Disclaimer: ningún personaje o lugar que reconozcan me pertenece, todo es obra de la magnífica imaginación de Masashi Kishimoto.
Recuerdos de primavera
III
Sakura Haruno
Día 1
Era finales de otoño y el frio comenzaba a asechar en la aldea oculta entre la Hoja. La calma en la gran ciudad prevalecía ante todo, aunque los pacientes seguían llegando como hojas caídas al Hospital Central de Konoha. Sakura pidió aquel día el turno de consultas. La semana pasada había estado todo el tiempo en emergencias, por lo que necesitaba un rato de calma con pacientes que no estuvieran en la fina línea entre la vida y la muerte.
–¿Duele aquí? – pregunto la pelirrosa mientras masajeaba la rodilla derecha de un pequeño niño.
–No – negó con determinación el infante.
Cambio la posición de sus manos generando una pequeña presión sobre la piel.
–¿Ahora? – pregunto de nuevo.
–No – repitió, esta vez arrugando el entrecejo.
Sakura mitigo las ganas de sonreír para al instante en que aplicaba un poco más de fuerza en la misma zona, no lo suficiente como para dañar el tejido pero si para confirmar sus sospechas. El pequeño ahogo un gritillo dejando que una lágrima escapara de sus ojos.
–No se vale mentirle al doctor, Yukito – le reprocho colocando los brazos en jarra.
–D-de verdad no me duele, Haruno-san. Soy muy fuerte, puedo resistir esto y más – mintió el pequeño elevando la quijada para exponer su tenacidad ante cualquier daño físico.
–Veremos si puedes resistir el regaño de tu madre cuando regreses a casa lleno de vendas.
Los ojos de Yukito se abrieron como platos y todo el valor que antes profesaba se perdió en un destello fugaz de terror.
–¿Es muy necesario? – dijo por lo bajo.
–Lamentablemente sí – susurro la pelirrosa.
–Estoy perdido.
Sakura sonrió mientras tomaba los utensilios necesarios para vendarlo.
–Cuéntame ¿Por qué te subiste a ese árbol de Camelias? ¿Una de tus tantas travesuras?
–Mmm, bueno – desvió la mirada avergonzado -. Quería tomar una flor.
–¿Una flor? – repitió.
–Si – afirmó queriendo sonar indiferente -. Como todo se está secando por la llegada del otoño me pareció extraño ver una flor que no estuviera marchita.
–¿Y para que la querías? – pregunto Sakura intrigada a lo que Yukito respondió con un sutil sonrojo.
–P-para regalársela a a-alguien especial – balbuceo sin mirarla a los ojos.
–¡¿Enserio?! – exclamo la pelirrosa emocionada. Una historia de amor era suficiente para hacerla desviar de su trabajo actual - ¿Y quién es la afortunada que ha robado el corazón del pequeño Yukito?
–Este... Bueno, y-yo... – chillo pasando las mejillas de un tenue rubor a un rojo intenso.
–Vamos. Puedes contármelo – le dijo acercándose lo suficiente para que solo él le escuchara -. Soy médico, se guardar secretos.
El niño trago en seco mientras Sakura aguardaba expectante. Era poco común verlo tan abochornado. Por lo general tenía ese instinto vivaracho que le hacía meterse en problemas con más frecuencia de lo que su madre quisiera. Sin embargo, ahí estaba. Sudando a cantaros, con los cachetes encendidos y estrangulando su camisa con manos temblorosas.
Sakura sonrió divertida. Era todo un encanto.
–Está bien, Yukito – le tranquilizo con una sonrisas. Sería demasiada maldad junta si continuaba forzándolo a hablar. Le dio unas palmadas en la cabeza y agrego con suavidad -. No tienes porqué contármelo.
Aparentemente Yukito tomo el comentario como un acto de cobardía ya que, en el rato que llevaban juntos, había querido demostrar todo lo contrario.
El niño se removió incómodo y, sin previo aviso, extendió las manos en dirección a ella en un impulsivo ataque de osadía. La pelirrosa tuvo que arrastrase hacia atrás con la silla y así poder ver lo que le ofrecía entre sus magullados dedos. Parpadeo un par de veces antes de distinguir una pequeña flor de Camelia de color blanco, algo maltratada pero en esencia hermosa.
–¡Haruno-san!– grito Yukito con los ojos totalmente cerrados llamando la atención de un puñado de personas a su alrededor - ¡Haruno-san acepte este obsequio como muestra de mi cariño!
Sakura quedo perpleja asimilando el regalo que le extendía. Admiro la flor en silencio y luego levanto la mirada en dirección al niño. Se le veía tenso además de preocupado pues habían pasado varios segundos y no recibía respuesta, aparte de que las risillas de los pacientes en las camas contiguas no ayudaban en nada a su nerviosismo.
La pelirrosa contuvo una risilla. Si antes le parecía un encanto, ahora era toda una ternura.
Cuando el pequeño pensó que sus esfuerzos habían sido en vano y no sería correspondido, Sakura se abalanzo sobre él estampándole un suave beso en la frente.
–Ha-Haruno-san – maulló incrédulo abriendo los ojos de par en par.
–Gracias por esforzarte en buscar la flor, Yukito – Tomo el obsequio entre sus manos oliendo el aroma a primavera que aún quedaba entre los pétalos. Alzo la mirada y le dedico la mejor de sus sonrisas -. Es la más hermosa que he visto.
Yukito le regreso otra sonrisa carente de tres dientes, lleno de satisfacción.
–Prométeme que la próxima vez no te meterás en problemas – le regaño Sakura en un tono jovial.
–Haré lo posible, Haruno-san – respondió el pequeño rascándose la nuca.
Poco después llego su mamá gritando a los cuatro vientos y se llevó a Yukito que, a pesar de recibir el sermón de su vida, no perdió por un instante la alegría en su rostro.
–¿Flechando corazones desde la primera infancia, eh Sakura? – intervino alguien tras ella una vez que su paciente se hubo retirado.
Sakura no tuvo la necesidad de darse la vuelta para ver a la dueña de aquella voz escandalosa e hilarante. Habían pasado demasiados años como para no reconocer el sonido de los inmensos tacones de su mejor amiga al caminar y no digamos del fuerte aroma a jardín silvestre que asfixiaría a cualquier alérgico al polen.
