Capitulo VI
Al mismo tiempo que Vincent saltaba del balcón del apartamento de los Keller, un BMW llegaba al 845 de la 3ª Avenida. El edificio, de acero y cristal, albergaba el consulado británico en Nueva York. El chofer salió raudo, abrió la puerta trasera y espero paciente a que sus ocupantes bajasen.
Dos hombres impecablemente vestidos con trajes de seda gris oscuro, descendieron del coche y se dirigieron a la entrada. Habian dejado las maletas en un hotel cercano, que disponía de servicio de seguridad pagado por el propio consulado y, ahora, acudían a una reunión informal con el cónsul, para presentarse y a partir de mañana, empezar las reuniones previas, a la fiesta de inauguración de los actos, que tendría lugar unos días mas tarde.
Erik y Gerald entraron en el hall y automáticamente el encargado de atender a los que iban llegando, se persono delante de ellos. Les tendió la mano, la cual, los dos estrecharon con una radiante sonrisa en los labios.
- ¡Bienvenidos!
Los saludó con toda la apariencia de estar encantado de tenerles allí.
- Gracias.- Erik contestó con su voz de tenor.- Sentimos el retraso pero ya sabe, aeropuertos…
-No se preocupen les están esperando,… síganme…
Los dos le siguieron. Erik sacó disimuladamente el móvil del bolsillo de su chaqueta. Con rapidez escribió un mensaje y lo mando.
Gerald a su lado lo miro con expresión interrogativa.
Erik asintió y volvió a guardar el móvil , justo en el momento que llegaban al ascensor y su guía les cedía el paso para que entrasen.
Entró detrás de ellos y metió una llave en una cerradura.
Las puertas se cerraron y comenzaron a ascender.
- La cena se servirá en la última planta. Tiene unas maravillosas vistas de la ciudad y les asegura que la calidad del catering es exquisita… Las medidas de seguridad son extremas.- les dijo y luego sonrió-. No tienen nada que temer, pero es algo que siempre decimos… Ahora mismo Nueva York es una ciudad muy segura.
Los dos delegados procedentes de Escocia, se miraron un segundo, levantando las cejas y asintieron, sonriendo.
- No tenemos ninguna duda sobre ello…
Rebecca sentada en el sofá de la que fuera su casa de Riverside Drive, contemplaba el frasco con el líquido rojo.
El contenido equivalía a unas dos dosis… A su lado, apoyada en la mesa, estaba la nota que le había escrito Stanley…
Si quería conseguir más, tenía que acudir a un banco de Central Park, llamando antes a un número de teléfono.
Respiró con fuerza. Era tan tentador… volver a sentirse viva y en plenitud de facultades… pero, ¿cuál era el precio? ¿Acabar convertida otra vez en una prisionera?... ¿Merecía la pena?
Tal vez, esa maldita comadreja la quisiera utilizar para atraer a Stuart y a los demás a su terreno, aunque tenía la sensación, de que esto, era solo cosa suya…
Siempre supo que el efecto que causo en Morgan cuando se conocieron, no fue solo en él…. Stanley sintió exactamente lo mismo… pero nunca pudo competir con su "amigo" entonces, "jefe" después; pero ahora todo eso había cambiado y por lo que parecía el capo era él… Rebecca no pudo evitar sonreír.
Levantó la cabeza y vio el cuaderno donde estaba escribiendo su historia para Catherine. Se dio cuenta de que daría cualquier cosa por ver a esos niños nacer, pero tenía que ser lista y sobre todo, tener claras sus prioridades.
Cogió aire con fuerza, se levantó del sofá y fue a la cocina a buscar un vaso de agua. Volvió al salón y se sentó de nuevo.
Abrió el frasco y con el cuentagotas, echó 25 gotitas al vaso de agua. Siempre había pensado que era una dosis muy pequeña para tener un efecto tan increíble, pero así era.
Movió el vaso para que todo se mezclara e inmediatamente se lo tragó. Se apoyó en el respaldo del sofá sintiendo como bajaba por su garganta.
Volvió a cerrar el frasco y lo guardo en el bolsillo de su pijama de raso.
Al cabo de unos minutos, se levantó y con energías nuevas, fue hacia el escritorio y a pesar de que era my tarde empezó a escribir, retomando la historia allí donde la había dejado.
Mañana o pasado llamaría a Stanley… En ese momento, no le corría prisa, y desde luego, jamás en su vida había dado impresión de sentirse desesperada, no iba a ser esa la primera vez.
Permanecieron parados esperando.
Andrew y Samuel lo llevaban vigilando unas cuantas noches y no habían advertido ninguna señal, de que supiera que lo estaban haciendo, de todas formas, había muchas probabilidades de que supiese que iban a ir a por él, antes de que entrasen en el apartamento, pero era un riesgo que había que correr.
Saltaron una valla de alambre para acceder a la parte trasera del edificio; nadie debía verles entrar.
Vincent se movió lentamente en el tejado situado al lado del de Saúl, así se llamaba al que querian "cazar".
Samuel lo había localizado en una de sus búsquedas por la ciudad. Había sido cuestión de suerte, porque localizarles era prácticamente imposible si ellos no querían, pero su ego siempre les perdía, su absoluta confianza de que eran invencibles.
Una orden de Stuart llegó a su cerebro, e impulsándose con fuerza y rapidez, saltó al otro edificio. Aterrizó sin dificultades encima de una de las alas de un tejado a dos aguas.
A pesar de su peso y del impacto, el ruido fue apenas inaudible.
Le habían enseñado como hacer eso y lo conseguía a la perfección. Equilibrio, y capacidad de contrarrestar su peso y el impacto, con la velocidad.
Justo en el momento en que aceptó lo que era, y empezó a disfrutar de su naturaleza completa, aprendió a dejar que Vincent, hombre, tomara el control de la bestia para ser uno… de ese modo sus cualidades se amplificaron por 1000, podía hablar siendo bestia, podía controlar la intensidad de su fuerza, la intensidad de su ira, entre otras muchas cosas. Se estaba dando cuenta de lo perdido que estaba antes de encontrar al berseker… La idea que le venía a la cabeza, cuando pensaba en todo esos años huyendo de lo que se había convertido, era la de haber sido un niño que es abandonado al nacer y tiene que aprender todo por su cuenta, sin otra guía que su instinto.
Se concentró en cómo se sentía y notó sus pulsaciones muy elevadas, a la vez que se cerebro se cargaba de adrenalina. La sensación de la caza le hacía sentirse más despierto y alerta de lo que jamás hubiera pensado que pudiera estar. Estaba seguro de que podría oír a una cucaracha estornudar, en unos cuantos kilómetros a la redonda. Era una sensación increíble, que sumada a la perfecta comunión que tenían la bestia y él, el uno del otro, convertían todo eso, en una experiencia fascinante. Se sentía capaz de todo…, pero por supuesto, no había olvidado lo que le había prometido a Cat. Empatía y compasión y sobre todo, no dejarse matar…
Notó, más que vio, como los cuatro, entraban por el sótano desde la parte de atrás. El plan consistía en que subieran por las escaleras, primero Stuart y Hugh, y luego los otros, mientras que Vincent se mantendría a la espera en el balcón, por su la cosa se ponía fea. Stuart le había prometido a Cat que lo protegería, y eso iba a hacer.
Stuart se pegó a la puerta del apartamento. Tenían que hacerlo todo con rapidez y no llamar la atención..
Hugh, entraría con él y, Andrew y Samuel se quedarían en el patio, por si llegaba a escapar por ahí.
Stuart se concentró y notó como el hibrido se movía dentro del apartamento. Todo muy sutilmente pero lo notaba. Hizo un gesto a Hugh y con un movimiento rápido dio un golpe al lugar donde estaba la cerradura. El marco saltó y la puerta se abrió.
Se dieron cuenta nada más entrar, que habían apagado las luces. El muy cabrón les estaba esperando y eso era malo, muy malo, sobre todo si le había dado tiempo a avisar.
