Capítulo 5: La Caída de la Bondad
Habían pasado tres días desde la desaparición de Ken Ichijouji. Los niños elegidos no escatimaban un segundo de tiempo para buscarlo. Revisaron sin descanso varias zonas del Digimundo, pero sin encontrar nada. Cada vez que volvían de otra búsqueda inútil, Yolei se ponía a llorar, y Wormmon la acompañaba casi siempre. Daba muchísima lastima verlos así. Davis se ponía histérico de frustración luego de tantas horas desperdiciadas en vano. Su compañero hacia todo lo que podía por intentar que no explotara de ira, pero no obtenía buenos resultados. Todos los jóvenes y sus digimon estaban bastante desmoralizados y tristes. Otra mala noticia, era respecto a T.K. y Kari.
Por la escuela empezaban a correr rumores. Decían que Ken Ichijouji y T.K. Takaishi se habían fugado juntos para ir a Estados Unidos, para escapar al Digimundo, por una relación sentimental entre ellos, y mil cosas aún más absurdas. Kari si asistía, pero estaba permanentemente distante y deprimida. Ni siquiera ayudaba a buscar a Ken. Las teorías respecto a este suceso variaban, relacionándola con T.K., Ken, o ambos juntos. Los chismosos de la escuela lo estaban pasando en grande. Davis trataba de animarla, pero era otra tarea imposible. Las peleas entre la chica de cabello castaño y Sophia se habían hecho diarias, y cada vez peores. Había un no declarado, pero si difundido, odio de cada uno hacia la otra.
-Una de esas dos terminara este asunto de la peor manera –le comento Joshua a Davis cuando salían después de finalizada la clase. Acababan de ser testigos de una mirada asesina entre las dos muchachas.
-¿A qué te refieres con lo peor? No creo que pueda ponerse aún más grave de lo que ya es –Davis no tenía ganas de pensar en ese tema. Estaba repasando los posibles lugares donde podría estar su amigo Ken. La señal de los D-3 en el Digimundo era amplia, pero aún no habían captado nada. Estaba convencido de que había sido secuestrado por el artífice del ataque de los tres digimon en el campo de soccer. Era demasiado extraño que esos tres los hubieran atacado sin razón.
-Estuve en una escuela donde hubo una discusión mucho más trivial, y un alumno la soluciono asesinando a tiros al otro enfrente de sus compañeros –Joshua levanto una ceja, indicando que pensaba en la posibilidad de que terminara similar. Davis se detuvo y puso una expresión de susto.
-¡¿Estuviste en un tiroteo?!
-No. Los rumores decían que iban a pelear seriamente ese día, así que no asistí. Prefiero que me cuenten todo con lujo de detalles –aclaro-. No soy de esos que se arriesgan. Dicen que el que no arriesga no gana, y en eso tienen razón. Hay que hacer las cosas muy despacio. Por eso sospecho que esas dos harán algo, van demasiado rápido.
-Kari jamás haría eso. Ella es la chica más buena del mundo. Y no creo que Sophia sea una asesina serial. Se ve muy tranquila –Joshua se rió nerviosamente ante el comentario de Davis. Saco un cuaderno de bolsillo y paso unas páginas.
-Estuve investigando sobre el pasado de Sophia –informo. Se detuvo en una página-. No hay registro del nacimiento de Sophia Prediger en Alemania. Apareció repentinamente en Francia el año 2001. La rescataron de un edificio abandonado en el que hubo una explosión, que debilito los cimientos y provoco que se derrumbara, con una pandilla entera de delincuentes juveniles dentro. Ella fue la única sobreviviente –Davis trago saliva al escuchar algo tan horrible. Joshua no se detuvo y siguió detallando-. Más de una docena de cuerpos fueron encontrados. Algunos estaban calcinados, lo que no tiene sentido si la explosión la causo una fuga de gas en el subterráneo como dijeron. Varios tenían puñaladas, y a una de ellos no le pudieron determinar la causa de muerte. Fue uno de los sucesos más insólitos de Paris.
