Ups, creo que esta semana le flojee jijiji, bueno primero que nada una disculpa por la tardanza del capi, pero ya saben que de repente me atoro, pero aquí esta; por otro lado quiero agradecer sus comentarios y por poner la historia como favoritos, no tengo palabras para gradecer. Espero que les guste el capitulo y que lo disfruten.


Capítulo 60

Recordar a Snow y Seneca no me dejo nada bueno, pase una noche horrible, viendo sus asquerosos rostros y muchas cosas más, así que me quede un buen rato despierta pensando en lo afortunada que había sido después de todo, jamás fui un objeto sexual para ellos, puesto que mi supuesta relación con Peeta en ese momento me protegió, nos protegió, alejó a todos esos desgraciados y al final pude ser yo quien decidió en que momento, con quien y sobre todo, plenamente enamorada.

Haymitch reapareció, no comentó nada de la última plática, tanto el como nosotros actuamos como si no hubiera pasado. Así que retomaron su rutina de molestar a Katniss, y más cuando Johanna se dio cuenta de que ya me estaba tomando las pastillas anticonceptivas.

-así que al fin sus hormonas ganaron -dijo muy divertida Johanna, yo no pude evitar sonrojarme, pero afortunadamente Peeta hablo.

-el que esté tomando eso no significa que ya hayamos... -volteo a verme.

-si lo hubieran hecho estarían como muéganos -afirmo Haymitch -a no ser que... Seas muy malo chico - Peeta se vio muy incómodo con el comentario.

-o que ella sea frígida - Johanna estaba muy divertida.

-suficiente -grite molesta - que les importa lo que hagamos, esas cosas son íntimas y no tienen porque estar hablando de cosas que no saben si ya o no pasaron -

-ok, ok, ya no diremos nada - dijo Haymitch -pero creo que no lo han hecho, no estaría tan histérica -le dijo por lo bajo a Jo - se le abría quitado ese carácter agrio -

-basta Haymitch - dijo molesto Peeta - ¿que no se cansan? Dejen nuestra vida privada o acaso nosotros estamos inmiscuyéndonos en sus relaciones -

-pues de repente -contesto Haymitch.

-hay por favor - dije exasperada - ¿cuáles relaciones? ese es el problema, por eso están tan pendientes de la nuestra, por sus nulas o fallidas relaciones -

-está bien, mejor deberíamos dejarlos Haymitch, a la mejor se pongan de mejor humor si les damos un rato a solas - Johanna ya caminaba hacia la puerta.

-tienes razón, unos cuantos arrumacos y besos seguramente los pondrán de mejor humor-

-oh lárgate - Peeta prácticamente lo empujó hacia la puerta. En algo si estaba de acuerdo, mi chico andaba un poco irritable en estos días, se enojaba con facilidad.

Esa tarde nos dejaron solos, Johanna no apareció hasta en la noche, así que pasamos un rato muy agradable frente a la chimenea, acariciándonos, besándonos y platicando de lo bien que ahora iba todo.

Él me dijo que le urgía que Johanna se fuera, que quería estar de nuevo conmigo, que pudiéramos tocarnos o besarnos sin exponernos a sus burlas, yo sólo reí, porque creo que ahora comprendía mejor su mal humor, y me gustaba saber que estaba igual de ansioso que yo por volver a estar juntos.

Cuando Johanna apareció, Peeta y yo habíamos decidido parar una cesión de besos antes de que nos saliéramos de control y le diéramos armas, lo que sí, nos encontró abrazados, pero no dijo nada al respecto hasta que mi chico se fue a su casa para evitar tentaciones según él.

De repente sentí su mirada insistente - ¿qué pasa?- dije divertida por su mirada inquisidora.

-¿ya lo hicieron, no es así? -dijo de golpe, por lo que no pude evitar sorprenderme.

-¿hacer qué? -dije nerviosa.

-sii -dijo entre sorprendida y divertida - lo hicieron, ese sonrojo y el de esta tarde no me engañan-

-no digas tonterías – conteste nerviosa – y finalmente, que les importa, no comprendo porque tanto interés de su parte-

-Oh Haymitch tiene que saber, le dije que tú te delatarías – ella se veía muy eufórica- ¿dime cuándo fue? No tiene mucho – Johanna hablaba muy rápido - ¿es bueno? Porque tiene buen paquete –

-¿Qué? – dije escandalizada pro sus bombardeos -¿estás loca?- me molesto mucho su insistencia, no comprendía porque era tan importante para ellos enterarse de la situación ¿Qué acaso no era un asunto de dos? Era desagradable que siguieran molestando, pero aun así lo que más me enfado fue que me preguntará si mi chico era bueno, eso solo me importaba a mí, incluso tampoco me gusto que dijera que tenía buen paquete, osea ¿que tenía que estar fijándose ella?

