woooorales, estoy mega contenta, mas de 800 reviews, esto es genial, mil gracias por sus comentarios, en esta ocasión me sacaran mas de una sonrisa, mas bien las carcajadas, neta estoy super FELIZ, no tengo palabras para agradecerlos, así que mejor les dejo el siguiente Capi. Saludos.


Capitulo 58

Fui despertada por unos besos en mi nuca, cuello y hombros, fue una sensación, totalmente placentera, y más porque Peeta me envolvía entre sus brazos.

-buenos días -dijo sobre mi oído.

-hola- trate de estirarme, pero él no deshizo el abrazo -¿que hora es?- No estaba del todo segura, pero podría decir que era tarde, puesto que en la ventana entraba más luz de la normal.

-son casi las nueve-

-¡la panadería! cielos es muy tarde -voltee a verlo afligida, como era posible que durmiera tantas horas y sobre todo sin pesadillas.

-tranquila bonita- acaricio mi mejilla de una forma tan sutil - sigue nevando, cuando desperté baje hablarle a Alex para decirle que no se presentara, ya era algo tarde pero como desde anoche me puse desacuerdo con él de que le avisaría, pues aún estaba en casa, de hecho la nieve no creo que deje salir a muchos-

-¿a qué hora despertaste? –

-hace como... hora y media que le hablé, pero volví contigo y dormí otro poco –

-entonces ¿harás pan aquí? –

-tal vez más tarde- él se acomodó y nos arropo con las cobijas, ambos seguíamos en ropa interior - ahorita sólo quiero estar con mi chica –

-eso me parece muy bien – sonreí y bese su mejilla.

Nos levantamos cuando nuestros estómagos demandaban comida, y como era una sensación que ambos odiábamos bajamos en pijama a preparar algo. Peeta horneo un poco de pan para nosotros y dejo preparada un poco de masa para más tarde tener algo de pan por si la tormenta cedía y alguien venía a buscarlo.

Yo me sentía algo cansada, supongo que por entrar al bosque después de varias semanas de no hacerlo, lo que también tenía era una leve molestia en la cadera que se extendía a mi entrepierna, pero eso ni tenía nada que ver con el bosque.

Prácticamente no hicimos nada en el día, sólo nos la pasamos en el sofá abrazados y besándonos, viendo como el fuego consumía los leños, platicando un poco de mi empleo, de mis planes de llevarme el calentador de Prim y también de como Saúl estaba haciendo un excelente trabajo.

La tormenta había pasado ya entrada la noche, era como si la naturaleza hubiera estado a nuestro favor para que nadie nos molestara, para que no apareciera un Haymitch borracho o alguien más en la puerta, incluso el teléfono no sonó en todo el día. Sólo decidí hacerle una llamada a Tiffany para ver si habría actividades en la escuela el día siguente.

-no lo sé, si amanece nevando lo mejor será que no, te hablare temprano para confirmarte, tal vez sea necesario empezar más tarde en lo que vemos como acondicionamos la escuela para que este apta para los niños –

-muy bien y sigue contando con el calentador que dije -Peeta me distrajo haciendo señas -espera un momento Tiffany - tape la bocina -¿qué dices? –reí

-digo que yo también les puedo prestar un calentador, en mi casa nadie lo ocupa - mi chico se encogió de hombros.

-ok, Tiffany, Peeta dice que él también nos puede ayudar con un calentador-

-oh que bien, entonces te hablo mañana para ver si vamos más tarde o en horario normal –

-si esperó tú llamada temprano, que pases buena tarde –

-sí, igualmente y Katniss muchas gracias por preocuparte –

Nos fuimos temprano a la cama, después de darnos un baño; mientras yo esperaba que Peeta saliera de ducharse cambie las sábanas por unas limpias y cepille mi cabello, cuando lo estaba trenzando mi chico salió del baño.

-deberías esperar a que este secó- dijo mientras se alborotaba su cabello con una toalla para secarlo - a parte me gusta suelto -me lanzo una sonrisa.

-ósea que no te gusto cuando lo llevo así - quise molestarlo.

-claro que no, me encanta, pero también me gusta cómo te ves con el cabello suelto - él me veía a través del espejo.

-está bien, hoy estoy complaciente - me deshice la trenza.

-mmm esas palabras me gustan - Peeta levanto varias veces las cejas.

