Disclaimer: ningún personaje o lugar que reconozcan me pertenece, todo es obra de la magnífica imaginación de Masashi Kishimoto.
Recuerdos de primavera
V
Sakura Haruno
Día 5
¿Cómo paso? ¿Qué cosa le impulso a gritarle a Sasuke? ¡A Uchiha Sasuke! Había sido cuidadosa, controlo sus instintos como toda una profesional e incluso filtró las palabras que les diría con sumo detenimiento pero, como siempre, la estupidez le gano a la razón y termino por escupir lo primero que paso por su mente.
No tenía intenciones de insultarlo ni mucho menos de hacerle sentir miserable, las cosas se salieron ligeramente de control y todo acabó en un episodio de histeria y sentimientos encontrados. Un recuerdo terrible. Aunque, viéndolo desde otro punto de vista, Sasuke se lo tenía merecido. Es cierto que debía de tener paciencia pues su temperamento era complicado y difícil de sobrellevar, sin embargo eso no le daba derecho a humillarla y a menospreciar sus decisiones ¿Cómo se atrevía a tratarla de esa manera? Ya no era la misma niñita que se dejaba pisotear por su orgullo colosal. Las cosas habían cambiado. Ella había cambiado. Pero, aun así... se sentía culpable, como si hubiese cometido un delito atroz, lo que llegaba a confundirla y cargarla de dudas sobre sus verdaderos sentimientos. Eso no le agradaba a Sakura. Por lo que, luego de una larga e intensa reflexión consigo misma, concluyo tres posibles causas: La primera – que consideraba la más fáctica – era que, la sensación de culpa radicaba en el deplorable estado de salud del Uchiha. No le gustaba tratar mal a sus pacientes y mucho menos si yacían convalecientes, agonizando de dolor, eso incluía a ninjas de malgenio y con complejos de superioridad. La segunda causa era por los casi tres años que tenía sin verle. No quería reencontrarse de esa manera, al punto de reñirse con palabras venenosas y gritos de frustración. Si bien nada de eso era nuevo ni debía de impresionarle. En retrospectiva, las reuniones con Sasuke siempre terminaban en un intento de asesinato o un plan de fuga. Era su extraña forma de decir "que gusto volver a verte". Ese último pensamiento sarcástico calmo su ansiedad, no obstante la tercera causa de su lista la despojo de cualquier indicio de calma que atentaba con sosegarla. Y era que, a pesar de todo ese tiempo, luego de tantos años desconociendo su paradero, después de tanto sufrimiento y dolor que él le hubo infligido de todas las maneras posible, ella, aunque no quisiera admitirlo, aun le...
Sakura sacudió la cabeza ante sus propias deducciones mientras caminaba de regreso a la cueva con un par de peces, un puñado de frutos secos y algunas plantas medicinales que el otoño pasó por alto marchitar. Ya amanecía y no quería comenzar el día destrozándose los sesos con suposiciones poco fundamentadas. Dejo de darle tantas vueltas al asunto cuando atravesó la cascada y diviso a Sasuke en el mismo sitio en el que le había dejado. Sintió alivio al verle. Considerando la facilidad con la que se escapaba era toda una primicia que se quedara allí, tan obediente y silencioso.
–Traje algo de comida, debes de estar hambriento – saludo Sakura con más alegría de la que pretendía.
Sasuke se inmuto lo suficiente como para asentir y continuar en la tranquilidad de su silencio. Se le veía taciturno, ajeno a lo que ocurría a su alrededor. A Sakura no le agradaba lo que observaba.
–En el mejor de los casos deberías tomar líquidos, pero como no estamos en condiciones de exigir una dieta post-operatorio tendremos que conformarnos con esto – continuo con la intención de sonar natural, como si nada hubiera pasado -. Espero que no te moleste.
Como de costumbre no le contesto.
Desde la distancia se percató como los resecos labios del Uchiha eran humectados por su lengua. Sakura tomo la cantimplora metálica llena de agua y se acercó con extrema lentitud hasta arrodillarse junto al pelinegro temiendo asustarle como un niño pequeño si llegaba hasta su costado usando movimientos bruscos.
