HOLOOOO! Estoy muy contenta, muchas gracias por sus comentarios y por seguir la historia, y ahora si como lo prometido es deuda aquí esta el Capitulo. Bueno este capitulo es para complacer a muchas de ustedes, por lo que a las mentes inocentes y sensibles les pido se abstengan de leerlo, por favor papitos vean lo que leen sus hijos antes de dejarlos navegar a la buena de Dios por la red. Me hubiera gustado que fuera sorpresa jejej pero pues tenia que poner esa advertencia de CONTENIDO SEXUAL EXPLICITO.

No sean tan duros conmigo, es mi primer relato de este tipo. Suficiente, aquí esta el tan esperado Capitulo.

Capítulo 57

Desafortunadamente tuvimos que romper la burbuja en la que nos habíamos metido, debido a que Peeta recordó que tenía que ir a cerrar la panadería, incluso se sintió culpable por no pedirle a Paul que le avisará a Alex que yo había regresado y que iría un poco más tarde de lo común por nuestra plática. Así que mi chico salió por un momento, dejándome... con una sensación extraña.

Cuando regreso me encontró totalmente metida en la cama, incluso empezaba a quedarme dormida.

-¿por qué tardaste tanto? –

-es que... esta nevando mucho, me traje algunas cosas, puesto que lo más probable es que la nieve no deje que el distrito trabaje habitualmente, de hecho Alex tuvo muy buena venta porque mucha gente está tomando sus precauciones-

-¿en serio? - dije sorprendida - pero para las nevadas fuertes aún falta tiempo - me levanté para ver por la ventana una gran ventisca, sentí un gran alivio al ver a Peeta bien, saber que estaba conmigo y que su búsqueda del día de hoy no tuvo consecuencias, porque de ser así, me hubiera sentido demasiado culpable.

-si, el clima está loco, quede que mañana le avisaba a Alex si era necesario que se presentara-

-pues lo mejor es ir a la cama y ocultarnos de este clima - me encogí de hombros.

Diez minutos más tarde Peeta y yo estábamos abrazados envueltos entre frazadas, esta vez estábamos algo silenciosos, tal vez analizando todo lo que nos habíamos dicho o el cómo fueron pasando las cosas. Me sentí muy afortunada en tenerlo a mi lado, en que hayamos podido arreglar la situación y que no hubiera pasado a mayores, incluso llegue a pensar que tal vez tardaríamos más días en estar así, en que pasaría varias noches de insomnio o de pesadillas, pero afortunadamente no fue así.

Peeta beso mi cabeza, apretándome con fuerza -te quiero mucho bonita –

-yo no te quiero Peeta - el abrió los ojos exageradamente, lo pude ver porque aún teníamos la luz de la lámpara encendida - yo te amo - agregue con una sonrisa.

No fue necesaria otra palabra, sólo sellamos todo lo dicho con un beso, pegando nuestros labios que ya muy bien se conocían, llevando un ritmo tranquilo, tierno, pero al mismo tiempo fue un beso que reavivo muchas sensaciones, deseos.

Él fue quien llevo la situación, deje que todo fuera a su modo, dejándome llevar por sus caricias, por la increíble sensación de su lengua vagando por mi boca y al mismo tiempo bailando con la mía.

Después de besarnos innumerables veces, nos abrazamos, yo ponía mi oído en su corazón, el dormirme con la cadencia que este generaba era lo que más me gustaba, pero hoy no era suficiente.

-¿Peeta? - dije sin voltear a verlo.

-dime-

-nada, sólo comprobaba si... ya estabas durmiendo –

-no, aún estoy en mis cinco sentidos –

Voltee a verlo y tenía una hermosa sonrisa, era como sí mi Peeta nunca se hubiera ido, como si ese veneno nunca lo hubiera alejado de mi.

-hola - dije sin dejarlo de ver.

-hola- contesto divertido al momento que nuevamente me acercaba a sus labios, pero esta vez me removí entré las sábanas para terminar sobre de él.

Él rápidamente me abrazo poniendo sus brazos alrededor de mi cintura, mientras que yo ponía mis manos sobre su pecho, el beso fue igual de intenso que todo lo que sentíamos, lleno de amor y... pasión al mismo tiempo.

Mi boca buscaba la suya como sí jamás la hubiera sentido o como si jamás lo volvería a sentir, enviando corrientes eléctricas por todo mi cuerpo, en especial en aquellas zonas donde pasaban sus manos.

No pude evitar lanzar un gemido cuando lentamente fue metiendo las manos entre mi pijama para tocar mi piel directamente de mi espalda y cintura.