Entraron despacio al salón. Una barra de ladrillo lo separaba de una cocina pequeña. Hugh iba delante andado muy despacio. No podía ni verlo ni sentirlo y eso le sacaba de sus casillas. Un ventanal de tres hojas dejaba pasar, la poca luz que daban, las farolas de la calle. Prácticamente pegada a él estaba la puerta de balcón. Notaron como Vincent llegaba y se quedaba ahí mirando por el cristal. Sus pensamientos eran los mismos. ¿Dónde estaba?
Stuart fue detrás de Hugh; no podía esconderse en un lugar tan pequeño.. de repente, vio como Hugh saltaba por los aires y aterrizada en la pared de enfrente a la cocina. Una mancha de color negro, apenas perceptible en la oscuridad, se movía con rapidez e iba hacia él. Rápidamente se convirtió.
El gran lobo negro a apareció justo a tiempo de parar el envite de la bestia que lo atacaba. Chocaron sus manos en un combate de fuerza, para ver quien doblegaba al otro. El hibrido se movía tan deprisa que Stuart tenía grandes problemas para poder parar sus golpes. No podia ver su forma con claridad, seguía siendo una mancha para sus sentidos.
Hugh transformado a vez, después del impacto contra la pared, se levantó e intento placar a su enemigo pero este, se movió justo a tiempo y Hugh volvió a caer al suelo. La bestia rugió y soltó una estruendosa carcajada.
- No sois nada para nosotros…..- les dijo con voz rasgada y gutural.
Vincent desde fuera, hablaba mentalmente con Stuart para que le dejara entrar pero el berseker se negó. "No.. Espera tu momento", le dijo, pero notaba que no podría controlarlo, si la cosa seguí así.
La extraña sombra que era el hibrido, se lanzó hacia Hugh, en un abrir y cerrar de ojo y lo agarró de los hombros, hundido algo que se vislumbraba como una gran boca llena de dientes, en su cuello.
Stuart, avisó mentalmente a Samuel a Andrew para que acudieran mientras él, con más intuición que seguridad, intentaba agarrar a esa bestia escurridiza, y quitársela de encima a Hugh.
Lo consiguió y agarrándolo por la cintura lo tiró al suelo. Cuando cayeron encima de la alfombra vio, que una bestia grande se materializaba delante de él, y que de repente, y volvía a desaparecer. . Su mente animal y humana a la vez supo enseguida lo era aquello, "Es tan rápido que apenas lo vemos "… gritó en su mente…. Todos lo oyeron, incluso Vincent, el cual sin hacer caso de la orden de Stuart, había entrado reventando la puerta de la terraza y convertido en bestia se precipitaba donde estaba él.
Pero ya no estaba.
Con un gesto de la mano, el berseker les dijo a Samuel y a Andrew, que se quedaran en la puerta. Hugh sangraba por donde le había clavado los colmillos. Cualquier otra presa habría quedado paralizada, pero él esta inmunizado; todos ellos lo estaban, incluido Vincent, gracias a él.
Los tres se fueron moviendo despacio por el apartamento. Entraron en el oscuro pasillo que conducía a las habitaciones y empezar a andar por él. Vincent no lograba ver nada pero sabía que les observaba… lo sentía… lo olia… Oh! ¡Mierda!, ¡podía olerlo! Un olor acre y dulzón, muy desagradable… Pasó la información a los demás y Stuart asintió, él también lo olía… Miraron por todos los lados y de repente, se dieron cuenta…. Levantaron las cabezas y allí estaba, pegado al techo, apoyado en la parte alta de las paredes del pasillo, oculto entre las sombras. Solo se podía distinguir por sus ojos amarillos, y la sangre de Hugh, cuando abrió la boca y se lanzó encima de Stuart. Cayó sobre él agarrándolo del cuello desde la espalda y tirando de él hacia atrás.
La mente disociada de Vincent se dio cuenta enseguida de que a quien quería matar Saúl, no era otro que Stuart, y él estaba tomando la responsabilidad del ataque, dejándolos a ellos en un segundo plano… ¿ consideraba a los demás inferiores? Era lo que Vincent se estaba empezando a preguntar; solo ver, como había arrojado lejos, a Hugh, ya daba a entender su fuerza.
En su intento por quitárselo de encima, Stuart fue dando traspiés de vuelta al salón. La luz de la calle le dio de lleno y pudieron verlo bien. Era casi tan alto como Stuart, con la cara de bestia llena de horribles cicatrices y con unos ojos amarillos que destilaban crueldad. El berseker logro revolverse y se enfrentó a él. Vincent fue hacia ellos para proteger a su líder, pero el hibrido, con apenas un movimiento del brazo lo lanzó a la pared contraria. Stuart les ordenó mental mentalmente que permanecieran al margen, confirmando lo que Vincent sospechaba.
No quería que salieron heridos, Saúl era mucho más rápido ellos, muchos más rápido que él, pero Stuart, tenía muchas más años. Y eso siempre es un punto a favor.
La voz gutural del hibrido convertido, volvió a sonar, mientras miraba a Vincent con creciente desprecio.
- No sé por qué le habéis elegido a él… no es nada ni nadie… no llegara vivo a ver a sus hijos... de eso nos encargaremos… - le dijo mientras le daba un puñetazo a Stuart en la cara de lobo-. Cuando te mate, yo mismo me encargaré de él… lo pienso destripar y comerme su corazón para desayunar… ¿No es lo que hacíais vosotros hace milenios? ¿Comeros el corazón de vuestros enemigos caídos…?
El berseker habló:
- No tienes ni idea…- la voz de la bestia sorprendió a Vincent. Nunca antes había oído hablar Stuart, una vez convertido, y ahora, al hacerlo, algo se revolvió dentro de él. Reconocía esa voz. La había oído antes. El impacto de oír hablar a Saúl, de sus hijos, quedo en segundo plano, cuando su mente, espontáneamente, se lleno de imágenes. Imágenes de sus primeros días en Afganistán, después de que le inyectaran el suero… Noches de fiebre y pesadillas… Noches que había olvidado, hasta ahora.
Mientras él pensaba todo eso, Stuart se lanzó hacia el hibrido, y lo empotró en la media pared de ladrillo descubierto que separaba la cocina del salón.
La hicieron añicos y siguió arrastrándolo hacia la cocina. Lo mantuvo pegado a la encimera, mientras agarraba sus brazos. El hibrido intentaba morderlo pero no pudo. Estaba volviendo a desaparecer, confundido en la oscuridad , pero entonces, de un empujón, se sacó de encima de Stuart, lo giró y lo pegó a la encimera. Se liberó de una de las manos y lanzó su garra contra él. Stuart apartó la cabeza justo a tiempo de ver como ésta, se empotraba en el mueble y atravesaba la pared. Un silbido agudo se oyó, pero no le prestaron atención.
Durante unos segundos, la mano de Saúl, permaneció encajada entre baldosas rotas… El berseker lo aprovechó y le clavó los colmillos en el cuello todo lo fuerte que pudo… El hibrido no se lo esperaba e intentó saltarse pero no pudo. Stuart se lanzó al suelo arrastrándolo y cayendo encima de él. A una orden suya todos los demás, incluyendo a Andrew y Samuel, se acercaron y lo agarraron de los brazos y de las piernas, antes de que pudiera volver a desaparecer.
Stuart soltó su cuello y sentó a horcajadas encima de él… Había que reducirlo como fuese. . El hibrido lo miró y se rió… la herida se estaba cerrándose a una velocidad endiablada…
- No podéis acabar conmigo… - movió con fuerza una pierna y Samuel dejó de agarrar. Hizo lo mismo con un brazo y se liberó de Vincent.
Ese brazo libre lo echó hacia atrás y sin que lo viesen venir, clavó las garras en el pecho de Stuart. Quería sacarle el corazón. Este agarró el brazo para intentar pararlo pero lo conseguía a duras penas.
- ¡Ahora Vincent! .- gritó el berseker notando como no podía retardarlo más.
Este se levantó del suelo y se dirigió hacia él deprisa. Concentró toda su fuerza en la bestia y a la vez que Stuart, con un último empujón, apartaba al hibrido de su pecho, Vincent, le clavó a su garra. Lo miró a los ojos, mientras retorcía su mano para coger el corazón y arrancarlo de sus costillas…
Lo agarró del cuello y se acercó más a él, mientras lo sacaba con un movimiento brusco…
- Como puedes ver, sí soy alguien…
Lo dejó caer, y mantuvo el corazón en su mano. La cabeza golpeó en el suelo y ese ruido, les hizo darse cuenta, de que todo había acabado, de una vez.
