Capítulo 3: Digimon Corruptos

Lyramon observo por sus binoculares. El campo ya estaba listo, los jugadores estaban a punto de comenzar. Davis Motomiya y Ken Ichijouji se murmuraban jugadas el uno al otro. En las gradas, Tai, T.K., Kari, Yolei y Cody sostenían a Upamon, DemiV-mon, Wormmon y Poromon. Agumon también estaba allí, disfrazado para parecer un niño. Gatomon y Patamon se habían subido arriba de todo y charlaban sin sus compañeros, bastante preocupados. El digimon corrupto sonrió al ver que, a pesar de estar el uno al lado del otro, Kari y T.K. ni siquiera se miraban. Su plan estaba funcionando punto por punto. Y era el momento de su jugada magistral.

Piedmon estaba junto a ellos. Sostenía el digivice corrupto, mirando una y otra vez las tres ventanas que habían elegido.

-¿Y por qué no hacemos aparecer un ejército de digimon corruptos y arrasamos este mundo? –quiso saber, con su habitual naturaleza siniestra.

-Porque no tenemos tanta energía para suministrarle a tantos digimon. Debemos contentarnos con el plan original. Entre más datos corruptos reunamos, más energía podremos conseguir. Por eso solo haremos tres campeones –respondieron. Piedmon se dio por satisfecho. Los datos corruptos bajaron los binoculares-. Es el momento.

Piedmon soltó una risita. Alzo el digivice blanco. Los datos corruptos empezaron a fluir a gran velocidad, distinguiéndose de los datos normales por su color rojo escarlata. Lyramon acaricio el aire, sintiendo el poder que estaba a punto de usar en ellos.

-Control Corrupto –susurraron. Los datos se reunieron y formaron tres cúmulos. Una mano negra asomo de uno de ellos.

-¿Qué ordenan nuestros señores?


-¿Y qué hacemos? –pregunto Gatomon.

-No sé. Supongo que hay que comenzar con poco. Ya hable con Tai y Agumon, y ellos dicen que Kari también se comporta muy extraño –respondió Patamon.

-Cierto –la gata se rasco las orejas con esas afiladísimas garras-. Siempre quejándose de esa chica alemana. La odia profundamente –Patamon se sorprendió. Que Kari odiara a alguien que no hubiera tratado de matarla era muy raro-. No me agrada nada cuando piensa en ella. Y ahora le tiene miedo desde que Larios se apareció. Menciono que ambos le dan el mismo presentimiento.

-¿Miedo? Según T.K. es inofensiva. Le dije que tenía que hablar con Kari y resolver esto, pero se enojó conmigo.

-Imposible. Nunca se enoja contigo –la gata estaba impresionada.

-Pues ahora sí. Tal vez sea que están creciendo y pasan por una crisis. Tengo esperanza de que se arreglen pronto, pero no sé si pasara.

-Hay que tenerles fe. Muy pronto se amigaran de nuevo. Y tal vez algo más –sonrieron a la vez que lo pensaban-. Primero hagamos que apoyen a Ken y Davis en este partido. Será un inicio de reconciliación.

Ambos digimon bajaron a reunirse con sus compañeros. Para su desgracia, seguían sin mirarse ni hablarse directamente. Ni siquiera se habían dado cuenta de que sus digimon no estaban hasta que los vieron volver. Era mucho peor de lo que creían.

-Qué suerte –dijo Kari tras mirar por toda la grada-. Esa alemana no está. Espero que este en su casa maquillándose para ir a una o dos de esas quince citas que le pidieron ayer –al oír esto, T.K. alargo su mano a Tai, que estaba a su derecha. El morocho le dio un billete.

-A este paso, quedare en la ruina –bromeo. Las apuestas no eran lo suyo. Con esa de que le pagaría a T.K. cada vez que su hermana mencionara algo en relación a Sophia, ya le había tenido que pagar varias veces. Y ahora había que ver si Ken y Davis le ganaban en la de los cuatro goles.