-oh cielos descerebrada – Johanna estaba prácticamente sobre mí, no dejaba de ver a mi cara, podría decir que estaba invadiendo mi espacio, sólo permitía que Peeta estuviera así de cerca – dime, no te quedes callada-

-no entiendo por qué están tan interesados, lo que Peeta y yo lleguemos hacer – trate de cuidar mis palabras, no quería darle más motivos de burlas – es sólo asunto de nosotros, dejen de meterse donde no y suficiente de sus tonta burlas, me tiene harta – para estas alturas yo ya gritaba y me alejaba de ella, esto era tan incómodo.

-por favor, deja de negarlo, ese sonrojo te delata, el chico puede mentir muy bien pero tú no – ella reía.

-¡basta! No sé qué ganas con burlarte de mí, en saber detalles de mi vida 'privada' – hice mayor énfasis en la palabra privada.

- pues es divertido, ve cómo te pones; si, ya decía yo que esa risita nerviosa del día que te propuse consejos para prender a Peeta no era de bochorno, era porque puede llegar a interesar o – hizo una pausa – ya sabes cómo hacerlo, eso quiere decir que han practicado – la carcajada de Johanna retumbo por toda la sala.

-Sabes qué, estoy harta de que tú y Haymitch se rían de mi – yo estaba que explotaba, no era posible que permitiera que se burlaran de mi – tu desde el primer día que nos conocimos te dedicaste a reírte de mí, a incomodarme, no se sí sea tu forma de sentirte mejor contigo o por qué lo hagas, pero ya tengo suficiente, no voy a permitirte que lo sigas haciendo –

-no te pongas así – Johanna no podía esconder su cara de diversión – relájate –

-¡no! – en esta ocasión fui yo quien me acerque a ella, sentía que en cualquier momento podía soltarle una cachetada o empujarla ¿Dónde estaba mi chico para calmarme? – más vale que dejen esto o no voy a responder –

De repente Johanna me tomo con fuerza por las caderas, sorprendiéndome, lo que menos esperaba era que ella me tocara – relájate Katniss, te molestamos porque, digamos, eres una persona muy molestable – Johanna sonreía, se notaba que estaba disfrutando esto.

-Eres una… - termine por empujarla – no se metan con nosotros, si vuelvo a ir un comentario más, no voy a responder, no quiero oír otro comentario lascivo, si Peeta y yo…-

-Ya, ya entendí – Johanna se dejó caer en el sillón, como si esta discusión no hubiera pasado.

-Pues más te vale – yo aún estaba muy alterada.

-Yo solo quería pues saber… - Johanna estaba por soltar una maliciosa sonrisa – si te habías gustado, quería saber el punto de vista de alguien que en vera lo hace por amor – repentinamente se puso seria – no sé, chismorrear como dos tontas amigas al respecto, hacer algo… normal –

Por un instante no dije nada, me sorprendió le término de amigas que utilizo, no sabía si estaba hablando en serio – me estás tomando nuevamente el pelo, ¿verdad? – dije un poco confundida, moderando mi tono de voz.

Johanna solo se encogió de hombros y tomo uno de los libros que tenía para irme preparando mejor para impartir las clases.

-piensa lo que quieras descerebrada, pero creo que estos últimos días han estado muy… irritados, deberías de mejor pasar la noche con tu chico, sirve que invito a Fred – nunca dejo de ver el libro.

-¿Qué? – volví a subir un poco la voz.

-Si, pronto me voy a ir, así que quiero dejarle un buen recuerdo de mi parte – esta vez bajó el libro y me enseño su sonrisa.

-Estas loca- en mi casa no va pasar eso –

-oh vamos, estas peor que una abuela educada a la antigua, mejor me voy a dormir- se levantó para encaminarse a la salida - no quiero seguir viendo tu cara de: tengo ganas y no puedo por pudor con mi amiga -

La sonrisa maliciosa que me enseño no tuvo lugar, yo sólo tome un cojín del sillón y se lo lance a la cabeza, acertando justo al centro de su rostro. Cuando el cojín cayo, pude ver la diversión de Johanna, sólo se dio media vuelta y salió riendo.

Estuve un buen rato dando vueltas en la cama, tratando de ver cómo iba a sobrellevar la situación con Haymitch y Johanna juntos, no había admitido nada, pero ellos me conocían muy bien, era como un libro abierto para ellos, a parte no sabía si Peeta lograría ayudarme en esta situación, porque sentía que nos acorralarían. También me pregunte si ella me consideraba su amiga, si en ese sentido había sido sincera, aunque Johanna no se me hacía de ese tipo, me sentía con sentimientos encontrados, queriendo estar con Peeta, pero no podíamos para evitar las burlas de ese par, contenta porque en esta visita de Johanna habíamos demostrado mayor confianza, pero enfadada por su insistencia con mi privacidad.

