Buuuu. Holo a todas y todos (si es que aun quedan jijiji), primero que nada una disculpa por el retraso, pero el viernes fue de locos al final con el trabajo y el sábado me desconecte del mundo, no supe nada de nada hasta ayer por la tarde. Quiero agradecerles por su paciencia de cada semana, por haber llegado hasta aquí, por todos sus hermosos comentarios saca sonrisas, muchas gracias a todos. También quiero darle un agradecimiento especial a Vale, por seguir apoyándome con los capis.

Ok aqui les dejo el capitulo esperando que les guste, que yo creo que si, mas que nada por la tendencia que hubo en los comentarios del capitulo anterior jijiji.


Capítulo 66

Justo cuando terminábamos de asear la cocina, antes de irnos a dormir, me percaté de que Peeta estaba muy pensativo, se quedaba viendo fijamente a un punto, por lo que me pregunte si no se estaría sintiendo mal.

-¿Qué tienes? -lo abrace desde atrás - has estado muy pensativo, ¿te sientes mal? - le susurre al oído, haciendo que se estremeciera.

-No, sólo, analizaba lo que pasó las últimas semanas -

-Todo pasó, ya estás aquí, y si quieren esa entrevista, que la vengan hacer aquí -

-Claro, es sólo que me acorde de algo - yo me había recostado sobre su espalda, mientras que el frotaba mis brazos lentamente.

-¿De qué cosa?-

-Que tú me dijiste que tenías una sorpresa para cuando regresara del Capitolio-

-Cierto - no permití que mi chico deshiciera el abrazo, simplemente estaba colgada de él.

-Si, me prometiste una noche romántica o algo así-

-Pues de hecho estaba planeando una cena, tranquila y pues no se - sentí mis mejillas arder - tal vez unos cuantos besos - en esta ocasión mi chico nos puso de frente.

-Suena muy bien - él empezó a besar mi cuello - de hecho creo que podemos llegar a algo más -

-¿Algo más?-dije traviesa mientras empezaba a meter mis manos entre su playera.

-Si, ya es justo que después de tantas semanas, tengamos un rato agradable - él seguía recorriendo con sus labios mi cuello mientras que sus manos iban descendiendo por mi espalda - no es posible que me estés absteniendo de esto - en el momento que dijo eso puso sus manos sobre mi trasero.

-No lo has tomando porque no has querido - yo subía su playera con una mano y con la otra me colgaba de su cuello.

Peeta me sostuvo por la cintura y empezó a caminar hacia la salida de la cocina, haciendo que camináramos torpemente entre beso y beso, caricia y caricia.

-Peeta - dije en sus labios - podemos caer -

-Sé que me rescatarás, no dejarás que caiga -Peeta ataco nuevamente mi cuello.

-Ya, espera, subamos y podemos continuar arriba - dije medio riendo por su comentario.

Él no espero a que termináramos de entrar a la habitación para volverme a besar, pero esta vez con ansiedad, desesperación y podría decir con demasiada pasión.

-Te amo, te necesito - hablaba entre beso y beso mi chico - te deseo - no se sí fue su forma de decirlo, la cercanía o lo que conllevaba la palabra, pero cuando la pronuncio sobre mi oído hizo que cada terminación nerviosa reaccionara, sintiendo como el pulso se me aceleraba.

-Yo también te deseo - dije mientras sacaba su playera; para mi era un deleite ver sus músculos, a pesar de que había bajado de peso seguían muy marcados.

Él no se quiso quedar atrás y fue levantando lentamente mi blusa, haciéndome disfrutar de su roce lento, tierno y vehemente. No importaba las veces que lo hiciéramos, pero el que Peeta me viera de esa forma, recorriéndome una y otra vez hacia que me sonrojara.

-Eres tan hermosa - acaricio mi mejilla con un leve roce de las yemas de su mano -soy muy afortunado -

-No, no digas - él no me dejo hablar, junto nuestros labios ejerciendo mucha presión, mostrándome cuan desesperado estaba.

-Cuando baje de ese tren quería lanzarme a ti, besarte de esta manera- él besaba mis labios, mis mejillas, mi mandíbula, mi cuello y entre beso y beso hablaba - pero no quería intentar nada hasta - continuaba con su recorrido - hasta estar seguro de que el veneno estaba estable - me sorprendió mucho su confesión, porque según yo, ya llego bien al distrito, incluso se fue estabilizando en el 4 -pero no puedo más -

-Peeta todo va estar bien - fue lo único que dije, no creía poder decir algo más, estaba muy exaltada, cada beso y caricia me encendía más.

