UPS, creo que me atrase un poco, pero no saben la semanita que me avente, fue caótica, entre doctores y auditores en mi chamba jajajaja, pero bueno ya paso y espero que esta semana se regularice todo para poder escribir y subir el capitulo siguiente el viernes como debe de ser. En fin, les dejo aquí otro capi, no sin antes agradecerles a todos sus comentarios tan lindos, a los que se toman la molestia de dejar su opinión, no solo en el ultimo capitulo si no siempre que pueden, mil gracias.


Capítulo 39

Cuando entre en el consultorio mi sorpresa fue ver ahí al doctor Marck, quien se suponía debería o estar descansado o estar en plena entrevista.

-Siéntese señorita Everdeen – señalo la doctora.

-Katniss, ya tenemos aquí todos los resultados de los estudios que se te hicieron, tanto los de sangre como los de las placas y la resonancia – agrego de inmediato el Dr. Marck cuando estuve sentada.

-¿Pasa algo malo? – voltee a ver a Paul, buscando de cierta manera algo de apoyo.

-Pues verá, en los resultados de sangre encontramos que efectivamente tiene una fuerte anemia – dijo la doctora Ingrid.

-Si, una anemia que bien pudimos atender si nos hubieras dicho que no te sentías bien o si al menos hubieras acudido alguna consulta de rutina con nosotros – al parecer el doctor Marck no estaba muy de acuerdo con que Ingrid tomara la batuta del asunto, supongo yo que se sentía amenazado o algo por el estilo.

-Pero… - intente hablar, no me había guastado nada que me empezara a sermonear.

-Bueno, ahora no tiene sentido – volvió hablar el doctor – aquí lo importante es que empecemos a tratarla, ya que su anemia puede tener complicaciones si no la atendemos –

-¿Entonces es el motivo de mis mareos? –

-En parte –Ingrid saco de un sobe lo que al parecer eran las placas y la resonancia – encontramos una pequeña alteración del lado derecho de la cabeza – me mostró mi cabeza a través de la resonancia – es muy leve, pero es importante atenderla, porque con la anemia y esto, los desmayos pueden ser más frecuentes –

-Y por lo mismo es muy arriesgado, ya que puedes desmayarte y caer mal o pegarte nuevamente en la cabeza – Paul empezó hablar, sin importarle que la doctora Ingrid hiciera un ruidito de protesta, era más su preocupación.

-Pero… esa alteración… ¿Cómo es que aun sigue ahí y no había pasado nada antes? –

-Esa alteración es un coagulo, afortunadamente no se ha movido y no ha generado un derrame – respondió la doctora.

-Es muy pequeña, pero se tiene que tratar – Continuo el doctor Marck; empezaba a molestarme que todos opinaran, que estuviera esa leve… lucha de poder entre los doctores, hubiera preferido que Paul me explicara todo o incluso solo el doctor Marck.

-¿Cuál sería el tratamiento? – dije temerosa de la respuesta, no me gustaría nada algo como una cirugía o tener que someterme algún aparato especial.

-Pues aquí es donde tu vas a decidir – Paul veía a los doctores, digamos que algo desafiante.

-No entiendo – mi extrañeza se hizo presente – yo no… conozco de tratamientos, mi madre era…-

-Exacto – me interrumpió la doctora – tú no eres la más indicada para…-

-Permítame doctora – esta vez el doctor Marck interrumpió – nosotros te trajimos aquí para explicarte el problema y darte las posibles soluciones, para que de esa manera tu escojas lo que creas que es más pertinente y mejor para ti –

De repente me sentía algo confundida por tanta palabrería, ¿qué no era solo que me dijeran que se podía hacer o darme directamente el tratamiento? – Los escucho – dije después de un largo silencio por parte de todos, sentía que estos doctores estaban exagerando y haciendo de… emoción la situación.

-Verás Kat – Paul empezó hablar sin esperar a que los doctores dijeran algo – hay dos opciones para tratar, una es la que la doctora Ingrid propone, la cual es… someterte a una operación para quitar el coagulo – el simple hecho de escuchar operación puso todos mis sentidos en alerta – y la otra propuesta es del doctor Marck, la cual consiste en darte tratamiento, es decir que tomes medicamento para deshacer el coagulo –

-Me gusta más esa opción – dije al instante.

