Título: Criminal love.

Rated: T – M.

Género: Romance/Drama.

Parejas: Style, (principal). Creek. Candy. Dip. Bunny.

Advertencias: Ooc. Slash/Yaoi. Lime. Lemon. AU.

Pido disculpas por las fallas ortográficas que haya a lo largo del capítulo (?)

South Park no me pertenece es propiedad de Trey Parker y Matt Stone.

"¿Qué es el síndrome de Estocolmo?

El síndrome de Estocolmo es una reacción psicológica en la que la víctima de un secuestro, violación o retenida contra su voluntad, desarrolla una relación de complicidad y de un fuerte vínculo afectivo, con quien la ha secuestrado. Principalmente se debe a que malinterpretan la ausencia de violencia contra su persona como un acto de humanidad por parte del secuestrador. Según datos de la Federal Bureau of Investigation (FBI), alrededor del 27 % de las víctimas de 4700 secuestros y asedios recogidos en su base de datos experimentan esta reacción."

Las víctimas que experimentan el síndrome, típicamente muestran dos tipos de reacción ante la situación. Por una parte, tienen sentimientos positivos hacia sus secuestradores, mientras que por otra parte, muestran miedo e ira contra las autoridades (policiales). A la vez, los propios secuestradores muestran sentimientos positivos hacia los rehenes.

..

Capítulo Seís.

...

La música que resonaba en aquel lugar, le provocaba un dolor de cabeza al igual que hacía que sus oídos retumbaran por tan fuerte sonido. El olor a tabaco, alcohol y hasta drogas le hacían sentir mareado. Era de esperarse, nunca en su vida ha estado en un lugar como en el que se encontraba ahora. "Un antro". Tenía entendido que no necesariamente los antros tenían que ser como ese lugar pero, no podía esperar más de sus "secuestradores", ¿Qué esperaba, que lo llevaran a un lugar rosado y lleno de flores? Obviamente no. Aun se cuestiona, el cómo es posible que Stanley sea amigo del dueño del lugar.

Pero no iba a ponerse a pensar en ello, no. Tenía que buscar la manera y el momento perfecto para poder escapar. La salida del lugar era abierta, es decir, podías entrar y salir las veces que quisieras. Un punto a su favor. Lo único malo de todo era que Stan no lo dejaba solo en ningún momento. El muy maldito, lo amenazó antes de salir, diciéndole que, si intenta algo extraño o si llega a escapar, no dudara en hacerles daño a sus familiares.

Ahora se encontraba de pie, junto a la barra, observando como las personas en el lugar, bailaban y bailaban, como si el mundo se fuese acabar al día siguiente. Muchos estaban borrachos, otros drogados e inclusive, habían personas teniendo relaciones sexuales en los "sillones" que adornaban el lugar. Estaba asqueado de todo eso. El lugar era enorme, casi equivalente a una calle entera. En el centro de lo que se podría llamar la pista, se encontraba una esfera de color, la cual le daba un toque más divertido al lugar. El humo de los cigarrillos estaba suelto por el aire, casi asfixiándolo por tanto olor. Para el, ese lugar era horrible, asqueroso y vulgar. Las meseras, por así llamarlas, se encontraban prácticamente desnudas, insinuándoseles a los clientes para sacar un buen fajo de dinero. ¿Qué clase de lugares visita su secuestrador? No quería saberlo.

– ¿No te diviertes Ky?– Un escalofrió recorrió su espalda al sentir la voz de Stan tan cerca suyo. Mierda. La imagen de aquel beso apareció en su mente, logrando que un imperceptible sonrojo adornara sus mejillas y que se apartara rápidamente del pelo negro.

Stan en cambio, sonreía divertido. Ahora que ha admitido que por ese pelirrojo siente algo más que un simple deseo no iba a dejar ir la oportunidad. Miró a su alrededor observando el ambiente que había. Craig ya se había ido con Tweek a bailar, Damien se desapareció con Pip, y no quería saber donde estaban, y finalmente Kenny quien se encontraba bebiendo como desquiciado. Algo le estaba pasando al rubio y podía notarlo, tantos años de amistad le han servido para saber cuando Kenny necesita ayuda o al menos desahogarse. Suspiró regresando su mirada a Kyle, sonriendo al instante al ver el ceño fruncido que adornaba el rostro del menor.

