Capitulo XIII

Vincent le había dicho a Jt que tenía que hacer una cosa antes de ir a buscarle. Había pasado por el club para coger la medicación de Lynn y le había dicho que volvería enseguida.

- No te preocupes, el entierro es mañana y ahora mi casa va a estar llena de gente de la universidad y de la familia de mi padre que son…- no sabía exactamente como definirlos-. Ya los conocerás y querrás huir… te lo garantizo… Tómate tu tiempo aquí te esperare…. Y de paso ve pensando en contarme dónde demonios la habéis metido.

Cuando llego a la casa, llamó a la puerta antes de entrar.

Esperó pacientemente. A los pocos segundos oyó pasos que iban hacia allí y la puerta se abrió. Rebecca sonrió al verlo.

Le hizo un gesto con la mano indicándole que entrase.

- Me preguntaba cuanto tardarías en aparecer por aquí... .-dijo mientras cerraba la puerta detrás de él-. ¿Cómo está Cat?

Vincent entró en el salón, no sin antes echar un ojo al lugar donde estuvo el piano. No había vuelto a pisar esa casa desde ese día.

No pudo evitar sentir un nudo en la garganta imaginando lo que sus vidas serian si todo fuera de otra manera. Si todo fuese normal… Movió la cabeza de un lado a otro, intentando no dejarse llevar por la tristeza, tal vez, algún día… podrían vivir allí con sus hijos.

Vincent se dio la vuelta y se encaró con Rebecca.

- Cat está bien, descansando…. Y ahora ..- se cruzó de brazos-.… dime ¿por qué estabas mintiendo?… Como sabes, mi sexto sentido, no sé si biológico o químico, me avisa de estas cosas. Supongo que a Stuart también, pero está tan enamorado de ti que no se da cuenta, o simplemente sabes cómo manipularlo para que no se dé cuenta…- esto último lo dijo muy serio. Los acontecimientos le habían demostrado que esa mujer sabía manejar a los hombres casi a su antojo. Con el único que no pudo fue con Duncan, tal vez, porque fue al único que quiso de verdad.

Rebecca se sentó en el sofá.

- Es complicado….- le dijo algo avergonzada.

- ¿Tiene que ver con Cat?..

Ella asintió.

Vincent suspiró y se sentó a su lado. Juntó ambas manos y respiró hondo.

- Cuéntamelo… todo….- le miró a los ojos-. Por favor…. Hay demasiados peligrosos fuera, para que nosotros mismos tengamos secretos... ¿Qué te ha dicho?

Rebecca se pasó la lengua por los labios. No tenía sentido volver a mentir.

- A cambio de mis dosis, quiere que le entregue a Stuart o a Cat y los niños…

- ¿Qué? .- Vincent no podía dar crédito a lo que estaba oyendo-. ¡…no puede pretender que hagas algo así!….- la miró fijamente con suspicacia-. O ¿serias capaz?

Rebecca tragó saliva.

- ¡Jamás! .- le dijo tajante.

Se mantuvieron la mirada en un tenso duelo durante unos segundos.

- Sabes que no miento.

Vincent asintió.

- Entonces, ¿por qué no se lo has dicho a Stuart? Imagino que a Catherine le quieres ahorrar disgustos, lo entiendo, pero a los demás, tenías que habérnoslo dicho…

- Hay cosas que Stanley sabe, y que Stuart y los demás no saben…. Y tu tampoco….

- ¿Tan grave es? .- le preguntó serenándose ligeramente.

- Si y Stuart y los otros, puede que no lo entendieran….- se recostó en el sofá-. Hace mucho tiempo, tuve que hacer cosas, que no quería haber hecho pero las circunstancias me obligaron.

- ¿Qué cosas? -. Le preguntó el sin querer soltar la presa.

- Tuve que matar a alguno de sus hermanos…. La mayoría de ellos estuvieron presos en los calabozos del sótano…- miró a Vincent a los ojos-. Me imploraron que los matase… pero seguro que si Stanley se lo cuenta, no lo contara la historia completa solo aquella que quiere que oigan…

- Entonces, solo puedes hacer una cosa… Cuéntasela tu antes…. .- agachó la cabeza-. y ya pensaremos como cazar a ese malnacido….. Jamás tendrán a Cat, ni a mis hijos…. Nunca….

Se puso de pie enfadado.

- No hagáis nada hasta que haya vuelto de allí….. quiero estar en esto…

Rebecca asintió.

- Tardara unos días en ponerse en contacto conmigo, pero no muchos…

Vincent no dijo nada más. Fue hacia la puerta que había bajo la escalera.

-Tengo que bajar a los túneles… Hay algo que tengo que hacer y Jt me espera… y tú.- le dijo señalándola-… deberías contarle todo esto a Stuart. Si de verdad te importa, no creo que quieras perderlo….

Rebecca se quedo mirándolo fijamente unos segundos. Quería decirle tantas cosas, pero no se atrevía. Le cogió el brazo un momento.

- Vincent….él me quiere mucho, lo sé…pero tú también eres muy importante para él, nunca lo olvides…. Pase lo que pase…

Él, agachó la cabeza, ligeramente confundido por lo que Rebecca acababa de decirle.

- Sé que lo soy, y sé que estoy conectado a él y a los otros, lo notó dentro de mi… pero hay otras personas que me importan mucho en mi vida… y él, ellos, todavía… no sé exactamente dónde ponerlos…. Antes de volver a ver a Emily pensé que eran casi mi familia, pero el volver a mi casa… ha hecho que me dé cuenta de quién soy de verdad… .- fue diciendo todo esto, mientras bajaban las escaleras y pasaban al lado, de los antes mencionados, calabozos.

Rebecca siguió mirándolo fijamente, mientras andaban.

- Me alegro de oír eso… sobre todo por Cat… pero no subestimes su poder sobre ti… y tampoco tu vínculo….- le señalo la puerta de a los túneles-. Y ahora ve... Tienes cosas que hacer… y prométeme que un día me dejareis entrar ahí… Quiero saber que secreto se esconde, ahora, detrás de esa puerta... porque, no creo que vayas a ningún sitio relacionado con el Consorcio…. No hay conexiones…. .- Vincent iba a decir algo pero se calló a tiempo.

Rebecca se rió.

- No hace falta que me digas nada… además Vincent, yo también sé cuando alguien me miente. Y ese poder, y no tiene nada que ver con experimentos ni con bestias. Solo tiene que ver con lo larga que ha sido mi vida… Te da tiempo para aprender, muchas cosas….

