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South Park Copyright © Trey Parker y Matt Stone.
Capítulo VII.
Advertencias: AU, Ooc, Slash, lemon (Bunny), creo que podría ser considerado una violacion, iokc. (?) Pido perdón por las faltas de ortografía, no revisé el documento y pos. :v
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La música resonaba por todo el lugar, lo que provocaba que se removiera nervioso en su asiento. Si su esposa se enteraba de que había puesto un pie en un lugar como aquél, seguro le mataba, sin embargo, era necesario; su colega le había citado ahí, excusándose con que era un lugar discreto y bueno para poder conversar. Mas estaba seguro de que aquello no era más que eso: una excusa para que el otro lograra ver a las bailarinas que movían sus caderas al son de la música; estaba seguro de que si fuera en otra ocasión, incluso él se quedaría embobado por la belleza que las bailarinas poseían, pero no era el caso, habían asuntos más importantes que atender. Suspiró con un poco de fastidio y bebió un trago de la copa de vino que había ordenado minutos atrás. ¿Cuánto más tardaría en llegar? Bufó, sintiendo como el calor de la bebida se deslizaba por su garganta, dándole una sensación de placer que sólo lograba encontrar en aquel vino tan caro.
Como si sus plegarias hubieran sido escuchadas, un hombre de vestimentas negras se dirigía hacia la mesa en la que se hallaba, con una sonrisa de oreja a oreja. Una vez frente a él, tomó asiento, tomó la copa perteneciente al otro y le dio un trago, obteniendo una pequeña queja que le hizo reír.
—Cuánto tiempo, Gerald. —Saludó, sin quitar la sonrisa de su rostro. El mencionado sólo hizo una mueca de desagrado. — ¡Oh, quita esa cara! Tiene años que no nos vemos y ¿es así cómo me recibes?
—No te cité para hablar de eso. —Habló al fin, con un poco de seriedad y decidiendo ir al grano de todo el asunto. El otro hombre soltó una carcajada, paseó la mirada a su alrededor y Gerald notó la mirada lujuriosa que había obtenido en cuanto posó su vista en el trasero de la mujer que se movía como si de aquello dependienda su vida, técnicamente, dependía. — ¿Investigaste sobre lo que te pedí?
—Por supuesto. —Regresó su atención a su amigo. —No fue nada sencillo. —Continuó. Sacó un folder que mantenía oculto entre su chaqueta aparentemente costosa y se lo pasó a Gerald, quien no tardó en comenzar a revisarlo. — ¿Para qué quieres saber todo esto?
—Mi hijo ha sido secuestrado. —Respondió, el otro se sorprendió. —Tengo la sospecha de que este asunto tiene mucho que ver con ellos. —Comenzó a leer detenidamente los documentos que el otro le había entregado. Su colega, se quedó pensativo.
— ¿Lo crees? —Luego de unos segundos en silencio, habló. —Quiero decir, aquello sucedió hace 15 años, ¿realmente crees que ellos tengan que ver con el secuestro? ¿Qué te hace pensar en ello?
—No lo sé. —Admitió. —Es sospechoso que aún no pidan nada para su rescate, ¿no crees? Sin embargo puede que ellos no tengan nada que ver con este asunto pero no pierdo nada con verificarlo... Lo único que quiero es recuperar a mi hijo. —Le miró, y su mirada daba a mostrar que realmente deseaba recuperar a su primogénito.—Sheila está destrozada, al igual que Ike, no soporto verles de esa manera.
— ¿Y qué harás si tus sospechas son ciertas? —Gerald le miró sin entender, mas, al saber a qué se refería sólo se limitó a bajar la mirada con algo de molestía.
—Qué pase lo que tenga que pasar. —Murmuró. Frunció el entrecejo, y del folder que aún sostenía entre sus manos, sacó dos fotos.
Craig y Stan Marsh.
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— ¿Aún no aparece? —Craig miró a Kenny sin expresión alguna en su rostro, aunque el rubio sabía que estaba preocupado, y no por Kyle precisamente, sino porque sabía que si el chico lograba escapar entonces significaría un gran problema para el azabache. Aún cuando su relación no era la mejor, ambos se preocupaban el uno por el otro, eran hermanos, después de todo. Negó un poco.
—Stan tampoco aparece. —Tuvo que hablar lo más fuerte posible para que su voz se escuchara sobre la música que aún resonaba por el lugar. Iba a decir algo más, pero sintió una vibración en el bolsillo de su pantalón y se apresuró a tomar el celular. — ¡Stan! ¿Dónde carajos estás? —Habló, una vez hubo contestado la llamada.
