CAPITULO 91: HOGUERAS Y PLANES.
(Voz de Jacob)
"Bueno… aquí estamos…" Le digo a Rissa aparcando la moto tranquilamente para ayudarla a bajar.
"Creo que deberíamos volver pronto." Me dice. "Aún estamos convalecientes, y no pienso dejar que duermas en el sofá. Tú tienes la espalda peor que yo."
"Sí, pero soy padre y mi deber es quedarme con el peor sitio." Afirmo dándole un beso en la cabeza.
"Ya, pero al menos a mí no me sobresale la faja." Afirma.
Como para sobresalirle, llevaba una camiseta irregular de alguna de mis hermanas cuando había vuelto la última vez, unos piratas de cuando yo era aún humano solo y las sandalias de cuero que había recogido yo de su tienda cuando pensaba que estaba muerta. Y aún así, para mí estaba perfecta.
"Parece que están dando una vuelta." Le digo encontrando la hoguera. "¿Te apetece darte un baño?"
"¿No deberíamos esperarles?" Me dice levantando una ceja.
"Ponemos un mensaje en la arena y listo." Le digo. "Venga, aún no sabes lo mejor de esta playa."
"Creo que puedo hacerme una idea." Me dice sonriendo con ironía. "Venga, vale, por qué no. A mí también me apetece ese baño."
"Pues venga, déjame que les ponga que estamos bañándonos y enseguida volvemos y… listo." Le digo escribiéndolo en el suelo y poniendo una botella apuntando al mensaje antes de cogerla por la mano para guiarla.
Si me hubieran dicho alguna vez que una noche acabaría en la playa, con una chica a la que amaba profundamente, bañándonos en la intimidad y sin bañador, solo la ropa interior le hubiera dicho que dejase de fumar drogas; sin embargo, allí estábamos.
Mientras veía cómo Rissa se iba deshaciendo de su ropa y doblándola con cuidado en el tronco hasta quedarse solo con las bragas y yo sin nada mirándola y notando cómo 'me alegraba'.
"Hace fresco." Me dice cubriéndose el pecho al frotarse los brazos. "¿Y tu bañador?"
"Ya sabes que no me gusta la ropa interior." Le digo encogiéndome de hombros y descubriéndome. "Además, no vas a ver nada que no hayas visto ya ¿no?"
"No, pero… con gente por ahí…"
"Te recuerdo que cuando nos destrasformamos estamos así." Le digo.
"Sí, como los vestuarios, lo entiendo." Afirma. "¿Hace una carrera?"
"Como guste, milady." Le digo bromeando.
Entonces sonríe y estira para comenzar a correr hacia el agua mientras yo la sigo.
Aunque me había propuesto no hacerlo, no puedo evitar admirar su piel salpicada por gotitas de agua cuando llega al mar, las formas que hacen sus músculos al contraerse y relajarse con la carrera, sus formas a pesar del parto…
"¡Te he ganado!" Me grita feliz girándose en el agua con esta por las rodillas saltando porque está fría. "¡Oh, dios!" Se queja frotándose un poco los hombros. "¡Qué fría!"
Entonces se cae de culo al agua y saca la cabeza calada y con un alga en el pelo. Entonces no aguanto más y me río, y ella se une a la risa, sobre todo cuando le cojo la mano y me tira al agua para calarme también.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Embry)
"Parece que lo pasan bien." Oigo a Quil decir en mi mente.
Hace nada que los hemos descubierto, en el mar, jugando a dios sabe qué y besándose de vez en cuando. Ha habido un rato que parecían bailar en el agua, pero al final acabaron besándose y ella huyendo de él para que la persiguiera.
"Es como un cuento de hadas." Afirma Seth.
Es curioso cómo todos emitimos una onda agradable al ver eso, ya sea en primera línea o en la mente del resto.
"Alguien debería hacerles saber que estamos todos ya." Dice la voz de Jared.
"Démosles un rato más." Les digo.
Se les ve tan felices allí, tan llenos de vida y esperanza…
"¿No deberíamos decirles que hemos encontrado un par de solitarios cerca del límite?" Dice Seth.
"Démosles hasta que estén curados del todo." Dice Leah.
"Tú no eres un alfa, Leah." Le dice Paul.
"No, pero soy la beta de Jake." Afirma ella. "Y nosotros podemos ocuparnos mientras él no esté."
De pronto me entran dudas.
Es cierto que me alegro de verles juntos, y aunque quiero aún a Trixxy, ahora sé que es con su hija con quien estoy destinado a ser feliz.