Vincent asintió, mientras metía la llave que le había cogido a Cat del cajón de su mesilla.

- Te aseguro que algún día te lo diremos…. .- la imagen de Vincent con su gran capa se presentó delante de él.

Iba a ser una gran impresión para ella, de eso estaba seguro… pero antes de hacerlo debían hablar con él, posiblemente ella conocería a su madre.

Se despidió con un movimiento de cabeza y entró en el túnel.


Anthony de Lucca colgó el teléfono y con gesto cansado y preocupado fue hacia la ventana del salón de su casa. El apartamento que compartía con su familia tenía unas vistas increíbles del Hudson y de toda Manhattan.

Era temprano y sus hijos ya estaban en el instituto, el mejor de todo NY, mientras que su mujer había ido a cuidar de su madre, que vivía desde hacía más de dos años, en una residencia para la tercera edad. La mejor residencia de todo NY…. Todo ello gracias al Consorcio, y bajo nombre falso, ya que para el resto de los mortales ellos eran la respetable familia Costa. Pero no solo eso… su alianza con ellos, les había garantizado que serian parte de los elegidos para estar en la elite de la nueva civilización.

Y ahora, todo eso podía ser puesto en peligro por personas, que en su infinita ignorancia, hacían temblar los pilares del nuevo orden que se avecinaba y que tanto bien haría a la humanidad.

Y por eso el consejo había decidido parar toda acción hasta que se supieran claramente las repercusiones de lo que había ocurrido la noche anterior.

Uno de los empleados el Hospital de la Esperanza de de Washington había muerto, después de que lo pillasen descargando bases de datos de la organización. Se había saltado todas medidas de seguridad y había conseguido hacer una copia. Y no era un empleado cualquiera, era el jefe informático del complejo. Ahora tenían que averiguar que era exactamente lo que había copiado.

Pero existía un problema. El sistema eléctrico había dejado de funcionar exactamente 15 minutos antes de verle escapar… Uno de los agentes de seguridad se dio cuenta de que algo pasaba, cuando su compañero de guardia no volvió cuando debía de hacerlo. Salió a buscarlo y lo encontró muerto en el despacho del Sr. Martinelli. Se fijó en la ventana y vio que el cristal estaba roto. No lo pensó dos veces y disparó a la figura que corría por el jardín hacia los arboles.

Anthony fue hacia su ordenador y encendió la pantalla. La imagen de una guapa mujer de media edad, delgada, pelirroja y de pelo largo apareció.

Ella había estado hablando con Peter Martinelli unas semanas antes de que todo ocurriese.

En las horas que siguieron al incidente, todos los miembros del Consorcio en Washington y en NY, habían investigado, por orden del propio Lionel Chester, a todas las personas que habían tenía contacto con Peter durante los ultimos meses.

Lord Chester había tenido que salir a toda prisa, de la fiesta del Consulado, para ir a por su avión privado, por temor a que la filtración fuera mayor de lo que en un principio parecía.

Las imágenes de Washington, llegaron al ordenador de Anthony hacia poco más de una hora.

Tenía que ver si reconocía a alguien y él se quedó con la imagen de esa mujer de pelo largo pelirrojo. Fue un palpito pero estaba seguro de que ella había ayudado a Peter Martinelli.

Según el informe, el nombre que figuraba en los registros de entrada del hospital, era el de Debra Miller, agente del FBI. Anthony sonrió. Sin lugar a dudas falso…

Pasaría la imagen por el programa de reconocimiento facial del que disponían.. el mejor que había en el mundo y lo cotejaría con todas las agencias gubernamentales hasta que la encontraran

- Muy bien... Debra Miller, seas quien seas, te cazaremos y te mataremos… Llevas algo que nos pertenece y nunca me ha gustado que me roben..

Anthony en ningún momento, desde que lo contaron todo, creyó, que el tal Peter, hubiera hecho solo, la copia que le encontraron.


Vincent no podía negar que desde que había sacado a Lynn de las garras de Ethan y la había traído a los túneles, algo dentro de él se había removido. ¿Tendría que ver con las similitudes con su primer encuentro con Catherine? No lo sabía… pero sentía que deseaba que ella estuviera bien allí…

Entró a la sala común, desde la galería superior, perdido en sus pensamientos y al levantar la cabeza, la vio.

En el poco tiempo que ella llevaba allí, él ya se había dado cuenta de que podía pasarse horas y horas mirando y remirando los libros que poblaban las estanterías, de esa parte del salón.

Vincent se acercó. Ella lo miró con sus claros ojos azules, y por un momento la expresión de Lynn, le recordó a la de una niña asustada a la que han pillado haciendo algo malo.

- En el tiempo que pasé con ellos, esto fue lo que más eche de menos… libros, poder leer… creo que por conseguir uno hubiera sido capaz de matar.. .- le dijo al sentirse sorprendida. Se había sentado en uno de los escalones de la escalera de caracol del salón principal y estaba ojeando uno de ellos-. Espero que no te importe que lo haya cogido…- le dijo mientras se levantaba, pero él la paró agarrándola con sutiliza del hombro.

- No… claro que no me importa… estos libros son para todos, nada es propiedad de nadie aquí. Es nuestra forma de poder tener una vida lo más agradable posible.

Se sentó a su lado en el escalón. El hombro de Lynn rozaba el brazo de Vincent y este temió que ella se apartara, pero eso no ocurrió.

Eso hizo que se animara a preguntarle:

- ¿Cual has cogido?

Lynn sonrió.

- Cumbres borrascosas… uno de mis libros favoritos….- lo cerró y acarició despacio la tapa de piel.

Vincent asintió.

- Una gran elección… el amor de Catherine y Heathcliff es uno de los más atormentados de la historia de la literatura.

- Así es…. un amor difícil…- corroboró ella-. .. pero tremendamente apasionado.

Vincent la miró a los ojos… y por un momento le pareció ver que el miedo que hasta entonces le tenía, había desaparecido.

En su lugar en sus ojos vio alegría.

- ¿Cómo te encuentras entre nosotros?.- le preguntó con apenas un hilo de voz.

- Muy bien, .- le dijo ella con una sonrisa en los labios. Los tres días que llevaba con ellos, habían sido increíbles…La habían acogido desde el primer momento como si ya fuese una de ellos y habían buscado un sitio donde fuera útil.