-Todos tenemos mala suerte, o terminamos en el lugar equivocado en el momento erróneo… –argumento el joven líder de los niños elegidos, pero Joshua no le dejo continuar.
-Tengo más. Ese mismo año, en Suiza, hubo una explosión de una garrafa de gasolina en presencia de ella. Un muerto y veinte heridos. En 2004, en Shanghái, ella viajaba en un tren que descarrilo. El saldo fue de quince muertos y más de cuarenta heridos graves –cerró la libreta, sonriendo con suficiencia-. En todos esos supuestos accidentes, ella salió totalmente ilesa. Tiene un rastro macabro de infortunios que la sigue. Esa chica atrae la desgracia donde este –Joshua miro su reloj en su muñeca derecha-. Debo irme. Piensa en lo que hablamos.
-¡Espera! –le grito Davis, tomándolo del brazo-. ¿Amigos?
-Claro –le respondió el italiano, sin dudarlo ni un instante. Saco una tarjetita de su bolsillo-. Esta es mi dirección. Si llamas y nadie atiende, es que no estoy allí. Tengo ciertos horarios un poco sorpresivos –estaba por irse de nuevo, pero no pudo resistirse a hacer un último comentario-. Y puedes traer a tu digimon –al ver la cara de sorpresa de Davis, se explicó-. Atrape a Sophia espiándolos el otro día. Y siempre hay muchas personas que tienen lenguas largas con asuntos como este. Por cierto, ¿cómo se llama y que le gusta?
-Se llama DemiV-mon, le gustan sobre todo los dulces –ambos estallaron en carcajadas, y Joshua se fue corriendo a toda velocidad.
En el Digimundo, se estaba desarrollando una batalla. Piedmon había tardado tres días en hallar el blanco que Lyramon quería. Andromon estaba bien oculto y protegido en la Ciudad Androide. Desde que había oído sobre ese digimon que atacaba a otros en secreto, se había encomendado a sí mismo la tarea de averiguar todo lo que pusiera para apoyar a los niños. Nunca espero que Piedmon fuera por él.
Habían combatido toda la mañana. La calle donde ocurría el combate estaba parcialmente destruida, bajo los efectos de los poderosos ataques del payaso y el robot. Cada vez que algún Guardromon aparecía para saber que sucedía, Piedmon lo mataba cruelmente y absorbía sus datos en el digivice corrupto. Esto enfurecía aún más a Andromon, que ponía más empeño en derrotar a su oponente. El digimon Demonio sabía que el androide era la pieza clave que buscaban los datos corruptos, pero que también apreciarían la información de algunos Guardromon.
Además, el payaso comprendía la idea de los datos corruptos sobre ser sigiloso. Si demostraban ahora que las fuerzas de la Oscuridad estaban renaciendo, los niños elegidos se pondrían en alerta y sería mucho más difícil lograr el objetivo. Piedmon aún no tenía claro que estaba tratando de lograr con esta cacería de datos tan específica.
-Sea lo que sea, será genial –pensó el digimon arlequín. Salto hacia atrás, rebotando en la pared de un edificio para esquivar la Espada Deslumbrante. Andromon salto tras él, y trato de atravesarlo con su brazo taladro. Piedmon lo vio venir y desvió el taladro con una de sus espadas. El androide lo encaro rápidamente.
-¡Misiles Destructores! –la distancia era demasiado corta para esquivarlos. El payaso apretó los dientes y ataco con su espada a gran velocidad, apuntando directo al pecho del digimon metálico. La espada intercepto uno de los misiles, provocando que estallaran. Andromon se levantó rápidamente, pero no veía al payaso por ninguna parte. Miro hacia ambos lados, pero la amenaza estaba realmente arriba.
-¡Espadas de Triunfo! –el androide llego a ubicar a Piedmon en el momento en que las cuatro espadas se clavaban en las grietas de su armadura. Rápidamente, el payaso salto frente a él y empezó a sacar una y otra vez las espadas y a volverlas a enterrar en las zonas orgánicas. Como golpe de gracia, le pego un puñetazo en su desprotegida boca. Andromon cayó al suelo, mientras sus datos empezaban a dispersarse-. ¡No lo harás! –se burló Piedmon, al tiempo que sacaba el digivice corrupto de su camisa roja y absorbía sus datos en el aparato blanco pálido. Empezó a reír mientras los datos entraban a través de la pequeña abertura. Ya había cumplido esa misión. Y se había vengado de ese maldito digimon que tanto lo había molestado antes.