–Deberías quitar esa cara y disfrutar de la noche.

–Claro. Estoy secuestrado y lo único que deseo es divertirme– El sarcasmo podía apreciarse en su tono de voz. Maldita sea Stanley y todas las personas presentes en ese lugar –¿Planeas vigilarme toda la noche?

–No le veo problema alguno– Stan se encogió de hombros, mostrándose desinteresado ante la cuestión del más bajo –Sé que disfrutas de mi compañía.

Y ese sonrojo en su rostro, volvió a hacerse presente. Miró a otro lado, específicamente, a la salida del lugar. Tenía que buscar la manera de escapar pero para eso, primero debe hacer que el mayor se distraiga y así llevar a cabo su plan.

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Kenny bebía y bebía cada copa de alcohol que le ponían en frente. Necesitaba beber para olvidar aquellos malditos sentimientos que han comenzado a agolparse en su pecho. Vamos, eso es una boludez. No puede estar sintiendo eso por una persona a la que apenas conoce y con la cual no ha intercambiado más que un par de palabras, y todas ellas solo para llevar a cabo su plan de secuestrarlo; plan que se fue a la mierda por mérito suyo.

Butters Stoch.

Ese pequeño rubio que, por más que lo intenta, no sale de sus pensamientos. Bebió el ultimo trago de aquel vaso y miró a su alrededor, deteniendo su mirada en el joven pelirrojo que trae de cabeza a Stan. Es bastante notorio que éste anda colado por el menor.

–Kenny, hoy te ves muy decaído– Una joven de cabellos castaños y mirada traviesa se acercó al rubio con una gran sonrisa –Normalmente disfrutas de estar aquí.

–Tammy– Pronunció el joven bebiendo el último trago de su copa para, después, encogerse de hombros –Es sólo que tengo flojera– Fue la única y sencilla respuesta que dio. No quería ponerse a contarle sus problemas a la chica, que bien es una gran amiga pero estaba al tanto de los sentimientos que ésta sentía hacía él. Era hermosa, eso no podía negarlo, simplemente... No era de su gusto. "Pero un chico sí", sacudió la cabeza para alejar ese pensamiento.

–Bailar hará que te sientas mejor. Vamos– Y antes de tan siquiera negarse, ya se encontraba siendo arrastrado por la chica al centro de la pista. Soltó un suspiro de resignación mientras se dejaba hacer. Tal vez divertirse hará que deje de pensar en el rubio claro y de tener esos pensamientos absurdos.

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Corría a paso veloz en dirección a donde se hallaba su hermano, sostenía entre sus pequeñas manos, una flor que había recogido hace unos minutos atrás. La sonrisa dibujada en su rostro, denotaba la alegría que estaba sintiendo.

¡Craig!– Gritó al visualizar a un niño de su edad, parecido a él pero con mirada estoica y apática – ¡Mira! Encontre esta flor, ¿no es linda?

No– Fue la única respuesta que obtuvo.

¡Claro que lo es!– Exclamó, solo como un niño de ocho años podía, haciendo un leve puchero y mirando a otro lado. A veces odiaba que su hermano fuera tan cerrado.

Como sea. Tenemos que regresar a casa– Craig dio media vuelta y comenzó a caminar siendo seguido por el pequeño Stanley que no dejaba de reprocharle por ser tan frió y malo con él.

¿¡Cómo pudiste confiar en ellos!?– Ambos niños se detuvieron al escuchar el grito de su madre. Se vieron entre sí para después asentir y correr hacía una de las ventanas, se asomaron y pudieron apreciar a su madre que discutía con su padre. Stan se preguntó por qué su progenitora derramaba lágrimas.

No sabía que esto pasaría. No pensé que él me haría esto.

Aún así. No debiste confiarte. ¡Acabamos de perder todo, Randy!

