Capitulo 4: ¿Aliados o enemigos?
Lluvia, simple, tranquila, un pequeño regalo de la naturaleza para los seres vivos que habitan el planeta, el caer de las finas y delicadas gotas de una pequeña llovizna era visualizada de dos diferentes formas en dos sectores de la reconocida aldea de Konoha, una de las mas poderosas dentro del mundo ninja.
Por una parte una chica de cabellera negro azulada, orbes perlas y piel blanca como la porcelana veía la pequeña capa de agua en forma de gotas que caía en la parte trasera de su casa.
Desde su ventana vigilaba atenta el jardín que una vez perteneció a su madre y ahora era ella quien lo cuidaba con esmero, o por lo menos eso era lo que intentaba ya que su mente divagaba en la charla que tuvieron ella y él chico del que se había enamorado con su padre.
Estaba inmensamente feliz de saber que era su esposa, pero triste al darse cuenta que pensar en eso era egoísta sabiendo que él esta enamorado de otra chica, y como su esposa ella debía apoyarlo en todo, aun sabiendo que de hacerlo lo perdería para siempre.
El rollo que mantenía en sus manos comenzaba a arrojarse de tantas veces que lo había apretado con fuerza cada vez que pensaba en eso. Tal vez ese pergamino tendría alguna pista de cómo arreglar todo ese embrollo.
Lenta y temerosamente comenzó a abrirlo, no sabia si su temor era por que fuera una trampa o porque si lo leía y encontraba una forma de que Naruto y ella fuera libres del compromiso y él corría a brazos de Sakura al terminar.
Suspiro, no, no tenia que pensar en eso, su felicidad era la de ella y por esa razón no debía temer, tomando la confianza suficiente abrió el pergamino completamente y al hacerlo una explosión de humo cubrió el lugar.
La Hyuga mantenía una posición de combate con su el estilo de su clan y doujutsu activo intentando visualizar algún rastro de ataque, pero en su lugar observo a una pequeña figura entre el humo que poco a poco se disperso dejando claramente a la vista a una chica de cabellos blancos en dos coletas, ocelos verdes y de una apariencia de una niña de entre 10 a 12 años, sentada tranquilamente en la cama de la primogénita Hyuga.
—Hola, pequeña ninfa —Saludó la niña con una sonrisa divertida.
Hinata no tenia ni la menor idea de lo que estaba pasando, ¿Quién era esa niña? Y ¿Por qué la llamo pequeña ninfa? En todo caso… ¿Qué era una ninfa?
— ¿Di-disculpa? —Pronunció confundida la de cabellera negra.
En otro sector de la aldea un chico de cabellos rubios, ojos azules y tres singulares marcas en sus mejillas parecidas a los bigotes de algún animal, se encontraba en su habitación dando vueltas de un lugar a otro como fiera enjaulada observando el pequeño pergamino que se debatía entre tomar o no.
Desesperado por sus propias acciones y su impotencia se detuvo alborotándose su cabellera aun más de lo que ya estaba, un grito de frustración se escapo de sus labios seguido de un suspiro cansado.
Finalmente camino al papel y decidido a enfrentar lo que fuera que contuviera, nuevamente dudo al levantar un poco el borde, ¿Y si no había esperanzas para él? ¿Y si resultaba que al final tenia que aceptar todo y rendirse a ese destino? o ¿si había una solución y podía salir de esa?, con lo ultimo en mente recobro su confianza, seguro que Hinata tampoco quería algo como eso, estar casado con quien no quieres, pero ahora que lo pensaba… ¿Hinata tenia a un chico que le guste?
Sacudió la cabeza al preguntarse eso, ni él supo porque lo hizo, tal vez solo curiosidad ya que no conocía mucho de ella que digamos, aprovecharía esos días libres que tenían antes del examen chunin y dado que su "querido suegro" le dio la orden de que tenia que visitarlos los próximos días y pasar algo de tiempo dentro del territorio del clan Hyuga podía aprovecharlos bien.
