Apenas solo llevo una semana en la universidad y siento que yo misma me lancé al mismísimo infierno… Se suponía que este capítulo debió ser publicado el martes, pero las tareas son importantes (más cuando son de matemáticas) pero aproveche que para este fin de semana no me dejaron tantos trabajos y decidí actualizar, así que espero que disfruten este último capítulo.


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La noticia de que Midoriya y Uraraka estaban saliendo se esparció por toda la academia, por lo que era normal verlos juntos en el receso y que ambos llegaran juntos a la clase y que se fueran juntos a casa; las típicas cosas que los novios hacen siempre. Para los demás era lo más normal, pero Midoriya aún no se acostumbraba al hecho de que sus sentimientos habían alcanzado a su compañera, llegando a creer que todo era producto de un sueño, pero el sentir la delicada mano que se entrelazaba con la suya, lo traían de vuelta a la realidad.

—Lo tenías muy escondido Midoriya—Kaminari golpeaba el costado derecho del peliverde.

—B-Bueno yo…—tímidamente jugaba con sus dedos.

Aunque era la primera vez que tenía novia, sabía que no era lo correcto hablar sobre sus intimidades con los demás, y según lo que había investigado, una relación era de dos personas y no de terceros, y si quería que su noviazgo con la castaña perdurara, debía evitar las preguntas y comentarios de sus curiosos compañeros. Pero como Midoriya no era de la clase de chicos que mostraban su desagrado, por lo cual nunca decía lo que le molestaba, y siempre terminaba en situaciones incomodas.

—Vamos, no seas aguafiestas, cuéntanos—Kirishima entraba a la escena, abrazándolo por el cuello, tratando de sacar alguna información.

—Ustedes dos, ya dejen de estar hostigando a Midoriya-kun—Iida regañó a sus compañeros—esa actitud no es propia de un héroe en formación—comenzó a dar el mismo discurso que causaba aburrimiento en sus compañeros—y tu Midoriya-kun—esta vez se dirigió al peliverde—las excesivas demostraciones cariñosas van contra las reglas… Si no respetas a esta honorable institución me veré obligado a sancionarte.

— ¡P-Pero no pasamos de más de un agarre de mano!—se excusó.

— ¡Después ese agarre recorrerá su espalda hasta descender a sus cadera, tus hormonas pueden reaccionar y terminaras tocando de demás!... ¡Y para cuando te des cuenta, ya no serán dos sino que serán tres!—agitaba de los hombros al peliverde.

Midoriya se sentía muy confundido, no tenía idea de lo que su compañero trataba de decir y menos cuando gritaba de manera rápida, lo que hacía menos entendible sus palabras.

—I-Iida-kun, n-no logro entenderte del todo—decía confundido.

— ¡QUE SI TÚ Y URARAKA TIENEN SEXO SIN LA DEBIDA PROTECCIÓN, SE CONVERTIRAN EN PADRES A TEMPRANA EDAD!

Yaoyorozu trataba de concentrarse en sus estudios, pero sus compañeros no la dejaban con todo el alboroto que se tenían, asi que no lo resistió más y terminó por gritar algo demasiado vergonzoso tanto para ella como para Midoriya, ya que no solo los alumnos de la clase "A" habían escuchado; sus gritos habían hecho eco en todas las paredes de la academia.

Uraraka y Midoriya se vieron a los ojos y ambos se pusieron colorados de la vergüenza.

—N-no digas c-cosas tan v-vergonzosas—a la castaña se le dificultaba el hablar—a-además, Deku-kun y yo no hemos llegado tan… lejos—bajó la mirada por la vergüenza que sentía en esos momentos.

Uraraka-san, no es necesario que les des explicaciones—dijo Midoriya en su mente. Le sorprendía que la castaña hubiese tenido el valor de explicar algo como "eso".

— ¿Ah? Entonces Midoriya sigue siendo virgen—Mineta comenzó a burlarse de su compañero—Debes aprender de un macho como yo—el pequeño adoptaba la posición de todo un galán sintiendo superior al peliverde.

—N-No te preocupes por lo que dijeron los chicos.

Midoriya y Uraraka caminaban de regreso a casa. Después del incidente que tuvieron en el salón, ambos jóvenes se sentían incomodos y no sabían que decir en el trascurso del recorrido. Al parecer al peliverde le había afectado el comentario de Mineta, y se sentía culpable de que su novia se hubiese visto envuelta en todo ese tipo de pláticas, por lo que pensaba que no era para nada bueno, pues no actuó como un verdadero novio hubiese actuado. Pero estaba tan avergonzado y nervioso que no pudo hacer nada.

—Lo siento—susurró apretando sus puños.

—No es tu culpa que los chicos hayan dicho eso.

—Sí, pero… Yo tuve que haber aclarado las cosas, no tú.

—No te preocupes por eso.

—Pero… Iida-kun tiene razón… ¿No tienes miedo de que intente hacerte algo?

—Sé que tú no me forzarías a nada que yo no quisiera… Aun asi yo…—pausó por un leve instante y entrelazó su mano con la de Midoriya—me entregaría a ti... No ahora, porque apenas somos demasiado jóvenes… Pero en un futuro no dudaría en que me tomaras como tu esposa.

Uraraka sabía lo que sus palabras conllevaban, pero estaba segura de lo que sentía por Midoriya, y estaba dispuesta en entregarse a él.

—Yo tampoco dudaría en hacerte mi esposa—sonrió para la castaña, haciendo que su corazón comenzara a latir de felicidad—soy feliz en estos momentos, asi que deseo ser feliz siempre a tu lado.

Uraraka asintió ante las palabras de Midoriya.

Fue tan rápido y sin titubeos, en un abrir y cerrar de ojos, ambos ya estaban comprometidos. Pero eso no venía al caso, lo más importante es que estarían juntos compartiendo alegrías, tristezas, sueños y logros, y su amor daría la vida a un nuevo ser. Aunque de solo pensarlo, hacía que sus rostros se tornaran de un intenso color carmesí.

"Futuro, ven pronto"


Muchas gracias a todas la personas que me dieron su apoyo en esta pequeña historia, saber que alguien lee lo que publico realmente me hace feliz. Espero seguir contando con su apoyo en próximos proyectos.

-Gracias por leer :)