–Es una Camelia Blanca – se pavoneo Sakura restregándole en la cara su obsequio una vez la Yamanaka llego hasta su lado.
–Gran cosa – respondió Ino desviando la mirada.
–Oh vamos, sabes lo que significa – toco los suaves pétalos blanquecinos mientras sonreía divertida - ¿No es toda una ternura?
–Esa caída debió golpear al niño en la cabeza. Nadie puede ser tan idiota.
–Solo estas celosa porque no te han regalado la única flor de toda Konoha, Ino – le aspecto sacándole la lengua.
La rubia arqueo una ceja.
–¿Sabes que los Yamanaka tenemos una floristería, verdad?
–No arruinaras este momento.
–En fin – bufo Ino en un resoplido, resignada a que aquella pelea terminaría en un círculo vicioso de insultos ingeniosos y palabrería sin sentido -. Traigo un mensaje.
–¿De qué hablas? - pregunto la Haruno desviando la mirada de sus manos.
La muchacha a su lado cambio el peso de su cuerpo a una pierna y transformo su semblante a uno más serio.
–El Hokage nos ha mandado a llamar.
Sakura oscureció deliberadamente sus gestos al escucharla.
–¿Ahora? – pregunto, esta vez en un tono más grave.
–Ahora – repitió la Yamanaka.
Diez minutos después Sakura e Ino estaban de pie frente a al escritorio de Hatake Kakashi. El hombre tras los edificios de papeles y archivos amontonados les devolvía una mirada intensa. Sakura percibió el peso del título de Hokage sobre los hombros de su sensei. Sus ojos estaban levemente decaídos y la poca piel que mostraba de su rostro estaba pálida. Conto más de cinco anillos marrones en la mesa, prueba irrefutable de la sobredosis de café que había consumido. Algo groso había pasado, lo bastante preocupante como para alterar tanto el semblante del ninja copia.
–Gracias por venir tan deprisa – saludo Kakashi a secas. Tenía las manos entrelazadas y los codos sobre la mesa dedicando toda su atención a las Kunoichis frente a él -. Imagino que saben porque están aquí.
La pelirrosa frunció el ceño en respuesta.
Había pasado mucho tiempo desde su última misión, hace casi un año atrás. Sakura, luego de salvar a la humanidad entera de los planes de Toneri junto a sus amigos, dejó a un lado el trabajo de campo y se dedicó de enteramente a sus pacientes en el Hospital Central. Pero ¿Por qué había tomado esa decisión tan drástica? simple: ahora reinaba la paz.
Konoha, luego de la cuarta guerra, había resuelto salir de los escombros y alzarse como una de las más grandes potencias Shinobis de toda la región. Los rastros de las antiguas batallas desaparecieron con el esfuerzo de la gran Alianza que aún persistía hasta ese entonces. Después de tanta lucha, de tanto derramamiento de sangre, después de la muerte de tantos inocentes, por primera vez en tanto tiempo el peligro no les asechaba... o eso creía Sakura.
Kakashi le dedico una mirada prolongada a su antigua pupila y esta lo pudo leer sin ningún problema. Ya se hacía una idea general de que podría estar pasando y sus planes de estar tranquila con pacientes en el consultorio no encajaban en los proyectos del Hokage.
– Iré directamente al grano – continuo Kakashi sin moverse un milímetro de su rígida postura -. Hemos tenido últimamente problemas con una nueva organización que ha surgido desde las sombras. Todos los ninjas que la conforman son de Rango S en el libro Bingo, buscados como mercenarios, homicidas, criminales y más.
–¿Una nueva organización? – Intervino Sakura arrugando aún más el entrecejo - ¿Intenta reestablecer de nuevo Akatsuki?
–No, estos tienen un fin aun peor que el que tenía Akatsuki.
¿Aún peor? ¿Qué podía ser peor que una organización dedicada al exterminio de la libertad de los Shinobis? Sakura trago en seco. Sus predicciones se encaminaban por la dirección correcta y eso no le gustaba para nada.
–¿De qué habla? – exigió Ino, seguramente preguntándose lo mismo que la pelirrosa.
–Se hacen llamar Shinsei. Todos son nativos del norte, del país de la Cascada. Esta semana nos ha llegado una carta del señor Feudal pidiendo apoyo para combatirles – Kakashi cerró los ojos con cansancio como si lo que dijera a continuación fuese algo muy difícil de pronunciar-. Han aniquilado a tres pueblos donde solo habitaban civiles... No dejaron a nadie con vida.
–¿Que-e? – balbuceo Ino mientras su rostro perdía color.
Sakura tembló ligeramente. Las imágenes de la cuarta guerra pasaron como un terrible recordatorio en las mentes de ambas medic-nin. Gente inocente corriendo por sus vidas, niños muertos de hambre, cadáveres esparcidos en la tierra sin poder enterrarlos o dedicarles una simple plegaria.
–¿Por qué? – pregunto Sakura ahora con la rabia surcándole las venas - ¿Por qué atentar con la vida de tantos inocentes?
Kakashi volvió a abrir los ojos. Estaba imperturbable. La situación era delicada pero no lo suficiente como para que el Hokage perdiera la cordura.
–Su lema es: "Aquellos que carecen del potencial de ser Shinobis no merecen vivir en este mundo" – respondió con voz gruesa.
Sakura entrecerró los ojos y formó dos puños con sus manos en un intento por controlar su ira. Sin embargo, la Kunoichi a su lado no era de las personas que se reservaba el enojo para sus adentros.
–¡¿Por qué las naciones no han hecho algo?! - recrimino Ino indignada. Estaba exasperada. Alzaba las manos para enfatizar sus palabras mientras le regresaba una mirada iracunda a Kakashi tras el escritorio -. Podemos destruir a esa banda de criminales si unimos nuestras fuerzas. Por algo la alianza se formó y se mantiene desde la cuarta guerra, fue la única manera de detener a Akatsuki y Madara.
