Hola, estoy tratando de reivindicarme, jijiji así que aquí les traigo el nuevo capi, esperando que les guste. Por otro lado quiero agradecer a todos por sus comentarios, no saben lo bien que me hacen sentir, créanme, han sido muy alentadores en estos días. Lamento mucho la tardanza de los capitulos, se que muchos creen que deje la historia, pero, solo les pido paciencia. Suficiente de choro mareador jijiji, no olviden sus comentarios al final, saben que soy fan de ellos.


Capítulo 47

Paso un buen rato antes de que mi mamá y yo nos tranquilizáramos, seguimos platicando mucho y a la vez llorando, dejando que viejas heridas y rencores fueran sanando. Mi chico nos dejó durante un buen rato, tal vez salió de la casa, no lo sabía, solo estaba al pendiente de las palabras de mi madre y de todo lo que estaba pasando; ella tampoco se había dado cuenta de la fecha cuando decidió viajar al distrito, solo esperaba que yo estuviera bien, que el coagulo hubiera desaparecido, pero en el tren le pasaron spot como el que vi y se dio cuenta que llegaría en un momento muy difícil al distrito, tanto para ella como para mí, pero tal vez el destino había decidido en esta ocasión, reuniéndonos para que nos apoyáramos mutuamente.

-Mira lo que son las cosas Katniss – dijo mi madre después de un largo silencio cuando nos habíamos tranquilizado.

-¿Cómo? ¿a qué te refieres? – mi voz aún estaba rasposa y la garganta me dolía.

-Qué pues yo esperaba viajar antes, pero necesitaba arreglar algunos asuntos en el hospital, ver quien me cubriera, que me dieran el permiso para no perder el empleo, apenas me lo dieron pues tome el primer tren que pude –

-Vaya yo…-

-No digas nada, a lo que me refiero es que por eso no pude viajar antes, para estar en este… momento tan difícil juntas, para que… nos uniéramos y nos consoláramos por esta situación – Mi madre acariciaba mi mejilla, lo que no hacía desde hace mucho, mucho tiempo.

Su contacto me hacía sentir algo incomoda, siempre había sido algo huraña, solo había permitido a Peeta llegar más lejos, tal vez un poco a Gale, pero los únicos cariños que aceptaba de buena gana en los últimos años eran de Prim, y eso porque era algo natural en ella, como lo que me pasaba con mi chico ahora. Pero también su contacto me… reconfortaba, saber que aun la tenía, saber que esta vez no era yo quien tenía que llevar el peso de todo.

-Por algo pasan las cosas ¿no es así? – trate de darle una sonrisa, pero me era imposible.

-Si, así lo creo, pero vamos dime que ha pasado con tu salud – mi madre adopto una expresión muy sería, ya no tan triste como la mía, pero si sería y a la vez de intriga.

-Pues…-

-Perdón que las interrumpa – Peeta había reaparecido en la entrada – pero… no sé si quieran comer algo, he traído comida –

Lo que menos quería era salir de la cama, pero sabía que tanto Peeta como mi madre me obligarían hacerlo, principalmente porque Peeta no me dejaba con eso de la comida, aun no sabíamos si la anemia ya había desaparecido pero él se preocupaba mucho por mi alimentación.

-Creo que es una buena idea – mi madre se puso de pie – ¿quieres… que te dejemos un momento para cambiarte? –

-¿O prefieres comer en pijama para regresar a la cama? – Peeta me conocía muy bien, sabía que hoy no me iba a despegar de mi pijama, que hoy con trabajos bajaría a la cocina.

-Solo… denme unos minutos, estaré con ustedes en un momento, mi pijama se queda –

-Está bien, voy… bueno tomare tu teléfono para hablar con Annie y Johanna, me dijeron que les avisara en cuanto estuviera aquí, también quiero ver cómo va el bebe con la varicela –

-Si está bien, ya sabes dónde está el teléfono, salúdalas de mi parte – fue un poco extraño que mi mamá me pidiera el teléfono, al final de cuentas ella había vivido aquí, pero supongo que porque ahora ya no la hacía sentía que la casa era ajena a ella y más si quería olvidar cosas tristes.