—Lo encontré. —Fue toda la respuesta del de ojos azules. Kenny sintió un gran alivio pero antes de poder hablar, Stan siguió. —Está conmigo, así que ya no se preocupen.
— ¿Seguro?
—Claro. —Hizo una pausa. —Kenny.
—Dime.
—Le contaré toda la verdad. —Aquello sorprendió a Kenny. —Lo he pensado, y creo que es lo mejor.
— ¿Estás seguro?
—Sí. En realidad, no lo hago por mí o por él, sino por Craig. —Suspiró. —Sé que se preocupa. Sin embargo el plan sigue en pie, el hecho de que Kyle sepa la verdad no significa nada.
—Me parece bien, Stan. —Sonrió. —En ese caso, suerte. Ese chico tiene carácter, si llega a pensar que es mentira puede enojarse mucho y golpearte.
—Já, no te preocupes, está bien controlado. —Kenny pudo percibir un tono divertido en la voz del azabache. —Me voy.
— ¿Qué pasó? —Preguntó Craig.
—Todo bien, darling. Stan encontró a Kyle y planea decirle todo. —Respondió.
— ¿De verdad?
—Sip. —Sonrió. Craig suspiró un poco aliviado y, muy en el fondo, contento de que su hermano decidiera ser sincero con Kyle. Kenny le miró, antes de que toda su atención se viera centrada en el chico que se hallaba del otro lado del lugar, acompañado de una chica de cabellos rojizos que le tomaba del brazo. —Tengo una duda—volvió a hablar Craig—, ¿qué tanto le ves a ese chico? Desde hace un rato lo único que has hecho es mirarle. —El rubio se sobresaltó un poco, no creyó que le descubrieran.
—No es nada. —Esbozó una de sus típicas sonrisas coquetas. —Es sólo que... ¿a qué es lindo, eh? —El azabache rodó los ojos, ya suponía una respuesta como aquella. Decidió dejarle solo e ir en busca de su pareja para avisarle que todo estaba bien. Al verse solo, Kenneth soltó un suspiro y decidió ir por algo de beber.
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Bajó del auto con algo de cautela y miró con notable curiosidad el lugar frente a él. Pensó que Stan le llevaría de vuelta al antro o aquel lugar en el que habían estado por esos días, sin embargo, el azabache le había llevado a lo que se veía como una pequeña cabaña. Estaba oscuro, debido a que ya era demasiado noche y lo único que lograba distinguir era la entrada; una pequeña puerta de madera que era alumbrada por un foco arriba de ésta.
Dio un pequeño brinco al sentir como la mano del otro se posaba sobre su hombro, y rápidamente se apartó, como si el tacto le quemara. Stan sonrió divertido, y con una mirada le indicó que avanzara. Kyle sólo hizo una mueca de desagrado y comenzó a caminar hacia la entrada seguido del mayor que mantenía la pistola afuera, sólo por si al más chico se le ocurría escapar, aunque el rubicundo realmente ya no tenía ánimos de intentarlo, menos con los sucedido hace un par de horas.
— ¿Qué hacemos aquí? —Preguntó, finalmente. Stan no respondió, abrió la puerta y luego de que entrara, lo hizo él. En cuanto las luces se encendieron, Kyle miró a su alrededor. El lugar se veía mucho más lindo por dentro; la sala era adornada por un par de sillones que hacían juego con el color rojo de las paredes, y una gran variedad de pinturas decoraban éstas. Lo que más llamó su atención, fue una fotografía que se hallaba sobre el pequeño mueble ubicado a un lado del comedor. Guiado por su curiosidad se acercó y tomó dicha foto entre sus manos. Ahí se encontraban un par de niños de cabellos negros; uno sonriendo felizmente a la cámara y otro con una expresión más seria, atrás de ellos se hallaba una mujer de cabellos castaños y a lado de ésta un hombre con un extraño bigote. No tardó en reconocer a aquel niño sonriente como Stan y al otro como Craig.
—Mi familia. —Stan pronunció, se había puesto de pie detrás suyo y observó la foto, con algo de nostalgia que rápidamente ocultó. Kyle nuevamente dio un pequeño sobresalto al verse sorprendido, de nuevo. —Quieres saber todo, ¿no es así?
— ¿Qué?
