HOLOOOO! Bien aquí estamos de nuevo, les dejo el nuevo capi esperando que les guste, no sin antes agradecerles todos sus mensajes y el poner la historia como en favoritos, de verdad muchas gracias, eso me anima mucho y créanme que tomo muy en cuenta sus comentarios, espero poder meterle velocidad a esta cosa.
Capitulo 48
Esa noche Peeta decidió irse a su casa, al parecer la presencia de mi madre lo intimidaba un poco, así que ya nos dejo solas. Mi madre termino durmiendo conmigo, porque cuando vino a desearme bunas noches terminamos hablando nuevamente, llorando y pidiéndonos disculpas por todos nuestros actos, por lo que entrada la noche, ella termino abrazándome de manera protectora y dejando que el sueño nos venciera.
Su presencia no impidió que las pesadillas me azotaran, fue una noche difícil porque aunque ella trataba de explicarme que solo había sido una pesadilla, yo esperaba ver a mi chico, a sentir su brazos, aun así me deje apapacha por mi madre, tratando de controlar mis emociones.
Mi madre no perdió tiempo y me llevo con el doctor Marck para saber de su voz mi estado de salud, pidiendo que me volviera hacer los estudios de la anemia y solicitando ver los estudios de las resonancias donde se mostraba la evolución del coagulo.
Cuando se vio con Paul, no pudo evitar abrazarlo y llorar desconsoladamente, sin importarle que había más gente por ahí. Paul no dudo en corresponderle el abrazo y consolarla, es mas podría jurar que una solitaria lagrima bajo por una de sus mejillas, no quise comprobarlo, ya que yo estaba a punto de seguir a mi madre y volver a llorar como loca, lo que no me gustaba para nada con tanta gente alrededor.
Mi madre no se canso de hacer preguntas de mi salud, de cómo se procedería en cuanto el coagulo hubiera desaparecido y cosas así, incluso me percate de cierta irritación del doctor Marck con tanta pregunta.
Más tarde fuimos a visitar a Haymitch, donde fuimos muy bien recibidas por una Effie algo… molesta, seguramente por culpa de los malos modos de Haymitch. Él se alegró de ver a mi madre, platicaron principalmente de cómo estaba ella en el hospital, como estaba Annie y el bebe, así como también hablaron un poco de mi.
Incluso Haymitch trato de avergonzarme, recordando cuando mi madre me hablo para platicar de sexo debido a su recomendación, fue un poco indiscreto con respecto a cómo nos llegó a encontrar a Peeta y a mí en cierto momento.
-Nunca pierdas la oportunidad de fregarme ¿verdad? – le dije muy irritada.
-Claro que no preciosa, tu madre se debe enterar de en qué estas metida y debo admitir que pues, si disfruto en molestarte –
-Oh Haymitch déjala en paz, Katniss está preparada y no es necesario que sigamos con este tema – corto mi madre, lo cual agradecí.
Effie nos invito a quedarnos a comer, nos dijo que ya se había puesto de acuerdo con Peeta para que todo estuviera listo, así que pasamos gran parte de la tarde en casa de Haymitch, viendo como se pelaban y escuchando otro de los monólogos de Effie.
Mi madre no dejaba de ver de Haymitch a Effie, al parecer dándose cuenta un poco de la extraña relación que manejaban; también me pude percatar que ella no se sentía del todo a gusto con la presencia de Effie, tal vez porque no la trato mucho o porque por mucho que las cosas hubieran cambiado, Effie era la mujer que había sacado el nombre de Prim de la urna.
Al regresar a casa mi madre y Peeta entraron en discusión, ya que ella insistía en checar sus golpes, al parecer mi madre no se quedaba conforme con lo que el doctor Marck le había dicho, quería cerciorarse de que todo estuviera bien, tanto conmigo como con mi chico.
-Vamos Peeta, solo quiero ver que todo esté bien, quítate esa playera para poder ver mejor esas costillas, para ver si ya soldaron y sobre todo que lo hayan hecho bien – decía mi madre.
-Es que… - Peeta volteo a verme, entre un sonrojo y… algo más que no pude entender.