Permanecieron en el suelo mientras volvían a su apariencia normal, observando el cadáver.
- ¿Qué demonios era eso? .- preguntó Samuel sin apenas levantar la voz.
-Algo que no puede existir. Estaba parado delante de mí y casi no podía verlo….-le dijo Stuart levantándose -. Sera mejor que nos vayamos….Cogeremos el cadáver…Quiero respuestas.
- Voy a comprobar que no haya nadie fuera mientras salimos.- se ofreció Andrew. Fue hacia la puerta del balcón y salió. Mientras, con gran esfuerzo Samuel cogió el cadáver de Saúl del suelo. Independientemente de que Stuart lo quisiera, no podían dejar nada detrás de ellos.
De repente, oyeron un ruido secó que procedía del lugar donde debía de estar Andrew.
El olor del tabaco inundó el salón. Una figura grande llenó toda la puerta del balcón.
- ¡Qué pena! No sabéis lo que habéis hecho… Él era mi amigo,…
Hugh solo pudo decir el nombre de su compañero en baja. Todos sabían que Andrew ya no estaba con ellos; no podían sentirlo. Vincent apretó los puños
- Ethan! Maldito cabrón, hijo de puta..- gritó Samuel cambiando, rápidamente.
Stuart hizo ademan de ir a por él recién llegado, pero no llegó a hacerlo.
El hibrido de ojos rasgados sonreía satisfecho.
- Ya sé que queréis acabar conmigo, pero yo que vosotros me preocuparía por otras cosas…
Sacó el mechero de su bolsillo y lo encendió.
Entonces Vincent se dio cuenta, del silbido que se oía constantemente en la habitación. El puñetazo que había reventado la pared se había llevado con él. una tubería.
- ¡Mierda! ¡Es gas!
Stuart gritó
- ¡Saltad!
Ethan lanzó el mechero hacia la cocina antes de desaparecer.
-¡La cristalera! .- indicó Samuel yendo hacia allí con el cadáver de Saúl. se lanzaron desesperados, a atravesar la ventana, en el momento justo en que todo estallaba por los aires…
Jt acababa de llegar al club cuando su teléfono empezó a sonar.
- ¡Oh, no!
Se asustó al darse cuenta de que era Vincent. ¿Qué demonios podía estar pasando? Se le representó, solo y herido, tirado en la calle….
- ¡Vincent! ¿Qué ocurre?
Esperó mientras, del otro lado de la línea, le hablaban.
- No… estaba despierto.- dejó su chaqueta en el sofá mientras se sentaba. Se quitó las gafas y se masajeó los lagrimales -. ¿Qué vaya al hospital?... Evan estará en el apartamento, le llamaré enseguida….. De acuerdo…- miró su reloj-. Dentro de 15 minutos estoy allí…
Se levanto rápidamente, cogió su portátil, el teléfono y la chaqueta. Sacó las llaves del coche de un bolsillo y empezó a marcar el número del teléfono de Evan, mientras salía por la puerta, por la que acaba de entrar hacia apenas 10 minutos.
Vincent colgó el teléfono mientras veía como toda la planta donde acaban de estar era pasto de las llamas. Lo peor era que los explosiones se repetían por todo el edifico, pronto colapsaría.
- Ha dicho que vayamos, que el estará en 15 minutos. Llamara a Evan.
Hugh y Samuel contemplaban el cadáver de Andrew, destrozado en el asfalto. No sabían si lo había lanzado Ethan al suelo o la explosión. Stuart los miró maldiciendo.
- ¡Maldita sea! – cogió aire e intentó serenarse. Volvió a mirar a Vincent-. Iremos ahora mismo…. Primero les diremos que examinen a este… quiero saber qué demonios han hecho con el…
Samuel se dirigió a Vincent.
-El que ha matado a Andrew era Ethan…. El que estaban buscando Mark y Cat… un mal bicho… no tiene freno… Será capaz de cualquier cosa, con tal de que lo que ha pensado hacer, se haga.
Cat le había contado a Vincent todo lo referente al caso que estaban investigando. Al ver, al final, al hibrido, se dio cuenta de que tenía que haber una razón de mucho peso para alguien como él, matese a jovencitos, en lugar de estar cazándolos a ellos… Acababa de intentar matarlos a todos, pero había sido un golpe de suerte, al notar el olor del gas… No tenían intención de enfrentarse directamente a ellos por ahora…
- ¿Por qué no viene a por nosotros? Son mas y saben que son mejores que son mejores que nosotros…
Stuart lo miró un momento. Luego hizo una seña a los demás para que cogieran el cadáver, había que irse de allí cuanto antes de que llegaron los bomberos, las ambulancias y la policía.
Le contestó sin dejar de mirar el cadáver de Saúl.
- Es muy sencillo, no quieren perder más efectivos. Puede que a la larga puedan con nosotros pero no les saldría gratis… Están trabajando en algo, te lo puedo asegurar, conozco bien a Stanley. Es como Morgan, aunque no le guste que se lo digan… no saben retirarse a tiempo…. .- fue hacia él y le paso el brazo por el hombro-. Y ahora vámonos ya… tenemos mucho que averiguar y tenemos mucho en que pensar… además hay algo que tienes que saber...- miró su móvil - . Alguien muy importante acaba de llegar a Nueva York y …..
En ese momento, justo encima de sus cabezas un grito les hizo dejar de hablar. Una anciana se había asomado al balcón del segundo piso de la casa y gritaba pidiendo ayuda mientras intentaba agarrar a dos niños pequeños que permanecían pegados a sus faldas.
Vincent no se lo pensó dos veces. El balcón de arriba se estaba resquebrajando, si no hacia algo pronto, todo se vendría abajo y caería encima de la anciana y los dos niños.
Stuart lo entendió antes de que le dijera nada.
- ¡Yo me encargo.. ¡Iros! ¡Iros! ¡Ya!… Acudiré allí.
De un saltó se encaramo a la barandilla del balcón donde estaban. Stuart lo vio llegar hasta allí, respirando con alivio viendo que ni la anciana ni los niños lo habian visto; se habían metido en la casa. Las sirenas empezaban a oírse y llevaban dos cadáveres con ellos. Malas compañías en un encuentro con la policía. Se dio la vuelta y salió corriendo detrás de los demás, en busca de los coches.
Cuando Vincent llegó hasta la anciana mujer, ella se abrazó a él, pero el humo era ya tan denso que apenas lo veía… quería que sacaran de allí sus nietos, las lágrimas caían por su cansado rostro mientras se agarraba a Vincent.
- tengo problemas de vista y no me he atrevido a sacarlos por temor llevarlos directamente a las llamas…. ¡Ayudemos! Se lo suplico..- le dijo desesperada.
En ese momento el balcón del piso de arriba se vino abajo asustándolos todavía más… Vincent fue hacia la puerta de la vivienda y vio que el rellano todavía no era pasto de las llamas.
Agarró dos mantas que tapaban el sofá y los mojó en la fregadera. Cogió a cada niño en brazos y los tapó con las mantas mojadas.
-Agarraos a mí con fuerza, vamos a correr un poco.-se giró hacia la mujer.- Coja otro trapo o lo que sea, póngaselo por encima después de mojarlo y péguese al suelo.- le dijo, preocupado de dejarla sola-. Volveré enseguida a por usted….
Ella sonrió.
- No se preocupe,¡ ¡Sáquelos de aquí!. Ellos son lo que importa…. Yo ya he vivido bastante…
Vincent respiró hondo, salió de la habitación y se transformó... Las llamas bajaban por el hueco de la escalera a punto de llegar a donde estaban.
Bajó las escaleras a velocidad de vértigo y salió a la calle. Todavía no había llegado nadie, pero empezaba a verse movimiento de personas que venían hacia allí; tenía que darse prisa.
