No puedo, definitivamente no puedo, estoy tratando de ir acomodando la historia como me la he imaginado pero ya pensando en un final, pero este capitulo definitivamente se me salio de las manos. Espero que les guste y no olviden dejar comentarios. Muchas gracias a todos aquellos que me dejaron comentariso en los capítulos anteriores, son hermosos y super largos eso me encantaaaaa no tengo palabras para agradecerles. Espero que lo disfruten.


Capítulo 67

La fecha de la visita de Annie, el bebe y de mi Madre estaba muy cerca, afortunadamente todo iba bien, claro con mis discusiones esporádicas con Johanna y Fred, pero cada vez tolerando más sus bromas de mal gusto de ambos, incluso Paul llegaba a defenderme, pero lo mejor era cuando Peeta intervenía, sintiéndome más segura y feliz porque me protegía y contraatacaba sus comentarios.

El humor de Haymitch era muy variable, pero era de esperarse, porque en todo este tiempo no lo habíamos visto perdido en alcohol ni un día. Peeta y yo creíamos que lo podía lograr, que podía dejar ese vicio, pero no estábamos del todo seguros, puesto que no lo había dejado al 100%, ya que un día le descubrí unas botellas a medio empezar debajo del fregadero de su casa, Paul me sugirió que las dejara ahí, que el proceso de Haymitch sería largo, que solo teníamos que estar pendientes de que no se intoxicara hasta perder la razón; pero como al parecer era lo único que tenía lo estaba administrando.

Cuando más contenta me sentía por la próxima visita, me lleve un momento muy desagradable, puesto que un día al entrar a la panadería por la puerta de atrás, escuche la voz de Jill, pero ese no fue el problema, su voz la toleraba de cierto modo, lo que no toleraba es el modo como le estaba hablando a Peeta, así que entre con sigilo.

-Vamos Peeta, ¿Por qué no? – dijo con la voz muy melosa.

-Jill, por favor no hagas esto – No estuve del todo segura de cuál era el estado de animo de Peeta.

-¿a qué le tienes miedo? – ella hablo con la voz muy ronca.

La cabeza se me empezaba a llenar de conjeturas, de cual era en si el hilo de la conversación, de ¿Por qué estaba ella justo en ese momento? A sabiendas que yo pasaba más o menos a esta hora por él para irnos a comer.

-No le tengo miedo a nada, simplemente –

-Entonces que le piensas – ella no lo dejo terminar – te estoy ofreciendo todo en bandeja de plata, ella no se va enterar, lo juro, solo dame una oportunidad – la sangre me empezó a hervir, a que rayos se estaba refiriendo ella, de que era de lo que no me iba a enterar, era posible que fuera tan…. Zorra.

-Jill, por favor suéltame y sal de aquí – cerré los puños de modo que mis propias uñas empezaban hacerme daño.

-Vamos yo se que te gusta lo que ves, es más te aseguro que no te vas arrepentir – eso fue suficiente para mí, empecé a caminar para enfrentarlos.

-¡Que no entiendes! – Peeta se escuchó muy molesto – ¡yo amo a Katniss!– justo cuando dijo eso fue que los vi, ella estaba colgada a su cuello, mientras que mi chico trataba de alejarla. El solo verla tocarlo hizo que toda la bilis subiera por mi garganta. Al verme, Jill solo sonrío con suficiencia y se pegó más a mi chico, mientras que Peeta puso cara de pánico y trato de zafarse del agarre de Jill.

-Kat – la voz de Peeta se escuchaba desesperada – esto…- al fin logro deshacerse de Jill de un manotazo, mientras que caminaba apresuradamente hacia mí. Yo estaba que no me la creía, como era posible que esta tipa fuera tan buscona, pero sobre todo tener esa cara de satisfacción al verme.

-Bonita por favor no salgas corriendo esto… - Peeta hablo demasiado rápido, tanto que me costó trabajo entenderle.

-No – dije tajantemente sin dejar de ver a Jill – no esta vez solo quiero hacer una pregunta – Jill no bajaba la mirada, lo único es que se le había quitado esa estúpida sonrisa de suficiencia. Peeta dudo en si tomar o no mi mano, analizando supongo que mi reacción y que era lo más conveniente, así que solo me dio un leve roce.

