CAPITULO 7

Sin embargo, para Severus el saber que Hermione confiaba en él para decirle aquello, no significaba que ella por fin estuviera tranquila, sabía que ella se desequilibraba fácilmente si de ese Zanahorio se trataba, pero ahora él lo buscaría y lo pagaría.

Para Severus no era difícil deducir, que a partir del último día que lo vio que fue en su juicio, él ahora se la vivía en los bares, ya que no había manera que un trabajo pudiera mantener, por ese carácter tan desequilibrado que tenía, que de un momento a otro lograba sucumbir ante su propia ira y menosprecio, y hasta en cierta forma sentía un poco de empatía.

Sabía que de no haber sido por Hermione desde un principio jamás habría logrado nada de lo que tiene ahora, y si ese no hubiera sido su destino hubiera terminado igual que Ron, pero algo si era diferente de él, Severus no se aferraba a algo que no podía suceder y trataba de mala manera de cambiarlo, es cierto, se aferró mucho tiempo a una mujer pero siempre quiso su bienestar y no su desgracia como Ron, también si su situación hubiera sido diferente con James, posiblemente no hubiera acarreado tanto odio hacia él y hacia su hijo, pero ahora él veía sus errores y trataba de mejorar por ellos, pero en cambio Ron, seguía hundido en ellos y trataba de forjarlos a su beneficio.

Severus, tras estar buscando en lugares muggles donde yacían bares, no encontró a Ron, pero recordó que Ron, no es de los sujetos que se complican la vida así que se trasladó al lugar más obvio: A LAS TRES ESCOBAS.

Al llegar ahí, fue recibido por el encargado y lo hizo pasar a la barra, él saludo con un gesto de la cabeza y se dirigió a la barra, mientras se colocaba pidió una cerveza de mantequilla, volvía a beber, pero lo hacía ahora con algo muy leve.

Mientras bebía su cerveza esperando algo que desde que llego era obvio para él, no espero más, porque ese momento se hizo evidente, sabia de su torpeza, sabía que se acercaría a él sin necesidad de Severus de acercarse a él, en cuanto lo vio al entrar al establecimiento sintió la mirada de él y su sonrisa tan cínica que sabía que Ron haría el primer movimiento, pero no dijo nada, quería ver cuánto podía aguantar sin llegar a retarlo.

-. ¿No sabía que los murciélagos bajaran a beber? Y menos algo sin importancia, dime ¿Vienes aquí después de dejar tus fluidos dentro de otra estudiante? -. Vaya que Ron, tenía una boca muy grande, Severus le puso un alto por eso último, no era de esperar que lo humillaría a él, cosa que no le importaba, pero hablar mal de Hermione, eso no se lo iba a permitir.

Severus se levantó rápidamente, tirando el asiento donde se encontraba hacia atrás, y tomando al Ron de su ya vieja chaqueta y empujándolo contra la pared, sorprendiendo a Ron y logrando obtener varias miradas de los que se encontraban en el bar.

-. Escúchame muy claro Weasley, te permito que me humilles a mí, no me importa, pero vuelve a deshonrar el nombre de mi familia y sobre todo el de Hermione con tus comentarios y créeme que te arrepentirás -. Severus lo empujo contra la pared logrando que Ron jadeara un poco por el dolor de golpearse contra la pared.

-. No creo que seas capaz de hechizarme, murciélago -. Ron recupero brevemente la postura, hasta que nuevamente Severus lo estrello contra la pared.

-. Crees, que es lo único que se hacer, no me tientes, sucia rata Weasley -. Severus lo volvió a golpear contra la pared impidiéndole el moverse, era un poco más alto que él, y eso le permitía a Severus levantar sus pies del suelo.

-. Quisiera verlo, murciélago, o solo puedes golpear a Hermi… -. No termino la oración, cuando Severus lo soltó de la chaqueta y le dio un fuerte golpe en la mandíbula a puño cerrado logrando hacerlo sangrar, Ron cayó al suelo levantándose rápidamente y tocándose la mandíbula para confirmar como la boca le sabía a sangre, mientras todos los comensales los miraban.

-. Te lo advertí Weasley -. Le dijo mientras lo apuntaba con su dedo -. Y ahora, te vuelvo a advertir que no quiero que te acerques a Hermione ni a mi familia -. Severus bajo su brazo, esperando la cobarde reacción de Ron.

Ron se levantó tambaleándose, se acomodó su chaqueta y le sonrió aun con sangre en su mandíbula.

-. Ah, claro la feliz familia Snape, ejemplo de lealtad y honor al mundo mágico, y que espera a un nuevo integrante a esa cadena -. Severus se quedó callado, no entendía que quería decir con su tono tan sarcástico y exagerado y cuando lo iba a contradecir, Ron continúo. -. Pero, la verdad se oculta tras la puerta ¿No?, dime ¿Realmente te alegra la llegada de ese bebé?, o te aterra saber que será igual de patético que tu -. Los comensales los veían alternando las miradas, Severus no quería divulgaciones de esto así que se acercó a él, y volviéndolo a tomar de la chaqueta lo dejo caer sobre la barra, para que no se oyeran más mentiras. Pero Ron rio ante su reacción. -. Así, que tengo razón, temes que el niño tenga tus genes, o temes no cumplir las expectativas de tu mujercita -. Severus lo miraba con rabia, pero con miedo, no podía doblegarse y menos ante él. -. Vaya, al parecer el murciélago de las mazmorras, odia a su propio bebé, teme perder el único aparente cariño que su mujer le ha dedicado, eso es nuevo, murciélago -. Severus lo golpeo contra la barra.

-. Cállate Weasley -.

-. Déjame ir, o le diré a Él profeta que Severus Snape, el mejor espía y mago, odia a su propio hijo por miedo a perder intimidad con su mujer -. Severus lo miro y después de un tiempo de calarse con las miradas, le dejo levantarse. Ron se levantó, se volvió a acomodar la chaqueta y se limpió la mandíbula lo mejor que pudo, Severus solo lo veía como se marchaba por la puerta, pero antes de que Ron saliera le dijo sin voltear a verlo. -. Y Snape… Si te preocupa, en algún momento, créeme que me lo agradecerás -.

Severus se quedó pálido ante esas palabras, no quería pensar en todas las posibilidades que eso implicaba, y protegería a su familia para no darle oportunidad a Ron, pero lo que lamentaba era todo lo que le había dicho Ron a él, ¿Su miedo era tan aparente? O peor aún, ¿Esa era su propia manera de pensar? Odiaba esa situación, porque muy en el fondo sabía que esa rata de Ron, tenía razón.

Al regresar a su hogar se encontraba tan cansado pero era un cansancio mental, sabía de antemano que lo que le había dicho Ron, en el fondo era verdad y que tarde o temprano tendría que verse cara a cara con su miedo, con su bebé, con la sangre de su sangre.

Ahora que terminaba de reaccionar se dio cuenta que se encontraba en las mazmorras pero no vio a Hermione, rápidamente se puso de pie al sentir las palabras de Ron en su cabeza: "Si te preocupa, en algún momento, créeme que me lo agradecerás", se puso a buscarla y su presión empezó a acelerar, si Weasley se atrevía a llevársela, él se arrepentiría todos sus días, pero cuando estaba dispuesto a salir por la puerta principal vio un pergamino en su escritorio, se acercó y lo leyó, no lo podía creer, salió a toda prisa por la puerta principal: YA ERA HORA.