-¡Ichijouji! –aviso Davis, enviándole un pase. Ken lo atrapo, corriendo a la portería-. No lo hagas de nuevo. Esta vez pásamela rápido –pensó, en referencia a las últimas dos veces que habían estado cerca de marcar el cuarto gol. Pero paso de nuevo.

Cuando estaba a la distancia para tirar, o hacer un pase a Davis, se quedaba parado mucho tiempo pensando y le quitaban el balón. Davis se agarró la cabeza. Hasta el día anterior, estaban seguros de cumplir la apuesta. Pero el partido casi terminaba y les faltaba solo un gol. ¿Por qué Ken dudaba tanto?

-Es extraño –menciono Tai-. Ken está jugando muy raro. A cada momento, duda demasiado. ¿Sabes qué le pasa, Wormmon? –le pregunto al digimon insecto sobre sus piernas.

-Así estaba esta mañana –respondió. Él tampoco lo entendía. ¿Qué había cambiado de la noche a la mañana? Se le ocurría algo, pero no creía que pudiera ser tan importante para molestar a Ken-. Ayer dijo que había visto algo. Pero luego se retractó. Creo que nos seguían.

-¡Gracias por hacerme acordar! –exclamo Tai-. ¡No les contamos lo del tipo de ayer! –Kari no dijo nada al respecto. Su hermano la animo a que les contara, pero ella se negó rotundamente. Parecía asustada-. Bueno, les diré yo. Un agente del FBI estuvo en nuestra casa. Sabia de los digimon. Pero cuando se iba, Kari dijo que había visto que tenía ojos amarillos debajo de sus gafas de sol. Y que sentía la Oscuridad en él.

-¿La Oscuridad? ¿Ojos amarillos? Parece ese monstruo que está desapareciendo digimon –sospecho Agumon. Yolei miro la cara que Kari había puesto cuando mencionaron lo de los ojos amarillos. Sus manos temblaban casi imperceptiblemente.

-Es cierto –puso su mano sobre las de Kari, tratando de calmarla-. Pero no puede ser. ¿Cómo llego un digimon a este mundo? No hay Agujas de Control y… –se interrumpió, viendo que su novio casi llegaba a la portería con el balón-. ¡Animo Ken! ¡Tú puedes!

Al escuchar como Yolei lo animaba, Ken recupero parte de su confianza. Estaba justo frente al portero, en mala posición para tirar. Pero Davis venia por atrás, con un mejor ángulo. Ken fingió patear, pero dio un pase hacia atrás para que su amigo terminara el partido.

-¡Por fin! –grito Davis de entusiasmo. El reloj del campo marco los últimos segundos. Yolei y Cody saltaron de sus asientos de la emoción. Tai se agarró la cabeza. Ken animo a su amigo, que pateo con fiereza. El balón pasó sobre el hombro del joven, junto a las piernas del portero.

Pero una enorme cola blanca le dio un golpe fortísimo y lo mando a la estratosfera.

Monochromon salto sobre la portería y la aplasto fácilmente, por suerte sin el portero, que escapo a tiempo. Ken y Davis retrocedieron, mientras el pánico se desataba en el campo. Los dos jóvenes se llevaron la mano a los D-3 instintivamente, pero recordaron que no tenían donde ponerlos en el uniforme y los habían dejado en los vestidores.

-¡Tenemos que detener a ese digimon, Upamon! –grito Cody.

-¡Claro! –respondió su compañero.

¡Upamon digivols a… Armadillomon!

¡Armadillomon digivols a… Ankylomon!

El enorme digimon dinosaurio amarillo bloqueo el paso del Monochromon, dándole tiempo a Ken y Davis de ir al vestuario por sus D-3. Ankylomon se quedó observando a al otro dinosaurio, que dudaba en si atacar o no. Ankylomon estaba listo para responderle, hiciera lo que hiciera.