Devin que parecía ser uno de los líderes, en cuanto supo que ella sabia cocinar, la llevó a una pequeña estación del metro abandonada que les hacía las veces de cocina y comedor, para todos aquellos que querían comer caliente. Mas o menos mantenían un número constante de comensales, pero cuando llegaba el crudo invierno de NY el número aumentaba considerablemente y ese era el caso.

Lynn se juntó con Marie y otros, que como ella tenían experiencia en dar de comer a mucha gente, y en apenas unas horas se había adaptado al ritmo que ellos llevaban. Esa noche antes de acostarse, en una pequeña cueva excavada en la roca, Jacob la llevó a la sala común para enseñarle la biblioteca, y allí, nada más llegar, vio a Vincent, que sentado en un sillón, leía en voz alta Grandes Esperanzas, a un grupo de niños, que lo miraban embelesados.

- Aquí no tenemos televisión… ni Internet….pero le tenemos a él…- le dijo al odio su guía. Ella asintió, se apoyó en el muro que formaba la puerta a la gran sala y se quedo allí oyéndolo. Jacob sonrió mirándola e hizo lo mismo.

A medida que la historia que Dickens escribió, iba siendo narrada por la maravillosa voz de Vincent, ella dejó de verle. Dejó de verle como lo que en un principio había pensado que era, y entendió perfectamente aquello que Catherine se había esforzado que entendiese. Que Vincent no era un monstruo, era un hombre con una sensibilidad extraordinaria… y un poder de atracción increíble, porque acababa de darse cuenta, de que no podía apartar los ojos de él… …y solo pudo hacerlo, cuando el mismo Vincent, dejó de leer para que los niños se fuesen a dormir. Cuando eso pasó, ella creyó que acababa de despertar de un sueño… Sonrió mientras los niños pasaban a su lado…y reconoció lo que todos sus sentidos le decían, que acababa de vivir, un momento mágico.

Vincent salió por otro lado del salón, sin verla, pero no le importó, porque no hubiera sabido que decirle… estaba tan asombrada de lo que ese momento le habría provocado que no podía ni pensar.

Jacob la acompañó a la escalera de caracol y la invitó a subir a la galería que recorría la sala. Allí le mostro la colección de libros que habían ido haciendo poco a poco. Ella solo puedo pensar que eso era otro milagro.

- Puedes coger los que quieras…. Solo te pido que tengas cuidado con las velas… .- le dijo.

- Bueno, no te preocupes por eso… tengo una potente linterna, que me dejo Cat en la bolsa que me hizo llegar ayer por la noche, y prometió mandarme muchas pilas..- le dijo sonriendo. Se fijó que el libro que había cogido era La dama de blanco de Wilkie Collins..-….Interesante... buen momento para releerla.

- Lynn, ¿no te molesta estar aquí?….- le preguntó Jacob serio.

- No… Para nada. Lo entiendo…. No quiero volver al infierno, y aquí estoy segura. Ellos se podrán enfrentar mejor con lo que les pueda esperar…además, me siento muy útil aquí… creo que puedo ayudar en la cocina mucho más de lo que lo he hecho hoy….- siguió sonriendo -. Te puedo asegurar que no tengo ningún recuerdo en que me haya sentido más útil…

- Me alegro…

Lynn volvió a mirar el libro.

- ¿Te importa acompañarme a mi habitación?… creo que es hora de que intente dormir un poco..

Después de todo eso, de la rutina que había iniciado los días anteriores, ir con Marie, ayudar en todo lo que podía, buscar en la biblioteca libros para leer y… sin que nadie la viera, oír como Vincent les leía a los niños por las noches, la pregunta de Vincent, sobre cómo se encontraba entre ellos, era fácil de contestar.

- Muy bien- volvió a repetirle, hundiéndose un poco en sus ojos azules-. No podía estar en mejor sitio.

- Marie puede ser un poco pesada, pero lo hace todo por el bien de esta buena gente… .- le comentó él, un poco avergonzado de haberle dado enseguida obligaciones.

Lynn negó con la cabeza, enérgicamente.

- No... Marie lo hace bien… Cuando tienes que controlar a tantas personas, es normal que exista disciplina, si no todo sería un desastre. Cada cual cogería lo que quisiera y al final, todo se desperdiciaría... y creo que no estamos para eso..

- No, no lo estamos.. .- le dijo el dándole la razón. Sus miradas se cruzaron y se quedaron así unos segundos, al final, el se levantó -. Te dejo, disfruta de la lectura…

- Solo un poquito, luego volveré a la cocina… Hay que preparar comidas…

Vincent se levantó del peldaño de la escalera y se encaminó hacia la salida. Cuando ya estaba a punto de llegar, se paró en seco:

La clara y melodiosa voz de Lynn lo lleno todo:

"CUMBRES BORRASCOSAS

CAPÍTULO PRIM ERO

Regreso en este momento de visitar al dueño de mi casa. Sospecho que ese solitario vecino me dará más de un motivo de preocupación. La comarca en que he venido a residir es un verdadero paraíso, tal como un misántropo no hubiera logrado hallarlo igual en toda Inglaterra.

El señor Heathcliff y yo podríamos haber sido una pareja ideal de camaradas en este bello país. Mi casero me pareció un individuo extraordinario. No dio muestra alguna de notar la espontánea simpatía que experimenté hacia él al verle. Antes bien, sus negros ojos se escondieron bajo sus párpados, y sus dedos se hundieron más profundamente en los bolsillos de su chaleco, al anunciarle yo mi nombre.

¿El señor Heathcliff? -le había preguntado.

Se limitó a inclinar la cabeza afirmativamente…"

Hacia tanto, que no oía una voz como aquella leer, que se desconcertó. Se obligó a seguir andando y salió de la sala, aunque todo su cuerpo le pidiese volver con ella… pero no, no podía hacer eso.

Ella no era Catherine y nunca lo seria.

Pero aun así, se quedó oculto en las sombras de túnel, sintiendo, que ella estaba leyendo para él, cerró los ojos y permaneció allí, oyéndola, hasta que Devin apareció por un recodo, y le indicó que alguien acaba de entrar por la puerta que daba directamente a la casa de Catherine, en Riverside Drive.

Mirando hacia atrás, y muy a su pesar salió hacia allí.


Cat se levantó a pesar de las protestas de su hermano.

- Si te pasa algo a ti o a los niños mientras Vincent no está…. Soy hombre muerto.

Cat le quito importancia.

- Mark, estoy bien… No he sangrado nada desde ayer… y me no me duele …- se puso una sudadera de Vincent y cogió su teléfono.