–Esto es diferente – le reprocho el Hokage levantando la voz para opacar los gritos de la rubia -. El país de la Cascada está lidiando con un problema interno. Son gente muy orgullosa, prefieren resolver esto por sus propios medios, demostrarle a las demás naciones que son lo suficientemente fuertes como para evitar una posible guerra civil.
Ino callo avergonzada y Kakashi continúo con el mismo tono calmado de siempre.
–Mantuvieron la situación bajo perfil por mucho tiempo. Nosotros en Konoha no teníamos casi conocimiento sobre ello, solo rumores de un grupo de criminales que asedian a los pueblerinos, nada de gran calibre. Hasta que nos llegó información por parte de uno de nuestros espías dos semanas atrás. La organización hizo su primera jugada. Un pueblo cerca de la costa fue su objetivo... aniquilaron a todos en menos de un día – hizo una pausa para mantener sus emociones al margen antes de seguir con un tono de voz más enérgico y firme -. Los ninjas del país tomaron medidas al respecto pero no han podido retenerlos, su fuerza militar no es nada comparada a la magnitud de Shinsei. Ahora han pedido ayuda a la única aldea que confían y no pretendemos darles la espalda.
–¿Naruto sabe de esto? – intervino Sakura maquinalmente. Su hermano era una persona demasiado visceral, si conocía aquella situación no dudaría en salir volando en lomos de Kurama en dirección al País de la Cascada.
–Está en una misión en Suna junto a Shikamaru y el equipo 8 – Kakashi se movió del ostentoso asiento y les dio la espalda a ambas Kunoichis para fijarse en el ventanal que daba hacia la aldea -. Hace dos días llevamos fuerza militar a la zona de batalla. Nos han informado que la pelea ha sido muy dura. Hemos perdido demasiados Shinobis. Necesitamos la fuerza de Naruto pero el tiempo es crucial, no podemos darnos el lujo de seguir esperando. Y en este momento necesitan con urgencia un pelotón médico – mantuvo su posición con las manos entrelazadas en la espalda y levanto la voz con rudeza alertando a las presentes –. Ino.
–¡Hai! – respondió la aludida con firmeza.
–Serás la líder del escuadrón, Sakura será tu segunda al mando. Tendrás un destacamento de diez medic-nin a tu cargo.
–Entendido.
–Su misión primordial es dar apoyo médico a todos los ninjas en batalla, si es necesario lucharan junto a ellos. Solo si es necesario – repitió Kakashi queriendo subrayar ese detalle. Hizo una pausa para tomar aire -. Asumo que están dispuestas y de acuerdo.
Sakura trago en seco. El comentario era un mensaje subliminal dirigido exclusivamente para ella, cosa que hasta Ino supo interpretar.
A pesar de los años, su nuevo cargo como Hokage o el poco tiempo que pasaban juntos, Kakashi seguía preocupándose ella. Ciertamente estaba inquieto por sus meses fuera de combate y posible falta de práctica. Pero, esta vez, Sakura le demostraría que sus habilidades no habían menguada. Les enseñaría que la sala de emergencia podía llegar a ser lo mismo que un campo de batalla.
–Puede haber pasado un tiempo – dijo por fin Sakura sonriendo de medio lado -. Pero aún no me he oxidado, sensei.
El Hokage relajo los hombros al escucharla y Sakura sintió un deje de nostalgia. Sí. Aún tenía ese aire paternal y sobreprotector, y ella seguía teniendo la necesidad de hacerlo sentir orgulloso.
–Confió en que así será – respondió Kakashi soltando un último suspiro como si se quitara un peso de encima con solo oír a su antigua protegida. Giro sobre sus talones y le regreso una mirada llena determinación a las dos Kunoichis - ¿Alguna duda sobre la misión?
Ino y Sakura negaron con la cabeza y el Hokage asintió complacido.
–Saldrán a las cinco de la tarde – les dijo -. Suerte.
Ambas hicieron una inclinación en señal de respeto y desaparecieron en una pantalla de humo.
Media hora después, los diez medic-nin partieron en dirección norte, rumbo al país de la Cascada. Al paso en que iban llegarían a la mañana del día siguiente y era necesario que así fuera. El Hokage les había dejado muy en claro la importancia de su participación en el campo de batalla, por lo que la tensión entre ellos era increíblemente densa. Ninguno se atrevía a hablar, solo se repartían miradas inquietas y susurros ininteligibles. Tenían miedo, y nadie podía culparlos. La magnitud de la situación generaba un aire de nerviosismo que hacía temblar hasta el más veterano, el temor de que aquello explotara como una nueva guerra ninja era tangible.
Ino encabezaba el grupo saltando con avidez de rama en rama y Sakura la seguía de cerca, estudiándola desde una distancia prudencial.
Era la primera vez que su amiga obtenía un cargo tan grande para una misión del tipo médico, usualmente elegían a Sakura para esas cosas – incluso después de tanto tiempo fuera de combate-. Aun así no se sentía celosa ni mucho menos menospreciada. Todo lo contrario. Estaba feliz porque Ino liderara un grupo de ninjas al campo de batalla. Sin embargo temía por su amiga. La primera vez siempre era difícil.
Día 2
–Yamanaka-san, estamos cerca – anuncio Udon, el amigo de Konohamaru, un muchacho menudo con habilidades sensoriales muy útil para la situación.
Atravesaron la frontera a eso de las cinco de mañana, el sol no había salido aún y la oscuridad seguía siendo plena. Según los informes de inteligencia, que Ino manejaba a la perfección y en tiempo real, reportaban fuertes enfrentamientos en el límite de ambos países. Habían dormido poco, por no decir que pasaron la noche en vela, pero era necesario, si lo que decían era verdad la batalla había durado más de dos días y las bajas aumentaban a cada minuto.
–¡Todos escuchen con atención! – grito Ino lo suficientemente fuerte para que la unidad entera les escuchasen sin perder el ritmo en cada salto -. Nos dirigimos al principal campo de batalla, necesito que todos estén preparados para lo que suceda. Nuestra principal misión es atender a los heridos, no se entrometan en el combate a no ser que sea estrictamente necesario. Somos apoyo médico no militar. Si ocurre alguna altercado los enlazaré y guiaré a otros sitios donde nos necesiten ¿Entendido?