-Oh vamos, no me salgas que ahora eres muy pudoroso, después de que todos te vimos sin ropa en la pantalla – mi madre volteo a verme para después rodar los ojos.
Su comentario hizo que me sintiera… avergonzada, ya que pues en ese momento yo había estado ahí y fue algo incómodo, aunque eso no me dejaba claro que era lo que le pasaba a mi chico, ya que también dio un respingo con el comentario de mi madre.
-No… bueno es que, todo está bien, usted vino a ver que Katniss esté bien y yo bueno –
-No seas tonto, efectivamente vine a cerciorarme que Katniss esté bien, pero también quiero asegurarme que tú lo estas, que el chico que está cuidando de mi niña y al que le debo mucho también este bien –
Ahí fue donde caí en cuenta, tal vez Peeta no quería enseñarle a mi madre debido a que… aún estaba algo mal, él no había tomado el reposo adecuado por estar cuidándome, se había olvidado de su salud por estar al pendiente de la mía.
-Peeta… ¿Qué pasa? ¿Todo está bien? – dije al tiempo que me acercaba a él.
-Si bo… si Kat, no te preocupes en verdad que no hay necesidad –
-Bueno si todo está bien entonces muéstranos, porque ya me intrigaste chico –
-Oh está bien, no pasa nada malo – mi chico negaba con la cabeza al tiempo que se levantaba la playera para enseñarnos que aun llevaba vendas.
-¿Por qué aun llevas vendas? – dije afligida.
-Tranquila Katniss, está bien que Peeta este vendado, más porque él, por lo que entiendo, no ha guardado del todo reposo como debió haber sido – Mi madre ya estaba a su lado ayudándole a quitar la vendas.
-Paul me recomendó que no me quitara aun las vendas, porque pues era mejor llevarlas cuando estoy trabajando, debido a que fueron golpes muy seguidos, y la segunda vez no tuve tanta suerte – él se encogió de hombros.
-¿Cómo que la segunda vez? – mi madre levanto la vista y vio de Peeta a mí - ¿Qué paso antes? – exigió saber.
-Bueno es que… - Peeta volteo a verme, como pidiendo ayuda.
-Gale y Peeta tuvieron una pelea – dije sin rodeos.
-¿Qué? Pero ¿Por qué? –
-También le rompió la nariz – dije como para terminar de enterarla.
-¿Cómo es que llegaron a los golpes? ¿esto… tiene qué ver contigo? – mi mamá se veía muy sorprendida.
-Yo…-
-Fue porque yo estaba en medio de una crisis – contesto Peeta con la mirada hacia abajo, antes de que yo continuara.
Un sepulcral silencio se estaciono por un momento en medio de la sala, yo no sabía cómo iba a reaccionar mi mamá, pero si sabía que a Peeta le afectaba mucho esa situación, era algo que no se iba a perdonar.
-¿Pe… pero todo… bueno fuera de los golpes todo estuvo bien? – ella continuo quitando la venda a Peeta, tratando de restar un poco de importancia, pero sin dejar de interesarse en que era lo que en realidad había pasado.
-Sí, arreglaron sus diferencias – me encogí de hombros.
-No… - protesto Peeta – Gale me golpeo porque yo… bueno estaba en una crisis y agredí a Katniss – Mi madre levanto la vista y lo vio muy sería, como si le exigiera más detalles.
-¿le hiciste daño? – pregunto con mucha cautela.
-No – dije casi en un grito – él no me hizo nada, solo que Gale llego y… -
-yo estaba sobre Katniss – me interrumpió Peeta levantando a la vez la mano para que lo dejara hablar – en medio de la confusión termine aventando a Haymitch e inmovilizando a Katniss – Peeta se veía muy apenado.
-Pero él ya estaba reaccionando, solo estaba sobre mí, empecé hablar con él, pero Gale llego y se le fue encima, haciendo que la situación se complicara, se dieron unos golpes y ya después Peeta reacciono –
-¿Qué tan… frecuente te dan las crisis? – mi mamá se oía dudosa, pero aun así hizo esa pregunta algo incómoda para mi chico.
-Bueno yo…- Peeta evitaba nuestra mirada.