Dejó a los niños en la acera de enfrente a casa y en abrir y cerrar los ojos, antes de que los niños pudieran quitarse las mantas. Entró a por la anciana.. la encontró en el suelo tapada.. La cogió en brazos y en dos segundos, la había sacado de la casa…La dejó al lado de sus nietos… y antes de que pudieran reaccionar, se marchó todo lo deprisa que pudo, hasta desaparecer en un callejón cercano… en su huida todavía pudo oír los gritos de algunas personas que lo llamaban…
Nada mas meterse en el callejón la policía y los bomberos paraban en en el lugar. Vincent siguió corriendo convertido en bestia, a través de callejones y patios traseros hasta que estuvo lo suficientemente lejos para parar y mirar había atrás. Nadie le seguía. Emprendió el camino del hospital.
Las brumas entraban por las estrechas ventanas de los muros de piedra. El frio y la humedad se habían metido de tal manera, en sus huesos que pensó, que jamás podría volver a sentir calor.
Se colocó mejor el kilt intentando que la parte de atrás, mas larga, le cubrirá lo más posible. Estaba convencido de que sus piernas, aunque estaban tapadas hasta las rodillas, por gruesos calcetines de lana, tenían que estar adquiriendo un ligero tono morado.
Lo único que le impedía ponerse a tiritar incontroladamente era su orgullo. Estaba a punto de presentarse ante los miembros más importantes de su clan, y necesitaban que lo consideraran uno más de ellos. Él era parte de su estirpe aunque hubiera llegado allí de una forma totalmente insospechada.
Miro a su alrededor esperando que alguien apareciera. Le había dejado en medio del gran salón y se habían ido. En frente de él 6 enormes sillones de piedra vacios estaban esperando a sus ocupantes, situados de sendos lados de una mesa también de piedra..
Pensó que llevaba allí horas y horas, cuando una puerta lateral, situada a su izquierda se abrió. Por ella entraron 6 hombres ataviados con la misma indumentaria que él… Los 6 lo miraron mientras se dirigían a sus asientos. Se fueron sentando. El pudo observarlos un momento hasta que el que parecía de mayor edad, se levantó y empezó a hablar:
- ¿Estás aquí por tu propia voluntad? . le preguntó.
-Si. .- contestó poniéndose rigido.
- ¿Se te ha explicado todo claramente?.
- Si..
- Entonces renuncias a todo lo que eras para convertirte en lo que ahora eres...
- Si..
De repente, la puerta por la había entrado se abrió de par en par.
Una Catherine desesperada entró gritando:
-¡No!..¡No lo hagas!.. ¡No tienes que hacerlo!...
El la miró. Era justo lo que tanto había temido.
Los hombres sentados alrededor de la gran mesa de piedra, empezaron a golpearle con lo puños, para tapar los gritos de la mujer.
-Catherine por favor…sabes que si me quedo contigo, tu no podrás ser feliz.. No eres lo que yo soy… No puedes entender lo que se siente sabiendo que tu vida y la mía van ser distintas, que voy a verte morir..
-¡No… no va a ocurrir así!…- se acercó a él, pero Bob y Mark la cogieron de los brazos y la obligaron a salir de allí. También iban vestidos como Vincent, pero sus colores eran distintos. -. ¡NO! NO! SOLTADME! NO ME PODEIS HACER ESTO! ¡NO NOS PUEDEN SEPARAR! ¡MALDITOS! ... .- su voz se fue apagando a medida que salía del salón….
Lo último que vio fue a Vincent, quieto en medio del salón y detrás de él Stuart, vestido con los mismos colores de su marido, que agarrándolo de los hombros le indicaba que fuese hacia la mesa.
El la miró, sonrió con condescendencia y lo siguió, mientras el ruido de los puños de los bersekers, golpeando la mesa llenaba sus oídos….
Se despertó empapada en sudor tumbada en el sofá. Abrió los ojos y parpadeo varias veces, incapaz de ordenar sus pensamientos. El ruido de los puños todavía seguía presente. Se incorporó y se dio cuenta de que venía de la puerta del balcón.
Se levantó corriendo.
-¡Vincent! .- la abrió deprisa, pero no era Vincent. Bueno, si era Vincent, pero no el suyo.
El sonreía algo tímido debajo de la capucha de su capa.
- Lo lamentó pero creo que no era a mí a quien esperabas… Sé que es un poco tarde, pero al verte en el sofá he pensado que podíamos hablar…tengo algo que contarte.
Ella se aclaró la garganta y salió al balcón.
-No te preocupes….- cerró los ojos-. He tenido una pesadilla horrible…..- se llevo la mano a la cara y se acaricio el entrecejo.
Le indicó que entrase pero él se negó.
- Prefiero quedarme aquí fuera, si no te importa…
Ella negó con la cabeza.
- No claro, que no…. Además tenía que ir a verte, han llegado los resultados de tus análisis… es complicado de explicar pero creo que..
Vincent le cogió delicadamente del brazo… Cat miró su mano peluda y sus garras. En ningún momento se apartó, sabía que a pesar de las apariencias jamás le haría daño.
- Catherine, no me digas nada… como ya te dije no sé si quiero saberlo, puedo imaginar muchas cosas, todas ellas horribles, pero es muy distinto tener la certeza de lo que realmente soy….
- Eres un hombre maravilloso y eso no lo cambiara nada de lo que digan esos papeles…. Puedo meterlos en un sobre y dártelos, simplemente… tú decides… ¿Te parece bien?
El asintió.
-Perfecto…
Cat entró dentro de la casa y cogió un sobre de un cajón de una de las mesitas auxiliarles del salón. Metió los papeles y después de asegurarse de que la copia, que le había metido JT en el pendrive,, estaba entera, salió al balcón para dárselo a Vincent.
Este cogió el sobre, y lo metió en un bolsillo interior de su capa.
Cat lo miró y se aclaró la garganta antes de decir:
- Tengo una cosa más que pedirte…
Vincent la miró a los ojos y asintió.
- Quiero que hagan también un estudio genético de Jacob, tu hijo….
- Imaginaba que me lo pedirías… es difícil de explicar que él sea…tan normal , ¿verdad?...
-Vincent… yo… tengo que saberlo….- se acarició el vientre.
El observó como lo hacía y sin apartar los ojos, le contestó:
- No te preocupes, te traeré lo que me pides…
Cat sonrió agradecida.
- Muchas gracias….
Vincent apartó la vista del vientre de Cat suspirando y la volvió a mirar a los ojos.
- No me las des… He venido a verte porque necesito que nos ayudes…
Ella lo miró interesada.
- Dime…
Vincent empezó a andar por el balcón mientras hablaba.
- Creemos que a dos amigos nuestros les ha pasado algo…
-¿ Por qué?.- le pregunto Cat.
Vincent respiró con fuerza.
- "Vivian en la calle, normalmente, porque nunca han querido aprovecharse de nuestra ayuda; estaban acostumbrados a esa vida y no querían mas… pero cuando llegaba noviembre, día si día no, aparecían por los túneles para dormir allí y comer algo caliente. Llevaban haciéndolo muchos años y este año no han aparecido.
Nuestros amigos del exterior no han oído que le haya pasado algo, a un par de vagabundos, pero estoy convencido de que así ha sido…"
- ¿Estás seguro de ello?
Vincent asintió.
- Si…. hace menos de un mes, Jacob los vio, y le dijeron que fuéramos haciéndoles un hueco…. El invierno de Nueva York es duro…
Cat se pasó la lengua por los labios pensativa.
- No te preocupes, yo me encargaré… dame un momento.
Entró dentro del salón, cogió la pequeña libreta que había dejado junto al ordenador, y un bolígrafo. Volvió a salir al balcón donde la esperaba Vincent.
- Dime sus nombres y una descripción aproximada de cada uno de ellos…
Cuando Vincent llegó a los sótanos del Baker, ya habían llegado todos. Entró a la gran sala donde trabajaban Evan y Jt, y los encontró desvistiendo de Saúl.
Los demás no estaban.
- Siento mucho haberos hecho venir a estas horas, pero no podíamos perder tiempo…. .- dijo nada más entrar. Cerró la puerta detrás de él.
