HOLOOOOOOOO COMO ESTÁN? BIEN AHORA SI ESTA EL CAPI EN TIEMPO. NO TENGO PALABRAS PARA AGRADECER A TODOS Y CADA UNO DE USTEDES POR ESOS 927 REVIEWS, MIL GRACIAS A TODOS AQUELLOS QUE COMENTARON CADA CAPITULO, TAMBIÉN A LOS QUE HICIERON CRITICAS CONSTRUCTIVAS. JAMÁS ME IMAGINE LLEGAR A TANTOS COMENTARIOS. TAMBIÉN QUIERO AGRADECER A LOS QUE PUSIERON LA HISTORIA EN FAVORITOS O AUTOR FAVORITO, MUCHISISIMAS GRACIAS. LOS QUIEROOO. :D
Capítulo 70
A las dos semanas que se fueron mi madre y las demás, Plutarch sacó un programa que hablaba de todos los vencedores y su actual situación, inventó cosas de nuestros trabajos y de mí relación con Peeta, dijo que Johanna y yo nos habíamos peleado por la situación con Fred, que por eso cuando estuvo en el distrito ella se fue con Annie y por lo mismo no fue posible la reunión de los vencedores.
La gente en el distrito nos llego hacer preguntas, sobre todo a Peeta por ese beso con Casie; Alex estuvo serio durante unos días con él, yo hable y le explique la situación, le dije que Casie no había tenido nada que ver, que disculpará a Peeta, eso al parecer lo tranquilizo.
Jill aprovecho cualquier momento para decir que Casie le estaba dando un mal ejemplo a su hermana, incluso empezó a decir que yo era mala influencia para los chicos por todo lo que pasaba en mi vida, primero Gale, ahora Fred y el hecho de que Peeta durmiera en mi casa no era lo mejor, se atrevió a decir que lo único que faltaba era que cada noche tuviera algún chico diferente, como Paul o Alex.
Cuando Sae me contó, estaba que trinaba del coraje, estuve a punto de ir a buscarla para ponerla en su lugar, pero me dijo que Hilary se encargó de eso, diciéndole que a leguas se veía lo despechada que estaba, que mejor se dedicará a su negocio y dejar de ser una resbalosa con los chicos del distrito, ya que a Jonh le había dado entrada mientras buscaba también a Peeta.
Peeta y yo pasábamos la mayoría de las noches juntos, no nos importaban las habladurías que ese programa y Jill habían ocasionado, era raro el día que no se quedaba en mi casa. Las pesadillas seguían, pero con él a mi lado era más fácil recuperarme, me sentía protegida y amada.
Paul salió unos días al distrito 4, con fines de preparación, para empezar a entrar a más cirugías, así que llego una mujer llamada Sol para apoyar al doctor Marck, ella venía del distrito 4, por lo que estaba mucho más experimentada.
Mi chico y yo nos volvimos a escapar al lago en su cumpleaños, pasando un día relajado, donde hicimos uso de la casucha que días antes había ido arreglar, esta vez le regale un libro con consejos e historias relacionados con la panadería, dicho libro lo inspiro para hacer uno propio, pero en esta ocasión ilustrado por él, así que en nuestras llamadas que le hacíamos al doctor Aurelius, le pedimos más cosas para poder llevarlo a cabo.
Una excelente noticia que recibimos a mitad del otoño, era que Tiffany iba a ser mamá, que después de creer que no podía tener hijos, resulto que fue una total sorpresa para ella y Saúl.
Los niños del colegio se emocionaron cuando llego Pily, una mujer del distrito 3, ella venía para que se hiciera un cuarto grupo y poderles enseñar cosas relacionadas con tecnología, su esposo era el nuevo encargado de la parte de tecnología en la fábrica para los aparatos ortopédicos que impulsaron Haymitch y los demás.
Haymitch tuvo unas cuantas recaídas, pero fuera de eso estaba más lúcido, entusiasmado, cuidando sus gansos, de hecho nos sorprendió cuando habló de la posibilidad de ir a visitar a Effie.