Salto en los callejones de la Ciudad Androide, subiendo hasta la terraza de un edificio alto. Se sentó a esperar. LadyDevimon trasladaba a Ken de zona en zona, esquivando las señales de los digivice de los demás niños elegidos. De alguna manera, Lyramon lograba saber dónde y cuándo buscaban. Sabía demasiadas cosas. Y desaparecía constantemente para hacer cosas misteriosas. Para Piedmon, era obvio que tenía un espía cercano a los jóvenes. Quien fuera, era mantenido en secreto absoluto.
Davis llego a la casa de Izzy. La usaban como entrada grupal cuando no podían acceder a la sala de computación. Los padres del pelirrojo estaban encantados con que trajera a tantos amigos.
-Esa es la habitación de Izzy –su madre señalo una puerta-. ¿Quieres un refresco o algo?
-No es necesario –aseguro Davis, imaginándose qué pasaría si entraba y ellos se habían desvanecido. Entro a la habitación, donde ya estaban reunidos Tai con una seriedad que Davis nunca había visto antes, Agumon charlando con Tentomon, Cody, Upamon, una muy triste pero determinada Yolei, con un optimista Poromon, e Izzy en la computadora revisando las zonas tachadas.
-Supongo que seremos todos por hoy –suspiro el pelirrojo-. Trate de contactar con Andromon para que nos ayude a revisar la Ciudad Androide, pero no logre encontrarlo. Supongo que debe estar ocupado.
-¡No es excusa para no ayudar! –protesto DemiV-mon, aún en la mochila del morocho. Abrió por sí mismo el cierre y se lanzó justo sobre la cabeza de Izzy. Eran tan cómica la forma en que mantenía el equilibrio que varios rieron.
-¿Pueden dejar de reírse? Es un poco humillante –pidió el joven intelectual, mientras bajaba al dragoncito de su cabeza. Agumon se secó una lágrima de risa.
-Solo tratamos de animar a Yolei –le susurro Tai a su compañero en el oído-. Mira como esta. Poromon trata de mantenerse firme, pero no aguantara mucho más. Wormmon esta tan triste que no pudo venir.
-¿A que esperamos? ¡Si Andromon no puede buscar en la ciudad, lo hacemos nosotros! –declaro Davis. Sus amigos asintieron. Yolei se tragó las lágrimas y se paró justo frente a la computadora de Izzy.
-¡Puerta al Digimundo, ábrete! ¡Niños elegidos, vámonos!
Algunas horas más tarde de la derrota de Andromon, LadyDevimon aterrizo en el techo del edificio, llevando al joven en brazos. Aún estaba dormido. Llevaba todo ese tiempo peleando contra la voluntad de Lyramon en sueños. Pero el poder de los datos corruptos era grande, y sabían cómo manipular. Estaba a punto de caer en su trampa.
-Nuestros amos ordenan que hay que irse de la ciudad de inmediato. Esta zona será revisada muy pronto por ellos.
-Es muy tarde –Lyramon apareció en las escaleras que conducían dentro del edificio. Aun vestía su tradicional capa y capucha-. Los niños ya están en la ciudad, y seguro ya captaron la señal del D-3. Si huimos nos seguirán –puso una mano sobre la frente de Ken-. Ya casi lo tenemos. Hay que retrasarlos para darnos más tiempo. LadyDevimon, encárgate de eso.
-Por supuesto –asintió la demonio.
-No podrán solos contra todos. No pueden llegar al nivel ultra a falta de la energía de ChingLongmon y de los compañeros necesarios para digievolucionar DNA, pero siguen siendo muchos. Les enviaremos un poco de ayuda –Piedmon les alcanzo el digivice blanco. Sacaron el emblema de la Oscuridad e iluminaron la pantalla con su luz oscura, corrompiendo los datos de Andromon-. Control Corrupto.