Craig abrió los ojos sorprendido. Sabía a que se refería su madre con eso. Tomó la mano de Stan y lo alejó de la ventana, sin cambiar su semblante de seriedad. A su edad, era lo bastante maduro para darse cuenta de las cosas que pasaban a su alrededor; y ésta no era la excepción.

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Kyle sonrió con alegría al verse solo. Bendecía y agradecía mentalmente a aquella chica de cabellos rubios que había logrado llevarse a Stanley lejos de su lado. Ahora, caminaba de manera cautelosa a la salida del lugar, con el único propósito de salir y escapar. Echó una última mirada a su secuestrador observando como éste se hallaba siendo devorado por aquella rubia de pechos grandes. Sin saber porqué, esa escena le hizo sentir un poco de molestia. Negó con la cabeza, apartando la mirada y decidiéndose a seguir con su plan.

Se abrió paso entre tanta gente que se interponía en su camino, evitando tener contacto con aquellos que estaban bastante ebrios o drogados. Reconoció al hermano de Stan que se encontraba bailando con su pareja. Ese chico le daba un poco de miedo (por no decir mucho). Al estar frente a la salida de ese antro... Salió.

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Stan se separó de manera un poco brusca de aquella chica que lo había besado sin permiso alguno. Miró a su alrededor de manera casi desesperada, frunciendo el ceño y soltando una maldición al no ver al rubicundo. "Mierda" Se alejó de la rubia sin decir palabra alguna, haciendo que ésta se fuera indignada.

Por supuesto esto le valió al pelinegro. Sólo le interesaba hallar a Kyle. Maldita sea, ¿Cómo pudo perderle de vista? Se acercó a Kenny que se encontraba bailando con Tammy, lo cojió del brazo y lo alejó de la chica quien soltó un suspiro de resignación.

–Stan, ¿Qué te pasa?

–No encuentro a Kyle.

– ¿Qué? ¿Cómo pudiste perderle?

–No me reclames y ayúdame a buscarlo. Sí logra escapar estaremos metidos en un lío.

El rubio cenizo asintió y se alejó del azabache con intenciones de buscar al pelirrojo. Stan hizo lo mismo soltando un suspiro de frustración. Ese mocoso se las iba a pagar. Miró a Craig por unos segundos, lo mejor es no decirle nada, lo que menos necesita es un sermón de su parte. Caminó a la salida del lugar, lo más seguro es que el rubicundo haya salido, de ser así... Definitivamente se las iba a pagar.

Kenny buscaba en el interior del lugar, sintiéndose un poco, tan sólo un poco asustado. ¡Diablos! Si Kyle llegaba a escapar estarían metidos en un buen lío. Él junto al pelo negro irán a la cárcel, no solo ellos, sino también los demás por ser cómplices de la situación. Se llevó una mano a su rubia cabellera y soltó un suspiro, recargando su espalda en la pared y observando a un par de chicas que se encontraban besando y haciendo "otras" cosas. De no ser por la situación en la que estaba, vaya que hubiera disfrutado aquella escena.

Tomó una bebida de la charola de aquella mesera que paso por su lado, y bebió su contenido, mismo que escupió al observar a la persona que recién acaba de entrar al establecimiento.

Butters miraba a su alrededor completamente nervioso mientras frotaba sus nudillos con rapidez. ¡Salchichas! ¿Cómo se dejó convencer para asistir a tal lugar? Clyde le había dicho que ir a ese antro le serviría para distraerse, puesto que lo había visto bastante mal en los últimos días, ¡Por supuesto que lo estaba! Su mejor amigo estaba secuestrado y eso hacía que no tuviera ánimos para nada. Lo que más le sorprende es esa facilidad con la que dejaron entrar al castaño, aun a pesar de la corta edad que ambos poseen.

–Vamos Butters, quita esa cara. ¡Vamos a divertirnos!– Clyde lo abrazó por los hombros y se lo llevó a la barra, donde pidió un par de bebidas.

–C-Clyde, este lugar es... Extraño– Pronunció sonrojándose al ver a un par de chicas besándose.

