Seguimos ya en el capitulo dos y otra vez no recuerdo qué tenía que explicar xD

Ahmm... Bueno, sólo me acuerdo que: ¿Cómo llegó tan de repente al campo Korra desde el Polo Sur? Es un misterio, igual al de ¿Cómo consiguió Mulan ése kimono cuando estaba en la montaña? Turururu turururu... El mundo nunca lo sabrá.

Pero para para que se hagan una mejor idea de lo que pasa, el campamento está en algún punto del Reino Tierra en el este, quizás por donde conocieron a los Padres de "Esperanza" Katara, Aang, Sokka y Toph en ATLA ;)

HOMBRES DE ACCIÓN.

Hoy la lucha empieza, ésa es la misión.
Niñas me mandaron para tal acción.
Es la chusma peor que he visto aquí.
Entenderán lo que es virtud.

Hombres fuertes de acción serán hoy.

Mantener la calma en la tempestad.
Siempre en equilibrio y en vencer pensar.
Son patéticos, escuálidos,
Nunca entienden qué pasó.

Hombres fuertes de acción serán hoy

Chien-Po:
No puedo casi respirar.
Yao:
Sólo pido despedirme.
Ling:
En deporte siempre fui una decepción.

Mushu:
De miedo los va a matar.
Mulán:
Que no vaya descubrirme.
Chien-Po:
Ojalá supiera yo de natación.

¡Hombres ser!

Debemos ser cual veloz torrente.
¡Hombres ser!
Y con la fuerza de un gran tifón
¡Hombres ser!
Violentos como un fuego ardiente.
Cumpliendo muy misteriosos la misión.

Pronto ya los Hunos nos van a atacar.
Pero si obedecen se podrán salvar.
Tú no sirves en una guerra cruel.
A empacar, no hay tal virtud.
Hombres fuertes de acción serán hoy…

XOXOXOXOXOXOXO

— ¡Muy bien! No debe ser muy difícil esto ¿Cierto? Quiero decir, nunca he sido muy femenina que digamos… Seguro que podré pasar por un hombre sin problemas. — Dijo para sí misma Korra escondida tras unos arbustos junto al campamento y mirando a sus próximos compañeros a lo lejos.

Miró de nuevo a Naga y le sonrió.

— ¡Mira esto amiga! Hablaré como un chico. — Carraspeó un poco para aclarar su garganta. Llevó sus manos a la cintura y separó un poco las piernas, sonriendo de medio lado. — ¡Hey, nena! ¿Qué estás haciendo sola? ¿No quieres que te acompañe? Un macho como yo podría defenderte de cualquier peligro. — Habló con voz grave pero cuando golpeó su propio hombro una mueca de dolor se asomó, haciendo a Naga reírse a su manera canina.

Korra sobó la zona afectada y le frunció el ceño.

— No te rías Naga, estoy segura que lo hago mejor que muchos…

— ¡Eso fue tan patético! Así no hablan los verdaderos hombres.

— ¡Por supuesto que sí! ¿Qué no los has escuchado tratando de…? — Se detuvo. Pasó saliva y miró para todas las direcciones sin encontrar nada más que la fauna local, entre ellas una extraña lagartija azul a la que no contempló por mucho tiempo. A pesar de ser muy inteligente Naga no hablaba ¿Y si la habían descubierto? — ¿Quién está allí?

— Si quieres pasar desapercibida ése "¿Quién está allí?" no debe ser pronunciado como una chica… ¡Habla más rudo! ¡Gruñe! — Exclamó la extraña voz haciendo sonidos de animales.

Korra se dejó caer en el césped ¿Qué iba a hacer ahora?

— Por favor, no me delates, sólo vine porque mi Padre…

— Sí, sí, sí, ya sé la historia. En realidad vengo a ayudarte.

Korra parpadeó varias veces pensando en que se había vuelto loca cuando la lagartija azul llegó caminando frente a ella apoyada en sus dos patas traseras. Colocó la mano derecha en su frente tratando de saber si su temperatura estaba alta.

No, estaba perfectamente normal.

— Creo que me volví loca. — Dijo en un susurro dejándose caer para atrás, acostada en el pasto y mirando el cielo despejado.

La lagartija, para su terror, se subió sobre ella e hizo que la mirara.

— Escucha Korra, tenemos mucho trabajo que hacer, así que no debemos perder tiempo: te explicaré la situación y después el itinerario. La tía-tatara abuela de tu tatara-abuelo está ligada al espíritu de la luna. Ella escuchó tu plegaría y me envió para ayudarte. — Sonrió ampliamente haciendo que la morena notara que su rostro tenía demasiadas expresiones humanas.