Jt nada más verlo dejó a Evan solo en la faena y se apoyó en la borde, de una de las mesas, con los brazos cruzados.
-" ¡Buenas noches Vincent! Ha sido todo un detalle de tu parte despertarnos en medio de la noche para hacer algo tan agradable...- le dijo Evan, a modo de saludo con marcada ironía británica, mientras por el rabillo del ojo miraba a su compañero. … Haremos un estudio completo…
Pero te puedo asegurar que yo no tenía ni idea de todo esto. Morgan debía llevarlo en el más absoluto de los secretos…- Una vez que el hibrido quedó desnudo lo tapó hasta la cintura con una sábana blanca y se quitó los guantes.
Sé perfectamente cuando estorbo, además me encuentro ligeramente mareado, debe ser la falta sueño...-dijo sonriendo -. … me voy a tomar un café bien cargado, de la maravillosa cafetera que tenemos en la otra sala… ya os traeré otro a vosotros…".- cogió aire mientras se dirigía a la puerta, no sin antes darle una palmada en la espalda a Vincent, y susurrarle un "Suerte… Te va a hacer falta", al oído.
Una vez que la puerta se cerró, Vincent, metió las manos en los bolsillos de sus pantalones, y con la cabeza agachada, se acercó a su amigo.
- Yo… no sé por dónde empezar….- le dijo, pero Jt le interrumpió.
- ¿Por el principio? - a pesar de hacerle esa pregunta, siguió hablando-. ¿Como quieras que me sienta, sabiendo que me he enterado de todo esto porque os hacemos falta, porque nos necesitáis a Evan y a mí?
Vincent permaneció parado a menos de un metro de él.
- Es complicado…
- ¿Qué es complicado?... ¿complicado? Vincent durante este mes, en que has estado viviendo conmigo, has salido de casa muchas noches…
- Iba a ver a Cat… lo sabes…
- ¿Todas? no soy imbécil…. Me dio tiempo a ver algunos de los moratones que llevabas a la vuelta antes de que desaparecieran… Hace tiempo que imagina todo esto… solo estaba esperando que fueras lo suficientemente valiente para contármelo… Lo has sido con Cat, ¿por qué conmigo no?…
Vincent lo miró fijamente. No le gustaba tener que dar explicaciones de sus actos, pero Jt era Jt.
- Jt, Cat tenía que saberlo… y tú….- miró al techo al hablar-. tenia miedo de que no lo entendieses y me censurases por ello..
- Lo hago, te censuro por ello… no sabes a donde te puede llevar esto…
Vincent se acercó visiblemente molesto… Podía haberle dicho. que además de matar a un asesino, que si no les hubiera matado a ellos, había salvado a gente inocente de morir en un incendio, pero decidió callarse. No creía que le valiese de nada a Jt. Sus motivaciones para todo eso eran muy claras y no tenían nada que ver con matar o no matar.
- No voy a dejar de hacerlo. Cat, lo entiende y sé, que es, lo que tengo que hacer…
Jt aguantó su mirada de enfado, estoicamente, mientras su amigo, se acercaba, Se incorporó, para recibirle. Vincent siguió hablando.
- No tienes porque censurarme. Es una guerra que tenemos que luchar, es ellos o nosotros…. No hay otra solución… .- le dijo. No le gustaba nada la actitud de Jt.
Jt miró al suelo con desidia.
- ¿Quien le ha sacado el corazón? .- le preguntó, levantando la cabeza y señalando al muerto.
-Yo….- le contestó sin dudar.
- Ha sido tu decisión?
Vincent entorno los ojos no sabiendo a donde quería llegar.
- Ha sido un trabajo en equipo, solo Stuart está capacitado para una lucha cuerpo a cuerpos con ellos.
- ¿El te ha ordenado que lo mataras?
- Si, mientras estaba entretenido intentando matarlo a él… Trabajo en equipo..
- ¿Y el otro de vosotros que ha muerto?
Vincent movió la cabeza de un lado a otro.
- Un error de cálculo…. Otro hibrido apareció…. y no nos dimos cuenta hasta que fue muy tarde...
Jt se quedo pensativo durante un rato.
- Supongo que habrás matado a alguno más…
Vincent asintió.
- Espero, que de verdad sepas lo que haces, nos costó mucho sacarte de la oscuridad donde caíste la otra vez.- le dijo Jt apesadumbrado -… no sé si tendré fuerzas para volver a hacerlo...
Su amigo lo miró preocupado… un pensamiento se formo en su cerebro.. "¿eso era abandono?…" No quiso seguir hablando con él de ese tema. Miró a su alrededor.
- ¿Donde están los otros?
-Han bajado el cadáver de vuestro amigo al… ya sabes donde…. No creo que sea el primero que traéis, verdad?...- le dijo con ironía.
Vincent no le contestó. Fue hacia la puerta pero antes de llegar oyó la voz de Jt a su espalda.
- Creo que deberías saber que encontramos parte de tu expediente en los ordenadores del Hospital…. Sé de dónde procede el material genético que te inyectaron en Afganistán….
Vincent se dio la vuelta automáticamente cuando lo oyó, pero siguió sin decir nada.
Los dos volvieron a mirarse fijamente.
- Todos los soldados fuiste inyectados con ADN del propio Stuart…
Vincent no dio muestras de que le importara. Se dio otra vez la vuelta.
Jt siguió a la carga.
- Cat lo sabe… se lo he dicho hoy...
Vincent apretó los puños y cerró los ojos pero no volvió a mirarlo. Sabia que si lo hacía, iría a por él.
-…y ella me ha dicho algo curioso "la sangre es la sangre"….
Jt temblando por dentro, se acababa de gastar todo la munición que tenia para que Vincent se diera cuenta, de que no podía fiarse del berseker, tanto como creía, pero el miedo se estaba apoderando de él, al ver la reacción de su hasta ahora amigo.
Después de oír lo último que Jt había dicho, Vincent se volvió despacio.
- Ha sido siempre mi decisión…. Yo busque a Stuart y lo volvería a hacer…
Da igual de quien sea la sangre que está mezclada con la mía… Me conoces lo suficiente para saber que no soy fácil de manejar… por eso Jt, no dejes que unos celos infantiles nublen tu juicio .- le dijo muy serio con la decepción marcada en su rostro -. Y ahora si me disculpas, tengo que ir a despedir a un hermano….- Fue hacia la puerta y la abrió-. Evan, ya puedes entrar….- le indicó a este último, el cual permanecía apoyado en la pared del pasillo, esperando a que todo terminase, para hacer acto de presencia.
Vincent pasó por su lado con el rostro desencajado, mientras por detrás oía como Jt le gritaba:
- Esos no son tus hermanos… Tus hermanos están muertos!
Vincent abrió la puerta del balcón, Cat lo había dejado abierto, y la encontró sentada en el sofá escribiendo. Ella se levantó rápidamente y fue hacia él para abrazarlo.
- ¡Dios!¡ Qué horrible espera! . – Pegó la mejilla a su pecho-. Creo que han sido las horas más largas de mi vida…
Vincent le besó en el pelo y se abrazó a ella con fuerza.
- Lo siento… ¿No has dormido?
- Si… un poco, pero casi mejor que no lo hubiera hecho.- le dijo. Se dio cuenta entonces del olor que venía de él. Levantó la cabeza para mirarlo-. ¿Hueles a humo?
Vincent asintió. Se despegó de ella y cogiéndola de la mano fue hacia su dormitorio.
Se quitó la chaqueta y la dejó encima de la cama. Cat se quedo a su lado esperando que le contara lo que había pasado.
- Ha habido un incendio… he tenido que entrar a buscar a una anciana y sus nietos que estaban atrapados….
Cat se sentó en la cama asustada.
- ¿Vosotros lo provocasteis?...
Vincent la miró muy serio. Se sentó a su lado y cogiéndole la mano empezó a contarle todo en detalle. Lo necesitaba.
Cat escuchó atentamente el relato de los hechos, sin saber que decir. Los ojos se llenaron de lagrimas cuando le dijo que Andrew había muerto a manos de, según Samuel, Ethan.