-Si señorita, es la más… común en los pacientes pero existen sus riesgos – la doctora Ingrid se veía muy calculadora – si el coagulo ya lleva más tiempo del que pensamos, será muy difícil que el medicamento actúe y lo único que provocara es que se mueva de lugar y origine un derrame, así como también tendría que ser usted muy constante con la toma de medicamentos, es decir que no se olvidaran y que fueran a la hora correcta –

-También tendría que estar visitándome constantemente para ver la evolución – Agrego el doctor Marck, dejándome confundida, porque se suponía que ese era su sugerencia – así como no hacer esfuerzos y llevar una vida más… tranquila, es decir, no ir a cazar, no correr… -

-¿estar en reposo absoluto? – pregunte.

-Podría decirse – no se si era mi imaginación, pero pude ver el destello de una sonrisa en la cara de Ingrid.

- Y por otro lado – empezó el doctor Marck viendo severamente a Ingrid – la cirugía pues… implica muchas cosas, lleva un riesgo por lo cerca que esta del cerebro, cuando se hacen ese tipo de… cirugías es muy importante saber cuánto tiempo lleva el coagulo, si no existen otros pequeños que no detecten la resonancia, que el cirujano este muy especializado en el asunto –

-Que tenga un muy buen pulso – agrego Paul interrumpiendo al doctor, ganándose una mirada severa por parte de él.

-tendría que tomar varios medicamentos antes debido a la anemia, se le tendría que someter a muchos estudios preoperatorios y pues dependiendo la evolución seria la cantidad de días que permanecería hospitalizada –

No se cuanto tiempo paso antes de que hablara, pero el recibir esta noticia me había dejado… desconcertada, pero al mismo tiempo sabia que después de tanta lucha, tanta guerra, había salido muy bien librada en cuestión física, claro en cuestiones psicológicas no muy bien, así como el hecho de que había perdido a mi familia, en especial había perdido al ser que mas amaba en este mundo.

-Son… tantas cosas… - dije en un susurro, me hubiera gustado mucho que Peeta estuviera conmigo en este momento, de hecho fue un error no pedirle que viniera conmigo, aunque no era justo que se preocupara.

-Señorita Everdeen, se que el panorama no pinta muy bien, pero déjeme decirle que con toda la tecnología que tenemos en capitolio la situación es mucho mas fácil, el doctor Marck pues pone la cirugía como mas… complicada – Ingrid estaba muy atenta tanto a mi reacción como la del doctor, el cual negaba levemente mientras la escuchaba – pero le aseguro que tenemos muy buenos médicos, que lo mejor es que sea tratada en el capitolio y que se haga lo antes posible –

-Pero… hay un inconveniente muy fuerte doctora – yo veía al piso, no sabía que era lo mejor, que era lo que tenía que hacer – yo no puedo salir del distrito, no tengo permiso para abandonar mi casa y con todo lo que está sucediendo en el distrito 13 no creo que mi salida por enfermedad sea lo mas conveniente –

-Bueno… yo… pues creo que se pueden hacer excepciones, estoy segura que la presidenta Paylor puede hacer algo al respecto –

-Lo que menos quiero en este momento es molestar a Paylor, yo…- jale aire –doctor Marck, que probabilidades hay de que el tratamiento funcione – dije viendo directamente a su rostro, esperando que no hubiera ninguna mentira en él.

-Pues necesitaría hacer una última prueba, para ver la dosis y nos daríamos cuenta si está o no dando resultado en… dos semanas –

-Señorita, es necesario que esto se atienda con urgencia, no podemos dar tumbos en algo tan delicado, es mejor irse a lo certero – Ingrid insistía.

-Si pero bueno… mientras la presidenta Paylor ve la forma de conseguir el permiso para que Katniss salga del distrito se podría comenzar con el tratamiento – Agrego Paul poniéndose a un lado de mi silla y viendo a la doctora en forma de… ¿desafío? – si el tratamiento funciona puede seguir o si no hay algún cambio en ese tiempo pues… - él volteo a verme – tendrías que decidir si te sometes a la cirugía –

-Estoy de acuerdo con Paul, ya que si las cosas están como lo planteo la señora Lotie, tal vez ese permiso tarde, pero finalmente es tu decisión Katniss, lo que te recomendó es que vayas a descansar, porque buena falta te hace, incluso puedes platicar con tu madre y mañana a primera hora ven –

-Pero…- no permití que la doctora Ingrid hablara.