-Yolei, está planeando algo –dijo Poromon, analizando los movimientos de Monochromon. El digimon corrupto estaba retrocediendo.

¡Poromon digivols a… Hawkmon!

El digimon ave y Yolei bajaron lo más rápido que podían, justo para ver la táctica de Monochromon. El dinosaurio blanco y negro lanzo una enorme bola de fuego de su boca, derribando a Ankylomon. Acto seguido, se lanzó sobre él intentando aplastarlo. Wormmon y DemiV-mon estaban en la puerta del gimnasio, esperando a que sus compañeros volvieran con los D-3.

-¡Ankylomon! –grito Cody, viendo como su compañero era vapuleado, aun atontado por el ataque más poderoso que tiene un Monochromon.

-Nos encargamos de ese digimon –grazno Hawkmon. Yolei alzo el D-3.

¡Hawkmon digivols a… Aquilamon!

El digimon águila se lanzó sobre el dinosaurio blanco y lo empujo con sus garras. Monochromon se recuperó rápidamente y rugió de ira. Ataco con el cuerno en alto, pero Aquilamon se elevó de nuevo y lo esquivo fácilmente.

-¡Cuerno Planeador! –embistió al Monochromon con fuerza, dándole una cornada directa. El dinosaurio profirió un alarido de dolor y cayó al suelo. Parecía que estaba debilitado.

-¡Eso! –lo felicito Yolei.

-¡Es nuestra oportunidad! –pensó Patamon. Le hizo una seña a Gatomon, que también entendió lo que planeaba-. ¡T.K.! ¡Vamos a atraparlo!

-Buena idea, Patamon –respondió T.K. Entonces cayó en la cuenta de que eso implicaría acercarse a Kari-. Bueno, de todas formas no podemos estar peleados por siempre. Es muy estúpido discutir por algo tan nimio como esa chica.

-Está bien –respondió ella. Gatomon y Patamon intercambiaron una sonrisa.

¡Patamon armor digivols a… Pegasusmon, la Esperanza naciente!

¡Gatomon armor digivols a… Nefertimon, el rayo de Luz!

-¡Lazo de Santuario! –los dos digimon voladores enroscaron el ataque alrededor de Monochromon, atrapándolo por completo después de muchas vueltas. El digimon dinosaurio se retorció para escapar, pero sus intentos fueron en vano. Yolei se acercó con mucho cuidado. Puso una mano sobre su lomo.

-No te preocupes. Supongo que estas muy asustado. Te devolveremos al Digimundo de inmediato. ¿Alguien tiene una computadora? –Monochromon intento lanzar un rugido. Yolei se alejó de inmediato-. Para ser un digimon perdido, es muy agresivo. Qué extraño. Monochromon no suele ser así.

-Ya le envié un mail a Izzy para que venga con su computadora lo más rápido que pueda –Tai vio que Davis y Ken llegaban con sus digivice-. ¡Llegan tarde chicos! Ya está todo resuelto. ¡Muy buen trabajo!

-Gracias, Tai –respondió Cody, sonrojándose, mientras Ankylomon se tiraba de panza al suelo. Yolei saltaba de alegría con Aquilamon vigilando de cerca a Monochromon. T.K. y Kari chocaron las palmas desde los lomos de Nefertimon y Pegasusmon. Parecía que todo estaba resuelto y se habían arreglado.

-Pero que inocentes son todos ustedes, niños elegidos –la voz era muy profunda y daba mucho miedo. La soga dorada que ataba a Monochromon se deshizo, liberándolo. Estaba bastante furioso. Soltó un rugido atemorizador.

-¡¿Cómo es posible?! ¿Quién está haciendo esto? –Kari se asustó al ver al digimon dinosaurio libre y enojado. Pero T.K. estaba mirando otra cosa, aún más furioso que todos los Monochromon del Digimundo.