— Definitivamente… Loca. — Se trató de levantar pero el pequeño animal se lo impidió subiéndose a su rostro.

— ¿Dices que estás loca por hablar conmigo pero no por escapar de tu casa vestida de hombre? ¡Ja! Tú sí que estás loca. — Y comenzó a reír escandalosamente. — Eso sí que es un buen chiste. Sokka, eres un genio. — Dijo para sí mismo.

Korra levantó una ceja.

— ¿Sokka? ¿Ese es tu nombre pequeña lagartija?

El aludido le frunció el ceño.

— ¡Hey! Soy un dragón… Bueno, no en realidad pero ésta es mi forma: ¡Dra-gón!

— Ahm… — La morena miró con desconfianza al enviado de su… antepasado… o algo así, y después fijó su vista en Naga. — ¿Crees que deba continuar amiga? Estoy alucinando, seguro me pueden matar más fácil as…

— ¡Que no estás alucinando! ¡Soy real! Mira. — Sokka se acercó a la perro-oso-polar y comenzó a rugirle tratando de asustarla, sin embargo Naga sólo lo miró unos segundos y después lo pisoteó haciendo que Korra gritara asustada.

— ¡Eres real! Te puedes… ¿Descomponer? — Trató de aclarar desdoblando los bigotes aplastados de la lagar-¡Dragón!

Sokka sólo cerró los ojos esperando un momento a que se sintiera mejor o que el mundo dejara de girar.

— Te lo dije.

La de ojos azules contempló con atención al pequeño ¿Reptil? Sus escamas azules eran brillantes, sus bigotes largos, pero su rostro era semi-humano.

— Dijiste que ésta era tu forma pero que en realidad no eras un Dragón ¿A qué te referías?

Ojos tan azules como los suyos miraron el cielo nostálgicamente, pero después de un tiempo los cerró, sacudió la cabeza y se puso de pie.

— Eso no es importante ahora, lo que realmente debe ocuparnos es que salgas con vida de toda ésta guerra, así que Yue: La tía-tatara abuela de tu tatara-abuelo, me envió para ayudarte a ser casi un chico.

Korra hizo un mohín con la boca y se puso de pie.

— No te preocupes por eso, creo que puedo hacerlo bien ¿No tienes consejos de guerra o algo así?

— Claro que sí, pero… ¡Tú no eres un chico! No sabes cómo actuar como uno.

La morena suspiró y dejó caer los hombros.

— Bien, te escucharé.

XOXOXOXOXOXOXOXOXO

— ¡Lo estás haciendo muy bien Korra! Ahora ¿Ves al tipo de allá? — Susurró Sokka escondido en la espalda de la castaña no notando como todos en el campamento veían con incredulidad el andar "masculino" de su protegida.

— ¿Te refieres al que acaba de estrellar una enorme piedra contra su cabeza y la hizo polvo? — Preguntó no muy segura de querer saber qué deseaba el dragón.

— Exacto, acércate a él, quiero que lo estudies ¡Es todo un hombre!

Una delgada ceja se hizo hacia arriba no sabiendo cómo actuar con los consejos raros de Sokka. Finalmente suspiró y caminó al aparente maestro tierra que había conglomerado a muchos hombres exaltados a su alrededor.

— ¡La piedra va a pulverizar a Zaheer! ¡La piedra lo hará trizas!

— ¿Lo ves? ¡¿Lo ves?! ¡Así es exactamente como debes actuar! ¡Wow! ¡Mira como muerde esa piedra! ¡Es tan genial!

Korra le sonrió de manera amplía al hombre junto a ella quien la veía como si fuera una admiradora escandalosa… Desde su punto de vista técnicamente lo era, ya que no sabía que era un dragón en su espalda el que hacía todas esas expresiones.

— Sokka, guarda silencio. — Susurró moviendo su espalda sutilmente pero con tan mala suerte que le dio un caderazo al joven de enfrente.

— ¡Hey! ¿Por qué me empujas? Yo no te hice nada.

El problema no era el chico de ojos verdes que había volteado a verla más intrigado que molesto, el verdadero horror había llegado a través de color dorado que mostraba furia contenida.

— Bo, hermano ¿Te hizo algo éste tonto?

Korra tragó. Nunca se había visto amenazada por nadie de esa manera y menos por un chico tan atractivo.

