CAPITULO 95: GRADUACIÓN. FIESTA POR LO ALTO.
(Voz de Jacob)
"Dios… esto es un horror…" Afirmo para Beth, Beth Turner, mi compañera verde de la facultad, en la alfombra mientras esperamos a que llegue nuestro turno en que nos llamarán y nos darán el título.
"Tú tranquilo." Me dice ella sonriendo. "No pienses en toda esa marabunta que ha venido por ti, piensa… ya sé, Rissa te diría algo como que pensases que al menos te da el título el decano en lugar de tener que enfrentarte a un oso grizzley." Añade dándome una palmadita suave en el brazo.
"Sí, claro." Afirmo sonriendo y mirando donde Rissa está mirando al escenario y aplaudiendo a compañeros que como yo repitieron algo o a alguno de nuestros novatos y que entonces me mira dándose cuenta que la miro y me sonríe saludándome con una mano y haciendo que nuestro pequeño bebé mueva la mano también saludándome.
Eso me hace sonreír y saludarles sin dejar de aplaudir a mis compañeros que se gradúan conmigo.
Y entonces llega mi momento, hay un silencio que me parece eterno mientras espero a que mi nombre se forme en los labios del decano llamándome y entonces los rugidos de todos los chicos de las manadas que han ido a verme con la toga y el birrete, unidos a mi padre, Rissa y los Cullen se elevan hasta resultar atronadores comparados con el resto de nombramientos.
Eso hace que me ría mientras subo y que cuando me dan mi título en un royo de pergamino lo levante trinfal haciendo que los chicos de las manadas rujan y vitoreene haciendo que la gente estirada que ha ido a ver a sus hijos y familia conseguir lo mismo que yo les miren de mala manera mientras ellos se ríen.
"Y ahora… es el momento de que los mejores alumnos de la promoción hablen por última vez. Jessica Rochford y Jacob Black." Afirma el decano para hacernos subir de nuevo al estrado donde Jessica da un discurso que se nota que ha preparado durante horas y horas hasta alcanzar la perfección, como siempre y toda ella, todo perfección. Notas perfectas, un historial académico perfecto y una perfecta tradición de medicina en el campo veterinario perfectos.
"Jake." Me dice sonriéndome y tapando el micrófono. "Tu turno."
"Gracias." Vocalizo mientras ella baja del estrado para cederme el micrófono. "Ejem." Carraspeo para aclararme la garganta y observando como la multitud de gente está pendiente de mí. "Me… encantaría decir que he pasado noches enteras preparando lo que voy a decir, pero… bueno, es mentira, a medias." Afirmo haciendo que todos cuchichéen sobre lo impropio de mi discurso. "Es cierto que he pasado tiempo pensando en qué tengo que decir, pero no se me ha ocurrido nada."
De nuevo los cuchicheos desaprovadores que consiguen hacerme poner nervioso; sin embargo, solo me hace falta una mirada a mi familia, sobre todo a Rissa y los niños para notar que el lobo que llevo dentro se hace más fuerte y sentirme lleno de fuerza de nuevo.
"Porque no existen palabras para describir lo que hemos pasado." Afirmo. "Son demasiadas noches pasadas en la biblioteca, aunque no negaré que también han sido bastantes horas celebrando fiestas por las hermandades y bares." Afirmo haciendo sonreír a compañeros y juventud del público que saben de qué va la cosa. "Pero todas y cada una de esas horas de esfuerzo han tenido recompensa." Afirmo volviendo a intentar ponerme serio. "Porque el día por fin ha llegado, a partir de hoy dios sabe qué nos deparará el futuro. Probablemente la mayoría de nosotros acabemos en consultas cortando el pelo y lavando caniches y pomeranos de viejas ricas que no saben que los perros se pueden hacer eso en casa. Algunos con suerte igual podrán ir a un zoo y encargarse de los animales cautivos ahí. Pero para una minoría, el cielo está ahí, al alcance de la mano. O como en mi caso, un ángel te toca y te dice qué hacer." Afirmo para hacer una pausa.