- ¡El muy cabrón! No me dio tiempo a nada, aún no nos habíamos recuperado de la perdida de Andrew, cuando lanzó un mechero encendido-. Movió la cabeza de un lado a otro-. Tuvimos que saltar por la ventana para que no nos pillara la explosión.
Cat se llevó la mano a la boca.
- ¿Estás bien? ¿No has sufrido ningún daño?...-
- No, estoy bien, pero creo que me voy a dar un baño…..- se levantó, se quitó el jersey negro que llevaba y luego, el cinturón del pantalón-. Menos mal que la abuela de las criaturas no veía muy bien, no creo que me reconozca.
Cuando se quitó la camiseta que llevaba debajo del jersey, Cat pudo ver los moratones que llevaba en la espalda. Se dio cuenta de que tenían el color de aquellos que están a punto de curarse.
- Ya veo que te han dado una buena paliza…
Vincent se volvió a mirarla, mientras se desabrochó los pantalones.
- Son mucho más fuertes que nosotros… solo el trabajo en equipo ha hecho que pudiéramos acabar con él.
Se sentó en la cama para quitarse las botas.
Cat permanecía sentada a su lado, con cara de estar muy asustada.
- Cat, sé que es duro, pero entre todos podremos con esto. Te lo aseguro..-la abrazó y la beso en la frente-. Tenemos que ser fuertes y no dejarnos llevar por la desesperación. Hemos perdido a un buen hombre y eso siempre duele, pero el estar ahora contigo es el mejor de los bálsamos.
Ella se dejó querer. Para ella también lo era. El era su bálsamo.
- Lo sé….- unas tímidas lagrimas cayeron por sus mejillas. Se las quitó. No tenía que verla llorar-. Sé que podremos con ellos; tenemos la razón de nuestro lado.
- Así me gusta… Andrew habría querido que siguiéramos luchando… y lo haremos -. Le levantó la barbilla y la besó con dulzura en los labios-. Hemos llevado el cadáver del hibrido al laboratorio. Stuart quería que lo estudien, puede sernos de utilidad.- miró a Cat a los ojos-. Era increíble la velocidad con la que se movia y de una forma que no podemos entender era imposible que lo viésemos… supongo que han mejorado esa rapidez innata que tenemos… cuando perseguimos al que mató a Kevin ya nos percatamos de que era imposible seguirlo.
Se separó de Cat y termino de quitarse las botas.
- Después de salir de allí, cuando ya nos íbamos, oímos gritos desde la casa. Toda la parte alta estaba en llamas. No me lo pensé dos veces y entré. Los saque lo más rápido que pude y huí de allí, antes de que nadie me pudiera reconocer, pero sé que me vieron sacarlos….- le terminó de contar.
Cat se levantó de la cama y fue al baño a abrir el grifo del agua caliente de la bañera.
- Eso será un problema… veremos que ocurre mañana en la prensa…..- Cogió aire. Fue probando el agua para ver lo caliente que estaba. Se sentó en el canto de la bañera-.
Vincent entró en el baño desnudo.
- He metido toda la ropa en la lavadora….
- Ya la pondré yo, ahora mismo.. – le dijo ella pero no se levantó. Luego lo haría. Contempló a su marido desnudo, y por primera vez, no pensó en empujarlo encima de la cama y comérselo a besos…. No era el momento.
Vincent se acercó y se metió en la bañera. Enseguida notó como todo su cuerpo se relajaba
Cat fue a por unas sales de baño y jabón, y lo echó todo dentro.
- El agua esta prefecta…- su mujer le puso una toalla detrás de la cabeza y sonrió-. Dejaremos las fresas y el champan para otro día .- le dijo triste.
Ella sonrió agachando la cabeza.
-Si….- se volvió a sentar en el canto de la bañera a su lado.
- Cat… sé que Jt ha estado aquí esta noche…
Ella asintió, dándose cuenta de repente de las repercusiones que tenia haber llevado el cadáver del hibrido al laboratorio
- Oh! Claro, ellos no sabía nade y ahora…se han enterado…- se mojó los labios-. Bueno, Jt se lo imaginaba….
- Ya.. Te dijo lo de Stuart, verdad?
Cat abrió mucho los ojos.
- ¿Te lo ha dicho?
Vincent le contó todo lo que había pasado entre ellos.
- "Después de eso, baje al sótano, donde está el horno, y encontré a Stuart entonado la misma melodía que cuando nos quedamos con tu padre, cuando mataron a Nick… Es una melodía extraña pero tiene algo que calma el espíritu..
Esa calma ha hecho que me serenase, y me he dado cuenta, de que no puedo discutir con él…. No tiene sentido… y tiene razón, no son mis hermanos, pero también es verdad, que a veces los siento como tal."
Cat cogió una de las esponjas, la mojó en el agua caliente y hecho abundante jabón, se la tendió a Vincent. El oírle decir eso le había recordado el sueño que había tenido esa noche, y sin poder evitarlo frunció el ceño.
Vincent no se dio cuenta de ello.
- Jt, solo tiene una prioridad en esta vida y es encontrar una cura que te libere de todo esto….Te quiere muchísimo y creo que te lo debe… .- le dijo a su marido.
- Lo sé…
- Entonces, tienes que entender que esté preocupado por que salgas a hacer de justiciero por las noches… y porque tu vida ahora apenas le incluya a él. Te ha estado protegiendo durante años, dejando su vida en suspenso por ti… y tú, ahora decides que tienes que seguir los pasos de unas personas que casi acabas de conocer…No es justo para él. Es normal que tenga dudas sobre Stuart, y no creo que sean celos….
- Lo sé, Catherine, lo sé, pero el hecho de que mi parte bestia proceda de Stuart no ha hecho que deje de ser yo quien toma sus decisiones… Controló mi vida, ya te lo dije.
Cat lo miró muy seria, preguntándose si de verdad seria cierto. "La sangre es la sangre"… esas palabras en la voz de Rebecca no se iban de su mente.
- Pero lo que Jt no sabe es que después de que todo explotase he tenido que volver a entrar en el edificio para sacar a esa anciana a esos niños… no soy un mosntruo, porque mate monstruos..
- Mañana mismo se lo contaré… Iré al club y se lo diré… tiene que saber, saber que esa oscuridad no va a volver a ti…
Vincent se incorporó y la beso.
- Te quiero….- le dijo-.¿ Y ahora puedes hacerme un favor?… Necesito que me traigas el teléfono… Lo he dejado encima de la cama..
Cat se levantó y fue hacia allí...
- Tengo que llamar al hospital y decir que mañana no voy a ir… me deben muchos días… y necesito descansar…. "
Cat empezó a hablar mientras volvía con el teléfono.
- Yo hablaré con uno de mis contactos…. Tengo que ver si cerca de esa casa había cámaras de seguridad de algún tipo, privada o pública… No podemos dejar que te vean la cara… ya lo tuve que hacer una vez, ¿te acuerdas?
Vincent asintió mientras su mente viajaba a ese momento.
- Si….- miró a Cat a los ojos-. … aquella noche no podía dormir, no hacía más que pensar en ti… Me levanté de la cama, hice ejercicio, me desesperé y al final decidí salir a dar una vuelta… el bueno de Jt me acompañó… y luego me metí en líos...
Cat sonrió.
- Ya ves… Te metiste en líos por ayudar a alguien y… Jt estaba a tu lado….
Vincent cogió aire sonriendo, con algo de tristeza, y volvió a concentrarse en el teléfono.
Cat se levantó, fue hacia lavadora, echó jabón, suavizante y la encendió, mientras Vincent hablaba con el hospital.
Cuando volvió él se la quedó mirando con media sonrisa en la cara.
- Por cierto, Cat ¿te has mirado al espejo últimamente?
Ella asintió. Vincent le dio el teléfono y ella miró la hora que era… las 4;45 de la madrugada. Iba a dormir muy poco. Pensando esto contestó a Vincent.
- Si…esta misma tarde antes de que vinieras ¿por qué?
- Porque se te empieza a notar…
- ¿Qué? .- se quitó la chaqueta de lana, la camiseta del pijama y echo a correr hacia el espejo del dormitorio.
A la mañana siguiente, Cat se adentraba en una de las salas de interrogatorios. Se sentó a la mesa y abrió el portátil.
