~Christine~

Recuerdo el disparo, fue un dolor terrible y después de unos segundos todo se volvió oscuro, lo siguiente, le tenía enfrente, no se donde nos encontrábamos, pero era un lugar que nunca había visto. -Me llamo Sophia, creo que nos hemos encontrado en buen momento- menciono ella, no entendía a qué se refería y antes de que pudiera preguntarle más, oscuro otra vez.

Desperté algo entumecida, como si tuviera un tiempo sin moverme, no se donde estoy es un lugar que no conozco, una habitación blanca con lindos tribales de flores por toda la pared. me levanté para echar un vistazo al lugar y cuando extendí mis manos sentí unos cuadernos del lado izquierdo, en la portada decía "Para quien ocupe mi lugar" tome el primero de 3, fue entonces cuando puse más atención a mis manos, cielos! estas no son mis manos, entonces comprendí que algo estaba mal, muy mal.

Como no sabía que hacer, comencé a leer el cuaderno que había tomado, me sorprendí bastante…

~Estaba aburrida, el tenerlo todo solo garantiza una vida sin sentido ni emoción…~

Al leer eso comencé a odiarla, yo… bueno aún tenía mucho que hacer como para morirme, continue leyendo hasta que acabe con los tres cuadernos; en el primero explicaba que "Sophia" estaba cansada de su vida de lujos y que había decidido morirse, pero también decía que ella había descubierto que tenía ciertos "dones" algo como magia.

Ella decidió que si iba a morirse por lo menos haría algo bueno antes, eso "bueno" consistía en cambiar de lugar con algún alma (la mía en este caso) para darle otra oportunidad.

En el segundo cuaderno relataba su vida, ella había nacido en una familia rica, por lo que nunca le faltó nada, sus padres habían fallecido 5 años atrás y sin más familia se quedó sola con una gran fortuna. Como había perdido el interés en todo y todos se dedico a estar sola, por ello ni siquiera tenía amigos.

En el último cuaderno estaban escritas instrucciones y datos detallados, como los números de cuenta, contraseñas, como cerrar bien la casa, el número de la alarma…

Después de leer eso, supuse entonces que ni siquiera sabía qué aspecto tenía, decidí ponerme de pie en busca de un espejo; cuando lo encontré me di cuenta que no me reconocía, era mucho más baja que antes y mi piel era tan blanca que la sentía transparente, tenía el cabello rojizo y lleno de rulos que caían a lo largo de mi espalda, aunque seguía teniendo los ojos verdes.

Regrese a la cama y me senté, tenía muchas cosas en la cabeza, como "que paso con Karin?" "Como esta Alexander?" debía averiguarlo, pero sin duda por más que él tuviera la mente abierta le resultaría difícil creerme, sin duda… Así que lo primero era encontrarme con él, quizá teniéndolo enfrente se me ocurriría como explicarle, si así lo haré.

Cuando encontré el closet sin duda me resultaría más difícil encontrar qué ponerme de lo que me resultó encontrar el guardaropa, cuando Sophia relato que era rica, no bromeaba, recorriendo la casa me di cuenta que era muy grande.

Lo primero que hice al salir fue dirigirme a la escuela, para cuando llegue las clases recién habían terminado "no le veré hoy" pensé, pero era buen momento para matricularme, entre los papeles de Sophia encontré una constancia de estudios, vamos en el mismo curso así que solo tengo que tramitar una transferencia al salón de Alexander. Después de un rato el tedioso papeleo estaba listo, asistiría a la escuela esa semana, mañana mismo de ser posible, es miércoles, media semana. Mire por la ventana, fue casualidad, pero lo vi, alguien corriendo en dirección al edificio del fondo, era él, y no fue el hecho que supiera lo que perseguía lo que me aterro, sino que hasta donde yo sabía él no podía ver las sombras…

Salí corriendo casi por inercia, no podía creer lo que mis pensamientos me indicaban; cuando llegue al segundo piso del edificio les vi, Alexander que intentaba detener a un tipo que estaba balanceándose peligrosamente por la ventana, el tipo era más grande que él, así que me acerque y le ayude a jalarlo, entre los dos y después de un gran esfuerzo logramos ponerlo lejos de esa ventana y aunque no podía verla sabía que estaba allí observandome, la muerte, que se divierte viendo morir a los mortales.

El chico se retiró como siempre lo hacen las victimas, confundido y sin saber porqué lo había hecho, entonces me quedé a solas con Alexander que me miraba fríamente, no era la mirada que yo conocía, él siempre fue frió pero por poco que fuera siempre alcanzaba a distinguir un pequeño destello de calidez cuando me miraba, no podía dejar de mirarlo a los ojos, estaba confundida, "que le paso?". -Gracias, has sido de ayuda- soltó de repente con una frialdad que me heló el cuerpo, me quede paralizada un instante sin saber qué decir -de nada- pude articular, pero el ya se había dado la vuelta y comenzaba a alejarse, no podía dejar que se fuera así sin más -Alexander!- grité para llamar su atención, grave error.

