así que lo mejor es que sigan a Harold –
-Pues no se que quieren saber – yo empecé hablar pero volteada hacia Haymitch, me frustraba que me ocultaran cosas, como cuando fue lo de la rebelión y fui utilizada –creo que Alex, Paul y Steven les han condado todo, no hay más que agregar – yo me puse acomodar la almohada de Haymitch fingiendo indiferencia.
-Por favor señorita Everdeen no haga esto más difícil –
-No señor, usted es quien hace las cosas difíciles, en sus manos esta, es más, yo creo que lo mejor es que espere a que Paylor esté en el capitolio para hablar con ella y explicarle las cosas, así ella tendrá la información directamente –
-La presidenta tardara un tiempo en llegar al capitolio, así que lo mejor es que me cuente a mi – Harold empezaba a soltar sopa, pero era difícil, aparte se veía que estaba muy molesto.
-Pues sirve que Haymitch se recupera para poder estar en la llamada y así los tres platicarle todo – agrego Peeta.
-Lo que ustedes están haciendo es obstrucción de la investigación, no puedo permitir que no den parte de su declaración, así que si quieren que eso tipos del 13 salgan de este distrito junto con Susan y Carl, lo mejor es que cooperen –
-¿Es una amenaza o condición? – dije enfadada.
- Por favor vamos a tranquilizarnos todos – agregó el doctor Aurelius después de parecer que estaba viendo un partido, pasando de mi a Harold o viceversa.
-Para empezar, ¿dejaron de ver como sospechosos al doctor Marck y Paul? – ignore de cierta manera al doctor.
-Ellos están siendo investigados a fondo, pero ese asunto no les…-
-Claro que nos incumbe – Peeta lo interrumpió – ellos han demostrado ser buenas personas, no solo con nosotros sino también con la demás gente del distrito –
Llego el momento que todos empezamos hablar al mismo tiempo, alegando cada quien su punto de vista hasta que una voz enérgica sonó en la entrada.
-Suficiente, ¿Qué está pasando aquí Harold? – una mujer como de 45 años estaba en la entrada, su aspecto era algo extraña, tenía al parecer varias cirugías, era una mujer que había pasado por la extraña moda del capitolio de modificar su rostro – estoy esperando a estos chicos, ¿o acaso prefieren que entreviste primero al señor? –
-No habrá entrevistas – dije muy segura, mientras que la mujer veía severamente a Harold.
-Señorita Everdeen no estamos para juegos, necesito su declaración, se supone que ese aerodeslizador vino para ayudar, una ayuda que usted solicito, así que no me venga con tonterías –
-Señora- Harold se había cuadrado a la mujer – los chicos y el hombre se rehúsan a declarar hasta no hablar con la presidenta –
La mujer rodo los ojos – si todo mundo quiere eso al parecer, pero temo decirles que ella está muy ocupada, investigando todas sus sospechas – nos señaló a Peeta y a mí - y situaciones extrañas que han pasado en el distrito 13, es más me atrevería a decir que tal vez este arrestando a varias personas en ese distrito, así que si ustedes quieren saber que está pasando es hora de que me platiquen lo que paso para que armemos cabos y tengamos que arrestar a quien tenga que ser arrestado –
-Para empezar ¿Quién es usted? – dijo un irritado Haymitch – créanme que no entiendo nada, desde la estupidez de esa gente de querer llevarse a Katniss, no sé cómo diablos pensaban hacerlo pero bueno eso es otra cosa –
-Perfecto creo que no tenemos alternativa – dijo la mujer también irritada – Harold consiga otras sillas para el joven Mellark, el doctor y para mí –
Harold regreso casi al instante con la solicitud de la mujer, mientras que en ese tiempo, todos permanecimos callados.
-Paylor bien me dijo que tuviera cuidado, que esta situación iba a ser difícil – dijo mientras todos tomaban asiento – Mi nombre es Lotie y estoy a cargo de todas las investigaciones que se van haciendo en el capitolio para que exista un mejor sistema de justicia en Panem –
Era muy extraño ver a alguien del capitolio expresarse tan propiamente, profesional en el ámbito militar, ya que ellos solo se preocupaban por su apariencia o estupideces como los juegos, al menos eso pensaba yo.
-Y es de primordial importancia que me den toda la información que sea necesaria para poder culpar a la gente del distrito 13 por intento de secuestro, complot e…- dudo un poco – intento de asesinato – todos nos quedamos muy quietos, yo no sabía hasta qué grado podía confiar en esta mujer, pero me daba la impresión de que si Paylor la había mandado era por algo.
-¿de qué está hablando? ¿Por qué no estuvo usted desde ayer con toda la gente? – fue Peeta quien hablo en esta ocasión.
-Señor Mellark yo ayer estuve entrevistando a la gente del distrito, tomando en cuenta las quejas que había de Susan y su supuesto marido –
-¿supuesto? – mi sorpresa se hizo ver.
-Así es, al tener dichas quejas se levantó una investigación y se estaban atando cabos, pero con todo el caos de ayer, la investigación dejo de ser secreta para pasar a tomar medidas más drásticas, donde encontramos información muy valiosa – me estaba empezando a desesperar esta mujer, su forma de hablar y de darle vueltas al asunto no me gustaban, pero al menos nos estaba dando más información que el doctor Aurelius y Harold – Resulta que Susan no está casada con Carl, simplemente fue pura apariencia para poder acceder al distrito, Kate empezó a mover sus piezas desde el momento que su madre murió e introdujo a Susan –
-¿Cómo? – pregunto Haymitch asombrado.
-Susan pertenece al distrito 13, ayer la presidenta Paylor lo confirmo y no solo eso, sino que el distrito mantuvo gente oculta, gente especializada para espionaje –
N/A: Qué tal? me merezco algún review, esta vez el capitulo fue un poco mas extenso, así que espero que les haya gustado, tal vez no fue tan intenso, pero hay muchos datos no creen? Bueno que tengan un feliz fin de semana.