–Estas sediento, Sasuke – dedujo de nuevo al delimitar las grietas que se marcaban en sus labios –. Ten. Debes mantenerte hidratado.
Aquel gesto iba más allá de una relación médico-paciente. Era una especie de disculpa improvisada o un intento de tregua. Cualquiera de las formas en que lo interpretara Sasuke, ella se sentiría reconfortada.
–Gracias – respondió por fin mientras bebía la fría agua.
Sakura sonrió con dulzura y comenzó a preparar la comida. Encendió la fogata, coloco los peces en unas varas de madera que consiguió en el camino y lleno la cantimplora de nuevo con el agua que caía de la cascada. Estaba de mejor ánimo que el de hace un par de horas atrás, dejando la explosiva discusión en el pasado y enfocándose en la minuciosa tarea de no incinerar su desayuno.
–¿Cómo te sientes? – pregunto luego de casi diez minutos de silencio que, curiosamente, no fueron tan incómodos como esperaba.
–Mejor – le escuchó decir en un tono distraído.
–¿Te duele la pierna? ¿Y la herida en tu costado?
–Estoy bien, Sakura – dijo tajantemente y para desviar la atención de sus lesiones pregunto–: ¿Cuánto tiempo llevo aquí?
–Aunque no lo creas solo han pasado dos días y medio – explico Sakura entretenida en sus quehaceres –. Es impresionante que despertaras en tan poco tiempo ¿Conoces algún jutsu médico?
–Cuando adsorbí a Orochimaru aprendí todas sus técnicas – explico Sasuke con demasiada naturalidad.
Un escalofrío recorrió la medula de la pelirrosa cuando el recuerdo del hombre serpiente llego de golpe a su mente.
–Ya veo – tartamudeo nerviosa y preguntándose el por qué Sasuke debía ser tan oscuro e indiferente.
Torció un poco el cuello para espiarlo desde la distancia. Estaba sentado con la espalda sobre una roca, el pecho envuelto en vendajes y la pierna herida extendida cerca de un pequeño charco de agua mezclada con sangre. Lucia concentrado en algo que sostenía en su única mano vendada. Al principio Sakura no sabía que era, pero al enfocar un poco más distinguió el pétalo blanco de la flor que Yukito le había regalado antes de partir de Konoha.
–¡Hey! ¿Qué haces?
Atravesó la distancia que los separaba en un par de zancadas dudando si arrancarle la flor de las manos o pedírselo amablemente. En cambio se quedó estática moviendo únicamente el par de jades que tenía por ojos intentando comprender que había llevado a Sasuke a husmear entre sus pertenencias. Pudo distinguir que, al lado del susodicho, estaban las cosas de Sakura desparramadas por todas partes, desde kunais y shurikens hasta vendas extras y frascos a rebosar de ungüentos de llamativos colores. Antes de dar un veredicto prejuicioso la pelirrosa recordó su cálida bienvenida cuando el Uchiha la acorralo contra la pared de roca. Indudablemente el golpe hizo que su equipaje cayera al suelo y terminara por esparcirse su contenido por todos lados, entre eso la Camelia blanca.
–Está bien – dijo por fin Sakura relajando los hombros que para ese entonces estaban tensos
Sasuke le regresaba una mirada profunda de esas que le hacían temblar hasta la última fibra de su cuerpo. Le extendió el pétalo semi-marchito y ella lo sostuvo como si su fragilidad se asemejaba a la de un copo de nieve. Una sonrisa espontanea apareció en el rostro de la pelirrosa cuando la imagen de Yukito regreso a sus ojos.
–Fue un obsequio – rememoro sin pensar -. Es una pena que se esté secando.
Estaba embelesada con aquel fragmento de primavera que olvido por completo lo que ocurría a su alrededor.
–Sakura – le llamo Sasuke sacándola de sus pensamientos.
–¿Sí?
