Sorpresaaa! Bueno aquí estoy de nuevo, a pesar de que me han abandonado con los comentarios, pero estoy tratando de reivindicarme y dejarles mas seguido capitulos. Bueno mil gracias a las personas que se tomaron un tiempo y me dejaron tan magníficos comentarios, muchas muchas gracias por seguir la historia.


Capitulo 53

Al estar trabajando fue que aproveche para pensar muy bien la propuesta de Tiffany, le seguí dando vueltas, incluso cuestione a una de las señoras que era de la veta y en ese momento llevaba a su hija, preguntándole de por qué no estaba en la escuela; ella contesto que porque su hija ya estaba grande, que la mayoría de los niños eran chicos y que no sabía si la aceptarían, así como no tenía recursos para los útiles.

-pero señora, todo eso se le da en la escuela, usted no tiene que comprar nada, es una de las iniciativas de la presidenta Paylor, que todos los chicos tengan los mismos derechos de educación - le dijo Alex que había estado escuchando.

-es que yo no sé muy bien, debido a que son muchos niños para una sola maestra –

-pero se supone que están en eso, a parte usted podría trabajar mientras está su hija en la escuela, la fábrica está dando empleos de medio tiempo para personas como usted- Alex estaba muy bien enterado.

-vaya pues lo pensare, gracias chicos –

-¿cómo supiste eso de la fábrica?- le pregunte a Alex.

-es que en el quemador se comentan muchas cosas y Casie está con esos turnos, porque le toca cuidar de su hermana pequeña - Recuerdo vagamente a un chica en el grupo de Gale con ese nombre, supongo que se refiere a ella.

-entiendo, creo que estoy un poco desconectada, creo que estoy aislada -me reí

-si sobre todo cuando te quieren secuestrar -ambos reímos.

-¿por qué tan contentos? -Peeta entraba con un pastel que acababa de decorar - claro si se puede saber - se veía serio.

-por nada, podemos irnos ahora - le dije mientras lo abrazaba por atrás - empiezo a tener un poco de hambre y todavía hay que ir por tus resultados.

-si bonita, vamos - no se sí fue mi imaginación pero escuche como Alex soltó un suspiro.

-espero que todo salga bien - le dijo a mi chico.

-¿tu cuándo tienes cita? - al parecer el que estuviera abrazando a Peeta lo relajo y suavizo su timbre para con Alex.

-pasado mañana, el doctor Marck tomara algunas radiografías y me cambiara los ejercicios de rehabilitación si todo está bien –

-muy bien regresamos más tarde –

Al llegar a la clínica nos encontramos con Paul que traía su maletín en mano, al parecer había ido a visitar a alguien - que hay, vienen a ver los resultados de Peeta supongo –

-sí, así es y tu -le conteste.

-fui a ver a Haymitch, se supone que le tocaba venir a revisión, pero Effie le pidió el favor al doctor de que mejor fuéramos, porque era obvio que no vendría –

-cierto ¿y cómo está? - a pesar de que estaba molesta con por su actitud destructiva, me preocupaba como se encontraba.

-aparte de muy gruñón, bien, la herida sana correctamente, el problema es que dudo que haga los ejercicios que se le mandaron -

-si, en ese sentido es casó perdido- Peeta tenía razón.

-sólo espero que no encuentre tan fácil la bebida, eso lo perjudica mucho - Paul nos permito entrar al consultorio, al parecer hoy estaban muy tranquilos de trabajo.

Ahí el doctor Marck nos dijo que la costilla de Peeta estaba bien, que era importante seguir vendado por unos días más, así como le recomendó que descansara y no intentará cargar cosas pesadas, prácticamente le dio las mismas recomendaciones que mi madre, por lo que salimos más tranquilos.

Esa tarde fuimos cordiales y nos fuimos a comer con Haymitch porque seguramente no había tomado nada. Nos recibió con gusto, devorando lo que le habíamos llevado, esta vez nos contó entre bocado y bocado todo lo que sabía de Plutarch y el movimiento revolucionario, aclaro al fin muchas dudas y nos platicó de las reuniones que hicieron antes del vasallaje. No se sí su ansiedad fue que hizo que despepitara todo o porque estaba tan comunicativo, sólo esperaba que no buscara algo a cambio porque no teníamos tragos de donde sacarlo.

