Capitulo III

Robert Reynolds subió despacio las escaleras del sótano, pensando que hacer, después de haber visto lo que había visto en el espacio privado del Stuart.

Creyó saber dónde estaba el berseker… Olía a té de especias por toda la casa. Fue hacia allí.

A pesar de que Nick, siempre le decía que no era de fiar al 100%, Bob confiaba en él, y sabia, que lo mejor era, preguntarle directamente lo que estaba pasando.

Entró en la cocina y lo vio concentrado, preparando el té en dos tazas de porcelana blanca, con motivos florales en azul. Lo observó un momento, vestido impecablemente hiciera lo que hiciera, el estilo y la clase nunca lo abandonaban.

-Ya veo que me esperabas- le dijo. Se acercó a él con las manos en los bolsillos.

Stuart movió la cabeza hacia un lado.

- No es difícil saber qué vienes, tienes una forma muy peculiar de caminar… He preparado unos tomates rellenos de carne de buey y tomillo, pero me parece que ya has cenado.

La cocina era el lugar preferido del berseker. Era amplia, casi 20 metros cuadrados, con una gran isla en la centro y un buen montón de armarios por todos los lados. La cocina propiamente dicha era de gas y de estilo antiguo con elementos de forja. Tenía 8 quemadores grandes y era maravillosa, palabras textuales de Stuart. El fregadero estaba colocado debajo de una ventana doble que daba al jardín. Una pequeña puerta lateral permitió el acceso al mismo. Los armarios eran blancos y con tiradores negros, los originales de la vieja cocina.

Cuando Stuart llegó a la casa, malherido y destrozado en su moral, una de las cosas que le ayudo a volver a ser él, fue precisament,e dejar de ser él. Se dedicó en cuanto pudo ponerse de pie, a la tareas domesticas. No quería saber nada de luchar, ni perseguir, ni experimentos, solo quería que lo dejaran en paz. Se limitaría a ayudarles en todo lo que no tuviera que ver con eso.

De ese modo, se convirtió en su chofer, cocinero, ama de llaves y criado. Su cerebro se entretuvo en aprender cosas que no sabía, y lo hizo a una velocidad asombrosa, y de paso, descubrió sus dos grandes pasiones, la cocina y la jardinería. Lo relajaban de tal manera que le proporcionaban un efecto parecido al de la gema y al de los ansiolíticos de caballo que estuvo tomando durante los primeros años, cuando en determinados momentos, no podía controlar a su bestia. La costumbre era la costumbre. A Vincent le había dicho muchas veces que no podía encerrarla en un mundo normal pero él tuvo que hacerlo, durante una larga temporada, y esta fue su única salida.

Bob se sentó en uno de los taburetes.

- Tienes razón ya he cenado. Lo siento, no he podido evitar acercarme a un restaurante de la calle Mott, al que solia ir, antes de tener que encerrarme en esta casa.

Stuart le quitó importancia. Acercó una de las tazas al lugar donde estaba sentado Bob.

- No te preocupes, Heather y Lynn han cenado aquí y los han saboreado y admirado-. Sonrió satisfecho-.

- ¿Has cenado con ellas?

Negó con la cabeza.

- No, he cenado con Rebecca.

Bob se echó un par de dados de azúcar moreno y unas gotas de leche. Empezó a darle vueltas despacio.

- Tenía que haberte avisado…

- No te preocupes, Mark dijo que no vendría y le he guardado los suyos, junto con los tuyos para mañana… no es lo mismo , pero estarán estupendos.

Bob se movió inquieto en la silla.

-Gracias…. .- no sabía por dónde empezar.

Stuart se senté en frente de él y le dio un sorbo a su té. Después dejo la taza en el plato de porcelana y sin mirarle, le preguntó:

- ¿Qué te ocurre?...

Bob sonrió.

-Es imposible ocultarte nada, ¿verdad? .- junto las manos encima de la superficie pulida de la isla, tampoco le miró.

- Imposible, no, pero poco probable , y eso que tú, lo has llegado a conseguir…pero sea lo que sea, hoy, es privado, se nota que te pueden los sentimiento. - Ahora sí que levantó la vista y lo miró fijamente-. Dime… ¿qué es? ¿Catherine?

Bob se armó de valor y lo soltó.

- Vengo del sótano… He visto el telegrama….

Stuart permaneció callado unos segundos. Bob continúo hablando.

- Sabes que no pueden salir de allí…

- Robert, no deberías revolver en mis cosas…

Este asintió.

- No debería, tienes razón… He bajado a buscarte y me he entretenido un momento observando tu mesa… El expediente de Rebecca está ahí…

- Así es… ¿y qué mas has visto?

- Las libretas…..- agachó un momento la cabeza y volvió a levantarla con cara de preocupación-. No me sorprende. Era de esperar que no estuvieseis parados. Es tu decisión y la respeto, pero solo quiero saber una cosa… ¿Vincent también va?

El berseker asintió.

- Ya veo…. .- resopló Bob, pensando en Catherine. Ya era bastante duro que estuviesen separados, para encima tener que decirle, que su marido se dedicaba a hacer de verdugo de vez en cuando-…. ¿por propia voluntad?

Stuart levantó una ceja.

- ¿Crees que podría obligarle a hacerlos si no quisiese?.. Puede que tenga algún efecto sobre él, pero desde luego no tanto…- volvió a beber despacio -. El telegrama es de Erik, si…. Han decidido venir aquí….

Bob movió la cabeza negando con énfasis.

- Stuart, no pueden salir de la isla, vuelvo a repetir… llevan años esperando a que lo hagan. En cuanto pongan un pie fuera….

- No se dejaran coger…

- Ya… bueno, Erik es perro viejo… pero de todos modos. los seguirán, seguro, Querrán saber, cual es el motivo, que ha hecho que dejen su escondite… Vendrán detrás de ellos e imagina, esto pueda acabar en una batalla absolutamente demencial en medio de Nueva York… Tendré que dar avisar a los míos. Desencadenara una serie de cosas que no sabemos hasta donde pueden llegar….

- ¡Qué vengan! .. Algún día tendremos que enfrentarnos todos cara a cara y acabar con esta lucha .-le dijo ligeramente alterado-. …Robert tienes que entender que Erik y los otros quieren conocerlos y protegerlos… Hay muchos híbridos ahí fuera, muchos más de los que somos nosotros… Podemos coger a algunos desprevenidos, pero tarde o temprano nos prepararan una emboscada y quedaremos a su merced…

Se sostuvieron la mirada un momento.

-¿ Por qué quieren conocer a Cat ahora?

- ¿Hace falta que te lo diga.?

- Stuart, estamos hablando de mi hija, no quiero que nadie le haga daño...bastante ha sufrido ya..

- Nadie va a hacerle daño… pero ya te dije que eran especiales… Sé perfectamente cuando se quedo embarazada, Robert, y sé que dentro de tu hija hay dos bebes y sé…

Bob de puso rápidamente en pie.

- ¿Dos bebes?

Stuart asintió, arrepintiéndose enseguida de haberlo dicho.

- Si… Lleva dos niños en su vientre... Dos niños excepcionales… si Vincent no entra en razón, nosotros protegeremos a tu hija como nadie lo haría nunca, y pensándolo bien aunque esté con ella también lo haremos… Esos niños tienes que vivir….- la cara de Stuart reflejaba algo parecido al anhelo.

Una idea se abrió camino de repente en la mente de Bob.

-Oh! ¡Dios mío! ¿No pensaras qué?… ¡Por Dios! Ahora lo entiendo todo … Crees que puede tener .- sonrió medio histérico-. … pero de verdad, ¿creéis eso?... Es un cuento transmitido a lo largo de los siglos. Esa maldición no es real, Stuart, y lo sabes mejor que yo…. Solo es mitología.

Stuart se levantó de la mesa, dejó la taza en el fregadero y con paso cansado se acercó a Bob.

- Robert, para mí es muy real, y nunca te olvides de que, yo también "era" mitología…

Agachó la vista y se fue alejando en dirección a la puerta de jardín. Siempre daba un paseo antes de acostarse

Robert vio como salía y se quedó parado pensando en las consecuencias de todo ello. Despacio se volvía a sentar a la gran mesa de la cocina. Se recostó en la silla y se frotó los ojos:

- ¡Mierda! Y yo que pensaba jubilarme de verdad!..- miró hacia arriba-. ¡Como te echo de menos hermano! ¡Nunca te perdonaré que dejaras que ese maldito cabrón te matase!….- resopló asustado y apenado. Movió la cabeza de un lado a otro, mientras sacaba el móvil del bolsillo de su pantalón -. Lo que se nos viene encima…


Era noche cerrada cuando se despertó, otra vez dolorido, sucio y hambriento. No podría soportarlo más tiempo. Cada vez que su conciencia humana tomaba el control, solo se le ocurría una cosa por hacer. Arrojarse al rio y acabar con su sufrimiento de una vez, pero nunca llegaba a hacerlo, nunca, porque cada vez la bestia aparecía antes. En el momento, que sus instintos más primarios tenían la necesidad de ser satisfechos todo lo demás desaparecía y solo quedaba ella.

En un principio pensó que había vuelto a lo que le ocurría antes de morir y Catherine lo resucitara, pero no, no era eso. Ahora la bestia tomaba el control por completo y se sentía herida y hambrienta, y desesperada. Era agresiva, salvaje e imposible de controlar.

Se arrastró hacia la orilla del East River y se intento lavar un poco. La luna incidía directamente en el agua, y en su reflejo pudo ver su rostro terriblemente deformado. Se había salvado gracias a su capacidad de regeneración, pero había sufrido más de lo que nunca hubiese podido imaginar.