— Sólo me empujó. Supongo que fue sin intensión Mako, no fue nada grave. — Respondió para alivio de la morena el de ojos verdes colocando una mano sobre el hombro del más alto, calmándolo inmediatamente.

El tal Mako asintió a su hermano y le dieron la espalda de nuevo, dejándola en paz, lo que la hizo suspirar aliviada.

— ¡¿A quién estás llamando "tonto"?! ¡Tú, tonto! — Gritó el escondido Sokka.

La de ojos azules respingó asustada y se apresuró a tratar de callar a su guía, pero el daño ya estaba hecho, todos habían guardado silencio mirando al de ojos dorados voltear lentamente hacia ella.

Bolin negó con la cabeza como si pensara que era una persona descerebrada.

— ¿Qué dijiste? — Preguntó el chico alto envolviendo su puño derecho en llamas y demostrándole que era maestro fuego.

Korra miró hacia todos lados buscando como escapar de ésa situación, pero, encontró…

— Nada. — Se quejó en voz alta con un puchero.

— ¿Nada? Creí escucharte llamarme estúpido.

— Ahm, bueno, en realidad la palabra fue "tonto". — "Estúpida, estúpida, estúpida, estúpida" se reprendía así misma por aclarar algo que en realidad la estaba acercando a su fosa. No se ayudaba a sí misma.

Bolin resopló y le hizo una señal con la cabeza a otro joven vestido como Nómada Aire y de unos intensos ojos verdes.

Éste se agachó un poco para impulsarse y entonces de un brinco ayudado de aire control y llegó frente al maestro fuego.

— ¡Hey, Mako! No debemos pelear, enfoca ésa energía negativa para el loto rojo… O desquítate cuando estemos entrenando. — Terminó aconsejando, susurrando confidencialmente.

El de ojos dorados resopló y cruzó los brazos en su pecho.

— Bien, será después. Vámonos Bo, Kai. — Ordenó volviendo a girar para retirarse. Sin embargo el infierno se desató en todo el campamento en una semi guerra de todos contra todos, pero con enemigo común el escuálido "chico" de ojos azules, cuando lo escucharon pronunciar en una voz diferente a la suya:

— ¿Tienes miedo "tonto"? ¡Vuelve aquí y pelea como los hombres!

XOXOXOXOXOXOXO

— ¡Pero General Ursa! Si me permite dar mi opinión el Comandante Iroh no tiene suficiente experiencia, aún es muy joven. — Comentó escandalizado Raiko.

Lo que acababa de pasar dentro de la tienda en el campamento era claramente una muestra de favoritismo, desde su punto de vista.

La heredera al trono en la Nación del Fuego miró al representante de manera fría.

— No, en realidad no me interesa tu opinión, sé lo que estoy haciendo.

Y giró a ver a su sorprendido hijo. Tuvo que morder por dentro su mejilla para no sonreír como una madre orgullosa puesto que en ése momento todo era algo meramente profesional.

Se levantó lentamente haciendo que los dos hombres junto a ella hicieran lo mismo. Sin reparar en el molesto represéntate se inclinó ante su hijo a manera de despedida.

— General Iroh, estoy segura que su trabajo será excepcional como siempre. — Después le sonrió al hasta hace unos momentos Comandante y lo abrazó fuertemente. — Celebraremos en el Palacio de la Nación del Fuego cuando todo esto termine, hijo.

Iroh tuvo que agacharse unos centímetros para recargar la frente en el hombro de la poderosa Maestra Fuego y así poder abrazarla.

Sonrió para sí sintiéndose un poco niño por unos instantes; sentado sobre el regazo materno mientras ella le contaba historias de sus aventuras y acariciaba su cabello, diciéndole que algún día él tendría las suyas.

Ursa era una de las personas más admiradas por él y sabía que su Nación estaría orgullosa cuando ella fuera nombrada la Señora del Fuego, puesto que era la heredera.

Quizás cuando la guerra acabara su Abuelo se retirara, llevaba años queriendo viajar por el mundo por su cuenta.

Se separó de ella y besó su frente.

— Hasta entonces, Madre.

La bella mujer de ojos dorados le sonrió de medio lado y salió de la tienda con toda la elegancia que llevaba en sus genes.

— Parece que su trabajo será duro, General. — Comentó con cinismo Raiko al observar la guerra de los nuevos reclutas, deseoso de apuntar cualquier fallo del recién ascendido y después restregárselo en la cara.

La heredera al trono le torció la boca.

— Esto no es nada, lo más difícil de su trabajo será tener que codearse con indeseables-buenos-para-nada, General.