Pero ahora Jake tiene a Rissa, a sus hijas… ya no le retiene nada en la reserva.
"Yo nunca voy a dejar de ser vuestro alfa." Afirma la voz de Jake en nuestras cabezas haciéndome mirar al mar donde veo a Rissa tumbada en un lobo que está de pie en el mar. "Aunque pase un tiempo fuera, volveré algún día. Y hasta entonces, Leah tendrá el mando como mi beta, y Sam será el alfa."
"Y cuánto estarás fuera." Preguntamos.
"Cuatro años más." Afirma. "Volveremos todos los fines de semana y fiestas que tengamos. Navidades, semanas santas y veranos… No vais a libraros de mí tan fácilmente." Afirma antes de elevar su voz en un aullido poderoso en el aire a lo que nos unimos el resto.
"¡Auuuuuuu!" Grita Rissa sobre el lomo de Jake mientras ambos se sacuden en la playa. "¡Auuuuuuu!" Repite cogiendo la camiseta. "¡Auuuuuuu!"
Todos contestamos felices, riéndonos y felices por haber encontrado otra chica para la manada, aunque no pudiese trasformarse en lobo como nosotros.
Jake cogió la ropa entre sus mandíbulas y entonces salieron corriendo hacia el lugar donde habíamos hecho la hoguera, como el resto de nosotros.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Rissa)
La última hoguera, quería que fuese especial. La anterior había sido solo con el resto, y alguno más, pero Jake no había venido.
"Bueno, las salchichas ya están." Dijo Paul. "¿Quién quiere la primera?"
"Un segundo." Dije haciéndoles mirarme a todos. "Hay algo que tenemos que hacer antes."
"Como digas bendecir la mesa y la comida te quedas sin cerveza." Le dijo Paul.
"No, es algo que hacíamos en el grupo cuando hacíamos acciones especialmente peligrosas." Les digo recordando mis orígenes para levantar mi botellín de cerveza al frente y alzándolo. "Hay que levantar nuestros vasos llenos de bebida y acordarnos de todos los nuestros que ya no están aquí para compartirlas con nosotros."
"Menuda tontería." Dice Paul levantándolo sin dudar. "Como si los fantasmas pudieran beber con nosotros."
"Yo creo que están aquí." Afirmo sonriéndole y mirando a las estrellas antes de volver a mirar a todos y cada uno a la cara. "Entre nosotros, con nosotros… en nuestros corazones, porque eran de los nuestros. Y apreciamos su muerte, siempre llena de honor, defendiendo lo que querían."
No me salen las palabras, nunca me salían las palabras, por eso siempre eran otros los que decían lo que había que decir.
"¿Y ya está?" Dice Jared. "¿Eso es todo?"
"No sé qué decir." Afirmo sin bajar el botellín. "Nunca fui yo la que habló, solo levantaba la jarra y hacia la primera parte."
"Vamos, seguro que puedes hacerlo mejor." Dijo Embry. "Ahora es tu momento de gloria, nosotros no sabemos cómo sigue…"
"Es que… nunca he sido jefa de sector." Digo un poco nerviosa. "Lo más alto que he llegado ha sido a jefa de grupo, 'chaqueta verde' como solíamos llamarnos." Afirmo recordando cuándo gané mi chaqueta verde que me daba un nuevo rango en el grupo.
Jake había sido participe de ello.
"Bueno… ahora eres la mujer de un alfa." Me dijo Quil medio sonriendo. "Eso te hace algo así como de un rango similar a él ¿no?"
"Vale, a ver qué sale…" Les digo. "La verdad es que no les conocía demasiado. Recuerdo a unos chicos que eran compañeros de Seth, debían ser de su edad. En ese momento me parecieron chicos sanos, tiernos… y muy leales. Recuerdo que no les vi como guardaspaldas ni protectores, sino como compañeros. Porque ante todo eran compañeros, hijos… amigos. Y me duele pensar que aún les quedaba toda una vida por delante." Afirmo suavemente para mirar mi botella intentando evitar llorar al recordar que habían muerto por protegernos, por luchar nuestras batallas. "Hace tiempo hubiera dicho algo así como que para ellos debía ser un orgullo haber caido en acto de servicio, porque eso es la muerte del guerrero y hasta hace poco, a mí también se me antojaba un final perfecto para mi vida. Pero ahora me doy cuenta de lo estúpida que era. Porque todos tenemos unas familias que nos quieren, tenemos amigos dispuestos a luchar codo con codo por nosotros… y familias que morirán de tristeza cuando se enteren de nuestras muertes." Afirmo notando cómo me pican los ojos imaginándome el dolor que deben sentir las madres y padres de los chicos que han muerto por luchar por protegernos a los 4… imaginándome cómo me sentiría si mis hijas murieran y alguien me lo dijera.