Levanto la vista y vio como el Uchiha señalaba con su único ojo algo a su espalda. Sakura arqueo una ceja y dio media vuelta para presenciar el espectáculo de dos peces quemándose en la modesta fogata que había construido.
–¡Oh, rayos! – vocifero.
Apago las llamas lanzándole el agua de la cantimplora. Su comida se había resumido a dos manchas negras y rosadas que antes eran pescados, acompañadas de un terrible olor a carne rostizada que alarmaba a sus estómagos de una posible indigestión.
Regreso con Sasuke trayendo consigo su intento de desayuno. La pena nublo su cara al levantar ambas ramas que estaban a punto de romperse por el peso de los pescados carbonizados.
–Como lo siento – se disculpó en un murmullo casi imperceptible – ¿Puedes resistir un par de horas más? Es difícil pescar en esta época del año, me tomara un tiempo. Comeré esto para que no se pierda, mientras puedes tomar las nueces y beber agua, recuerda que debes mantenerte hidratado.
Sasuke la miraba sin demostrar expresión alguna. Podía apostar que por su mente atravesaba cientos de jugosos insultos dedicados a su estupidez, como los que le ofrecía a Naruto cuando cometía algún acto que el Uchiha consideraba ridículo o vergonzoso.
–Dame uno- murmuro Sasuke cerrando su único ojo al mismo tiempo que extendía la mano vendada en dirección a la pelirrosa.
–¿Qué-e dices? – mascullo con los ojos muy abiertos.
–Pásame uno de los pescados.
–Pero están quemados.
–Solo dámelo – repitió, esta vez con un deje de impaciencia.
–¿Estás seguro? – inquirió Sakura aun incrédula. Al ver que no bajaba la mano examino ambos pescados con detenimiento - Toma este, esta menos... negro.
Y antes de que pudiera refutar, el Uchiha le quito la rama contraria a la que le ofrecía y le dio un buen mordisco. Una sonrisa divertida surco los labios de Sakura al tiempo que se sentaba al lado de él para compartir el desayuno en silencio. El pescado sabía a horrores pero en ningún momento escucho a Sasuke quejarse o dudar en tragar un bocado. Sakura le observo sigilosamente por el rabillo del ojo mientras desayunaban. No había reparado en lo mucho que él había crecido desde la guerra, aun sentados le llevaba una ventaja descomunal. Su cabello era más largo, casi le llegaba a los hombros y le cubría parte de su pálido rostro. Lo que quedaba de su brazo izquierdo colgaba como un peso muerto a un costado y, a pesar de llevar vendas, las líneas de sus músculos abdominales se marcaban bajo los apósitos sucios haciéndola ruborizar ligeramente. No advirtió que llevaba mucho tiempo sin dar un mordisco cosa que Sasuke no paso por alto.
–Si no te lo vas a comer me lo puedes dar.
El corazón le dio un vuelco al escucharle. Regreso su atención a la comida casi intacta y se la extendió al pelinegro sin decir nada. Él la acepto y continuo comiendo en silencio, silencio que Sakura aprovecho para alejarse y controlar su descontrolado pulso.
...
Eran pasadas las once de la mañana cuando Sakura regreso de patrullar los alrededores de la cascada. A pesar de ser casi medio día el frio comenzaba a calarle los huesos.
–¿Y bien? – dijo Sasuke al momento en que Sakura atravesó la cortina de agua con cara de resignación.
–Nada – soltó mientras se frotaba las manos en busca de calor -. Demasiado silencio me preocupa.
El Uchiha la estudio desde la distancia antes de agregar.
–¿Quiénes te acompañan?
–Ino y otros ocho medic-nin, que, según el último reporte, ahora se han reducido a tres – esto último lo dijo con dificultad. Aún no había superado la perdida de sus compañeros. La imagen de Udon regresaba aleatoriamente a su cabeza, oscureciendo sus rasgos y deprimiéndola lo suficiente como para acabar con las míseras esperanzas que aún albergaba.
Sasuke debió percatarse de su semblante pues al instante alzo la voz generando un eco en la fría cueva.
–Dime todo la información que te dio Yamanaka.