Al grado de que empecé a desabotonar su pantalón con urgencia y después pasar una y otra vez mis manos por su espalda, recordando cada centímetro, cada músculo, sintiendo arder mis manos al ir pasando por su cuerpo.

Peeta me siguió nuevamente y desabotono mi pantalón para enseguida meter sus dedos índices entre el pantalón y mi piel, recorriendo mi cintura hasta llegar atrás y esta vez agarrar el pantalón para bajarlo despacio y aprovechar para darme una caricia en mis pompas. Solté un suspiro que más bien pareció un gemido, mientras que él siguió su camino para bajar mi pantalón, poniéndose en cuclillas para lograr deshacerse de el. Esa posición hizo que me avergonzará más, pero no evite que mi chico depositara pequeños besos sobre mis muslos, posteriormente sobre mi estómago y finalmente en mi boca, mientras me besaba fue bajando sus pantalones hasta terminar en bóxer. Ambos respirábamos con agitación, pero eso no frenó que siguiéramos, al contrario nos besamos con desesperación, tratando de sentir cada rincón de nuestro cuerpo, pasando nuestras respectivas manos sobre el cuerpo del otro una y otra vez.

No se sí el tiempo que nos separamos influyo para que esa noche hiciéramos el amor más de una vez, que lo hiciéramos con desesperación pero sobre todo con pasión, haciendo cada roce y caricia más intenso. Permanecimos abrasados el resto de la noche hasta que fue necesario levantarse para empezar nuestra jornada de trabajo, creo que ya tenía mucho tiempo que no me importaba el día, pero en esta ocasión me hubiera encantado que fuera domingo, para levantarnos un poco más tarde.

El día pasó sin por menores, sólo que nos enteramos que Jill había renunciado a su empleo en la fábrica para abrir una tienda de ropa; entonces eso explicaba su presencia en la estación el día que mi chico regreso, debido a que había ido a recoger varias cajas, dejándome más tranquila, no era que ella estuviera ahí por su obsesión por Peeta, si no por cuestiones de trabajo, porque en verdad Peeta se había convertido en algo así como un reto para ella.

Afortunadamente pude hablar directamente con Sam para el asunto del tipo ese, Haymitch y Peeta estaban muy al pendiente de lo que me decía, comentando que eso debí hacerlo antes, recién estaban las cosas, dijo que hablaría con él y vería que se diera la orden de que no volviera al distrito, dejándonos más tranquilos a todos. Sam aprovecho para decirnos que la declaración de Peeta se la vendrían a tomar el jueves temprano, con la misma dinámica que conmigo, pero despegando en cuanto la terminarán.

Esa noche cuando Peeta regreso del cierre de la panadería me encontró acomodando mi armario, era agradable saber que todo iría bien, que podíamos retomar nuestra vida, que a pesar de todo lo que nos había pasado, intentábamos llevar una vida normal, claro con subidas y bajadas de ánimo.

-¿Quieres que te ayude en algo?- pregunto amablemente.

-No, sólo limpió un poco, así puedes meter aquí cosas y dejar de poner tus pertenencias en esa maleta -

-Vaya eso... - él sonreía mucho -está muy bien, gracias-

Cuando creí que había terminado, me di cuenta que faltaba meter las botas nuevas y la caja que me había mandado Johanna.

-¿No piensas abrirla?-

-La guarde tan bien fuera de la vista de Haymitch que la olvidé - él me la extendió.

-Me pregunto que puede ser, en verdad ella estaba muy divertida - agrego Peeta, haciéndome dudar en abrirla, sobre todo frente de él.

-Pues, veamos que contiene esta misteriosa caja, que no pudo esperar a que me la diera ella - ambos sonreímos.

Al quitarle la envoltura vi que la caja era austera, sólo tenía un sello de un lado, al abrir la tapa lo primero que vi fue un encaje color rojo y otro negro.

-¿Que es eso? - pregunto mi chico.

-Hay no - dije tomando con miedo una de las puntas del encaje para irlo sacando y revelar lo que al parecer era un conjunto de ropa interior, si se le podía llamar así, puesto que la tela era totalmente transparente, no dejaba nada a la imaginación, sólo el filo estaba guiado por un encaje -¿qué le pasa? - dije al momento que sentía como mis mejillas se iban encendiendo.