—Quieres saber el motivo por el cual te tengo aquí, ¿o me equivoco? —Le miró, con seriedad. Kyle dejó la foto en su lugar y se giró para poder encararle.
—Sí. —Respondió. —Quiero saber todo. —No comprendía el por qué, pero los ojos azules de Stan le provocaban cierto escalofrío, uno que prefería evitar apartando la mirada a otro lado. El más alto sonrió levemente, dio la vuelta y caminó hacia uno de los sillones, se sentó en éste y mirando al menor palmeó un poco a su lado en señal de que se sentara también. Kyle dudó, pero al final le hizo caso.
—Bien, no sé por dónde empezar. —Habló, sin muchas ganas.
—Lo único que me interesa es saber porque me tienes aquí, empieza por donde se te dé la gana pero date prisa.
—Tienes un carácter realmente encantador. —Le miró divertido, y el de cabellos rojizos simplemente rodó los ojos. —Paciencia, querido, está historia debe ser contada desde el principio. —Hizo una pausa. —Mi padre, el hombre del bigote raro de la foto, era uno de los empresarios más importantes del país, cosa sorprendente ya que lo poco que recuerdo de él es que era un estúpido. —Rió, sin ganas. —A consecuencia de eso, nosotros teníamos mucho dinero, éramos considerados como una de las familias con mayores ingresos económicos de todo el país, aunque nunca me gustó presumir de ello. En fin, cierto día, llegó un hombre a la oficina de mi padre, al parecer venía de otra empresa y quería que mi padre se uniera a ellos para sacar un nuevo producto, algo de automóviles, si mal no recuerdo. Mi padre se interesó y comenzaron a ver todo lo relacionado a ello, y, entre ambos surgió una amistad bastante agradable. —Ladeó un poco su rostro. —Se hicieron grandes amigos, no sólo ellos, mi madre y la esposa de aquel hombre también. En pocos meses comenzaron a salir a cenar juntos, a pasar el rato; esas cosas.
Kyle no comprendía por qué le decía todo eso, pero decidió no interrumpir y escucharle atento. Su mirada se paseaba por todo el lugar, únicamente para evitar mirar al más alto, cada que lo hacía los recuerdos de los besos que se habian dando hacia un momento regresaban a su cabeza, haciendo que sus mejillas se pusieran ligeramente rosadas.
—Ese hombre se veía tan inocente, mis recuerdos sobre él son muy pocos, pero lo poco que recuerdo es eso; se veía una persona amigable y que no buscaba dañar a nadie. —Rió. —Estaba tan equivocado. Pasaron los meses y cierto día, mientras llegaba de la escuela junto a Craig, escuchamos a nuestros padres discutir en la cocina, por curiosidad nos acercamos y escuchamos que estaban teniendo problemas en la empresa, bastante grandes, al parecer. Mi madre decía que era culpa del negocio que hizo con aquel hombre, y aunque mi padre no quería creerlo al final resultó ser cierto. —Sus ojos se posaron sobre el rubicundo. —Ese hombre le había estafado, trayendo como consecuencia que mis padres perdieran todo, absolutamente, todo.
»Tuvimos que mudarnos a una casa más pequeña, más bien, a un departamento. A nosotros nos sacaron del colegio en el que íbamos para meternos a uno más barato. Mi padre fue despedido de la empresa, para resumir; perdimos todos los lujos que nos rodeaban. Pasamos de ser una de las familias más prestigiadas a ser nada, todo gracias a aquel hombre que traicionó la confianza de mi padre. —Apretó los puños. —No nos importó, mis padres jamás fueron de aquellas personas que presumieran del dinero que tenían, eran demasiado humildes, así que comenzaron a trabajar para sacarnos adelante, yo apenas tenía 11 años y Craig 12 así que no podíamos trabajar ni nada parecido. —Otra pausa. —Cuando pensamos que todo estaría bien, mi padre decidió meter una denuncia para ver si lograba recuperar lo suyo, jamás se detuvo a pensar que ese sería el peor error de su vida. —Kyle notó como bajaba la mirada, aparentemente mal por tener que recordar todo aquello. No era tonto, y ya se estaba dando una idea de a donde se dirigía todo el relato, pero su cerebro se negaba a aceptarlo.