-es raro, no lo crees -le dije a Peeta mientras ponía un carga de ropa en la lavadora - no será que quiere ir a conseguir alcohol -
-bonita dale un voto de confianza, a parte se me haría muy injusto para Effie -
-tienes razón, él ha estado muy bien los últimos días -
-Pues sí, al menos no ha dejado los proyectos votados, sus gansos están alimentados, Sae dice que han salido de buena calidad - Peeta observaba con detenimiento mi ropa.
-¿qué tanto ves? -le aventé una playera al rostro.
-no, nada es sólo que... Tienes poca ropa, ¿por qué no compras más?-
-no voy a ir con Jill - dije casi antes de que terminara la pregunta.
-no estoy diciendo eso, yo tampoco le compro, se la he encargado a Delly o Effie, sólo digo que...-
-¿no te gusta mi ropa?- estaba desconcertada.
-si, es sólo que veo que casi siempre usas la misma, de hecho, pensándolo bien - él se me acerco al grado de rodearme por la cintura- me gustas más sin ropa -
-oye, compórtate- sentí como me sonrojaba, pero también le sonreía.
En realidad si tenía ropa, pero no la usaba porque eran vestidos y faldas que no me iban, así como también uno que otro pantalón formal, menos ahora que se aproximaba el invierno.
Tanto Peeta como mi trabajo con los chicos en la escuela me ayudaban a tener menos crisis depresivas o a salir más rápido de ellas, mientras que Peeta llevaba un buen rato sin dejar que el veneno actuara. Eso lo tenía muy contento y se reflejaba en sus pasteles que eran cada vez más solicitados y elogiados por las personas del distrito, al grado que le llego una solicitud de Saúl para llevar un pastel al Capitolio para una reunión que harían entre todos los alcaldes y la presidenta Paylor y hablar del crecimiento de Panem en el último año.
Fred fue a visitar a Johanna, ella estaba en su distrito, al parecer iba estar ahí un rato, a mi me extraño, ya que nos había dicho que Paylor le dijo que continuara con su labor de seguir visitando los distritos, que eso le había funcionado.
Las fiestas de los jueves se seguían organizando, en ocasiones eran temáticas, donde se llevaban platillos o incluso Tina, una chica del Capitolio sugirió disfraces, contándonos de algunas de las fiestas que se hacían allá, nos recordó algunas a las que fuimos, así que la fiesta de antifaces que sugerimos fue un éxito, muchos diseños estuvieron interesantes y los jóvenes se dedicaron un par de semanas a hacerlas, Peeta y yo ayudamos a varios de ellos; a pesar de que teníamos un acuerdo, en que si estaba Jill mejor nos retiráramos, ese día nos quedamos hasta tarde, bailando y contándoles de nuestra experiencia en varias de esas fiestas, en especial en la que nos llevo Cinna precisamente con eso antifaces.
-Katniss, me encanta tu antifaz -me decía Tina mientras observaba a Peeta bailar con Hilary, él le enseñaba algunos de los pasos que Portia le enseño, ya que Pily se había encargado de traer un reproductor de música, donde ponía varias de las canciones que esa noche extraña nos enseñaron.
-gracias, Cinna hizo una muy parecida, así que fue inspirada en aquel antifaz -
-aún así, creo que es de las mejores esta noche-
-la tuya también es interesante - Tina prácticamente traía un arcoíris en la cara, a parte que una pluma de ganso salía de un lado, no negaba su procedencia.
-nunca pensé que este distrito fuera tan divertido, me encanta que todos se reúnan para convivir, incluso los más grandes - ella veía hacia Sol y la señora Molly que platicaban.
-es cierto, ¿por qué terminaste aquí? - le pregunto Casie que había estado escuchando discretamente.
-Bueno, quería un poco de aventura, llegue al distrito 8 y se me hizo un lugar aburrido y les soy sincera, termine aquí porque - Tina se me quedo viendo - quería conocerlos, ver en realidad como eran, siempre los admire, aún cuando no sabíamos que era lo que estaba bien o que estaba mal, cuando estábamos en guerra-
Su comentario me hizo sentir incómoda, tenía rato que no pasaba por una situación así, pero Steven llego en ese momento para llevar a Tina a bailar y de esa manera cortar la conversación.