Sakura parpadeo varias veces donde el recuerdo de sus camaradas se desvaneció de golpe.
–No es mucho – comenzó sin entusiasmo-. Hace poco más de 24hrs Ino hablo de ir hacia Takigakure para esperar los refuerzos y atender a los heridos. Llevaba consigo a poco menos de cuarenta sobrevivientes desde la última aparición de Akaoshi. Por lo poco que sé, la organización ha perdido demasiados miembros al punto que han tenido que forzar la retirada – se encogió de hombros –. Hemos estado en silencio radial desde entonces.
Sasuke se mantuvo callado mientras Sakura se acercaba para preparar una medicina contra las quemaduras a partir de las plantas que había conseguido. Trabajo en silencio al lado del pelinegro. Podía escuchar los sonidos que generaba su respiración superficial, ese típico chillido posterior a un trauma torácico, aunque este se escuchaba más ruidoso, como un gruñido. Se volvió con disimulo hacía él y en un fugaz vistazo dedujo muchas cosas. Lucia concentrado, más de lo usual, y al mismo tiempo reflejaba cansancio, contrariedad y una sobredosis de su usual malhumor.
–¿Sucede algo? – pregunto con desasosiego - ¿Te duele...?
–Akaoshi debería estar muerto – bramo el pelinegro formando un puño con su mano vendada -. Me asegure de que así fuera.
Sakura trago en seco ante esas palabras tan frías.
–¿Qué sucedió cuando lo confrontaste?
–Lo asesine, eso paso.
Desde la distancia Sakura podía ver los vasos del cuello del pelinegro palpitar.
–Aparentemente no fue así – murmuro Sakura con sinceridad cosa que no le cayó nada bien a Sasuke pues le regresaba una mirada fulminante ante la aclaratoria. La piel de la pelirrosa se erizo casi al instante buscando la manera adecuada de remediar su torpeza –. Si estas tan seguro de haberlo matado analicemos lo que sucedió durante la pelea ¿Esta bien? – como era de esperarse no recibió respuesta. Bajo la mirada y comenzó aplastar las plantas con una piedra –. Se poco sobre Akaoshi, el informe que nos dio Kakashi-sensei era muy inconcluso, prácticamente el hombre es un fantasma. Podremos sacar algo que pasaras por alto durante el enfrentamiento ¿Qué recuerdas exactamente? ¿Cuál era su estilo de pelea? ¿Algo inusual? ¿Era portador de un Keke Genkai?
–Usaba sellos de elemento tierra – garantizo Sasuke -. Sus armas eran aguijones, llenas de venenos y explosivos. No tenía señales de que su forma de pelea se asociara a un linaje sanguíneo.
Sakura pudo apreciar la hostilidad en su voz. Si Akaoshi era de elemento tierra su debilidad era el rayo, el elemento de Sasuke. La ventaja del Uchiha en la batalla era palpable ¿Cómo pudo haber perdido? Ya comenzaba a comprender el disgusto del pelinegro por la "Resurrección" repentina del jefe de Shinsei.
–Mmm debe de haber una explicación ¿Un jutsu prohibido? ¿Algún ninjutsu medico tal vez?
No obtuvo respuesta, en cambio el silencio se prolongó por demasiado tiempo, tanto que Sakura tuvo que levantar la vista para ver que sucedía. Un tenue sonrojo llego hasta sus mejillas cuando Sasuke la estudiaba desde a distancia. Estaba demasiado concentrado en ella, como si quisiera descifrar algo en el rostro de la pelirrosa.
–¿Sucede algo? – pregunto haciendo el esfuerzo de no sonar nerviosa. Él negó con la cabeza y como si fuera la cosa más normal del mundo regreso la vista a la cascada. Sakura hizo lo imposible por controlar sus hormonas buscando con dificultad la conversación que mantenían hace un par de minutos -. Bueno, estamos donde empezamos.
–¿Qué paso con el resto de la organización?