—Al verse en peligro, porque al parecer el abogado que mi padre había contratado había logrado dar con algo que pudiera ayudar mucho, aquel hombre... Mandó a asesinar a mis padres. —Regresó su mirada al pelirrojo. —Un día, cuando llegábamos del colegio... ¿Sabes lo traumante que es ver el cuerpo de tus padres... muertos? Es horrible. —Su voz temblaba, hablar de todo ello aún le afectaba. —La sangre les cubría totalmente y sus expresiones eran de miedo, de angustia. No teníamos a nadie, nuestra familia nos había dado la espalda cuando perdimos todo y por ende no teníamos a quien recurrir. Recibimos la ayuda de un agente de policía que se encargó de todos los gastos del funeral, se había ofrecido a ayudarnos más pero nos negamos. Craig estaba destrozado y yo, bueno, me quedé con aquella imagen tan horrible de mis padres. —Sonrió.
»Ese hombre destruyó nuestras vidas, por culpa de ese hombre y de su mujer Craig y yo comenzamos a vivir en las calles, no teníamos a nadie y no íbamos a poner nuestra caras de idiotas ante la familia que sabíamos nos iba a negar ayuda. Crecimos así, de calle en calle hasta que cumplimos los 16 años, recibimos ayuda de un hombre que nos ofreció lo poco que tenía. Desde entonces, comenzamos a robar para poder obtener algo de dinero. ¿Por qué no consiguieron un trabajo? Te preguntarás, la respuesta a ello es muy sencillo, la sociedad siempre ha sido un asco, nos veían mal por el simple hecho de vivir en la calle, no podíamos defendernos, incluso la policía nos hacía menos, ¿por qué habríamos de ser considerados cuando todos nos daban la espalda? Nuestra vida era un asco, cuando creíamos que todo iría bien sucedía algo que nos jodía por completo, como aquella vez, en la que un grupo de chicos abusaron de nosotros. —Kyle miró a Stan con horror, entendiendo perfectamente el significado de aquella palabra. —Esa vez Craig llegó a su límite, no sólo por haber sido abusado, también porque comenzó a culparse de todo lo que nos pasaba, siendo el mayor comenzó a creer que debía hacer algo para que saliéramos adelante. Y vaya que lo hizo.
»Comenzó a vender su cuerpo. Cuando lo descubrí le dije que no tenía que hacerlo, no podía permitir que mi hermano se acostara con cualquier hombre o mujer, pero el se negó, y discutimos a tal grado de que me fui de donde estábamos para no verle más. —Observó la pistola que aún tenía entre su mano y sonrió, divertido. —Pero me estoy desviando de lo importante, Ky, ¿quieres saber el nombre de aquel hombre que arruinó nuestras vidas? —Miró nuevamente al menor, y le tomó del mentón, acercándole a él. Kyle no reaccionó, miles de pensamientos se encontraban en su cabeza, por un lado pensaba en lo mucho que Stan ha sufrido, y por otro lado, no deseaba escuchar el nombre de aquella persona, porque sabía perfectamente quien era pero se negaba a creerlo. Un jadeo escapó de sus labios al sentir como la punta de la pistola se deslizaba sobre su espalda, Stan sonreía levemente divertido pero a la vez de una manera un poco siniestra.
—Gerald... Gerald Broflovski es el nombre de aquella persona que me jodió la existencia.
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Kenny salió del antro al sentir como su cabeza comenzaba a darle vueltas, ya había bebido lo suficiente aquella noche y sí seguía ahí adentro de seguro seguiría haciendolo hasta que no recordara su nombre, y no se sentía de ánimos para soportar la resaca a la mañana siguiente. No comprendía porqué se sentía de esa manera, era simplemente estúpido que solamente por ver a Butters besando a aquella chica una extraña sensación en su pecho se hiciera presente, obligándole a beber hasta el cansancio.
Dejó que el aire fresco le diera en el rostro y un suspiro escapó de sus labios. Debía hacer algo con todo ello, tenía que secuestrar a Butters pero cada que se acercaba a éste aquel extraño sentimiento le invadía, obligándole a alejarse de inmediato. Nunca se enamoró, jamás lo vio como algo necesario y además jamás conoció a una persona que le hiciera sentir todas esas cursilerías.
Hasta ahora.
—Mierda. —Se quejó. Estaba a punto de dar un paso para retirarse de ahí pero una mano tomándole de la sudadera no se lo permitió. Giró, creyendo que había sido uno de sus compañeros pero se sorprendió al ver a nada más ni nada menos que al causante de su dolor de cabeza. — ¿Butters?
—Ah... Kenny. —El rubio más alto le miró intrigado, y no tardó en percatarse del estado en el que se hallaba el más chico. Sus mejillas estaban rojas y sus ojos se cerraban de vez en vez. Se veía tan vulnerable que a Kenny se le antojó demasiado, pero debía controlarse. —Yo... Yo me siento raro, lo lamento. —Le soltó.