Notar como tus huesos se iban soldando en malas posturas, como tu piel se iba cerrando sobre heridas que eran imposibles de cerrar. Ese dolor sordo de tu cuerpo sometido a un sufrimiento tan grande que solo de pensarlo le hacía vomitar.

Cuando salió arrastrándose de las mazmorras donde había tenido retenida a Cat, era un despojo humano que no tenía a donde ir….

Debería haber muerto en ese instante pero no ocurrió. Si esa bala hubiera sido de mas calibre lo hubiera conseguido.

Enseguida, se dio cuenta de que no iba a morir, pero jamás volvería a ser normal, a tener una vida normal. Quedaba reducido a la nada más absoluta.

Y entonces en los peores momentos de desesperación, donde no sabia a quien a acudir para prestar ayuda, la bestia apareció en toda su magnificencia y se apoderó de su ser. Ella persiguió, cazo y mató a las presas con las que alimentarse y se sació hasta que estuvo satisfecha.

El que fuera Gabe Lowan quedo reducido a un pequeño espacio dentro de sí mismo y solo salía cuando el otro descansaba, y eso ocurría cada vez con menos frecuencia.

Se lavó la cara con la el agua del rio sin rozar apenas esa parte de su cara que había quedado destrozada. Todavía podía oír el ruido del disparo y sentir como salía despedido hacia atrás, a la vez que se hacia la oscuridad y todo caía encima de él.

Luego recordaba arrastrarse hacia el sonido de la entrecortada respiración de Tess y casi poder sentir su aliento en su rostro. Solo quería matarla, hacerle pagar por lo que le había hecho. La herida de abdomen no era importante para él, pero su cara. Podía notar los trozos de piel que colgaban de ella y la sangre resbalando.

Pero entonces, él apareció… y tuvo que esconderse. En esas circunstancias no era rival para Vincent… y se la llevó, se la llevó lejos, y no la pudo matar… no pago por lo que le había hecho y ahora ya no tenía vida… y todo por culpa de ella…

La imagen de Tess se representó en su mente, y gritó… Se levantó deprisa y empezó llenarse de piedras, los bolsillos de la gabardina que le había robado a alguien sin importancia, en un lugar que no recordaba, y se dirigió al rio… Se metió deprisa, no quería darle tiempo a la bestia a aparecer. Tenía que aguantar solo un poco más.

Fue andando hasta que el agua le llegó al pecho… luego se hundió agradeciendo el peso que las piedras ejercían para no poder salir… pero no funcionó, cuando ya notaba que no aguantaba más e iba a abrir la boca para dejar que el agua entrase dentro de él, su mente se desconectó.

La bestia tomó el control y sin apenas esfuerzo, salió del agua, arrastrando su carga y su ropa mojada, encaminándose, hacia la ciudad, a buscar una nueva presa.


Catherine arrancó el Mustang mientras miraba el reloj con cara de pocos amigos. Las 6 de la mañana en punto.

No había dormido ni 5 horas cuando su móvil sonó. Vincent había reaccionado antes que ella, dando un bote en la cama. Habría pensado que lo llamaban del hospital, pero no, era a ella a quien llamaban. Era Mark. Habían encontrado otro cuerpo flotando en las aguas del East River a pocos metros del bar.

Llegó a la escena del crimen y se encontró ya con el despliegue de la científica y a su jefe mirando con cara de desagrado un cuerpo que estaba cubierto por una sábana blanca.

Salió del coche y por un instante buscó a Tess con la mirada. Frunció el ceño y cerró los ojos cuando recordó que, por un tiempo, Tess no la acompañaría en este tipo de situaciones… La echaba mucho de menos… Se acordó entonces de que no le había preguntado a Vincent que era aquello que le tenía que decía a su amiga en privado en el hospital.

Mientras se ponía su chaqueta roja de piel se prometió ir a verla ese mismo día e invitarla a comer… tenia cosas que preguntarle, pero sobre todo tenía cosas que contarle… Sonrió; esta vez eran, cosas buenas, para variar.

Observó que no hubiera nadie que pudiera reconocerla y no encontró ningún rostro que correspondieran a ninguno de los trabajadores del club. De todos modos, se puso las gafas de sol, se abrochó la chaqueta y se dejó el pelo suelto.

Se acercó al Capitan andando con paso firme, mientras se apretaba todo lo que podía la chaqueta al cuerpo. Estaba helada.

Ward giró la cabeza en cuanto oyó pasos.

- Detective Chandler no trae buena cara a estas horas…Ya me ha dicho el agente Newman, que tuvo que irse ayer de la vigilancia un poco pronto..

Cat frunció el ceño parándose a su lado y dando golpes en el suelo con los pies.

- Digamos que no me gusta demasiado que me levanten tan pronto por la mañana y sí, empecé a encontrarme mareada, nada importante…. .- Miró el cuerpo del suelo. Intentó cambiar rápidamente de tema-. ¿Otro chico joven…?

En ese momento Monty Clayton, joven forense de la ciudad de Nueva York y encargado de los otros tres casos, se acercó a ellos.

- Si le soy sincero detective a mi tampoco me gusta que me despierten por las mañanas… a estas horas…. Pero es lo que toca..

Ward lo miró extrañado.

- ¿Pero tú no te ibas de años sabático?….¿ya?…

El forense que agachó y quito la sabana para que Cat pudiera ver el cuerpo.

- Si Capitán en cuanto haga el informe sobre este cadáver… me largo. Dejaré todo sobre la mesa del despacho de mi sustituto…- miró a Cat-. Detective, puede ver que sí, es otro joven… me apostaría algo a que para cuando lo lanzaron al agua ya estaba muerto, exactamente igual que los otros.

Cat asintió. Buscó a Mark con la mirada. Ward se dio cuenta.

-Está en la ambulancia.. tuvo un pequeño contratiempo….

- ¿Qué?..! .- abrió mucho los ojos, la preocupación fue demasiado evidente para el capitán.

- Vaya a verlo…. .- la agarró del brazo cuando ya salía-. Alguien día de estos, nos sentaremos a hablar y me contará que está pasando.. Ok?

Cat miró la mano de su jefe agarrando su brazo y sonrió.

- Algún día capitán, se lo prometo… Me tengo que ir.

Ward la soltó.

-Está justo ahí enfrente… .- le señaló una ambulancia, que casi pasaba desapercibida rodeada de coches patrulla y un par de camiones de bomberos.

Cat se despidió de su capitán y fue al encuentro de su hermano. Ward tenia razón, tarde o temprano tendrían que contarle lo que ocurría, la política de la policía no permitía que dos hermanos trabajasen juntos, y tampoco que una mujer embarazada estuviera corriendo por las calles. Se llevó las manos al vientre y apretó con delicadeza. Dos…dos bebes… todavía no podía creerlo.

Mark estaba sentado en la parte de atrás de la ambulancia, que se llevaría el cuerpo a la morgue, dándose hielo a dos manos, una en la nuca y otra en la mandíbula.

Vio que Catherine llegaba hasta él sorteando no pocos obstáculos.

Se plantó delante de él, con el ceño fruncido y los brazos en jarras.

- ¿Qué demonios ha pasado?.- le preguntó-. No sé te puede dejar solo.

Mark le hizo un gesto con la cabeza, para que se sentase a su lado.

-No… tienes razón.- dejó la bolsa de hielo en el suelo y le hizo un sitio a Cat. Esta se sentó contemplando el mentón de Mark muy inflamado y de un color gris, cada vez más oscuro-. Salí siguiendo a ese chico. Lo había visto comprar algo a unos tipos y luego observándolo vi que su comportamiento se volvía ligeramente violento, al intentar ligar con una chica.- le fue contando despacio. Se masajeo los ojos, tenía un horroroso dolor de cabeza-. Quería vigilar a los vendedores, pero lo vi salir y fui detrás… A lo que dí un paso en la plaza.- señalo el lugar, muy cerca de donde estaban-. …algo me golpeó con fuerza en la nuca y caí al suelo… estaba al borde del desmayo, pero aún así, conseguí darme la vuelta y ver a un hombre grande y fuerte que decía algo, no sé el que, y que me daba una patada aquí-, señaló el moratón con resignación-. A partir de entonces.. negra noche… he despertado hace poco mas de una hora debido a que una chica joven que hacia footing.. ¡a las 5 de la mañana!... ha visto el cuerpo flotando en el agua….

Resopló mirando el cielo, empezaba a amanecer.

- ¿Cómo he podido no darme cuenta de que había alguien detrás de mí!…

Cat le acarició la espalda.

- No te alteres… la culpa es mía por haberte dejado solo… Nunca debí de hacerlo…

- Es igual Cat, si ese chico ha muerto de otro infarto, poco podíamos haber hecho…Por cierto, .- chocó hombro contra hombro -. … ¿valió la pena?

Ella sonrió, en un principio abiertamente, luego, recordando donde estaba, se controló.

- Si… valió la pena..

- ¿Ha entrado en razón?

- Si…. y hay otra cosa más Mark…

-Dime.- se giró para quedar enfrente de ella. .- ¿qué es?

Ella volvió a sonreír.

- Llevo dos bebes….

Mark se quedo quieto. No sabía que decir. Dos bebes…. Cerró los ojos un segundo, intentando hacer desaparecer los fantasmas que se había adueñado de su mente por un momento.

- Cat! Eso es… .- se encogió de hombros-… mucho trabajo… dos de vez… no quiero ni pensarlo…

Cat ahora ya no pudo evitar reírse a carcajadas.

- Bueno, la familia está para cuando se la necesita… ¿Verdad?

