CAPITULO 25
Once años, once años habían pasado desde que esta familia decidió tener una última oportunidad en su existencia y arriesgándose a todo lograron su bienestar, y ahora la pequeña Eileen, cumplía sus once años, celebrando su cumpleaños en Hogwarts, acompañada de muchas personas que habían demostrado cariño por ella, su madre y por su padre.
Su madre una mujer amorosa, pero muy exigente con lo de los estudios, y su padre igual de amoroso que casi siempre quiere estar con ella todo el tiempo, lo que le encantaba era que ella y su padre compartían el mismo pelo, lacio y negro, aunque todos sus rasgos sean de su madre, nariz, orejas, barbilla; pero lo que era su pelo y sus ojos, era como verse en un espejo con su padre, y le gustaba ese parecido.
Era una chica lista, con atracción en todas las materias, pero había algo distinto que hacia su personalidad única que no era igual a la de sus padres más que solo en lo estudiosa.
Y eso era cierto, aunque Eileen, tenía gusto por los libros no solo la inteligencia la representaba, también era curiosa, y con su inteligencia y con los descubrimientos que sus padres le otorgaban tenía mucha sabiduría, para una niña de su edad.
Pero ante todo siempre estaba dispuesta a aprender a todo y no se cerraba a nada, como su madre a adivinación, aunque claro siempre se le veía sola y tenía gran liderazgo pero también podía crear como su padre en cualquier ámbito, por lo tanto la creatividad también la poseía.
Y como regalo para ella, fue la carta que le entrego la directora de esa prestigiosa escuela, donde le daba las más sinceras felicitaciones por su aceptación como bruja en Hogwarts, ella se alegró mucho a pesar que sus padres mencionaban las dos más obvias razones: Gryffindor y Slytherin.
Aunque claro ella no estaba segura y prefería no quedar en ninguna de esas.
Ese día llego, y el día de la elección no se hizo esperar, ambos padres orgullosos de sus casas, querían marcar la diferencia con su hija, pero fuera cual fuera ellos seguirían orgullosos y se lo hicieron saber, así que más tranquila, Eileen se enfrentó al sombrero, logrando la mirada no solo de sus compañeros sino de todos los amigos de su familia.
Al momento de ponerle el sombrero la tensión por más de uno no se hizo notar, pero para sorpresas de todos y para el gusto de ella su casa al final fue: Ravenclaw; todos aplaudían por asombro más que nada Luna Lovegood, la felicito, ella con gusto camino hacia su mesa y saludo a sus padres desde ahí, sorpresa fue para ellos, pero la felicidad se notaba en ella, así que se conformaron.
Cuando se disponían a ir a sus habitaciones, la familia se reunió, y la abrazaron en felicitación, mientras veían como se acercaba Luna y mientras le acariciaba la cabeza le dijo.
-. Como Ravenclaw, te diré que si eres de aquí, sabes más que tus padres mismos que tú eres de mente hábil y dispuesta, con grandes habilidades intelectuales y gran aprecio por el arte, lo sabemos somos prefectos -. Luna sonrió, y su familia también ante el comentario, dejaron ir a su hija y Luna la guio hasta su sala.
No era lo esperado, pero ambos estaba felices, al menos así no había peleas entre las casas.
…
Hermione revisaba en la sala común unos estudios que se había mandado hacer, días atrás en que se empezó a sentir mal y, Ginny la miraba entre feliz y preocupada.
-. ¿Que podría pasar?, ya pasaron muchas cosas, no reaccionara igual -. Le decía Ginny a Hermione.
Hermione veía sus estudios nerviosa pero sonrió, era cierto, Severus ya era diferente, una actitud negativa ya no le sorprendería y mucho menos se la esperaba de su parte.
Hermione se levantó del sofá y le sonrió a Ginny.
-. Tienes razón, dudo mucho que actúe para mal, me voy, adiós Ginny -. Hermione se fue por la chimenea mientras se despedía con un gesto de Ginny y ella le correspondía ahora solo esperaba la reacción de Severus.
Llegó a su casa, como eran vacaciones, se encontraban en su casa de la Hilandera junto con Eileen, cuando llegó por la chimenea, vio a Severus y a Eileen sentados en el sofá leyendo, era como ver a dos versiones diferentes de Severus, pero ahora era una niña y más vestida del color de su casa: Azul.
Hermione se quedó viendo la escena, mientras veía como ambos bajaban su libro y le clavaban la mirada, a Eileen ya no la podía engañar era lista e intuitiva, la vio y le sonrió, sabía que lo que diría su madre no sería fácil así que le daría confianza.
Hermione le sonrió y compuso su postura.
-. Severus… -. Hermione le miró y Severus le correspondió la mirada interrogante, mientras bajaba su libro y lo ponía en su regazo.
-. Hermione -. Severus la miro y eso puso más nerviosa a Hermione todavía, aun no se acostumbraba del todo a esa mirada.
-. Yo… estoy… bueno… otra vez… -. Hermione no pudo y se fue a encerrar a su habitación ante la sorpresa de Severus, que miro a Eileen, interrogante y ella le sonrió, antes de opinar.
Hermione se había recostado viendo al techo buscando las respuestas de la creación, y fue cuando escuchó el sonido de la puerta de su habitación abrirse y a Severus cruzar la puerta.
Hermione se sentó esperando que la regañara o le llamara la atención por hablar de la manera en que lo hizo.
Severus se sentó a su lado y viéndola seriamente le pregunto:
-. Así… que… embarazada -. Hermione se sorprendió y Severus le puso un dedo en los labios antes de empezar a cuestionar. -. Recuerda que a Eileen, como Ravenclaw, no la puedes engañar -. Hermione sonrió y antes de darse cuenta Severus la había tomado de la cintura y la besaba apasionadamente.
Próxima semana, ULTIMO CAPITULO, LES AGRADEZCO EL HECHO DE QUE HAYAN SEGUIDO LA HISTORIA.
HASTA EL PRÓXIMO CAPITULO…