-¿no tienes dignidad? – le dije lo más tranquila posible, aunque por dentro estaba que reventaba, ganas no me faltaban para tomarla por su sedoso cabello y darle una buena arrastrada.

-¿Qué? – dijo entre riendo y demostrando algo de nervios.

-¿estas sorda o qué? – dije molesta – te pregunto ¿Qué si no tienes dignidad? – en ese momento tome la mano de Peeta, necesitaba que de cierta manera me detuviera mi arranque de ira, porque no sabía hasta cuando iba aguantar ver su cara de "yo no hice nada" como si fuera yo la del problema solamente. Ese gesto no paso desapercibido para Jill y por fin desapareció toda la seguridad de su cara.

-Mejor me voy, antes de que te pongas toda… loca como es tu costumbre – claramente sentí que Peeta me apretó la mano y después me abrazo por la cintura.

-Tal vez este loca Jill, pero si tengo dignidad, no como tu que estas de rogona –

-Kat no le des motivos – susurro Peeta.

-No, estoy harta de ver como te busca – voltee a ver a Peeta molesta porque me detuvo de cierta manera en mi discurso, donde pensaba decirle todas sus verdades a esa buscona.

-Y no te has puesto a pensar que tal vez él me ha buscado – Jill ya estaba muy cerca de la salida; afortunadamente no había señales de ningún otro cliente, porque de no ser por el agarre de Peeta me hubiera lanzado contra de ella.

-No seas…cizañosa - Peeta apretó mucho los dientes –mejor sal de aquí –

-No espera – casi grite cuando Jill tomaba el picaporte – Jill no sé que pretendes con esto, pero mejor mantente alejada de nosotros porque la próxima vez no voy a responder –

-Si claro, actuaras como la verdadera mujer que eres, una mujer violenta y loca por la guerra – contesto ella desdeñosa.

-Jill – exclamo Peeta, yo solo me estaba tragando toda la bilis que me estaba provocando esto – suficiente, quiero que le pidas unas disculpa –

-¿Qué?- dijo burlándose

-No, no es necesario, a la mejor yo soy una loca por la guerra y las dos arenas que viví, por haber matado gente- eso último lo dije con doble intensión para ver si le baja a sus humos – pero no soy una rogona, buscona y frustrada zorra-

-Eres una…-

-Ya suficiente – la interrumpió Peeta mientras hacía más fuerte su amarre en mi cintura – Mira Jill lo mejor es que te vayas, pero si te digo una cosa, no vuelvas a intentar lo que intentaste hoy, necesito que te quede claro que yo amo a Katniss, que no tengo ojos para nadie más, que mejor dejes de insistir, porque como hombre es muy molesta esta situación, a parte muy incómoda – Al oír a mi chico tan seguro, sin titubeos, me hizo sentir un hormigueo de satisfacción por todo el cuerpo, siempre nos decíamos que nos amábamos, pero jamás estaba alguien más para escucharlo.

Jill se veía muy descolocada, no sé si era furia o el sentimiento de rechazo lo que la tenía así, por lo que salió a toda prisa sin decir nada.

-Bonita yo… -

-Espero que le haya quedado claro – dije aún muy molesta al voltear a ver a Peeta -¿Qué no tiene limites?-

-Vamos ya paso, pero si quiero que también te quede claro, fue ella la que empezó todo –

-Es que tu… porque le permitiste llegar tan lejos, ¿es la primera vez que pasa esto o? –

-A ver, espera – Peeta me tomo por los hombros colocándome en frente de él – no te voy a negar que siempre que venía, quería hacerme la plática o se acercaba mucho, pero no había pasado de eso, solo hoy fue que se extralimito y –

-¿Qué fue en realidad lo que quería? – lo interrumpí.

-¿Cómo? – él estaba confundido.

-Si ¿de que según esto no te ibas a arrepentir? –

-Kat, no tiene caso solo quiero que tengas claro que yo te amo, no importa –

-A mi si me importa, ¿Qué te dijo? ¿Por qué no me quieres decir? –

-Para que si te vas a enojar más, por favor bonita olvidémosla, creo que hoy ya dejamos bien aclarada la situación, yo te amo y ella lo sabe, y así sea cualquier ofrecimiento de su parte, yo no pienso aceptarlo –

-Hey ¿Qué hay chicos? –Johanna venia tomada de la mano de Fred.