-¡Devimon! –grito. La cabeza del digimon de la Oscuridad apareció desde el suelo. Reía sin parar. Alargo uno de sus extensos brazos hacia la pata de Aquilamon. El águila no llego a reaccionar lo suficientemente rápido para liberarse antes de que Devimon usara su técnica más peligrosa.

-¡Toque de la Maldad! –Aquilamon sufrió un espasmo violento. Entonces, las pupilas de sus ojos desaparecieron. Yolei corrió hacia él, gritando, pero su digimon alzo el vuelo ignorando sus gritos.

-¡Aros Explosivos! –Yolei no podía creer lo que veía. Su propio digimon la estaba atacando. Ankylomon fue rápido y se metió en medio del ataque, salvando sin duda la vida de Yolei. Cody la agarró del brazo y la alejo del campo de batalla. La chica estaba llorando a más no poder.

-¡Aquilamon! ¿Qué estás haciendo? ¡Soy yo, Yolei, tu compañera!

-¡No te escucha! ¡Está bajo el control de Devimon! –grito T.K., lleno de ira al ver como sonreía el demonio. El digimon salió del suelo y levito a gran altura, prácticamente invitando al rubio a que fuera por él-. ¡Se burla de nosotros! ¡Hay que aniquilarlo Pegasusmon! –el digimon alzo el vuelo, yendo directo contra Devimon. T.K. sonreía como maniaco-. ¡Fuiste muy estúpido al venir solo!

-Qué suerte que no vinimos solos –replico Devimon con malicia. Una enorme bola de fuego casi derribo a Pegasusmon, pero logro esquivarla por muy poco. Un Greymon salió desde detrás de las gradas, dispuesto a atacarlos nuevamente.

-¡Agumon, encarguémonos de ese Greymon! –grito Tai. Su digimon asintió, despojándose del disfraz. El morocho repaso sus recuerdos, buscando la manera de liberar a Aquilamon-. ¡Para romper el control de Devimon, hay que usar la luz de los digivice a corta distancia!

-Mi especialidad –replico Kari, mientras Nefertimon volaba a toda velocidad para interceptar a al águila gigante. Aquilamon las vio venir, y se elevó aún más, preparándose para un combate aéreo.

-¡Ichijouji! Ve a ayudar a T.K. –Davis intercambio una mirada con DemiV-mon.

¡DemiV-mon digivols a… V-mon!

¡V-mon digivols a… XV-mon!

-¡X-Láser! –el ataque paso junto a Aquilamon, haciéndole retroceder.

-¡Buena puntería, XV-mon! –Davis subió el pulgar. Kari entendió el gesto. Aprovechando la distracción del águila, Nefertimon se acercó y logro aferrarse al plumaje. Kari iba a apuntarle con el digivice, pero Aquilamon empezó a retorcerse y casi escapo de Nefertimon. No la iban a tener nada fácil.


Agumon se paró frente al Greymon corrupto. El dinosaurio gruño, pero no logro asustar a su oponente.

¡Agumon digivols a… Greymon!

-¡Mega Flama! –lanzo la bola de fuego directo a su cara, pero el otro Greymon también ataco al mismo tiempo. Las dos Mega Flamas chocaron y produjeron una enorme explosión, que lanzo a ambos digimon dinosaurio hacia atrás. Tai aprovecho las gradas para tener una mejor apreciación del combate. Le preocupaba como iba la batalla de Pegasusmon y Devimon.

-¡Lluvia de Agujas! –Devimon puso su enorme garra y el ataque no le hizo daño.

-¡Maldición! ¡Hay que atacar con más empeñó, Pegasusmon! –T.K. apretaba los dientes y miraba al digimon demonio con furia. Casi parecía rabioso-. ¡Te vamos a destruir de nuevo si hace falta! –le espeto.

-¿De qué están hablando? –Devimon se encogió de hombros y se burló de las palabras de T.K.-. Nunca te habíamos visto antes. Suponemos que te refieres a otro Devimon. Somos muchos, por si no lo sabías.