No controlo lo que digo, mi boca parece tener vida propia y saber qué decir cuando yo no, así que levanto la vista y paso la mirada por la sala que guarda silencio como si yo fuese uno de esos veterinarios famosos que venían a darnos conferencias.
Y entonces sonrío mirando a un lado antes de volver a mirar al frente.
"Yo nunca había pensado ser veterinario antes de apenas un año antes de acabar el instituto." Reconozco. "Pero entonces conocí a alguien, un alguien muy loco que me enseñó que cuando algo te apasiona, da igual lo que diga nadie, lo único que puedes hacer es seguir tus sueños hasta el final, sin certeza de si te estás metiendo en un campo de minas o es un camino de rosas. Conocí a Bellatrix, veo que algunos la conocisteis." Afirmo sonriendo al ver que algunos verdes que se han acercado, familia de algunos de los compañeros y otros que vinieron por mí como Kasim, sonríen recordándola. "Y para los que no la conociéseis os diré que era una chica excepcional, y no podéis haceros idea de cuánto. Era lo que yo aspiraba a ser cuando elegí ser veterinario. Para ella la vida de unos lobeznos huérfanos era más importante que la suya, era capaz de enfrentarse a un oso enfurecido y herido sin sedarlos primero, totalmente convencida de que si le hacía daño era fruto de su dolor y no de que fuese peligroso. Y ella quería ser veterinaria para poder ayudar más a los animales del mundo. Fijaros si amaba a los animales que fue precisamente ese amor hacia ellos lo que hizo que hoy esté yo aquí en lugar de ella." Afirmo notando cómo los ojos me pican al recordarla. "Murió, y no fue por una enfermedad, no. Murió defendiendo sus ideas hasta el final; murió por meterse en medio de una bala destinada al corazón de una rara especie de lobos que alcanzan varios pies de altura, porque alguien intentaba matar uno y ella se lanzó de cabeza a protegerlo." Afirmo haciendo que los que sabían ese dato se echasen a llorar sonriendo y muchos otros llorasen cubriéndose la boca. "Pero nadie que la conociésemos bien la hemos olvidado. Yo ahora soy veterinario y junto a mi familia y muchos amigos vamos a empezar un proyecto que lleve su nombre. Y como veo que hay futuras promociones de veterinarios por aquí… a vosotros os diré que no hay que desesperar, porque aunque solo salvemos una sola vida, ya estaremos salvando muchas otras. Gracias por escucharme." Afirmo para dar unos pasos atrás dejando el micrófono libre para el decano y bajando a las filas de asientos que ocupamos los recién licenciados donde compañeros y compañeras me estrechan la mano.
"Estoy segura que a Trixxy le hubiera encantado lo que has dicho." Me dice una compañera verde sonriendome con la cara húmeda de lágrimas.
Entonces miro hacia atrás a donde Rissa está secándose los ojos con chorretones de rimel corridos de sus ojos con el pañuelo de Alice que la limpia sonriendo como una madre cariñosa.
"Sí, estoy seguro que le hubiera encantado." Afirmo sonriéndoles y saludándoles con una ligera mano levantada que obtiene la misma respuesta.
(Salto espacio-temporal)
"¿Puedo abrir los ojos ya?" Pregunto a Bella con Rissa que me llevan en el coche con las niñas.
"Oh, vamos Jake, no quieras arruinar la sorpresa tan pronto." Me dice Rissa con tono alegre.
"No te preocupes, Jake." Me dice Bella bromeando. "Te entiendo perfectamente, cuesta acostumbrarse a las sorpresas de Alice y Rose tan rápido."
"Miedo me dais las mujeres Cullen y Black." Afirmo cogiendo la mano de Rissa y besándosela.