-Creo que tomare su consejo doctor Marck, ha sido demasiada información el día de hoy, necesito ordenar mis pensamientos – me escuchaba tan cansada, estaba tan cansada en realidad que no tenía ganas de seguir esta discusión, aparte aún faltaba contarle todo a Peeta, quien seguramente se alteraría o estaría nervioso.

-Pero Katniss, por favor recuerda estar tranquila, nada de esfuerzos – me advirtió el doctor Marck.

Al regresar a la habitación de Haymitch, encontré a Peeta muy ansioso, así como a un Haymitch ya algo preocupado, tanto por mi tardanza como por los nervios de mi chico.

-estábamos pensando en ir a buscarte preciosa – Haymitch trato de suavizar un poco la tensión del momento.

-Kat, ¿Qué pasa? ¿Qué te dijeron? – Peeta al ver mi rostro no dudo ni dos segundos en estar a mi lado, tomando de mi mano.

Yo tomé aire y decidí contarles de una vez por todas todo lo que me habían dicho los doctores, me sentía más agotada que antes de entrar a la clínica, las secuelas de todo el problema de ayer y el lidiar con la noticia de que tal vez necesitaba una posible cirugía fue desgastante, más cuando tuve que repetir esto a Peeta y Haymitch.

Ellos en un principio permanecieron muy callados por lo que fui quien siguió hablando – Peeta por favor vámonos, estoy muy agotada, quiero descansar y olvidarme un poco de los problemas –

-Kat, pero… - mi chico se veía tan… desconcertado, así como también vi un miedo en sus ojos – vamos bonita, tienes razón, necesitas descansar –

-Preciosa, todo estará bien, solo necesitas seguir las indicaciones del doctor, mañana veremos las cosas más tranquilos y podremos analizar qué es lo mejor –

-Si gracias Haymitch, que descanses y amanezcas mucho mejor –

Decidimos ir a casa de Peeta nuevamente, simplemente pase por ropa y algunas cosas para asearme, así como también me lleve a Peluso conmigo, en todo el camino no hicimos ningún comentario, solo hablamos cuando Peeta me pregunto qué era lo que iba a necesitar para estar lo más cómoda en su casa. Cuando estábamos en casa de Peeta permanecimos un rato en la sala, sin decir nada, mi chico me veía muy preocupado, pero a su vez respetaba el silencio en el que me había metido.

Nuestros pensamientos fueron interrumpidos por que alguien llamaba a la puerta – voy…- Peeta al parecer no quería despegarse de mi – voy a ver quién es –

Yo no preste mucha atención a la conversación que empezó, únicamente le daba vueltas a todo lo que los doctores me dijeron, me aterraba el hecho de tener que entrar en una cirugía y estar dependiendo de medicamento y cuidados especiales, con gente desconocida, pero también lo que menos quería era preocupar a Peeta, suficiente había tenido estos días con todo este alboroto, y por otro lado estaba el ¿Qué diría mi madre? ¿Qué es lo que me recomendaría? y no sé si sería muy conveniente decirle, ya que se preocuparía; era tan… frustrante todo esto.

-Hey bonita – Peeta se escuchaba cauteloso - ¿todo bien? –

-¿Qué? – me perdí tanto en mis pensamientos que no me entere cuando regreso a la sala.

-Te decía que era Steven, trajo algo de cenar –

-A ya, entiendo – lo que menos quería era comer, pero sabía que Peeta iba a insistir, así que me levante para evitar un desgaste por parte de ambos en discutir.

-También venía el doctor Aurelius, le dije que estabas muy cansada para platicar hoy, no sé si hice bien, pero creo que lo mejor es…-

-Claro que hiciste bien, no tengo ánimos, aun me siento muy agotada y adolorida –

-Pues vamos a que cenes algo y… vayamos a la cama –

Durante la cena, Peeta me dijo que Steven estaba muy preocupado por el trabajo de Alex, que él había intentado venir a verlo, pero el doctor Marck le había recomendado varios días de reposo, así que le pidió que viniera él a verlo, para ver si Peeta se podría pasar por su casa mañana.

-¿tú qué opinas? –dijo mi diente de león; estaba claro que lo que él intentaba era que me olvidara un poco de mi salud, intentaba relajar la situación.

-Pues estaría bien que lo fueras a ver mañana – me encogí de hombros – claro, si es que quieres que él aun siga trabajando contigo –

-Bueno yo…- Peeta se veía dudoso.