El asintió despacio sonriendo irónicamente.

- Si, la familia, espera que se entere papa….- miró a Cat a los ojos, poniéndose serio-. No te encapriches demasiado con ellos… por si acaso..

- Lo sé, lo sé… pero Mark, una parte de mi me dice que todo irá bien…

Observó detenidamente a Cat. De verdad estaba convencida de ello.

- Nos fiaremos de ese instinto tuyo….- miró el vientre de su hermana y con un suspiro, volvió a hablar-. … y ahora cambiando de tema. El que me atacó, estoy convencido de que era una bestia…. No me preguntes por qué, porque apenas le vi, pero lo era…

- ¿Qué crees que podía estar haciendo aquí, escondido?

-No lo sé… ¿Vigilar a los que vendían la droga…?

- No sé… esos estaban dentro… pero tal vez, tengas razón, ellos tienen un sexto y hasta un séptimo sentido para "observar a las personas"…

- ¿Crees que volverán aquí?

- No…. Cambiaran de sitio, seguro.. saben que los estábamos vigilando…

De repente Cat cayó en la cuenta de algo.

- ¿Pudiera ser que, también, estuviera escondido, cuando Vincent me sacó a la fuerza de allí?

Mark asintió.

- Entonces cabe la posibilidad de que sepan que….

-… estás embarazada…- Mark se paso la mano por la cara-. Vincent habló de tu estado mientras entablábamos una correcta charla… siento no haber estado mas energico pero, no soy rival para él….

-No te preocupes… Todo olvidado. El está conmigo en esto y eso es lo que cuenta.. .- volvió al tema del embarazo -. ¿Crees que si se enteran de ello, vendrán a por mí?

Mark cogió aire.

- Si se enteran de que estás embarazada de Vincent… no te queda la menor duda… vendrán a por ti con todo…. .- por su expresión al decirlo se notaba que algo daba vueltas por su cabeza-. Esto no ha hecho más que empezar.


Llevaba tres horas trabajando sin parar. Había ocurrido un accidente de circulación en donde se había visto implicado un autobús escolar, y todo urgencias era un hervidero.

Por suerte para todos, los niños estaban bien, solo golpes varios, algún punto por los cristales y poco más. El conductor los había salvado realizando una maniobra en el último momento, si no una viga de hormigón habría atravesado el autobús de parte a parte. Vincent se alegraba de que hubiera sido así, porque tuvo la cabeza en otros sitios toda la mañana.

El volver a sentir a Catherine otra vez a su lado había sido maravilloso. Siempre supo que iba a ser incapaz de vivir sin ella, pero su miedo a afrontar el embarazo, había hecho que casi la perdiese.

A pesar de todo seguía temiendo que esos niños fuesen unos monstruos deformes, pero no podía pensar en dejar a su mujer… Pasara lo que pasara estarían juntos… pero, otro problema había surgido, cuando entre sueños, esa noche, había vuelto a ver la imagen de Rosenthal mientras le sacaba el corazón. Se había despertado de golpe y se había dado la vuelta para encontrar que, pegada a su espalda, dormía con su camisa puesta.

La estuvo mirando durante más de una hora, dándose cuenta de que no podía mentirle… no podía dejarla fuera de lo que estaban haciendo. No quería engañarla y además, tenía la firme convicción de que lo entendería, y en caso de que no lo hiciera, el dejaría de salir de caza, aunque sabía que le resultaría duro dejar de hacerlo… Era algo más que la cacería, era la unión con los demás, los demás que eran iguales que él.

Salía de uno de los boxes, perdido en sus pensamientos, cuando una de las enfermeras se acercó a él para decirle que alguien le esperaba en la entrada.

-Quien?.- pregunto más pendiente del informe que estaba rellenando que de lo que la enfermera le decía.

- Una tal Lynn Wyatt; dice que la conoces.

Vincent levantó la cabeza inmediatamente al oir el nombre. ¿Qué hacia Lynn allí?

-En la entrada?

-Si.. al lado del mostrador de información..

Vincent cerró la carpeta y la dejo encima del control de enfermeras.

- Hay un niño en el box 6 dale a su madre lo que te he apuntado…. .—le dijo a una de ellas. Asintio y cogiendo la carpeta que le tendía Vincent salió en dirección a la farmacia.

Vincent fue hacia el mostrador de información y enseguida la vio. Había ganado algo de peso desde que la había visto por primera vez, pero seguía pareciando un parajito asustado. Para ella todo era tan distinto a como lo habia dejado en el momento que la secuestraron. Al igual que le había pasado a Rebecca, al no tomar lo que le daban en el hospital, su cuerpo estaba cambiando, mas despacio que el de Rebecca pero se notaba, iba ganando años a medida que pasaban los dias…

Se acercó a ella con paso decidido. Tenía curiosidad por saber que la había traído hasta allí. No es que tuvieran una relación demasiado estrecha. Después de lo que pasó con Tory no se sentía cómodo con una mujer que era igual que él, no es hubiera sentido la atracción animal que sintió por Tory, pero quería mantener las distancias y lo habia hecho, con lo cual no podía imaginar que querría de él.

- Lynn!

Ella se dio la vuelta.

- Vincent! .- fue a su encuentro.

- ¿Te encuentras bien?-. le preguntó preocupado-.

- Oh! Si... pero…. .- le agarró del brazo. Vincent notó un chispazo eléctrico donde ella puso la mano. ¡Mierda!., pensó cerrando un segundo los ojos. Se dio cuanta entonces de que jama se habían tocado. Lynn que parecía no haber sentido nada, siguió hablando-. Solo quería hablar contigo… sé que no es el mejor momento, pero no quería hacerlo en la casa… quiero pedirte un favor y unos cuantos consejos… ,. Miró a su alrededor. El alboroto que había en urgencias era considerable.

Se relajó un poco al notar que no le mentía. Echó un vistazo en torno suyo y vio que la cosa a pesar del caos, estaba controlada.

-Ven conmigo...- le indico sin tocarla.

La dirigió a uno de los boxes y corrió la cortina para que nadie los molestara.

- Siéntate.- le dijo, señalándole la camilla-. El se sentó en una de las sillas-. De verdad estas bien?

- Si.. en serio estoy bien…. .- tenia las mano juntas y las movía constantemente. Respiró profundamente-. He estado pensando en mi situación durante todos estos dias y creo que el mas indicado para contarme algunas cosas eres tú. Evan y Jt me han dejado claro que no tienen la forma de curarme…- cogió aire. Vincent la dejo hablar; estaba muy claro que lo había ensayado muchas veces, no debía interrumpirla-. … y que tu caso es casi equivalente al mío… -. Paró otra vez de hablar y miró fijamente a Vincent-. Puedo controlar lo que soy hasta cierto punto, pero cada vez me resulta mas difícil… Supongo que le afecta el hecho de que no sepa que hacer con mi vida; la ansiedad que me produce esta incertidumbre hace que sea mucho mas fácil que salte y me vuelva…. Bueno ya sabes….

- ¿quieres que te enseñe a controlarlo? Las gemas pueden servirte, tenemos unas cuantas que sacamos de los túneles…. Stuart….

Lynn negó con la cabeza.

- No, no quiero controlarla para que no aparezca, quiero controlarla cuando aparezca….- cogió aire con fuerza y a continuación dijo sin respirar-… quiero poder luchar como vosotros y ayudaros a dar caza a esos malditos cabrones…

Vincent se quedó de piedra ante esa reacción inesperadamente violenta, viniendo de alguien tan en apariencia frágil.

Ella siguió hablando.

- Os he oído hablar en el sótano de Stuart… He visto que los 5 salíais de la casa a altas horas de la noche y oído vuestras conversaciones cuando volvíais… por favor Vincent, necesito que esto haya servido para algo…. No me queda nada mas…

La imagen de Tory diciéndole que él era todo en su vida, se representó delante de él con todo claridad. Fueron los últimos momentos que paso con ella, antes de…. Volvió a concentrarse en Lynn.

- Eso es más complicado de lo que parece… Además también deberías hablar con ellos y no creo que les haga mucha gracia… .- Acercó mas la silla a ella, evitando el mas minimo roce-. Pero de todas maneras, me parece bien que quieras conocer a tu otro yo… puede ser un horror pero para algunas cosas tiene una gran utilidad.

- Heather me dijo que tú y tu bestia, habéis salvado a innumerables personas y no me refiero solo a los que sacamos del hospital, si no de mucho tiempo atrás….

- Si.. bueno, Cat mantuvo una larga conversación sobre mí con su hermana a los pocos días de salir de allí, y le contó todo, pero puede que exagerará un poquito…

Lynn sonrió. Vincent se fijo que tenía una bonita sonrisa… una pena que sonriese tan poco.

- ¿Entonces lo harás... me enseñaras? .- le imploró.

Vincent asintió.

-Si… lo de venir con nosotros es otra cuestión… Esto no es juego….

- Lo sé, sé perfectamente que no lo es.

-Hablaré con Stuart y los demás y te enseñaremos como controlarte y como utilizar las capacidades que tienes ahora, pero no esperes mucho mas….- se cruzó de brazos-. ¿Cómo te encuentras?..

Ella asintió.

-Bien… asimilando todo esto… pero reconozco que todavía estoy un poco perdida. Ayudar a Evan y Jt me mantiene ocupada, pero no sé.. .- cogió aire con fuerza-… algunas veces me dio cuenta de que soy mucha mayor que ellos, y que he perdido la mayor parte de mi vida encerrada ahí…

- Aún puedes recuperarla..

- Si, pero no sé todavía como hacer eso… No se hacia donde dirigirme…

Vincent se levantó.