-Tranquila -Peeta carraspeo - bonita es, ropa- trato de restarle importancia.

-¿Ropa? - dije mientras dejaba caer lo que era el sostén, me sentía muy avergonzada, debí haberlo abierto a solas, esto era más incómodo con Peeta aquí.

-Creo que - Peeta hizo el intento de tomar lo que supuestamente eran las pantaletas pero al final se arrepintió -hay una nota -

Efectivamente hasta el fondo de la caja se veía un papel blanco por lo que termine de sacar aquellas pantaletas diminutas, poniéndolas a un lado lo más rápido posible, casi sentándome sobré de ellas para ocultarlas de mi chico.

"Descerebrada que gusto que al fin tengas en tus manos esté pequeño detalle, créeme que cuando lo vi en aquella tienda del Capitolio inmediatamente pensé en ti, así que me dije que sería una gran idea regalarte un par de conjuntos para agradecerte tu hospitalidad" de cierta manera me podía imaginar a Johanna muerta de risa al ir escribiendo esta nota, con su sarcasmo y su son de burla. "Espero que sean de tu agrado, pero sobre todo del agrado de tu chico, créeme, presiento que le van encantar. Si tuvieras problemas con la talla, que lo dudó, me avisas, para conseguirte algo más a tu medida, porque déjame te advierto algo, tu cuerpo cambiara un poco y más si lo hacen diario, es más yo creo que ya lo hizo, bueno estamos en contacto, que los disfruten. P.d. Si quieres después te puedo conseguir otros, hay unos con unas ligas muy bonitos, muy explosivos para una chica en llamas como tu"

Al terminar de leer la nota podía ver la sonrisa burlona de Johanna o más bien maliciosa, se notaba a leguas que se estaba divirtiendo ahora entendía mejor porque le había dicho eso a Haymitch de ver mi rostro.

-¿Que -Peeta trago saliva -que te dice? -

Me quería dar de topes por haberlo abierto enfrente de él, pero sobre todo, después de que anoche lo hicimos con mucha pasión, tanto que hasta repetimos.

-Ya sabes puras tonterías para burlarse - mi voz se oía temblorosa, no se sí del nervio o del enfado.

-Relájate bonita - él me veía directo a los ojos - es sólo ropa y si-

-¿Qué me relaje? - no lo deje terminar, me estaba exaltando - que clase de ropa - levanté una de las semi pantaletas para enseñársela, directamente a la altura de nuestra cara - esto es... - vi el rostro de Peeta a través de la pantaletas, que sólo taparía lo esencial, dejando el trasero de cualquiera al descubierto - esto son sólo trapos, resortes - volví a guardar con fuerza todo, arrepintiéndome de habérsela enseñado.

-Pero si no... no te gustan pues no te los pongas - Peeta no pudo evitar verme de abajo hacia arriba, para después sonrojarse.

-Creo, creo que tienes razón, esto es sólo una broma más de Johanna- su sonrojo a su vez causo vergüenza en mi -mejor guardó esto en lo más profundo del armario, suficiente pena me dio que lo hayas visto, como para que alguien más lo vea -

-Vamos, esto no tiene que ver contigo, y como si nunca te hubiera visto en ropa interior -me susurro en el oído. Si ya me sentía sonrojada, pues aumentó aún más con sus palabras.

Los días transcurrieron y nuevamente llego un aerodeslizador para tomar la declaración de Peeta; estuvo muy nervioso un día antes, pero lo alentó que esta vez no tendría que salir del distrito. La mecánica fue igual que con conmigo, en su casa con la video llamada para garantizar que nada fuera alterado. El doctor Aurelius venía otra vez, nos platico que todo iba muy bien, que con todas las declaraciones que se habían dado se tenían pruebas suficientes para encerrar a los implicados, de hecho nos dijo que por accidente se enteró que cayeron otros dos cómplices en el 13, que ahora lo que preocupaba un poco es que esta red de espionaje se hubiera extendido, así que Paylor estaba viendo que los candidatos a las alcaldías fueran muy bien seleccionados, es decir gente responsable, sin antecedentes y con ganas de trabajar por el bien de su distrito, como Saúl que se perfilaba para postularse junto con el Sr. Gray.