"Creo que ya es suficiente." Afirma Jacob abrazándome con un solo brazo.
"No, Jake." Le digo apartándome ligeramente de él. "Aún no he acabado."
"No sirve de nada que te hagas daño." Afirma mirándome.
"Es lo menos que puedo hacer." Afirmo. "Murieron por nosotros, por las niñas y por nosotros. Y ya no podremos agradecerles de otra forma lo que han hecho."
Va a decirme algo, pero entonces le pongo suavemente los dedos en los labios y vuelvo a levantar el botellín.
"Como ya he dicho, no se me da nada bien esto, nunca antes había tenido que hacerlo, así que… ahora me cuesta." Afirmo. "Así que recurriré a las formas prediseñadas y diré que me gustaría que alzáramos nuestras bebidas para honrar a los que cayeron luchando codo con codo con nosotros, por y con nosotros." Matizo suavemente mirando alrededor donde nadie parece haber bajado aún el brazo ni un segundo y sonríen tristemente. "Y como manda la tradición… pongamos sus vasos en los sitios que hubieran ocupado y llenémoslo de bebida, para hacerles partícipes de nuestro éxito." Afirmo cogiendo un par de vasos que coloco en el suelo para comenzar a echar parte de mi cerveza en ambos mientras el resto copian mi gesto hasta tener varios vasos, tantos como caídos del grupo hubo, casi llenos de cerveza y volver a levantar los botellines o litronas dependiendo del caso para mirarme en silencio. "Por los que hoy no nos pueden acompañar, para que sepan que siempre estarán con nosotros."
"Por ellos." Afirman para beber cuando yo me acerco el botellín a los labios.
Es un momento delicado. No porque sea mi primer discurso, sino porque al menos a mí me ha conmovido imaginarme a todos esos chicos, jóvenes aún en la flor de la vida, con nosotros, cogiendo sus vasos en formas incorpóreas y alzándolo con nosotros.
Entonces me aparto un momento del grupo y me pincho un dedo a los pies de un árbol cercano para dejar caer varias gotas al suelo y levantar mi botellín mirando al cielo.
"Jag-jag." Le digo suavemente. "Nuestra pequeña crece cada día más fuerte. Y algún día será una digna descendiente Black-Diavvolo. La primera vez que la he visto me he dado cuenta de lo mucho que se parece a ti, pero a la vez, es también en parte como yo, así que sé que será un orgullo para los dos."
Yo y mi maldita boca, mi dificultad para hablar bien en momentos como esos…
"Rissa, ya pensábamos que te habías perdido." Me dice Jacob apareciéndome detrás.
"Solo estaba rindiendo un homenaje secreto a los hermanos." Le digo.
"Ya veo." Me dice. "¿Volvemos a la fiesta?"
"Claro." Afirmo sonriéndole.
"¿Tu Jag-jag se enfadaría mucho si te diese un beso?" Me dice con ironía.
"Probablemente." Le digo.
"Genial." Afirma para darme un beso apasionado. "Porque puesto que te ha puesto en peligro, pienso pasarme por el arco de triunfo sus sentimientos por vernos juntos a los dos."
"Genial." Afirmé divertida. "Creo que le gustaría saber que al fin he encontrado a alguien que me quiere tanto."
"Sinceramente, lo que piense él me da igual." Me dice. "Pero estoy agradecido a ese capullo, porque siempre te cuidó y ahora tengo un par de princesitas que me alegran los días junto a una esposa preciosa y brillante."
Sonriendo le doy un beso.
"Vaya... ¿te has pinchado con algo?" Me dice mirando mi dedo donde ya comienza a secarse la sangre. "Vaya… hasta se te ha hecho corte."
"No te preocupes, no voy a desangrarme." Afirmo mientras me lo chupa.
"Sana sanita, culo de ranita." Afirma bromeando. "¿Mejor?"
"Si lo haces tú hasta un balazo duele menos." Afirmo sonriéndole. "Venga, volvamos con el resto. Para un día libre me apetece una cerveza doble."
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Jacob)
"Bueno… será mejor irnos a casa ya." Afirmo suavemente.
