Los personajes no me pertenecen, son propiedad del gran Charles Addams.
Capítulo 6.
POV Morticia.
Cuando Gomez me dijo que habían asesinado a su primo Balthazar, y no solo eso, que él era el principal sospechoso…no pude estar más emocionada y orgullosa de él.
La noche siguiente en que me dio la noticia tuvo lugar el funeral. Estaba realmente nerviosa, era la primera vez en doce años que iba a su casa, y obviamente, quería causar buena impresión a su familia, aunque según Gomez ya tenía su cariño ganado.
Por la mañana Lurch vino a recogernos a la residencia, aunque solo íbamos a estar un par de días hospedados en su casa, preferí llevarme una pequeña maleta con un poco de todo por si acaso, sobre todo con muchos vestidos. No me había decidido por ninguno, y quería estar deslumbrante en el funeral.
El trayecto no era muy largo, pero se notaba cierta tensión en el ambiente. Yo estaba realmente nerviosa, me revolvía de vez en cuando en mi asiento, y Gomez estaba muy callado, demasiado. Además parecía estar molesto por algo.
–Querido, ¿Está todo bien? –le pregunté preocupada.
Él me miró y me sonrió de una manera un tanto forzada. Sabía que algo no andaba bien.
–Claro, solo estoy molesto porque no me han detenido al final.
Obviamente, sabía que me estaba ocultando algo. Y eso me molestó mucho.
Volví mi mirada hacia la ventanilla, intentando evadirme de este asunto hasta que llegásemos a la mansión.
Quizá todo resultó ser por culpa de los nervios y de mi imaginación, y realmente me había dicho la verdad. Pero en mi interior sabía que estaba en lo cierto al pensar que algo no marchaba del todo bien.
Al dejar de ver casas aburridas y de mil colores por el rabillo del ojo, se posó en el paisaje el comienzo de una desolada colina, sabía que estábamos a punto de llegar a nuestro destino. Ya se podía ver la mansión a lo lejos y en cuanto comenzamos a acercarnos, su inmensidad me abrumó como si fuera la primera vez en toda mi vida que viajaba a este hermoso y tétrico lugar.
Los murciélagos en mi estómago revolotearon libres causándome más nervios, haciéndome sonreír casi sin darme cuenta.
Aparcamos y Gomez se bajó corriendo para abrir mi puerta. Me tendió su mano y me ayudó a salir del coche.
Lurch tomó nuestras maletas y fuimos directos a la entrada de la mansión. Allí ya nos estaba esperando Eudora, nada más verme corrió a abrazarme.
–¡Morticia, mírate, estás preciosa! –me halagó Eudora. Le devolví el abrazo, mirando de reojo a Gomez, y por un momento, sí que atisbé una sonrisa sincera. – Pasad, id a la habitación de Gomez por si queréis acomodaros, aún no ha llegado nadie más.
Entramos, y todo estaba tal y como recordaba. Todos los recuerdos de hace doce años llegaron a mi mente de golpe, abrumándome de nuevo.
–Os aviso cuando la comida esté lista. –anunció Eudora.
Al llegar a las escaleras Gomez me ofreció su mano y subimos juntos. Caminamos por el pasillo del ala izquierda de la casa hasta llegar a su habitación.
Al entrar todo seguía oliendo a él, todo seguía en su sitio, nada había cambiado. Por inercia fui directa a la cama, me estiré abrazando la almohada, aspirando el aroma a puros y colonia que Gomez desprende y tanto me encanta.
Él se sentó a mi lado y me acarició el pelo. Me giré para poder mirarle a los ojos, y aunque en ellos seguía viendo que algo no marchaba bien, me miraban con amor, como siempre han hecho, y eso me alivió en cierta manera.
Al fondo del pasillo se escucharon unos pasos estrepitosos que llegaron hasta la habitación de Gomez, donde se pararon en seco, para después abrir la puerta de manera abrupta. Era imposible no saber quién era.