-Tenemos hambre que esperan – alego Fred.

Yo me aleje de Peeta, no me gustaba que no quisiera explicarme bien todo – Alex no a llegado – comente, se suponía que él había salido a comer para que Peeta solo regresara en la noche y tener la tarde libre para mover unos muebles en mi casa y poder estar cómodas sin tener que tomar la habitación de Prim con la visita próxima.

-Kat – Peeta dudo en seguir hablando, viendo de reojo a Johanna y Fred, mientras que a mí me tomo de la muñeca.

-Te vemos en la casa, espero que Alex no tarde – conteste.

-Momento- Jo soltó a Fred y levanto las manos – ¿están peleados? –

-Huy- agrego Fred

-no, solo que Peeta no quiere hablar mucho – dije molesta.

-Es que está pasando justo lo que ella quería – Protesto él también molesto.

-Un segundo ¿ella? – Jo volteaba a ver a Peeta.

-Si era obvio que ella quería esto, que discutiéramos, pero por qué no me dices que más te dijo – continúe alegando, sin importarme que teníamos ahí a nuestros amigos.

-¿de quién estamos hablando? – le pregunto Fred a Johanna.

-Mmm, presiento que de nuestra linda amiga ¿no es así? –

-¿Qué? – Peeta volteo a ver extrañado a Johanna.

-Si Jo – dije desesperada – Jill estuvo esta tarde aquí con Peeta.

-Con razón – Jo rodo los ojos.

-¿que no Jill es tu… competencia? – Fred estaba igual de extrañado que Peeta.

-Par de tontos, no conocen el sarcasmo – Jo movió la cabeza algo exasperada –¿Qué hizo esta vez la zorra? –

-No es su competencia, Katniss no tiene competencia – alego Peeta.

-Es lo que estoy tratando de averiguar, porque le hizo una proposición a Peeta mientras se le colgaba del cuello – solo de recordar la escena me enfadaba mas.

-Vaya, esta vez llego más lejos – Jo puso las manos en la cadera, esperando que Peeta nos dijera.

-¿Qué proposición? – agrego Fred, esto se estaba volviendo un embrollo.

-Por favor – Peeta se agarró el puente de la nariz.

-Te pidió que te acostaras con ella – Johanna no preguntaba, más bien afirmaba.

-Fue…- me di la vuelta, esto era irreal, sabía que ella era una buscona, pero ¿tanto para llegar a ese extremo?

-Esa chica sí que es fogosa – todos volteamos a ver de mala gana a Fred, sus comentarios no ayudaban para nada.

-¿Qué tontería dijiste?- Johanna estaba muy molesta con su ahora novio.

-No, bueno me exprese mal yo…-

-Eso no importa, todos sabemos que eres un idiota – dije muy molesta y volviendo a centrar mi atención a Peeta - ¿te pidió eso? –

-Kat, bonita tu sabes cómo es esa tipa, no tiene límites –

-es una… - quería ir a buscarla y arrastrarla por la plaza, como se atrevía pedirle algo así a Mi Peeta.

-Zorraaaaa – dijo Johanna – esa mujer no tiene dignidad, es una buscona, asquerosa buscona –

-Lo mismo le dije, pero… -

-Descerebrada no se dé que te sorprendes, tú misma la viste o ¿no? solo espero que la hayas puesto en su lugar, y tu baboso, espero que –

-Hey, Katniss te puede decir como estuvo todo – Peeta se acerco a mi – vamos, olvidemos esto, tu viste que yo me negué, por favor-

-Vaya Peeta si que haces las cosas más interesantes, me alegro mucho de haber venido a este distrito-

-Lamento la tardanza es que…- Alex se quedo en la entrada algo sorprendido por nuestras caras -¿pasa algo?-

-Si, Jill le pidió sexo a Peeta – Fred hablo rápidamente, se veía como un niño al decir algún secreto, lo increíble de él es que era de los mayores de nosotros, claro a excepción de Jo.