Volvimos hacer el amor, esta vez dejando los sonrojos y el nerviosismo a un lado, fuimos lento, disfrutando de cada caricia, de cada beso, del cuerpo del otro. Empezamos a conocer mejor nuestros cuerpos, tanto el propio como yo el de él y él, el mío, dejando que la ternura fuera parte esencial en cada contacto.

Nuevamente pase una noche sin pesadillas durmiendo de corrido y de una manera tan relajada. Esta vez fui yo quien despertó a Peeta, no sin antes observarlo durante un buen rato, viendo como dormía tranquilo, siguiendo el ritmo acompasado de su pecho; desafortunadamente tenía que levantarlo si no quería que se hiciera tarde para empezar el día en la panadería.

Bese su hombro y seguí con su cuello, para después hablar sobre su oído - hola guapo, es hora de empezar el día - termine por darle un leve toque a su lóbulo con mis labios, viendo al mismo tiempo como se estremecía aún con los ojos cerrados.

-como- se empezó a estirar -me gustaría que otra vez la nieve nos mantuviera aquí –

-mmmm suena tentador –

-sí, no abandonaríamos esta cama, te mantendría aquí - de repente Peeta me envolvió entre sus brazos, aprisionándome, para empezar a besar mi frente, mis mejillas, mi nariz, a la vez que su mano iba hacia abajo por mi espalda hasta llegar a mi trasero.

Si no hubiera sonado el teléfono, seguramente nos hubiera costado mucho trabajo salir de la cama; salí corriendo tomando la primer playera que me encontré a mi paso, pero aún así no alcance a contestar, por lo que llame a Tiffany, ya que probablemente había sido ella.

Resulto que la tormenta se calmó y pudimos recibir a los niños, no sin antes poner a trabajar los calentadores para que fuera más agradable para todos.

No pude evitar pensar en Peeta y todo lo que había pasado el fin de semana, así que estuve muy distraída, afortunadamente el frío tenía calmados a los niños, respondiendo bien a las actividades, incluso en esa ocasión les caten, tenía tiempo que no lo hacía, no al menos con tanta gente a mi alrededor, los niños se vieron muy entusiasmados en aprender la canción, como era el grupo de los más pequeños pasamos un momento agradable.

Tiffany me pidió ayuda para seguir acondicionando la escuela, me hablo de las medidas que debíamos tomar si alguno de los niños venía enfermo, así de cómo ir ajustando nuestro programa si era necesario suspender las clases. Hilary apareció para ir tomando nota de las carencias que se tenían y nos platico que había hecho lo mismo con la fábrica por lo que pronto llegarían del distrito 3 unos calentadores de alta tecnología para acondicionar el lugar, así como barredoras especiales para tener las calles libres y poder transitar.

-sabes que no me gusta ser entrometida -dijo Hilary cuando caminábamos hacia la aldea de los vencedores -pero espero que todo esté bien con Peeta, que si tu... bueno quisieras platicar, yo estoy para escucharte-

-gracias, y si todo quedo aclarado -sonreí -estamos bien –

-me alegra escucharlo –

Peeta también tuvo un día difícil, mucha gente empezaba a surtiste de provisiones por sí el clima llegaba a empeorar, así que las galletas y polvorones estaban siendo muy solicitadas.

Haymitch apareció por la panadería cerca de la hora de cerrar, llevaba una extraña bolsa al hombro, supongo que llena de botellas de licor.

-díganme -arrastro las palabras, símbolo que había estado tomando - el par de exagerados pudo -hipo- arreglar sus diferencias –

-te parece que aún estamos molestos - conteste irritada.

-mmm no, sólo molesto, porque son un par de muéganos, no pueden estar separados - volvió a hipar.

-¿muéganos? - contesto Peeta

-si ya saben, ese dulce que es pegajoso y está todo comprimido –

-no sabemos de qué rayos hablas - me preguntaba porque le seguíamos la corriente.

-vamos, ¿que no les toco probarlo en el Capitolio? son unos dulces muy viejos por lo que tengo entendido –

-no - Peeta se quedo pensando - creo que no nos toco probarlos –

-tontería, han desviado la conversación - agitaba las manos.