Nuevamente suspiro, se abofeteó tratando de concentrarse en lo que iba a hacer en lugar de perderse en el hilo de sus pensamientos nuevamente, finalmente abrió el pergamino por completo y al igual que con Hinata una explosión de humo cubrió el lugar, pero este se disperso de manera mas rápida dejando ver al joven en pose de pelea y con un kunai en mano.
Lo que vio al dispersarse el humo lo dejo perplejo, no era ni mas ni menos que una rara criatura de aspecto tierno con una apariencia de un lindo zorro blanco con unas extrañas extensiones parecidas a las orejas de un conejo con bordes rosas, tres puntos rojos cerca de estos y un par de aros dorados, saliendo de sus propias orejas, con un circulo en su espalda y un rostro parecido a los de los muñecos de felpa.
—Pero que… —Murmuró Naruto sorprendido por la pequeña criatura que no media mas que cualquier muñeco promedio.
—Vaya, al fin abriste el pergamino, creí que nunca lo harías —Él rubio escucho una voz dentro de su cabeza e intento encontrar al dueño de ella.
— ¿Quién es? Sal de donde estés —Ordenó volviendo a su pose de combate.
—Tranquilízate, soy yo —Profirió la extraña vocecita y la vista del chico paro en el pequeño zorro —Me llamo Kyubey, tu debes ser Naruto —Comentó meneando su cabeza de forma interrogatorio pero sin mover los labios o abrir su hocico.
— ¿Tú...? ¿Cómo es que te escucho si ni abres la boca ni nada? —Interrogó un aterrado Naruto en una esquina señalándolo con su dedo índice.
Kyubey lo observo confundido.
—Se llama telepatía, me comunico contigo a través de tu cerebro también puedo hacer que otros convencen de esta manera, claro eso siempre y cuando este dentro de mi rango —Respondió el animalito.
— ¿Y quién eres o qué eres? —Cuestionó nuevamente Naruto.
—Bueno… sobre eso… —
—Lo siento, me disculpo Hinata-sama —Habló la niña de cabellos blancos con una leve reverencia —Yo soy su nueva compañera —Sonrió de forma prepotente señalándose a si misma con el pulgar.
— ¿C-compañera? —Murmuró aun en estado de shock.
—Exacto, soy una shinigami, pero no me gusta que llamen así —Declaro claramente molesta.
— ¿Shinigami? —Repitió con miedo.
La shinigami lo noto.
—No se preocupe no voy a dañarla ni llevarme su alma, ya le dije que soy su compañera, además no tengo ese poder, a pesar de ser shinigami fui creada de un modo… diferente —Explicó de una forma sonriente pero sin darle importancia al asunto.
— ¿Creada? —Preguntó nuevamente la Hyuga.
La invocación entrecerró la mirada.
—Empieza a molestarme que solo repita lo que digo —
—L-lo siento… —Susurró avergonzada.
La extraña suspiro.
—Esta bien, yo también lo siento, y si, fui creada por Shiro-sama y a pesar de no ser una shinigami como el resto no quiere decir que no pueda matar, mis poderes se basan en drenado de energía y puedo hacerlo sin que el enemigo lo note y para cuando lo haga… pues todo habrá acabado —Comentó de forma sádica que Hinata sintió algo de temor pero algo llego a su mente.
— ¿Dijiste Shiro-sama? ¿Acaso es el mismo que nos caso a Naruto-kun y a mí? —Interrogó nuevamente la Hyuga.
—El mismo, pero toma diferentes formas y es difícil saber como referirse a él —Miró a través de la ventana la lluvia y las nubes oscuras en el cielo.
— ¿Diferentes formas? —La shinigami volteo con molestia —L-lo siento… —
—A veces es un joven, otras un adulto, pero la mayoría del tiempo se la vive con la apariencia de un niño, es difícil saber cual es su verdadera apariencia de esa forma —Exclamó revolviéndose su blanca cabellera.
—Pero… —Comenzó nuevamente la Hyuga llamando la atención de su compañera —Dijiste que eras mi compañera… ¿Qué quieres decir con eso? —Cuestionó con más confianza.