Cuando los encargados bajaron del aerodeslizador, Peeta me abrazo y pregunto que si venía el tipo de la vez anterior, yo lo tranquilice diciéndole que no venía ninguno de ellos. Mi chico alcanzo a verse nervioso y tuvo que empezar a preguntar si algunas cosas eran reales, pero al término de la entrevista se tranquilizo, solos nos pidió un momento a solas, no estuve del todo convencida pero respete su decisión. En esta ocasión no fue necesario tener a los tipos más tiempo ahí, puesto que sólo hicieron la entrevista y desaparecieron junto con el doctor. Lo único que nos dijo el doctor que el veredicto tardaría de una a dos semana cuando máximo.

Johanna hablo para decirnos que pronto estaría en el distrito, me pregunto que si me había gustado su obsequio, sin evitar soltar una fuerte carcajada.

-Eres una loca descerebrada, sigue con tus tonterías y no te volveré a pasar a Fred-

-Vamos, es divertido y supongo que ustedes se divertirán más con eso -

-Suficiente, despídete de que te lo vuelva a comunicar, por mi parte se la perdieron-

-Oye, no me digas, ¿no te quedaron y por eso no pudiste ocuparlos? - Johanna estaba por soltar otra carcajada.

-No tengo por qué estar hablando contigo - sisee.

-Ya, ya tranquila, sólo dime una cosa y no vuelvo hablar del tema -

-No, ya no quiero hablar de tu regalo tan... -

-¿Mínimo te lo has probado? Tu sola sin que nadie más te moleste, digo para ver si es tu estilo-

-¿Qué?- no podía creer que siguiera con eso ¿que no se había divertido ya suficiente?

-Si digo que ¿por qué no intentarlo? nada pierdes y si lo haces a sola nadie se enterara, te lo digo en serio Katniss, eso va prender mucho a Peeta-

-Estás loca- sin esperar a que dijera algo más le colgué.

-Bonita ¿qué paso? - Peeta estaba a mi lado. Sólo de verlo me sonroje.

-¡Hey! Se supone que me la ibas a pasar -protesto Fred

-Cállate, dale las gracias a tu "chica" -hice las comillas al aire - pero por mi parte no te la vuelvo a comunicar - el teléfono volvió a sonar. Fred se apresuró y tomó la bocina, sin importarle que fuera mí casa, mi teléfono.

-Hola guapa - Fred afianzo bien la bocina - si, puedes creerlo, ¿que fue lo que le dijiste para hacerla enojar así? - él nos dio la espalda.

-Kat, tranquila, ya sabes cómo es Jo - Peeta me abrazo mientras me alejaba de Fred.

-Es que - deje escapar el aire - tienes razón, al parecer el destino de Johanna es hacerme enfadar -

No volví hablar con ella, al parecer Fred encontró a alguien más que le ayudará en su relación a distancia, presiento que en esta ocasión era Haymitch el que lo tenía ahí, incluso el teléfono se ocupaba poco, sólo hablamos de vez en cuando con mi mamá y Annie. Sólo lo utilizamos el día que nuevamente sonó una extraña alarma para reproducir un mensaje de voz de Sam; él nos comunicaba que Paylor hablaría ese día por la noche con nosotros, que estuviéramos atentos ya que su agenda estaba muy ocupada como para poder reprogramar esa llamada.

Haymitch, Peeta y yo, estuvimos desde temprano listos, esperando que todo esto del juicio hubiera finalizado, así que cuando Paylor empezó la video llamada ya nos tenía ahí a los tres.

-Hola a todos - dijo ella mientras que Sam nos saludaba con la mano.

-Hola, bien, esperando que nos tengas buenas noticias - dijo mi chico, mientras que Haymitch y yo saludamos al mismo tiempo.

-Pues verán, el día de mañana se dará el veredicto, no se sí tengan conocimiento de eso-

-¿Cómo lo íbamos a tener? -dije

-Bueno toda la semana se ha informado a través de unos spots que será mañana a medio día por lo que será trasmitido en directo - dijo Sam.

-Lamentó decirte que este par, al igual que yo no vemos nada de televisión - Haymitch se encogió de hombros.

-bueno por eso se me hizo importante avisarles -Paylor tomo unos papeles del escritorio y empezó a firmarlos.