-tú fuiste el que sacó el término, y en realidad no te incumbe –

-oh preciosa claro ir si, se ponen imposibles, él estaban histérico, y tú te aíslas de todo mundo, ambos por tonterías –

-bueno cuando tengamos otro problema, que esperó que no - Peeta me abrazo -no iremos a verte para no molestar tus borracheras. Lo arreglaremos nosotros – me beso en la mejilla.

-sí, no te preocupes, todo estará bien –

-tonterías - al parecer esa palabra era su preferida cuando estaba borracho - en realidad venía para... bueno mañana viene el tren, quisiera mandar un paquete, pero... como ven, voy estar muy ocupado -levanto el hombro señalando la bolsa - tal vez no me de tiempo de ir, así que después de aguantarlos por tanto tiempo –

-¿aguantarnos? - lo interrumpí.

-sh sh, si necesito que me pasen a dejar este paquete - saco una pequeña caja, bien forrada, era difícil saber que contenía, podría ser un libro, un portarretratos o cualquier otra cosa. Traía con su horrible letra la dirección de alguien en el Capitolio, así que supuse que era para Effie.

-es para Effie verdad –reí

-eso a ti no te importa, puede ser para ella, para nuestra guapa presidenta, para Plutarch o cualquier otra persona-

-¿Plutarch? ¿Tienes comunicación con él? - el tono de Peeta me indico que estaba muy molesto.

-después de todo lo que ha hecho con sus tontos programas-

-él es mi amigo, independientemente de lo tonto que puede llegar a ser –

-pues yo no llevare ese paquete y Katniss está ocupada toda los mañana en la escuela –

-ok, no es para él, es para otro amigooo -

-al que le pides el licor ¿no es así? -las ganas de Haymitch porque lleváramos el paquete me abrió los ojos y me hizo suponer que tenía que ver con su vicio.

-van hacerme el favor o tendré que ver sí Paul o tal vez Steven lo hacen -él se empezaba a ver irritado.

-si está bien yo lo envío- término diciendo Peeta, quien más tarde apuntó la dirección para ver si podíamos averiguar de quien era.

Al siguiente día a la salida de los niños, uno de ellos, Peter de sólo 5 años, me arrastro para que hablara con su mamá, poniéndome algo nerviosa.

-mira mami, ella es mi maestra, ayer nos enseño la canción que te dije- su mamá era más o menos de la edad de Tiffany, recuerdo haberla visto teniendo a Peter en la mesa de mi casa, fue la primera vez que Prim asistió a mi madre en un parto.

-hola Katniss, soy Tina, ayer Peter regreso muy contentó -sonrió mientras tomaba en brazos a Peter.

-hola, me alegra que le gusté la escuela-

-me dijo que hablara contigo para que me enseñarás la canción y se la cantara antes de dormir, se frustró un poco cuando le dije que no la conocía -

-yo... pues no esperaba ponerla en aprietos -

-ojalá mañana me puedas pasar la letra -

-claro, también Peter le puede ayudar a cantarla, hoy la estuvieron practicando-

-suena bien- la mujer volteó a ver al niño.

-Peter, porque no le enseñas lo que aprendiste hoy a mamá de la canción y mañana yo se la paso en un papel-

-si maestras - dijo algo... avergonzado el niño.

-despídete Peter, tenemos que irnos-

El pequeño me estiro los brazos y se colgó a mi cuello, para después darme un sonoro beso en la mejilla, cuando lo regrese a los brazos de su madre llevaba un hermoso sonrojo. Era la primera vez que un niño hacia eso, lo que me hizo sentir muy bien y al mismo tiempo extraña.

-lo veo y no lo creo -di un fuerte brinco al escuchar a Johanna hablar atrás de mí.

-¿Johanna? ¿Qué estás haciendo aquí? -

-Cuando Peeta me dijo que tenías un empleo no lo creía y menos tratando con niños, tú la chica en llamas, la ruda Katniss, conviviendo con pequeños-

-oh vienes entrando y ya estas fastidiando - empecé a caminar hacia adentro para dejar todo en orden.

Al caminar unas niñas del grupo de Lucy pasaron corriendo gritando -adiós maestra, hasta mañana-

-que descansen-dije

-wooo esto es genial descerebrada -Johanna me seguía.