Iroh no pudo evitar sonreír de medio lado. No había que tener un gran coeficiente intelectual para saber a quién se refería su Madre. En cierta manera le daba un poco de lástima que el representante pudiera creer que el lado suave de Ursula la hacía un blanco fácil.

No, su Madre sólo mostraba ése lado con su familia.

— ¿Está insinuando que…?

— No, lo estoy afirmando. — La mujer se puso el casco de su armadura, sonrió una vez más a su hijo guiñándole un ojo y se encaminó para unirse a su batallón.

Iroh la contempló partir con un extraño sentimiento en el estomago.

— ¿Va a controlar a ésos salvajes o no? — Prácticamente reclamó el hombre de lentes, haciéndole pensar al de ojos dorados que estaba desquitándose por lo que había hecho Ursa.

Él sólo siguió mirando al frente analizando lo que estaba pasando. Veía rocas volar, rocas estrellándose aquí y allá, agua latigueando por todos lados, fuego quemando pies y cejas y algunas ráfagas de viento intentado separar a personas o protegiéndose.

Sonrió para sí mismo, al menos su ejército tenía espíritu si no mucha técnica.

Separó las piernas y comenzó a deslizar dentro de sí su energía, formándola y llevándola hasta la punta de sus dedos que expelieron un relámpago que dio justo en el centro del grupo, separándolos, mirándolo con cara de terror y dejando ver el cuerpo hecho bola de una persona.

— ¡Él empezó! — Gritaron todos señalando al hombre en el piso que dejó ver un ojo azul asustado.

Llevó las manos hacia atrás y caminó lentamente, no quitando la vista del aparente chico-mala-influencia del grupo.

Pronto el pequeño hombre se levantó sacudiéndose el polvo e Iroh frunció el ceño.

Había algo en él… Algo… Diferente.

Apretó los dientes.

— Tú nombre soldado.

Korra brincó en su lugar.

El tipo tenía cara de nunca haber sonreído en su vida y era más que obvio que estaba a cargo en el lugar, prácticamente su andar gritaba poder y liderazgo; pero en definitiva no esperaba que su voz fuera de ése tipo: del que quieres que te cuente cualquier cosa sólo para oírlo.

— Ahm… Mi nombre. — Repitió la morena pateándose mentalmente al no pensar en algo tan elemental y al haber sonado tan femenina.

Miraba hacia todos lados esperando encontrar una repentina fuente de inspiración.

— ¿Qué tal Jet? — Sugirió Sokka en su oído.

— El de la pajilla en la boca se llama Jet.

— No te estoy preguntando su nombre, si no el tuyo.

— Sí, ahm… — Sentía la mirada autoritaria dorada sobre ella y la voz de Sokka murmurándole cosas sin sentido no ayudaba en nada a sus ya de por sí alterados nervios, pronto comenzaría a sudar. Cerró los ojos y al abrirlos trató de mostrarse creíble y masculina. — Mi nombre es Sokka.

Ignoró el resoplido en su espalda.

El alto hombre asintió y comenzó a caminar rodeándola como si la estuviera estudiando con escrutinio.

¡Espíritus!

¿Y si sospechaba?

— Sokka ¿De qué Tribu Agua vienes?

— Yo vengo… — Se detuvo carraspeando. Los nervios por la situación la habían traicionado una vez más y su voz se había escuchado de nuevo delicada. Fingió que tocía. — Quiero decir, vengo de la Tribu Agua del Sur, ya sabe, un lugar de hombres, donde para demostrar que somos hombres cazamos leones-osos-polares y nos los comemos después. Somos muy machos. — Terminó asintiendo rápidamente con la voz mucho más grave.

El General levantó una ceja y siguió rodeándola.

— ¿Leones-osos-polares? Nunca había escuchado de ésa especie.

— Es que están ocultos, sólo los rastreadores tan machos como yo podemos encontrarlos.

— Ah.

Korra mordió su labio inferior nerviosa, no sabiendo que pasaba por la cabeza de su superior, y cuando ella estaba en ése estado…

— Es más soy tan hombre que soy la única persona en los dos polos que ha domesticado una oso-perro-polar. — Él se puso frente a ella y ya que mostraba una expresión de sorpresa Korra decidió que estaba por buen camino. — Es más, la traje conmigo. — Y silbó.

Pronto hubo hombres tratando desesperadamente de quitarse del camino destructivo de la enorme criatura, no importando si tenían que aventarse con tal de no ser alcanzados.