No pude más y decidí salir de la cama a las dos de la mañana, tome un abrigo, un gorro y una bufanda y salí rumbo a casa de mi chico tratando de hacer el menor ruido posible.

Al llegar y utilizar la copia de la llave que me dio Peeta, me di cuenta que todo estaba apagado, que en esta ocasión el descansaba, pero aun así decidí entrar, siendo sigilosa a cada paso y cuidadosa de no chocar o tirar algo en medio de la oscuridad, hasta que llegue a la puerta de su dormitorio que estaba abierta. Me quede un momento parada tratando de ver un poco, calcular o más bien ver la forma de no espantarlo con mi presencia inesperada ahí.

-Peeta - dije en un tono de voz moderado, como cuando hablo con los chicos de la escuela tratando de que me presten atención, sin que haya ninguna exaltación.

-¿bonita? ¿qué estás haciendo aquí? - él reacciono al instante que hablé -¿todo está bien?-

-sí, tranquilo - yo ya estaba caminando hacia su cama.

-¿qué sucede? - él ya estaba haciendo el intento de levantarse, pero yo lo evite al lanzarme a su cama -hey ¿qué pasa? - se hizo a un lado para abrir las cobijas y dejarme entrar a su cama, yo me abrace a él, más bien me aferre - Kat, estas helada - dijo cariñosamente.

-lo... lo siento -intente alejarme, seguramente lo estaba incomodando al estar fría y meterme a su cálida cama, pero él no me lo permitió, al contrario me abrazo con fuerza.

-me has asustado -susurro sobre mi cabeza después de un minuto de silencio.

-no era mi intención, es que...- suspire sintiéndome mal por meterme de esa manera a su casa, por darle tanta importancia a las burlas de Haymitch y Johanna.

-no importa, sólo dime que sucede, no es que no me encante tenerte aquí, al contrario, pero -

-es una tontería - no le permití seguir.

Decidí quitarme el gorro, la bufanda y el abrigo, lejos de mantenerme caliente, me estorbaban y sentía que la humedad de la nieve se le estaba pasando a Peeta.

Él aprovecho para encender la lámpara de la mesita de noche, poniendo sus ojos de inmediato en los míos, preguntando con ellos el por qué había aparecido en su casa de esta manera.

-Johanna y Haymitch ya lo saben - no pude evitar un gesto de desesperación al pronunciar esas palabras, por otro lado, Peeta cerró los ojos y empezó a negar con la cabeza, pude ver un atisbo de una sonrisa -sé que es una tontería, tuve una... discusión con Johanna antes de irnos acostar, estuve a punto de soltarle un golpe - él abrió mucho los ojos.

-bonita, no -

-no lo hice, es que estoy harta de que se metan con nosotros, no entiendo su obsesión -

-yo aún no lo entiendo del todo, al igual que tú, pero tengo una teoría - él volvió acostarse y me jalo para poderme abrazar- creo que... nuestra relación es lo más cerca a experimentar algo normal para ellos - la teoría de Peeta se acercaba mucho a lo que me había dicho Johanna, así que era muy probable que ella me estuviera hablando con la verdad.

Le conté con lujo de detalle a Peeta todo lo ocurrido horas antes con Johanna, sus comentarios y lo enfadada que me sentí; él no dejo de abrazarme hasta que nuestros labios se unieron en un apasionado beso, un beso que deseábamos desde hace días.

-bonita necesitas relajarte, no te voy a negar que si es molesto que sean tan metiches, pero te apuesto que si lo tomaras más tranquila, ellos no insistirían tanto- me dijo después de que rompimos el beso.

-pero...-él tenía razón, se ensañaban conmigo y sobre todo con el tema porque sabían muy bien que me enojaría, que terminaría por explotar -¿cómo es que tú lo tomas más tranquilo? -

-bueno, sé que hace un año mi cabeza era una confusión, que no sabía cuáles eran mis recuerdos, que era lo correcto, pero el Capitolio no presto atención a varios recuerdos, y como te dije el otro día, mis hermanos eran imposibles con ese tema, siempre hablaban de cosas así, y por supuesto yo era blanco de sus burlas, no sólo con respecto a eso, sino de todo - él término por envolverme en sus brazos y también pasó su pierna sobre las mías, impidiendo que me moviera -estoy acostumbrado, incluso mi padre hablo conmigo, me dijo que entré más me molestara, entre más importancia le diera a sus burlas, ellos lo seguirían haciendo -