-oh Peeta -dije al tiempo que disfrutaba de sus caricias delicadas, tiernas, en especial cuando su mano decidió bajar más de mi espalda, superando el resorte del pantalón, sin reparos, sin titubeos.

-me encantas bonita –

De alguna extraña forma encontré el modo de subirle la playera, esta vez no traía esa molesta venda, lo que me hizo recordar que tenía que regañarlo más tarde porque me subió cargando, siendo que aún no le habían autorizado hacer ese tipo de esfuerzos, pero ahora lo que menos quería era empezar una discusión, donde ninguno de los dos cederíamos.

Decidí ser un poco atrevida y termine de quitarle la playera para poder acariciar su pecho y abdomen, él no lo sabía, pero esto me hacía sentir muy bien, su cuerpo tenía un extraño pero placentero efecto en mí.

-tú también me encantas - le susurre en el oído, que hizo que lanzara un leve gemido y me apretara por el trasero.

Empecé a depositar besos por toda su mandíbula, cuello y pecho, al ir pasando pude sentir su... reacción y el efecto que causaba. Él no dejo de acariciar mi espalda y cintura, puedo decir que mis pantalones de pijama ya estaban a media cadera, así como la playera sólo faltaba zafarla de los brazos y el cuello.

Regrese a su boca y sentí como su erección seguía creciendo, haciéndome sentir poderosa, porque sabía que mi cuerpo estaba causando esto, que pequeños movimientos o besos lo... encendían más.

-Kat -suspiro -yo... –

-sh sh -lo silencie con otro beso, mientras que termine por zafarme la playera de los brazos, sólo fue cuestión de separarme un momento de su boca para terminar de quitármela y quedar en sostén; agradecí mis prisas de más temprano, cuando tome mi ropa interior sin fijarme puesto que Peeta estaba muy atento esperando que entrara a la ducha cuando estaba aún muy molesto, ya que tome aquel conjunto que me envió Effie, el que estaba lleno de encajes, que curiosamente se amoldaba muy bien a mi cuerpo, resaltando un poco mi busto. Al momento que él me vio en esta prenda, no quito la vista de mi pecho, recorrió mis brazos hacia arriba y no me permitió seguir besándolo durante un momento.

Al regresar a besarlo el contacto de nuestra piel directa me hizo sentir el doble de hormigueo por todo mi cuerpo, concentrando en mí bajó vientre un gran revoloteo.

-Peeta -esta vez fue mi turno de gemir al sentir sus manos avanzar de un modo lento y tortuoso por mi espalda hasta llegar a mis hombros.

-esto... no puedo de...- sus palabras no eran coherentes, no fluían como era su costumbre.

-no digas nada - nuevamente estaba cerca de su oído y sin pensarlo, mi cuerpo actuó, era como puro instinto, porque hasta yo misma me sorprendí al momento que moví mis caderas sobre las de él, en un movimiento muy sugestivo.

-oh... bonita - Peeta beso mi hombro, recorriéndolo hasta llegar a mi cuello y finalizar en mi boca, sus manos no dejaban de tocarme, incluso jalo un poco hacia abajo uno de los tirantes del sostén.

-Peeta, yo -dude un poco en seguir hablando, él de inmediato detuvo cualquier movimiento, abriendo sus ojos para verme fijamente, fueron unos segundos pero nos quedamos viendo sin hacer ni decir nada, hasta que decidí romper el silencio - Peeta yo... yo quiero que... - mi voz se escuchaba muy alterada - hagamos el amor, quiero estar contigo - termine por susurrarle, sintiendo que mis mejillas ardían del bochorno que me dio al decir eso.

Él se quedó quieto, no dijo nada, sólo me veía, provocando que me sintiera más avergonzada aún - Kat te amo y sabes que no es… –

-si lo sé -no le permití continuar, para después dar un leve roce en sus labios, los cuales me recibieron muy bien - yo también te amo y... estoy lista –

Eso era muy cierto, yo lo deseaba, no sólo eran cuestiones de hormonas, si no que sabía que lo amaba más que a nada, así que quería estar con él, sentirlo y que él me sintiera de esa manera tan íntima; a parte llevaba ya más de 20 días tomando las pastillas que me dio mi madre para evitar un embarazo.

Peeta me tomo del rostro y acaricio mis mejillas con sus pulgares, después beso mis labios despacio, sin prisas, aprisionando mi labio inferior con sus labios, jalándolo una y otra vez, provocando que mi cuerpo sintiera cada vez una urgencia mayor, pero al mismo tiempo disfrutaba de cada sensación, de cada caricia, de cada hormigueo que sentía.