–Oh vamos. No es tan malo– Respondió bebiéndose de un solo trago su bebida –Tan solo ignora a las personas a tu alrededor y diviértete.

¿Cómo carajos ignorar todo a su alrededor? Suspiró resignado mientras echaba un vistazo a su alrededor, sintiendo como la sangre se le subía al rostro por cada escena que se encontraba. Clyde ya se había ido con una chica y por ende, lo ha dejado solo. Hijo de puta.

–No me imagine verte por acá.

Dió un pequeño brinco al escuchar esa voz. Rápidamente volteó, observando a aquel rubio que no había podido salir de sus pensamientos en las últimas horas. Un ligero tono carmín adornó sus mejillas.

–K-Kenny, ¿Qué haces aquí?

–Vine con unos amigos. ¿Y tú?

–Oh, yo. Vine con un amigo... Igual.

– ¿Cómo te dejaron entrar? Eres menor de edad.

–Al parecer mi amigo tiene contactos, no lo sé.

Soltó un suspiro mientras se rascaba la cabeza. Miró ese par de orbes celestes que el menor poseía, sintiéndose un poco desorientado y abrumado. Mierda, en verdad ese chico le gustaba.

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¡Ellos no pueden estar muertos!– Gritaba con desesperación mientras se aferraba a la camisa de aquel señor que lo veía con lastima. Lágrimas resbalaban de sus ojos mientras sentía una enorme rabia inundar su cuerpo.

Stan se encontraba de pie, temblando completamente y en shock. La imagen que vio hacía unas horas atrás aún se repetía en su cabeza, como si de algún vídeo se tratase.

Craig...

Ellos no...– Susurró el niño, bajando sus brazos y clavando la mirada en el suelo. ¿Cómo es eso posible? Tantas cosas estaban pasando en aquellos instantes. Recién tuvieron que salirse de su casa debido a que, según sus padres, ésta ya no les pertenecía, y ahora... Les dicen que sus padres están muertos. Miró a su hermano y sin dudarlo se acercó a él, envolviéndolo entre sus brazos, sintiendo como el pelo negro temblaba de pies a cabeza. Era normal... ¿Cómo reaccionar al ver a tus padres tirados en el suelo... Muertos?

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Kyle corrió con todo a lo que sus pies daban al interior de un callejón. Había logrado salir del establecimiento pero ahora no tenía ni idea de a donde dirigirse. Se recargó en la pared mientras trataba de regular su respiración. Miró hacía el cielo, era bastante noche y por ende, las calles estaban desérticas. "Necesito llegar a mi casa" pensó cerrando los ojos por algunos segundos.

Volvió a abrirlos y comenzó a caminar.

Se maldijo mentalmente al no poder dejar de pensar en cierto pelinegro de ojos azules. Por más que odiara admitirlo, ese beso que se habían dado no podía dejar de repetirse en su cabeza. Y es que ese "tipo" comenzó a despertar en él sentimientos que nunca antes había experimentado, y no tenía que ser demasiado inteligente para saber que eran esos sentimientos. ¡Era absurdo! ¿Cómo es posible que sienta "eso" por la persona que lo ha secuestrado? Se odiaba por ello, pero más lo odiaba a él por hacerle sentir de esa manera.

Hubiera seguido sumergido en sus pensamientos, de no haber sido por aquel tipo que lo tomó del brazo.

–Vaya, miren que tenemos aquí. ¿Qué haces tan solo en las calles?

–Suéltame– Pronunció de manera seria, obteniendo una carcajada por parte de aquel hombre, al cual se le calculaba unos treinta tantos años de edad.

–Vaya, con que eres rudo ¿eh? Veamos que tanto lo eres.

Lo aventó contra el suelo. Kyle, sabiendo lo débil que podía ser su cuerpo, no pudo evitar caer y quejarse de dolor al sentir su espalda chocar contra el pavimento. El tipo sonrió de manera asquerosa y se trepó encima del menor, haciendo que éste comenzara a espantarse y forcejear al sentir que el otro tomaba sus muñecas.

– ¡Suéltame! Maldito...