–¡Hai! – gritaron todos al unísono.
–¡Muy bien! ¡En marcha!
Pasaron una arboleda y sin más preámbulo llegaron al campo de batalla saltando todos al mismo tiempo. Sakura controlo sus impulsos por exclamar un grito de asombro cuando aterrizo tras Ino.
Lo que antes era un bosque, ahora era una tierra desbastada, llena de cadáveres sembrados a lo largo y ancho. Los árboles que antes poblaban el lugar estaban calcinados, destruidos o a medio derrumbar. En ciertos lugares yacían agujeros inmensos, provocados por la intensa batalla, que se convertirían en la tumba de muchos de los que allí se encontraban. El olor a sangre y metal les saludo de improvisto cuando un ráfaga de viento choco contra los muy impresionados medic-nin. No podían concebir lo que sus ojos presenciaban. Estaban en medio de un caos. El comienzo de una desgracia.
Sakura se percató que la llegada de su pelotón no fue advertida por ninguno de los presentes en el campo. A pesar de estar todo en ruinas, el silencio reinaba entre ellos. Poca gente permanecía en pie pero ninguna estaba peleando, solo se miraban entre sí llenos de ceniza y polvo. La pelirrosa, extrañada, paso una mirada fugaz por el rostro de cada uno de los ninjas de la Cascada. Lucían demacrados e indudablemente agotados, pero en sus ojos existía un brillo de alivio que llamo su atención. Algo había sucedido.
Ino debió llegar a la misma conclusión que Sakura, pues se dio media vuelta dirigiéndose a sus subordinados.
–Al parecer ha acabado la batalla en esta zona– interpreto luego de un rápido análisis del terreno -. Aun así tenemos trabajo por hacer.
La Yamanaka señalo a la pelirrosa con la mirada. Esta asintió, levanto la mano y dijo.
–¡Despliéguense!
Todos gritaron en señal afirmativa y saltaron en busca del primer cuerpo con vida que apareciera en su radar. Sakura no les imitó, en cambio se acercó a Ino que, al igual que ella, esperaba intercambiar unas palabras con su segunda al mando.
–Dudo que la información de inteligencia estuviera errada – explico la Yamanaka sin quitar la vista del campo que les rodeaba.
–La tierra está fresca. Al igual que las heridas de muchos. Este lugar fue el escenario de una pelea muy reciente – contemplo Sakura sacando conjeturas tan rápido como su mente se lo permitía -. La información no estaba errada, solo desfasada.
Ino lanzo una maldición ininteligible.
–Esto está peor de lo que esperaba.
Sakura guardo silencio. De todos los escenarios posibles para su primera misión como líder, a Ino le tuvo que tocar aquel. Además de los guerreros dispersos y los centenares de heridos, se encontraban desprovistos de una información veraz por la cual fiarse. Cualquier novato se sentiría acorralado. A pesar de ello, su amiga no se veía angustiada en lo más mínimo, pero Sakura la conocía lo suficiente para saber que estaba inquieta.
–¿Qué haremos? - pregunto la pelirrosa cruzándose de brazos.
–Iré a hablar con el líder de este destacamento. Tal vez nos aclare algunas dudas.
–¿Necesitas algo?
–Cubre mi puesto mientras tanto y lidera a los nuestros en el campo. Mantenme al tanto cuando regrese - murmuro Ino con el entrecejo fruncido, estaba analizando todo con sumo detenimiento. Hizo una mueca de desaprobación al chochar la vista contra el rostro calmado de los supervivientes de la batalla – No hay que bajar la guardia.
–El enemigo puede estar cerca – añadió la Haruno.
–Opino lo mismo.
Sakura le observo por el rabillo del ojo. Quería hacer algo para calmar su ansiedad. No pretendía decirle esa típica mentira de "todo va a estar bien". Ese no era su estilo. Su forma de reconfortar en situaciones tan delicadas como aquella era decir algo como "¿Sabes? esto será un desastre, pero yo me quedo".
–Debería usar a Katsuyu-san – se ofreció luego de unos minutos de meditación.
–No – gruño Ino interpretando las sugerencias de Sakura para apaciguar su nerviosismo -. No estamos tan desesperados.
La pelirrosa sonrió para sus adentros. Al parecer Ino la conocía muy bien. Y, a decir verdad, más que mejores amigas esas dos se podían considerar hermanas.
–¿Estarás bien? – pregunto por lo bajo.
–No te preocupes por mí. No creas que por ser mi primera misión como capitán me de miedo un par de papanatas como Shinsei – le advirtió la Yamanaka fijando por primera vez la atención en Sakura y con un gesto divertido le ordeno -. Ya haz perdido mucho tiempo en esta cháchara. Ve a hacer lo que mejor se te da, frentona.
La pelirrosa soltó una risa. Esa era la Ino que conocía. Una Kunoichi pedante y sin miedo a nada, que trasmitía seguridad con solo decir un par de palabras. Ya podía ver el potencial de líder que poco a poco surgía de su amiga.
–Como digas, capitana – se mofó Sakura.
Se despidió con un saludo militar y sin más preámbulo dio un salto en dirección este.
A pesar de la gran cantidad de cuerpos sin vida que encontró en su camino, no tardó mucho en toparse con sus primeros pacientes. Eran alrededor de quince o veinte shinobis que se habían reagrupado en la base de una gran roca para practicar los primeros auxilios. Habían usado pedazos de madera calcinada para entablillar las fracturas y vendaron con sus propias ropas rasgadas las lesiones que sangraban en abundancia. Sakura, una vez estuvo a su lado, les agasajo por sus buenas intenciones, a pesar de que algunos colaboraron inconscientemente en generar un ambiente perfecto para una posible infección.
Hizo un escaneo general de todos los presentes y concluyo al final que, en promedio, sus heridas no eran tan graves. La gran mayoría presentaba dos o más fractura y unas cuantas heridas corto punzante que no atentaban contra la vida de ninguno. El que estaba en peor estado tenía una hemorragia interna que controlo sin mayores inconvenientes y otro que no tuvo más remedio que apuntarle tres dedos de la mano derecha, aun así todos sobrevivirían.