- Voy a prepararme el desayuno… ¿te apuntas?

- Si…. y lo preparo yo…. .- salieron al pasillo-. Tu dedícate a lo que tengas que dedicarte, sentada… .- le dijo encogiéndose de hombros-. Pero no saldrás de casa hasta que Vincent vuelva..

- Ok… tu mandas-. Se sentó en el sofá con las piernas cruzadas y cogió una libreta que había encima de la mesa de café. Busco un número de teléfono y marcó, mientras Mark preparaba una cafetera sin apartar sus ojos azul oscuro de Cat.

- Déjame adivinar.. ¿Llamando al detective Stevens?

- Si… .- le dijo mientras esperaba que le contestasen. Tapó el altavoz con la mano mientras hablaba con él-. Ayer no pude localizarlo, pero el agente de información me dio su teléfono… un chico majo...

En ese momento, una voz contestó al otro lado.

- ¿Si?

- ¿Detective Stevens?

- Si, soy yo… ¿Quién es?

- Soy la detective Chandler de la 125, estoy investigando el caso de un vagabundo que ha desaparecido y he encontrado en la base de datos que usted también estaba investigando casos sobre vagabundos…

- Lo siento, detective… Chandler, pero ya no trabajo en ello…. Y si ha visto la base de datos sabrá que son confidenciales….

- Si.., me lo había parecido… pero no entiendo porque algo así puede ser confidencial.

- Bueno, en mi caso, los vagabundos estaban muertos… si el suyo tiene que ver con esto.., no espere encontrarlo con vida…

- ¿Muertos?..- preguntó ella asombrada-. Y como?

Stevens rió al otro lado de la línea.

- Ya le he dicho bastante… si tiene cualquier duda acuda al que ordenó quitarme el caso, por lo que se ve, no somos lo suficientemente buenos….-Cat notó mucho resentimiento en su voz. Frunció el ceño, extrañada. Mark lo notó.

-¿ Y quién fue?

El detective tardo un rato en contestar.

- El mismísimo director de la policía….

- ¿El director Reagan?….

- Si… hable con él… si puede... Y ahora si me disculpa tengo cosas que hacer...

Cat estaba tan sorprendida. que no se llegó a despedir. Se limito a colgar el teléfono y a dejarlo encima de la mesa.

Mark sacó el azúcar de la alacena y lo puso en la bandeja.

- ¿Qué pasa con el director Reagan?.- le preguntó.

Cat reaccionó al oír la voz de su hermano.

- El es el que dio la orden de fuese confidencial… le quitaron los casos a Stevens y por lo que parece se ocupan desde la propia oficina del Director.

Mark llegó con la bandeja y la dejó encima de la mesa.

Cat cogió la copa de zumo de naranja mientras intentaba imaginar, porque peregrinas razones el director estaba metido en esto… y no se le ocurrió ninguna que tuviera fundamento.

- Mark, lo siento….

- ¿Por qué? – le preguntó distraído mientras disfrutaba de su café. De repente abrió mucho los ojos. Cat se había levantado del sofá y se dirigía a su habitación-. ¡No vamos a ir a ningún sitio!

- Yo voy…- le grito desde el dormitorio-. ..y si yo voy… tu vas… Lo siento…. Y de paso le diremos lo de Murray…. ¿O mejor no? ¿Tú qué crees?

Mark dejó caer la cabeza en el respaldo del sillón y cerró los ojos.

- ¡Mierda, mierda y mierda! .- fue lo único que se le ocurrió decir, sintiendo ya la enorme mano de Vincent alrededor de su cuello.


Nada más llegar al túnel principal, iluminado por la luz que venía de una de las alcantarillas, que daban a Riverside Drive, se detuvo, al oír como alguien se acercaba, por detrás de él. Miró de reojo y lo vio.

La figura encapuchada de Vincent, se recortaba como una sombra, debido a la luz que incidía en el túnel.

- Imaginé, nada más entrar, que alguien te avisaría.

- Imaginaste bien…. .- le dijo muy serio acercándose. No le había hecho gracia dejar de oír a Lynn leer.

Vincent le tendió un pequeño estuche que había sacado del bolsillo de su chaqueta.

-Antes de nada, coge esto.- se lo tendió y Vincent lo cogió- . es lo que tome Lynn, dáselo por favor.

El asintió y lo guardo en algún lugar dentro de su capa.

- Mi cuñada me ha llamado para decirme que alguien había entrado en su apartamento y se ha llevado una pañuelo de Lynn… no hay duda de quién ha sido.

Vincent se apoyó en la pared de piedra del túnel

- ¿Crees que vendrá pronto? .- le preguntó.

- Estoy seguro… no tendrá ningún problema en rastrearla hasta aquí…posiblemente no esperara mas de esta noche… pero hay un problema… yo no voy a poder estar. Ha muerto el padre de mi mejor amigo y salgo para Boston ahora mismo…. Lo siento, pero tendréis que cogerlo vosotros…

Vincent cruzó los brazos.

- Mantendremos la entrada vigilada en todo momento… y utilizaremos lo que nos diste… .- le indicó.

Vincent asintió.

-De acuerdo…. pero por favor no quiero que lo mates… quiero hablar con él.. Necesitamos saber que están planeando y quizá podamos utilizarlo para otros fines…- se le ocurría que, tal vez, podría llevarlos hasta la guarida de Stanley y conseguir algo de los trabajos que Doc Markus estaba haciendo para el…-. y mas ahora si cabe, que contamos ayuda de Scotland Yard para acabar con la rama inglesa de todo esto. Podríamos llegar a descabezar a la serpiente.

Vincent agachó la cabeza.

- Prometo que lo intentaremos, pero por lo que me dijiste es muy peligroso… .- levantó la mirada y la clavó en su homónimo-. Si la vida de mi genta está en juego, la prioridad son ellos…¿Lo entiendes?

-Si… perfectamente

- De acuerdo… quiero que lo tengas claro…

- Lo hago… pero hay que intentar que eso no ocurra..- se acercó a él-. En cuanto lo tengáis a tiro disparáis lo dardos…. Por lo menos tres…- se acordó, en ese momento, de los que hicieron falta para pararle cuando Cat, Jt y Gabe lo encontraron, después de que su suegro lo secuestrara-.

- Espero que sea suficiente..

- Una vez que lo cacéis, ¿donde lo llevareis?

Vincent sonrió, mirando a su alrededor.