-Mira Peeta – respire hondo y decidí terminar este asunto de tajo, por lo que me puse de pie y me senté en sus piernas, sorprendiéndolo un poco, o no sé si era el hecho de la lucha de ayer, tal vez no era muy conveniente que hiciera esto, pero aun así permanecí sentada sobre de él – yo no tengo ningún interés en Alex, lo único que me interesa es que tengas alguien que te pueda ayudar de verdad, que no sea agotante para ti, que tenga la fuerza necesaria para sacar el trabajo, porque si pones a otra Jill o cualquier otra chica no creo que esto funciones, y no lo digo porque sean chicas y puedan coquetear contigo, sino porque necesitamos a alguien que pueda cargar, que sea activo y creo que Alex ha venido haciendo bien su trabajo hasta hoy y si yo no le doy pie, no sé porque puede ser inconveniente que trabaje para ti –

-Pero…-

-Sh sh – puse mi dedo sobre sus labios - ¿Qué no te dice que tanto Johanna y tú solo están viendo figuraciones? –

-Kat, por favor somos dos los que ya nos dimos cuenta y también puedo apostar que Haymitch a de sospechar algo, incluso Paul, mas como actuó cuando enfrentamos a esos tipos –

-Bueno pon tu que sea cierto, pero ¿qué hay de mí? – Peeta abrió mucho los ojos – sí, ¿qué yo no cuento?, yo no tengo ojos para nadie más – me fui acercando lentamente a sus labios, tocando mi nariz con la suya – yo solo tengo ojos para mi diente de león, ¿qué no te queda claro? – al final mis palabras fueron un susurro, un susurro que acaricio sus labios.

Peeta me tenía bien agarrada de la cintura desde el momento en que me senté sobre sus piernas, pero en cuanto nuestros labios estaban a centímetros, decidió pasar una de sus manos a mi rostro para acariciarlo con mucha ternura, para dar pequeños toques mientras terminaba de unir nuestros labios.

Sus labios eran cálidos, llenos de… vida, cada roce que les daba a los míos hacia que mi cuerpo hormiguera, me hacía sentir tranquila y de cierta manera olvidar un poco de todo lo que me estaba pasando, cuando me besaba era… como si solo estuviéramos nosotros, como si no hubiera problemas a nuestro alrededor. Su boca calentaba mis labios, era como si me acariciara con ellos los míos, pasando con delicadeza, incluso aprisiono mi labio inferior entre los suyos, pero ejerciendo una leve presión, jalando levemente mi labio con los suyos. Mientras su labios actuaban sus manos no se quedaban atrás, tenía una sobre mi mejilla, haciendo movimientos circulares con su pulgar, pero con un sutileza extrema, dejando una corriente eléctrica por cada punto que tocaba.

No se por cuánto tiempo estuvimos… mimándonos de esa manera, no me importo, solo me interesaba disfrutar de este momento, de sentirme tranquila, de sentir a mi chico junto a mí. Desafortunadamente fui un poco tosca con él en algún momento, olvidando que aún tenía una herida en el labio, por un leve quejido que soltó fue que me hizo ser consciente que estaba aún adolorido, que yo estaba abusando de su gentileza, sentada sobre él a pesar de que tenía problemas con sus costillas.

-Creo… - dije entre beso y beso – es mejor… que… vayamos… a descansar –

-Mmm… yo… estoy… muy bien… así –

-No… Peeta… estoy… sentada… en ti – dije aun entre besos, él no paraba – no… creo que… eso sea… bueno para… tus costillas –

-No me importa – esta vez logre separarme de él, pero aun no me lograba levantar.

-Claro que importa, así como a ti te importa que yo esté bien, a mi también, así que chico vamos a ducharnos y a descansar – esta vez Peeta me permitió levantarme.

-¿juntos? – dijo con una sonrisa… picara.

-¿Qu.. qué? – me sentí muy nerviosa, no sabía que ni que contestar, fue muy extraño.

-Tranquila bonita, es una broma – él tomo mi mano aún con su sonrisa pícara en el rostro para arrastrarme fuera de la cocina he ir a descansar.


N/A: UFFF, espero que no me odien, pero mi cabeza tenía esto desde cuando, así que pues ya esta, lo hecho, hecho esta. No se si mi estado de animo influyo en este capi, tal vez si, pero bueno, no olviden que espero sus comentarios al respecto. Mil gracias por Leerlo y no matarme jajajaja. Saludos y que la suerte este siempre de su lado.