–¡Fétido! –Gomez se levantó de la cama y fue corriendo a abrazarle. Y como no, para acabar tumbándole en el suelo con una llave. Incluso nada en ellos había cambiado. Me senté al borde de la cama, contemplando la escena con una sonrisa –¿Cómo te ha ido por el Triángulo de las Bermudas?
Fétido volvió a incorporarse y vino corriendo a darme un abrazo.
–Primero Morticia, que hace más tiempo que no la veo. ¿Cómo has estado? –me preguntó.
–No puedo quejarme ahora mismo la verdad. Fue duro estar tan lejos, pero ahora todo va de maravilla. Y bueno, cuéntanos sobre tu viaje. –Gomez me explicó semanas atrás de aquel día, que cuando Fétido terminó la carrera, decidió emprender un viaje al Triangulo de las Bermudas.
–Muy bien, fue genial encontrar a tantísima gente allí perdida. Ver a tantas personas desoladas por no poder volver a casa era divertidísimo. –explicó entre risas.
–Tuvo que ser un viaje increíble. –comentó Gomez.
Por la puerta entró Cosa, gesticulándonos que la comida ya estaba servida. Se subió al hombro de Fétido y tan rápido como llegó a la habitación, se marchó.
Gomez me ofreció de nuevo su mano y bajamos con los demás al comedor.
–¿Qué tal están tu madre y tu hermana, Morticia? –me preguntó Eudora.
–Mi madre supongo que estaba bien la última vez que nos vimos, molesta por ''abandonarla'' según ella. Y mi hermana está genial, vinimos hasta aquí las dos juntas.
–¿Ahora os lleváis bien? –preguntó sorprendida.
–Pues aunque parezca increíble, sí. Los dos últimos años antes de volver nos hicimos más cercanas, ahora estamos muy unidas a decir verdad.
–Me alegro de que tuvieras a alguien que te cuidase mientras no tenías a Gomez cerca.
Y aunque me sé cuidar sola, tenía toda la razón.
Después de comer estuvimos charlando un rato hasta que llegó la hora de arreglarnos. Eran las cinco de la tarde, y los invitados comenzarían a llegar cerca de las ocho. Aunque el funeral no tenía lugar hasta que anocheciera.
Ya en la habitación de Gomez, él sacó su traje preparado en una percha y fue directo al baño del fondo del pasillo.
–¿No quieres que te acompañe? –le pregunté de manera sugerente.
–¿Crees que la ''ducha'' acabaría antes de que llegase todo el mundo? –me respondió con aquella sonrisa de medio lado que me volvía loca.
–No, pero como vuelvas a sonreírme así me dará igual e iré a la ducha contigo.
–Vale, me portaré bien…de momento. –dijo eso último susurrando junto a mi oreja.
–Oh, a eso podemos jugar los dos, querido. –y sin decir nada más, entré a la habitación y cerré la puerta tras de mí.
Si pensaba que en algún momento de la noche iba a provocarme, yo iba a provocarle aún más. Saqué de la maleta todos mis vestidos y los fui examinando uno por uno hasta que di con el que pensé que le acabaría provocando más.
Obviamente, era completamente negro, largo hasta el suelo, con mangas de encaje, y un escote que dejaría a cualquiera sin aire.
Dejé la ropa preparada sobre la cama, metí el resto de vestidos en la maleta y fui al baño.
Aunque habría preferido una ducha caliente, en ese instante necesitaba refrescarme un poco. Estar cerca de Gomez, y más en ese tipo de situaciones, hacía que mi temperatura corporal se elevase de una manera increíble.
Me tomé todo el tiempo que necesité para relajarme y asearme del todo. Al salir de la ducha envolví mi cuerpo con la toalla y salí en búsqueda de mi secador en la maleta. Al mirar la percha y ver que no estaba el traje de Gomez supuse que él ya habría acabado de arreglarse. Saqué el secador y volví al baño, lo conecté al enchufe y me sequé el pelo.