Cuando la perro-oso estuvo frente al General supo lo que tenía que hacer… Lengüeteó amistosamente todo el rostro del maestro fuego. Después, demostrando lo educada que era se sentó y movió su rabo.

Korra tragó, por la expresión en el rostro de su superior supo que la idea canina no fue de su agrado.

— Naga… — Susurró. — Bueno, se nota que le agrada.

El de cabello negro suspiró. Queriendo ir a lavarse lo más pronto posible se dirigió al risueño grupo que reía de su desgracia.

— Muy bien caballeros, gracias a su amigo Sokka y que al parecer a todos ustedes les gusta pelear, entonces, a partir de mañana después de cada entrenamiento pasarán una hora extra aprendiendo de las otras culturas por medio de sus katas. — El abucheo colectivo no lo amedrentó. — Es importante que conozcan los movimientos de los demás, puesto que entrenaremos y pelearemos en grupos. Por ahora se registrarán con Raiko y mañana temprano comenzaremos.

El de ojos dorados se retiró a su tienda, estaba seguro que necesitaría al menos tres baños para quitarse la saliva canina de su cabello. Caminó con lentitud y completamente ajeno a las miradas de odio que estaba recibiendo el escuálido chico con el que acababa de hablar.

XOXOXOXOXOXOXOXO

Toda su vida Korra había sido educada para ser una señorita con buenos modales, culta, femenina, refinada… Y nunca se había sentido tan viva como en los momentos de entrenamiento, llena de lodo, golpes por todas partes, dolor en cada músculo de su cuerpo, comiendo sólo con las manos; sentada en el piso.

Cierto que al principio era pésima para el combate cuerpo a cuerpo, sin nada de condición física; su ojo cerrado lo demostraba. Sencillamente el General Iroh no se reservaba nada.

Pero, la maestra agua se sentía feliz.

Poco a poco notaba su progreso, su resistencia se incrementaba, veía como sus habilidades se afilaban y se hacían mejores. Estaba notando que la mirada de desaprobación que usaba al principio Iroh había cambiado por una de aceptación y de cierto orgullo por su ejército.

Pero por lo que más contenta se sentía Korra era por su agua-control...

— Y el ganador es Sokka.

— ¡Sí! — Gritó la morena sin importarle su voz tan femenina, ni sus brincos con los brazos al aire. Había derrotado a todos los maestros agua en un mini torneo y eso era lo importante.

Todos ellos habían entrenado por años y a Korra le había bastado un par de meses para superarlos.

Eso le confirmaba algo que siempre supo, algo que no era mero ego si no una verdad: Ella era realmente buena, tenía talento y su condición de mujer no la limitaba como muchos tontos creían.

Korra sentía que por fin había encontrado una parte del rompecabezas que era su personalidad y eso valía más que nada.

Sonrió ampliamente mirando al verdadero Sokka sobre la rama de un árbol, mirándola orgulloso.

— Tengo que reconocer que tu progreso ha sido el más grande que he visto, Sokka. — Comentó el General sonriendo de medio lado y llegando al chico que había ganado el último torneo dentro del campamento.

Cada elemento había tenido el suyo.

Todos ellos creían que eso sólo había sido una especie de juego en el que les había permitido probar sus habilidades contra las de sus compañeros, pero en realidad todo tenía un por qué.

Si los había hecho entrenar las katas de otras tribus era porque necesitaba que se familiarizaran con las habilidades de sus compañeros. Siempre, trabajar en equipo, era la mejor oportunidad de sobrevivir en una guerra y el que ellos supieran los resultados de los movimientos de los demás, les daría una clara ventaja para moverse o quitarse en los momentos oportunos, aprovechando lo más posible todos los elementos.

Pero ése torneo le estaba dando las formaciones de esos equipos y en las líneas en que estarían.

Para nadie había sido sorpresa que los ganadores de los otros elementos fueran el inseparable trío proveniente de Ciudad República: Mako, Bolin y Kai, pero el verdadero asombro había sido quién se les uniría como el equipo con los maestros más fuertes: Sokka. No por las habilidades del escuálido chico de ojos azules, si no, porque no era muy admirado por el trío y si no se llevaban bien, eso podría representar un problema.

— Se lo dije General, soy un genio. — Respondió ella dándole un golpe suave en el hombro sólo para que el de ojos ámbar levantara una ceja.

— De todas maneras aún te falta mucho para dominar por completo el agua-control.

— Lo sé, lo sé, pero verá que pronto lo haré.

