CAPITULO 20

En una cabaña lejana una mujer lloraba, por los golpes que sufría por culpa de un hombre que no podía reconocer que a lo largo de su vida había perdido, y que siguió resignado por el hecho de que posiblemente esa mujer entendiera que debía estar con él, sea de una forma buena o mala.

Mientras Ron disfrutaba el golpear a Hermione una vez más en su rostro, la tomó por el cabello y la tiró de él, para acercarla más a su cara, lastimándola por completo.

-. Crees, que a tu murciélago, le seguirás gustando después de los golpes que se quedaran en tu cara, por cada cicatriz que quedara, como esta en tu cuello, tal para cual, ambos bastardos con dos cicatrices que quieren borrar, pero que siempre los atormentara, dime ¿Seguirás siendo bella para él? -.

Hermione solo lo miró, sonrió y después le habló.

-. Severus no se fijó en mi belleza, se fijó en algo que tú no viste, y a pesar de que no acepta a nuestra hija, sé que la ama, porque posee, lo mejor de los dos, algo que tú no tienes -. Ron se molestó y la soltó, después se sentó sobre ella, y la beso.

-. Y si te profano de otra manera crees que aun así te amara -. Ron se puso de pie, y comenzó a bajarse la bragueta de su pantalón, mientras Hermione desviaba la mirada. -. Mírame -. Le ordenó Ron.

-. No prefieres que te mire yo, Weasley -. Ron se volteó, y pudo ver a Severus a su espalda apuntándole con la varita, Ron se levantó con calma, levantando las manos y mientras se subía la bragueta aprovechó para sacar su varita y apuntar a Hermione, así dio la cara a Severus apuntando a Hermione con su varita.

-. Vaya, el murciélago hace su aparición, te sugiero que pongas a Eileen en un lugar seguro y bajes tu varita, por el bien de todos -. Ron enterró su varita en el cuello de Hermione, haciendo que Hermione hiciera una cara de dolor, por todo el dolor que tenía, ya no sentía las manos, el cuerpo, se sentía sucia, y acabada.

Severus a duras penas obedeció a Ron, puso a Eileen en la cama, aun despierta, riendo y jugando con sus manos, que acariciaron la nariz de Severus, con sus frágiles manos, sonriéndole, Severus fingió no tomarle importancia, la bajo a la cama que se encontraba cerca, sin percatarse la pequeña del suceso que acontecía a su alrededor.

Severus guardó su varita y alzó las manos… Por lo pronto.

-. Espere mucho, pare verte así, completamente desarmado y dando tu vida por dos mujeres, una a la que amas y otra a la que odias, dime ¿Quieres que te ayude a quitarte esa carga?, no me digas Hermione que no te diste cuenta -.

Hermione veía a Severus, sabía que era verdad, no quería a su hija, y como no comprendía ese sentimiento tan grande que uno siente hacia los hijos, seguramente la dejaría morir, la dejaría a merced de Ron, ya no conocía a su marido, lo amaba pero le dolía que fuera así, que jamás amó a su hija, como para venir a entregarla.

-. No valgo la vida de mi hija, Severus, si tu no lo entiendes, yo sí, no dejare que ni tú ni Ronald, la toquen -. Hermione les gritó con lágrimas en sus ojos, Ron rió ante su arrebato y Severus callado no respondía a su castaña.

-. Hermione, tú como siempre sabelotodo hablas antes de entender -. Severus se lo dijo plausible, eso tampoco le gustaba no entendía cada palabra que decía ni cada emoción que ponía en ella.

-. Claro que entiendo, no quieres a tu hija -. Hermione le gritaba a Severus, dejaba salir toda esa tensión de esos días, y pudo captar la atención de su bebé, que se quedó quieta, y veía la escena sin comprender lo que pasaba.

-. Merlín, peleas maritales, no puedo negar que es divertido de ver, pero perdemos el tiempo -. Ron seguía apuntando a Hermione y volteó a ver a Eileen, que solo observaba la escena, y le sonrió, sin que esa pequeña criatura entendiera sus oscuras intenciones. -. Deshagámonos de lo que tanto hace que peleemos todos. -. Ron apuntó a la bebe y ante los gritos respectivos de Hermione, vio que Severus no se movía de su lugar.

-. Severus ¿Qué haces? -. Hermione le gritaba y él le sonreía y ella no lograba captar lo que le decía con su mirada, lo miró con tristeza al ver cómo le entregaba su hija a Ron, cerró los ojos y espero el inminente fin de su bebé.

Ron apuntó su varita a la bebé y gritó:

-. Sectumsempra -. El hechizo salió apuntado a la criatura.