- Debajo de estos túneles, hay muchos otros, hay lagos profundos, cataratas maravillosas, cavernas con vientos infernales, que nunca hemos sabido de donde vienen, y , cuevas olvidadas… donde poder retenerle, por muy bestia que sea.. te lo garantizo.

- ¿En serio? .- Vincent no acaba de creérselo.

- Si…. Algún día os llevare a ver todo eso….- Agachó la cabeza un momento antes de seguir hablando-. Esas cuevas olvidadas fueron mi refugio en momentos en que el animal, que hay dentro de mi, amenazaba con hacerme olvidar mi parte humana.- cogió aire-. Ahí me recluía para evitar hacer daño a nadie… y cuando los ataques cesaban volvía… El ultimo que tuve pudo ser el definitivo para perderme del todo.- se dio la vuelta para que Vincent no pudiera verle la cara. Sentía una infinita tristeza cuando hablaba de ella-… pero Catherine vino a buscarme y me liberó…. .- volvió a mirarlo -. Desde ese día no he tenido mas recaídas… nunca, ni tan siquiera cuando ella murió entre mis brazos por culpa de….

Su voz se rompió en ese momento.

- A mi me paso lo mismo…. Catherine me ha salvado muchas veces de perderme…. Ella es mi bálsamo….- le dijo entendiendo muy bien lo que tuvo que pasar.

El otro Vincent asintió.

- Cuídala mucho…. No dejes que te la quiten….

- Nunca….

Se quedaron en silencio durante unos momentos, cada uno perdido en sus recuerdos.

Al final Vincent miró su reloj.

- Lo siento, pero tengo que irme ya…. En cuanto lo tengáis avisarme, por favor…. Tan pronto este de vuelta vendré a veros…. Si hay algún problema y necesitas a alguien de fuera, podéis recurrir a Robert...no le he dicho nada, quería esperar a cazarlo antes, pero seguro que lo aprueba y os ayudara….

Vincent asintió sonriendo.

- Seguro…

Se dieron la mano y sin decir nada más se despidieron.


Cat y Mark llevaban esperando más de media hora a que el director saliese de una reunión. Se habían sentado en dos cómodos sillones y esperaban…. Cat estaba empezando a perder la paciencia, mientras que Mark solo hacia una cosa: intentar calmarla.

-No teníamos que haber venido..- no dejaba de repetir-. Estas bien?

- Si…. igual que hace dos minutos-. Le dijo con ironía.

Mark la miro enfadado. "Hermanita si supieras lo importantes que son esos niños tal vez te pensarías muy mucho hacer estas cosas"… pensó. Pero desde luego él, no se lo iba a decir…. Los berseker tendrían que hacerlo tarde o temprano…

Respiro hondo. No le gustaba que Cat se hubiera metido en este jaleo pero conociéndola era imposible hacerle cambiar de opinión. Si había hecho una promesa la mantendría.

La observó mientras sacaba del bolsillo trasero de su pantalón vaquero el móvil y un papel del bolsillo de su chaqueta larga de lana gris.

Empezó a marcar las teclas a velocidad de vértigo.

- Voy a mandarle los números de los casos a Tess… .- miró a su hermano-. Le he pedido que busque en el archivo por si hay algo ahí sobre ellos…

Mark asintió.

- Lo sé.. te oí decírselo… .- se movió incomodo en el sillón de la sala de espera-. No deberías meterla en esto… ¡déjala tranquila Cat!-. le dijo con cierto tono de reproche.

- No creo que le suponga mucho esfuerzo...

El se acercó a ella.

- ¿De verdad merece la pena ? No estás ahora para dedicarte a estas cosas… deberíamos irnos a casa y olvidarte de este tema…Estoy imaginando quien te ha encargado todo esto… pero no….

Ella iba a replicarle visiblemente molesta, cuando la puerta del despacho se abrió y una guapa mujer rubia, enfundada en una estrechísima falda negra y subida a unos tacones de vértigo, salió, acompañada de un hombre al conocieron de inmediato. El alcalde.

Les saludó con un cortes "Buenos días" y salió de la sala por la puerta que le había abierto la secretaria del director.

Volvió a cerrarla y se dirigió a ellos.

- El director les está esperando…

Se levantaron y entraron.

Lo encontraron mirando por la gran ventana de su despacho.

Se giró en cuanto oyó cerrarse la puerta.

- Detective Chandler.- fue hacia Cat y le estrechó la mano, Se fijo detenidamente en ella-. Oh! No sabía que estaba embarazada… Enhorabuena! Pero debería plantearse dejar de trabajar en la calle.. Ward lo sabe?

Cat asintió.

- Me ha dicho lo mismo que usted..

- Hágale caso entonces.- se dirigió a Mark-. Agente Newman… encantado de volver a verle.

Les señalo el sofá que había en su despacho para que se sentaran y el se sentó en unos los sillones que había enfrente.

- Supongo que algo ha pasado referente a nuestras mutuas investigaciones que les ha llevado a verme…. Necesitamos pruebas… todo lo que contaron en el último informe sobre la muerte de esos chicos per necesitamos mas pruebas para ir a por Stanley y los otros… a los híbridos no podemos llevarlos a juicio..

Cat cogió aire.

- En esto todavía no hay novedades…. Venimos por otro asunto…

Frank Reagan levantó las cejas extrañado.

- Dígame entonces, Catherine a que debo esta visita

Cat tosió ligeramente y empezó a hablar.

- Estoy investigando la desaparición de un par de indigentes que solían rondar cerca del East River…. Desde la zona de Sutton place hacia el puerto. No sabia muy bien por dónde empezar y miré casos relacionados con vagabundos en la base de datos de la Policía, y eso me llevo a un par de expedientes que venían de 5ª , los llevaba un tal Detective Stevens….

El director le hizo un gesto con la mano para que se callase.

- Sé a dónde quiere llegar…. -. Se levantó del sillón. Metió las manos en los bolsillos de su pantalón y paseo su inmensa figura lentamente por la habitación.

Cat y Mark lo miraron expectantes.

- Si, es cierto esos expedientes han pasado a depender de mi oficina…. y de mi propia gente…

- ¿Por qué? .- le preguntó directamente.

La miró un momento y siguió paseando.

- "Detective, esos casos tienen relación con algo que ha pasado en esta ciudad en más de una ocasión a lo largo de los años…. Tenemos una montaña de expedientes sobre ello y creemos que tal vez podemos averiguar qué demonios pasó y qué demonios está pasando… Estamos siguiendo una pista muy importante en este momento…

Solo le diré una cosa… si alguien le ha pedido que lo investigue dígale que están muertos…"

- ¿Como sabe…?