–La mayoría están muerto, el resto desapareció y unos incluso se entregaron. Quedan pocas zonas de guerra en los alrededores. Tu pelea contra Akaoshi desalentó a varios de sus seguidores, se han hecho a un lado. Debió de ser una gran batalla, considerando los resultados... – pero se interrumpió mordiéndose la lengua con fuerza.
Momentos como aquel era donde Sakura se odiaba a sí misma. ¿Considerando los resultado? ¿Cómo podía ser tan insensible? Recordarle a Sasuke que no había asesinado a Akaoshi, y que por esa razón más de la mitad de los que una vez salvo estaban muertos, era simplemente un acto cruel.
Regreso su atención al Uchiha que se mantenía cabizbajo con los mechones de cabello azabache cubriéndole la mitad del rostro sombrío.
–Sasuke – le llamo Sakura temblándole las cuerdas vocales –, como lo siento...
–Iba tras de mi – le interrumpió secamente - ¿Verdad?
Sasuke se tensó contra la pared contrayendo deliberadamente los músculos del cuello con la necesidad de controlar sus violentos impulsos por arrematar contra el primer ser viviente que se interpusiera en su camino. Sakura, por su parte, se mantuvo callada y estudiándolo desde la distancia.
Desde que eran pequeños Sasuke era conocido como una persona enigmática, carente de emociones. El único amor que alguna vez profeso estaba dirigido a su familia, a todo su clan. Naruto y Sakura sabían muy bien que Sasuke sentía afecto para con ellos, un sentimiento de amistad que podrían llamar hermandad, pero que de ningún modo compensaría la falta de un padre, de una madre y más aun de su querido hermano Itachi.
Sakura temía que Sasuke no hallara la felicidad por estar envuelto en la oscuridad de su pasado, que jamás encontraría algo por lo que amar tanto como quiso a su familia. Ahora, sin embargo, estaba confundida. La mirada de aquel rostro pálido era la de alguien turbado por la culpa de que decenas de personas inocentes murieran por su error. En sus hombros caía el desconsuelo de aquellas familias que, como la de él, han perdido un motivo para sonreír, un motivo para seguir viviendo.
Sakura no terminaba de comprenderlo, su mirada era un misterio y su rostro un acertijo que seguramente jamás descifraría. Aun si quisiera hacerlo él no se lo permitiría, porque así era Sasuke. Prefería tragarse todas sus angustian antes de ver manchado ese impecable orgullo que arrastraba como una terrible maldición hasta la eternidad.
–No es tu culpa, Sasuke – dijo por fin. Fue lo único que pudo articular al tiempo que reprimía el dolor en sus palabras. Quería animarlo, hacerle ver que sus intentos por salvar a esas personas no fueron en vano y que gracias a él un abuelo regresaría a casa a abrazar a su nieta y más de una familia estaría feliz por su heroica labor, pero cualquier intento de consuelo quedo ahogado tras los gruñidos que profesaba el Uchiha.
–Deja de hacerme creer que no es así, Sakura – se había quitado la venda que cubría el ojo izquierdo con más fuerza de la que era necesaria, ahora la fulminaba con esos siniestros ojos que la reducían a un ser insignificante a merced de su odio y desprecio –. No necesito tu lastima.
Sakura abrió los labios para responder, sin embargo nada salió de su boca. En cambio, asintió dolida al momento que tomaba las plantas y se dirigía hacia él.
–Necesito cambiar los vendajes – dijo con monotonía.
Dedico toda su concentración en el brazo del muchacho tratándolo como si fuera de cristal. Limpio las ampollas evitando dañar el sensible tejido y así evitarle un horroroso episodio de dolor. Sasuke la acechaba con disimulo esperando deducir algo de la presencia de la Haruno o tal vez de su actitud para con él, quien sabe, a estas alturas Sakura le parecía imposible entender a alguien tan complejo.
Cuando hubo terminado le dio un vistazo general a Sasuke antes de percatarse que la herida de su pierna goteaba una pequeña cantidad de sangre.