Se juzgó duramente cuando una sensación de regocijo la embarco una vez que se dedicó de lleno a atenderlos. No era una situación que debía causarle placer ni mucho menos agradarle, pero no podía contener la adrenalina que surcaba sus venas. Era una sensación que sentía tan familiar que la cautivaba hasta la última fibra de su cuerpo. Hacia lo que amaba y ver como todos vivirían para contar sobre su pelea contra Shinsei era la mejor recompensa que aquella misión le podría ofrecer.
Sin embargo nada podía ser perfecto.
Una mujer del grupo, luego de ser atendida por una fractura en el húmero, la arrastro desesperada hasta un cuerpo oculto entre uno de los agujeros esparcidos en la tierra. Al principio la llevaba a los tirones luego Sakura interpreto su angustia y se adelantó hasta donde le señalaba. Era un hoyo profundo cerca de la roca donde atendía a los otros ninjas, solo que un poco más al norte. El brillo del sol que amanecía entre las montañas le dificulto el trabajo de distinguir que había exactamente allá abajo, pero luego de adaptarse a la oscuridad reconoció la silueta de un hombre en el fondo. Era un sujeto de no más de treinta años de edad que escupía sangre por la boca mientras una estaca de metal le atravesaba aterradoramente el abdomen de un lado al otro. La pelirrosa quedo atónita cuando fijo primero su mirada en el moribundo hombre y luego a la mujer a su lado.
–¡¿Por qué no me llamaron antes?! – exclamó exasperada.
Había pasado casi una hora atendiendo a los compañeros de ese sujeto y ninguno se tomó la molestia de llamar a Sakura para hacer algo al respecto. Era de sentido común que los peores pacientes debían de ser atendidos primero, y ése hombre calificaba para ese puesto. En cambio ellos prefirieron salvar sus pellejos antes que el de su camarada.
La pelirrosa gruño furiosa.
–Y-yo... – tartamudeo la mujer a su lado sin saber cómo justificarse.
No le dio tiempo de responder y de un salto llego junto al hombre, reservándose las ganas de seguir gritándole a la muchacha. Debía calmar esa mezcla de ira e incredulidad que asediaba su cordura. El paciente frente ella era su prioridad, nada más importaba.
–Mi nombre es Sakura Haruno – le dijo con gentileza. De cerca la cosa lucia aun peor y estaba segura de que no mejorarían -. He venido a ayudarle.
El sujeto sonrió mostrando los dientes bañados en sangre.
–V-vaya. S-i que e-eres linda... – murmuro soltando una gran cantidad de aquel líquido vital desde sus labios -. M-me recuerdas a e-ella.
–Por favor, no hable.
Pero fue inútil. El sujeto no la escucho, e inicio un largo monologo sobre la historia de su familia. Hablaba maravillas de su esposa y las divertidas anécdotas de su pequeña hija de cinco años. Llego incluso a fantasear sobre la fiesta que haría cuando regresara a casa y de cómo recibiría a todos con un enérgico abrazo. Sakura cerró los ojos con fuerza. No lo quería escuchar. Era duro ver como el pobre sujeto parloteaba de sus seres queridos cuando una estaca de metal le atravesaba el abdomen.
Sus supuestos compañeros rodearon el tope del agujero, contemplando la escena con un nudo en la garganta. No necesitaban ser médico para concluir que su estado era malo. Algunos cubrieron sus caras presas del llanto o se alejaban del lugar sin poder resistir el dolor que les causaba ver al hombre en ese estado. Aquellos eran los rostros del arrepentimiento y la pena. Sakura no dirigió en ningún momento la mirada a los espectadores, para ella solo existía el extraño bajo sus manos.
Pasaron alrededor de diez minutos y, para ese entonces, el hombre ya había perdido demasiada sangre y su tez se tornó blanquecina. La pelirrosa, consciente de que era un caso perdido, no prescindió de su labor. Estaría con él hasta el último minuto, aun si debía soportar sus últimas palabras. Porque sí, esa era la parte más dolorosa de su trabajo, pero alguien debía de ser lo suficientemente fuerte como para resistir el terrible peso de la muerte. Ya que de algo estaba completamente segura: Nadie debía morir solo.
Escuchó como el llanto de los demás se incrementó cuando alejó las manos del cuerpo sin vida del sujeto. Le cerró los parpados suavemente y se dispuso a admirarlo en silencio. Fue un hombre alto, fuerte y muy valiente. Que amaba profundamente a su familia, recordándola hasta el último instante... hasta el último suspiro.
¿Y ahora? ¿Qué les sucedería a su hija y a su esposa? La niña viviría sin un padre que la viera crecer y convertirse en toda una mujer. No estaría allí para su boda o para conocer a su primer nieto. Y su esposa sufriría la pérdida de aquel que tanto amó hasta el fin de sus días. La ausencia de ese hombre dejaría heridas muy profundas en el corazón de sus seres queridos. Heridas de las que Sakura, aun con sus vastos conocimientos, jamás podría curar.
Cerró los ojos con fuerza en un intento por controlar sus emociones desbocadas. Nada de aquello era justo... pero la muerte nunca lo era.
Oculto la lagrima que se derramaba por su mejilla y salió del agujero en un gran salto. Afuera, todos los compañeros del hombre aguardaban en lúgubre silencio las palabras de la pelirrosa. Ellos sabían la respuesta, sin embargo querían escucharla de manos de un profesional, tal vez así estarían convencidos de su partida.
Sakura bajo la mirada.
En sus años como medic-nin había presenciado muchos escenarios similares y cada uno era tan dolorosos como el primero. No importaba si se trataba de un simple desconocido como él, todos tenían el mismo efecto en ella y decir aquellas palabras a los familiares siempre era duro, demasiado duro.
–Lamento mucho su perdida – expreso con profundo pesar.
Nadie le respondió, y tampoco esperaba que lo hicieran. Solo intensificaron su llanto y se comenzaron a abrazar unos con otros. Sakura mantuvo la calma y se acercó a la mujer que le había indicado donde estaba el cuerpo.
–Debo irme – miro de reojo el agujero tras ella y le devolvió una mirada intensa a la llorosa mujer -. Confió en que estará en buenas manos.