"¿Disculpa?" Me dicen para reírse mientras noto cómo el coche va parando poco a poco.
"Ah, cuidado ahora, Jake." Me dice Rissa sonriendo mientras me lleva del brazo.
Entonces sonrío; apuesto a que ellas no han contado con que tengo los sentidos mucho más desarrollados que el resto de mortales.
Estamos al aire libre, huele a hierba mojada de rocío, así que tiene que ser algún sitio al aire libre; también oigo el aire entre las hojas y algo que puede ser agua corriente.
"Oye, no hagas trampas." Me dice Rissa cuando intento olfatear mejor. "¿Es que no te vas a fiar de nosotros después de las veces que te he confiado hasta mi vida?"
"Si de ti me fío." Afirmo sonriendo para darle un beso. "Lo que pasa es que me conozco las fiestas que dan los Cullen y…"
"Tranquilo, esta vez les hemos frenado un poco Bella, Leah y yo." Me dice dándome unos toquecitos suaves en el bíceps mientras noto que llega gente corriendo a la velocidad del viento.
"¿Aún no le habéis quitado la venda?" Pregunta Esme sonriendo.
"Yo creo que es un juego de estos." Afirma Emmet. "Y por lo que se ve parece divertido."
"Ja, ja." Les digo. "En serio. ¿Puedo quitarme ya la venda?"
"Casi, casi." Afirma Alice sonriendo también. "Solo falta… ahí." Afirma sonriendo.
"Ah, yo se la quito." Afirma Leah divertida. "Quiero darme ese gusto."
"Madre mía… que el que Leah diga eso me da aún más miedo…" Les digo divertido bromeando.
"Más te vale tenerlo, lobo." Me dice Rissa sonriendo mientras me quitan la venda y mis ojos se ciegan momentáneamente por la luz del sol antes de encontrarme en lo que parece una explanada entre unos recintos vayados y algunos con algo parecido a red de maya cerrándolos por completo, las 4 paredes y el techo. "Porque este es el punto central de donde creo que vamos a pasar el resto de nuestras vidas laborales. Feliz graduación."
"¡Feliz graduación!" Se une un coro de voces animado haciéndome reparar en que todo el mundo parece estar allí y haciéndome reír para coger a Rissa en brazos y hacerla dar vueltas antes de ponerla en el suelo besándola feliz. "¡Uhhhhhhh!"
"Bah, envidiosos." Afirmo divertido.
(Salto espacio-temporal)
"Aún no puedo creerme que esto sea cierto." Afirmo sonriendo mientras veo cómo Rissa da de comer a nuestro bebé en la misma mesa donde estamos todos comiendo.
"Pues ya puedes empezar a creértelo." Me dice. "Solo faltan adaptar unas cuantas cosas más y podremos comenzar a coger huéspedes."
"Pareces muy segura." Le digo.
"Tiene que estarlo, voy a ser la recepcionista…" Afirma Leah a un par de asientos a mi derecha. "Aún estoy en aprenderme la maldita jerga que tienen sus amiguitos eco-lo-que-sea."
"Ten paciencia, al final acabarás aprendiéndotela." Le digo divertido. "¿De dónde viene esa música?"
"No esperarías que fuese una fiesta sin un poco de música ¿no?" Me pregunta Edward.
"Los Cullen insistieron en poner un hilo musical inalámbrico a todo el complejo." Me explica Rissa como si no supiera muy bién qué decir. "Y aunque es un poco demasiado hay que reconocer que podría venir bien para no andar por ahí con los walki-talkies todo el día."
"No está mal." Afirmo suavemente. "Aunque creo que sigo prefiriendo el walki-talki de toda la vida." Añado susurrándole.
"Entonces no se lo digas a los Cullen." Me dice iguamente susurrando.
"No te preocupes, tienen un oído finísimo." Le digo haciéndola sonrosar. "Ya contaba con que me oyesen."