-Depende de las circunstancias, pero antes eran más seguidas, ahora ya no y cada vez las controla mejor – dije tratando de tranquilizar tanto a mi mamá como a Peeta – pero bueno ¿Qué opinas de sus costillas? – trate de que el tema se desviara o más bien regresar al tema inicial.
Mi madre centro su atención en Peeta, examinando con cuidado su caja torácica, estudiando la costilla que se había roto; yo no pude evitar poner la vista en él al tiempo que mi madre recorría sus músculos, incluso lo rodeaba, yo deje mi mirada fija en su pecho, ocasionando que surgieran unas ganas inmensas de tocarlo, sintiendo como poco a poco un hormigueo se estacionaba en mí.
Cuando levante la vista vi que Peeta sonreía y me veía, por lo que mi sonrojo no se hizo esperar al ser descubierta, me sentía como un cristal, al dejar ver todas mis emociones.
-Pues yo lo veo bien, haz sanado muy rápido a pesar de que no guardaste el debido reposo según me cuentan –
-¿no va tener problemas en un futuro con eso de cargar los bultos? – dije
-Es difícil decir, ¿te han hecho alguna radiografía para ver como soldó el hueso? –
-No, le doctor Marck dijo que un… par de días la tomaría para ver como esta todo –
-ok, pero está bien que aun te vendes, incluso aunque te diga que ya está bien el hueso, te recomiendo que sigas vendando y pues no puedes cargar cosas pesadas, hasta que el hueso este fortalecido, es hacerlo poco a poco –
-Ves y tú que ya quieres estar en la panadería, Steven tendrá que ayudarte más tiempo en lo que Alex y tu están al 100% -
-Si Peeta, Katniss tiene razón, tienes que cuidar de tu salud y sanar correctamente –
-Lo sé, por eso Steven nos ayudara con las cosas pesadas, lo siento por él pero tratare de recompensarlo –
-Y también yo te puedo ayudar así… -
-No bonita, tú debes recuperarte – Puede ver como mi madre me lanzo una mira interrogatoria, supongo yo que por el apelativo que utilizo Peeta.
-Oh vamos ya estoy bien… estoy harta de que me trates como si fuera de cristal –
-Tranquila hija, es importante que ambos estén muy bien para poder trabajar –
-Si lo entiendo, pero… - voltea a ver a Peeta quien sonreía porque mi madre le daba la razón – no me deja ni siquiera lavar los platos o… lavar mi ropa –
-Vaya – mi mamá no pudo evitar una sonrisa – eso es… muy lindo de tu parte Peeta –
-Lo ves – me dijo mi chico sonriendo.
-No, es incómodo y desesperante –
-No te preocupes, yo estaré aquí una semana, así que lo haré yo – dijo mi madre.
-Es que… -
-Nada señorita, vamos a enseñarle a tu madre nuestro libro – me corto Peeta.
Pasamos la tarde mostrándole a mi madre todo lo que teníamos, ella estaba impresionada, cuando llego a la parte donde mencionaba a Prim y un bonito dibujo de Peeta se extendía no pudo evitar las lágrimas, diciendo que tenía tantas cosas por vivir. Su comentario hizo que mi estómago se hiciera pequeño, pero aun así traté de que pasáramos la página.
El doctor Aurelius llego para ver como estábamos, tratando de darnos una de sus terapias, pero resulto que se la paso platicando con mi madre, ella expuso muchos de sus sentimientos y todo lo que había vivido al regresar al distrito, preferimos retirarnos, en especial yo porque las circunstancias me hacían sentir incomoda, debido a que mi madre expuso que se sentía con sentimientos encontrados, primero porque no quería estar en el distrito con todos los recuerdos de mi padre y de Prim alrededor y por otro lado decía que estaba disfrutando estar conmigo que se sentía contenga de que pudiéramos ser madre e hija nuevamente.
Peeta se fue temprano para ir a ver asuntos de la panadería, ya que mañana volvería abrir, con ayuda de Steven y de Alex, claro con sus limitaciones, puesto que Steven estaría temprano ahí para acarrear los bultos de harina y azúcar, mientras que Alex trataría de limpiar y poner orden en los anaqueles. Al parecer Steven sería quien tendría mayor trabajo, puesto que dejando una vez el pan en el horno correría con Sae para seguir ayudándole como siempre.