Nuestros días se convirtieron nuevamente en rutinas, en las mañanas en la Panadería y por las tardes íbamos con Haymitch a tratar de controlar su ansiedad, haciendo que nos hablara del pasado y como se fuero desarrollando las cosas, incluso le pedí su consejo para la propuesta de Tiffany, en un principio se burló de mí y dijo que alguien protegiera a los alumnos de mi mal carácter, pero después me alentó y comento que podía ser buena idea que hiciera eso, que participará un poco con el resto de los habitantes del distrito. También hablamos con Sam, ya que Paylor estaba en su gira por los distritos, él nos dijo que el asunto del 13 iba mejor, que ya tenían la información correcta para poder proceder con los juicios y sentenciar a todos los culpables, eso nos dejó más tranquilos, mi madre se puso muy contenta cuando le platique las buenas noticias, de cierto modo le di un poco de más tranquilidad.

-entonces, ¿qué has decidido? -pregunto Peeta mientras cerraba la panadería.

-creo que voy hacer el periodo de prueba, no le voy a garantizar a Tiffany nada, veremos que opinan los papas de mi trabajo y obvió los niños pero, también necesito ver como... me sienta esto –

-muy bien bonita, me alegra escuchar que lo vas intentar y recuerda que sí no te sientes bien con eso, puedo darte empleo aquí, sólo que recuerda que soy muy exigente- Peeta me dio la mano para empezar a caminar hacia mi casa.

-huy, no lo sé tus exigencias pueden ser un inconveniente, dígame como cuales estamos hablando - el hizo que nos paráramos a medio camino.

-cómo estás tal vez- me envolvió en un abrazo y beso sin reparos, fue un beso tranquilo y tierno - podría exigirle que me bese a cada momento- susurro.

-mmm no lo sé, eso se puede considerar acoso y abuso de autoridad, pero... podría acostumbrarme - lo volví a besa.

-Consíganse una habitación - ambos dimos un brinco no esperábamos que alguien surgiera entre las sombras – ha vemos personas respetables en las calles - Haymitch aún se movía con las muletas, al parecer le daba un poco de miedo dejarlas.

-oh cállate, tu siempre con tus imprudencias - conteste.

-¿imprudencias? Yo no me ando por ahí besuqueando y metiendo manó sabiendo que hay gente en la calle, es más eso lo deben dejar para la intimidada-

-ahora resulta que eres muy pudoroso- le dijo Peeta antes de que yo replicara - por favor - se rio.

-claro, sólo les hago bromas pesadas a ustedes, no ando por ahí besándome con las chicas –

-porque no tienes con quien - dijo Peeta aún con una sonrisa.

-y aunque quisieras nadie querría besarte - trate de que sus comentarios no me afectarán, por lo mismo intente entrar en el juego de las burlas.

-bah tu que sabes preciosa –

-no créeme que no quiero saberlo, a diferencia de otros entrometidos –

-¿qué haces afuera? - Peeta fue más rápido y no dejo que me contestara si no sería el cuento de nunca acabar.

-voy a ver a Erick, hemos... estado platicando a gusto, me invito a cenar, así que con su permiso, par de exhibicionistas - Peeta soltó una carcajada que hizo que un par de personas que estaban al final de la calle voltearán.

-no seas ridículo Haymitch, cuantas veces nos besamos frente a esas cámaras y no decían nada –

-pero preciosa los tiempos cambian - él hablaba mientras empezaba a caminar.

-bonita, ignóralo, mejor vámonos tengo frío –

Al siguiente día fui a ver a Tiffany para decirle que la ayudaría por un tiempo, que veríamos si le convenía que yo estuviera ahí y también dependía de cómo me sintiera, le dije que no solía estar muy estable emocionalmente así que sería como que una prueba, incluso para mí era importante la reacción de los papás, tal vez no estarían muy de acuerdo que una chica de 19 años viera por la educación de sus hijos. Ella me dijo que no habría problema que nos iríamos adaptando y ese mismo día me dio la inducción, me explicó el sistema y como lo tenía que ir estableciendo, me dio tips de cómo hablarles a los chicos, me enseño las instalaciones, no eran muchas pero aun así. Me la pase casi todo el día ahí con ella, hasta que Saúl fue a buscarla para comer ya entrada la tarde, al parecer él también tenía mucho trabajo.

-mañana entrarás primero a mi grupo y después al de Molly, toda esta semana estarás así, veremos en el transcurso si tienes dominio del grupo y como van reaccionando - esto me lo decía mientras caminábamos hacia el quemador.

-si está bien- dije esperando recibir más instrucciones.

-bueno Katniss, nos vemos mañana, ah, lleva algo para almorzar, no podemos salir de la escuela hasta que los chicos se hayan ido, tal vez mañana hagamos una reunión con Molly para profundizar detalles-

-bien las veré mañana, hasta luego... Saúl - por un momento dudé si llamarlo señor, alcalde o de otra manera.