–Acelerare el crecimiento de tus células, sanaras mucho más deprisa – explico Sakura reuniendo chakra en su palmas antes de ser detenidas por la mano recién vendada del Uchiha. Anonadada intercalaba la mirada entre el agarre del pelinegro y el semblante inquebrantable del mismo - ¿Qué-e ocurre?
–Atiende tus heridas primero – le recrimino con una voz omnipotente que la hizo empequeñecer aún más.
–¿De qué hablas? Estoy bien – dijo Sakura sin comprender hasta que observo en donde se enfocaba Sasuke cayendo en cuenta a lo que se refería -. Oh, no lo recordaba.
La piel de su cuello aun tenia tatuado las garras del pelinegro, recuerdo de otro intento fallido de asesinato por su parte. Sakura se había olvidado por completo de aquello, ya ni siquiera sentía dolor, sin embargo el rostro de su acompañante se sentía asqueado por ver la herida que le había causado.
–No seas tan descuidada – reprocho Sasuke obligándola a que le mirara directamente -. Hay más de un herido en esta cueva.
Sakura, nerviosa, respondió a la defensiva.
–Solo estoy preocupada... por Sasuke-kun – lo último lo pronuncio como un maullido, un susurro imperceptible.
–Lo que debes hacer es preocúpate más por ti misma – le regaño.
–Lo lamento – carraspeo avergonzada queriendo esquivarle pero era difícil cuando se estaba tan cerca uno del otro.
Pudo ver como tensaba su mandíbula marcándose los músculos bajo la fina piel.
–No lo hagas, no fue tu culpa – le dijo Sasuke. Las cejas negras estaban casi unidas a causa del entrecejo fruncido que hacia juego con el semblante iracundo. No estaba molesto por ella sino por él mismo.
Como era de esperarse Sakura no sabía que responder y Sasuke lo pudo interpretar ya que intervino con ese típico tono pedante para romper el silencio.
–Ahora atiende tus heridas y déjame en paz.
La pelirrosa preservo su mutismo por un tiempo más. Como había predicho, Sasuke era demasiado difícil de comprender. En un inicio quería sonar suave y humano, pero cuando estaba a punto de cruzar la fina línea que separaba la soberbia de la humildad saltaba de nuevo a aquella zona de confort que llamaba "Orgullo Uchiha".
Dolida y sin esperanzas se dispuso a obedecer los deseos del pelinegro pero algo se lo impedía.
–Ehm... Sasuke-kun – quiso controlar el inevitable rubor que sucumbía ante la mano de Sasuke que la mantenía aprisionada. El tacto le trajo desconcierto pues no era un agarre con ánimos de lastimarla sino como si sostuviera un objeto delicado y frágil –, podrías...
Antes de que algo más sucediera, un gritillo aturdió sus ya mareados pensamientos al instante en que Sasuke retiraba su mano con cautela.
–«¡Sakura!»
–¡Ino! – dijo en voz alta sin poder contener una sonrisa de alivio.
–«Te siento perturbada ¿Estas bien? ¿Qué paso?»– chillo la Yamanaka con evidente preocupación.
Sakura termino por ruborizarse aún más obligándose a desviar la mirada del culpable de su desequilibrio emocional. Daba gracias a los cielos que Sasuke no escuchara la voz de Ino, bastante tenía con sus miradas escépticas.
–No es nada, estamos bien ¿Cómo ha estado el resto del equipo? ¡No he sabido de ustedes en días!
–«Como lo lamento, hemos estado trabajando día y noche con los heridos de los otros campos de batalla ¡Todo ha salido de maravilla! Naruto llego hace poco con Hinata y los demás. Lograron despejar una zona completa ellos solitos. Estamos cerca de lograrlo, Sakura».
–¿Naruto está aquí?
Al oír el nombre del rubio Sasuke se mantuvo más atento a lo que Sakura decía.
–«Sí, ahora están en consejo para organizar ciertas estrategias en caso de otra batalla. El Señor Feudal está encantado con Shikamaru y su perezoso ingenio, establecer los próximos planes de ataque será pan comido»
–¿Qué has sabido de Akaoshi?