"Oh, venga, ahora es cuando empieza lo mejor." Dice Embry.
"Esta vez os gano seguro." Afirma Rissa.
"Ala, ala, menos lobos caperucita." Le dice Paul. "Que has perdido mucho."
"Vale, es cierto, pero aún así pienso hacer todo lo que pueda." Afirmó ella. "A ver si sigues pudiendo con este cuerpo."
"Cielo, si quieres puedes ir conmigo." Le digo.
"Menos mal que te gusta mi trasero." Me dice bromeando. "Porque te vas a pasar todo el rato mirándolo mientras te adelanto y gano la carrera."
"¿A tres vueltas?" Pregunta Seth.
"Veo esas tres." Dijo Rissa.
(Salto espacio-temporal)
"No puedo creerme que sigas siendo la segunda mejor." Le dice Paul a Rissa jadeando mientras ella se deja caer de culo en la arena antes de tumbarse con cuidado. "Si tienes una forma física malísima…"
"Sí, pero… vosotros estáis… con secuelas de… la guerra." Le dice ella jadeando pesadamente. "Y yo soy… cabezota."
"Ahora sí que mejor vamos cada cual a nuestra casa." Les digo notando el cansancio de la carrera combinado con el alcohol y las secuelas de la espalda.
"Sí… nosotros tenemos que volver a casa." Dijo Leah. "¿En serio vas a dejarnos?"
"Será solo unos años, mientras acabamos los estudios." Afirmo. "Leah queda al mando, volveré los fines de semana."
"Vaya, eso no suena demasiado bien." Afirma Embry.
"Pero al menos suena mejor que perderte para siempre porque sigues a esa cría de vampiro." Me dice Quil divertido.
"Eh, que deberíais tener miedo de que yo os quitase a vuestro alfa, chicos." Les dice Rissa.
"¿Tú?" Le dice Paul bromeando. "Ni en un millón de años."
"Ah, luego una cría es más peligro que yo." Dice ella en un tono que deja ver que se ha enterado que era broma. "Ya veo, ya."
"Lo que quiere decir es que tú eres tan loba como nosotros." Afirma Seth sonriéndole feliz y divertido. "Y eres quileute, aunque ahora tus papeles digan que eres de otro país, estado, continente."
"País." Le dice ella sonriendo. "Egipto es un país, en África."
"¿Y por qué no eres negra como Kuntaquinte?" Le dice Paul con ironía.
"Porque África también tiene árabes…" Le dice ella con ironía. "Además, no sé qué hago aquí aún discutiendo con vosotros, tendría que estar en mi camita, con mis niñas cerca y un precioso marido para darme calorcito." Añade mientras la rodeo con los brazos feliz.
"¡Uggggh!" Dicen mientras nos damos un beso.
"¡Guardaros eso para cuando estéis solos, tíos!" Nos dice Embry riéndose.
"Envidiosos." Les digo mientras cojo la moto y la arranco para tenderle la mano a Rissa y que monte tras de mí. "Mañana ya hablaremos de esto." Afirmo antes de poner una mano sobre las de Rissa para hacerla coger mejor y salir dándole gas de allí.
"¿Puedo pedirte que me dejes llevarla un rato?" Me dice gritando para hacerse oír cuando nos hemos alejado.
"¿Puedes llevarla?" Le pregunto.
"No, pero pienso sacarme el carné en cuanto pueda, y que yo sepa nunca me ha hecho falta tenerlo." Afirma ella riéndose.
Entonces me río y paro a un lado para dejar pasar un par de lobos que aullan una vez despidiéndose o riéndose mientras cambiamos posiciones y Bella monta delante.
"Dios, hace tanto que no monto una que espero que no se me haya olvidado." Me dice ella feliz acelerando en parado para hacer rugir el motor.
"Por mi bien espero que no se te haya olvidado." Le digo agarrándome y notando cómo ella hace el mismo gesto para asegurarse, pone su mano sobre las mías y me mira por encima de su hombro sonriéndome antes de separar la mano.
Entonces arranca; primera, segunda, tercera… parece cambiar de marchas como si la moto fuera una prolongación suya, como si fuese una pierna o un brazo, cogiendo cada vez más velocidad.
"¿No corres un poco?" Le pregunto casi gritando para que me oiga.
"¡¿Qué dices?" Me grita riéndose. "¡Esto es lo que más echaba de menos!" Afirma aullando una vez mientras pasamos un cambio de rasante que me hace pensar por un segundo que volamos mientras abre las piernas como saltando en el asiento y yo la cojo con fuerza para evitar que salga volando. "¡Es como si volase!"
