¡Muy buenas a todos! Aquí les traigo el nuevo cap~
Muchísimas gracias a todos por leer, por comentar o incluso por seguir esta historia. Espero que les guste y disfruten con este nuevo cap. :)
Resumen: Todos conocemos la vida de Son Goku, el héroe que salvó a la Tierra en innumerables veces de toda clase de peligros. Pero, ¿cómo hubiese sido la vida de Kakarotto en su planeta natal? [Universo Alterno. Serie de drabbles]
Palabras: 491.
Capítulo 4. Despertar
Aún en sueños, escapó de entre sus labios un casi inaudible gemido quejicoso. Se removió en el futón, tratando instintivamente de zafarse de la repentina presión que sentía sobre su cabeza, mas, sin embargo, aquel movimiento le ocasionó un inesperado tirón de pelos que lo alejó por completo del dulce mundo de los sueños.
Se despertó de golpe, gritando adolorido y abriendo súbitamente los ojos. Los rayos solares que entraban desde la escueta ventana de la habitación lo cegaron brevemente, haciéndolo parpadear durante un instante mientras se acostumbraba a la intensa luz mañanera.
Adormilado aún, gruñó molesto ante el tan lastimoso despertar que ya empezaba a ser costumbre. Volvió la vista hacia atrás, y allí, entre los oscuros y enmarañados mechones que conformaban su melena, descubrió a su hermano recostado sobre ellos, llenándole de babas el pelo mientras que jugaba cándidamente con uno de sus mechones del cabello.
– ¡PAPÁ! –aulló enfurecido tratando de quitarse de encima al pequeño–. ¡Por Kami! ¡Estate quieto de una vez, enano! –siseó encrespado quitándole de los dedos regordetes aquel mecho de pelo.
El muchacho rápidamente se puso en pie y sin prestar interés por los lloros de su hermano se encaminó hacia la cocina, de donde emanaba el continuo crepitar del aceite y el olor a quemado del escueto desayuno que se hallaba en la mesa.
– ¡Papá! –gritó de nuevo, esperando respuesta esta vez.
– ¿¡Qué!? –le contestó Bardock desinteresado y de mala gana, acometiendo, entretanto, contra la sartén, el aceite y los huevos en aquella especie de bizarra batalla improvisada.
– ¡El idiota de Kakarotto se ha puesto de nuevo sobre mi cabeza mientras dormía! –le respondió indignado–. Y de nuevo me ha pringado el pelo de babas –apostilló asqueado evaluando el estropicio sobre su espesa melena.
– Y qué coño quieres que haga yo –inquirió crispado con aquel par de huevos fritos que hacian saltar el aceite hirviendo continuamente pero que nunca parecían termina de hacerse–. Seguramente está hambriento.
– Y quién no... – le interrumpió irónico el muchacho mirando de reojo la comida chamuscada de aquella mañana. Bardock simplemente le miró despectivo por la interrupción.
– Corre y baja al piso de la señora Disért mientras yo termino de prepara ésto.
Raditz suspiró frustrado, mas no dijo nada. Y con paso cansino se dirigió de nuevo hacia la habitación. Se colocó la camisa usada que había tirado sobre el suelo la noche anterior y cogió en brazos al pequeño, quien parecía entretenido chupándose los deditos del pie.
Cruzó el minúsculo comedor sin mediar palabra alguna con su padre, el cual seguía ocupado en maldecir al desayuno, y cogió un par de galletas rancia de la mesa que se comió mientras salía del piso. Raudo, bajó los escalones de la amplia escalera del miserable bloque de pisos en los que vivían. Y tras limpiar de su boca y torso todo rastro de las pastas, tocó el timbre de la puerta con un suave movimiento.
El próximo capítulo es la continuación de éste, así que partirá directamente desde el final de aquí.
Además, al ser directamente la continuación lo publicaré la semana que viene ^/^
Y ya para finalizar: ¿Review? :)