–«Nada. El hombre no ha dado señales de vida desde que nos tendió aquella trampa. Esa vez estaba casi muerto, no entiendo de donde saco tanto poder como para destruir todo el campamento»
Sakura negó con la cabeza para darle a entender a Sasuke que no sabían nada del jefe de Shinsei. A pesar de ello, la mirada del pelinegro le apremio para que indagara un poco más en el asunto.
–¿Viste algo en él? ¿Algo distinto a los archivos que nos dio Kakashi-sensei? – pregunto Sakura intrigada.
–«Ahora que lo mencionas» – dijo Ino meditando unos segundos -, «tenía una equis en la frente, no la había visto en la foto que nos proporcionó el equipo de inteligencia de Takigakure»
–¿Una equis? – repitió sin comprender. Sasuke entrecerró los ojos y arrugo el entrecejo.
–«Sí, bueno, todo fue un caos, tal vez estaba confundida o me lo imagine» – concluyo Ino sin darle mayor importancia - «¿Cómo esta Sasuke-kun?»
–Sano y salvo – respondió la pelirrosa con satisfacción.
–«Sakura» – Ino cambio su tono de voz a uno más serio y unos decibeles más bajos, inquieta porque el pelinegro pudiera atravesar su mente con algún truco Uchiha -. «Sé que no dejaras a Sasuke ni en mil años, pero... estas corriendo peligro si sigues junto a él. Akaoshi... »
–Se lo que quieres decir, Ino. Estamos seguros, no te preocupes – intento sonar casual para no llamar demasiado la atención de su acompañante.
Ino suspiro agotada concluyendo que no cambiaría la forma tan testaruda de pensar de su mejor amiga.
–«No puedo llevarles refuerzos» – añadió la Yamanaka -, «eso llamaría demasiado la atención y podría atraer a Akaoshi a su guarida».
–Estamos bien – dijo Sakura soltando una risita de frustración.
–«Debo regresar a la aldea, están muy lejos y mi alcance no llega desde la central».
–Cuídate, Ino – era lógico que su amiga estaría más segura que ella y Sasuke, pero aun así necesitaba decirlo.
–«Igual»
La comunicación se cortó. Sakura ignoro la mirada que Sasuke le regresaba y se distrajo con las cosas que había traído consigo. El calmado ambiente no duro por mucho pues él se dispuso a irrumpir el sonido de la cascada con aquella voz tan profunda.
–Yamanaka tiene razón.
Sakura siguió en lo suyo emanando tranquilidad en sus movimientos.
–¿Qué cosa?
–Debes irte.
La cantimplora que sostenía en una mano hizo un sonido estruendoso al caer sobre las resbaladizas rocas. Sakura se mantuvo agachada con la vista perdida en el fondo de la cueva. Sasuke era demasiado perspicaz, tanto que llegaba a ser molesto, era como si nunca pudiera ocultarle algo ¿Cómo era posible que la leyera como un libro abierto? A sus espaldas escuchaba como el pelinegro se incorporaba buscando apoyo en las paredes de la cueva. Al oírle, Sakura salto como un felino en dirección al Uchiha.
–No deberías levantarte.
Sasuke agradeció en silencio el soporte proporcionado por la pelirrosa sin embargo no cambio sus facciones severas.
–Tienes que irte.
Ella bajó los ojos alejándose del contacto del pelinegro una vez que este pudo mantener el equilibrio por sus propios medios.
–¿Y huir?- de esa forma sonaba como un intento de cobardía. Sakura arrugo el entrecejo reflejando intrepidez en sus palabras -No lo hare.
–Sakura.
–No soy la misma niña de 12 años que necesita ser rescatada. Puedo cuidarme, Sasuke.
La mano de muchacho se transformó en un puño donde mantenía su volátil temperamento bajo perfil.
–Él podría aparecer – razono con recelo.
–Lo enfrentaremos juntos, no te dejare. Además este lugar es seguro. No soy una experta en construir barreras pero estoy convencida de que estamos fuera de peligro.
–Le estas subestimando.
