CAPITULO 18
Severus llego al castillo y a los primeros que llegaron a su presencia fueron Harry y Ginny, pero parecía que Severus no los escuchaba, estaba tan sumido en sus pensamientos pensando en la manera de comunicarse con Hermione o el poder dar con el escondite de Ron, pero no podía ver a las personas que lo rodeaban, sabía que estaban ahí pero solo los veía pero no los escuchaba, y con su presencia no podía pensar.
Vio a Ginny plantarse ante él y exigiéndole respuestas, pero Severus no escucho, le entrego a Eileen y corrió hacia su despacho y solo oyeron como la puerta se cerraba con fuerza, dicho sonido despertó a Eileen y comenzó a llorar.
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Una semana más desde la separación de dos almas atormentadas, dos almas las cuales estaban distanciadas, y una de ellas, sufría el dolor de no tener a su esposa y a parte de no querer cerca a su bebé, lamentaba ese hecho, lamentaba el haberse molestado con su mujer, el haberse alejado de ahora su más iniciada familia, había sido tonto, y ahora lo lamentaba, si Merlín le ofrecía una nueva oportunidad juraría que eso no se quedaría así, lo resolvería.
Cada noche era igual, la soñaba, la soñaba atada a una silla, a una cama, resistiéndose a Ron, y el golpeándola hasta cansarse, sin conseguir profanar su cuerpo pero si dejando varias marcas; pero a veces esos sueños eran terriblemente torturantes y otras veces no tenían sentido, solo veía una cabaña, maltratada y completamente abandonada, un rio bastante distante de Hogwarts y un camino de rocas que llevaban a un inmenso bosque que veía que no tenía salida, no tenía sentido y simplemente ya no podía soportarlo.
Severus se encontraba en su despacho de las mazmorras, tras una semana intensa de clases incesantes, en las cuales no quería estar ahí, y que tuvo que soportar por el hecho de que ni siquiera su propia hija dejaba de llorar y siempre que comenzaba a llorar salía de la oficina y la dejaba ahí, pero ese día sería diferente, definiría su destino como hombre, esposo y padre.
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De repente llego una lechuza color negro a su ventana y soltó un sobre y dejo caer en el escritorio de Severus que seguía tan sumido en sus pensamientos que no se había percatado de la presencia del animal, cuando vio el sobre caer ante sus ojos vio al animal que murió al instante mismo que había entregado el paquete, al menos Ron había mejorado, seguramente supuso que el seguiría al ave en cuanto entregara el paquete.
Vio el sobre y con sumo cuidado lo abrió y vio una serie de fotografías tomadas bastante mal pero con una exactitud en la firmeza de las imágenes que no quería verlas, simplemente se sentía responsable.
En varias imágenes, una tras otra con su respectivo orden, se mostraba a Hermione completamente desvelada y golpeada, en varias partes del cuerpo, traía las mangas remangadas y la falda desgastada y rota con vario moretones, en las cuales con el movimiento que ellas producían se las tomada con imprevisto, esperando una respuesta por parte de Severus, rogándole que la sacara de ahí, por esa razón no podía verlas.
Al verlas solo para guardarlas de vuelta en el sobre de donde habían salido algo le llamaba la atención, no podía estar equivocado, en eso no, la cama a la que se encontraba atada Hermione era la misma que soñaba, las mismas facciones, los mismos rasgos de la madera tallada, era única y contenía las mismas ataduras con las que soñaba, no podía explicarlo, dejo las fotografías y se paró de su lugar y empezó a pasear por todo su despacho en busca de la respuesta.
Pero de repente la idea cruzo por su cabeza, lo sabía, ese libro, fue hacia su estante y saco el mismo libro que leía Hermione sobre telepatía, era una ciencia similar que al parecer era un simple experimento pero si se tenía la concentración absoluta podía una mente viajar a otra y dejarle imágenes que esa misma o creaba o veía y ahí las almacenaba, como si fueran mensajes entre sí, dejo caer al suelo y lo supo, su pequeña sabelotodo lo intentaba contactar, y él iba a hacer lo mismo.
Esa noche estaba listo, se había aprendido ese libro de memoria y había investigado mucho más, esperaba poder hacerle entender a Hermione que recibía sus mensajes, así que sin más se fue a dormir tratando de estar a una zona en calma, muy pocos logran conciliar el sueño y lograr manipularlo y eso lo hizo Severus, hasta que consiguió libre reposo.
Severus se encontraba en una habitación completamente blanca, se podría decir que flotaba ante nada ya que no podía distinguir el suelo de la pared, cuando menos lo espero, muchas imágenes lo rodearon, como si fueran cuadros, imágenes de su vida con Hermione, sus momentos, su vida íntima, su desarrollo y su relación.
Veía varias, pero en un impulso eligió la imagen que represento cuando ella le había dicho la verdad de la chica de las lechuzas, era un momento privado que nadie, solo ellos lo sabían, toco la imagen y comenzó a reproducirse como una película vieja, y cuando volvió a parpadear, Hermione atravesó la imagen y se hizo presente ante él.
Él se quedó congelado en el lugar cuando recordó haber leído que cuando la prueba por parte del receptor, la otra persona la pudiera pasar, el reflejo de su mente se haría presente; y ahí apareció Hermione, ella levanto su mano y toco el tosco rostro de Severus, sintiendo su toque tan real, se despertó de su ensoñación y la abrazo con la intención de no soltarla.
-. Severus, recibiste mi mensaje -. Le dijo Hermione contra su pecho, mientras continuaba abrazándolo.
-. No fue fácil, pero poco a poco lo descubrí, ¿Dime dónde estás? -. Severus la aparto de él, y la miro a los ojos.
En el siguiente capitulo:
"…Severus levantó su cara poniendo su mano bajo su barbilla para ponerla a su nivel…"
"…Al día siguiente, Severus se encontraba en su despacho dando vueltas como siempre esperando lo que le había pedido a Harry…"
"…Severus se giró y vio a sus visitantes…"