- ¿Experimentas algún problema físico?

Ella lo negó.

- No…. Tal vez haya un ligero envejecimiento de la piel, pero es apenas perceptible, no como a Rebecca. Ella va cambiando casi de un día para otro...

Vincent se pasó la mano por la cara preocupado.

- Y no podemos hacer nada para que no ocurra….- dijo con un ligero tono de resignación.

- Por ahora nada… ella parece haberlo tomado bien, pero sé que en el fondo no quiere que esto pase… Es una mujer increíble.

Lynn había pasado muchas tardes con ella, cuando Stuart no podía ir. El berseker se había empañado en que no se quedara sola. Incluso la acompañaba cuando salían a pasear por la ciudad. Una ciudad de la que tenían recuerdos muy distintos a lo que veían, mientras caminaban por ella. Habían hablado mucho la situación que ambas estaban viviendo y eso había echo que Lynn le cogiera cariño.

De repente, el busca de Vincent sonó. Lo miró y puso mala cara.

- tengo que irme..

Ella se levantó automáticamente de la camilla.

- No te preocupes, solo quería preguntarte esto… Nada mas… Siento haberte molestado pero prefería venir a verte aquí.. no quiero que Evan o Heather se enteren de lo que he decidido, no tengo muy claro que lo entiendan..

- No pienso decir nada a nadie… ..- le hizo un ademan, para que saliera del box. Ella lo hizo. Vincent la acompañó a la puerta de urgencia y allí se despidieron.

- Iré a hablar con Stuart mañana por la noche, de acuerdo?... nos veremos allí…

Ella asintió sonriendo.

- De acuerdo, hasta mañana entonces….- le dijo adiós con la mano y se alejó con paso inseguro hacia la avenida.


Se despidió del fiscal, que acababa de ojear la caja de pruebas que le había pedido, y viendo, que gracias a Dios, no había nadie esperando, fue a dejarla corriendo en su hueco y se sentó en el ordenador.

Sus compañeros hacían en ese momento inventario para comprobar que todo estaba donde tenía que estar. Era el momento perfecto, nadie la molestaría.

Se acordaba del numero del caso, que Jo le había pedido que le mostrase. Era un caso de la 5ª y lo llevaba un tal Detective Stevens.

Como le dijo Jo, era un caso sobre un indigente muerto en el colector de aguas. Le habían dejado claro que había mas casos parecidos y por eso, Jo y Henry, estaban investigando por su cuenta.

Buscó el nombre del detective de la 5ª en la base de datos de la policía, saliendo del programa del almacén. Miró a ver si sus compañeros estaban cerca y vio que no había nadie.

Tenía tres casos más asignados con las mismas características. Tess empezó a apuntar los lugares en concreto y los nombres de los testigos… Mientras lo hacía, un un calor tremendo empezó a subirle por la espalda y sintió como se mareaba ligeramente, dejó el boli encima de la mesa, cerró los ojos, se masajeó ligeramente el cuello e intentó respirar con profundamente, para que su corazón volviera a latir con normalidad. Poco a poco el ataque desapareció… intentando olvidar lo que acababa de de pasarle volvió a coger el boli y siguió apuntando.

Fue anotando dato a dato.

Todos los ataques habían tenido lugar en la misma zona. Un la parte baja de Manhattan cerca de la orilla del East River. Hombres, la mayoría vagabundos habían sido encontrados muertos con horribles amputaciones y heridas que parecían mordiscos. En el almacén estaban las ropas que le quedaban a cada uno de ellos cuando los habían encontrado.

Cuando acabo de revisar los expedientes se levantó y fue a un lugar en concreto. Pasó por donde estaban sus colegas, los cuales apenas le prestaron atención.

Llegó a la estantería en cuestión y cogió la caja con las pruebas que le habían pedido Jo y Henry, la abrió. Se puso uno guantes de látex, y lo examinó todo. Luego lo metió en una bolsa hermética, la cerró bien cerrada y fue hacia la entrada. Se puso la chaqueta de piel con la que había venido y salió del almacén con destino a la morgue de la ciudad, no sin antes decir a sus compañeros, que iba a tomar un café.


Cat decidió ir a la morgue, mientras que Mark interrogaba en comisaría, al chico que acompañaba al muerto la noche anterior.

Cuando entró se quedo parada un momento al reconocer a Tess como la persona que estaba con el forense, y al forense como una de las personas que habían llevado a Tess al hospital.

Estaban hablando cuando ella llegó hasta ellos.

- ¡Hola! ¡Qué sorpresa! .- exclamó cuando estuvo a su lado.

Tess dio un bote en el sitio. Se quedó mirando a su amiga como si estuviera viendo un fantasma.

- Cat! ¿Qué hacer aquí?.

Ella sonrió abiertamente antes de hablar.

- Trabajar?... .- miró al hombre con el que Tess estaba hablando-. Es usted, Henry ¿verdad?.. Nos presentó Tess en urgencias…

Él sonrió y estrecho con fuerza la mano de Cat.

- Si... Ha acertado….-se dio cuenta de que Tess no esperaba encontrarse con su amiga allí y lo observó con suspicacia-. La agente Vargas ha venido a darme una pruebas que le pedí el día que se desmayó, nada importante. Estoy comprobando unas cosas sobre un caso en el que estoy ayudando a Jo, digo, a la detective Martínez…

Catherine asintió.

-Muy bien… yo venía a que me contase algo del chico que han encontrado muerto esta mañana en el East River, el forense encargado ha cogido un año sabático.- echó una ojeada a la habitación y no vio a nadie más-. Supongo que usted será el encargado ahora.

Henry asintió, con media sonrisa en el rostro.

Tess que había recuperado el control después del susto de ver a su amiga mientras hablaba con Henry, sobre las características de los ataques de…. ese hombre desfigurado, aprovechó que ellos hablaba del caso de Catherine para despedirse. No quería tener que mentir a Cat.

- Henry, Cat me tengo que ir… he creído que debería traérselo en persona ya que ellos se portaron tan bien conmigo ayer.

El forense le quitó importancia.

- No te preocupes… Cualquier habría hecho lo mismo. .-le dio la mano a Tess y la miró a los ojos-. Muchas gracias, por todo.

Se giró hacia Cat.

- Voy a buscar su cadáver… todavía no he tenido tiempo para ponerme en antecedentes…

Cat asintió mirando como Henry salía de la sala de autopsias en dirección a la cámara. Por un instante, otro cámara, se representó en su mente, mientras un escalofrió le recorría la espalda. Cogió aire y la desechó. Se volvió hacia Tess.

- Puedes quedarte si quieres… te echó de menos.- Le dijo con cara de pena-. No le diré a nadie que estabas conmigo.

Tess sonrió abiertamente.

- Yo también te echo de menos, pero no puedo quedarme y lo sabes… te llamaré, vale… y me cuentas de que va el caso….- le dijo bajito-. Tengo curiosidad…

Cat asintió.

- Lo haré….- le aseguró. La cogió del brazo para impedirle que saliera y le dijo sonriendo-. Vincent y yo estamos juntos… otra vez….

Tess se llevó la mano a la boca emocionada.

- ¿En serio?... Oh! Cat me alegro muchísimo…y menos mal, porque ya pensaba que tendría que ir a por él..- dijo poniéndose seria mientras hablaba. Luego volvió a sonreír.-. Era broma, ya ves, las opciones que tendría contra él… ¿Cómo fue?

Cat se mordió el labio inferior.

- Bueno, primeramente fue un desastre, porque me sacó por la fuerza de un trabajo encubierto…

- ¿Qué hizo qué?

- Como oyes… .-miró hacia el lugar por el que tenía que venir Henry -. Ya entraré en detalles cuando te llamé…. .- sonrió pícaramente-.. Luego me montó en mi coche a la fuerza y me llevo a un lugar solitario cerca del rio, donde me dijo que me quería y que quería estar conmigo, siempre, siempre, siempre, y luego hicimos el amor.

Acabó de hablar y suspiró con énfasis.

Tess asintió, riendo.

- Creo que será mejor que me invites a comer …. .- Tess notó que Cat estaba deseando estar con ella y aunque no quería tener que mentirle, no podía dejarla.

Catherine sonrió abiertamente.

- Si … hablo con el forense y te paso a buscar por el almacén, ¿de acuerdo.?. Tengo mucho que contarte. Mucho.

- De acuerdo… y ahora me voy, creo que oigo ruedas viniendo por el pasillo…

Le dio un abrazo a su amiga, y salió de la sala de autopsias.

Cat, feliz de pasar un poco más de tiempo con Tess y poder contarle las novedades con todo detalle, se dio la vuelta con una gran sonrisa esperando al forense.

En el momento que entró en sala con la camilla, y pudo ver que traía el cadáver tapado con una sabana, esa sonrisa se borro de su rostro. Demasiados recuerdos.

Henry llegó arrastrando la camilla, seguido por un hombre joven y delgado, que sostenía un dossier, con lo que Cat pensó seria el informe que les había dejado Monty Clayton.

Colocaron la camilla delante de Cat y quitaron la sabana.

- Lucas…-se dirigió a su ayudante-. Te presento a la detective de la…- miró a Cat, por encima de sus gafas mientras se agachaba para examinar el cadáver de cerca.

-125… Soy Catherine Chandler..- le tendió la mano a Lucas y él se la estrecho.

El contacto de los guantes de látex fue muy desagradable para Cat y la quitó enseguida. El se disculpó.

- Lo siento, no me había dado cuenta, es la costumbre sabe… uno los lleva todo el día puestos y es como si fueran su segunda piel…

Henry le llamo el orden, cuando vio que podía pegarse hasta la hora de comer, contándole a la detective su relación con sus guantes. Algo del todo intrascendente, bajo su punto de vista.

