Capitulo 15: ¿Aislamiento?

—La ceremonia casi termina —Exclamó un hombre con una capucha blanca cubriéndolo por completo.

Frente a él seis personas se encontraban vestidas de manera elegante, dos de ellos eran mujeres notoriamente embarazadas.

—Ahora solo pongan un poco de su sangre en el recipiente —Pidió colocando un objeto similar a una copa bastante grande con un liquido extraño.

Ambas mujeres asintieron antes de tomar un kunai y cortarse el dedo pulgar obedeciendo la orden.

El encapuchado tomó otro pequeño recipiente con lo que parecía ser un poco de sangre vertiéndola también en le recipiente para después mover sus manos de extraña manera.

—Ahora tomen —Ordenó después de vaciar el contenido en dos copas y entregárselas a las embarazadas.

Ambas se vieron mutuamente antes de asentir y tomar el líquido.

— Lo que esta noche se ha unido… que nadie lo separe —Habló el hombre que entrego las copas antes de que las mujeres implicadas sonrieran al igual que el resto de los presentes y se felicitaran mutuamente.

—Ya veo —Comentó una niñita en una oscura habitación observando todo a través de una esfera —Con un poco de sangre de las dos se obtiene el ADN y por ende el kekegenkai, eso más la sangre del Kyuubi modifica las habilidades de cada uno así al mismo tiempo se mezcla el poder del demonio y se amolda para ellos, dentro de cada copa había nanomaquinas encargadas de la unión y recomposición celular en los hijos, un ingenioso plan de manipulación celular, típico de él —Comentó para si misma bastante interesada.

Un escalofrío recorrió su espalda.

—Nory ¿Cuántas veces tengo qué repetirte qué mi pelota no es ningún aparato reproductor? —Soltó molestó un niño encapuchado detrás ella.

—Si lo dices así puede interpretarse de otra manera —Comentó la niña con un toque inocente tratando de desviar el tema.

—No juegues conmigo niña —Masculló molesto —Sabes perfectamente de lo que hablo —

—Lo sé —Exclamó molesta —Solo tenía curiosidad —Contestó con un puchero.

—Largo de aquí antes de que pierda la paciencia —Ordenó secamente.

La niña saludó de forma militar antes de desaparecer rápidamente.

—Ahora tengo que sintonizar donde me quedé —Dijo para si mismo tomando la esfera.

— ¿Dónde está Hinata? —Preguntó Kiba buscando a la chica para iniciar su entrenamiento para las finales —Es extraño ella no es de las que llegan tarde —

—Ella no vendrá —Exclamó secamente la sensei a cargo.

— ¿Qué quiere decir con qué no vendrá Kurenai-sensei? —Cuestionó extrañado el castaño de los perros.

—Ella no entrenará con nosotros, será entrenada por un sensei particular y dudo mucho que la veamos por la aldea en el próximo mes —Informó tranquilamente.

— ¿A qué se refiere? —Preguntó nuevamente el Inuzuka.

—Debes saber mejor que nadie quien es Hinata y su padre me ha informado que alguien va a entrenarla para la siguiente ronda —Explicó seriamente.

—Comencemos —Habló secamente el manipulador de insectos.

— ¿Comenzar? ¡Shino! —

—Ella no vendrá, ya lo dijo la sensei —Exclamó tranquilamente acomodando sus gafas —Si es así lo mejor es comenzar de una vez —

—Pero —

—Shino tiene razón —Interrumpió la jounin —No es necesario preocuparse por Hinata estará bien, lo principal ahora es fortalecer las habilidades de Shino —

—Está bien —Aceptó resignado acariciando a su perro en su cabeza.

Sin perder tiempo se colocaron en posición de pelea a cada lado del Aburame.

— ¿A dónde vamos Naruto-kun? —Preguntó su esposa siguiéndolo.

Desde que salieron de la mansión Hyuga no le había dicho nada y tampoco platicaron mucho cuando llegó.

—Lo verás cuando lleguemos —Contestó secamente pero su tono era uno emocionado.

La chica permaneció en silencio durante el resto del camino sin preguntar nada, aun no se creía que el mismo Naruto fuera personalmente a su casa y le pidiera a su padre ser quien la entrenara a ella, bueno técnicamente entrenarían juntos pero sería él quien la guiara ya que está más adelantado en ese aspecto.

—Llegamos —Exclamó el rubio una vez que llegaron a una cabaña que se notaba abandonada pero bien cuidada.

— ¿Dónde estamos Naruto-kun? —Preguntó curiosa y sorprendida del paisaje aislado.

— ¿Te gusta? Esta cabaña era de mis padres, es la primera vez que vengo, bueno al menos por mi propio pie —Explicó adelantándose un poco.

Hinata lo vio extrañada pero no quiso preguntar.

—Solo he estado aquí una vez y fue de recién nacido durante la tragedia del Kyuubi —Comentó nostálgico y triste.

—Na-Naruto-kun —Llamó un poco temerosa captando la atención del chico —En nombre de la aldea, gracias por protegernos todo este tiempo del Kyuubi —Exclamó realizando una reverencia con su rostro totalmente rojo.

El Uzumaki se sorprendió por la repentina muestra de agradecimiento, fue claro que le impresionó que no lo repudiara o le reclamara por tener el zorro cuando lo leyó en los pergaminos y más cuando supo que ella también era portadora de parte de su poder pero no esperaba algo como eso, simplemente sonrió levemente.

—Gracias Hinata —Agradeció de corazón.

La Hyuga levantó su mirada levemente.

—De verdad eres una gran esposa —Esta vez el rostro de la chica superó el nivel normal.