-Katniss dime ¿por qué no bailas esa extraña música? - Jonh me sorprendió cuando se colgó de mis hombros.
-oye - intente hacerme a un lado, pero el peso del chico no me lo permitió.
-quisiera ver si me concedes una pieza, supongo que al igual que Peeta, sabes bailar este tipo de música, así que me puedes ir guiando -
-no es nada del otro mundo, sólo brinca, mira como lo hacen Jeyson y esa chica -
-vamos, enséñame, seguro tienes unos excelentes movimientos - Jonh puso sus manos sobre mi cadera.
-oye, no seas pesado y quítame tus manos de encima - sentía que en cualquier momento le lanzaba un puñetazo.
-¿qué haces Jonh? - Fred apareció detrás de nosotros, al principio de la noche estaba molesto con nosotros porque estuvo a punto de perderse la fiesta, decía que porque habíamos organizado algo tan divertido sin estar seguros de que iba a regresar, incluso dijo que esa fiesta la hubiéramos dejado para cuando Jo viniera - ya estás de imbécil -
-sólo le estoy diciendo que me enseñe a bailar -
-si, como no, lo que estas buscando es que Peeta -Fred señalo con la cabeza hacia mi chico que había dejado de bailar y nos observaba con el ceño fruncido - te venga a golpear por pasarte de imbécil -
-ok, ok no quiero problemas - Jonh levanto los brazos como si no hubiera hecho nada y se alejó afortunadamente antes de que Peeta llegara.
-¿qué sucedió?-
-Jonh quería que Katniss le enseñara a bailar -Fred no me dejo hablar -pero no te preocupes, salí al rescate de tu chica -
-se quería pasar de listo ¿verdad?-esta vez Peeta me veía, aún muy serio.
-dijo que le enseñará, pero no sé, estaba de pesado -
-si vi que estaba poniendo las manos donde no - Peeta lo empezó a buscar con la mirada.
-Dejaste a Hilary sola - lo tome de la mano.
-no, ahí estaban los demás-
-pues entonces vamos con ellos - Peeta centró su atención en mí.
-¿vas a bailar?-
-si me concede esta pieza joven Mellark - sonreí.
-es todo un honor señorita Everdeen-
Pasamos la noche bailando, a veces en círculo con nuestros amigos y a veces en pareja, baile con la mayoría de nuestros amigos, pero al final decidí no dejar a Peeta, ya que se habían incluido otras chicas, que con el antifaz se me hacía difícil reconocerlas, así que no me iba arriesgar a que fuera Jill alguna de ellas.
Una semana después, al regresar de un curso que nos estaban dando del Capitolio, para actualizarnos y apoyarnos en la forma de impartir nuestras respectivas materias, pase a la panadería para ayudar a Peeta al cierre y me encontré con Alex, me extraño mucho que estuviera él, más por la hora y la ventisca que se había instalado, pronosticando una fuerte nevada.
-vaya, pensé que ya estaría Peeta aquí -
-me aviso con Haymitch que se sentía un poco mal, que si lo cubría, dijo que mañana no abriríamos por la nevada, de hecho se llevo varias cosas para ver si hacia pan en casa, por si alguien quería algo mañana -
¿Pero te dijeron que tenía? -me alarme un poco porque después de que comimos lo había dejado muy bien.
-no, en realidad no -
-bueno, entonces voy a ver que este bien, si no para llevar a Paul - Paul tenía pocos días que había regresado, se veía más preparado y muy entusiasmado con lo que había aprendido.
-claro, cualquier cosa que necesiten me avisan, tal vez enfermo de lo mismo que Lana, fue necesario que le metieran unas inyecciones -
-Tal vez, gracias por apoyarlo, salúdame a Casie y que Lana siga mejor -
Salí disparada hacia la aldea, por un momento dudé si ir a mi casa o a la de él, porque si se trataba de una crisis, regularmente prefería su casa, por seguridad decía él; al final me decidí por mi casa, ya que se veía luz ahí.
-¿Peeta? - dije al entrar y deshacerme del gorro y la bufanda.