-¡Me importa un bledo cuantos allá! ¡Los enfrentaremos a todos si es necesario! –Pegasusmon esquivo un golpe del brazo de Devimon por poco varias veces, muy ocupado maniobrando para atacar. El digimon demonio estaba tan concentrado en T.K., que no vio a su espalda.

¡Wormmon digivols a… Stingmon!

-¡Ataque de Aguijón! –Stingmon pico el hombro de Devimon, obligándole a ponerse a la defensiva para enfrentar a dos oponentes a la vez.


En la otra batalla aérea, a la que T.K. no prestaba ninguna atención, las cosas parecían estar mejorando también. Nefertimon había logrado atrapar a Aquilamon del cuello con sus patas delanteras, dándole a Kari la oportunidad perfecta para exponerlo a la luz del D-3. Rápidamente, Nefertimon trato de enderezarlos para que fuera más sencillo. Giro en el aire con maestría e inmovilizo al águila gigante por completo. Kari dudo un instante al ver la peligrosa situación, pero se armó de valor y se sujetó como pudo de la máscara dorada. Un nuevo movimiento de Aquilamon casi la arrojo.

-¡Kari! –grito Davis. Empezó a dudar sobre qué hacer, si ayudar a Kari y Nefertimon o a Cody y Ankylomon. Cody vio las opciones de Davis y evaluó como le iba a su compañero con Monochromon.

-¡Cola Martillo! –lanzo al digimon dinosaurio de un terrible golpe con su cola-. ¡Ve a ayudarlas, Davis! ¡Tenemos a este tonto controlado! –salto encima de él y lo aplasto contra el suelo. Monochromon hizo un esfuerzo por zafarse, pero no lo logro.

-¡Vamos XV-mon! –el dragón azul atrapo las patas de Aquilamon y las inmovilizo. Acto seguido, Kari se arriesgó y salto sobre el ave. Se sujetó fuertemente a su cabeza y saco el D-3 rosado. Lo coloco sobre el espeso plumaje. Tai sonrió, distrayendo su atención un instante de la batalla entre los Greymon. Yolei alzo las manos con alegría. Ken levanto el pulgar. Cody quería mirar, pero Monochromon empezaba a moverse una vez más.

Pero el digivice D-3 de Kari no brillo.

-¡¿Qué está pasando aquí?! –grito ella. Aquilamon se retorció en una vuelta completa en el aire y arrojo a todos sus ocupantes. Kari cayó hacia abajo. Nefertimon y XV-mon iban a ir por ella, pero no pudieron.

-¡Círculos Láser! –el ataque aturdió a ambos digimon, incapaces de esquivarlo estando tan cerca. Ambos fueron lanzados hacia abajo, no gravemente heridos, pero si lo suficiente para no poder ir a buscar a la castaña.

Davis corrió rápidamente para atrapar a Kari, pero el suelo se acercaba más rápido a ella que él. Solo podía observar impotente como su carrera inútil solo lo llevaría a ver como su amiga quedaba hecha pedazos. Tai estaba aterrorizado, y Greymon se distrajo un segundo para ver que sucedía. Yolei estaba al borde de las lágrimas. Cody no quería ver, y Ankylomon gritaba sin cesar. La misma Kari cerró los ojos, esperando su muerte.


Y los volvió a abrir, luego de que Stingmon la atrapo a un metro del suelo.

-¡Muy bien hecho! –grito Ken, que había estado atento a todo. Todos los niños elegidos y sus digimon que habían visto el incidente volvieron a respirar.

-¡Gran trabajo, Stingmon! –Davis acabo su carrera frente al digimon insecto, jadeando rápidamente con las manos en sus rodillas-. ¿Por qué no lo hice yo?

-Gracias –Kari no podía decir más. Aun trataba de recuperar el aliento.

-¡Stingmon! –grito T.K. Todos notaron que él podía haberla atrapado junto con Pegasusmon, pero no le había sacado la mirada al digimon demonio-. ¡¿Se puede saber dónde mierda te metiste?!