–Me gustan los chicos lindos como tú.

Susurró el hombre mientras tomaba el rostro ajeno con una mano y sin pudor alguno, le daba un beso. El pelirrojo abrió los ojos sorprendido por ese acto, pero, sobretodo sintiéndose asqueado. Mordió con fuerza el labio del mayor, haciendo que éste se separada de manera brusca y le diera una bofetada en el rostro.

–Bien, esto será por las malas...

Su respiración se volvió agitada y apretó con fuerza los ojos y dientes al sentir una mano sobre su intimidad. Trató de zafarse pero, y para su desgracia ese maldito era más fuerte que él. Quizó gritar pero lo único que obtuvo fue otro golpe en la cabeza que le hizo sentir un tanto mareado.

El hombre susurraba palabras que él ya no escuchaba. Dejó de forcejear, sintiéndo como la vista se le nublaba por causa de las lágrimas que comenzaban a formarse en sus ojos verdes. Sentía como la mano de ese tipo comenzaba a acariciar cada parte de su cuerpo, al igual que besaba su cuello sin piedad alguna. ¿Esto era lo que se buscaba por haber escapado? ¿Acaso era esto lo que merecía? ¿Por qué...?

–Stan...– Susurró de manera inconsciente.

Stan caminaba por las calles viendo a su alrededor. Comenzaba a sentirse desesperado al no ver al menor por ningún lado. Lo peor de todo es que no sabía si regresar al antro solo para averiguar si Kenny ya lo había encontrado o seguir buscando por las calles.

Soltó un suspiro mientras caminaba en dirección a donde habían varios callejones. El lugar estaba demasiado solo y oscuro, era demasiado peligroso estar por ahí pero eso a él no le importaba. Lo único que le interesaba era encontrar al pelirrojo. Escuchó algunos quejidos que no dudo en seguir, con la esperanza de que se tratara de Kyle. Para su buena suerte; si era él pero, para su mala suerte, la situación en la que lo encontró le hizo sentir una rabia enorme.

Sin perder tiempo alguno, corrió en dirección hacía aquel hombre, que estaba a punto de hacerle sexo oral al menor, y tomándolo de la camisa logró separarlo y lanzarlo hacía otro lado, alejándolo del menor que se sorprendió al verlo.

– ¿Qué mierda te pasa?– Exclamó el hombre viendo a Stan con rabia. Se puso de pie e hizo el ademán de golpear al oji-azul. Stan sonrió y con rapidez, sacó una pistola que se encontraba en uno de loa bolsillos de su chaqueta y apuntó con ésta al hombre, que se quedó de piedra al observar el arma.

–Tienes tres segundos para desaparecer de aquí, si no quieres que en menos de tres segundos hayan tres balas en tu maldito cuerpo– Pronunció con una sonrisa divertida pero con una mirada amenazante. Lo suficiente para hacer que el hombre soltara una maldición y se alejará del lugar hasta desaparecer. El pelinegro suspiró y guardó nuevamente el arma mirando a Kyle de reojo, quien al salir de su trance, no tardó en cubrirse y mirar al mayor – ¿Ves lo que obtienes por querer escapar?– Sonrió divertido –Si hubieras obedecido te hubieras ahorrado todo esto.

–C-Cállate– Masculló el menor apartando la mirada.

–Esperaba escuchar un gracias, pero ya que– Se encogió de hombros –Desgraciadamente tu plan falló, y de una manera para nada grata– Esperó a que el pelirrojo se acomodara las prendas y después lo tomó del brazo, acercándole a él –Planeaba castigarte pero creo que obtuviste tu castigo, Ky.

–Eres un maldito– Susurró Kyle con rabia. Maldita sea. Su plan hubiera funcionado sino fuera por ese maldito pervertido que estuvo a punto de violarle.

–Sé más agradecido– Rió con burla –Vamonos.

– ¿Por qué diablos me tienes secuestrado?– Preguntó –Yo no te he hecho nada.

"Tú no pero tus padres..."

