Cuentos de Berk

Invierno

La esposa del jefe

Era pequeño, diminuto, como un grano de arroz. Respiraba agitadamente y su pequeño corazón bombeaba con fuerza a un ritmo vertiginoso: era como si estuviera luchando por vivir… Sí, era como si estuviera luchando por vivir. La esposa del jefe dejó escapar sus lágrimas, porque el bebé en sus brazos se aferraba a la vida, pero no había manera… Era muy pequeño y Berk era un lugar muy cruel.

Vivían en un lugar donde sólo los fuertes podían sobrevivir, ¿qué no era la prueba el tormentoso frío que los tenía recluidos en el Gran Salón? ¿Cómo podría ese pequeño bebé sobrevivir? ¿Cómo podría, tan frágil criatura, vivir…? Lloró, porque el heredero de Berk, su pequeño había llegado antes, ansioso por conocer el mundo que debía conquistar… Pero, ¿cómo podría estar seguro en el frío que no era misericordioso?

¿Cómo, tan pequeña y frágil criatura, podría sobrevivir a la crudeza del pedazo de hielo que llamaban hogar? ¿Cómo podría resistir hasta que las flores volvieran a nacer...?

La esposa del jefe sintió una mano grande y afectuosa en su cabeza, y al mirar hacia arriba fue testigo del amor a primera vista: su esposo miraba por primera vez a su hijo, y el pequeño lo miraba también. El bebé extendió su manita regordeta y el jefe hizo lo mismo: con fuerza, el pequeño bebé aferró en su puño uno de los dedos de su padre.

—Va ser un gran jefe— le susurró el jefe a su esposa con voz afectada—. Es fuerte, mi amor. Muy fuerte…

Y ella le creyó.


Notas de la autora: HTTYD pertenece a Cressida Cowell y a DreamWorks. Este fic participa en el reto #5: "Efímera Estación" del foro La Academia de Dragones. Estación del capítulo: Invierno