Dos cúmulos rojizos de información corrompida se formaron. Uno de ellos era pequeño, formándose sobre el tejado, hasta que adquirió la forma de Andromon. El otro era bastante grande y se formó a cierta altura, hasta que se unifico en un Megadramon. El enorme digimon volaba emitiendo horribles rugidos, pero vio a los datos corruptos y aterrizo precariamente en ese techo. Se inclinaron ante sus amos, que pusieron una mano sobre su enorme testa y los acariciaron.
-¿Ellos serán nuestro compañero? –pregunto LadyDevimon.
-Sí. Distraerán a la mayoría de ellos mientras ustedes se encargan de atraer a los que necesitamos –saco de su capa tres copias del emblema negro-. Piedmon, vigilaras a la espera del momento adecuado. Tomen estas copias para poder comunicarse con nosotros –el payaso, el androide y la demonio tomaron un collar cada uno-. ¡Andromon! Encuéntrennos un escondite en esta ciudad donde nadie nos moleste. Vayan allí y espérenos a que terminemos con este asunto –el androide asintió y bajo del techo. Megadramon y LadyDevimon salieron volando en dirección a los jóvenes, mientras Piedmon los seguía de callejón en callejón. Lyramon se arrodillo junto al dormido Ken Ichijouji y puso una mano sobre su frente.
-¿Otra vez nosotros? –pregunto Ken, luego de ver a la conocida figura en la niebla. No sabía cuánto tiempo había pasado. No recordaba lo que había ocurrido en esos tres días que llevaba dormido. Solo le parecía que habían pasado varios minutos en ese bosque nebuloso-. ¿Para qué regresamos?
-Para ofrecer un acuerdo –la voz se oía extraña. Un eco repetía cada palabra, como si muchas voces hablaran a la vez-. Nos quitaremos la Semilla de la Oscuridad.
-¿Quitarnos la Semilla de la Oscuridad? ¿Es eso posible?
-Sí, lo es. Podemos sacarla de nuestro cuello, pero hay algo que debemos hacer primero –la figura se acercó a Ken. La niebla la seguía, así que el joven no pudo ver nada incluso aunque estaba justo frente a él. La figura puso una mano sobre su hombro, que tenía un tipo de armadura negra y púrpura-. Debemos renunciar a la protección sagrada –saco la mano de su hombro, y en ella mostró que sostenía el digivice de Ken.
-¿Renunciar a la protección sagrada? Eso no suena nada bien. ¿Es algo seguro? –pregunto el chico de pelo azulado, temeroso de lo que significaban esas palabras.
-No nos afectara a nosotros, sino al digivice. Es un pequeño precio a pagar por terminar con la influencia de las Tinieblas en nuestro cuerpo –la figura se acercó y le hablo en el oído, aun envuelta por la densa niebla grisácea-. ¿Qué pasara con nuestros amigos si nos vuelve a dominar para hacer el mal? ¿Qué pasara si volvemos a pegarle a Wormmon? ¿Qué le haríamos a Yolei? ¿Nos arriesgaremos a que suceda?
-No –respondió Ken, mientras le caían lágrimas ardientes de sus ojos violáceos. No dejaría que ocurriese otra vez. En ocasiones, tenía pesadillas sobre perder el control y convertirse en un monstruo otra vez. Era lo peor que se le ocurría, sueños de dolor y muerte. Tomo el digivice en sus manos y exhalo lentamente-. Renunciamos a la protección sagrada.
-No lo hicimos bien –Lyramon, envuelto en la niebla, vio que el D-3 negro no reaccionaba ante las palabras de su dueño-. ¡Pongamos más convicción! ¡Pensemos en ellos!
-¡Renunciamos a la protección sagrada! –grito Ken, sosteniendo su digivice negro en alto. Una luz blanca salió del aparato e ilumino alrededor. Por un instante, el joven pudo ver a la figura sin la niebla. Solo pudo ver los ojos dorados, que lo miraban con el triunfo que habían logrado. Entonces, un terrible y poderoso sopor se apodero de su cuerpo y cayó al suelo.