El estridente ruido de la puerta golpeándose fuertemente distrajo a la pareja sacándola de su ambiente.

— ¡¿Qué clase de pocilga es esta?! —Vociferó aun con su pie izquierdo en alto con el que pateó la puerta desde el interior, a su espalda una gran nube de polvo se alzaba —De ningún modo pienso dejar que Hinata-sama se quede en un lugar como este —Reclamó señalando al rubio.

— ¿Nory-chan? —Preguntó sorprendida su ama.

— ¿Qué hace la mocosa aquí? —Cuestionó molesto su esposo.

— ¡Oye! Pese a mi apariencia soy mayor que tú cabeza hueca —Debatió molesta —Y en segunda soy la guardiana de mi ama y por lo tanto debo estar siempre a su lado —Concluyó hinchando el pecho con orgullo.

—Creí que habías dicho que los seguirías por si el chico deseaba aparearse con su pareja pudieras hacer algo —Comentó Kyubei.

Ambos enrojecieron al máximo con el comentario del pequeño zorro.

— ¡Kyubei! No debes decirlo de esa manera no son animales —Reclamó la niña shinigami.

— ¿De qué estás hablando? Los humanos también son animales, solo que ellos mismos se clasificaron en otra rama al considerarse superiores al resto por su capacidad de pensar y razonar, pero la verdad son aun peores que las bestias, cometen demasiados errores —Debatió el extraño zorro sin perder su postura.

—Bueno, si, pero —Pausó unos momentos sin saber que decir —Está bien tú ganas, pero aun así trata de tener más tacto —

—Tacto —Repitió como si analizara su significado —Lo entiendo —

—Me pregunto si de verdad lo entendió —Comentó para si misma con una gota de sudor detrás de su cabeza.

—En otras palabras viniste para asegurarte que no toque a Hinata —Expresó el rubio secamente.

—Bueno pues —

—Más bien supongo que sus intenciones eran las de —Interrumpió Kyubei antes de que Nory volviera a tomar la palabra interrumpiéndolo a él.

—Vigilar que nada le pase a Hinata-sama —Dijo rápida y nerviosamente.

—Eso es mentira —Refutó el zorro.

— ¡Es la verdad! —Gritó molesta con su compañero.

—Si eso es cierto, la cámara ¿Para qué es? —Cuestionó sin inmutarse el animalito.

— ¿Cámara? —Inquirió confundida la Hyuga.

— ¿Eh? ¡Ah! No es nada, no se preocupe Hinata-sama —Respondió riendo de forma nerviosa.

—Pero —

—Dije que no es nada —Volteó con una expresión asesina a ver a Kyubei.

—Mejor olvidemos eso y limpiemos la cabaña —Exclamó Naruto adentrándose, si algo traía entre manos esa niña, mejor no saberlo —Nory tiene razón, este lugar no ha sido habitado en años y es normal que esté así —

Hinata asintió siguiendo al rubio al interior para empezar, sus guardianes los siguieron de cerca después de una clara advertencia por parte de la shinigami a la criatura de que no dijera nada.

El resto del día lo pasaron aseando el lugar, cuando por fin terminaron ya era de noche.

—Es hermoso —Comentó Hinata afuera de la cabaña sentada viendo el cielo nocturno con una luna llena.

Naruto estaba recostado a su lado agotado de limpiar y contemplando el cielo de igual manera.

—Este lugar es muy relajante —Expresó tranquilamente.

—La luna es el satélite natural de la tierra carente de brillo propio —Informó Kyubei llamando la atención de los humanos.

—Pero entonces ¿Por qué brilla? —Preguntó confundida la Hyuga.

—La luna es incapaz de producir brillo por si misma, lo que hace es reflejar los rayos solares en su superficie sobre la tierra de este modo logra brillar sobre el cielo nocturno, cuando es cubierta por la tierra no puede brillar —Explicó científicamente el raro animal.

—En cierta forma es igual a ustedes —Exclamó Nory con una sonrisa.

— ¿En qué nos parecemos a eso? —Preguntó un confundido Naruto al igual que su esposa.

—El sol siempre brilla y esparce luz a todo cuerpo celeste cerca y la luna no es la excepción, pero la luna refleja los rallos del sol tal vez en un intento de emularlo y ser como él pero a su manera claro y además ser capaz de cumplir con su propio propósito —Explicó tranquilamente.

Hinata supo al instante a que se refería, Naruto era el sol que siempre sonreía y hacía las cosas buscando sobresalir y ser reconocido, y ella la luna tratando de ser como él y ser fuerte seguir sus pasos y cumplir su sueño.

—Lo triste de esto es que la luna es incapaz de ser algo sin el sol, es completamente dependiente, pero si la luna quiere realmente alcanzar algún día al sol deberá aprender a brillar por si misma —Exclamó en una clara indirecta que la Hyuga captó de inmediato.

—No lo entiendo bien, pero sin los rayos del sol ¿Cómo va a brillar? —Obviamente Naruto no lo entendió.

—Y por dios espero que el sol cambie de alguna manera —Comentó confundiendo aun más al rubio.

Hinata solo reía nerviosamente por eso.

— ¡No lo entiendo-ttebayo! —Chilló frustrado.

Kyubei se disponía a explicarle pero la shinigami realizó una seña para que no dijera nada.

—No es nada, no te preocupes Naruto-kun —Tranquilizó Hinata a su esposo que casi quería arranarse los cabellos —Mejor vamos a dentro para cenar —

—Si me muero de hambre —Celebró como niño de cinco años tomando a la enrojecida chica de la mano para entrar.

Nory y Kyubei solo los siguieron sin decir nada.