Lentamente Peeta nos fue levantado hasta que término sentado, pero en ningún momento dejo de darme besos en la boca, mejilla o cuello. Estuvimos sentados un momento, yo aprovechando la posición, pasando mis manos por toda su espalda, incluso jugué un poco con el resorte de su pantalón, él por su lado, me tomaba por mis hombros bajando lentamente por mis brazos para después situarse en mi cintura, sus manos eran tan cálidas.

De repente empecé a sentir una leve presión, empujando hacia un lado, lo que me daba la señal de que mi chico quería que nos recostáramos, al menos yo, así que apoye la espalda sobre la cama, mientras mi estómago brincaba por los nervios de lo que estaba por pasar.

Peeta acomodó la mitad de su cuerpo sobre de mí y la otra mitad sobre su costado y comenzó a besarme por el cuello, para ir bajando hacia mis hombros, al mismo tiempo que los acariciaba y se llevaba a su paso los tirantes del sostén. Mi pecho subía y bajaba rápidamente por la excitación, así que trate de controlarme y concentrarme en su cuerpo, en hacerlo sentir tan bien como yo me estaba sintiendo, subí y baje mis manos a través de su espalda, dejando un leve roce y en algún momento aproveche para besar su lóbulo, a sabiendas que esto lo excitaba mucho.

Lanzo un gemido que término ocultado en mi cuello al esconder su rostro ahí; yo aproveche su cercanía y bese su hombro hasta que mi chico empezó a bajar hacia mi pecho, haciendo a un lado la copa del sostén y poder besar mi pecho derecho, que provoco que me arqueara, dándole mejor acceso y suspirara o más bien gimiera de una forma que yo misma desconocí.

En el momento que arquee la espalda Peeta aprovecho para meter su mano y empezar a luchar con el broche del sostén, pero al final lo tuve que ayudar puesto que no podía deshacerse de él. Cuando al fin esa pieza de lencería quedo fuera, mi chico me veía fijamente a los ojos, al tiempo que su mano subía lentamente por mi abdomen y costado para finalizar sobre mi pecho, el cual acaricio lentamente. En cuanto sentí ese rocé busque la boca de mi chico para callar un poco los sonidos que salían sin mi permiso de mi boca. Sentía como la excitación se apoderaba de esa zona con cada roce, en especial cuando pasaba su pulgar sobre mi pezón, provocando una humedad en mi intimidad.

-bonita, eres muy receptiva -Peeta me hablaba al oído con una voz muy ronca.

No entendí del todo su comentario, pero ahora no era el momento de explicaciones, así que no dije nada y empecé a bajar mis manos por su espalda, disfrutando de cada músculo hasta toparme con su pantalón que fui bajando al ritmo de sus caricias.

Peeta estaba muy excitado, al igual que yo, así que por un momento dejo sus caricias para deshacerse del pantalón que le había dejado a la mitad y empezar por bajar el mío, lenta y tortuosamente, aprovechando su paso para acariciar mis piernas, incluso al subir hacia mi rostro aprovecho y dio un par de besos en mi muslo y abdomen. Yo sólo cerré los ojos tratando de no perder la cordura, tratando de disfrutar cada instante, cada caricia.

Cuando al fin su rostro estuvo a la altura del mío, no pude evitar abalanzarme a sus labios, dejando que mi lengua invadiera su boca, buscando con desesperación a la suya. Al estar besándonos, Peeta no dejo de pasar sus manos por mi cuerpo, acariciando mis brazos, mi pecho, incluso mis muslos; yo enterraba mis manos en sus rizos, haciendo presión para no despegar nuestros labios.

Me sentía explotar, estaba demasiado excitada, mi cuerpo dominaba cada instante, por lo que empecé a mover mi cadera buscando un poco de... ¿alivio?, así que pude comprobar que mi chico estaba en las mismas circunstancias, que en esta ocasión no había vuelta atrás, que hoy era el momento.

-Bo... bonitaaa -suspiro Peeta tratando de controlarse, de no perder la control.

-Peeta, te amo, te quiero, te necesito - dije como una avalancha, sintiendo una gran desesperación, era algo extraño, como si no estuviéramos lo suficientemente cerca, necesitando aún más.

Pude sentir la mano de Peeta sobre mi cadera, jugando un poco con el resorte de mis pantaletas, así que volví a levantar mis caderas para que entendiera el mensaje y las bajara al mismo tiempo que yo metía mis manos entre su bóxer, por lo que pronto los dos estuvimos desnudos.