— ¡Ah!, eso… Shiro-sama nos nombro sus "compañeros"… pero la verdad sospecho que mas bien nos coloco esos términos para no llamarnos sirvientes —Respondió con un aura oscura y con una mano en la pared de una esquina.
Hinata rió de forma nerviosa pero logro preguntar.
— ¿Sirvientes? ¿Por qué? No lo creo necesario —
—Al parecer a un no lo entienden… usted y su esposo, al igual que todo lo que los rodea no son mas que un experimento, pura diversión de Shiro-sama —Exclamó sorprendiendo a la Hyuga.
— ¿¡Un juego! —Bramó molesto Naruto al escuchar las palabras del zorro.
—Sigo sin entender el porque los humanos reaccionan de esa manera, las emociones son algo extrañas y complicadas —Comentó el animalito ladeando su cabeza.
Naruto lo miro rabioso.
— ¿¡Y cómo se supone que reaccione! ¡Acabas de decirme que ese mocoso solo nos esta ultimando para su diversión! —Definitivamente estaba fuera de si.
—Es por eso que no lo entiendo, ustedes tienen mascotas, ganado y utilizan a muchos otros animales de este planeta, la única diferencia es que ellos no tienen libertad y ustedes pueden hacer algo, Shiro-sama organizo todo esto pero quiere que todo fluya por su propia cuenta y que ustedes sean quien tomen las decisiones sobre eso, nosotros solo estamos para observar y ser una guía con las habilidades que surgirán en ustedes, pero no tenemos ni debemos interferir —Explicó el del circulo en la espalda.
—Espera, durante todo el tiempo hablas en plural, eso quiere decir ¿Qué Hinata también tiene un compañero? —
—Exacto, tanto usted como su esposo tienen un compañero asignado como guía que estaba sellado dentro del pergamino y creo que él también lo ha abierto —Exclamó la shinigami sonriente.
Hinata no pudo evitar una mueca de preocupación mientras su vista giraba en dirección a la casa del rubio.
—Se ve que lo quiere mucho —Comentó la niña logrando un rojo intenso en su ama.
— ¡Shi-chan! —Chilló la ruborizada Hyuga.
— ¡No me llame Shi! —Gritó con furia asustando a la de ocelos perlas —Lo odio —Murmuró haciendo un puchero.
—P-Perdón… pero… ¿Cómo quieres que te llame entonces? —Cuestionó la primogénita Hyuga.
—Nory —Respondió sonriente —Son las siglas que tenia mi proyecto al ser creada, New Organism Revitalizador Young…N-O-R-Y —
La chica de cabellos negros quedo confundida por la extraña explicación, pero sonrió dulcemente
—Muy bien, Nori-chan —
Nory también sonrió.
—De acuerdo, le ayudare a atrapar a su hombre Hinata-sama —Declaró de forma enérgica.
—P-pero… creí que no tenias permitido interferir —Replicó nerviosa y ruborizada.
—De hecho la orden textualmente fue "No quiero que haya interferencia de su parte, no les den consejos sobre que hacer y no les den ninguna opinión sobre cual es la mejor decisión" pero nunca dijo que no podía darle consejos para verse mas linda —Dijo sonriente.
— ¿Qué es lo que harás? —Cuestionó Kyubey.
—No lo se, pero grandiosa ayuda resultaste ser y el pergamino también —Se quejo él rubio al no tener nada con que solucionar su problema.
—Ya te lo dije, no podemos interferir, la decisión que tomes, debes hacerla tú solo —Contestó el zorro.
—Lo mejor será que vaya a dormir, mañana va a ser un largo día —Comentó él dueño del Kyuubi dirigiéndose a su habitación.
El animalito solo lo contemplo mientras lo veía de forma curiosa, de verdad no entendía a los humanos y su comportamiento, pero lo que menos entendía era eso que llamaban emociones, todo eso era complicado e inútil ya que nublan el juicio, definitivamente esa experiencia podía servirle para conocer mas de sus costumbres y sus sentimientos.
y la parte introductoria se cierra... apartir del proximo cap empezara la verdadera historia...
sayo!