Al ponerme de pie, peluzo cayó de mi regazo y fue ahí cuando mi madre lo vio, no pudo evitar mostrar una cara de angustia en su rostro, mientras sus ojos se empezaban a llenar de agua y me volvía a ver.

-Pe…peluzo aun… - mi mamá volteaba a verme y después a peluzo.

-Las cosas de… de Prim aun están ahí – dije para tratar de darle una explicación.

-S…si, era de imaginarse – mi mamá veía al piso – bueno te esperamos abajo.

-Si –

-No tardes Kat – mi chico espero a que mi madre saliera para seguirla.

Comimos en medio de una plática donde yo le explicaba a mi madre con lujo de detalles todo lo que paso hace unos días, el comportamiento de Susan, la llegada de la gente del distrito 13, lo que estaba pasando ahí con Paylor y me pregunto de igual manera los detalles, todo lo que pudo acerca de mi coagulo y anemia, incluso le dijo a Peeta que le mas tarde lo revisaría para ver cómo estaba de sus costillas. Toda la tarde no la pasamos hablando, principalmente ella me pedía detalles de mi vida, así como yo también le pedí de los de ella, para enterarme que estaba muy a gusto y tranquila con su empleo, que se mantenía muy ocupada gran parte del día para no deprimirse y que también estaba yendo a ver a un doctor para ayudarla con la depresión, que incluso el doctor Aurelius fue quien le recomendó hacer ese tipo de… ellos lo llamaron terapia, tanto para ella como para Annie, quien antes de que naciera el bebe, se levantaba gritando, buscando a Finnick y atormentada por algún ruido o por sus propios demonios.

Nos platico que la cordura de Annie pendía de un hilo, que incluso muchos médicos tenían miedo de que no pudiera hacer lo correcto con su bebe, así que la presencia de mi madre fue de mucha ayuda, ya que la guiaba para cuestiones de cómo cambiar el pañal, darle de comer o acoger antes de dormir, situación que las mantuvo muy ocupadas a ambas y ayudándoles a superar sus respectivas perdidas.

-Johanna y yo creemos que… sin el pequeño Finnick la situación para Annie… hubiera sido muy distinta; tal vez ella… - mi madre se le corto un poco la voz – ella se estaba dejando caer, en cuanto se entero que pues un bebe venía en camino se altero mucho, pero a la vez la hizo ilusionarse y la verdad es que se ha esforzado mucho –

-Es bueno saber eso, por algo pasan las cosas – dijo Peeta mientras yo servía algo de Té.

-No me imagino el terror por el que paso al enterarse – dije

-Bueno en un principio fue algo impactante para ella, pero Johanna ayudo mucho, platicaba mucho con ella, de hecho gran parte de nosotros temía mencionar a Finnick, pero ella hablaba con mucha naturalidad de él, le decía que él hubiera estado feliz y que ese bebe pues es el fruto de su amor –

-Johanna puede ser muy dura y algo… bueno saben cómo es – decía mi chico – pero a la larga creo que su presencia ha sido de mucha ayuda, tal vez su sinceridad y la forma de soltarte las cosas es parte de su ayuda –

-Pero a veces se pasa de la raya con sus comentarios, cree que todos pues somos igual de… desinhibidos como ella –

-Oh Katniss cada quien tenemos una esencia y creo que esa es una muy importante de Johanna –

-Claro pero… bueno me fastidia cuando se burla de uno y luego teniendo a Haymitch es horrible –

-Si Haymitch es la cereza del pastel – complemento Peeta – pero en fin –

-Creen que me quiera recibir mañana, me gustaría verlo, ver cómo va todo y… - mi madre dudo un poco al verme – pues tener un poco de atención con él, siempre fue una persona muy solitaria y creo que todos en algún momento necesitamos de compañía –

-Bueno pues él está muy bien acompañado ahora – mi tono burlón no se hizo esperar, me sorprendí al escucharlo, saber que podía ser capaz de decir cosas así muy a pesar de mi estado de ánimo.