Ante la sonrisa orgullosa de medio lado del General, Korra no pudo evitar más que sonrojarse.

De las muchas cosas que le habían enseñado a la morena, admirar el abdomen desnudo y marcado de un hombre atractivo no había sido una de ellas y era justo así como el General estaba casi siempre durante sus entrenamientos.

No podía negarlo, Iroh le resultaba un completo manjar a la vista.

Su atractivo junto con su manera cordial de ser con toda su armada lo hacían destacar de entre todos y ella no había podido evitar fijarse en él de una manera en que no sólo no estaba permitida, si no, que disfrazada de hombre sabía que le podría traer consecuencias terriblemente desastrosas.

Iroh le revolvió el cabello y miró hacia los demás.

— Gracias a los resultados de estos torneos los agruparemos en grupos de cuatro. Cada equipo tendrá a su disposición los cuatro elementos y deben aprender a luchar como uno solo. Es por eso que mañana cada equipo tendrá un entrenamiento especial. Ahora, diré los nombres de los integrante del equipo: "Hurones de fuego" Espero, de verdad, que traten de llevarse bien…

XOXOXOXOXOXOXO

— ¿Sabes, Sokka? Creo que empezamos con el pie izquierdo ¿Qué te parece si hacemos como que nunca pasó nada e iniciamos de nuevo? — Cuestionó Bolin amistosamente alargando la mano derecha esperando que el chico la tomara.

No es que Korra no se sintiera agradecida con el interés del chico tierra, pero no era el mejor momento para dar la mano. Si soltaba el agarre de su blusa cruzada en frente, seguro notarían que gracias a estar arrastrándose en lodo se había soltado el nudo que le servía de seguro y no sólo eso ¡Sería más que obvio que su género no era el que había estado aclamando todo ése tiempo!

Pero ya que no quería dejar pasar una oportunidad tan buena como esa, dejó caer su torso en el lodo y le dio la mano al de ojos verdes, sonriéndole.

— Fue genial como venciste a todos Sokka, de verdad que no lo esperaba. — Gritó desde atrás Kai no notando la desesperación de Korra porque no se dieran cuenta de su repentino espectáculo de "camisetas mojadas".

— Gracias, ustedes también lo hicieron genial.

— Soy un idiota ¿Por qué no se me ocurrió antes? — Cuestionó en voz alta el líder del grupo, Mako, cuando llevaban unos setenta metros de recorrido en un túnel lleno de lodo por el que tenían que arrastrarse para llegar al otro lado, después de tres kilómetros.

Todos lo miraron a través de la oscuridad.

— ¿De qué hablas Mako?

— Bolin, con la tierra control haz una plancha donde todos quepamos cómodamente, Sokka utiliza el agua control para deslizarnos, Kai puedes darnos impulso con aire control y yo alumbraré el túnel para que puedan ver por dónde nos deslizamos. — Explicó su repentina idea el maestro fuego, no importándole mucho que se estaban formando lazos de amistad y cosas por el estilo; lo trascendental en ése momento era salir del lugar y cumplir con lo requerido por el General.

Las sonrisas de los otros tres miembros de su equipo se hicieron presentes hasta que Korra notó algo y frunció el ceño.

— Espera, eso no funcionará del todo.

Mako le regresó el ceño fruncido, sintiéndose molesto al ser increpado de esa manera.

— ¿Crees que mi plan no funcionará?

— ¡Sí puede funcionar pero no si estamos acostados a lo largo! — Ante la pausa incomoda, Korra siguió explicando. — Escucha, no sabemos cuántas curvas tenga éste túnel y si son muy cerradas no podremos pasar con una plancha muy larga.

— Entonces todo lo que debemos hacer es recostarnos uno sobre otro. — Explicó Bolin encogiendo los hombros despreocupadamente.

Los otros dos chicos reales asintieron dándole la razón, más no así Korra que usó un gesto de terror.

Tragó saliva.

Sabía que eso iba a terminar muy mal, pero si quería ser considerada como parte del equipo tenía que hacerlo.

Asintió también.

— Bolin, tu colócate abajo así podrás controlar mejor la tierra y ayudarle a Sokka a desplazarnos, después… Bueno, lo ideal sería que siguieras tú Sokka, pero…

— ¡Entiendo, entiendo! Soy muy débil. — Agregó Korra sintiéndose por una vez en su vida agradecida por su cuerpo menudo, a comparación de los hombres. Definitivamente no quería estar entre Bolin y Mako.