Al día siguiente mi madre empezó con actividades domésticas habituales, poniendo orden en la cocina, al igual que Peeta, no me dejo hacer mucho, pero al menos dejo que la ayudara un poco más. Cuando tuvimos un buen desayuno preparado, me propuso que fuéramos a la panadería para llevarle algo a Peeta y de paso conocerla, ya que había llegado directo de la estación a la casa y solo habíamos salido a ver a Haymitch y al doctor Marck el día anterior.
Ella también le hizo muchas preguntas a Alex con respecto a sus heridas, así como también le agradeció mucho que nos hubiera ayudado ese día. Alex se veía algo avergonzado al platicar con ella, al mismo tiempo que me lanzaba miradas que no entendía del todo.
Terminamos desayunando con los chicos, claro en pausas ya que apenas se estaban acomodando con el nuevo sistema; mi madre le dijo a Alex que tampoco se arriesgara, que no porque se sintiera bien volviera a cargar y a bajar bultos, le dio las mismas recomendaciones que a Peeta.
Mi madre habló todos los días a Annie para ver cómo estaba y cómo iba Finnick, me ayudo con el aseo de la casa, me acompaño junto con Peeta a los nuevos estudios, tanto para ver mi química sanguínea como la nueva resonancia para verificar si el coagulo había desaparecido.
Visitamos a Haymitch todos los días, así como también la lleve a que conociera la nueva fábrica y el quemador, donde paso un rato hablando con Sae, ahí varias personas la saludaron, pero mi madre solo asentía y por lo que pude ver se sentía incomoda al igual que yo con tantas miradas.
El día más difícil fue cuando quiso ir a lo que era antes la Veta, a donde antes estaba nuestra casa, donde vivió tantas cosas, como el nacimiento de sus hijas. El lugar estaba muy cambiado, ya que después de los bombardeos decidieron quitar todos los escombros y dejarlo como un campo, que se supone en un futuro será algo así como un parque, con juegos y cosas para niños.
-No puedo creer todo lo que ha pasado – dijo melancólica.
-Y en tan corto tiempo – dije con la mirada fija en lo que antes era nuestro hogar, es decir, a la nada.
-Oh Katniss a veces… siento que… no lo superare, no puedo creer que mi bebe ya no este, pero… el estar aquí es… hacerlo más real, mas…-
-Difícil – complemente
-Perdón yo…-
-Ya hemos hablado de esto – dije sin voltear a verla – no quiero que te sigas lamentando –
-No, es que… yo debería de haber sido más fuerte y estado a tu lado, ambas hemos perdido a los mismos seres queridos y yo…he dejado que tú fueras la adulta, perdóname en verdad –
-Mamá… ya te lo he dicho… no te lamentes y si te sirve de algo yo… yo te perdono, como dices ambas nos dejamos llevar por el dolor – al hablar con ella sentía que volvía a ser la misma Katniss dura y recelosa de todos, pero también sabía que ambas habíamos cambiado y que nada volvería a ser igual.
-Pero yo… debí ver por ti, por mi única familia, tu deberías estar conmigo en el distrito 4, las cosas serían tan diferentes si yo no hubiera permitido que esa gente te llevara lejos de mí que volviera a entrometerse en nuestras vidas –
Me tense un poco al escuchar sus palabras, supongo que a ella le preguntaron si quería regresar al distrito conmigo, pero para ella fue más difícil, yo solo me deje llevar sin importarme en ese momento nada.
-Las cosas por algo pasan y bueno… mira ahora estas con Annie cuidando de ella y su bebe – me encogí de hombros.
-Pero tu…-
-Yo estoy con Peeta, juntos… hemos ido saliendo a adelante – le di una sonrisa honesta, ahora me daba cuenta de porque las cosas se habían dado así.
De repente nuestra conversación fue opacada por el ruido de un aerodeslizador, al parecer iba aterrizar muy cerca de donde estábamos mi madre y yo, aprovechando la planicie.
N/A: QUE LES PARECIÓ? Espero que les haya gustado, ya estoy trabajando en la velociad jijiji pero como esto ya lo tenía empezado pues ni modos ahí les va