-espera, espera - Él apareció de la sala, se le veía normal.
-¿qué sucede? Alex dice...-
-cierra los ojos- él ignoro mi pregunta - vamos bonita, complacerme -
¿Estás bien? - empecé a examinarlo.
-bonita, por favor - hizo un puchero.
-no entiendo nada- termine por cerrar los ojos, mientras que él me tomaba de las manos para guiarme supongo que a la sala. No sin antes oír como pasaba el pestillo de la puerta.
En ese momento fui consciente del olor de la chimenea al quemarse la leña y de lo que al parecer era un exquisito platillo para cenar.
-no hagas trampa - en su voz se escuchaba la diversión, no había signos de crisis o enfermedad.
-Peeta ¿de qué se trata esto? -
-aquí, aún no los abras espera un momento - me dejo parada y escuche que se movía por la habitación, tenía unas ganas inmensas de abrir los ojos y ver qué era lo que estaba pasando, pero sabía que si lo hacía se decepcionaría y enojaría, a parte se escuchaba tan ilusionado que no era capaz de cambiar eso.
-bien- de repente lo tenía atrás mientras me rodeaba la cintura - puedes abrirlos- susurro sobre mi oído.
Al abrirlos lentamente me encontré con una cena en medio de muchas velas sobre la mesita de centro, alrededor de ésta, estaban la mayoría de los cojines de la sala, la chimenea tenía un cálido fuego y las luces estaba apagadas, así que la iluminación era tenue, tranquila, pero sobretodo acogedora.
-guau, huele delicioso - dije
-y espero que sepa - beso mi cuello - es una receta nueva, son chuletas a la crema-
-con que cocinaste ¿he?- trate de darme la vuelta, pero él apretó su amarre.
-si, todo esto para ti, es mi idea de pasar una linda noche – me hablaba sobre el oído.
-esto es hermoso-
-como tú, más bien tú eres hermosa-
-gracias, joven Mellark haces que me sonroje, me haces sentir muy especial -
-es que lo eres bonita -volvió a besar mi cuello, para después permitirme encontrar con sus ojos azules llenos de brillo por la ilusión que le hacía todo esto.
Bese sus tiernos labios, primero con leves roces, para después sujetarlos entre los míos una y otra vez, hasta que para él no fue suficiente y decidió pasar su lengua sobre mis labios, en busca de la mía; yo no sé la negué y deje que el beso se hiciera más intenso, a modo de agradecimiento por su detalle.
-Vamos a cenar, antes de que se enfríe -sugirió Peeta después de ese largo beso.
-si, aprovechemos - me senté sobre los cojines, para tener de frente a mi chico, era agradable hacer algo diferente, fuera de lo común.
-probé un poco, sólo para confirmar que era algo comestible - él me dio una de esas sonrisas que le llegaban a los ojos y provocaban un mariposeó en mi estómago.
-jamás me imagine algo así, en verdad me sorprendiste, ¿cuándo lo planeaste?-
-bueno ese fue un punto importante, llevaba ya un rato planeando esto, así que espero que todo quede como me lo imagine -
-supongo que Haymitch es tu cómplice - empecé a cortar la chuleta que tenía al frente, para degustar y sentir el delicioso sabor de la cena de mi chico.
-mmm pues en parte, también le mentí para que le dijera a Alex que me sentía mal, de hecho nadie se enteró de esto, supongo que Sae sospecho a la hora que le pedí los ingredientes, pero no sabía exactamente que iba hacer, de hecho temí que te dijera algo, pero veo que no fue así - mi chico estaba súper emocionado, platicando por todo lo que pasó para hacer esta singular cena, el verlo así me hacía sentir feliz.
-pues valió la pena tanto secreto, te repito, en verdad me has sorprendido mucho y esto esta riquísimo -
-que bueno que te haya gustado, lo puedes combinar con el pan recién horneado, no es el que más te gusta pero también es rico-
-vaya, tanto me estas consintiendo que al rato no te permitirte flojear -bromeé
-estoy a sus órdenes Señorita- hizo una reverencia.