— Entonces iré yo, después tú Sokka en mi espalda y al final Kai mirando hacia el techo para que pueda impulsarnos mejor.

Al acomodarse Korra deseó llorar o salir corriendo, sus mejillas se tornaron completamente rojas cuando sintió que el peso de Kai en su espalda hacia que recargara su torso sobre la espalda de Mako.

Por un momento pensó que él no se daría cuenta, que las delgadas telas de su uniforme de entrenamiento serían suficientes para pasar inadvertida, pero al verlo tomar aire asustado y mirarla por sobre su hombro supo que no era así.

— Muy bien ¿Listo Sokka? ¡Vamos a recorrer esto en segundos! — Dijo animosamente Bolin pensando en la cara del General cuando terminaran mucho más rápido de lo esperado.

Pero antes de mover sus manos y con ello el agua, Korra le susurró en el oído al de ojos dorados.

— Te lo suplico, no me delates, tengo una buena razón. Te explicaré después.

Mako la miró varios segundos y después, como no muy convencido, asintió.

— Muy bien, chicos… iniciemos.

XOXOXOXOXOXOXOXO

Iroh no había dudado ni un momento en que el grupo de los Hurones de Fuego sería el primero en salir del túnel de lodo. Él conocía a sus soldados y estaba seguro que serían los primeros en darse cuenta de cómo tenían que usar sus habilidades para salir lo más pronto posible.

Pero había algo más de lo que estaba consciente y que en realidad no le gustaba ni un poco.

¿Qué estaba pasando con él?

¿Por qué sentía que tenía cierto favoritismo por Sokka?

Y aunque eso ya de por sí era grave, no podía negar que le preocupaba los celos que había sentido cuando Mako le había puesto una camiseta extra al pequeño chico al salir del túnel y que definitivamente habían pasado de su felicitación por ir a hablar varios metros apartados de los demás.

Iroh se frunció el ceño.

Nunca había experimentado nada parecido, siempre había sentido atracción hacia las mujeres ¿O es que era la delicadeza en las facciones del chico de la tribu sur?

Tal vez sólo era porque en cierta forma lo podía asociar con el género femenino en lo suave que su voz sonaba en ocasiones.

Sacudió la cabeza.

Esos pensamientos no le servían de nada y estaba seguro sólo era algún tipo de confusión al no haber visto a una mujer en meses.

XOXOXOXOXOXOXOXO

Sokka salió de la tienda de acampar de Korra después de que ésta se había dormido por fin.

No podía culparla por su crisis nerviosa, puesto que el mayor miedo de ambos se había cumplido. Alguien la había descubierto.

Por fortuna, Mako había accedido a mantener el secreto, sólo porque podía entender que de haber estado en el lugar de la Maestra Agua él hubiera hecho lo mismo… si a su Padre no lo hubieran matado años atrás.

Korra le había contado que el Maestro Fuego parecía genuinamente empático por su situación y que a pesar de no estar en los mejores términos amistosos le había prometido no revelarle a nadie la verdad, ni siquiera a Bolin.

Pero la duda estaba presente, aún era muy reciente la situación como para poder hacer un juicio sobre cómo actuaría Mako conforme pasaran los días.

— Sé que no puedes intervenir del todo Yue, pero haz que el corazón de ése muchacho se compadezca de Korra. — Susurró a la luna llena el de ojos azules.

Guardó silencio varios segundos preguntándose si ella se le aparecería para responderle, pero eso no pasó. Ella evitaba sus reuniones pues resultaban muy dolorosas para ambos, pero Sokka no podía sentirse triste puesto que sabía que de cualquier manera lo escucharía y haría lo posible para ayudarlos.

Siempre había sido así Yue, generosa, justa y por eso la amaba.

Cientos o miles de lunas atrás habían sido sólo un par de adolescentes enamorados que esperaban a tener la edad correcta para casarse y así pasar el resto de sus vidas juntos. Pero el espíritu de la luna había sido asesinado y su amada le regresó la vida que alguna vez le dio.

Por años Sokka estuvo vagando por el mundo sintiéndose vacío. Ya nada tenía sentido sin Yue, nada consolaba la pena de su corazón. La comida no tenía sabor, no había aroma en las flores, los colores eran opacos. Lo único bello que aún lo admiraba era la luna.

Pero entonces, buscando la ayuda de los espíritus para estar con ella de nuevo supo de Koh. Sokka no sabía realmente quién era ese espíritu ni si lo podría ayudar, pero alguien le dijo que era un ser muy viejo y que tal vez sabría algo.