"No deberías hacer esos comentarios después de todo lo que han hecho por nosotros." Me dice susurrando mientras veo a Nessie que ya ha alcanzado lo que podría decirse casi es la adolescencia tardía, vamos que aparenta tener los 16 ya.
Está radiante con ese vestido que diría que es nuevo, y entonces miro a la mujer que tengo junto a mí para ver que me mira.
"¿Sigues…?"
"¿Estándo perdidamente enamorado de tí?" Le digo. "Sí."
"Ese vestido le queda bien." Me dice.
"Sí, pero me gustan más sencillos." Afirmo.
"Jake, está bien, puedes decir que te gusta su vestido." Afirma. "Es elegante y se nota a la legua que es de calidad, de marca. Ella tiene mucho más estilo y es… perfecta."
No podía negarse que Nessie parecía perfecta en todos los sentidos. Su vestido era de París, última moda por cortesía de Alice; tenía los modales adquiridos de sus abuelos y su padre y los rasgos de su madre.
Pero Rissa tenía todo lo que a mí me hacía perder la cabeza.
Rissa tenía el pelo oscuro y totalmente liso aunque fuese más corto porque se le había cortado en la guerra en lugar de largo y sedoso como Nessie; su figura no era tan perfecta con la de Nessie, pero sin dudas tenía muchas más curvas que ella. Pero lo mejor era su vestido.
Era evidente que lo había comprado en una buena tienda, era de marca pero nada que fuese mundialmente conocido, además, tenía varias manchas de papilla y una mancha secándose de babas en el hombro donde había apoyado a nuestro niño un rato antes para calmarlo de su llanto mientras que el de Nessi estaba impoluto e inmaculado; pero viendo todas esas pequeñas imperfecciones no podía salvo sonreír.
Rissa era mi media naranja, era la madre de mis hijos y la compañera de mi vida, y sí, llevaba ropa barata y había hecho un gran esfuerzo para comprarse ese vestido para mi graduación mientras a la suya había ido en vaqueros de no haber sido porque las chicas Cullen la hicieron vestirse con un vestido de diseño que le habían regalado y que conservaba bien guardado para eventos; y sí, también era cierto que tenía más manchas que todo el resto de gente juntos, pero todas y cada una de las manchas me hacían sonreír porque las había causado mi chico, y ella las había recibido porque le quería y se ocupaba de él como la joya recién obtenida que compartíamos.
"Oh, mierda, lo siento." Me dice viendo que le miro la mancha que tiene cerca del cuello del vestido frotándosela por lo que la paro sonriendo. "No me había dado cuenta, debo parecer la más…"
"Me parece adorable." Afirmo. "Y no lo ha notado nadie. Además, así me das la oportunidad de darte yo algo." Añado quitándome la flor que llevo en el bolsillo para ponérsela con una horquilla que quito de su pelo tapándole la mancha. "Perfecta, y ahora déjame a Billied y come un poco, casi no has tocado tu plato."
"Soy su madre, y está comiendo poco." Afirma. "Me preocupa un poco."
"Tonterías." Afirmo cogiéndole con cuidado de sus brazos para ponérmelo en el regazo y hacerle carantoñas. "Lo que pasa es que su abuelo le ha dado algo y lo ha empachado. ¿Verdad, Billie?" Añado levantando la voz para que me oiga desde su asiento y llamándo su atención. "Apuesto a que le has dado a este pequeño esa cosa que te tomas."
"Se llama puré de frutas con zumo y se le puede dar a bebés." Me dice levantando un dedo. "Se lo he preguntado a mi médico porque su mujer es pediatra."
"¿Ves?" Le digo a Rissa sonriendo. "El abuelo, que le ha empachado. Yo intento darle algo más y tú comes."
"Tú también tienes que comer." Me dice.
"¿Bromeas?" Le digo divertido. "Como me coma un plato más me tendrás que poner el cartel de oso."