— ¿Y tu amigo?
—N-No sé. —Respondió, ladeó un poco el rostro y comenzó a reír. —Estoy solo... Como siempre. —Siguió soltando pequeñas risas infantiles. Kenny le miró con algo de pena.
— ¿Quieres ir a tu casa?
— ¡No! —Respondió, casi gritando. —Mis padres van a matarme en cuanto me vean así... Haha, como siempre me comenzarán a dar sermones y a castigarme. —Hizo un pequeño puchero, y en verdad que Kenny tuvo que controlarse para no violarselo ahí mismo. — ¿Me llevarías a o-otro lado? —Pidió.
—Ah... —Quería negarse, de igual manera estaba pasado de copas y no quería hacerle daño al menor, pero al ver su mirada suplicante no tuvo otra opción que mandar a la mierda todo y asentir. —Hay un hotel aquí cerca, ¿te parece si pasamos la noche ahí? —Butters le miró algo desconfiado, pero terminó aceptando, ¿qué más daba? Lo que sea con tal de no regresar a casa por esa noche. El más alto sonrió un poco y sin decir nada más, le tomó de la mano para comenzar a caminar. El más pequeño no evitó pensar que la mano ajena era cálida, demasiado.
El hotel no se hallaba tan lejos, así que en pocos minutos ya se hallaban ahí. Kenny sacó una tarjeta de su pantalón y se la entregó al señor detrás del mostrador, quien les miró de manera rara, mas no le importó al rubio. Luego de que llenara unos papeles uno de los empleados les llevó a una habitación en el segundo piso. No era lujosa ni muchos menos, pero sí era perfecta para pasar la noche. Butters no tardó en ir a la cama para sentarse, todo le daba vueltas.
— ¿Estás bien?
—S-Sí, sólo me mareé. —Miró al mayor, y le sonrió. —Gracias por ayudarme.
—No es nada. —Le regresó la sonrisa. —Deberías dormir.
—N-No tengo sueño. —Dijo. —Además, quiero hablar contigo. —Kenny le miró sin entender. —Uh... ¿Por que m-me mirabas mucho en el antro? ¡No es que me molestara! S-Solo que me incomodaba un poco.
—Oh. —No supo cómo responder aquello, no creyó que el menor se diera cuenta de su mirada, y mucho menos imaginó que le preguntara el porqué de ello, aunque eso lo atribuyó a lo tomado que se encontraba.
Y entonces algo hizo clic en su cabeza.
¿Por qué se contenía? Era un criminal, un chico que ha hecho miles de asaltos y unos cuantos asesinatos, ¿realmente le importaba el no dañar a Butters? Sonrió de manera divertida, los efectos del alcohol seguían en él así que sus pensamientos estaba totalmente revueltos. Miró al menor, quien le miraba en espera de una respuesta, entonces, dejó que sus impulsos actuaran solos. Se acercó a donde él y le tomó suavemente del mentón, acercó su rostro y sonrió una gran satisfacción al sentir como el cuerpo ajeno se pensaba notoriamente.
—Eres demasiado adorable.~ —El rubio menor intentó apartarse pero el agarre del otro era algo fuerte.
— ¿K-Kenny? —Le llamó, un poco asustado. La mirada celeste del susodicho se había puesto más oscura, él no era un tonto, podría parecer uno pero no era más una fachada que se obligó a crear gracias a sus padres, por lo tanto, un mal presentimiento se hizo presente.
—Dejame disfrutarte, sólo por esta noche. —Acercó su boca al cuello del más chico e inhaló el aroma dulzón que emanaba. No dudó en dar una pequeña mordida que sacó un jadeo de la boca del chico, sonrió complacido. No iba a detenerse, ya se arrepentiría después.
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Ambos se miraban con recelo, el más chico no podía creer lo que había escuchado, aún cuando una parte suya le decía que Stan no estaba mintiendo, la otra se negaba a aceptar que su padre haya sido capaz de hacer algo como eso. La visión que tenía de él era muy diferente a la que el mayor tenía: Para Kyle, su padre es un ejemplo a seguir, un hombre que ha luchado para sacar a su familia adelante. No podía ser una falsa todo ello, ¿verdad? Sacudió la cabeza con ligereza, y miró al más alto, quien le miraba con seriedad.