Él se giró rápidamente y se acercó a mi -Me conoces?- me interrogó con severidad -yo…-no sabía que hacer -yo… acerte?- dije en tono juguetón, él me miró arqueando una ceja -si, bueno, es decir, tienes cara de Alexander- dije intentando justificarme aunque sin duda no sonó nada convincente, el me miro extrañado pero no pregunto nada mas, y disponía a irse nuevamente, le seguí -sabes, mañana iniciare clases en esta escuela en el curso c de tercer semestre- dije sin pensar, a final de cuentas lo que quería era llamar su atención, sabía que no podía decirle lo que había ocurrido así no más, debía pensar como decírselo, -ah, ese es mi grupo- dijo sin emoción alguna, "ya lo se" pensé -vaya! que suerte- fingí sorpresa -si...- ya habíamos llegado a la salida de la escuela -me voy-dijo y comenzó a caminar en dirección a su casa, ni siquiera hubo tiempo de que dijera nada, estaba claro que no quería socializar con nadie. Me resigne caminar a la parada del autobús, mi nueva casa estaba algo lejos.

Espere con impaciencia a que llegara la mañana, cuando por fin era hora de irme salí lo más rápido que pude, todo bien, hasta que me tope con él, Alexander tiende a llegar temprano; me vio, sin embargo no hizo ningún gesto -Hola- dije intentando romper la tension -como te llamas?- me interrogó ignorando mi saludo -Christ…-respondí sin pensar, él abrió más lo ojos y corregí lo más rápido que pude -Sophia, me llamo Sophia- el me miro con duda, pero no dijo nada más.

~Alexander~

Habían pasado apenas 2 semanas desde aquel incidente, la vi morir, todo fue tan rápido que no pude hacer nada; Recuerdo como esa noche noté algo extraño cuando vio a Karin, pero no le di mucha importancia, ahora me arrepiento.

Tres días después de esa noche fuimos a la plaza comercial y llevamos a Karin con nosotros, estuvimos paseando buena parte la tarde, para cuando íbamos de regreso ya era de noche, la notaba alerta, aunque eso tampoco me parecio raro, ya que ella se mostraba alerta gran parte del tiempo, en especial por las noches, entonces algo me golpeó la nuca y…

~Christine~

Recuerdo esa noche, la noche de mi muerte, estaba asustada, había visto la sombra roja sobre la pequeña Karin tres días atrás, de repente mientras caminábamos escuche que algo cayó en seco detrás de nosotras, era Alexander, le habían golpeado con algo, era un tipo con aspecto de vagabundo, pero se veía loco, como si estuviera drogado, fue entonces cuando lo note, no había sido casualidad qué nos encontrará, iba tras Karin. Estuvimos evitandolo cerca de cinco minutos, corriendo un poco por aquí y por allá, no podíamos alejarnos mucho no quería dejar a Alexander allí tirado, entonces vi que comenzó a levantarse, había recuperado la conciencia,me agache y le dije a Karin que fuera con su hermano, entonces comencé a llamar la atención del drogadicto que parecía enfadado, pude ver que Karin llegaba a Alexander y entonces oscuro…

~Alexander~

Para cuando tuve a Karin en mis brazos, vi lo más aterrador que pude imaginar, el tipo apunto con una pistola a Christine y le soltó un tiro en la cabeza, el cuerpo de ella cayó de lleno al suelo y lo único que recuerdo es qué moli al tipo a golpes.

Cuando llegue a casa estaba algo pensativo, ella, la chica que me encontré en la escuela sin duda se parecía mucho a Chris, me la recordo bastante, pero ella ya no está.

Me tire en la cama, me sentía cansado, aún me arrepiento de no haberle puesto más atención si yo tan solo…

Para cuando desperté ya había oscurecido y como se me había hecho costumbre desde ese día, iba al parque donde la vi salvar al chico aquella vez, no se, me da la sensación que un día la veré aparecer por aquí, entonces la vi, por un momento pensé que era Chris, pero me equivoque, era Sophia, estaba columpiándose como solía hacer Christine.

~Christine~

Le vi dirigiéndose a mí, entonces recordé que me encantaba venir a este parque, aún no se cuanto tiempo permanecí inconsciente desde él disparó pero creo que fue más de una semana -Hola- me dijo con un hilo de voz, le observe, se veía cansado -hola- respondí, él se sentó en el columpio de a lado y comenzó a balancearse lentamente -Que fue lo que viste en él hombre del otro día?- le interrogue directamente, él me miró con severidad -no tienes porque saberlo- respondió y siguió balanceándose -por qué me seguiste?- me pregunto con un tono triste -Se más de lo que debería, solo eso- dije cortante, él se levantó del columpio y se fue

Me quede un rato más balanceandome, no debí decir eso, solo he empeorado las cosas.

Aquí termina este fragmento...

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