-¡Esfera del Caos! –una esfera negra apareció en las manos de Devimon, y se la arrojo a Pegasusmon y T.K. a gran velocidad. El digimon intento esquivarla, pero no lo consiguió. La esfera estallo junto a ellos y los derribo. Justo antes de tocar el suelo, Pegasusmon hizo un esfuerzo final y arrojo a T.K. a un costado a poca altura para que no se hiriera gravemente. Recibió todo el impacto solo. La armor digievolución se deshizo y regreso a ser Patamon. El joven rubio se incorporó de inmediato, algo magullado, pero aun con mucha determinación.

-¡Patamon! –el digimon estaba bastante lastimado, pero al escuchar la voz de su compañero instándolo a luchar de nuevo, se puso en pie débilmente.

¡Patamon digivols a… Angemon!

-¡Devimon! –llamo el ángel, iluminando todo alrededor con el brillo que despedía su cuerpo-. No eres el mismo al que enfrente hace siete años, pero tus ideales son similares. No dejare que hieras a nadie más. ¡Golpe de Fe! –Devimon trato de esquivarlo, pero el rayo de luz le impacto en su costado izquierdo. El digimon demonio se tomó la herida, mientras ponía cara de fastidio.

-¡Esfera del Caos! –Angemon se movió con velocidad y evadió la bola de energía, que fue a dar en las gradas. Parte del material del que estaban hechas alcanzo a los Greymon, que peleaban a la par garra contra garra.


-Esto se está complicando mucho –pensó Kari. Davis y Ken estaban allí. Ya habían notado algo muy extraño-. Los tres digimon son más fuertes y más agresivos que de lo normal. ¿De dónde salieron? ¿Y por qué nos atacan? Esto tiene que ver con la Oscuridad, estoy segura. Y también con esa maldita alemana –se fijó en que Stingmon trataba de ayudar a XV-mon y Nefertimon a evitar los ataques de Aquilamon-. ¡Ken! ¡Davis! ¡Hagan la digievolución DNA!

-¡Como tú digas! –Davis puso una sonrisa, encantado de que fuera Kari la que lo sugiriera. Él y Ken llamaron a XV-mon y Stingmon. Los dos digimon interrumpieron un instante su batalla.

¡XV-mon!

¡Stingmon!

¡DNA digivols a…

Nada. Los dos digimon campeones y sus compañeros quedaron desconcertados. No estaban tan cansados, habían comido, no había ninguna Aguja de Control. Ahora sí que había algo muy extraño.

-¿Qué está pasando? –pregunto Yolei. Estaba preocupándose cada vez más. A este paso, Aquilamon nunca regresaría a la normalidad. Cody se mordió el labio.

-¿No pueden digievolucionar DNA? Esto es muy raro –Ankylomon recibió un golpe del cuerno de Monochromon-. ¡T.K., hay que intentarlo nosotros! –el chico rubio no le respondía. Cody no podía creer que las cosas pudieran ponerse peor a como estaban en ese momento-. ¡Ankylomon! ¡Resiste por favor!

-¡Rayos! –Davis miro su D-3 azul y a Aquilamon, que los esperaba en el cielo-. Ichijouji, Kari, vayan a ayudar a Cody y Ankylomon. T.K. se las está arreglando bien solo. XV-mon y yo liberaremos a Aquilamon.

-¡Es una locura! –protesto Yolei, pero era tarde. Davis ya se había subido a los hombros de su digimon y buscaba la manera de alcanzar al águila gigante.

-Supongo que se podía esperar eso de Davis –concluyo Kari. Monto en Nefertimon y distrajo a Monochromon, que ya no sabía a quién atacar. Stingmon hizo otro tanto, confundiendo aún más al dinosaurio. Ken iba a ir a ayudar, pero entonces escucho algo.