-no respondiste ¿qué haces aquí?-

-vamos date prisa, Peeta dijo que pasáramos por él para ir a comer y platicar de todo lo que pasó por aquí-

Y así fue, pusimos a Johanna al día, aunque mi madre le contó varias de las cosas que nos pasaron, ella hacia expresiones como: desgraciada Susan o Kate perdedora; también nos puso al día del bebe y de como los distritos vieron la visita de Paylor, es decir no se dieron cuenta que las cosas se pusieron difíciles, que lo vieron como rutinario, lo que si es que ya empieza a circular el complot del distrito 13, por lo que la gente no está nada de acuerdo con una nueva rebelión, dejándonos más tranquilos, porque eso quiere decir que apoyan la forma de gobernar de Paylor y como dijo Peeta, no tienen problemas conmigo,

Nos dijo que vio a Paylor en el distrito 6, que le pidió que viniera unos días para ver cómo funcionaban las cosas con Saúl y el resto de la comitiva, pero también creo que Alex tenía que ver, porque estaba muy molesta de que no la recibió como esperaba, no como la despidió, dijo que había sido muy frío y evasivo, así que me pregunte si tal vez sería bueno comentarle de Casie.

-Rayos, porque Paylor no me mando mejor en primavera - Johanna veía por la ventana -se ve que afuera hace mucho frío-

-al menos no llegaste el domingo, cayo una tormenta tremenda -le dije mientras veía una lista que me paso Tiffany de posibles libros o programas para ayudarme a impartir mejor las clase, el Capitolio lo había enviado para que cada profesor se fuera actualizando de la mejor manera.

-nos mantuvo en casa todo el día- agrego Peeta lanzándome una sonrisa traviesa.

-que horror, su distrito ha de ser muy aburrido en esta época, a parte que feo salir a la nieve-

-se arman buenas batallas de bolas de nieve, son divertidas-dijo Peeta

-no cabe dudas que aún son unos niños -río Johanna.

Esa tarde la pasamos platicando en la casa, de mi empleo y como se había dado las cosas; a pesar de que Johanna renegaba mucho del frío insistió en que fuéramos con Peeta a la panadería, era obvio que quería hacer su lucha con Alex, quien nos vio entrar y prácticamente salió corriendo, diciendo que tenía cita con el doctor Marck para ver si aun tenía que seguir con ejercicios o ya lo daba de alta definitivamente.

Al día siguiente deje a Johanna invernando, puesto que con trabajos sacó la cabeza de entré las cobijas para decir un ok cuando le dije que me iba a la escuela. Al parecer el frío no era su fuerte, más pasando tanto tiempo en el distrito 4, que era de tierra más caliente.

Johanna insistió que fuéramos a la reunión de cada jueves que hacían los chicos en el quemador, yo me rehusé, pero me dijo que no fuera amargada, que aparte yo aislaba también a Peeta de la diversión, ya que él dijo que prefería mejor quedarse en casa, así que al final accedimos, yo porque recordé que Peeta se veía muy relajado y divertido la vez anterior y también porque no perdía nada en ir un rato.

Fuimos muy bien recibidos, en especial por un chico llamado Fred, que era del distrito 9, pero al no quedarle nadie prefirió aventurarse y venir a un distrito nuevo, porque prácticamente eso éramos, ya que se ha tenido que reconstruir muchas cosas; él nos dijo que se alegraba de que por fin nos animáramos a ir, pero mientras hablaba no dejaba de ver a Johanna, viéndola de arriba hacia abajo. Por lo que me dijo Peeta, él era el organizador, se había encargado de convencer a varios... adultos para poder reunirse aquí.

Johanna no perdió el tiempo y se lanzó a platicar con Alex, Casie los estuvo observando durante un buen rato, hasta que vio como Jo se le pegaba más y más a Alex; ella se acerco y se puso a platicar, hasta que le dijo a Alex que bailaran un rato porque se iba a ir a cuidar a Lana, que estaba en casa de Tiffany.

Mientras Paul y yo platicábamos de Johanna y su insistencia con Alex, pude ver como Jill no dejaba de ver a Peeta que nos había ido a traer bebidas.

-no sé porque Johanna insiste tanto con Alex, ella es más grande y pues él ha mostrado su indiferencia - Paul hablaba.

-yo también me lo pregunto- dije siguiendo con la mirada a Jill, me molestaba que a pesar de todo siguiera tan obsesionada con mi chico.

-¿qué tanto ves? - me pregunto Paul.