-¿Qué?- Alex empezó a toser.

-En verdad que hay veces que no sé porque estoy contigo- Johanna salió negando.

-Hey bombón, espera ¿Qué dije?- Fred salió tras ella.

-Bueno eso…- Alex se veía muy incomodo, pero no dejaba de verme de reojo.

-Fue muy incomodo – Peeta negaba con la cabeza- vamos Kat, porque no vamos a casa y hablamos tranquilamente.

-Si – no sabía si sentirme enfadada o no con él, finalmente se había negado, yo lo había escuchado.

-Regreso más tarde- le dijo Alex, mientras él solo asintió.

Cuando iba yo a tomar rumbo hacia mi casa, sentí como Peeta me tomo del brazo y me empezó a dirigir hacia su casa, haciendo su agarre un poco fuerte.

-Esto tiene que quedar aclarado-

-si pero no tienes porque apretarme- me molesto un poco lo autoritario que se comporto.

-No me voy arriesgar a que salgas corriendo-

Al llegar a su casa nos dirigimos hacia la sala, él aun me tenía tomada del brazo, pero ya era más ligero su agarre, era más delicado.

-Kat, se que llegaste cuando la conversación estaba empezada, pero… - volvió a tomarse el puente de la nariz – yo jamás, bueno al menos eso creo, yo no le he dado motivos, tú fuiste la que se dio cuenta de la actitud de Jill desde que estaba en la panadería ayudándome, yo siempre he tomado mi distancia, pero ella es –

-Una zorra buscona- repetí.

-es que yo no quiero que estés enfadada conmigo, yo… no se tal vez no la aleje a tiempo –

-No Peeta, sé que tú no tienes la culpa- me tranquilice al ver su cara de pánico, al ver lo desesperado que estaba.

-Bonita ella se me pego, tu sabes que no me gusta ponerme violento, eso me afecta mucho, me entraron los nervios, no supe que hacer, como actuar y menos después de la bomba que me había soltado –

-¿en verdad te lo pido así como si nada?-

-Si y no me hagas repetir lo que dijo, solo por favor olvidémoslo-

-Ok, pero – dude – solo dime que tu-

-Kat ni por un segundo – contesto antes de que terminara de hablar – eres la única y lo serás, aunque tú ya no quisieras seguir conmigo, no creo que pudiera estar con alguien más –

-oh Peeta, claro que eso no pasara, siempre estaremos juntos – lo abrace con fuerza – yo no podría estar con nadie más, sabes que preferiría mil veces la soledad a estar con alguien más que no fueras tu –

Terminamos por besarnos con ternura, él me abrazaba por la cintura y yo por el cuello, pegando mi cuerpo para tratar de fundirme con él. Cosa que término pasando cuando decidimos dejar los planes que teníamos para la tarde para otro día, arriesgándonos a que Johanna o Haymitch entraran y encontraran un revoltijo de ropa en la sala.

Esa noche después de que Peeta se fue a su casa, Johanna me pidió que me sentara un momento para que habláramos, ella había estado muy callada toda la tarde, después de que regresamos de casa de Peeta la encontramos sola en casa analizando un formulario que al parecer era del capitolio.

-Esto no se puede quedar así Katniss – dijo muy seria.

-¿Te refieres a lo de Jill? –

-Pues claro que me refiero a eso- ella estaba muy molesta.

-Solo por curiosidad – me aclare la voz – esto lo hacer por qué Fred no estuvo muy atinado con sus comentarios o porque en verdad te molesta que le haya pedido eso a Peeta –

-Ambas – dijo muy seria – tuve una fuerte discusión con Fred por culpa de esa zorra mueve caderas exageradamente-

-Bueno… no crees que exageras, Fred es algo…-

-Vamos, eres mi amiga, dijo que esa chica era fogosa, ¿te gustaría que Peeta dijera eso?-

-No- dije al instante.

-Entonces, porque no vamos mañana hablar con ella –

-Pero… - no entendía porque Johanna se quería meter con Jill, finalmente aquí era Fred el que había abierto de mas su gran bocota.

