CAPITULO 4

Sexto mes, todo tomaba forma, mientras que el matrimonio Snape se adaptaba nuevamente a su nuevo hogar en las mazmorras, mientras Severus escribía e investigaba los mejores ingredientes y las mejores maneras de realizar una poción, su esposa se iba a sus clases y trataba de enseñar pociones, convirtiéndose ambos en el matrimonio más famoso no solo en Hogwarts, sino en todo el mundo mágico, ya que habían tomado por sorpresa a todo ese mundo.

Séptimo mes, Hermione se movía con más dificultad y aunque seguía en clases, parecía que en cualquier momento no podría seguir haciéndolo así que le pidió a su marido que las impartiera por ella aunque al principio, se puso algo tosco sobre al hecho de volver a dar clases, sino también que al ver a su esposa, con el fruto de su matrimonio en ella, le despertaba demasiadas dudas, y aun no sentía el instinto paternal en él, ya que si llegaba a pasar algo, no temía en absoluto por él bebe, sino por ella, fue demasiado pronto el embarazarse, pero ahora ya no había vuelta atrás, la vio y al temer por su seguridad acepto.

Ahora a su octavo mes, Severus temía más por su esposa, no quería que se moviera demasiado para no causarle ningún mal a ella, olvidando por completo a ese bebe, y en las noches se quedaba en vela, pensando que en el fondo tenia múltiples emociones, miedo por pensar que Hermione se diera cuenta que no sería buen padre y lo dejaría por creer tanto en él, y angustia por no querer que le pasara nada a ella y mucho menos a él bebe, no porque a él le importara sino porque Hermione se pondría muy triste si eso pasara.

…..

Una noche, tranquila en las mazmorras, donde solo se escuchaba la respiración de ellos y el suave viento soplando por el bosque, Severus una vez más se había quedado en vela hasta en la tarde, se levantó, fue por un vaso de agua y volvió sentándose en un sillón que se encontraba frente a Hermione y solo se dispuso a verla, verla dormir tan tranquila, sin preocupaciones y así esperaba que fuera toda su vida.

Severus la contemplaba, viendo su belleza y poco a poco se acercó a ella, le toco su cabello y bajo hacia sus mejillas acariciándolas y diciéndole por el pensamiento, que esperaba cumplir todas sus expectativas, todo lo que esperaba de él, ser un buen hombre, un buen esposo y sobre todo… Un buen padre.

Pero su mirada bajo hacia su vientre, ya completamente agrandado y veía el movimiento del bebe, veía esa pequeña criatura y se sentía tan culpable, esa criatura no se merecía tenerlo a él, tener como padre a un hombre con tantas inseguridades y que probablemente aun no comenzaba a quererlo de igual manera, no lo quería pero eso no podía admitirlo, volvió a desviar la mirada hacia su esposa, se recargo con sus codos en sus rodillas, dejo el vaso en su mesa de noche y la miro, pero también gruño de impotencia.

Hermione tras escuchar ese gruñido en sueños se dio cuenta que su esposo se encontraba despierto, conocía sus mañas y ese gruñido significaba malestar, así que lentamente despertó y pudo apreciar a su marido con la cabeza agachada y con sus manos sobre sus rodillas, con los ojos cerrados, lentamente se incorporó y acaricio ese cabello sedoso y negro que tanto le encantaba; en ese momento Severus se incorporó y la miro, Hermione pudo ver en esos ojos profundos una gran desesperación y melancolía, se sentó completamente en la cama y le acaricio la mejilla.

-. Severus, ¿Que te ocurre? -.

Severus respiro profundamente dejando salir una gran melancolía, y la miro completamente rendido, sabía que no podía contra esos ojos color miel.

-. Estoy… yo… lo siento… No quise despertarte -. Severus se incorporó, le beso la frente y se volvió a su lado de la cama para tratar de seguir durmiendo.

-. ¿Severus? -. Hermione giro del otro lado para poder verlo, pero Severus la miro y le sonrió débilmente.

-. Nada, descansa -. Hermione lo miro preocupada, pero sabía que no podía hacer nada por el momento, ya que sabía que cuando Severus no quería hablar no podía hacerlo hablar hasta que pudiera liberarse por sí mismo, se giró para volver a dormir, y sin estar cien por ciento tranquila, volvió a dormir.