-dime una cosa ¿Jill se te hace guapa?- la chica llevaba un pantalón muy ajustado para mi gusto, se le marcaban muy bien sus curvas de las piernas y cadera, llevaba un suéter que dejaba ver uno de sus hombros.

-¿qué? A bueno yo... tiene bonita figura, pero... no es mi tipo, se me hace una pesada - él siguió la dirección de mi vista.

-¿qué tanto ven par de ñoños? - Johanna apareció de repente.

-cuido a Peeta de esa… -

-zorra- Johanna hablo antes de que yo terminara la frase, aunque no pretendía utilizar esa palabra.

-Thom dice que si no quiere alguno jugar baraja - Peeta me extendió un vaso con un poco de ponche, olía muy bien - ¿qué ven?- A pesar de que Peeta ya estaba junto de nosotros Jill no le había quitado un ojo.

-a esa zorra, en verdad está obsesionada contigo- contesto Jo.

Jill y yo nos quedamos viendo, ella prácticamente me decía que no le importaba que Peeta estuviera conmigo, y clásico me lanzo una de esas miradas que me recorrían de arriba hacia abajo y viceversa, para después verme a la cara, reírse y darse media vuelta, ese gestó me enfado, era como si se riera de mi.

-como no se la llevaron con su amiga Susan, que desapareciera por completo de nuestras vidas- dije apretando un poco la mandíbula.

-ignórala Kat- mi chico me abrazo y beso mi mejilla - recuerda yo siempre te voy amar a ti- me susurro en el oído, enviando un escalofríos a mi cuerpo.

-Descerebrada deberías tomar el toro por los cuernos y darle una buena arrastrada por el distrito, tal vez así deje de mover las caderas tan exageradamente, sólo recuérdale que estuviste en dos arenas- Tanto Paul, Peeta y yo veíamos sorprendidos a Johanna -¿qué? Es lo más sencillo -encogió los hombros.

-creo que la violencia no es lo más conveniente - dijo Paul.

-oh si olvidaba que estaba con los siempre amigos de todos, bueno ella no -me señalo - vamos chico quiero que me enseñen sus pasos de baile -Jo tomo del brazo a Paul y se lo llevo hacia los chicos que estaban bailando.

-¿crees que ahora vaya a molestar a Paul? -dije preocupada.

-no, espero, tal vez cualquiera puede ser su obsesión hasta que logre acostarse con alguno -

-Peeta- dije dándole un leve golpe en el brazo y negando con la cabeza.

Para mi sorpresa estuvimos un buen rato en el quemador, los chicos nos enseñaron a jugar con las Barajas, pero termine desesperada con los comentarios lascivos entre Johanna y ese chico Fred, así que mejor nos fuimos antes de que siguieran incomodando a todos.

-lo acabas de conocer, no es posible que se digan esa cosas -dije de camino a la casa.

-eso que tiene, lo puedo conocer a más profundidad, esta mono el chico y no es un bebe como Alex, se ve que tiene más experiencia -

-no lo puedo creer- yo negaba.

-ósea que ya vas a dejar a Alex en paz - dijo Peeta con una sonrisa.

-pues- hizo una pausa -háblenme de esa chica con la que estuvo prácticamente toda la noche, no me lo dejo un sólo rato – se quejo.

-no sabemos mucho, sólo que últimamente han estado muy juntos, se han frecuentado- contesto mi chico.

-y por eso ya estás tan tranquilo, ¿verdad? - ella volteo a verme con una sonrisa burlona - sin pájaros en el alambre-

-no emp-

-lástima que ella no puede decir lo contrario - Johanna no dejo hablar a Peeta.

-Ni me digas, esa mujer... no la soporto -de repente Peeta dejo de caminar y me jalo para abrazarme.

-sabes que no tengo ojos para nadie más, ellas pueden hacer o decir lo que quieran, pero yo sólo te quiero a ti - el me hablaba muy tranquilo y con una tierna sonrisa -yo oso te deseo a ti -esto último me lo susurro.

-ah ya van empezar de melosos - yo voltee a ver a Johanna comprobando que no hubiera escuchado ese último comentario -vamos caminen que hace mucho frío.


N/a: Huy melosos, jajaja espero que les haya gustado, les mando muchos saludos a todos y no olviden dejar un comentario. Por cierto ahora fue un poco mas extenso, es que no pude parar de escribir, jijiji.