-que tengas buena tarde, gracias por acceder a la propuesta de Tiffany, tu presencia ahí será de mucha ayuda –

Al llegar a la panadería encontré a Peeta algo ansioso, debido a que ya habían pasado muchas horas.

-Pensaba en ir a buscarte, sólo que no venían por el pastel, me tenías algo preocupado, ¿por qué tardaste tanto?-

-tranquilo, ella me dio la inducción, me explicó varias cosas, me dijo que es lo que tengo que hacer mañana, se nos fue el tiempo- me encogí de hombros.

-algo me imaginaba pero... siento que fueron muchas horas para que te explicara-

-oye atender a niños no es cualquier cosa, y más que ella se toma muy en serio su empleo, en verdad tienen vocación, por eso se me hace una excelente persona-

-claro en eso estoy de acuerdo-

La gran mayoría de los niños se vio muy emocionado por mi presencia ahí, era la novedad del día y sobre todo porque Tiffany ya les había explicado que yo les daría un poco de deportes y actividades culturales; ese día me dedique a ver la técnica que aplicaban tanto Molly como Tiffany, su modo de poner orden y de que los chicos les pusieran atención, como controlaban y modulaban su tono. En el almuerzo Molly me íntegro más y me puso a jugar a los quemados, la verdad me divertí, Lucy se mantuvo gran parte del tiempo a mi lado, por lo que me ayudo más a sentirme tranquila.

-no estoy del todo segura en poder explicarles bien las cosas, presiento que a la mera hora titubeare o me temblara la voz- les dije a mis ahora, compañeras de trabajo.

-la clave es respirar y no creo que tengas problemas, dominabas muy bien las cámaras y toda esa gente del Capitolio - Molly le restaba importancia al asunto, pero las cosas eran muy diferentes, también trate de tomarme el asunto con calma, no era que me hubiera gustado mucho su comentario, pero trataba de restarle importancia así como ella.

-es cosa de que lo intentes, al principio es cuando cuesta trabajo, pero poco a poco vas encontrando el modo, aparté ellos son tranquilos, también empiezan adaptarse, algunos apenas entraron y son muy reservados –

-pues sí, sólo espero hacerlo bien –

Sin darme cuenta la semana pasó muy rápido, los niños se acostumbraron a mi presencia, Tiffany logro que me vieran como una maestra más, eran respetuoso y cuando les hablaba me hacían caso, situación que me ayudo a sentirme más segura al estar frente de ellos. Con los papás tuve poca interacción, sólo preguntaron el porqué de mi presencia y uno que otro cuestiono sí estaba o no preparada. El viernes antes de irme Tiffany me dio unos manuales para que los leyera el fin de semana, para así poner mi plan de trabajo con los tres grupos.

-me rindo, demasiados términos, muchos ejemplos y demás para un solo fin de semana- deje los manuales sobre la mesa de centro de la sala.

-casi lo terminas - dijo Peeta mientras dejaba a un lado una de sus pinturas.

-sí pero es suficiente-

-lo creo justo, pensaba que no me ibas hacer casó este fin de semana - mi chico hizo un puchero al estilo Prim.

-oh por favor chico, no seas ridículo- ambos brincamos al escuchar a Haymitch entrando a la sala.

-rayos - dije exasperada -¿por qué no tocas? –

-simple, quería pillarlos, pero al parecer están esforzándose por no estar pegados-

-oh cállate- dije muy molesta.

-Haymitch no me digas que tú eres de esas asquerosas personas que... bueno les gusta ver a los demás-

-¡Peeta!- grite, no podía creer sus palabras.

-oh chico, esta vez te estás pasando- río - pero no, soy de las personas que disfruta haciéndolo- dijo mordazmente.

-hay por favor-

-vamos preciosa, me vas a decir que no es ri... –

-ya suficiente - lo paro Peeta antes de que siguiera con sus comentarios incómodos.

-ok, ok, yo sólo venía a ver si tenían novedades del 13-

-no, todo sigue igual, Sam no nos ha avisado de ninguna noticia – conteste

-creo que eso es bueno, porque quiere decir que todo está procediendo y que al menos los cómplices, si es que los hay, se la están pensando mejor, y que esta gente no tiene ni como librarse de esto-

-si la verdad es que estamos tranquilos – dije.

-bueno sólo venía a eso me voy que iré con Erick a jugar domino- él se dirigió a la puerta sin esperar a que preguntáramos o dijéramos algo.