- Lucas, haz tu trabajo y léeme el informe del Doctor Clayton .- miró hacia la ventana con ojos soñadores-… el cual se encontrará ahora, a punto de embarcar en busca de grandes descubrimientos.

Cat asintió.

-Si, nos ha dicho que se iba, creo que a Perú…

Henry suspiro y sonrió.

-Si...- volvió a mirar el cadáver-. Pero ahora estamos ocupados desentrañando el misterio, que ha llevado a este chico tan joven, a tener toda nuestra atención... ¡Lucas cuéntame!…

Su ayudante le fue narrando concienzudamente lo que ponía en el informe y demás anotaciones anexas. Las cuales indicaban que tres chicos mas, habían muerto, por sobredosis de una droga letal, que hacía, que el corazón reventase, literalmente.

- Detective voy a abrir el cuerpo, si quiere retirarse…..- le advirtió.

Cat negó con la cabeza, quitándole importancia a la situación.

- No se preocupe Henry estoy bien…le aseguro que he visto cosas bastante peores...

El forense se encogió de hombre y con el instrumental que le había pasado Lucas, procedió a abrir el pecho del chico.

- Por cierto, Lucas, ¿pone en el informe el nombre?

Cat se dio cuenta entonces de que no le había eso, preguntado ni al forense ni al capitán. Tenía la cabeza en otro sitio.

Lucas leyó.

- Dean Collins, varón, 25 años, vive en la 66 oeste, buena zona, tiene padres y una hermana pequeña.- echó un vistazo a la hoja que había debajo-. Tenía la cartera encima cuando lo sacaron del agua..,.- aclaró mirando a Henry y luego a Cat.

Henry lo miró fijamente a través de sus gafas por unos segundos y luego volvió al cadáver.

- Una pena…con toda una juventud por delante…en fin, vayamos a lo que nos ocupa.. .- aplicó con fuerza el instrumental y consiguió abrir una línea que atravesaba el esternón desde la garganta. Cogió luego los separadores y lo abrió del todo, para poder examinar el corazón…

- Tiene las arterias destrozadas, es como si hubiera estallado una bomba dentro de su pecho..

Cat se acercó un poco para verlo mejor.

- ¿Pudo causar eso, una droga? .- ya se lo había preguntado al Doctor Clayton, pero quería ver qué opinaba el actual.

Lucas se adelantó a Henry.

- Según el informe, las pruebas realizadas a la sangre de las otras víctimas, indicaron altos índices de productos derivados de la cocaína, y otros componentes no identificado ..- miró a Henry-. Hay una formulación química en su lugar, que no entiendo.

Cat se lo aclaró.

-Es el compuesto, que creemos que provoca las muertes….

Henry se acercó a Lucas y cogió el papel. Lo leyó varias veces y volvió a mirar a Cat.

- Por la formulación yo diría que es un excitante y desde luego ahora entiendo el infarto, las cantidades son totalmente mortales para el cuerpo humano. Le devolvió la hoja a Lucas y volvió a acercarse al cadáver-. Lucas recoge muetras de sangre, piel, pelo y huesos, y pide las pruebas pertinentes.

-A tus órdenes Henry...- le dijo cuadrándose.

Henry lo miró por encima de sus gafas, con expresión seria. Lucas captó enseguida la indirecta y se puso manos a la obra.

Mientras tanto, bajo la atenta mirada de Cat, Henry recorría todo el cuerpo buscando pistas.

- No se aprecian golpes ni heridas… Tomó demasiadas... ¿pastillas?-. Cat asintió-. Pastillas y eso hizo que en un estado de euforia continúa...

- ..y violenta.- añadió Cat.

-Euforia continua, y violenta, su corazón sufriera un colapso… si estaba cerca del agua en ese momento, la caída era muy probable…

Siguió examinando palmo a palmo, la piel, el pelo, las uñas, todo para comprobar si era un consumidor habitual o no…

- ¿Me permite preguntarle algo Catherine?.- le dijo mientras observaba las plantas de los pies.

Ella asintió.

- ¿Por qué razón una detective está investigando los casos de cuatro chavales muertos por una sobredosis? O más bien, ¿por qué esa detective se queda a la autopsia de una sobredosis? Podría mandarle el informa a la 125 y no tendría que estar aquí…

Cat cogió aire con fuerza.

- Me gusta comprobar las cosas por mi misma y si no entiendo algo que me lo expliquen.

Henry sonrió divertido, examinando ahora el costado izquierdo del cadáver.

- Me parece que no me está contando toda la verdad…. .- de repente se paró en seco. Su vista se detuvo en un punto concreto del costado del cadáver, entre las costillas.

Viendo que Lucas se había ido con las muestras, pidió ayuda a Cat.

- Por favor, no quiero quitar la vista del lugar… me podría acercar esa lupa asintió y fue a la mesa auxiliar que había al lado de la camilla, cogió lo que le señalaba y se lo dio.

Henry colocó la lupa en el lugar exacto.

- ¡Si!

-¿Qué?! .- preguntó Cat intrigada-¿Qué ocurre?

- Hay un punto justo ahí… un punto minúsculas gotas de sangre alrededor…- le hizo un gesto a Cat para que lo viese-. Ve…- ella se agachó para mirar a través de la lupa-. Es casi imperceptible….

-¿Qué es? -. Le preguntó deseando saber porque Henry había gritado al encontrarlo -. ¿Es importante?.

- Si… creo que no me equivoco si le digo que a este pobre chico lo asesinaron… Le provocaron el infarto, añadiendo mas droga a su organismo, con una jeringuilla. Estamos ante un crimen, sin lugar a dudas; ahora tenemos que comprobar si los otros tres casos, también lo son.


Mallaigh, Escocia

El capitán del ferry que hacía el trayecto a Skye, observaba desde el puente de mando como los viajeros desembarcaban sin problemas en Mallaigh. Había sido un viaje tranquilo, la tormenta les había respetado y no hubo olas destacables ni niebla. De todos modos, habían dicho que con el paso de las horas las cosas se pondrían peor.

Dejó el puente y bajó hacia la escalerilla de acceso al puerto. Estaba esperando a alguien. Se subió el cuello del chaquetón y justo cuando llegaba los vio acercarse.

Cuando los había notado, no podía creérselo. El consorcio le había conseguido ese trabajo, cuando el anterior capitán había muerto en circunstancias trágicas, hacia más de 15 años y ahora, después de tanto tiempo de espera, veía como habían decidido salir.

Eran tres. Tres hombres altos y fuertes, con la sobriedad en la mirada propia de los habitantes de las islas.

Había llamado para pedir instrucciones y le habían dicho que hiciera fotos y las mandase.

Esperó que a que pasaran por su lado y salieran del barco. Sabía que a él no podían detectarle, pero aún así, viéndolos, un extraño miedo ancestral lo recorrió de arriba abajo.

Disimuladamente sacó su móvil y empezó a fotografiarlos. Los vio alejarse dentro de puerto y cuando ya los habia perdido, comprobó que las imagines eran buenas. Fue pasando una tras otras hasta que de repente, se quedó sin respiración. al ver una de ellas. El más alto de los tres, de pelo canoso corto y perilla, lo miraba fijamente en la foto, sus ojos rojos se destacaban de tal manera que era como si lo estuviera mirando de verdad.

Levantó la cabeza, volviendo a sentir el mismo miedo extraño, justo a tiempo de ver, como los tres bersekers lo miraban desde el final del puerto, enfundados en sus largos abrigos negros. Cerró los ojos, incapaz de soportar su mirada y cuando los volvió a abrir, un par de segundos después, habian desaparecido.


Heather cogió la lista que tenía en la mano y la cotejó con el listado de pacientes que Evan le dio al poco tiempo de empezar a trabajar en los sótanos del hospital. Levantó la cabeza un momento de lo que estaba haciendo oyendo el ruido que hacían los coches que aparcaban justo encima de ellos.

El hospital había empezado a funcionar 15 días antes y ya estaba a pleno rendimiento. Por lo que había leído y oído se había convertido en un centro de especialidades de ámbito público que contaba con unos medios, que ya quisieran otros centros privados.

Volvió a centrarse en lo que estaba haciendo. Tenía que tachar otros cinco nombres más de la lista. Todos ellos habían recibido recientemente una dosis del suero que entre Evan y Jt habían elaborado para paliar los efectos de los tratamientos del Baker.

No habían podido encontrar el expediente del Aaron Baker, pero las explicaciones que les dio él y Ángela, unidas a la idea de Doc Marcus, de utilizar material genético de familiares, les hizo albergar la esperanza, de que pudiera paliar de alguna manera los efectos secundarios provocados por la medicación que estaban tomado.

Cuando en las noticias dijeron, que se había experimentado fuera de la ley, muchos acudieron por propia iniciativa en cuanto el hospital volvió a estar abierto En cambio, algunos pacientes con enfermedades muy graves, decidieron no acudir a ellos con la esperanza de que el efecto de lo que lo que habían tomado durase y siguieran estando curados. Tanto Jt como Evan pensaban que era un tremendo error pero era la decisión que habían tomado y no podían nada, hacer salvo ofrecerles revisiones periódicas para comprobar su estado.

Se dio la orden, de que todo aquel que fuese antiguo paciente, pasase a una sala aislada, donde acudirían doctores, versados en los experimentos que se habían realizado.

Ningún empleado preguntó nada de esos "experimentados doctores", se limitaban a llevar a los pacientes a allí y a hacer una llamada telefónica... Nada mas, lo que ocurría allí, ya no era su problema.