No era la primera vez que hacia esto: mirar la grabación de una cámara de seguridad, para observar detenidamente, si Vincent se reconocía en las imágenes, o no.
La anciana tenía graves problemas de visión y sin sus gafas era imposible que lo hubiese visto y los niños estuvieron tapados casi todo el tiempo.
Cat cogió aire. Ahora solo quedaba la grabación de la camera de seguridad del banco que había justo enfrente.
Recordó como había recurrido a la misma persona cuando Vincent evitó un atraco en una tienda una noche hace mucho tiempo… Sonrió con tristeza pensando, en todas las cosas que habían ocurrido, unas buenas y otras malas, y en lo deprisa que pasaba el tiempo.
Cogió el pendrive que acababan darle y lo metió en la ranura correspondiente. Una calle de Brooklyn como otra cualquier se presentó ante ella. El edificio del incendio justo en frente. Pasó la imagen hacia delante, hasta llegar a la hora aproximada en que Vincent hizo de héroe…. Vio la explosión, las llamas y el humo que empezaban a hacerse dueños de la situación y unos minutos después Vincent salía con los dos niños en brazos… Paró la imagen, la pasó por un filtro, retocó, aclaró… Nada, era totalmente imposible que alguien lo reconociese… Expulsó el aire contenido aliviada... Lo único raro en esa imagen, era que de verdad, iba demasiado rápido… pero, para alguien, que no sabía que buscar, no creía que fuera importante… Todo el mundo estaría concentrado en ver su cara, y eso era imposible…
Guardó la imagen la grabación en su disco duro y borró la memoria. Apagó al ordenador y se levantó. No había nada que temer. Ser un héroe no era malo, pero a él no le interesaba ser un héroe… cuanto más desapercibido pasase mejor… y ella, no tenía ganas de tener que dar explicaciones a todos sus superiores sobre qué demonios hacia su marido en ese lugar…
Salió de la habitación, intentando olvidarse de este asunto, para poder concentrarse en la búsqueda de Ethan Jenkins y los otros, aparte de preguntar por los amigos de Vincent.
De repente se acordó de que tenía que contarle a Mark todo lo de la "cacería"…. Tenía que saberlo, entender a Vincent y a los demás, aunque en eso no creía que hubiera problemas…
Tres días después
Heather y Lynn subían los cuatro tramos de escaleras que les llevaba a su apartamento de la calle Elizabeth, cargando las maletas, donde habían metido parte de su vida. La otra parte, todavía estaba en el maletero del coche de Cat, aparcado en ese momento, a pocos metros de su puerta.
- Nunca imagine que lo poco que tengo pudiera pesar tanto… .- se quejó Lynn apartándose, un mechón de su pelo rubio de la cara.
-Solo un poco más.- le pidió Heather, parando en el tercer piso y dejando la maleta apoyada en el suelo.
Lynn llegó su lado a los pocos segundos y se paró también, a coger aire.
- Y todavía nos queda lo demás…- dijo pensando en lo que tenía en el coche -. Menos mal que tu amiga nos ha dejado los muebles… no quiero ni pensar en tener que subir todo eso...
Heather la miró y carraspeo.
- ¿Podías utilizar tu….?
Lynn negó con la cabeza.
- No funciona así…. No puedo utilizar algo que casi no controlo, en algo tan corriente… Podía llegar a desvariar y hacerte daño….- cogió otra vez su maleta y empezó a subir los dos últimos tramos.
Heather la siguió.
- Yo pensaba que te estaban enseñando a controlar y a entender mejor lo que eres….- le dijo despacio, respirando con dificultad mientras hablaba y subía por la escalera.
- Si, lo hacen, pero todavía es pronto… Todo son situaciones hipotéticas, por eso no sabemos cómo reaccionare ante un estimulo real… y desde luego, Stuart no ha querido provocar ninguna de tal magnitud. Dice… .- paró en el escalón para recuperar el aliento-. …que Evan y yo, no hemos nacido para esto, y que cuanto más adormecida este, esa parte de nuestra personalidad, mejor… No quiere utilizarnos.
Heather llegó a su altura y le hizo una señal para que continuase subiendo.
Llegaron a su planta y Heather abrió la puerta del pequeño, pero coqueto apartamento que habían alquilado. Llevaban viviendo allí unos cuatro días, los cuales habían estado llenos de subidas y bajadas por las escaleras. Se lo podían permitir con lo que Angela Baker desembolsaba todos los meses como financiación para los experimentos… Heather era considerada como ayudante de los investigadores, pero a Lynn le llegaba ese dinero, como parte de la indemnización que la propia Ángela, había estipulado para ella, como víctima del Consorcio. A Heather también le llegaba a ojos de Ángela por lo mismo, pero ella quería ganárselo…y estar cerca de Evan.. ¿o no?...
- Dejemos las maletas en el salón y vayamos a por más…
Justo cuanto cerraban la puerta, para ir a por más bultos, la puerta del piso de enfrente se abrió.
Un hombre alto y atlético, de unos 40 y pocos, vestido con ropa deportiva salía de allí con una gran sonrisa en el rostro.
- ¡Hola! ¿Sois las nuevas inquilinas?.- se dirigió a ellas y les tendió la mano.
Las dos se la estrecharon. Heather noto que se quedaba más tiempo del normal sosteniendo la mano de Lynn, pero fue solo un momento, enseguida la miró a ella.
- Me llamo Ian, Ian Maxwell, no llevo mucho por el barrio, pero si queréis consejos, sobre dónde comer bien y beber mejor, solo tenéis que decírmelo… ¿Ya estáis instaladas?
Lynn negó con la cabeza, mientras que Heather asentía.
El sonrió divertido.
- Parece que lo veis de distinta manera..
Heather cerró los ojos un momento y le dijo:
- Bueno, nos faltan de traer unos cuantos bultos del coche, pero por lo demás, ya lo tenemos todo….- sonrió con una sonrisa forzada.
Lynn asintió.
- ¿Queréis que os ayude?... como ya os he dicho hace poco que pase por ello, y sé lo que son esas escaleras….- se ofreció Ian.
Heather se apresuró a decirle que no.
- No… no… no te preocupes, no hace falta...
El insistió.
- De verdad… no es ningún problema, No puedo dejar que unas chicas tan encantadoras sufran de esa manera..- lo dijo despacio, sin quitar en ese momento, sus ojos de los de Heather. Lynn miró a su amiga y sonrió -. Ir bajando, voy a llamar a un amigo para decirle que llegaré un poco más tarde…- volvió a abrir la puerta de su apartamento-. ¿Tenéis el coche lejos?
Heather iba a volver a decirle que no hacía falta, pero Lynn se adelantó.
-No... Prácticamente en la misma puerta enfrente de la barbería.
- De acuerdo, esperarme ahí.. ¿ok?…- les dijo y entró en la casa.
Heather soltó un bufido y empezó a bajar las escaleras.
- No te fíes nunca de nadie que tenga una sonrisa tan encantadora y menos aun si es guapo. Esos ojos son incluso algo perturbadores..…- le dijo a su rubia amiga mientras recordaba esos ojos rasgados de color miel.
Lynn la siguió.
- Ha sido encantador, ¿por qué no dejar que ayude?… Es inofensivo… Estoy segura…
Heather se paró.
- Después de lo que he pasado y lo que has pasado… ¿todavía te fías de los demás? .- miró hacia el frente y siguió bajando.
Lynn no supo que decirle, se limitó a encogerse de hombros.
- Puede que te equivoques, todo el mundo no es malo por definición.- le dijo, convencida.
- Eres muy buena… .- cogió aire-. Ok… si es así, seré la primera en invitarle a cenar…
- Vale, pero yo haré la cena…
Bob Reynolds estaba sentado en frente de la pantalla de su ordenador comprobando las últimas noticias relacionadas con los rabotaros farmacéuticos de la costa este. Se había dado cuenta de que una empresa, Orton Limited, estaba desembolsando una gran cantidad de dinero, en comprar naves en la zona industrial de NY con la perspectiva de una expansión futura, motiva por la entrada de un nuevo socio y un nuevo desarrollo en su departamento de investigación.