-Debes enfrentarla, ponerle un estate quieto, si esta tipa ya llego a pedirle eso a Peeta, ¿no crees que lo vuelva a intentar? Esa tipa no va descansar hasta no estar en la cama de tu chico-

-pero también Peeta cuenta, pones a Peeta como si no tuviera decisión propia –

-Bueno si, en eso tienes razón, pero no estaría de más darle un susto, sirve que deja de menear las caderas tanto –

-A ver, aclaremos esto – tome aire – ¿lo haces porque Jill es una zorra buscona o porque Fred hizo un comentario acerca de ella?

-Ambas, tu sabe que ella me caía mal desde antes de lo de Fred, a parte con Fred ya me estaré arreglando –

Nunca me imagine ver a Johanna celosa y molesta por culpa de un chico, sabía que le gustaba andar de chico en chico, pero no pensé verla así de enojada porque uno de esos chicos volteara a ver a otra.

-Ok, ¿Cuál es tu plan? –

-Peguémosle un susto –

-¿Cómo?- no me latía para nada por donde iba la conversación, yo quería deslindarme de toda la violencia que me envolvió por años, tenía que irme con cuidado, porque tenía un empleo estable, un empleo que a la menor queja me podían quitar por ser mala influencia para los chicos.

-Vamos mañana a su negocio, esperando que no haya nadie, solo seremos dos compradoras, pero una vez ahí, la enfrentas como debe ser, ella no tratara de hacer nada mas conmigo ahí, sabe que seriamos dos contra una, que ella no tiene ningún tipo de entrenamiento, así que no tendría más remedio que escucharnos –

-Pero… o sea que solo es para intimidarla –

-Si, bueno si le quieres dar un par de cachetadas no me opongo – Johanna se encogió de hombros.

-no sé, te confieso que no me desagrada la idea de darle un par de cachetadas, pero… esa mujer ha sido tan exasperante, siento que a veces solo es lo que quiere, sacarme de mis casillas, que en algún momento me expondrá, pero también creo que esta vez se extralimito –

-Oye y si… - Johanna se quedo analizando – crees que Peeta se prestaría para una trampa, para que de alguna manera la expongamos a ella –

-No, nada de eso, Peeta no entra en esto, yo… hable con él en la tarde y quedamos que olvidaríamos ese desagradable asunto-

-Si ya me imagino como arreglaron las cosas –

Trate de permanecer tranquila, no quería que mis mejillas me delataran, pero Johanna me conocía tan bien, que a veces sentía que era un libro abierto para ella.

-Pues entonces hagamos lo que te digo, solo intimídala, que se aleje de él y si no toma su distancia recurrimos al siguiente plan –

-¿a si? – dije extrañada.

-La difamación, eso a resultado por eras, difamar a una mujer es muy fácil y ella todavía nos lo está poniendo aún más sencillo – Johanna tenía la cara que adopto cuando termino siendo vencedora, con una sonrisa maliciosa, que me hubiera llegado a intimidar si no es que ahora era mi amiga.

Resulto que al día siguiente me puse muy nerviosa, no estaba segura de hacer esto, pero por otro lado era algo que necesitaba hacer, necesitaba asegurarme de que Jill no volvería a intentar acercarse a Peeta, no al menos de la manera que lo había intentado el último año.

-¿Qué hacen aquí?- Jill se puso muy derecha al vernos entrar en su establecimiento.

-Pues que se hace en estos lugares – dijo Johanna tratándola como boba.

-Quiero que se retiren – Jill estaba muy nerviosa, sabía su pecado, pero sobre todo sabia de lo que podíamos ser capaces.

-¿no nos vas a vender? – dije de modo inocentón, tratando de burlarme como lo llego hacer ella en algún momento.

-Aquí no hay nada que les pueda interesar – Ella nos vio de abajo hacia arriba, tratando de no verse intimidada por nosotros.

-Pues si tienes razón, aquí no hay nada que nos interese – recalque – pero resulta que solo vengo a darte una advertencia –

-Ayer dejaste muy claro de que eres capaz, si Peeta no te hubiera sujetado seguramente te me hubieras lanzado como una primitiva – Esta mujer sabía muy bien mover sus cartas, sabia defenderse.

-Dime zorra, en verdad le hiciste proposiciones indebidas a su novio – Johanna hablaba como si la situación no estuviera tensa mientras le ponía el pestillo a la puerta del establecimiento.