-sería bueno que de vez en cuando prendan sus pantallas -

-Esta difícil, con decirte que Katniss rompió la suya y la mía la done para la escuela -Haymitch ya estaba muy cómodo sobre la silla -y Peeta nunca está en su casa-

-No... -dudo mi chico -no nos gustan los programas que siguen pasando de vez en cuando de nosotros, por eso evitamos el televisor -

-Si, me lo imaginaba, pero espero que en esta ocasión lo sigan, es importante, se hará de este modo para que la gente vea que se ha tratado de a hacer lo más legal posible, que se está avanzando en cuestión de verdadera justicia - Paylor se veía muy sería.

-Ok, pero no tiene que ser como antes ¿verdad? -bromeo Haymitch -que se nos obligaba a ver programas -

-Claro que no, ustedes pueden ver lo que les plazca, pero como es un asunto que les concierne sería bueno que lo vieran - Paylor trato de sonreír.

-También hablamos por el otro asunto - dijo Sam - se hablo con Orion, el niega todo, pero por pura precaución, se le prohibió viajar al distrito -

-¿Pero podemos estar tranquilos? - Peeta estaba muy serio.

-La verdad no creemos que el chico intente algo, fue sólo -Paylor me vio esperado encontrar las palabras adecuadas.

-Fueron ganas de sentirse con poder al tratar de intimidar a Katniss, ese chico si hubiera tenido la oportunidad hubiera llegado más lejos -Haymitch estaba molesto.

-Creo que lo mejor es, bueno tanto ustedes como nosotros estar atentos, pero espero que este asunto quede ahí -dije tratando de que los ánimos no siguieran subiendo.

-Pe…- por debajo de la mesa apreté la pierna de mi chico, dándole a entender que no siguiera, afortunadamente Haymitch se dio cuenta de mi movimiento.

-Katniss tienen razón, es estar sólo alertas, pero no creo que haya problemas - Sam sonrió tranquilamente.

Ese día me costó trabajo tranquilizarlos, pero les hice ver que el Capitolio se estaba cansando de todos los problemas que les estaba yo generando así que si pasaba algo lo teníamos que resolver internamente, es decir acudir a Saúl y la gente que le apoyaba, así como también ver con Samuel si él tenía registros de quien entraba y salía del distrito para advertirle que si un tal Orion entraba al distrito nos avisara.

El veredicto los vimos con varios de nuestros amigos en casa de Peeta, incluso la panadería se cerró para que Alex pudiera estar con nosotros. Se dieron muchos nombres, algunos los reconoció Paul, pero varios de ellos ni idea. Afortunadamente todo salió a nuestro favor, enviando a Susan, Kate y el resto a una de las antiguas arenas que se utilizaría como prisión, donde se instalaría una fábrica de electrónicos para ponerlos a trabajar el tiempo que estuvieran ahí, que según su sentencia serían varios años, que digo varios serían muchos.

Ese día se terminó organizando un estilo de fiesta en casa de Peeta, donde Fred, Tiffany e incluso la señora Gray nos dijeron que gracias a nosotros, el distrito se había deshecho de Susan.

Al día siguiente hable con Gale después de mucho tiempo, él también me felicito por el veredicto y me contó novedades de su familia, estuvimos un buen rato al teléfono y me hizo prometerle que le hablaría pronto.

Johanna renegó de haberse perdido el veredicto, bueno lo vio en el tren, pero quería estar en el distrito para disfrutar de la victoria, según sus palabras, del distrito 12. El día que llego no pudo evitar reírse de mi supuesta cara por su obsequio, incluso me dijo que si me iba a poner de ese humor, mejor ni me enseñaba otros modelitos que había conseguido. Peeta tuvo que decirme varias veces ese día que me tranquilizara, que ya la conocía. Pero el colmo fue cuando le platicó a Haymitch el tipo de regalo que me hizo, provocando que casi nos escupiera a mitad de la mesa el café que estaba bebiendo. Yo no pude más y salí corriendo con mi arco en mano en dirección al bosque, necesitaba quitar todo este mal humor que Johanna había provocado y más si no quería terminar por golpearla, necesitaba respirar y sacar todas esas energías negativas. Cuando Peeta me alcanzo ya estaba más tranquila, tanto que lo recibí con un fuerte abrazo y uno de esos besos que reclamaban por toda su atención.

Johanna no me dijo nada durante unos días, al parecer mi arco a plena vista fue lo que ayudo a que le bajará a sus comentarios lascivos; fue un poco desesperante tenerla ahí, porque que me rehusaba a estar con Peeta por temor a que nos escuchara y nuevamente no pararán sus burlas, de hecho eran pocos los momentos que estábamos solos.