Puede que no tuviera nada que ver, pero había que investigar cual iba el fin de esas nuevas investigaciones.
Había empezado a tomar nota de los nombres de los accionistas mayoritarios, cuando el timbre de la puerta empezó a sonar.
Se levantó de la silla, ligeramente molesto y fue hacia la puerta. Eran un poco tarde para recibir visitas.
Al abrir un hombre alto y delgado vestido con impecable traje de chaqueta negro y camisa blanca con corbata negra, le saludo:_
- Perdone la molestia… Estoy buscando al Sr. Robert Reynolds…
Bob asintió, notando claramente, que tenia acento británico, irlandés, para mas señas.
- Soy yo…
El hombre sonrió cordialmente y le tendió la mano.
- Soy Gavin O'Malory…. Vengo del consulado británico en la ciudad. Tengo que hacerle entrega de unas invitaciones, para los actos de inauguración de las jornadas sobre la cultura británica, que se van llevar a cabo en el consulado, durante el mes de diciembre-. Sacó un sobre negro grande y se lo tendió… Robert lo cogió-. Esperamos contar con todos ustedes… Sin más me retiro… Buenas noches Señor Reynolds.
Y diciendo eso, se dio la vuelta y se dirigió a la entrada, donde, entre los árboles, Bob intuyó que le esperaba un coche negro.
Cerró la puerta y entró en el salón con el sobre. Se sentó en sofá y lo observó. No tenía nada escrito en el anverso, le dio la vuelta y vio que un lacre rojo, con el escudo de la corona británica, lo cerraba. Por supuesto, sabia, quien las mandaba. Ya estaban aquí, y que mejor lugar para un encuentro que un consulado, rodeado de medidas de seguridad… Erik siempre habían sido muy listo. Pensó que algún día le contaría a Cat su visita a la isla, seguro que le iba a interesar.
Lo abrió y sacó de dentro, un sobre para él, otro para Mark, otro para Hugh, otro para los Sres. Keller y un último para la Sra. Rebecca Reynolds MacNicol, el apellido de Duncan….
Movió la cabeza de un lado a otro. Stuart les había dicho lo de Rebecca y no tenía muy claro si eso era bueno o malo, pero pronto lo iban a averiguar.
En ese momento, su móvil empezó a sonar. Fue hacia la mesa donde había estado tomado notas y descolgó, sin reconocer el número del que llamaban
- ¿Dígame?
No le dio tiempo a decir nada más.
- Bob, soy Dana, escúchame con atención…. .- se notaba que estaba muy nerviosa-. Creo que he descubierto algo muy gordo en Washington…. Ahora no puedo hablar más… Tengo que contrastar mis fuentes ..- la oyó respirar con dificultad-. Todo estaba relacionado, el hospital donde trataron a mi hijo, el Baker, el orfanato donde estuvo Gabe, Muirfield, siguen con los experimentos, Bob, han cambiado de sitio, nada mas….. Son solo unos pocos pero tienen grandes planes y les da igual el comprador… Tengo que dejarte…. me parece que me están siguiendo… Te quiero, no lo olvides…
- ¡Dana! .- gritó Bob, pero ella ya había colgado.
Tess cargó su arma y metió el otro cargador en el bolsillo de su chaqueta. Había pasado los tres últimos días descansando y yendo a disparar. Tenía que recuperar su rapidez y su seguridad. No podía dejar que se le escapara otra vez.
Según los datos que tenía y lo que había visto, creyó saber más o menos en donde podía estar escondiéndose. Una zona intermedia en la orilla del rio, cerca del agua, posiblemente en alguna salida de alcantarillado o algo similar. Empezaría por el lugar donde lo vio comer, solo de pensarlo se le revolvía el estomago, e iría subiendo, y luego bajando, en busca de pistas nuevas.
Había pensado avisar a Jo, pero no lo hizo; por una parte tenía miedo de ir sola, pero por otro, era lo mejor, no podía tener alguien cerca, por el que preocuparse, le quitaría concentración. Ya tenía bastante con ella misma.
Se metió en su coche y codujo por la avenida hasta coger la calle que la llevaría al rio. En un momento determinado, mientras miraba por el retrovisor le pareció que un coche negro la estaba siguiendo. Cambio de dirección un par de veces bruscamente, y el coche negro seguía detrás de ella, pero a la tercera vez que lo hizo, siguió recto. Falsa alarma. Salió a otra calle y condujó en dirección a su objetivo.
Catherine entró a la sala llevando un vaso de café, descafeinado, en una mano y el expediente de Ethan Jenkins en la otra. Llevaba todo el día en la comisaria y estaba destrozada, le dolía la espalda y no podía con la sensación de pesadez en las piernas. Necesitaba andar, necesitaba ir a casa y necesitaba dormir, o mejor necesitaba abrazar a Vincent. Apenas lo había visto estos días. Mucho trabajo en el hospital.
En su mesa había un fax donde se detallaba la vida de Stanley y de Anthony de Lucca. Nada de nada… Stanley no existía desde 1964 y Anthony nada desde 1987.. Llevaban tres días interminables intentando dar con alguna pista que les llevase a donde se escondían ahora.
El programa de búsqueda que habían utilizado para buscar a Vincent, en su momento, lo estaban usando Hugh y Samuel, desde un portátil, mientras recorrían la ciudad en sus coches, siguiendo pistas que hasta ahora habían sido erróneas.
Cuando llegó a su mesa se encontró con Mark que le enseñaba un ejemplar de la segunda edición del NY times. Las fotos de la grabación del banco estaban en la primera página. "Héroe anónimo salva a una anciana y a sus nietos de morir en un incendio..
- Era esperar. Es una noticia muy jugosa… "Héroe salva a… .- leyó titular. Su hermana le había dicho a lo que se dedicaban, de vez en cuando. Tuvo una buena bronca con su padre por no decírselo antes… aunque en el fondo se lo imaginaba. No se iban a quedar con los brazos cruzados…
- Ya tardaban… .- fue lo único que dijo Cat.
Se dio cuenta, de que Mark la estaba mirando.
- ¿Qué?...
- Se te empieza a notar….- le dijo, mientras le señalaba su vientre.
Ella se ahuecó la blusa azul oscuro.
- Lo sé, pero por ahora solo me pasa a por las tardes… cuando me levantó por las mañanas, no se nota nada, y por eso no me visto en consecuencia… A partir de mañana blusas muy anchas y chaquetas… Ward todavía no puede enterarse o me mandará a información….- le dijo, todo lo bajo que fue capaz de hablar.
Se sentó en su mesa y dejo el periódico a un lado y el café, al otro lado.
Miró a Mark y sonrió.
- Y ahora si no te importa, voy a seguir buscando casos de vagabundos… Casi no he empezado y se lo prometí a un amigo…
Mark levantó una ceja. Estaba sentado en la mesa de Tess, que ahora él utilizaba.
- ¿Amigo?
- Si, amigo..
- Cada día te pareces mas a tu padre… Los amigos de papá… Los cuales, la mayoría de las veces, nadie conoce…-Suspiró-. Supongo que lo llevas en la sangre.- se puso a revolver un montón de papeles… Voy a ordenar todo el material que tenemos de los De Luca, Stanley y Ethan…. Necesito encontrar algún punto débil, que les haga salir de su madriguera...
Cat asintió.
- Si… tenemos que encontrarlo.- Echó una última hojeada al periódico -. Por lo menos de esto, ya no debemos preocuparnos… Es imposible reconocerlo… no se ve bien.
En ese momento una voz masculina los sobresaltó.
- Puede que no se vea bien… pero, yo sí sé quién es…
Se giraron rápidamente.
Cat se quedó de piedra, cuando reconoció al joven de pelo castaño oscuro, que llevando el uniforme oficial de los bomberos de NY, la miraba visiblemente preocupado, a un metro escaso de ellos.
Se levantó de la silla, no pudiendo evitar decir su nombre, ante la sorprendida mirada de su hermano, que miraba como Cat, palidecía por momentos.
- Aaron… Aaron Keller…
Continuará... Gracias por leerlo beasties! Besos a montón...