-¡Ayuda! ¡Ayuda! ¡Quiero a mi mama! –una niñita estaba junto a los restos de las destrozadas gradas. Debía tener unos ocho años, con el cabello castaño. Llevaba una camiseta amarilla con un pantalón rosa, además de un pañuelo atado al cuello y una especie de collar. Ken corrió a rescatarla, justo cuando el Greymon corrupto lanzaba una Mega Flama al Greymon de Tai. Afortunadamente, lo esquivo. Desafortunadamente, el ataque pego en las gradas, que empezaron a tambalearse peligrosamente. Ken se apresuró y tomo la mano de la niña, sacándola de allí.

-¿Estás bien? –pregunto.

-Estamos bien, gracias a ti, Ken Ichijouji –respondió la niña, mirándolo con sus ojos escarlatas. Al joven le parecieron muy familiares.

-¿Cómo sabes mi nombre? –pregunto él. La niña puso una sonrisa un poco tétrica, y Ken noto que su collar tenía algo negro que no pudo apreciar con más detenimiento. Estaba totalmente concentrado en mirar los ojos de la niña, que acababan de ponerse dorados como los de un búho.

-¡Mirada de Medusa!


Angemon había conseguido hacer que Devimon se escondiera en el suelo de nuevo, y esperaba a que reapareciera. Tenía un ataque listo para cuando regresara. Entonces, observo que Monochromon estaba muy confundido y cansado, pero el Greymon corrupto había logrado tomar ventaja del otro dinosaurio naranja. El digimon demonio saco su cabeza un instante, retando a Angemon a atacar.

-¡Allí esta! –señalo T.K., pero Angemon tenía otros planes. Se dio vuelta con rapidez y le lanzo el Golpe de Fe al dinosaurio corrupto. El sorpresivo ataque lo le dio la oportunidad al Greymon de Tai de recuperarse y volver a pelear a la par. El chico Kamiya le agradeció, pero su propio compañero no tardo en mostrar su disconformidad-. ¡No! ¡Tenías que atacar a Devimon!

-T.K.… –susurro el ángel, que empezaba a asustarse de la actitud del chico rubio. No tuvo tiempo para pensar en eso, porque su contraparte oscura trato de alcanzarlo con otra Esfera del Caos. Se movió rápidamente para esquivar el ataque, prestando atención a las batallas de sus compañeros.

Monochromon rugió, justo antes de recibir un doble ataque.

-¡Piedra Rosetta!

-¡Ataque de Aguijón!

El digimon cayó en el campo, ya muy herido y agotado. Cody vio que Tai y su Greymon estaban ganando y le hizo una seña en dirección al dinosaurio blanco y negro. Tai asintió y le grito a su digimon.

-¡Arrójalo, Greymon! –el dinosaurio naranja vio al Monochromon tumbado y luego a su oponente. Lo agarro por la cola y lo obligo a tropezarse y caer hacia atrás, justo sobre el otro digimon corrupto. Era lo que Ankylomon esperaba.

-¡Presión de Megatones! –aplasto fuertemente a ambos digimon dinosaurio con sus patas, y el campo se hundió levemente bajo ellos dos. Devimon vio a sus compañeros derrotados y soltó una maldición.

-No importa cuántos sean, ¡les ganaremos a todos si es necesario! –ataco nuevamente a Angemon. El ángel golpeo al demonio con su bastón en la frente, a lo que el digimon oscuro respondió con un manotazo.


Davis se las arreglaba para esquivar los ataques de Aquilamon, pero no era ese el plan. XV-mon voló hasta arriba, inferior en velocidad al águila, pero con la ventaja de ser más pesado. Se lanzó contra él a gran velocidad, dejándolo aturdido. Acto seguido, se elevó lo más que pudo y coloco el sol a su espalda. Aquilamon pego un chillido amenazador y fue a por ellos. Como habían planeado, la luz del sol lo cegó y XV-mon aprovecho para pasar junto al águila a velocidad baja. Davis se lanzó de la espalda de su dragón azul y se aferró al cuello emplumado. Rápidamente, puso su D-3 sobre la cabeza del ave. Una luz blanca salió del digivice e ilumino todo el cielo.