-¿Cómo a que te refieres? – mi mama estaba intrigada por mi comentario.

-Pues resulta señora Everdeen que… bueno Effie está con él, llego hace unos días – Peeta me veía como pidiendo permiso de si contar o no lo que pasaba en esa relación, después de todo Effie y Haymitch habían mantenido muy cayada su relación.

-¿en serio?-

-Si bueno… ella es muy amiga de él, como quiera se conocían muy bien desde los juegos –

-Pero… no pensé que se llevaran bien, jamás me dio esa impresión, siempre estaban peleando, al menos el tiempo que los trate, a parte Effie es…- mi madre no encontró las palabras correctas.

-muy extraña, muy del capitolio – complemente - ¿Quién sabe que estas aquí? – trate de cambiar el rumbo de platica, puesto que esa relación seria muy difícil de explicar, mas cuando uno mismo no veía los pies o la cabeza de dicha situación.

-Bueno salude a unas cuantas personas en la estación, pero… llegue directo aquí, la verdad no me apetecía hablar con nadie – mi mamá se encogió de hombros.

- Pues al parecer ya varios saben que está aquí, cuando fui a la panadería Sae y la señora Grey me preguntaron por usted, también… Alex el chico que me ayuda –

-Si claro no iba esperar que nadie preguntara, digo el distrito es chico ahora, a parte… - mi madre volteo a verme y luego bajo la mirada – soy la mujer que abandono a sus hijas, y no fue lo suficientemente valiente para regresar con su hija a su distrito –

-Mamá – reproche.

-¿Supongo que quiere descansar? – Peeta rápidamente cambio de tema, antes de que otra vez la cosa se pusiera difícil, entre las disculpas y el llanto.

-La verdad es que si, fue… un viaje difícil, ¿puedo… tomar la habitación..? –

-oh por favor – la interrumpí, se me hacia tan absurdo que pidiera permiso – sabes que no tienes que decir esas cosas –

-Hay agua caliente lista – cuando mi madre y Peeta hicieron contacto visual, mi chico se ruborizo y bajo la mirada, viéndome apenado, como si hubiera cometido algún error.

-Bueno iré… a tomar una ducha para poder descansar tranquilamente – mi madre desapareció por las escaleras sin decir nada más.

-¿Qué fue lo que te paso? – le pregunte a Peeta sentándome a su lado en el sofá.

-¿A qué te refieres? –

-¿Qué fue ese rubor que apareció en estas mejillas? – pase mi pulgar sutilmente por su mejilla – tú no eres así, no entiendo –

-Bueno es que… es tu madre y no se… tal vez no le guste que yo… me tome atribuciones en tu casa, tal vez tu y yo estemos juntos, tal vez yo no salga de aquí o tu no salgas de mi casa pero… bueno aun somos muy jóvenes y… - le puse un dedo en la boca.

-No digas tonterías, mi madre sabe muy bien en la situación en la que estamos…-

-Si bonita pero… pues una cosa es que la gente hable, pero ella es tu madre y bueno –

-Ella no tendría por qué decir nada Peeta, ella… decidió irse y dejar que yo manejara mi vida a mi antojo, incluso cuando aun vivía aquí –

-Kat no vayas a decir eso frente de ella, tu madre tal vez no… - Peeta volteo a ver hacia las escaleras asegurándose de que mi madre no estuviera por ahí – ha tomado las mejores decisiones, pero eso es algo que le va afectar por el resto de su vida, lo veo cada que se recrimina, así que yo se que tal vez no lo entiendas…-

-Lo entiendo y yo hable con ella al respecto pero ella… bueno, todo esto es algo difícil de sobrellevar, ya que muchas veces me pregunto que hubiera sido de nosotros si ella, pues hubiera visto por nosotros, tal vez las cosas hubieran sido muy diferentes para Prim y por consiguiente nuestra relación –

-Lo se, pero ella esta tratando de hacer lo mejor y si ella… bueno no hablemos de lo que pudo ser, mejor ven aquí – Peeta me jalo hasta su regazo, no sin antes echar un vistazo a las escaleras.