El director sonrió. Se apoyó en su mesa y se cruzó de brazos.

- No hay denuncias sobre las desapariciones actuales…. Alguien se lo dijo solo a usted…. Y creo que saber quien o quienes fueron….

Cat abrió la boca pero no dijo nada. Mark se limitaba a observar.

- Catherine, se lo que se esconde en el subsuelo de esta ciudad…. y le aseguro que lo entiendo… en el fondo han hecho siempre mucho mas bien que mal, incluyendo ayudar a personas que sin ellos posiblemente estuvieran muertas… Parte del hecho de que esos casos sean confidenciales es que no quiero que nadie que no deba acaba encontrándolos… Desde que supe de su existencia he querido protegerlos…

Cat no sabía que decir. Mark se limito a mover la cabeza de un lado a otro y sonreír asombrado.

- Solo le diré una cosa más…. Los casos en los que trabajó su prima…

Cat al oír mencionar a Cathy sintió un vuelco en el corazón. El director siguió hablando.

-… están bajo llave en una caja fuerte de este mismo despacho, exactamente igual que muchos de los casos en los que usted ha trabajado... Supongo que no tengo que darle más detalles…

Cat negó con la cabeza. Mark la miró. Estaba muy pálida, y se asustó.

- Deberíamos irnos a casa….

El director se acercó y volvió a sentarse.

- Dígale a la gente que le pidió este favor que sus amigos están muertos… es todo lo que deben saber….- dejó de hablar un segundo y luego volvió a hacerlo-. y una cosa más…. que avisen a otros para que no salgan de los túneles hasta usted que se lo diga... puede que les pueda ocurrir los mismo…. entiéndame.. no puedo contarle nada mas…

Cat asintió.

- Lo haré….

Después de lo el director le había dicho estaba ligeramente aturdida. No se lo esperaba…

Mark se levantó.

- Cat, nos vamos.

- Si….

El director se acercó a ella y la miró con algo parecido a la ternura.

- Una cosa más Catherine…. Vincent, debería tener más cuidado con las cámaras de vigilancia de los bancos siempre son muy indiscretas…

- Director, ya sabe….-intentó disculparse.

El la cogió con suavidad de los brazos.

- No se preocupe….esa cinta también está en la caja fuerte… Se a lo que nos enfrentamos y después de tantos meses sin avanzar de la forma "correcta" creo que la forma de hacerlo de su marido es la más apropiada… Si no, nunca ganaremos esta guerra…

Cat no sabía si creerlo o no… pero después de mirarlo a los ojos durante unos segundos, supo que le decía la verdad.

- Catherine, tenga cuidado, sabe que esto es muy peligroso y usted tiene que cuidar de esos pequeños… son lo mas importante….

Asintió y fue detrás de Mark en cuanto la soltó.

Mark abrió la puerta dejó pasar a su hermana, pero se giró en el último momento.

- Alguien vendrá a verle…. Pronto.

Cat supo que se refiera a Murray.

El director no hizo ademan de sorprenderse.

- Estaré esperando…


Tess fue a la tienda de antigüedades directa desde el trabajo.

Abe la recibió y sonriendo la llevo hasta la puerta del sótano.

- Están allí abajo… ¡Henry, Jo! Tess acaba de llegar, va a bajar..

Mientras Tess bajaba escaleras Jo salió a su encuentro.

- ¡Bienvenida a la mazmorra de Henry!.- le dijo cuando llegó hasta ella.

Tess echó un vistazo a su alrededor.

Paredes de ladrillo rojo y arcos de medio punto que sostenían el edificio. Así era como edificaban en la ciudad antes y no dejaba de tener su encanto. Vio que en una de las paredes había una gran pizarra con muchas palabras escritas con tiza blanca. Le pareció a leer algo sobre ahogamiento, apuñalamiento, envenenamiento… ¿tipos de muertes?... Mejor no preguntar. Vio una camilla, al fondo, y una mesa que estaba llena de artilugios de laboratorio…

Henry llegó hasta ella, con un viejo mapa en la mano.

- Te he preparado todo lo que tengo sobre los casos antiguos, y sobre los que investigué yo hace unos años… Todo está en esta mesa.

La llevó a una mesa rectangular, llena de carpetas de un color granate envejecido llenas de papeles. Henry dejó el mapa encima.

- Disculpa el desorden.- le dijo Jo-. …pero, aquí investiga sobre la vida y la muerte y todo aquello que aporta algo es catalogado y archivado... y hay mucho que todavía falta por archivar.

Henry sonrió.

- Hay mucho orden en este pequeño desastre… algún día te lo enseñare detenidamente-. le dijo guiñándole un ojo a Tess.

Jo se acercó a la mesa donde estaban los dos.

- He estado inspeccionando junto con mi compañero, toda la zona del Hudson no hay nada… ni huesos de animales ni madrigueras… no sé donde puede estar…

Tess la miró preocupada.

Entonces, oyó un pitido en su móvil… Rezó para que no fuera otra vez Cat, con los números de los expedientes… nada más recibirlos por la mañana, los había borrado…

Hizo un gesto como no quería saber nada del tema y siguió hablando con Jo.

- Puede estar en cualquier sitio… depende del daño que le hiciera….-miro los papeles-. Me gustaría echarle un vistazo a todo esto ahora… si no os importa..

Henry enseguida negó con la cabeza.

- No… lee todo lo quiera, luego me cuentas tus conclusiones…y serás nuestra invitada a cenar... Abe hace una lasaña espectacular… .- se giró hacia Jo-. ¿Te quedas?

- No, hoy, no. Tengo un montón de informes que rellenar…

Se acercó a él y lo besó con suavidad en los labios. Henry se apartó, ligeramente ruborizado, mirando a Tess.

Las dos mujeres sonrieron.

- Siempre será un hombre del XVIII .- dijo Jo cogiéndolo de la mano y llevándolo hacia las escaleras.-. Acompáñame arriba y de paso, el dices a Abe que tiene que hacer lasaña para tres…

Tess oyó, que mientras subían, como Henry intentaba convencerla para que volviese, después de rellenar los informes.

Sonrió, algo melancólica.