-¿qué vamos hacer?- dije aún afligida - te digo que estuve a punto de golpearla, tenía muchas ganas de darle una cachetada, no sé qué voy hacer con los dos al mismo tiempo-

-tranquila - Peeta me rozaba la mejilla, llevando una sensación agradable a mi cuerpo por cada roce - podemos decirles cosas con respecto a Effie o Alex, por lo tontos que han sido, decirles que están tan interesados en nuestra vida porque la suya es aburrida -

-sí, puede ser, creo que sus burlas son mera frustración por su nula actividad - no sabía cuándo iba ser el día que no me sintiera apenada por el tema, creía que una vez al hacerlo sería diferente, pero a veces pensaba que era al contrario, porque lo que pasó entre Peeta y yo era sumamente íntimo y no estaba dispuesta a compartirlo con alguien más.

Comencé a besar a Peeta, quería olvidarme por un momento del asunto, sentirme lo suficientemente tranquila para poder descansar, así que nuestras bocas se exploraban, a pesar de que se conocían muy y bien.

La mano que logre liberar de su agarre, fue la que tomó la iniciativa, viajo por toda su espalda hacia abajo, hasta llegar al dobladillo de su playera e irla levantando lentamente para poder sentir esos músculos que despertaban muchas cosas en mí, subí y baje mi mano al ritmo de nuestro beso hasta que me deje llevar por la intensidad del mismo e introduje mi mano más allá del resorte de su pijama. Pude sentir claramente la reacción de mi chico sobre mi muslo.

-Kat- dejo mis labios para suspirar mi nombre. El seguía con su amarre, sólo mi brazo libre era el que estaba causando dicho efecto -no creo -dijo entre beso y beso -sea lo mejor-

-no me importa - seguí besándolo al tiempo que metía mi muslo entre su entrepierna, metiéndolo en graves problemas - si ya saben lo que pasó- volví a sus labios - ahora no hay nada que aparentar - lo apreté o más bien lo atraje más hacia mi tan sólo con el brazo libre, para después empezar a bajar el pantalón con todo y su bóxer.

-bonita- volvió a suspirar.

-dime - trate de liberar mi otro brazo, al mismo tiempo que buscaba su oído, debido a que sabía que si lo lograba no iba haber vuelta atrás, el cual desafortunadamente no logre besar.

Pero un instante después pude sentir como la mano de mi chico iba metiéndose entre mi playera, tocando lentamente mi abdomen, subiendo de una forma agradable pero de igual manera desesperante, hasta que topó con uno de mis senos, en esta ocasión no llevaba sostén para según yo, dormir más cómoda.

-oh Peeta - él hizo círculos con su pulgar sobre mi cima, busque pegarme lo más posible a él, tratando de aliviar la desesperación y mis ansias de varios días.

-bonita, no sabes cómo te he extrañado estos días - Peeta besaba mi mandíbula para seguir con mi cuello - a pesar de que pasamos mucho tiempo juntos, siento que no es suficiente -

-yo también te extraño, no sé qué esté pasando, no puedo explicarlo, creo que después de... -

-hacer el amor - susurro en mi oído para terminar de hablar por mí.

-sí, sólo quiero estar junto de ti, volver a estar juntos -

-te comprendo, me he sentido muy ansioso, incluso de mal humor; ve lo que provocas en mi -

-pues cambiemos esa situación - conteste.

Nuestros besos siguieron siendo con desesperación, con urgencia, hasta que llegó el momento que la ropa empezó a desaparecer, a volverse estorbosa.

El tener contacto directo de mi piel con la de mi chico me hizo sentir como mi cuerpo incrementaba su temperatura, de mi cabeza hasta la punta de los dedos del pie. Yo no perdí ningún instante, no me cansaba de recorrer su espalda y parte de su abdomen, quería memorizar cada rincón, cada músculo.

En esta ocasión estuvimos más seguros de cada movimiento, incluso creo que llevamos mejor ritmo, permitiendo de esa manera hacerlo más... largo y placentero al mismo tiempo.

En un momento pensé en Johanna y sus burlas, pero me di cuenta que no iba a permitir que me afectara, no iba a dejar de disfrutar de esto por su culpa, yo quería estar con Peeta y eso no lo iba a cambiar por nada, es más en ese instante me alegre de que lo supieran, porque así no tendríamos que aparentar nada.


N/A: ufff nuestros muchachos estaban que ya no aguantaban jajaja, espero que les haya gustado, ya saben espero sus comentarios. Saben estoy super ansiosa por ver un trailer, porque ese tease que nos pusieron del promo de Snow solo me puso mas loca jajajaj quiero ver ya avances jajaja o mas bien diría mi prima queremos que ya sea noviembreeeeeeeee. Bueno espero que tengan una excelente semana, llena de muchos logros. Saludos a todos.