Él me sostuvo con fuerza, me abrazo y dio un pequeño beso en mis labios, se le veía cansado pero aun así me regalo una sonrisa, una de esas que tanto me gustaban.

-¿Te sientes mejor bonita? – susurro al tiempo que metía detrás de mi oreja un mechón – en verdad me tenías muy preocupado, no me gusta verte así –

-Lo se, lamento que… todo esto pasara, pero en verdad no podía evitarlo, gracias por estar conmigo, por ser tan gentil como siempre – esta vez fui yo quien echo un vistazo a las escalares para después pasar mis manos alrededor de su cuello y atraerlo hacia mis labios. Tenía muchas ganas de hacer esto, de sentirlo y de cierta manera agradecerle todo lo que hacía por mi, esperando que mis caricias y besos fueran tan reconfortantes como lo eran las suyas para mi.

Peeta respondió rápidamente al beso permitiéndome el acceso a su boca y apretándome la cintura, dejando que las sensaciones fluyeran con naturalidad. Su boca como siempre estaba cálida, era embriagadora y de alguna manera extraña, nuestros labios encajaban perfectamente el uno con el otro; supongo yo que después de tanto tiempo juntos esos ya era más natural, pero no dejaba de ser… placentero.

-Hola – dijo mi chico con una sonrisa traviesa y tierna al mismo tiempo cuando nos separamos – no sabes cómo te había extrañado –

-Oh no digas esas cosas – su comentario me hizo sentir… bien, pero de cierto modo también culpable de dejarme llevar por la tristeza y de esa manera contagiar o mas bien arrastrar a Peeta en este asunto.

Me aferre a él, atrayéndolo hacia mí, tratando de disculparme por toda la preocupación, tratando que sintiera lo importante que es que este a mi lado en estos momentos. Peeta me aferro con fuerza, pasando su manos de arriba hacia abajo por mi espalda.

-En verdad Peeta, no sé qué haría sin ti – le susurre en su oído, sintiendo a la vez como se estremecía por mi cercanía – Gracias –

-Bonita… - suspiro y tomo mi rostro entre sus manos – no me gusta verte así, pero sabes que yo siempre estaré contigo, te quiero –

Nuestros labios estuvieron unidos nuevamente, sin ninguna otra palabra, disfrutando del placer de estar juntas, explorando nuevamente lo explorado.

Supongo que pasamos mucho tiempo así, porque fuimos alertados por una puerta que se abría en la parte alta, lo que significaba que mi madre podría parecer en cualquier momento, así que Peeta me bajo de su regazo para ayudarme a levantar del sofá y ver si no se le ofrecía algo a mi mamá.

-Una cosa es ser sorprendido por Haymitch y Johanna, pero… creo que aunque tu madre ya no viva aquí sería muy vergonzoso que… -

-Si, en eso estoy de acuerdo – no lo deje terminar, el tenía razón, aunque mi madre sabía muy bien que Peeta y yo… éramos pareja, no tenía por qué estar viendo nuestras muestras de afecto, incluso aunque ella fuera quien me hubiera mandando esas pastillas para prevenir embarazos no deseados.


N/A: He tratado de que esto se agilice, pero no lo puedo evitar, cuando tengo tiempo de escribir se me van las manos y sigo escribiendo sin darme cuenta que tal vez la estoy haciendo de demasiada emoción, pero hay bosas que me imagine así y necesito narrarlas, tratare de darle mas velocidad jijiji. Saludos y que creen fui muy feliz el fin de semana mi hermana me regalo mi peliculaaaaa, wiiii. Cuídense mucho, espero sus comentarios, saben que se acepta de todo.