—Mi padre... Mi padre no es capaz de hacer algo como eso. —Pronunció. El contrario soltó una pequeña risa, a la par en que negaba, suponía que el chico no iba a creerle, lo comprendía, pero eso no quitaba la molestia que ello le provocaba.
—Estás tan cegado. Tu padre se ha encargado de mantener una faceta que no existe. —Habló. —Él es el único culpable y debo hacerle pagar por todo lo que nos hizo. Es por eso que te secuestré. Que doloro debe de ser para Gerald que su hijo preferido esté secuestrado, ¿no crees?
—N-No te entiendo. —Se llevó ambas manos a la cabeza, intentando asimilar toda la información recién arrojada a su cabeza. — ¿Por qué a mí? ¿Por qué no meter otra denuncia para recuperar lo que supuestamente mi padre les robó?... ¿¡Yo qué carajo tengo que ver con todo esto!? —Exclamó.
—Sencillo. —Se recargó en una de las paredes, y sonrió, cínico. —Si meto otra demanda nadie me haría caso, no soy más que un simple chico que ha crecido en las calles, para empeorar, tengo antecedentes criminales. —Rió. — ¿Crees que le harán caso a un muerto de hambre? No. Y, respondiendo a tu otra pregunta, ya lo dije: Eres el heredero de Gerald, es obvio que haría de todo con tal de recuperarte. No dudo de que en este momento esté moviendo todo para encontrarte.
El pelirrojo seguía sin entender nada, ¿cómo confirmar que las palabras de Stan son ciertas? Por lógica no debería de dudar de su padre, sin embargo, Stan parecía tan seguro de sus palabras que ya no sabía qué creer. Necesitaba escuchar la versión de su padre pero era más que obvio que el azabache no le dejaría libre sólo por saber esto, todo lo contrario. Sintió como el mayor se sentaba a su lado y le tomaba nuevamente del mentón, provocando un estremecimiento de su parte.
—Estás tan confundido. —Murmuró. —No pido que me creas, realmente no me interesa. Pero debes de tener algo en claro, no te dejaré ir. —Se miraron fijamente a los ojos. Stan acarició la mejilla del más bajo, su piel era demasiado suave, Kyle se estremeció pero estaba lo suficientemente perdido que no le alejó. El azabache notó esto y se separó. —Así que, en lo que piensas sobre esto, te dejaré descansar, seguramente has tenido unos días horribles. —Rió divertido.
—Te odio. —Dijo, sin pensarlo mucho, pero le fastidiaba la actitud del mayor.
—Y es un honor que lo hagas. —Se burló. —Vamos, Ky, pasaremos la noche en este lugar, juntos, lo mejor es que nos llevemos bien. —Caminó hacia la alacena que había en el lugar y sacó una cuerda; regresó a donde el pelirrojo.
— ¿Me vas a atar?
—Por supuesto. No me voy a arriesgar a que vuelvas a escapar. —Respondió. Le tomó de las manos y se sorprendió de que el chico no se resistiera. Luego de atarle las manos, se separó. —Te ves tan vulnerable, me pregunto que cosas puedo hacer contigo.
—Vete a la mierda.
—Esa boca. —Le reclamó. Tomó de su brazo, obligándole a ponerse de pie. —Andando. —Comenzó a caminar hacia la habitación, obligando a Kyle a caminar detrás suyo. —Puedes dormir aquí, yo estaré en la sala. Cualquier cosa que se te ofrezca puedes decírmela, recuerda que somos amigos.—Kyle sólo chasqueó la lengua. Sintió la suavidad de la cama y de manera brusca se separó del otro. —Descansa.
No respondió, luego de que el pelo negro saliera de la habitación, soltó un suspiro. Como pudo se acostó sobre la cama y cerró los ojos. No quería pensar ya en nada, no es que no le importara, pero al menos por ese momento prefería dormir tranquilo. Habían sucedido varias cosas ese día y su cerebro necesitaba un pequeño descanso.
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— ¡D-Detente! —Butters intentó separarse del mayor, pero no podía, la fuerza que tenía en ese momento era poca. Un gemido salió de sus labios al sentir como el mayor mordía uno de sus pezones. Comenzar a a sentirse caliente y aquello no le gustaba para nada, o de eso quería convencerse. Pero realmente no lo quería, el mayor estaba ebrio y el también, sin mencionar que no comprendía porqué hacía eso. ¡Ni siquiera se conocían bien! Butters no se sentía atraído hacia Kenny, le llamaba la atención, sí, pero no de esa manera. — ¡Kenny! —Exclamó al sentir como el otro comenzaba a bajar su pantalón.