Ella decidió quedarse hasta que Annie y mi madre llegarán, así que unos días nos ayudaba a poner juegos a los niños, de hecho ayudo a montar una obra de teatro, siendo ella la que les enseño a los niños de actuación; otros días ayudaba a Sae o a Peeta. Por otro lado Haymitch se había aplicado y no había tomado, no al menos al grado de perderse varios días, se estaba dedicando en verdad a sus gansos y también ayudar a Saúl a proyectar más económicamente al distrito, viendo la posibilidad de agrandar la fábrica para también construir aparatos ortopédicos.

Yo de vez en cuando tenía mis bajones, principalmente en fechas como el cumpleaños de Prim, cuando falleció mi padre e incluso en mi cumpleaños, pero el estar en la escuela ayudaba mucho, debido a que los niños eran muy, digamos, felices, despreocupados y sobretodo requerían mucha atención. Una de las características de Tiffany era exigencia, así que ella nunca dejo que mi estado de ánimo o mis traumas afectarán a los niños, siempre hablaba conmigo para orientarme y decirme como solucionar mis errores.

Obviamente Saúl fue reelegido, según informes del Capitolio las elecciones se habían llevado acabo con mucho éxito y sobre todo con casi un 90% de participación de la población. Sólo en el distrito 13 tuvieron que reforzar la seguridad porque estaba muy reñida la batalla, temiendo que hubiera algún disturbio, que al parecer no fue el caso.

Todo iba muy bien, Peeta sólo había tenido una crisis que no paso a mayores, sólo sujetándose a la silla y haciendo sus respectivas preguntas con el real o no real, lo único es que me tuvo alejada de él un par de días, según él por mera precaución.

La presencia de Fred era constante, de hecho ya estaba más acostumbrada a sus comentarios de doble sentido y sus bromas pesadas, el único problema fue cuando entré con Peeta a mi casa y encontramos a una Johanna sin blusa y el tirante del sostén a medio brazo sentada en mi sillón sobre Fred con la camisa abierta.

-¿Qué rayos... Oh que están haciendo? -dije mientras me volteaba.

-Ah no puede ser -alego Johanna - dijeron que estarían en la clínica en el chequeo de Katniss - al voltear a ver a Johanna me di cuenta que no hizo el intento de al menos subir su tirante y tapar parte de su seno.

-El doctor tuvo una emergencia, el bebe de la señora Dane está por nacer - explico mi chico, sin evitar una sonrisa de burla.

-¿Que esperan para...vestirse?- tome a Peeta de la mano y lo hice girar -¿desde cuándo ocupan mi casa...? No esperen no quiero saberlo -

-Ah por favor, como si ustedes no lo hicieran -alego Johanna mientras se acomodaba la ropa. Yo me sonroje más que nada por Fred.

-Pero bombón, no hasta iban a tener un bebe-Fred río.

Peeta y yo nos pusimos tensos, pero era cierto, más de la mitad de la población creía eso, que yo había perdido al bebe de Peeta al salir de la segunda arena.

-cuida tus comentarios -término diciendo Johanna, al ver nuestra incomodidad, no estuve del todo segura.

-lo lamento- dijo él algo apenado esta vez.

A partir de ese día entraba con mayor precaución a mi casa y haciendo más ruido para evitar situaciones incómodas.

Effie llego con su clásico humor, se dedicó a desquiciar a Haymitch, la mayor parte del día se la pasaban peleando, para Johanna fue la novedad y blanco de burlas; afortunadamente Effie no le dio mayor importancia, no como yo, y disfruto de su estancia.

Peeta y yo nos escapábamos de vez en cuando a su casa, cerrando todo para evitar sorpresas y así poder estar juntos, terminando lo que la noche anterior habíamos empezado y no habíamos podido terminar, claro si es que Peeta se había quedado, porque a veces prefería mejor quedarse en su casa para evitar los comentarios de Johanna o incluso de los Haymitch.


N/a: Esa Jo, solo piensa en incomodar a Katniss jijiji, espero que les haya gustado, ya saben que espero sus comentarios. También platiqueneme que opinan de los poster que salieron. No olviden que espero sus comentarios.

pd. Miranda, he tratado de mandarte correos a la dirección que me dejaste, pero me los rebota, al parecer no esta bien, ojala puedas volverla a poner por fis, tengo muchas ganas de platicar contigo.