Me pasé el cepillo hasta que desaparecieron todos lo enredos y volví a la habitación para guardar el secador. Me puse la ropa interior que más le gustaba a Gomez. De encaje, obviamente. Y me enfundé en el vestido. Aunque resultaba un poco difícil caminar con él al principio por lo ceñido que era, me acostumbré en un par de minutos. Me calcé unos tacones no muy altos, y volví al baño para acabar de arreglarme.
Al mirar la hora vi que aún tenía cerca de una hora para arreglarme, podía ir con calma, puesto que ya solo me quedaba maquillarme. Cómo me hubiera gustado que Ophelia me ayudase en ese momento, ya me había acostumbrado a que ella fuera quien me peinase y me maquillase en las ocasiones más especiales.
Intenté imitar lo que ella siempre hace cuando me maquilla, y a decir verdad, no quedó nada mal. Aunque yo tardaba el doble que ella.
Escuché como el timbré sonó, y eso solo podía ser una cosa. El resto de la familia estaba comenzando a llegar. Algo en mi interior se revolvió al pensar en que iba a conocer oficialmente a todo el clan Addams. Llevaba mucho tiempo preparándome mentalmente para este día, aunque pensaba que sería más adelante, cuando fuera el día de nuestra boda…Quería causarle buena impresión a toda la familia.
Salí de la habitación y al llegar al inicio de las escaleras vi a Gomez charlando animadamente con uno de sus primos. Al percatarse de mi presencia fijó la vista en mí, y puedo asegurar que incluso a tanta distancia, pude ver como su mirada se ensombrecía con deseo. Me agarré a la barandilla y bajé con cuidado hasta quedar a su lado. Lo malo es que su mirada no era la única que se posó en mí, y Gomez se dio cuenta de eso. Me abrazó por la cintura posesivamente, atrayéndome lo máximo posible a su cuerpo, y dándome un beso largo y apasionado. Se acercó a mi oído para susurrarme:
–No soporto que te miren de esa manera. No cuando eres solo mía. –tenía que confesar que adoraba cuando Gomez se ponía de aquella manera tan posesiva…y mucho más por el efecto que causaba cuando nos quedábamos a solas.
Pasé mis brazos por su cuello, y me acerqué aún más para poder susurrarle también.
–Entonces protege lo que es tuyo. –le desafié.
Nos separamos y me sonrió de medio lado. Estaba siendo muy difícil competir con sus juegos de seducción. Ya que solo le bastaba una sola sonrisa para tenerme rendida a sus pies. Aunque sabía que era de la misma manera en los dos sentidos, no podía resistirme a él.
En cuanto anocheció todos salimos al cementerio, cada uno ocupó una de las sillas y esperamos a que comenzase el funeral. Nos sentamos en las sillas de la primera fila, justo delante del ataúd abierto de Balthazar. Era fascinante ver en el estado que había acabado después de su asesinato.
La elegía comenzó por parte de Eudora, explicando anécdotas de Balthazar. Pasaron unos cuantos familiares más, hasta que le llegó su turno a Gomez. Toda la familia le aplaudió por ser el principal sospechoso de su asesinato. Explicó también alguna de sus vivencias con él, hasta que terminó con una frase brillante.
–Es una pena que no te haya matado yo, habría hecho un trabajo mucho mejor. –dijo entre risas, seguida de la risa de todo el mundo, incluyéndome a mí, aunque reí por inercia a decir verdad. Hoy Gomez estaba más apuesto que nunca, y ciertamente, me estaba costando horrores respirar.
Realmente no dudé en sus palabras ni un instante. Gomez siempre ha tenido un potencial muy grande como asesino, lástima que nunca ha salido a flote esa faceta suya, podría ser uno de los criminales más prestigiosos de su generación si él quisiera.