A pesar de que afuera estaba nevando, yo me sentía muy acalorada, en el momento que Peeta deslizo mis pantaletas hacia abajo sentí arder mis mejillas, pero mi calor fue a un más cuando le empecé a bajar su bóxer y su excitación se vio en todo su esplendor.

-ese sonrojo me encanta - comento sobre mi cuello.

-no te burles de mi - reí nerviosamente.

-claro que no, lo digo en serio - fue dejando un camino de besos por mi cuello y hombros, hasta que llego a uno de mis pechos.

Cuando su boca estuvo en contacto directo con mi seno, pude sentir como su lengua hacia círculos sobre mi pezón, mientras que su otra mano acariciaba el otro.

-oh... Peeta - gemí - eso...- no ataba ni desataba mis palabras.

Mi chico cambio de seno, no sin antes darme una sonrisa lasciva, juguetona, sabía perfectamente lo que hacia. Yo solo me deje llevar disfrutando de cada caricia, de cada beso, incluso mis manos estaban sobre su cabeza alentándolo a que siguiera, recorriendo sus risos una y otra vez.

La humedad en mi entrepierna seguía en aumento, sentía que perdía el control de mi cuerpo, que el bajo instinto me dominaría, dejando la cordura a un lado.

Peeta no estaba mejor que yo, su forma desesperada de besarme, de acariciarme, me indicaba que también estaba al borde de la locura; cuando nuestras bocas se volvieron a unir fue con demasiada pasión.

-Katniss, no puedo más - el prácticamente estaba sobre mi.

-ni yo, esto es... –

-una locura, tal vez... -respiro profundamente -necesitamos relajarnos, no, no quiero hacerte daño –

-¿qué?- por un momento pensé que se estaba arrepintiendo, que no me deseaba como yo a él, pero me sonrió de una manera tan tierna y tranquila que me indico perfectamente a que se refería.

-es nuestra primera vez, así que... -mi chico se sonrojó - dime si te lastimo, no dudes en detenerme, por favor –

-yo, claro, estoy segura de que no será necesario, yo te deseo, quiero estar contigo - volví a sonrojarme y fue en ese momento que me pregunte ¡¿por qué no habíamos apagado la lámpara?!

Peeta volvió a besar mi boca, pero esta vez fue lento, tranquilo, mientras que yo apenas rozaba sus hombros y espalda con las yemas de mis dedos. El beso mi cuello al momento que una de sus manos rozaba mi muslo para abrir mis piernas y poderse acomodarse entre ellas, la expectativa era tan alta que, ambos respirábamos muy agitados.

Cerré los ojos al momento que sentí como me iba penetrando, lentamente, ayudado por lo bien lubricada que estaba, esperando que mi cuerpo se adaptara poco a poco, él se detuvo cuando sintió mi barrera, mientras que yo sentía una fuerte presión, combinada con la excitación de su intromisión.

-Kat, bonita mírame- Peeta hablaba con un poco de dificultad, pero eso no le impidió que su nariz recorriera mi mandíbula que estaba muy apretada para después depositar un beso en mi mejilla.

Al abrir mis ojos me encontré con los suyos, con aquellos ojos azules, los que me alimentaron, cuidaron y protegieron antes del veneno, brillaban con gran intensidad, podría decir que con emoción.

-sigue - conteste sin romper contacto con muestras miradas - sigue por favor - moví mi cadera hacia arriba, buscando que continuara su camino, que de una vez por todas rompiera esa barrera que nos impedía seguir adelante, de disfrutar de nuestros cuerpos, de esa compenetración que había entre nosotros.

-tranquila, sólo dime si - Peeta siguió su camino, aún con extrema precaución y a leguas se veía que estaba haciendo un gran esfuerzo por contenerse.

-estoy bien -jade - sólo hazl...-me quede a mitad de la palabra porque él término por atravesar esa barrera, provocando un leve dolor que fue subiendo lentamente hasta desvanecerse y pasar a sentir todo su tamaño, a ser consciente de lo conectados que estábamos.

-oh, ¿estás? Oh cielos - Peeta respiraba muy agitado -¿estás bien? –

-si, sólo, dame un segundo - conteste más que nada con un pujido aferrándome a su cuello y espalda, de hecho le di un leve mordisco a su hombro. No había manera de describir lo que sentí en ese instante.

Peeta me beso en la boca, apretando mi labio inferior con fuerza, jalándolo, mientras que una de sus manos busco la mía para entrelazarlas y de esa manera empezar con un movimiento cadencioso entre nuestras caderas, con un vaivén lento en un principio para ir subiendo de velocidad, era como sí nuestros cuerpos solos supieran que hacer, encontrando el compás perfecto.