Ahora Sakura estaba compartiendo la misma exasperación que el pelinegro intentaba ocultar.
–A no ser que Akaoshi sea de tipo sensorial es prácticamente imposible que dé con nuestro paradero – insistió la pelirrosa.
–No harás que cambie de opinión – bramo con agresividad. Dejó que el cabello azabache le cubriera los ojos cuando volvió hablar-. Vete, aún hay tiempo.
–¿Por qué quieres que me vaya? – quiso saber.
–Así lo prefiero.
–No comprendo.
–No tienes que hacerlo.
Arrugo el entrecejo molesta.
–Digas lo que digas no me iré.
–Sakura... – gruño.
–No lo hare, Sasuke.
El poco autocontrol que profesaba el Uchiha se disipó en un instante cuando se acercó lo suficiente como para que sus narices estuvieran a punto de rozarse.
–Deja de ser una maldita molestia por una vez en tu vida, Sakura – susurro con severidad -. Y vete antes de que te arrepientas de haberme salvado.
La aludida llevo una mano instintivamente a su pecho, ahí donde las venenosas palabras de Sasuke le habían perforado como un kunai. Los hombros de Sakura se relajaron abatidos y con pesar dijo.
–¿Cuál es tu afán de alejar a todos de ti, Sasuke?
La pregunta salió de su boca como una cascada llena de palabras frías y tristes. Un instinto protector surgió en su interior que anhelaba envolver a Sasuke entre sus brazos y cuidarle por siempre, pero todo se esfumo cuando un sonido llego hasta ellos, similar al ruido que hacia el metal contra el mental.
–¿Qué fue eso? – chillo Sakura con un hilo de voz.
Antes de poder responder una voz encolerizada se alzó sobre el ruido de la cascada.
–¡UCHIHA!
Las pupilas de Sakura se dilataron mientras que sus labios temblaban al ritmo de su respiración acelerada.
–¡SAL Y ENFRENTAME, DESGRACIADO! – exclamo el hombre tras la cortina de agua.
El ojo derecho de Sasuke se bañó con el carmesí del Sharingan mientras se volvía hacia la pelirrosa respondiendo a su pregunta con solo dedicarle una mirada. El corazón de Sakura dio un vuelco dejándose llevar por el pánico que poco a poco se apoderaba de su ser porque, estaba segura de que esta vez, ninguno de los dos saldría con vida.
N/A: ¡Un enorme saludo a todos los que se han perdido por estos lados! Espero que estén súper bien :D
¿Alguien les ha dicho lo geniales que son? Pues por acá se los digo una y mil veces ¡You're awesome! \o/ Me llenaron de alegría esta semana con todos esos comentarios tan lindos. Suelo responder a todos los reviews pero muchos no tienen cuenta y no puedo responderles como es debido, lamento eso :'(
Espero que el capítulo haya sido de su agrado. Como ven, fue como una montaña rusa de emociones y les confieso que es el que más me ha gustado escribir (por ahora jeje). Sasuke es un personaje difícil de desarrollar y más aún cuando intentas dejar su personalidad intacta tanto como sea posible, es por eso que verán que todo fluye un poco lento entre esos dos.
El próximo capítulo será publicado en los días Lunes/Martes (como les comente la última vez), me dio tiempo de publicar éste hoy Domingo, pero el que viene me tomara más horas de dedicación, no quiero hacerles esperar (pues me di cuenta que están incluso pendiente hasta del día de publicación, lo que de verdad me tomo por sorpresa, gracias por eso también :3) Y para aquellos que aún tienen miedo de que deje a medias la historia, les prometo que me verán mucho tiempo por acá. Este proyecto es largo pero eso no quiere decir que lo dejare estancado.
Me despido entonces dándole Gracias Infinitas a: Yume no Kaze, tatutu, Nekatniss, Kasumineko, Amy-Light95, Aidil, Vanessa R, Tomoe, Paula, Andrymchan, a los que dejaron follows y fav y todos los que leen la historia. Gracias por el apoyo :) Cuídense muchísimo, nos leemos!
Bye Bye! :3