Cogió aire y decidida se sentó a la mesa y empezó a leer los informes que Henry había escrito, con su magnífica letra, durante esos años. Empezó por aquellos que resumían lo que había encontrado sobre los asesinatos de finales del años 40 del XIX… a medida que iba leyendo, un nombre se fijó en su mente… Rebecca…


La bestia seguía huyendo. Desde que habían destrozado su casa… todo había sido correr y esconderse, mientras la herida que tenía en el hombro se curaba. Tenía hambre, frio y sentía dolor, aunque a esto último ya estaba acostumbrado. La bala habia destrozado el hueso y la herida tardaba en sanar por si sola.

Cogió los restos que había encontrado en el suelo del túnel, los cuales, el otro, hacia guardado en el bolsillo de su sucia gabardina, y, volvió a olerlos y a lamerlos

El rastro se volvió a presentar en su mente… en cuanto no sintiera dolor iría a por su presa.

Tenía que encontrar a quien le había hecho daño y hacérselo pagar.


Stuart bajó la escalera del sótano de casa de los Reynolds, deprisa. Le habia hecho una cena rapida a Bob para que la llevara a casa de Cat y ahora era su momento. Rebecca le había invitado a cenar y eso motivo suficiente para darse prisa. Dejó el pequeño ramo de rosas que le había comprado encima de la gran mesa llena de papeles.

Llevaban todo el día siguiendo pistas e intentado saber desde donde Stanley podía controlar a Rebecca mientras hablaban, pero no lo había averiguado, el muy hijo puta sabia como esquivarles…

Se metió en la ducha pensando todo tiempo en su tenían una oportunidad real, ahora que Scotland Yard había dado señales de estar de su lado. Tal vez, si.. tal vez esta era la oportunidad que necesitaban para conseguirlo de una vez por todas, pero de todos modos tenían que ser listos, estaban en franca minoría. Un error sería fatal.

Salió de la ducha se secó rápidamente y se vistió con uno de sus mejores trajes. Se afeitó y se perfumó. Rebecca se merecía que por una vez todo fuera, por su parte perfecto.

Fue hacia su cama y la corrió. Detrás del cabecero de madera oscura, había un caja fuerte embutida en la pared. Marcó la contraseña y se abrió. Cogió una pequeña caja y la abrió. En ella estaban guardados unos preciosos gemelos de plata , la única herencia de su padre. Se los puso y volvió a meter la caja dentro.

Pero antes de hacerlo… se permitio echar un vistazo a las otras cosas que tenia guardadas allí.

Gemas de Skye, unas cuantas... papeles de propiedad y al fondo una caja negra. Sabía muy bien lo que había dentro. Los trabajos de Markus sobre Vincent y todo lo que se llevó del laboratorio aquella noche.

Cogiendo aire y sin un asomo de remordimiento, cerró de golpe la puerta de la caja fuerte y la bloqueó. Volvió a poner la cama en su sitio y cogiendo las flores, se fue de allí. Rebecca le estaría esperando.

Fue una cena sencilla. Rebecca había cocinado un plato verduras fritas con atún que le enseñó la cocinera de los Reynolds, cuando ella era una niña y luego unas pechugas de pollo con salsa de soja, receta de Lynn… ¡como le gustaba cocinar a esa chica! ¡Ojala estuviese bien! Había pensado mucho ella mientras las hacía.

Cuando Stuart, llegó ella le salió a recibir al porche, vestida con un estrecho vestido negro largo con escote en pico, con una gargantilla de plata de la que colgaba una enorme piedra de color morado en el cuello. Llevaba el pelo suelto y estaba esplendida.

Entraron a la casa y él se encargó de abrir el vino y por una vez, en todo el tiempo que habia pasado desde que se habían reencontrado, decidieron que no hablaría de nada que no fueran ellos dos.

Durante las dos horas largas que duró la cena, quedaron en que se contarian todo lo que había ocurrido en sus vidas desde que se separaron. Rebecca lo dejo siendo un crio en el pequeño pueblo de la isla cuando se fue con Duncan a Londres al recibir la noticia de la inminente muerte de su padre y ahora lo acababa de encontrar, siendo, aparentemente igual que ella.

Lo observó detenidamente mientras él hablaba de las cosas que no fueron tan mal durante esos años y sobre todo de su relación con Eric, Gerald y Angus… Cuatro jóvenes a los que desde muy jóvenes se les dijo lo que eran y lo que estaba ocurriendo con su linaje… Lo aceptaron igual que todos los demás, hasta que él conoció a Vincent y a Cat…

Todo cambió, cuando a pesar de las reticencias de Bob Reynolds se dio cuenta de que en Vincent había mucho más que un hibrido… luego el destino se encargó de hacer lo imposible, posible. Hubiera sido un error, que Bob hubiera conseguido matarlo.

En el tiempo que llevan juntos, él le había demostrado infinidad de veces que la quería… y ahora, después de lo que Vincent le había dicho a ella, quería creer que también podía quererle. No quería sentir que lo manipulaba; a él no.

Sonrió, mientras Stuart le hablaba emocionado de como se estaba preparando el Castillo de su familia, que gracias a Erik y los demás, todavía seguía en pie, para recibir todo lo que habían encontrado en la cámara.

Recordó la vez que, con su hermano habían llegado hasta allí y como habían conseguido ver una pequeña parte de lo que había guardado dentro, con sus candiles. No pudieron quedarse demasiado y tuvieron que salir sin averiguar mas. Esa fue una de las razones de comprar esa casa, poder tener acceso a esos túneles… Nunca imagino que acabaría, muerta en vida, en ese mismo lugar.

Cuando salió de allí con su hermano, apuntó, todo lo que habían descubierto, sobre la fabrica, la chimenea, las mazmorras y esa sala… y todo ello, con el paso de los años, llegó a manos de Cat… Estaba segura de que cuando lo escribió, era para que ella lo encontrara, igual que sus diarios.

Stuart propuso en ese momento un brindis.

- Por ti…. sé que nunca estaré a la altura de Duncan, pero…

Rebecca no le dejó continuar.

- No digas eso…. Nunca olvides que acabe matándolo…. Confió en no tener que hacer lo mismo contigo….- le dijo sonriendo.

El rió.

- Yo también…

Los dos clavaron sus ojos, verdes y azules, en los ojos del otro mientras saboreaban el vino.

Rebecca dejó la copa en la mesa y sintió que el momento había llegado. La decisión estaba tomada, pasase lo que pasase. Le iba a contar todo, pero antes…

Se levantó de la mesa y fue apagando todas las velas. El se levantó también observando cómo lo hacía. Cuando terminó se acercó a él.