Pataleó pero Kenny le sostuvo de las piernas y siguió recorriendo su torso con su boca, provocando que pequeños jadeos escaparan de sus labios. Se mordió con fuerza el labio, intentando acallarlos pero las atenciones ajenas le estaban excitando demasiado.
—Eres hermoso. —Kenny subió a sus labios y comenzó a besarle con lentitud, el menor no quiso corresponder pero su cabeza era todo un lío en ese momento que se descubrió moviendo sus labios al ritmo que el mayor manejaba. Mas, se separó rápidamente al sentir como la mano del mayor tomaba su miembro ya erecto entre la palma de su mano.
—E-Espera... En serio, detente. —Suplicó, pero pareciera que el mayor no estaba dispuesto a hacerle caso, al contrario, comenzó a mover su mano con más rapidez, haciendo que echara la cabeza hacia atrás debido al éxtasis que estaba sintiendo. —Kenny...
El mayor no sólo estaba actuando por el alcohol, no, una parte de él aún estaba cuerda y podía sentir como el cuerpo del chico reaccionaba a sus toques, no se estaba negando del todo. Se separó para ver su rostro sonrojado, y sonrió, iba a terminar de una buena vez, de verdad necesitaba terminar con todo eso.
—Me fascinas. —Dijo, el menor se avergonzó por aquella confesión tan repentina, pero antes de decir algo, el mayor le tomó de las piernas y las abrió un poco más. Se colocó en medio de éstas y al notar como lamía sus dedos un sentido de alerta le hizo tratar de alejarse, pero el otro nuevamente tomó con fuerza sus piernas. —Relajate.
—No... ¡No quiero! —Exclamó. —En serio.. K-Kenny detente.
Hizo caso omiso, y luego de lamer sus dedos totalmente los dirigió a la entrada del menor: la cual estaba algo mojada debido a las atenciones que anteriormente le había dado a su miembro. Adentró su dedo de manera rápida, provocando que el otro gritara de dolor; no le importó. Comenzó a moverlo de manera rápida y poco después adentró otro.
—Ngh... —No quería gemir, pero el mayor había tocado un punto sensible en su interior que poco a poco el dolor se iba, dando paso al placer. Se llevó una mano a la boca y la mordió para evitar soltar algún otro sonido vergonzoso. Mientras Kenny seguía moviendo sus dedos, necesitaba estimularle por completo para que se dilatara lo suficiente para que pudiera entrar, al cabo de unos segundos, en los que se había percatado de que el menor comenzaba a humedecerse más, sacó sus dedos.
Se separó y comenzó a desabrochar su pantalón, el menor, al notar aquello, abrió los ojos con horror. No, no podía permitir que el mayor entrara en él, ¡no lo quería! Kenny, al percatarse de su mirada volvió a acercarse a él para besarle de manera húmeda, su lengua jugueteaba con la otra de manera obsena y eso sólo hacía que Butters bajara la guardia. Kenneth se bajó el pantalón junto con la ropa interior, revelando su miembro y nuevamente se acomodó entre las suaves piernas del chico, haciendo que ambas intimidades se rozaran.
—Ngh.. ¡Ah! —Se separó. —No lo hagas, por favor. —Suplicó. El más alto le miró directamente a los ojos, observando aquel rostro sonrojado y con lágrimas en los ojos.
—Lo lamento.
Tomó su miembro y luego de posicionarlo en la entrada del otro, entró de una sola embestida. Butters soltó un grito de dolor y se aferró con fuerza a la cama, aquello dolía demasiado, tanto que las lágrimas que había estado reteniendo comenzaron a deslizarse sobre sus mejillas. Lo había hecho. Kenny comenzó a lamer las lágrimas que viajaban por las mejillas ajenas y esperó a que éste se acostumbrara a él. Al cabo de unos segundos, comenzó a moverse de manera lenta.
—Ah. —Jadeó, la manera en la que el interior de Butters se la apretaba era demasiado placentera. El más chico intentaba relajarse pero no podía, comenzó a respirar de manera pesada, al menos hasta que el mayor tocó nuevamente aquel punto sensible, un gemido escapó de sus labios.
Se dejó hacer, ¿de que servía que se siguiera negando? El más alto aumentó la velocidad de sus embestidas y los gemidos de ambos habían comenzado a llenar la habitación, aunque Butters no hacía ningún movimiento, únicamente mantenía las manos aferradas a las sábanas mientras soltaba gritos de placer y dolor. No negaría que el placer era mucho, pero su cabeza no dejaba de repetirle que estaba siendo abusado, porque él no deseaba eso.
