Aquí el segundo capítulo… Quiero confesarles que me siento algo extraña mientras escribo para este fandom; ya que veo que casi nadie escribe sobre esta pareja. Pero bueno, tal vez con el tiempo algunos se motiven a escribir algo del MidoUra, o bien puede ser de otra pareja hetero.


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Los días habían pasado y Midoriya no dejaba de pensar en el beso que había compartido con Uraraka. Beso que removió todos sus sentimientos, haciendo que comenzara a ver a la joven como algo más que una amiga. Ahora se le dificultaba verla a la cara, siempre se ponía nervioso y su rostro adoptaba un intenso color carmesí y su corazón se aceleraba hasta el punto de querer salir de su pecho. Siempre era la dueña de sus pensamientos; día y noche, no había momento en el que no pensara en ella. Ninguna otra chica le hacía sentir todas esas cosas, así que después de pensarlo tanto, llegó a una conclusión.

Se había enamorado de Uraraka.

Aun así no podía confesarlo, no sabía cómo, no era un experto en eso del amor, nunca antes se había enamorado, así que no sabía lo que tenía que hacer ahora que se había dado cuenta de sus verdaderos sentimientos.

—Has estado muy pensativo—le comentaba Iida a Midoriya. Estos se encontraban descansando en una banca cerca del campo de entrenamiento— ¿estas planeando alguna estrategia?

— ¿Eh?—se mostraba confundido— ¿Por qué lo dices?

—Siempre tienes esa expresión en tu rostro y tiendes a susurrar cosas—explicaba mientras ejercía movimientos extraños con sus manos.

Como acto reflejo, Midoriya cubrió su boca con ambas manos, ¿Acaso su compañero le había escuchado?, en esos momentos es cuando maldecía su manía de susurrar todo.

—S-Si, creo que encontré una manera para que mi cuerpo resista este tipo de entrenamientos—nerviosamente rascaba su mejilla derecha, esperando ser lo más creíble ante su amigo.

— ¡Ya veo!—exclamó—siempre estás un paso delante de los demás.

El peliverde suspiró de alivio; sus sentimientos por su compañera aún no habían sido descubiertos. Y si quería seguirlos ocultando, debía ser lo más precavido y menos obvio; algo realmente difícil de hacer, y menos cuando sentía la necesidad de estar a su lado, o cuando sus ojos captaban su hermosa imagen, causando que sus emociones chocaran, llegando a un punto donde su mente y corazón sufriesen una crisis por no ponerse de acuerdo en cuanto al siguiente paso de la etapa de enamoramiento.

Estar enamorado era demasiado complicado.

Pero por el momento estaba tan fascinado viéndola sonreír, que se preguntaba si existía la posibilidad de que lo que sentía no fuese unilateral, ¿Qué tal si su amor fuese correspondido?; aunque al final solo eran interrogantes sin respuestas.

En un instante, su mirada se encontró con los orbes de la castaña. Ante esto, Midoriya dio un pequeño salto al ser descubierto.

Por otra parte, Uraraka se sintió nerviosa; desde un buen rato se había percatado de que el peliverde mantenía la vista clavada en ella, y estaba muy incómoda. No lo resistió más y se alejó de la vista del peliverde, sin saber el dolor que su acción le causó.

Definitivamente, no seré correspondido—pensó con algo de tristeza. Tal vez ese beso solo significó algo para él.

Uraraka solo lo besó porque lo vio en problemas, y lo hizo solo para ayudarlo; no fue un beso de amor, sino más bien uno falso que no demostraba ningún tipo de sentimientos. Y él debía de entenderlo y no seguir ilusionándose. Tal vez solo debía rendirse y callar su amor, eso era lo mejor, y así evitaba sufrir por más tiempo.


Aquí termina este segundo capítulo, espero que les haya gustado.

En mi perfil les comparto mi página de Facebook, ahí estaré compartiendo información sobre mis próximos proyectos.

-Gracias por leer