Como la última vez, no esperó a que respondiera, por lo que dio media vuelta y se alejó del lugar en un salto.
No podía quedarse ni un minuto más, la impotencia nublaba su juicio y la imagen del hombre regresaba cada instante a su mente. Sus heridas eran graves, pero no lo suficiente para espantarla. Estaba segura de que lo hubiera podido salvar. Había atendido a pacientes en peores circunstancias y sobrevivieron. Si le hubieran dicho con anticipación él seguiría vivo y nadie estaría sollozando alrededor de un cadáver que jamás debió existir.
Sakura se detuvo en seco en pleno camino y coloco una mano en su pecho para calmar el ritmo acelerado de su corazón.
No, no era la culpa de ellos. De ninguno de ellos. No. Todo aquello fue su error. La culpa de que una esposa quedara viuda y una niña quedara huérfana de padre era por su incompetencia. Si hubiera registrado el lugar con detenimiento, si se hubiera percatado de la existencia de ese hombre, si le hubiera atendido desde un buen principio estaría vivo... Solo si hubiera. Sí, esa pequeña palabra era la dueña de su remordimiento. Simplemente quería echarle la culpa a alguien más con tal de no sufrir por sus faltas. Sin embargo ya era muy tarde. Y Sakura sabía que, a pesar todo, cargaría aquel doloroso pecado por el resto de su vida.
...
Continuo con su carrera, en busca de más sobrevivientes, pero no tuvo la dicha de encontrar a muchos. El lugar podía pasar fácilmente por un cementerio. Entre más se adentraba al centro de batalla decaían deliberadamente las expectativas de encontrar a alguien con vida. Sin embargo sus esperanzas nunca disminuyeron, pues se prometió a si misma que sin importar cuantos encontrara ni las terribles condiciones en que estuvieran: no dejaría morir a otro Shinobi, no mientras ella estuviera allí.
Fue al medio día cuando a lo lejos, cerca de un árbol caído, diviso tres cuerpos. Uno de ellos se movía incómodamente entre el follaje seco del manzano destrozado. Una vez Sakura lo hubo divisado apresuro el paso hasta saltar con gracia hasta su lado. Era un hombre mayor, de la edad de Jiraiya-san antes de morir.
–No se mueva – le dijo Sakura - Hemos venido a ayudarle.
–¡No! Atiende primero a Fuku y a Chikara – exigió el hombre señalando a los dos cuerpos tendidos unos metros más allá. Sakura no respondió cosa que el sujeto interpreto al instante -. Tsk. Malditos...
–Lo lamento... llegamos tarde.
–¿Konoha? – pregunto señalando la bandana en la coronilla de la medic-nin.
–Sí, somos de Konoha – afirmó Sakura al mismo tiempo que lo estudiaba desde la distancia. Respiraba forzadamente, tal vez dos costillas rotas, el muslo fracturado a nivel de la epífisis distal del fémur y un juego de moretones en el brazo derecho. Sin daños neurológicos importantes, nada grave. Se salvaría -. Por favor no se mueva.
–Tsk. Él también lo era ¿Sabes?... él nos salvó.
–¿De qué habla? – pregunto Sakura concentrando chakra en sus manos y desviando la mirada solo cuando el hombre continuo hablando.
–Era un gigante... tenía una flecha que mato a Akaoshi ¡Jah! ese desgraciado se lo merecía – Sakura entrecerró los ojos. Akaoshi era el sujeto que figuraba como líder de Shinsei, lo recordaba de unos papeles que leyó antes de partir de la aldea. El viejo se removió incomodo antes de continuar -. Estaría recogiendo nuestros cadáveres si no hubiera sido por ese muchacho de Konoha.
¿Muchacho de Konoha? Probablemente el viejo estaba hablando de alguno de los refuerzos que Kakashi había enviado.
–¿De quién habla, señor?
–Ya no importa, debe de estar muerto. Salió volando en el último ataque que hizo Akaoshi, una trampa que dejo antes de morir. Ese malnacido le gustaba las trampas.
Sakura mantuvo un semblante estoico, aun no le daba la suficiente información para comprender lo que decía.
–¿Qué sucedió antes?
–Ese niñato utilizo una armadura morada que nos cubrió a todos, y luego desapareció. Ese mocoso infeliz se sacrificó por todos nosot... ¡Argh! – gruño cuando el hueso de su muslo crujió con fiereza.
–Lo siento. Intente no moverse.
–Tsk ¿Estas tratando de ayudarme o quieres terminar lo que el desgraciado de Akaoshi dejó inconcluso? – Sakura estuvo a punto de disculparse otra vez pero el viejo la interrumpió con una mano alzada -. No pongas esa cara de tragedia, niña. Es tu trabajo, no le hagas caso a este anciano gruñón.
Sakura dejo salir una sonrisa divertida generando un sonrojo en el hombre.
–Esto es humillante – se dijo el viejo desviando la mirada avergonzado-. Tener que pedir ayuda a un par de niñatos de Konoha ¡Jah! – Se burló irónicamente, tal vez pensando en un juego sucio del destino ya que continúo diciendo -. Quien diría que me salvaría una niña de pelo rosado y el ultimo sobreviviente del clan Uchiha.
Sakura abrió los ojos como platos al escucharlo y su pulso se aceleró con fiereza.
–¿Qué acaba de decir? – tartamudeo incrédula.
El viejo arqueo una ceja, evidentemente molesto.
–¿No haz prestado atención a todo lo que te he contado?
–Usted dijo: el último sobreviviente del clan Uchiha – le recordó Sakura sin poder calmar su ansiedad.
–Sí, usaba ese abanico rojo y blanco en su ropa.
–¿Esta seguro? – pregunto inquieta.
–¡Claro que estoy seguro! – grito indignado-. Era ese muchacho del que todos hablan ¿Sanosuke? ¿Sansuke?
–Sasuke – le corrigió y agrego con un ligero temblor en los labios - ¿Dónde lo vio? ¿Cuándo desapareció?
–Eres joven, niña. Dudo que tengas problemas de memoria – gruño el hombre chasqueando la lengua.
–¿Dónde está?