Viajó hasta el polo norte y lo invocó.

Sokka no sabía que era conocido como "el roba rostros", Sokka no sabía que era peligroso y que todo eso era una trampa… Pero Yue sí.

Cuando la bella mujer vio a su amado apunto de voltear a ver al viejo espíritu no pudo hacer otra cosa que pensar en salvarlo, tenía que hacerlo de alguna manera.

Para la invocación, Sokka había usado incienso y la figurilla donde se colocaba éste era el de un dragón pequeño, así que en su desesperación fijó el alma de su amado en la estatua y dándole casi todo su poder lo convirtió en un ser con semi vida.

Yue no se arrepentía de su decisión, pero se entristecía por saber que su amado jamás tendría una vida normal ni su espíritu descansaría algún día, así que le dio alivio haciéndolo dormir hasta que ella lo llamara a despertar.

Tui y La estaban permanentemente conectados, el sentir de uno era el del otro y por eso, cuando Tui se entristecía a causa de Yue decidieron ayudar a Sokka.

Ya que su acto resultó por su incapacidad de desprenderse de su amada y había sido egoísta, le dieron una maldición que podría convertirse en su salvación: Cuando Sokka hiciera un verdadero acto desinteresado, sólo con el fin de ayudar a alguien más, liberarían su espíritu para que pudiera descansar.

Yue había llevado la figurilla de Sokka hasta el templo de su familia, donde sabía que estaría a salvo durmiendo, sólo lo despertaba en ocasiones, cuando la tristeza era insoportable y su necesidad por escucharlo era imposible de contener.

Pero en ésta ocasión había sido despertado para darle una oportunidad, Yue confiaba en que la situación en la que estaba pudiera liberarlo y Sokka de verdad deseaba irse.

Nacer de nuevo; con otras memorias, ir al lado de Yue… ¡Lo que siguiera después debía ser mejor que su actual condición!

— Pero no puedo hacer nada si estamos estancados aquí. Korra tiene que demostrar lo mucho que ha progresado. — Dijo para sí mismo, pensando en cómo podrían ser llamados al frente de guerra.

— No están listos, General.

La voz de Raiko en la tienda de Iroh, llamó su atención y entonces se acercó silencioso.

— Por supuesto que lo están. Usted mismo ha visto cuanto han progresado, podemos ir a reforzar el batallón este. El más cercano a Ba Sing Se.

— ¡Qué casualidad! Justo el de su madre.

— Es el que está impidiendo que el loto rojo se acerque a la ciudad, tienen más posibilidades de capturarlos. Podemos ayudarles.

— No estoy de acuerdo en moverlos con su entrenamiento actual. Aquí sólo hay novatos, empezando por su General.

Sokka apretó los puños, creyendo que dentro el de ojos ámbar debía estar en condiciones similares… De hecho, estaban pensando lo mismo: Necesitaban unirse a la guerra.

Sonrió ampliamente.

Ambos querían ir a patear traseros del loto rojo.

Sobó su barbilla.

Lo que se los impedía cumplir sus planes era el estúpido representante.

Pero, ahora, Sokka tenía un plan.

XOXOXOXXOXOXO

Korra no era la persona más emocionada por levantarse temprano ¡Demonios! Ni siquiera era temprano, apenas llevaba una hora dormida cuando se dio la alerta para convocar a todos a una reunión.

Cuando entró a su tienda, de regreso, se sorprendió al ver sus pertenencias empacadas.

— ¿Y qué quería el General? — Preguntó Sokka usando una sonrisa que a la morena le resultó extraña.

Entrecerró los ojos y lo miró con sospecha.

— Partiremos a primera hora mañana, nos uniremos al escuadrón este. — Una risita emocionada por parte del Dragón le hizo abrir los ojos. — No me digas que tú estás detrás del mensaje urgente que recibió Raiko.

El de ojos azules rió escandalosamente.

— Está bien, no te lo diré. Sólo descansa mi tosco guerrero, nos esperan días maravillosos golpeando lotos rojos y los que se nos pongan enfrente. Tus cosas ya están listas para que descanses más tiempo hoy.

La chica lo miró sin saber qué decir, así que sólo negó con la cabeza, divertida, y se dejó caer en su bolsa de dormir directamente al mundo de los sueños.

XOXOXOXOXOXOXOXO

Ya tengo el capítulo tres preparado :D Pero saldré de la ciudad éste fin de semana, así que actualizaré el lunes y concluiré por un rato mi participación en los retos.

Besos y abrazos a todos y todas.