Podía sentir a la perfección como el entraba y salía de mi, haciéndome sentir cada parte de su longitud. Gemí de una manera, que de haber habido alguien más en la casa me hubiera escuchado desde la planta baja, pero por más que intentaba retener dichos sonidos me era imposible, y al parecer a Peeta también le era difícil no hacer ruido.

-esto... oh bonita... yo estoy...-él hablaba entre jadeos o más bien intentaba.

-oh si, Peeta -respire profundo y busque su boca para callar un poco todas las incoherencias que salían de nuestras bocas.

El soltó mi mano para acariciar mi muslo y abrirme un poco más de paso, generando una mejor fricción entre nuestros cuerpos que me estaba llevando a la cima, más cuando decidí pasar mi pierna izquierda alrededor de su cadera, sintiendo que éramos uno sólo, que no había nada que nos pudiera separar.

-Kat, voy a, no puedo - mi chico intentaba decirme algo pero yo no podía entenderle, porque estaba fuera de mi, empezaba a cerrar los ojos y ver destellos como cuando te golpeas con algo en la cabeza, llegue a preguntarme si me desmayaría.

-s... si Peeta, aaaahhh - grite cuando el acaricio mi pecho haciendo círculos en mi cima endurecida y tocando un punto de mi interior que provoco un hormigueo multiplicado por 1000 que salía de mi vientre al resto de mi cuerpo y al mismo tiempo sentí como me relajaba y perdía el control total de mi cuerpo, perteneciéndole por completo a él para que lo manejara como quisiera, dejando que el orgasmo dominara todo mi ser.

El volvió a entrar y salir de mí una vez más, para después desplomarse sobre mí unos instantes mientras su cuerpo terminaba de mezclarse con el mío. Nos quedamos quietos por unos instantes, esperando que nuestras respiraciones se regularizaran; el aún estaba dentro de mi cuando hablo con una voz muy ronca -esto -hizo una pausa - es lo mejor que me ha pasado, te amo Katniss Everdeen - sentí su sonrisa sobre mi cuello.

-yo también te amo Peeta Mellark - acaricie su espalda y después busque su boca para agradecerle lo bien que me había hecho sentir, para decir con ese beso lo que no se podía decir con palabras.

Peeta como siempre busco mi comodidad, me pasó una toalla húmeda y recupero mis pantaletas en el desorden de ropa que había quedado; mientras yo me ponía la prenda el veía por la ventana.

-no ha parado de nevar, es extraño que este cayendo semejante tormenta, al parecer mañana no habrá mucha actividad –

-ven aquí Peeta, te vas a enfermar - él estaba sólo en bóxer.

No le hablé dos veces, a pesar de su pierna artificial, dio un brinco a la cama envolviéndome en un abrazo que impidió que me pusiera la playera que tenía en manos. Un instante más tarde estábamos entre las cobijas abrazados semidesnudos, disfrutando de la calidez de nuestros cuerpos.

-bonita ¿cómo te sientes? - yo pasaba una y otra vez la mano sobre su pecho al estar recostada prácticamente sobré de él.

-muy bien - sonreí y bese su pecho - un poco cansada -en eso mentí, me sentía muy cansada, había sido un día difícil, con un sube y baja de emociones, a parte de la caminata en el bosque, puesto que tenía días sin hacerlo.

-pero no...¿no te lastime? ¿No te sientes incómoda? - levanté la vista para verlo fijamente y darle una sonrisa traviesa.

-tu crees que sí me hubieras lastimado, habríamos terminado así –

-ósea, espera, ¿si te hubiera lastimado no estaríamos aquí acostados? ¿Me hubieras echado? - dijo sorprendido.

-no tonto -reí -me refiero haber terminado tan -trague un poco de saliva - tan apasionadamente - sonreí.

-oh bonita - el me envolvió con fuerza entre sus brazos - eres la más increíble, gracias por todo –

-gracias a ti por cuidarme y - sonreí nerviosa - procurarme tan bien - acaricie ligeramente su entrepierna con la parte interna de mi muslo para darle a entender a que me refería, él dio un pequeño brinco.

-me encantas- Peeta término la frase y beso mi cabeza, para después sumirnos en un profundo sueño.


N/A: ufff o Dios esta vez se sobrecalentaron y exploto la cosa, como dirían en mi tierra exploto el boiler (calentador de agua) ¿qué les pareció? Es la primera vez que escribo algo así, no se si estuvo bien, muy lanzado para el tipo de historia o muy ñoño jajaja. Saben que puedo recibir todo tipo de crítica, en especial la constructiva. Les dejo muchos saludos y gracias por seguir la historia hasta este momento.