Eso la hace sonreír y a mí me da un brinco de alegría el corazón al verla, y entonces asiente y coger su cubierto para comenzar a comer un poco más, por lo que aprovecho para comenzar a intentar hacerle avioncitos a mi niño tras comprobar que sus hermanas juguetean felices con otros niños de la manada más mayores en edad que ellas.
"Aquí tienes." Me dice Alice dándome un cuchillo.
"Ya sé que no os habéis traído comida, pero... ¿cortarme para alimentaros?" Le digo bromeando. "Pensaba que salvo Nessy erais vegetarianos."
"No tonto." Me dice Alice divertida. "Es para la tarta."
"¿Qué tarta?" Le digo.
"Intenta no enfadarte, creo que el concepto 'controlar a Alice' no les acaba de entrar del todo." Me dice Rissa susurrando mientras veo aparecer una tarta de 4 pisos.
"Al menos no la ha hecho de 6 como quería al principio." Me dice Bella.
"Cuando llevas viviendo con ella tanto tiempo aprendes que controlarla es imposible." Nos dice Jasper sonriendo. "Como mucho puedes canalizarla." Añade mientras veo cómo Leah y mi hermana Rachel llegan con una tarta que lleva más bien Emmet en una bandeja.
"Venga ya, un piso es normal, dos celebraciones, tres una pasada, pero ¿5?" Les digo.
"Alice quería hacerla de 6." Me dice Rissa rápidamente. "Debí decirle directamente que no más de 3 pisos."
"Son uno por cada año que has tardado." Me dice sonriendo Alice.
Es una tontería, demasiado ostentoso y el colmo de la vanalidad, pero en lugar de decirle eso, viendo la cara que ponen todas las mujeres Cullen entre expectación y anhelo, suspiro y me rindo.
"Qué pasada, nunca había tenido una tarta tan grande." Afirmo.
"¡Sabía que te iba a gustar!" Afirma Alice palmeando. "Platos para servir…"
"Yo he ayudado a decorarla." Me dice Nessie sonriéndome.
"Entonces tiene que saber el doble de buena." Afirmo antes de darme cuenta que Rissa a mi lado ha debido malinterpretarlo. "Lo siento, es… intentaba ser…"
"Olvídalo, hoy es tu día así que no pienso decir o hacer nada que lo estropée." Me dice levantando una mano para cortarme. "Y sé que es estúpido considerando que tenemos 2 niños juntos y estamos casados y lo que hacemos casi todas las noches que podemos mientras los niños duermen, pero…"
"Lo sé, lo entiendo." Afirmo besándola para que nos aullen animándonos y haciéndome reír entre dientes con la frente aún contra la de Rissa que sonríe divertida.
"¡Pero por nosotros no os cortéis!"
"¡Eso, que los niños no miran!"
"¡Eh, iros cada uno con vuestra pareja y dejarnos en paz!" Les digo riéndome.
"Oh, vamos, Jake, dales lo que quieren y ya." Me dice Rissa divertida. "Sé que te mueres de ganas."
"Que conste que tú lo has pedido." Afirmo cogiéndole el plato que me tendía mientras me levanto para girarme con ella caída entre mis brazos y darle un beso de los de película de blanco y negro para hacer que el mundo entero desaparezca y quedemos solos los dos.
Pero claro, con este futuro ante nosotros, cualquiera aprovecharía el presente.
Y después de la tarta, nos apartamos un poco de las mesas y comienza la música para que haya un baile, así que todos comenzamos a bailar divertidos hasta que, ya avanzada la noche, comienza una ronda de lentas que me roban a Rissa.
Y entonces no puedo evitar fijarme en que Nessi baila con su familia y algunos de los jóvenes quileutes que la toleran.
"Oh, vamos, pídeselo." Me dice Rissa cuando vuelve a mi lado para encargarse de nuestro bebé mientras sus hermanas bailan colgando de los brazos de Seth y Embry. "Sé que lo estás deseando, un baile no va a hacer daño a nadie."