-Ese no es asunto tuyo –

-Pero si mío- dije molesta- porque resulta que te estas metiendo con mi novio- esto era irreal, Katniss Everdeen marcando su territorio, siendo posesiva, rebajándose, jamás lo hubiera imaginado.

-Pues te repito a la mejor es él quien…-

-Sí, si – la interrumpí – eso lo dijiste ayer, pero resulta que yo confió en él y sabes, lo conozco – A ella no le quedo más que negar con la cabeza y poner una fingida sonrisa, como si yo me estuviera equivocando – te lo voy decir por última vez, no te quiero cerca de él, a él no le interesas, creo que ayer te lo dejo claro, pero vengo hoy a recalcártelo – sentía que en cualquier momento me salía de control – mas te vale que dejes de ser la buscona que eres y nos dejes en paz –

-Mira no tolero que me hables así, aquí finalmente el que tiene la última palabra es Peeta –

-Sí y ayer te la dijo –

-Pues no estoy del todo segura, porque vi la duda en sus ojos, a parte yo le puedo dar mucho más que tu, contigo solo son problemas, te la vives chillando por lo torpe que fuiste al no sacarlo de esa arena contigo y por no salvar a tu tonta hermanita –

-hey – antes de que Johanna pudiera decir o hacer algo yo ya había volteado la cara de Jill con una cachetada que me escosó la palma de la mano.

-Te lo advierto – dije con un coraje que tenía tiempo que no sentía – aléjate de nosotros, ahorita fue una cachetada, después no se que pueda ser estúpida – de repente sentí la mano de Johanna sobre mi brazo.

Jill no dijo nada solo se tomaba la mejilla, no pude evitar sentir cierta satisfacción cuando rodo una lagrima por su mejilla.

-Ten un poco de dignidad, créeme, se que la puedes encontrar, por algún lado del piso-Johanna no me soltaba.

-Te lo repito por última vez, no te acerques a Peeta, de ninguna manera, zorra – me di la media vuelta y salí a toda prisa.

¿en qué estaba yo pensando al venir aquí? Lejos de sentirme mejor, fue peor, solo me hizo sentir muy mal, logro incomodarme y no estoy del todo segura que en verdad se alejara de Peeta.

-Katniss espérame – grito Johanna.

-Todo esto es tú culpa, esto fue muy mala idea –

-Vamos, me vas a negar que con esa cachetadota no te sentiste mejor –

-No, hablo de Prim y del maldito veneno que tiene Peeta, me hizo sentir ridícula y tenía ganas de darle una paliza, no se por qué te hice caso –

-Pero tu la hiciste sentir como lo que es, un p…-

-¿Katniss de dónde vienes? – Peeta se había acercado sin que nos diéramos cuenta – no se supone que iban a ir al bosque un rato –

-Fuimos hablar con Jill – dije enfadada.

-Oh bonita – Como si Peeta hubiera sabido lo que paso con Jill, me atrajo hacia él, dándome un fuerte abrazo – no debiste, esa chica solo te iba hacer sentir mal –

-Actué como tonta – dije sobre su pecho.

-Tranquila, ya paso, vamos, acompáñenme, Paul está muy enfermo de gripe, no ha salido de su casa en todo el día, está muy aburrido por lo que se –

El estar rodeada de mis amigos me hizo sentir mucho mejor, Johanna no paro de contarles como voltee la cara de Jill, incluso me hizo mostrarles la palma de mi mano para que vieran lo roja que estaba. Peeta la regaño y le dijo que no debió alentarme, que en todo caso lo que debería hacer era estar arreglando sus problemas con Fred, en vez de irse por la tangente; ella nos sorprendió cuando dijo que tal vez no quería, que no tenía caso, que finalmente regresaría con Annie y mi madre al distrito 4, quienes estarían aquí por dos semanas a lo mucho.


N/A:Zacatelas, no se, pero este capitulo costo algo de trabajo porque siento que me sali de la personalidad de Katniss, pero era algo que tenía que pasar, teníamos que ponerle un alto, no lo creen?. Espero que les haya gustado. Bonito fin de semana u.u