–La respuesta es larga Ky. Y ni creas que te la diré, no cuando trataste de escapar– Comenzó a caminar sin soltar la mano del menor, quien sin tener opción alguna, igualmente comenzó a caminar – ¿No piensas agradecerme por haberte salvado?

–No– Respondió de manera inmediata.

–Mal agradecido.

– ¡No me importa! Lo único que quiero es que me dejes en libertad. Si lo que quieres dinero, ¡Sólo pídelo! Mis padres te lo pueden dar...– Calló al sentir como Stan lo arrinconaba a la pared y lo miraba de manera seria, haciendo que una extraña sensación recorriera su cuerpo.

–Lo que quiero, es algo más que solo dinero– Borró su expresión seria para dibujar una sonrisa –Vaya, que lindo sonrojo– Kyle se maldijo al sentir que, efectivamente, se estaba sonrojado. Mierda, ¿Por qué se sentía de esa manera? ¿Por qué la cercanía del mayor hacía que su corazón comenzara a latir con fuerza?

Sus ojos se abrieron de manera drástica al sentir algo cálido sobre sus labios. Comenzó a forcejear para separarse pero le era imposible.

–Eres un maldito– Pronunció una vez Stan dejó de besarlo.

–Gracias. Es un honor que me digas eso– Respondió, deleitándose por ese sonrojo que adornaba el rostro del pelirrojo – ¿Sabes? Creo que al final si te castigaré.

–¿Qué?

Fue lo único que pudo decir antes de sentir como los labios de Stan volvían a posarse sobre los suyos, besándolos de manera salvaje pero apasionada. Quiso separarse, quiso hacer algo para hacer que el mayor se separara de él, pero... No podía. Cerró los ojos con fuerza, y sin evitarlo, comenzó a corresponder el beso. Dejándose llevar como la otra vez.

Stan sonrió internamente al verse correspondido. Mordió suavemente los labios del menor, obteniendo un suspiro de su parte.

Ambos estaban cayendo en un abismo. Dejándose llevar por los labios del otro que parecían alguna clase de droga: Una muy peligrosa y que los estaba llevando a un camino equivocado.

–Ah... Stan– Suspiró al sentir la mano del mayor colarse dentro de su playera. Su cabeza le gritaba que le detuviera, que se separara y huyera de todo. Sin embargo, no podía. Algo se lo impedía.

Esto apenas estaba comenzando. El destino de ambos se estaba marcando.

El victimario se estaba convirtiendo en la victima.

Y la victima... Se estaba hundiendo cada vez más.

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Kenny se preguntaba como había terminado en aquella situación. Desnudando al chico que tenía debajo.

– ¡Ah, Kenny~!– Gimió Butters al sentir las manos del rubio acariciar su miembro de manera lenta y tortuosa. Se aferró con fuerza a las sabanas que adornaban la cama en la que se encontraban. Su respiración estaba jadeante y no podía controlar los gritos de placer que salían de sus labios.

¿Estaban tomados? Quizás.

Kenny besó sus labios con lentitud. Recordando cómo es que terminaron en toda esa situación.

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N/A: ¡He vuelto! OMG, ¡Pido disculpas por haberme tardado horrores en actualizar! Y encima les traigo esta mierda de capítulo. ¡En verdad lo lamento! Pero ah, tantas cosas que me han pasado que asdfhjll, no tengo ánimos para escribir y... Eso. No tengo perdón de dios (?) OK ya, tanto drama xDD. ¿Notaron que se borro el capítulo anterior? No me pregunten como, porque ni yo misma lo sé -.- para los que no lo leyeron, descuiden, no venía nada importante D:

En fin, espero les haya gustado este cap, que sinceramente no me convenció pero, ni modo (?) El siguiente capítulo se enfocará un poco más en el Bunny y en el como terminaron haciendo cosas "sucias" xDD Y por supuesto, habrá más Style y sabremos más sobre el pasado de Stan y Craig :'D Y ahora, en serio juro que actualizare este fic lo antes posible.

¡Agradezco sus reviews! Y nuevamente, pido una disculpa por haber tardado tanto D':

¡Nos leemos!