- Sé que todo a nuestro alrededor asusta, pero ahora disfrutemos del momento. si ellos van a venir a por nosotros y vamos a tener que luchar por lo que queremos... Tampoco sé cuánto tiempo va a durar mi actual estado...- le quitó la copa de la mano y poniéndose de puntillas lo besó en los labios...- Hay algo que los dos deseamos hacer… ¿por qué posponerlo más?

El la cogió de la cintura, fuertemente y la levantó, la miró a los ojos y le devolvió el beso con pasión creciente…

- No sabes cuánto tiempo llevo….

Ella le puso el dedo índice en los labios, no dejándole terminar de hablar.

- Si lo sé…

Stuart la dejó caer. Se cogieron de la mano, y juntos, subieron las escaleras que llevaban al dormitorio de Rebecca.


Bob Reynolds regresaba a su casa después de haber pasado la tarde y la noche en el apartamento de Cat. Nunca iba a estar sola si el podía evitarlo. Estaba visiblemente enfadada. Aunque no estaba seguro de que fuera por estar encerrada... habia pillado muchas miradas complices entre ella y su hermano.

Stuart había preparado cena para tres. El mismo, Cat y Mark, pero tuvieron que compartirla con dos invitados mas, porque Heather, y su actual guardaespaldas se apuntaron también. Heather dijo que era su hermana y no la sacaban de ahí ni con agua caliente.

No dejaba de tener razón. También era de la familia…. y Evan era sin lugar a dudas era el médico de la familia… al bueno de Jt le dejaríamos la parte científica…

¡Pobre Jt! Era un trago muy duro perder a un padre. El todavía se acordaba de cuando el suyo murió.

Suspiró.

Seguro que la compañía de Vincent le ayudaba a pasar por ello. Un amigo de verdad es muy importante en estos momentos… él tuvo a Nick… Los dos se consolaron mutuamente.

Mark se quedaría esa noche con Cat, pero no podía evitar estar intranquilo. Algo dentro de él le decía que las cosas se iban a poner peor y que Cat iba a sufrir… por mucho que ellos quisieran protegerla y tenerla entre algodones.

Llegó a la puerta y sacó la llave para abrir.

Y en ese momento, un ruido le sobresalto.

Se giró asustado y echó mano del revolver que llevaba a la espalda.

Otra vez el mismo ruido. Se dio cuenta de que venía de detrás de la casa, de la jardín que daba a la cocina.

Fue andando despacio hacia allí, llevando en todo momento su arma preparada para apuntar y disparar en una fracción de segundo.

Dio la vuelta a la casa y llegó a la zona donde había enterrado Rebeca sus niños, al lado del seto… siguió andando hacia la puerta que daba a la cocina y entonces vio que alguien se deslizaba pegado a la pared de la casa, escondido en las sombras, justo en su dirección:

- ¡Yo me quedaría donde estas si no quieres que te vuele la cabeza! .- gritó quitando el seguro de su arma, dispuesto a disparar.

La figura se paró todavía tapada por las sombras del jardín. Tiró algo que llevaba en la mano al suelo y levantó los brazos.

- No dispares Robert, soy yo.- le dijo yendo hacia él.

Bob, bajó el arma, al oír su voz y verla aparecer a la luz de una de las farolas de la calle.

- ¡Por Dios! ¡Dana!

Fue corriendo hasta ella y la abrazó.

Ella hizo lo mismo, pero enseguida Robert notó que apenas tenía fuerza en los brazos.

- ¡Oh! No te puedes imaginar las ganas que tenia de llegar…. .- se apartó para mirarlo-. Estoy tan cansada…

Bob la agarró con fuerza sintiendo que iba a desmayarse... y eso fue lo que ocurrió unos segundos mas tarde.

La cogió en brazos y rápidamente la metió en la casa.


Cuando Ethan llegó a la entrada del almacén abandonado, al lado del puerto no entendía, a donde podía llevarle seguir el rastro de Lynn, pero tendría que arriesgarse, aunque fuese una trampa.

Abrió la gran puerta de madera, podrida, casi sin esfuerzo y se adentró en el amplio espacio vacío. Fue andando hacia donde sus instintos le decían y llego hasta una pequeña zona la izquierda que esta acotada por paredes de ladrillo de obra. Una puerta que en otros tiempos tuvo un cristal en la parte de arriba permita el acceso a esa zona.

La abrió y entró en la estancia. No había nada, solo un suelo de madera viejo y polvoriento, unas paredes lisas y unas ventanas demasiado altas para que nadie saliera por ellas.

¿Qué estaba pasando? se preguntó

No podía fallar… era el momento para hacer esto. Ahora que todo estaba paralizado esperando noticias de Washington tenía que encontrarla e irse los dos de NY esa misma noche… Había notado, que ella, también sentía la especial conexión que los unía. No seria difícil convencerla para que se fuera con él, por propia decisión… aunque de todos los modos, se la acabaría llevando igual… Sentía que tenían que estar juntos y eso nada lo iba a cambiar.

Empezó a andar por la reducida estancia y de repente notó un sonido extraño en el suelo. Se acercó más y volvió a encontrar el rastro.

Apartó el amasijo de papeles y demás basura, y entonces la vio; perfectamente delimitada, había una trampilla. La agarró por uno de lados cortos y tiró hacia arriba. Se abrió sin dificultad y sin hacer el mas mínimo ruido. Se dio cuenta de que era utilizada con asiduidad.

Había unas escaleras de madera que bajaban hacia la oscuridad. Pensó en el espécimen tan extraordinario que se había llevado a Lynn y se le ocurrió que tal vez, pudiera capturarlo y mandárselo a Stanley como regalo de despedida.

Sonrió ante la idea. No estaría nada mal.

Se concentró, esforzándose por captar algo abajo, pero no sintió nada. No había nadie cerca… Empezó a bajar por las escaleras, decidido a encontrarlar, pero en ningún momento se le ocurrió bajar la guardia…

Continuara

Beasties, esto va deprisa… ya no queda nada para el dia dos… y para entonces tengo que dejaros con el corazón en un puño…;)) espero que os gusten estos dos capítulos… e iros preparando para los siguientes…. Muchas emociones fuertes y muchas decisiones difíciles de tomar….

Y gracias, como siempre por leerlo…. Me encantaría saber vuestras opiniones… ya sabéis donde dejarlas si queréis… Besos para todas…