CAPITULO 8
El hospital de San Mungo, no era diferente a un hospital muggle, solo por la diferencia de que cada persona que aquí se presentaba tenía un malestar extraño, que de antemano, uno no encontraría en un hospital normal.
Y aquí se encuentra un hombre completamente desesperado por querer encontrar un poco de orden aquí; llego a la recepción y pregunto por su esposa, dándole la información que se encontraba en una sala apartada donde se estaba dando la labor de parto, pero si quería unos amigos se encontraban en la sala de espera, a espera de noticias.
Severus se dirigió hacia allá, y encontró a Ginny, a Harry y la Señora Weasley, que casi lo abraza de manera agresiva tratando de darle apoyo, Severus se apartó de su molesto gesto y se dirigió a Ginny que según la nota de Hermione se encontraban juntas cuando sucedió.
-. Señorita Weasley, me podría decir ¿Que paso? -.
-. Hermione se empezó a sentir mal, empezó a sentir pequeñas contradicciones, nos encontrábamos sentadas, así que Hermione como la terca que es, se decidió poner de pie, sencillamente se le rompió la fuente, al enderezarse -.
Severus le asintió y le agradeció ahora solo esperaba la aparición del doctor.
En esos instantes, Severus se sentía como si le hubiera caído agua helada, no podía aun asimilar la idea de que en unas horas vería a ese ser que tanto temía y en el fondo posiblemente no quería.
Salió un doctor de una sala, y solo le indico que se calmara y que Hermione ya se encontraba con el suero para ser operada.
Prácticamente Severus quería maldecirlo, eso era lo peor que quería oír.
Fue todo lo que le dijo a Severus antes de volver a desaparecer por la misma puerta por la que había aparecido, así que Severus, se sentía desesperado y nervioso, pero mientras sus amigos estuvieran ahí, sabía que no le dejarían cometer ninguna locura referente a querer ver a Hermione.
Severus quería entrar con ella pero a último momento el doctor le indico que por ser un lugar esterilizado no pudo entrar con ella, y decidirían mejor no correr riesgo, pero Severus ante semejantes conclusiones decidió no entrar, sabía que debía enfrentarse al hecho de estar con Hermione pero el estar ahí con ella y darle fuerzas referente a esa criatura que él no quería, eso no podría hacerlo, le agradeció al doctor y decidió quedarse a la espera consiguiendo las miradas interrogantes de todos los que lo acompañaban.
Severus daba vueltas por toda la sala, parecería que prácticamente había logrado hacer un agujero en el suelo, pero en media hora el silencio se rompió con un pequeño llanto.
Severus corrió pero el doctor intervino a medio camino pidiéndole unos minutos más, mientras era movida a una habitación, esos minutos pasaron sumamente lentos para Severus cuando le indicaron que podían pasar, Severus miro atrás y los demás le hicieron una señal para que pasara él primero y así lo hizo.
Cuando entro en la habitación Hermione lucia cansada, pero hermosa, la luz de la tarde, le contrastaba perfectamente en su cara, logrando el efecto de verse más hermosa si es que era posible, pero rápidamente desvió su mirada al pequeño bulto que se formaba en los brazos de Hermione, tan pequeña que sobresalía desde esa distancia un mechón de pelo negro intenso, le entro mucho miedo a Severus, no sabiendo que hacer que pensar, como reaccionar, ahora ya era padre, y aunque su cerebro no quería dar a entender eso, lo incitaba a querer a ese ser, a adorarlo, pero no sabía, aun debía aclarar su mente un poco más.
-. ¿Severus? -. Hermione lo miro, llevaba un rato observando a su bebe, esperaba que no reaccionara para mal, Severus salió de su ensoñación y la miro y sonrió, Hermione conocía sus gestos y conocía esa sonrisa, era forzada, pero no quería invadirlo con preguntas como siempre, esperaba que reaccionara al ver a su bebe. -. Acércate -.
Severus lo hizo lentamente, hasta quedar más cerca de la cama, y se sentó al lado de Hermione y en ese instante la pudo apreciar, era blanca, completamente hermosa, cabello color negro intenso y con prácticamente todas las características de su madre inclusive la nariz, Severus la vio, y se enamoró, acerco lentamente su mano, con el temor de romperla al solo tacto, y cuando acaricio su piel la sintió tan suave y tan tibia que no quería dejar de tocarla, Hermione miraba la escena y esperaba que eso fuera suficiente para vencer el miedo de Severus. -. ¿Quieres cargarla? -. Hermione se la ofreció y Severus la miro interrogante, no podía ser que quería que él la cargara, pero podía hacerlo, él se lo aseguraba, Hermione se la ofreció y él la cargo de manera complicada, y en ese momento que la tenía en sus brazos pudo ver su delicadez, pudo ver lo pequeña que era, lo hermosa y perfecta y ahora que ya lo tenía las debía cuidar de ese desgraciado de Weasley, y sobre todo de él, no quería terminar de arruinarle la vida como su padre hizo con él.
El sentimiento de culpa lo volvió a invadir que con mucho miedo se la volvió a entregar a Hermione y ella con interrogante en su mirada la volvió a tomar, pero cuando iba a preguntar por la reacción de Severus, él la beso en la frente, y le acaricio la mejilla con sus nudillos, tratando de calmarla, Hermione no se iba a quedar así, sabía que algo le pasaba y tarde o temprano él se lo diría.
-. Y ¿Cómo se llamara? -. Hermione lo volvió a mirar, y sonrió, sabía cómo ponerle, por el bien de ambos y sobre todo para el gusto de Severus.
-. Eileen -. Severus la cuestiono con la mirada, y pudo ver la imagen de su madre en esa bebe, tan frágil, tan hermosa, con su cabello negro, podría dar un parecido, pero esperaba que no, solo por el pelo, sonrió para sí mismo, era una manera de hacerlo honor a la única mujer que fue tan importante en su vida antes de aparecer Hermione.
Ese nombre era PERFECTO.
-. Eileen -. Repitió Severus y después beso a Hermione con dulzura y ternura.