Después de que todo el mundo pasase por delante de Balthazar para dedicarle un último adiós, Lurch procedió a meter el ataúd dentro de una tumba y a sepultarla.
Todo el mundo comenzó a entrar a la mansión, pero antes de que pudiera seguirles, Gomez me tomó del brazo.
–Vamos a dar un paseo, querida. –tomé su brazo sin dudar y seguí sus pasos. Se paró en frente del mausoleo en el que nos escondíamos de pequeños, y se me quedó mirando fijamente – Aún no te he dicho lo deslumbrante que estás hoy. Cuando te he visto bajar por las escaleras no podía dejar de pensar en lo afortunado que soy por tener a la criatura más sublime de la Tierra a mi lado. No sé qué habré hecho para tener esta increíble suerte contigo…pero sé que a alguien ahí abajo debo de caerle realmente bien. –cada vez que me dice estas cosas me siento tan tonta por no saber qué contestarle…por eso siempre intento decirle todo lo que siento al escuchar sus palabras a través de mi mirada, y sé que es más que suficiente. Noté en su mirada que estaba nervioso por algo… – Tish…llevo pensando en esto durante unos cuantos días, y éste es el momento exacto y el lugar adecuado para hacerlo.
–¿Para hacer qué? –pregunté desconcertada.
–Para hacer esto. –dijo hincando una rodilla en el suelo, y sacando del bolsillo de su chaqueta un anillo con un gran diamante negro. –Ya sé que esto lo hice hace doce años, y que fue prácticamente en este mismo lugar…pero necesitaba volver a hacerlo, necesitaba demostrarte una vez más que eres la mujer de mi vida, y que durante todos estos años, has sido tú, y solamente tú, quien ha sido la dueña de mi mente, de mi corazón y de mi alma. Quería hacerlo bien, quería hacerlo tal y como mereces. Quería demostrarte que nada en este mundo podría hacerme dudar de mi amor por ti, porque en el instante en que te vi hace doce años, lo supe, supe que te quería incondicionalmente, y que nada en el mundo podría separarnos, que a pesar de las dificultades, nada haría que no pudiéramos pasar nuestras vidas juntos. Es por eso, que necesito preguntártelo una vez más. Tish, ¿Te casarás conmigo?
–Pensaba que nunca me lo preguntarías. –dije entre lágrimas. Pocas cosas conseguían conmoverme, pero sin duda alguna, él era el único que siempre podría conseguirlo.
Colocó el anillo en mi dedo anular, junto al que me dio cuando éramos pequeños, y nos besamos apasionadamente. Hacía mucho tiempo que no podíamos compartir un momento de intimidad como éste, y los dos sentimos que nada ni nadie podría pararnos en ese instante.
Rompimos el beso un instante, solo para entrar al mausoleo y poder tener un poco más de intimidad. Volvimos a juntar nuestros labios, esta vez con una pasión mucho más feroz. Gomez me quitó con ansia el vestido y lo dejó caer al suelo.
–Hace mucho rato que estaba deseando ver el vestido contra el suelo. –me confesó a la par que él se despojaba también de su ropa.
Me hizo caminar de espaldas hasta que noté el duro mármol contra mi cuerpo. Me recostó en la tumba, que por mala suerte, seguía sin estar habitada por ningún cadáver, y Gomez se posicionó encima de mí.
–Oh Tish, no es justo que hayas elegido mi ropa interior favorita…porque no le espera nada bueno. –y dicho esto, me la arrancó literalmente. Paseó sus manos por todo mi cuerpo mientras me besaba, hasta que no pudo esperar más, y entró en mí de una sola estocada arrancándome un sonoro grito de dolor y placer.
Nada más importó en ese momento, no me importó en absoluto que alguien pudiera escucharnos. Una vez más, éramos solo Gomez y yo.
Un funeral hace que todo sea mucho más bonito y romántico :)
Muchas gracias por vuestro apoyo, espero vuestra opinión. Nos vemos en la siguiente actualización.