"¿En serio no te importa que baile con ella?" Le digo levantando una ceja divertido.
"Supongo que por un par de bailes con ella no me voy a morir." Me dice encogiéndose de hombros.
Entonces sonrío y le doy un beso en la frente antes de ir por Nessie y pedirle lo que se me había pasado por la mente antes de volver junto a Rissa con Nessie del brazo.
"Bueno, ten cuidado, es muy pequeño aún." Le digo sonriéndole mientras le paso a Billied para tenderle la mano a mi mujer sonriéndole. "Señorita… ¿me concedería el honor de este baile?"
"Claro, pero yo pensaba…" Me dice.
"Que la única mujer con la que quiero hacer el ridículo de bailar es contigo." Le digo sonriendo antes de besarla.
Es curioso, aunque pase el tiempo, la impronta con Nessie se hace cada vez más fraternal mientras que la que tengo con Rissa se hace cada vez más fuerte, como si me sintiera quemar vivo si me alejo demasiado de ella, como si prefiriese cortarme una mano antes que saber que la hago sufrir…
"Hora de dormir, chicos." Afirma tras el segundo baile una voz familiar mientras noto que me cubren la cabeza con un saco de algo suave.
"¡¿Qué creéis que estáis haciendo?!" Les pregunto intentando pelear para notar cómo alguien demasiado fuerte me atenaza los brazos.
"Jake, cálmate y déjate hacer." Me dice Sam. "Son los Cullen, estás a salvo."
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Rissa)
"¿A dónde nos lleváis?" Pregunto mientras noto cómo el vehículo tipo lancha donde nos habían montado hace un rato se para en el agua.
"Hora de bajar." Nos dice Edward. "Recordar que marcando el 02 contactáis con María y que ella os traerá lo que necesitéis para comer."
"E intentar no hacer más crías." Afirma Bella con un tono cálido. "Con Donna y Reneesme tenemos suficientes semivampiros y ya tenéis tres." Afirma levantándome en vela como si fuese una simple muñeca antes de oír algo salpicando justo mientras me lanzan en el aire.
Grito aunque no es de miedo sino de la adrenalina que quemo al volar un segundo en el aire antes de sumergirme.
Y es cuando consigo sacar la cabeza fuera que noto cómo Jake está junto a mí y me quito la venda para ver que él también se la ha quitado.
"¡La cama está hecha y tenéis toallas y de todo en los armarios!" Nos grita Edward mientras la lancha se sigue alejando hacia la costa mientras compruebo que hay una isla tras nosotros.
"¡Volveremos a buscaros en 1 semana!" Añade Bella.
"¿Qué hacemos ahora?" Pregunto.
"Creo que está claro que tenemos que ir a la isla." Me dice Jake. "No parece estar demasiado lejos."
"Ya, pero… ¿En serio vamos a quedarnos aquí?" Le pregunto.
"Apuesta a que es una isla de los Cullen." Me dice nadando un poco y esperándome hasta que le sigo. "Y después de todo, necesitamos un descanso solos."
"Hum." Asiento.
"Además… ¡qué narices!" Afirma divertido. "Que se chinchen, pienso quemar el minibar en cuanto lleguemos, y pediré lo que me apetezca, que pagan ellos."
Eso me hace reír.
Es cierto que no hemos tenido unas vacaciones de verdad desde nunca, siempre hay algo que las estropée, si no es porque no estamos solos es porque estalla algo.
Ni siquiera tuvimos luna de miel, nos casamos en una guerra y enseguida estábamos peleando fuera.
"Jake, acabo de recordar algo." Afirmo.
"¿Te has dejado algo?" Me pregunta. "Porque sea lo que sea, seguro que hay aquí o te lo consiguen para mañana."
"No, hay algo que me gustaría hacer cuando pudiéramos." Afirmo.