Un cosquilleo comenzó a hacerse presente en la zona baja de su abdomen, lo que provocó que apretara aún más las sábanas y sus gemidos se hicieran más fuertes. Algo estaba a punto de salir de su interior y sabía qué era. Apretó los ojos con fuerza y sin poder soportarlo más se corrió sobre su estómago y el del más alto. Su respiración era agitada y le costaba trabajo recuperar el aire, el mayor seguía embistiéndolo hasta que de igual manera se corrió en su interior, provocando otro gemido de su parte.
Ninguno dijo algo, se mantuvieron en esa posición para intentar regular su respiración. Sin embargo, luego de unos segundos, Kenny se separó y le miró fijamente. Fue ahí cuando se dio cuenta de lo que había hecho, miró a Butters con el estómago manchado de su propia semilla y la manera en la que intentaba no mirarle. Y como si realmente quisieran joderle, las súplicas que el otro soltaba para que se detuviera comenzaron a retumbar en su cabeza. Se acomodó el pantalón, y sin decir nada se apresuró a salir de la habitación. ¿Qué mierda había hecho?
Butters, al verse solo, se giró un poco para poder abrazar con fuerza a la sábana. Y ahí, solo, dejó que las lágrimas comenzaran a salir.
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Stan se adentró a la habitación y observó a Kyle profundamente dormido, procurando no hacer ruido alguno, se acercó a la cama y le miró detenidamente. Se veía demasiado tranquilo. Sonrió un poco pero seguidamente un suspiro salió de sus labios. El haberle contado la verdad al pelirrojo le había sentirse un poco más liberado, pero la opresión en su pecho por haber recordado todo aquello estaba presente. Sacudió la cabeza con ligereza y sonriendo un poco divertido, se acostó a un lado del chico. Al parecer éste sintió el movimiento ya que rápidamente abrió los ojos y le miró asustado.
—Tranquilo, no te voy a hacer nada. —Pronunció. Kyle relajó la mirada pero se mantuvo a la defensiva.
—No sé porqué no te creo. —Pronunció. — ¿Qué haces aqui?
—En la sala hace demasiado frío y mi culo se estaba congelando. —Respondió. —Así que me vine acá para poder calentarme un poco.
—Entonces me voy a la sala.
—No. Te quedas aquí. —Ordenó. Kyle le miró con un ligero tic en el ojo derecho. —Es mejor que me brindes de tu calor.
—Deja de... —Se calló de golpe al sentir como el otro le abrazaba por la cintura. — ¡Sueltame! —Exclamó, debido a que estaba atado de las manos no podía zafarse. Suspiró resignado y se acomodó mejor ya que se sentia incómodo.
—Eres tan predecible.
—Callate. —Pidió. Al no obtener respuesta, alzó la mirada para notar que Stan ya había sido profundamente dormido. Suspiró un poco, y se le quedó mirando por unos momentos. Stan ha pasado por muchas cosas, e independientemente del tema de su padre, no evitó comenzar a sentir cierta empatía por él, y curiosidad; quería saber más de él pero no iba a preguntarle, no dejaría que el azabache creyera que le importaba su vida o algo parecido. Suspiró nuevamente y cerró los ojos, sin darse cuenta de que había recargado su cabeza sobre el pecho del más alto.
Stan, en cambio, sonrió un poco.
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Notas de autora: Holi. :v Wow, cuánto tiempo, verdah. :0 Vale, lamento muchísimo la tardanza pero ya ni sé que onda con este fic, quiero terminarlo y tengo varias ideas pero me cuesta trabajo plasmarlas. xDxdxD En fin, en serio me disculpo por tardar. Ya se sabe qué pedo con la vida de Stan, quise hacerlo más dramático pero meh, falta la versión de Craig y esa será más dramática ya que también se verá la historia de Tweek. :'3 Kyle ya está cayendo en las redes de Stan, este estocolmo anda con todo, we. Y lo del Bunny, sorry, pero aún falta para que las cosas entre esos dos sean dulces. Huehuehue. Ni yo sé qué pedo con ese par. x'D Lo que sí diré es que el secuestro si se llevará a cabo. :v ¡MUCHAS GRACIAS POR LEER! ¡LAS Y LOS AMO! Hasta la próxima. (?)