-me la voy a creer y no tengo como pagar este detalle - reí
-mmm pues si, resulta que yo si se como me lo puedo cobrar - Peeta subió y bajo varias veces las cejas.
-¿ah si?- yo ocultaba mi sonrisa con el pan.
-claro bonita, hay una cama muy cómoda esperando arriba -
-oye- le lancé una migaja -bueno, pensándolo bien, se me hace justo, al final siempre gano yo - sonreí como boba, no sé qué estaba haciendo mi chico esta noche conmigo.
Le platique como estuvo mi día, las cosas que había aprendido en el curso y lo preocupada que me puse cuando Alex dijo que estás a sintiéndose mal, que incluso pensé que era una crisis. Él me platico con lujo de detalle todo lo que tuvo que hacer para que no me diera cuenta de que era lo que estaba planeando, me sorprendió al decirme que llevaba más de un mes con todo esto, pero que era casi dos meses de que había pensado en una cena así.
-ahora el postre - él se puso de pie.
-de verdad esto es un gran detalle de tu parte -tome los platos sucios para ayudarle, pero me pidió que cambiara las velas que estaban por terminarse, para que pudiéramos seguir con el ambiente.
-listo aquí tiene señorita -Peeta me acercaba un plato de un pan cubierto de algo.
-¿qué es esto? - esta vez él se sentó a mi lado.
-es una receta secreta, pruébalo y me dirás -
-¿es algo que ya habías hecho o receta nueva? -
-es receta nueva, recuerdo haberlo comido en nuestra gira de la victoria, pero es la primera vez que la hago, bueno en realidad es la tercera, hice primero algunos experimentos - se encogió de hombros.
-hasta que lograste que te quedara -yo aún lo inspeccionaba, tratando de recordarlo, pero ya había pasado tanto tiempo desde esa gira, que muchas cosas las empezaba a querer olvidar.
-pruébalo y dime que tal quedo-
-ok, veamos qué es esto- partí un pedazo, al probarlo recordé inmediatamente este postré del distrito 11 -es del 11 - dije aún con la boca llena.
Peeta sonrió y empezó a comer del suyo - así es bonita, que bien que te acordaste -
-si, no sé como lo pude olvidar si me...- seguía olvidando de los buenos modales y hablaba con la boca llena.
-de hecho empezaba a decepcionarme por escoger este postre, creí que lo recordarías, y después de tanto trabajo que me costo, en especial en conseguir los ingredientes-
-mmm, no, está delicioso qué bueno que lo hiciste-
-gracias, es bueno saber que valoras el esfuerzo de este pan de elote con natilla -
-claro y más porque lo hiciste pensando en que me gusto mucho, es que Peeta tu... Bueno me sorprendes mucho, siempre fijándote en los detalles - le di un rápido beso en la mejilla.
-me encanta verte así, comiendo con muchas ganas-
-es que como no lo voy hacer, si lo que me has dado el día de hoy está para chuparse los dedos -
-¿quieres más?- yo sólo sonreí y afirme con la cabeza, estaba extasiada por todas las atenciones de mi chico, definitivamente lo tenía que recompensar.
-gracias, de verdad ha sido una noche hermosa - yo me recargue de su hombro para seguir viendo como los leños se consumían, proporcionándonos calor y así digerir la rica cena que Peeta preparo.
-y espero que siga siendo así - de repente note que Peeta no dejaba de mover las manos, primero tamborileando los dedos sobre su pierna extendida, después pasando por mi brazo varias veces.
-te amo- susurre sin necesidad de verlo.
-yo también, de hecho yo... - Peeta se despegó un poco de mi, para tomar mi barbilla entre sus dedos y levantar mi rostro - uno de los motivos de esta cena es para celebrar contigo que hace un año hicimos el amor por primera vez - las palabras de mi chico me pillaron, era increíble en los detalles que siempre se fijaba.
-¿en serio? - no daba crédito.
-así es, hace un año tu y yo nos pertenecimos -sonrió - nos volvimos uno...-
No permití que siguiera, me lance sobre sus labios, sus palabras me tenían asombrada, era un detalle increíble que se le ocurriera hacer algo así, que tuviera tan presente la fecha.