Evan o Jt subían y les hacían un cuestionario, prometiendo el más absoluto de los anonimatos, porque algunos de ellos, eran personas muy conocidas, y luego les pedían, que vinieran al día siguiente, con un familiar, cuanto más cercano mejor, padre o madre era lo ideal, o en su defecto, hermanos o hijos, para poder obtener una muestra de ADN de ellos… En cuanto estuviera el suero, les llamarían.

Heather era la encargada de poner al día la lista de todos aquellos que eran inyectados y de su posterior seguimiento.

Les llamaba a los pocos días, luego a los 15 y les luego les llamaría al mes, 6 meses, etc.

La misma Ángela Baker había acudido con una muestra de tejido de uno de sus hermanos, fallecidos recientemente, para que le preparasen su propio suero antes de irse definitivamente.

Había pedido que le enseñasen como había quedado todo después de la reforma y había insistido en que siguieran investigando. Una cosa era innegable, los componentes básicos, la piedra filosofal, de donde salía todo aquello, era algo que podía salvar miles de vidas… solo había que saber utilizarla, y ahora estaba en las manos adecuadas.

De todos modos, ellos solo paliaban los efectos secundarios. Aquellos que tuvieran en su organismo una cantidad más alta de la normal podían degenerar hasta ser considerandos extremadamente peligrosos o incluso morir. Es más, de esa lista un par habían muerto de un infarto y cuatro estuvieron bajo tratamiento psiquiátrico, por trastornos del comportamiento, rabia y furia incontrolada, hasta que empleados del antiguo Baker los trajeron al hospital. Murieron a los pocos días de un infarto. En teoría, sus cuerpos habían sido devueltos a sus familiares después de proceder a la incineración, pagada por el mismo hospital, pero la verdad era otra. Fueron encontrados en la Cámara, junto con todos los demás cuerpos de inocentes.

Heather levantó la cabeza del papel que estaba leyendo, cuando oyó ruidos.

Su mesa de trabajo estaba en un rincón de la sala multiusos donde se habían instalado. Lo habían dejado como un espacio diáfano y de ese modo podían trabajar todos a la vez. La parte central era una enorme mesa de laboratorio, y pegadas a las paredes, otras grandes mesas hacían las funciones de escritorios para Jt y Evan. La pared donde ella se colocaba tenía la ventaja, de que, gracias a las ampliaciones realizadas que habían cogido parte el pasillo, tenia justo encima un estupenda ventana que cubría todo esa pared encima de su cabeza. La vista no era muy buena, porque daba al antiguo almacén, ahora vacio e inutilizado, pero era una ventana y eso siempre animaba… Había colocado macetas con plantas de interior que le había dado Stuart y por lo menos, había creado un ambiente agradable de trabajo.

Se giró hacia la puerta esperando que alguien apareciera. Sonrió al ver que era Evan.

Se levantó deprisa y se acercó a él con la lista.

Evan la frenó en seco. Llevaba dos cafés en las manos. Le tendió uno a Heather.

-Espera… primero el café…

Ella lo cogió. Dejó la lista encima de la mesa que había de laboratorio y quitó la tapa.

- Solo iba a decir, ¡hola! .- le dijo

- Ya… venias con la lista a enseñarme algo… lo sé… pero no todo en la vida es trabajo..

- Si.. Pero me gusta tener la mente ocupada.

Evan dejó su café en la misma mesa y se quitó la chaqueta, mientras sonreía.

- ¿Cómo fue tu primer día?

Ella dejó de beber rápidamente para contestarle.

- Oh! Fantástico… te puedo asegurar que no me he enterado de casi nada, pero sé que lo acabaré entendiendo todo.. y si no ¿para que os tengo a vosotros, si no es para ayudarme?

Evan sintió vehemente.

- Por supuesto para que otra cosa estamos, si no es para eso….- se terminó el café y cogió su maletín. Lo abrió y sacó unas muestras.

- Son de los huesos de la habitación de los túneles... .- le aclaró a Heather.

Ella asintió.

- ¿De los esqueletos que hay en el sótano de Stuart?

- Si, voy y a hacer un estudio completo… Jt tiene un amigo antropólogo en la Universidad que puede que nos ayude…creo que en estos, está la clave de lo que son, de verdad, los bersekers…Lejos de la mitología…Lo que son científicamente.- Se sentó en una de las banquetas del laboratorio y acercó un microscopio-. Creo que podemos encontrar el porqué de esa evolución tan especial. .- su mirada se perdió en lugares lejanos-. … no en vano los animales evolucionaron hacia comportamientos defensivos casi inimaginables, ¿por qué no pudo ocurrir algo parecido en un determinado momento de la evolución humana?…. tal vez un rama de los Neandertales pudo convertirse en un ser cambiante ….¿ Quién sabe?... me apetece mucho encontrar una respuesta a todo esto… entenderlo.

Miró a Heather que lo escuchaba casi sin pestañear, mirando esos ojos que a pesar de ese color extraño seguían siendo bonitos.

- Ya puedes contarme lo de la lista….- la apremió.

Ella reaccionó dando un saltito y dejando el café encima de la mesa, la cogió y empezó a contarle.

- Tres pacientes han traído sus muestras de ADN familiar, los tres no tienen síntomas y sus dosis fueron pequeñas... ¿Crees que deberíamos someterlos al tratamiento o no?

- Déjame sus muestras encima de la mesa…cuando las vea te diré….- se giró para mirarla mientras hablaba. Heather se quedo parada. Suspiró sin poder evitarlo.

Evan levantó las cejas, esperando que se moviese.

- ¡Oh! Si, si, te las dejo ahora mismo… .- reaccionó como cuando te despiertas de un fantástico sueño.

- Bien… .- la observó mientras se dirigía a la nevera y sacaba tres pequeñas probetas de cristal opaco.

Había cambiado mucho la pequeña Heather en el último mes. Casi podía decir que era otra persona.

Jt no hacía más que decirle que estaba loquita por él, pero eso no podía ser posible. El ya no era un hombre normal, era un… no sabía cómo definirse. Seguro que todo lo que Jt creía ver, era debido al profundo agradecimiento que le tenía después de haberle salvado la vida. Estaba convencido de ello, pero el hecho de que durante todo este tiempo, desde que salió del hospital hubieran estado juntos, había cambiado en parte el concepto que tenia, y no podía negar, que se lamentaba de que ahora, no era digno ni de pensar en ella, de una forma especial. Era un hombre marcado que se estaba convirtiendo en algo que ni él sabía lo que era siempre y cuando sobreviviese y cada día tenía más dudas al respecto.

Aunque desde luego, cada día le dolía mas que eso no pudiera ocurrir, tal vez por eso la relación de Cat y Vincent ya no le importase tanto.

- Ah! Demonios! Donde tengo la cabeza…. Vincent ha vuelto con Cat…..- le dijo sonriendo-. Lo ha visto esta mañana en el apartamento….

Evan se levantó de la silla. Para confirmar lo que acababa de pensar, se alegraba sinceramente de que eso hubiera ocurrido.

- Me alegro… no son nada el uno sin el otro….

Ella sonrió.

-Yo también me alegro… Lo malo es que…- suspiro-… tendré que buscarme un lugar para vivir tal y como está Rebeca no creo que Cat le diga que se vaya de la casa…

Una idea surgió automáticamente en el cerebro de Evan, pero igual de rápidamente la descartó. No…eso era imposible… ni en sus mejores sueños…. ¿mejores sueños?.. Oh! Dios mío! Se dio cuenta de que tenía un grave problema.

Se dio cuenta de que Heather lo miraba fijamente.

-Evan.. ¿me oyes?...le preguntó levantando las cejas.

Evan reaccionó.

- Si… ¿decías?

- Hablando de Rebecca,¿ fuisteis ayer a coger el material de mi madre? Tengo curiosidad…

Se acercó a Evan llevando las muestras de los pacientes. Las dejó encima de la mesa. Evan se levantó las cogió y fue hacia otro microscopio.

- Ayer al final no pudimos ir a su casa a buscar el material de Vanessa pero iremos hoy.-le dijo -. Vincent tenía preocupado a Jt. Prefirió quedarse en casa por si aparecía… y de paso volvió a estudiar los marcadores de Rebecca… Sería interesante ir a verla con alguna novedad.

Heather se colocó a su lado.

- ¿Tienes esperanza en encontrar algo?… .- le pregunto muy seria.

Evan se encogió de hombros.

- La esperanza es lo último que se pierde… pero cogimos todo lo que pudimos del compuesto que le daban a Rebecca pero ya no hay mas… Tuviemos que dejarle la mayor parte para que lo tomara…

-Hubierais necesitado el doble….- dijo Heather.

-Si…. por lo menos….- movió la cabeza de un lado a otro.-. A veces ceo que todo esto es demasiado para nosotros…. Eran demasiado listos y no tenían problemas éticos… una combinación totalmente letal.

Parecía francamente preocupado.

-¿Te fue difícil estar ahí con ellos, verdad?

El frunció el ceño al escuchar la pregunta. Pocas veces se hablaba de su estancia allí a nivel emocional.

Tardó un poco en contestar perdido en malos recuerdos.

- Si.. Pero me di cuanta enseguida que estando dentro ayudaba a Cat y además su me hubiera revelado me habrían matado… no tenía otra opción…. Solo sé de una cosa respecto a las bestias que ellos no saben.., yo lo descubrí estudiando la sangre de Vincent y la de otros como él y la del algunos elementos puros….

- ¿Cómo Stuart?

Evan asintió.