-mmm, otra vez con Erick -murmuro mi chico.

-no me está gustando, presiento que consiguieron alcohol - dije mientras negaba con la cabeza.

-yo también, porque de cuando a aquí se reúnen, y más con lo ermitaño que es Haymitch –

-si tienes razón, creo que sí tienen alcohol, pero en cantidades pequeñas porque no lo hemos visto hasta perder la coincidencia –

-tratare de averiguar- Peeta terminaba de guardar sus cosas.

-¿qué vamos hacer con él?- le termine de ayudar en recoger sus cosas.

-no lo sé bonita, no lo sé, pero por lo mientras hay que quitarle la llave o poner un pestillo interno, me ha pegado un susto-

-estoy de acuerdo con eso- reí al recordar como brincamos.

-es que lo hace a propósito, entra con mucho sigilo-

-sí, jamás lo escuchamos y mira que ahora no estábamos... - no supe cómo decirlo ¿concentrados? ¿Distraídos?

-¿muy ocupados?- dijo él al momento que hacia sentarnos en el sofá con un leve jalón - ¿concentrados? -río levemente, era como si hubiera escuchado mis pensamientos - porque me gusta cuando estamos concentrados de ese modo-

Poco a poco me fue acercando a sus labios a la par que acariciaba mi mejilla y con la otra mano recorría mi cuello para llegar hasta mi nuca y poder ejercer una mejor presión de sus labios sobre los míos, tratando de dominar en cada instante, pero mi boca no lo permitía, porque también quería ganar terreno, así que rápidamente puse mis manos bajo sus brazos para llegar a su espalda y de igual manera ejercer presión.

Mi lengua fue más rápida y pidió acceso a su boca, el cual tuvo sin ningún reparo, dejando que explorara esa boca que me gustaba tanto, dejando que hiciera un baile con la suya. Ese leve roce entre nuestras lenguas provoco que mi cuerpo reaccionara, llevando un hormigueo a mi estómago y un poco más abajo, y eso que sólo era un beso.

Peeta me fue recostando sobre el sofá, apoyándose en su codo izquierdo para evitar que su peso cayera sobre mí, no sé cómo lo hizo, pero no dejo de desatender mis labios que cada vez eran más exigentes.

Mis manos fueron un poco traviesas y viajaron a su abdomen, aquel que me obsesionaba tanto, que me hacía sentir cosas extrañas cuando lo exponía; desafortunadamente aún traía esas molestas vendas, así que las fui subiendo hasta que tuve contacto directo con su piel. Él no se quiso quedar atrás y también empezó a meter su mano bajo mi chaqueta, pasándola de mi estómago a mi costado, haciendo que me retorciera por su contacto y las cosquillas que me provoco, por lo que me queje en su boca, sacando entre un gemido y una semi risa.

-¿qué pasa?-Peeta prácticamente hablo sobre mis labios con un tono risueño.

-nada sólo me hiciste cosquillas - dije en un suspiro.

-¿cómo? ¿Por hacer esto?- volvió a repetir el movimiento, esta vez con un poco de presión extra y subiendo por mi costado.

-s...si -reí al tiempo que sacaba mis manos de su playera para ponerlas alrededor de su cuello y atraerlo más hacia mí, dejando besos por su mentón, parte del cuello y finalmente llegando a su oreja, en especial a su lóbulo.

-bonita...-

-me encanta ver esta reacción al hacer esto -dije sobre su oído.

-eres mala Kat-

-¿yo?- dije juguetona, sin dejar de reír.

-sí, tú- sonrió mi chico mientras me volvía hacer cosquillas -porque sabes las consecuencias de dicha acción y -forcejeamos tratando de hacernos cosquillas - me metes en serios problemas –

-claro que no - entre empujones volví a besar su oído, dejando mis labios y mi lengua más tiempo. Peeta levanto mi muslo apretándolo con fuerza mientras suspiraba y buscaba mis labios.

Estuvimos un buen rato en el sofá, hasta que el fuego de la chimenea se extinguió y el cansancio se hacía presente; fue una noche tranquila, al parecer las pesadillas hicieron tregua y nos dejaron dormir. No se sí el frío fue un factor, ya que ambos permanecimos en la misma posición en la que nos quedamos dormidos, es decir abrazados.


n/a: Que tal? como que quiere subir la temperatura, pero no termina de subir, con eso de las nevadas, jajaja bueno espero sus comentarios, se que la estoy haciendo de emoción, pero así tiene que ser la cosa. Saludos y que la suerte este siempre de su lado.