-Te quitaremos la Semilla de inmediato –dijeron los datos corruptos, de nuevo en el techo. El D-3 negro realmente emitía esa luz blanca. Pusieron una mano sobre el digivice, y montones de datos empezaron a salir, para corromperse a la luz oscura del emblema negro y entrar en el digivice corrupto. Vieron momentáneamente los resultados y se sorprendieron gratamente. Allí acababan de encontrar una minúscula parte del código de un digimon que necesitaban con urgencia.
Tomaron a Ken y bajaron del edificio. A lo lejos, apreciaron como sucedía una explosión. La batalla comenzaba, y los niños elegidos tendrían que poner todo su esfuerzo para enfrentar a sus enemigos.
-Andromon, ¿dónde está ese escondite? –mentalmente, recibieron las instrucciones de cómo encontrar su refugio.
-¡Por aquí! –grito Davis. Miraba constantemente la pantallita de su D-3, vigilando si la señal se movía. Obtener una respuesta después de tantas búsquedas inútiles era muy esperanzador. Yolei casi lloraba de la alegría.
-Y sabremos quién está detrás de estas desapariciones –comento Izzy.
-¡Ya sabemos que fue Larios, quien quiera que sea! –Tai apretó los nudillos-. Le haré pagar por todos a los que lastimo, sin mencionar que asusto a mi hermana –Kari no estaba con ellos. Gatomon y Patamon se habían quedado con ella, intentando que se animara de nuevo. De T.K., solo sabían que no quería contestar correos ni llamadas. Su madre no entendía que le pasaba. Por lo que ella había oído, hablaba solo y en plural. Ya estaban preocupándose.
-Ese Larios no solo estuvo en tu casa, Tai. También en casa de Cody, haciéndole preguntas a su madre mientras él estaba en la escuela –comento Armadillomon.
-También hablo con mis padres. No sé quién sea, pero si Kari dijo que no era humano, entonces debe ser algún tipo de digimon –opino Yolei.
-¿Cómo Arukenimon y Mummymon? –pregunto Cody, acelerando para tratar de estar a la altura de la velocidad de Davis-. ¿Un digimon que toma aspecto humano?
-Esperemos que solo sea eso –deseo Agumon.
-Nos adelantaremos volando –dijeron Tentomon y Hawkmon a la vez. Apenas habían subido unos metros, cuando una explosión los arrojo de vuelta con sus compañeros.
-¿Pero qué es eso? –grito Yolei, viendo a Megadramon a punto de disparar otro misil.
-¡Un Megadramon! ¡Es un digimon de nivel ultra muy peligroso! –advirtió Tai, mientras todos se agachaban para esquivar un misil que salía de la garra del dragón volador. El misil se estrelló contra un edificio, causando otra explosión. Varios Guardromon huyeron por todas partes-. ¡Agumon!
¡Agumon digivols a… Greymon!
¡Tentomon digivols a… Kabuterimon!
¡V-mon digivols a… XV-mon!
¡Hawkmon digivols a… Aquilamon!
¡Armadillomon digivols a… Ankylomon!
-¡Denle una paliza! –grito Davis.
-¡Onda de la Oscuridad! –montones de murciélagos atraparon a los digimon de los jóvenes. LadyDevimon apareció sobre el lomo de Megadramon, con una sonrisa que a Yolei le dio mucho miedo.
-¿De dónde salió esa LadyDevimon? ¡No está en la lista de los desaparecidos! –informo Izzy. Yolei sabía que esa digimon no estaba en esa lista. La demonio miraba a la chica con tanto odio en la mirada que la reconoció.
-¡Es la de hace cuatro años! ¡La que destruimos! –grito la joven de cabello lila. LadyDevimon salto al suelo, justo frente a los jóvenes.
-Buena memoria, niña. También recordaras que nos pegaste con esa patineta –el rostro grisáceo de la digimon expresaba un odio muy grande-. Lástima que tu compañera no esté aquí para salvarte.
-¡Deja a Yolei! –le grito Aquilamon, librándose de la nube de murciélagos volando a gran velocidad-. ¡Cuerno Planeador!