"¡No hagas eso, me das miedo!" Le digo.
"¡Vale, confieso que era campeona del gremio en moto extrema y deportes acuáticos!" Me grita riéndose. "¡Tenías que verme con la moto de trial y el casco, saltando montículos como este y demás!"
"¿Por qué será que no te imagino?" Le digo con ironía.
"Cuando quieras te lo demuestro." Afirma poniéndose a 140, una velocidad que juraría que era imposible para esa moto. "¡Auuuuuu!" Aulla para que esta vez le contesten la mitad de la población de lobos auténticos de la península haciéndola reír.
La verdad es que no podía creerme aún la suerte que había tenido, por improntarme por segunda vez de alguien como ella. Una guerrera protectora de la naturaleza, que estaba tan loca o era tan valiente como para corretear entre animales salvajes heridos y hacerle de madre a un cachorro de lobo, que no dudaba a la hora de irse de fiesta con nosotros, amiga de mis amigos y compañeros de manada y amante de las motos tanto como yo.
Alguien que corría en moto como si tuviese los reflejos de un vampiro.
"¡Oh, mierda!" Dice cuando adelantamos a todo gas un coche de policía. "¡Tapa la matrícula, corre!" Me dice.
"¿Cómo la tapo?" Le digo.
"¡Yo qué sé!" Me dice. "Pon una mano sobre la chapa, que no se leva la matrícula, yo voy a intentar despistarlos."
"¿Cómo?" Le digo sorprendido al entender lo que me propone.
"Jake." Me dice. "¿Te fías de mí?"
"Dale gas." Afirmo asintiendo.
"Sujétate con el otro brazo bien a mí." Afirma antes de darle aún más gas a la moto hasta el punto de hacerla quejarse.
Claro que me cojo mejor a ella, va tan rápido que el corazón me va a mil y siento como si la muerte estuviese sentada detrás de mí y me soplara con un aliento gélido en el cogote.
Hay un par de veces que siento que vamos a matarnos, pero en lugar de eso, ella me dice que apoye peso en una pierna para ayudarme y entre los dos girar la moto haciendo un apoyo en zonas realmente difíciles y al cabo de poco hemos perdido a la policía.
Entonces baja la velocidad y acaba riéndose y yo uniéndome a su risa para poner rumbo a casa de nuevo.
"Madre mía, pensaba que nos matábamos como en 15 ocasiones." Le digo aún riéndome. "¿Cuántas veces has hecho esto antes?"
"A cara descubierta una o dos, con ropa tapándome a partir de la nariz hacia abajo… mejor no preguntes." Afirma sonriendo divertida mientras yo voy empujando la moto al garaje. "Hoy me he sentido de nuevo viva."
"Preferiría que de ahora en adelante te sintieras viva con otras cosas." Le digo dejando la moto en su sitio y girándome para ponerle las manos en las caderas y acercármela hasta ponerla pegada a mí mirándome directamente a los ojos.
"Ya lo sabía." Afirma. "Ahora tengo una familia que me necesita. Quien sabe cuándo será la próxima vez que pueda volver a hacer algo así."
"Así me gusta." Le digo sonriendo y dándole un beso.
Esta chica me va a matar, estoy seguro. Es a la vez mi muerte y mi vida, porque solo ella es capaz de hacerme latir el corazón así de rápido y a la vez parármelo de golpe por segundos.
Entonces noto algo y sonrío para volver a besarnos.
"¿Crees que es demasiado pronto para darles a las niñas un hermanito o hermanita?" Le digo feliz. "Billie y las niñas duermen, no tendrían que dejar de creer que los niños vienen de la cigüeña."
Entonces ella se ríe separándose del beso que le estoy dando y yo me río más suavemente que ella.
"Oh, Jake…" Me dice. "Ya va a ser suficientemente difícil con la carrera y dos niñas, además, tú eres el alfa." Me dice. "¿Otro bebé más?"
"Tienes razón, deberían ser dos." Afirmo para hacerla reír aún más mientras la cojo en brazos para llevarla a casa y tras comprobar que no hay nadie despierto, al cuarto donde la ayudo a desvestir y ponerse una camiseta para dormir sin dejar de besarnos felices, y bueno, aunque las niñas duerman en el cuarto de mis hermanas… no quita para que 'mamá' y 'papá' no puedan tener un momentito a solas, juntos.