–Ya te dije que seguramente está muerto.
–¡¿Dónde está?! – exploto desesperada.
Aquel grito fue el incentivo necesario para que el anciano respondiera con un gruñido de disgusto.
–El último golpe lo mando directo hacia el bosque, un poco más al noreste.
Sakura observo a donde le señalaba y se perdió en sus pensamientos. El viejo había descrito al Susanoo con increíble precisión además de reconocer el emblema Uchiha. Estaba hablando sin duda alguna de Sasuke. Era él. Estaba allí en algún lado, sin embargo, Sakura no podía dejar a su paciente allí tendido a su suerte. A pesar de estar estable y fuera de peligro su deber era velar por su salud. Pero ¿Y Sasuke? Según el difuso relato de la pelea que acaba de escuchar era fácil deducir que estaba muy mal herido o tal vez...
–Ve, niña. No te sientas mal por dejarme – murmuro el anciano leyéndole sus pensamientos y forzándola a regresarle una mirada anonadada. El sujeto soltó un bufido de resignación -. Este pobre anciano aún tiene fuerzas. Ya hiciste todo lo que tenías que hacer.
–Pero...
–Ese mocoso impertinente es tu amigo ¿verdad? – Sakura bajo la cabeza haciéndose la misma pregunta que el anciano. El hombre tomo la fina quijada de la pelirrosa y le elevo el rostro con suavidad -. Hazme un favor y ve. Gracias a ese idiota volveré a ver a mi querida nieta – sonrió de medio lado -. Espero que llegues a tiempo, mocosa.
–Llamare a alguien para que venga por usted.
–Deja de decir tonterías. Puedo regresar caminando.
–No debería...
–Yo hago con mi cuerpo lo que a mí se me venga en gana. Ustedes lo médicos hablan de autonomía ¿no? Bueno, haz respetar ese juramento ridículo y vete – le regaño frustrado para luego señalar con la quijada el bosque tras ella -. Vete – insistió -. No te quiero ver aquí.
Sakura le regreso una mirada de benevolencia.
–Gracias – dijo haciendo una profunda reverencia.
Sintió cierta culpa al dejarlo allí, pero poco antes de entrar en el bosque vio como uno de sus compañeros de pelotón se acercaba hasta él y le ayudaba a ponerse en pie. Eso calmo su ansiedad. Iba a estar bien, lo estaba dejando en buenas manos.
Después de aquello se perdió en la espesura de los arboles frente a ella con un solo propósito en mente: Encontrar a Sasuke a como dé lugar.
Tuvo que hacer un esfuerzo sobre humano para frenar la lluvia de imágenes que atravesaban su mente. Cada escenario que se formaba en su cabeza sobre la condiciones en que debía de estar el Uchiha era peor que el anterior y, teniendo un historial importante de pacientes que hubo atendido en situaciones deplorables, era comprensible que su imaginación volara hasta crear el peor de los escenarios. Por tal motivo focalizo todos sus sentidos en encontrar pistas, alguna que le dijera que él estaba ahí, que estaba cerca y con vida. Eso último se lo repetía muchas veces, más que para tranquilizarse era para convencer al lado negativo de su cerebro que opinaba lo contrario.
Cinco minutos después de un perfecto sprint que la dejo agotada, se topó con un gran e imponente roble. En la corteza había una mancha de sangre en forma de mano alertándola de su posible dueño. Bajó la mirada a la húmeda tierra fijándose en las pisadas que yacían junto a las raíces del árbol.
–Hombre. 1´82m. 65 kilos. Herida en costado izquierdo y posible fractura en miembro inferior derecho – observo Sakura analizando la profundidad, el tamaño y la distancia de la pisada con la precisión digna de un ninja.
Estaba cerca, podía sentirlo.
Antes de poder continuar con su carrera en la dirección que le indicaban las huellas, una voz estallo violentamente en su cabeza.
–«¡¿Dónde diablos estas?!» – gruño Ino haciendo que Sakura perdiera el equilibrio unos instantes antes de incorporarse con un silbido estruendoso en sus oídos- «¿Por qué desapareciste así del campo de batalla?»
–No te alteres, Ino – dijo la pelirrosa retomando el paso presuroso -. Estabilice a todos los heridos, nadie corre peligro.
–«Entonces regresa tu trasero acá inmediatamente. Te necesito para transportarlos a un lugar más estable».
Sintió un nudo en la garganta cuando le respondió.
–Ino... no puedo.
–«¿Qué dijiste?».
–No puedo regresar... aún.
–«¿Qué demonios te sucede? » – detono su amiga queriendo hacerla entrar en razón -. «Estamos saturados de pacientes y ¿tú te largas para ser la heroína trágica? Pensé que había quedado claro ¡Somos apoyo médico no militar!»
–Lo sé, y de verdad lo siento... es solo que...
–«Veo que no haz comprendido» – interpreto la rubia controlando su ira cuando agrego -. «No es una sugerencia, Sakura. Es una orden»
La pelirrosa cerró los ojos con fuerza. Estaba entre la espada y la pared. Ino le necesitaba, estaba segura que los heridos en el campo de batalla superaban en una relación mayor de 20:1 con respecto a los medic-nin que habían llegado de Konoha. Pero, por otro lado, estaba Sasuke, él también requería de atención médica con urgencia.
Sakura sintió como algo le comprimía el pecho ¿Estaba haciendo lo correcto? No lo sabía, pero estaba a punto de averiguarlo.
–«Ahora, da la vuelta y regresa de una maldi...»
–Sasuke estuvo en la pelea, Ino – soltó de golpe filtrándose el dolor en sus palabras -. Debe de estar muy mal herido. No puedo dejarlo, Ino. No voy a dejarlo.
–«¿Sasuke-kun?» – tartamudeo la voz de la Yamanaka en su cabeza.
–Tienen que seguir sin mí. Lo encontrare y lo llevare con los demás, solo dame tiempo.
–«El líder del escuadrón me hablo sobre un ninja que llego de la nada y les ayudo contra Akaoshi, que incluso lo mato, pero nunca nombraron a Sasuke-kun» – susurro Ino atando los cabos sueltos - «¿Estas segura de que es él?»