- Exacto…. Empecé con pruebas elementales…. Como un análisis de sangre cualquiera y luego fui profundizando, hasta descubrir que los niveles de enzimas eran extraordinariamente altos, y además se regeneraban casi diariamente con el sueño..- miró a Heather con intensidad. Ella sonrió emocionada. Le encantaba verlo así, contándole cosas que a ella, por ahora, le venía justo entender.

Se había dado cuenta de que sentía algo por él, poco a poco. Sensaciones diarias que al principio no lograba identificar, pero que hacia cosa de un par de semanas, ya habían empezado a quedar claras. sSe matriculó para estudiar solo para poder ayudarlo.

Lo que tenía muy claro, era que ya no era, el encapricho tonto había tenido durante la boda de su padre. Esto era mucho más profundo. Aquella vez milagrosamente salvo a Cat de morir y está vez la había salvado a ella.

Durante unos instantes se planteo si podía ser agradecimiento por haberla sacado de allí con vida.

Habia que reconocer que no era el mismo Evan. Su tez pálida, su cabeza pelada, sus ojos de un color extraño, no eran cosas demasiado agradables de ver, pero aún así, ella notaba un hormigueo en la boca del estomago cada vez que lo veía, o alguien lo mencionaba. De todos modos, desde lo de Gabe se había vuelto bastante desconfiada y no solo de los demás, si no de ella misma.

El timbre del teléfono la sacó de sus pensamientos. Lo cogió. Llamaban de arriba; otro antiguo paciente del Baker acababa de llegar.

- Quieren que subas… .- le dijo a Evan.

Este asintió. Se levantó y se dirigió a una de las mesas que recorrían las paredes. Cogió un cuestionario y fue hacia la puerta.

- ¿Te tienes que ir? .- le preguntó a ella antes de salir.

Heather negó.

- No… me quedaré a meter los datos que me dejó ayer Jt preparados.

El asintió.

- Me alegro… me gusta verte por aquí… - le dijo sonriendo, olvidándose por un momento de sus actuales circunstancias.

Acto seguido, salió y se perdió en el largo pasillo que llevaba a las escaleras, sin ver la amplia sonrisa que se había formado en el rostro de Heather.


El salir de los sótanos, donde habían vivido tantos años, había sido una de las cosas buenas con las que se había encontrado después de que todo se estropeara.

Había comprado ese ático en la Casa Roja, un edificio calificado como edificio histórico, inconfundible por su pintura roja en la fachada, y su decoración neogótica en las ventanas, hacia más de 4 años y lo había reformando por completo. Su autentico hogar y el lugar donde podría huir si tenía necesidad de hacerlo.

Cogió el libro de la estantería de madera de roble del salón, pero este no salió, se limitó a inclinarse y toda la estantería se movió medio metro hacia afuera.

Entró dentro y cerró. La cámara del pánico que había construido podía albergar a una persona durante mas una semana. Tenía todo lo necesario para que no le faltase nada, incluyendo un teléfono vía satélite y un ordenador personal con conexión exclusiva a internet… pero lo que más le interesaba ahora era el gran frigorífico que había justo enfrente de la puerta de entrada.

Lo abrió.

Cogió la caja, que estaba justo a su derecha, en la segunda balda empezando desde abajo y la sacó.

En el frontal pudo leer con toda claridad "R" en caligráfica fluida… la abrió, y dentro, encima de las 50 probetas, con el suero que mantenía con vida a la mujer, descansaba una libreta metida en un plástico.

La observó, pensando en lo podría llegar a valer todo eso en el mercado. Pero había un problema, solo funcionaban con Rebecca, con nadie más. Una autentica pena.

Echó un vistazo a su alrededor y contó mentalmente la cantidad de muestras con formulaciones exclusivas del Baker, que habían salvado, cuando Morgan dio la orden imperiosa, de salir de allí cuando antes… En escasos minutos el plan de huida que puso en marcha. Cogieron lo importante y lo demás lo metieron en el horno y lo quemaron.

La salida se fue haciendo escalonada, cada miembro del equipo se dispersó. Nadie acompañó a nadie y nadie sabía dónde iban los demás. La bestias que estaban en ese momento fueron las ultimas en salir; las bestias y Morgan…

A pesar de llevar con él mas años de los que pudiera recordar, no lo echaba de menos. Desde que salieron de Londres se había convertido en el jefe y nadie podía discutírselo. Su actitud con los demás cada vez fue volviéndose más controladora y eso acabo con la amistad que un día mantuvieron. Eso y Rebecca, claro…

Recordaba con claridad el primer día que la vieron cuando llegaron a Nueva York. Sus jefes entonces, les llevaron de un lugar a otro de las instalaciones para que conocieran todo en detalle y al cuarto día, los llevaron a su apartamento.

Cuando entraron, ella estaba leyendo sentada en un sillón, mirando hacia la terraza de salón. Stanley cerró los ojos viendo igual que aquel dia, como al oírlos entrar, se dio la se levantó y se dio la vuelta.

Ya le habían avisado de lo que significaba para el consorcio, pero no estaba preparado para descubrir a la mujer más hermosa que nunca había visto, y no solo eso, la mujer con mas clase que jamás vería. Todo en ella era exquisito, su forma de moverse, su forma de hablar, su seriedad, y esos ojos atemporales… Recordaba haber dejado de respirar, pero Morgan también había dejado de respirar, igual que él. Era demasiado impresionante para unos jóvenes de poco mas de 25 años ver una mujer como esa y saber que tenía casi de 170 años.

Mientras bajaban en el ascensor, Morgan totalmente fuera de sí, solo podía decir que esa mujer seria para él.. y así fue… El se limitó a observar y comprobar cómo Morgan conseguía lo que se proponía. A fin de cuentas siempre lo hacía.

Pero él estaba muerto y él vivo. Se acercó a un pequeño estante en la pared y cogió una jeringuilla. Luego un bote pequeño de la nevera. Metió el liquido dentro de la jeringuilla y luego se lo inyecto en el brazo, en el lugar de siempre…

Tenía muchas cosas que hacer y necesitaban más tiempo que un hombre corriente. Tiró la jeringuilla a una papelera y se bajo la manga de la camisa. Se volvió y dirigió la mirada a la caja con la "R". Pero lo primero era traer a Rebecca ahí, con él, y sabia como, solo tenía que esperar el tiempo necesario.

Pero además a eso, se había unido lo que Ethan había averiguado la noche pasada. La detective Chandler estaba embarazada. Sonrió mientras pensaba en las consecuencias de ello.

Sabían de quien era hija y sabían por tanto su relación con Rebecca. Si esos bebes, Ethan había logrado identificar dos sonidos distintos, eran hijos de la bestia, tal y como había dicho el Doc. Evan, las posibilidades podían ser inmensas. Al final algo bueno podían sacar de ese traidor hijo de puta… aunque no debía preocuparse demasiado por él, tenia fecha de caducidad.

Miró su reloj, tenía que irse. Le esperaban en un par de horas en el lugar de reunión. Esperaba que esta vez Anthony pudiese venir, tenían mucho de qué hablar.


Tess llegó a casa pasadas las 7 de la tarde. Sacó la libreta donde habían apuntado todo y la dejó encima de la mesa.

Fue a su cuarto y sacó del armario un cuadro de corcho que llevaba tiempos inmemorables de abandono. Quitó otro cuadro de la pared del salón y lo colgó allí.

Fue colocando en él todo lo que tenia, incluyendo lo que Henry le había contado en el depósito antes de que llegara Cat por sorpresa.

Henry le había relatado los hechos, que habían llevado a que Jo y él, se interesaran por el caso. Todo había sido una gran casualidad.

El cadáver del primer vagabundo llegó a la morgue sin etiquetar y Henry procedió a hacerle la autopsia. Cuando quitó la sabana enseguida se dio cuente de que había sido atacado por algo que no era un animal.

Aún no había hecho la primera incisión, cuando aparecieron de la nada dos detectives de la 5ª y le dijeron que no siguiese, que ellos se llevaban el cadáver para que lo vieran sus expertos. Era un caso extraño, les dijeron.

Henry se había dado cuenta de que lo era enseguida y le dolió enormente que se lo llevasen. Tenía toda la pinta de ser marcas de dientes, dientes humanos, los que le habían destrozado el cuello.

No le contó muchas más cosas. Los cadáveres pertenecían en su mayoría a indigentes y eso hacía que los detectives de la 5ª se lo tomasen con tranquilidad. Henry no…. Se le veía alterado ante la desidia de los policías, por eso habían decidido a investigar por su cuenta.

- Puede haber alguien en esta ciudad comiéndose a los demás… me parece que eso es algo bastante importante….- le dijo visiblemente afectado-… puede ser muy peligroso, hágame caso….

Tess pareció entender con eso que él, había pasado por algo parecido… Se lo iba a preguntar, cuando de repente oyó un hola a su lado y al girarse vio a Cat

Se quedó de piedra. No sabía que decir, que excusa poner, para explicar lo que hacía allí. Al final, las palabras salieron de su boca sin pensar y menos mal que tuvo coherencia en lo que decía.

Salvo la situación gracias a Henry y después de que Cat le dijese lo de Vincent no le quedo mas remedio que ir con ella a comer. Su amiga la necesitaba. Lo único que tenia que hacer era limitarse a hablar de ellos y no hablar de ella.

Se alegraba de haber ido. Cat le había dicho que llevaba dos bebes… como Rebecca. La historia se repetía. Confiaba, que esta vez, las cosas salieron bien., Cat y Vincent se lo merecían y si ocurría lo peor el golpe sería tremendamente duro, no solo para ellos, si no para todos los que estaban cerca de la pareja.