-¿Qué me ha pasado? –pregunto Aquilamon, deteniéndose en medio del aire. Vio a Davis sobre su espalda, y a una Yolei llorosa en el campo-. ¡Ya lo recuerdo! Fuiste tú, Devimon –se dirigió al digimon demonio que aún forcejeaba con Angemon-. ¡Lo vas a pagar!

Aquilamon se lanzó en un vuelo rápido contra el villano, que lo vio venir y se separó rápidamente para esquivarlo. Lo que no pudo esquivar, fue el ataque que le vino desde su derecha.

-¡Electroshock! –la bola eléctrica derribo a Devimon, y casi lo hace caer al suelo. Kabuterimon se acercaba, con Izzy sobre su espalda.

-¡Perdón por tardar tanto! ¡No estábamos muy cerca que digamos!

-Muchas gracias, Kabuterimon –agradeció Angemon, quien empezaba a cansarse-. Hay que terminar con esto. ¡Golpe de Fe! –el nuevo rayo de luz alcanzo a Devimon en el pecho y lo lanzo justo contra sus compañeros corruptos.

-¡Mega Flama!

-¡Electroshock!

Los dos ataques terminaron con la resistencia final de los digimon, que quedaron inconscientes en el suelo. T.K. puso de nuevo su sonrisa maniaca, que hizo que Izzy se sorprendiera y asustara.

-¡Acábalo! –ordeno el rubio. Todos voltearon a verlo. Angemon negó con la cabeza y regreso a su forma de novato. Los demás digimon lo imitaron y se tiraron al piso, exhaustos. El chico Takaishi se sorprendió de estas acciones-. ¿Qué no lo entienden? ¡Si no los eliminamos volverán a atacarnos!

-¡Basta T.K.! –ordeno Tai. La forma en que actuaba el hermano de su mejor amigo lo asustaba bastante-. Esta batalla termino. Izzy, devuélvelos al Digimundo.

-Claro –respondió el pelirrojo. Abrió su computadora portátil y apunto la pantalla hacia los digimon corruptos. El haz de luz se los trago, ante la furiosa mirada de un T.K. desquiciado.


Devimon abrió los ojos. Estaban en la entrada de un bosquecillo. Al ver a Greymon y Monochromon, supo que habían fallado. Entonces, se escuchó una carcajada y un sonido de botas sobre madera. Parado sobre la raíz del árbol más cercano, Piedmon aplaudió la llegada de los tres digimon.

-Muy bien hecho. Lyramon me ha informado que hicieron un trabajo excelente. Están orgullosos de ustedes –comento el payaso. Los digimon corruptos intercambiaron una mirada y una sonrisa-. Y me pidió que les diera un regalo a modo de recompensa.

-¿Cuál? –pregunto Devimon con una sonrisa esperanzadora. Piedmon desenvaino sus espadas.

-Gennai vendrá a investigar de donde vinieron ustedes, y eso no lo podemos permitir. ¡Espadas de Triunfo! –lanzo tres de sus armas, una al pecho de cada digimon. Los tres empezaron a desintegrarse, con haces de luz roja provenientes de sus datos corrompidos. Greymon y Monochromon se desintegraron casi de inmediato. Devimon vio como sus piernas desaparecían cuando los datos escarlatas escapaban de él. Miro una última vez a Piedmon, que sostenía el digivice corrupto, absorbiendo los datos nuevamente dentro del aparato blanco.

-Muchas gracias –susurro el digimon Demonio, justo antes de desaparecer. Piedmon sonrió con malignidad. Le encantaba la manera en que pensaban los datos corruptos. Sin embargo, no le agradaba ser solo un recadero de alguien más.

-Muy pronto, Lyramon, encontrare la oportunidad para destruirlos. Y entonces, nada ni nadie me impedirá ser el soberano de todos los mundos.

Continuara…