–Sí, es él. No hay dudas. Acabo de encontrar un rastro y todo encaja que se trata de Sasuke.
Un profundo silencio se interpuso entre ambas. Sakura sabía que la Yamanaka estaba meditando su próxima decisión como capitana ¿Estaría dispuesta a prescindir de uno de los suyos por seguir una corazonada? Era una decisión difícil, pero la pelirrosa estaba segura que su amiga tomaría la mejor decisión.
–«Está bien» - determino por fin la voz de la rubia a secas - «Encuéntralo y sálvalo».
Sakura sintió un alivio inmenso que la invadió por completo, porque, aun si la respuesta hubiera sido negativa y se encontrara en la obligación de regresar con los demás heridos, ella de todos modos iría en busca de Sasuke, sin importarle que aquello implicara desobedecer a su superior o que la rebajaran de su cargo por el resto de su vida.
–Ino... – chillo la pelirrosa con voz quebradiza.
–«Kakashi también fue mi sensei, Sakura» - señaló Ino recordando aquella famosa frase del sabio Hokage –«Y sé que si Sai, Shikamaru, Chouji o alguno de mis amigos estuviera en la misma situación, aunque sea una pequeña posibilidad, iría a buscarle»
–Gracias, Ino – dijo Sakura dibujando una débil sonrisa en su rostro -. Te debo una.
–«Me comunicare contigo al atardecer. Mantente alerta» - la escucho suspirar con preocupación–«Cuídate mucho, Sakura»
–Tu igual.
La comunicación se cortó y fue así como la Haruno se impulsó aún más en la dirección que le indicaban las pisadas. Sabía que el tiempo era algo crucial, un minuto más que tardara era un minuto que perdía junto a él.
Las huellas seguían siendo irregulares, y cada vez eran más cercanas unas a otras. En algún punto de su trayectoria se encontró con un charco de sangre considerablemente grande, lo que la hizo apremiar aún más el paso. Poco tiempo después dio con el sonido de un rio, el lugar más lógico en dirigirse cuando se está malherido. No estaba lejos, en un único salto podía llegar hasta allá. Y así lo hizo. Aterrizo en la tierra tambaleándose un poco a causa del cansancio y el poco chakra que conservaba. Lo más sensato sería calmarse y reservar energías para más tarde, pero no podía darse tal lujo.
Se detuvo solo un instante para retomar el aire que le faltaba en los pulmones y registrar el lugar con ojo crítico. Como había predicho estaba en presencia de un rio sinuoso, surcado a ambos lados por arboles carentes de hojas a causa del frio otoño. Bajo sus pies, continuaba el camino de pisadas y sangre que había estado persiguiendo desde hace ya bastante tiempo. Tenía miedo por lo que podía encontrar si levantaba la mirada sin embargo encontró el valor suficiente para alzar la quijada y seguir el sendero de las gotas rojizas hasta su dueño.
El corazón le dio un vuelco cuando, en la orilla del rio, yacía un cuerpo tirado entre las piedras. De lejos se veía como una mancha negra y carmesí exhalaba lo poco que le quedaba de vida, mientras el agua arrastraba consigo un perfecto hilo de sangre desde el hombre hasta donde ella estaba.
Las pupilas de Sakura se dilataron deliberadamente al ver la escena que se inmortalizaría en su mente como un recuerdo infernal de una oscura tarde de finales de otoño. Llevo una mano a su pecho sintiendo como algo en él se desmoronaba en mil pedazos cuando de sus labios pronuncio su nombre...
–Sasuke...kun.
N/A: ¡Hola a todos! Espero que se encuentre súper bien :)
Primero que nada ¡Gracias por todos los comentarios! ¡Son lo máximo! Los aprecio enormemente. Son los que me animan a seguir escribiendo cada día y por eso ¡Gracias! :3
Espero que les gustara este nuevo capítulo. Sé que se salió de la temática de los dos primeros, pero aquí es donde comienza la verdadera historia.
No sé si fijaron que al comienzo de los párrafos sale: Día XX. Eso tiene su explicación. Según Masashi Kishimoto, Sasuke y Sakura estuvieron juntos en una misión durante 2 Años que equivale a 730 Días. Por lo que el día que indique el párrafo quiere decir la fecha en que más o menos se desarrolla el Flashback. También es una forma de diferenciar el presente del pasado (Si no me supe explicar con gusto les aclaro las dudas). La historia no contara con los 730 días, solo con los sucesos más importantes de esos 2 años.
Con respecto a Shinsei: Me costó al menos un mes buscarle nombre a esta organización, y al fin y al cabo morí con ese que significa: Divinidad. Por otra parte está la causa por la que pelean. Les confesare que se me ocurrió viendo un programa de la de WWII y bueno, creo que el asunto queda explícito. No quiero enredarlosa con tantos OC, pero la historia lo requiere y bueno de ahí nació el primero: Akaoshi.
El capítulo salió más largo de lo que en realidad era. Antes de publicar lo edito, y lo que antes eran 7 pág. terminaron por ser 16. La escena del sujeto que murió le llamo "Relleno Oficial" porque no estaba en mis planes ponerla, pero espero que no les molestara. Siento que, además, este capítulo estuvo un poco atropellado, no fue tan fluido como me hubiese gustado y me disculpo por eso, saltar desde tanto escenarios a la vez no es mi fuerte.
El siguiente comienza su buena dosis de SasuSaku. No me gusta ir demasiado rápido, prefiero que los personajes se desarrollen con calma y sufran un poco (cruel pero cierto). Sé que la historia es un poco lenta al principio, pero cada vez se pondrá más y más densa e interesante (eso creo hehe).
Escribí demasiado, seguro ya los agote con tanto blablablá. Gracias de nuevo por todos esos lindos comentarios: diana94, Abby Jackson Chase, tatutu. Aidil, Yume no Kaze, thelastchildddd, Yarlx, Roxas y tambien los que comentan en silencio todos los que dejaron follows y fav. Me alegran el día enormemente, si pudiera les daría un enorme abrazo de oso a toooodos \o/
Bueno, ahora sí los dejo. Cuídense muchísimo, nos leemos.
Bye Bye :3