-de verdad no tengo palabras para todo esto -
-bonita con ese beso dijiste todo - él tomo mi rostro entre sus manos - pero yo aún tengo algo que decir, resulta que hace unos meses recordé nuevamente la vez que te quedaste del otro lado de la cerca - en esta ocasión, no entendía su comentario, él lo noto y paso delicadamente su dedo por mi ceño fruncido - y debo de admitir que encontré una libreta perdida en uno de mis cajones del armario, no recordaba la existencia de ella, hubiera hecho las cosas más fáciles, en ella apunté varias fechas y sucesos-
-no estoy entendiendo del todo - estaba confundida por todo lo que decía.
-en esa libreta apunte aquella ocasión, ¿sabes por qué?-
-no, tal vez porque te preocupe, como siempre - reí aún sin entender su punto.
-no en realidad la apunte porque ese día me dijiste que me quedara contigo, aunque hablaste bajo el efecto del jarabe, me pediste que me quedara, a lo que yo te...-
-me respondiste "siempre" - dije antes que él, sintiendo como se me formaba un nudo en la garganta y mi estómago sentía un revoloteo.
-así es - sonrió - por eso la apunte y ¿adivina qué?- yo negué con la cabeza - si bonita, es el mismo día -
-no lo puedo creer, ¿cómo es posible? -
-hace tres años me pediste que me quedara contigo, hace un año hicimos el amor sin saber lo que había pasado en esa fecha, y hoy - él tomo aire -hoy que estamos consciente de lo que ha pasado en esta fecha, quiero - trago saliva - pedirte que unamos nuestras vidas, quiero que seamos esposos, que nunca más nos separemos, que "siempre" estemos juntos -
No sabía qué era lo que pasaba, aún no me la creía, jamás me imagine que esta fecha se volvería tan importante, menos desde que había dejado de fijarme en eso, puesto que había más cosas malas que buenas en ellas, pero esto era totalmente diferente.
Peeta no despegaba sus ojos de los míos o yo no los despegaba de los suyos, no lo sé, pero el brillo que tenían era él de aquel chico que me sonrió al siguiente día de arrojarme esos panes quemados, provocando que bajará la mirada y viera aquellos dientes de León que me dieron esperanza, hoy me la volvía a dar, hoy volvía a ve esa esperanza de que por muy mal que esté el panorama siempre habrá algo bueno.
-Katniss, por favor di algo -
-es que, nosotros - no sabía que decir, todo lo que me había dicho, las fechas, sus detalles, la cena, su proposición, me tenían conmovida.
-Kat no llores - Peeta pasó su pulgar sobre mi mejilla para limpiar una lágrima que sin darme cuenta había escapado.
-esto es abrumador - me abrace a él y empecé a dar besos por todo su rostro, pero eran besos desesperados.
-¿esto significa que si? - dijo abrazándome con fuerza - se que somos jóvenes pero eso no importa puesto que...-
-si, quiero que "siempre" estemos juntos, que siempre te quedes conmigo-
-oh bonita, te amo -
-yo igual, te amo mucho Peeta, gracias por hacer esto tan especial, gracias por darle sentido a mi vida -
-Kat no tienes idea de lo que tú le haces a la mía -
Nos entregamos el uno al otro esa noche, cerrando con broche de oro la velada, alimentando el fuego de la chimenea mientras hacíamos el amor, agradeciendo la intimidad que nos otorgaba la nevada nuevamente.
-esto es increíble - decía Peeta apoyado en su codo, mientras que con su otra mano recorría mi espalda desnuda hasta llegar a la parte baja, repitiendo el movimiento una y otra vez - ha sido una de las mejores veladas -
Yo estaba boca abajo, recargando mí cabeza sobre mis brazos, sin quitarle la vista de encima- tú eres él que la hizo posible, tú la hiciste increíble -
-pero más increíble cuando dijiste que si -beso mi hombro.
-¿a qué dudabas?- sonreí y me levanté para fundirme en un beso con mi diente de León, con mi sol personal, aquel que había cambiado mi vida de una manera que jamás creí posible.
Fin.