Con un suspiro miró el corcho, una vez que todo lo que tenía hasta ese momento del caso, estuvo colocado. No había mucho.

El no haberle comentado a nadie sus sospechas, no tenía que ver con no involucrarles, no, mas bien, era por el miedo que se apoderaba de ella, cada vez que pensaba que si todo eso no era lo que creía, y si Gabe no estaba de tras de todo, la iban a considerar una loca con manía persecutoria…. Pero, al ver esas notas tan inconexas, se preguntó, si no sería verdad… y su estaba volviéndose una paranoica.. recordó lo que ocurrió con Joe…

Se sentó en el sofá y se masajeó las sienes.

No podía dejar llevarse por el miedo. Tenía que reaccionar y demostrarse a si misma que tenía razón…. pero no pudo evitar sentir un mucho de soledad , al saber que tendría que afrontarlo sola.

Miró su reloj. Las 8 de las tarde.

Se levantó del sofá con decisión, sabía que si lo pensaba mucho, no lo haría. Se recogió el pelo en una coleta alta, cogió su pistola y la cargo de munición. Se puso la chaqueta de cuero negro y salió de su apartamento en dirección al sur de la ciudad. Empezaría por el colector y luego seguiría hacia los otros lugares donde habían aparecido los otros cuerpos.


Estuvo toda la tarde ocupada en comisaría. Primero, dando explicaciones a su capitán de por qué había dejado a Mark solo en medio de una vigilancia y luego anotando lo que Henry había encontrado en los cadáveres de los chicos muertos. La marca de un pinchazo. Qué estaría tramando por mal nacidos?. Cat no lo llegaba a entender, ¿por que querrían matar a jóvenes, así sin más?

Mientras conducía el coche hasta casa no podía dejar de pensar en ello.

Cuando entró en el garaje, decidió olvidarse de todo y solo recordar la charla que había tenido con Tess mientras comían. Le había contado todo y sabia que ella se alegraba de corazón.

La echaba de menos…. Mucho. Intentó que le contará como se encontraba , pero se dio cuenta enseguida que no quería hablar sobre si misma. Por fuera parecía la misma Tess, pero Cat sabía con seguridad que había todavía lugares oscuros dentro de ella.

Uno de ellos era Jt….. no podía creer que hubiera dejado de quererle… no… pero tenía que ser ella la que se diese cuenta de eso, de que tenia que estar con él y dejar que la cuidase y la quisiese.. Joe era encantador, pero Tess no estaba destinada a estar con él.

Fue todo el trayecto del ascensor pensando en su amiga, llegó a la puerta del apartamento y encontró una nota pegada a ella.

- Azotea. .- leyó sonriendo.

Subió las escaleras a toda prisa y lo encontró colocando unos cojines blancos un sofá de madera de teca nuevo.

Él se giró nada mas oír la puerta abrirse.

- Creo que es el momento de cambiar algunos muebles…. Pero esperaba tenerlo todo preparado para cuando llegases….- arrojó el cojín que le faltaba de colocar al ángulo derecho del sofá-. He pensado que era buena idea, ahora que todavía no hace mucho frio que tuviésemos una cena romántica aquí, en nuestro lugar favorito….

Cat sonrió abiertamente.

- Claro que sí, y me encanta ese sillón… Oh! Y has traído un par de mantas…Todo un detalle de tu parte….

- Sé que el embarazo te ha dado frio…

Ella lo miró asombrada.

- Yo no…- le empezó a decir.

- Jt… - termino él.

- Ah! Ya veo… - se sentó en el sofá nuevo y se tapó con una de las mantas. Cerró los ojos sintiendo como todos los músculos de su cuerpo se relajaban a la vez que entraban en calor. -. ¿Has ido a verlos?

Vincent asintió mientras se sentaba a su lado contemplando la cara de felicidad de su mujer.

- Si… creo que se merecían saberlo… Me he acercado un momento a la Universidad y he estado con Jt… por cierto, ¿no sabía que Heather se había inscrito para sacarse el titulo de auxiliar de laboratorio?..

Cat asintió, abriendo los ojos.

- Estoy muy orgullosa de ella, ha cambiado tanto que a veces me da miedo que tenga un bajón y se rompa en pedazos… Si te fijas, no ha pasado tanto desde que salió de allí, pero la veo tan entera que me asombra….- le dijo seria.

Vincent se humedeció los labios con la lengua.

- Déjala, ha encontrado un lugar y un objetivo, dedicarse a ayudar a los que sufrieron como ella, y a los que pueden sufrir, y de paso ayuda a nuestros científicos locos . -le dijo para tranquilizarla

- Tienes razón, aunque reconozco que a veces, solo a veces echó un poco de menos a la frívola Heather…..- suspiró-. Creo que ella sí que se quedo en el Baker cuando la sacasteis.

- Así es... yo también lo creo.

Catherine se fijo con más detenimiento en su chico y se dio cuenta de que estaba sudando, y de que le temblaban ligeramente las manos. Creyó notar un ruido rápido y con eco que cada vez iba más deprisa… ¿su corazón?... Lo desechó…. ¿en qué demonios estaba pensando? Movió la cabeza de un lado a otro y respirando profundamente cogió la mano de Vincent entre las suyas….

- Cuando quieras puedes servir…

Vincent sonrió y cogió la cesta de mimbre. La dejó encima de la mesa y sacó una botella de whisky.

La dejó en la mesa y sacó dos vasos.

Cat levantó una ceja.

- Vincent, yo no puedo beber… eso… en estos momentos.

- Lo sé, pero puede que después de lo que te voy a contar lo necesites…. aunque sea un sorbo pequeño….

Al oírle decir eso se incorporó y se acercó mas a él.

- Ya sabía yo, que todo esto escondía algo, ¿no solo es una cena romántica verdad?

Vincent asintió despacio mientras se serbia dos dedos de whisky en su vaso.

Se apoyó en el respaldo del sofá y cogió aire. No miró a Cat.

- Hay algo que quiero contarte…. Pero primero, creo que deberías saber otra cosa. Lynn ha venido a verme esta mañana al trabajo. Por lo que se ve quiere que le ayude a entender a su bestia…

Cat asintió, meditando lo que le acababa de oir.

- Me parece bien, es lógico que quiera comprender lo que le ocurre. Entre Stuart y tú podéis ayudarla…

Vincent se mordió el labio inferior.

Cat entrecerró los ojos. Iba a contarle todo sobre su nuevo caso, y lo que el forense habia averiguado, pero al oirle decir eso, se dio cuenta de que podia esperar, ahora tenia otras prioridades.

- ¿Qué más? .- le preguntó suspicaz.

- Ummm .- carraspeó-. Cuando ha venido, la he cogido del brazo, para llevarla a uno de los boxes, para hablar, y he sentido al tocarla algo parecido a lo que me pasaba con Tory.

Cat frunció el ceño.

-¿Cómo de parecido? .- le salió una voz ligeramente más grave que normalmente.

Vincent cogió su whisky y bebió un trago.

- No exactamente igual, pero si noté algo…

Cat se pasó la lengua por los labios.

- ¿Tengo que preocuparme?

Vincent sonrió viendo la expresión de enfado que empezaba a mostrar el rostro de su chica.

- No….- se acercó a ella y la besó con dulzura en la boca. La abrazó y ella lo abrazó a él. Siguieron besándose unos segundos, disfrutando Cat del sabor del whisky añejo en la boca de Vincnet.

- No tiene nada que hacer..- le dijo al oído sin separarse todavía de ella-. Estoy enamorado de ti y sé lo que significa esa sensación… no tienes de que preocuparte...

Cat cogió aire.

- Me alegro de oírte decir eso -. Le dijo , a su vez, ella, en el oído de él.

Sonrió y volvió a besarlo, esta vez con más intensidad, al mismo tiempo que dentro de su cabeza la idea que había tenido para darle un futuro útil a Lynn, iba tomando visos de urgencia. Hablaría con Vincent, en los túneles, lo antes posible, y con Lynn, también.

Cat, una vez que tuvo claro esto, se abandono al contacto de los labios y la lengua de su marido, y estaba empezando a preguntarse, cómo de cómodo seria ese sofá nuevo para determinados juegos que se le estaban ocurriendo, cuando de pronto, Vincent se apartó de ella y volvió a apoyarse en el respaldo. Le cogió las manos.

- Antes que de nos emocionemos mas… .- le dijo cerrando los ojos, en un duro ejercicio de autocontrol-. Tengo otra cosa que contarte…

- No puede esperar… .- le dijo ella, suplicándole con la mirada que siguieran.

El movió la cabeza de un lado a otro.

- No… no puede esperar, y no va a ser fácil… pero allá voy… .-la miró a los ojos-. Siempre me has dicho que el pilar de nuestra relación es la confianza y creo que así tienes que ser… además, ahora que hemos vuelto después de este mes horroroso, no quiero esconderte nada…

Cat, también apoyó la espalda en el respaldo, sin soltar la mano de Vincent. Su lívido se iba enfriando por momentos, al ver la expresión preocupada en la cara de él.

- Ok.. .- cogió aire-. Cuando quieras…

Vincent se pasó la lengua por los labios y mirando a un punto indefinido enfrente de él, empezó a hablar.

- Hace unas semanas encontramos a Rosenthal...

Cat abrió los ojos todo lo que pudo.

- ¿En serio? Eso es….

Vincent negó.

- Eso, ya no es….- se volvió hacia ella y la miró a los ojos-. Lo maté, Cat. Lo maté, sacándole el corazón del pecho, mientras él miraba…

Continuará…. En 15 ó 20 días mas o menos… :) Muchos besos #beasties