LadyDevimon se apartó y golpeo a Aquilamon en el ala derecha, haciendo que se estrellara de cabeza contra el suelo. Megadramon lanzo un rugido de impaciencia y empezó a disparar misiles a la nube de murciélagos. Ankylomon, Greymon, XV-mon y Kabuterimon cayeron al suelo por la explosión. La demonio voló y se detuvo junto a la cabeza enorme del dragón naranja.
-¡Recuerden que solo los deben distraer! ¡Los necesitamos vivos! –la voz de Lyramon, con todo y eco tenebroso, hablo en la mente de ambos digimon por el efecto de enlace de almas de la copia del emblema de la Oscuridad que tenía LadyDevimon-. Deben separar a Yolei Inoue, la chica con la que acaban de hablar.
-Por supuesto, amos. Cumpliremos con nuestro deber –respondió la demonio. Observaron que los digimon de los elegidos se levantaban para pelear de nuevo-. Ilusos. ¡Lanza de la Oscuridad!
Atacaron a cada uno, moviéndose velozmente para que no los vieran venir. A cada lugar donde clavaban su terrible lanza, los digimon quedaban temporalmente neutralizados. Yolei apretó los puños con ira, pero nada podía hacer para detener a la malvada digimon. Davis soltó un gruñido cuando golpearon a XV-mon con su garra.
-¡Si no hacemos algo los va a matar, y a nosotros después!
-Y como no fuimos a hablar con Gennai antes para que nos dé algo de la energía de ChingLongmon, y ni Kari ni T.K. están aquí, nadie puede llegar al nivel ultra –Tai saco su D-Terminal-. ¡¿Dónde están?! –grito, al tiempo que mandaba mensajes a su hermana, Joe, Mimí, Matt y Sora. Si nadie venia en su auxilio, la cosas se veían muy negras.
-Lindo lugar –comento Lyramon respecto a la base que Andromon le mostraba. Parecía una oficina, llena de ordenadores y cables, solo que eran gigantescos en comparación con los normales. Era subterránea, así que nadie podía verlos. El techo temblaba levemente cada tanto, evidencia de que la batalla estaba bastante cerca.
-Este será un excelente lugar para la operación –comento el digimon androide corrupto.
-Ya está anestesiado. Empiecen ahora, por favor. Lo más rápido que puedan, y con mucho cuidado. Aún nos es útil vivo.
Andromon coloco a Ken boca abajo sobre una mesa limpia. Su mano se trasformó en una pequeñísima cuchilla, similar a un bisturí. Lyramon se sentó en una silla y se dejó caer en el respaldo, cansado. Tomaron el emblema de la Oscuridad y empezaron a juguetear con él, observando las copias diseminadas por todas partes.
T.K. había apagado su D-Terminal. Estaba saliendo de su habitación, vestido con ropa deportiva.
Kari se miraba en el espejo. Tenía la cara enrojecida. Patamon dormitaba en un sueño intranquilo en su cama, mientras Gatomon revisaba los mensajes de su compañera.
-¡Kari! –grito, luego de leer el mensaje desesperado de Tai.
Matt y Sora estaban en un taxi, yendo hacia Odaiba a toda velocidad. Gabumon y Biyomon estaban en la cajuela. Phantomon se aferraba al techo del vehículo. Los dos jóvenes observaban consternados los mensajes de Tai, sin poder entrar al Digimundo a ayudar.
LadyDevimon y Megadramon arrasaban con los digimon de los niños elegidos, mientras docenas de Guardromon observaban a la distancia.
Piedmon se relajaba en su puesto, sin perderse un momento del desgarrador combate agónico que libraban sus enemigos.
-En los otros digivice, seguro encontraremos más piezas del código de MaloMyotismon. Y cuando las tengamos todas, será la segunda de las seis piezas del código primario del digimon corrupto máximo –soltaron una carcajada malévola. El bisturí de Andromon se posó sobre la piel de la nuca de Ken Ichijouji, provocando que una gota de sangre resbalara sobre su cuello y cayera a la mesa.
Continuara…
