¡Hola a todos! Estoy taaaaan emocionada de estar de vuelta aquí y poder actualizar :3

Primero que nada, lo siento muchísimo por la larga espera pero se me han juntado demasiadas cosas y me ha sido imposible actualizar. Hasta fanfiction se me ha puesto en contra con lo del problema de la web estos días. De verdad que lo siento muchísimo. u.u

Por otra parte, no sé si todos lo sabéis ya(posiblemente sí), pero hará unos meses publicaron un "mini-manga" sobre la madre de Goku [Muchísimas gracias mis queridos lectores por avisarme ;)]. La verdad es que la historia me pareció muy interesante, y todo aquel que tenga curiosidad le recomiendo que la lea. Yo por mi parte, tras leerla acabé bloqueada para con este fic. La idea que tengo yo de la sociedad de los saiyajin es tan... diferente de la que ofrece el manga, que he acabado planteándome en escribir un fic alternativo fiel a esa línea del tiempo y con la madre de Goku viva. En fin, de momento esa idea no es viable, más que nada porque no tengo tanto tiempo libre como para ocuparme de otro fic con publicación regular, así que de momento se queda como un proyecto. :/

En fin, ya les dejo leer tranquilos el capítulo, ¡Que lo disfruten! :)


Resumen: Todos conocemos la vida de Son Goku, el héroe que salvó a la Tierra en innumerables veces de toda clase de peligros. Pero, ¿cómo hubiese sido la vida de Kakarotto en su planeta natal? [Universo Alterno. Serie de drabbles]

Palabras: 500.


Capítulo 6. Trabajo

En la más absoluta quietud, un relámpago cruzó el cielo durante un instante e iluminó fugazmente la estancia por completo, permitiéndole vislumbrar dónde estaban las desgastadas botas. Un segundo después, el sonido del trueno le llegó lejano y opaco, amortiguado por la distancia y la lluvia mientras se colocaba el calzado. Dirigió un último vistazo a los niños, asegurándose de que aún permanecían dormidos y salió silenciosamente.

Maldijo entre dientes su suerte al atravesar el umbral del bloque de pisos, cuando sintió la lluvia y el viento azotarlo con violencia, y elevó ligeramente el ki, lo suficiente como para poder mantener el calor corporal sin que lo registrarán los scuoters.

A su alrededor, los iluminadores de ki tiritaban suavemente bajo la lluvia mientras que las calles se sucedían una tras otra ante sus ojos, vacías y húmedas, a la vez que iba rebasando cada uno de aquellos edificios, al cuál más destartalado que el anterior, conforme se adentraba en los suburbios.

Finalmente, pudo distinguir a un par de metros frente a él el letrero del Lov strana.

Entró sin mucho preámbulo y sacudió su cabello empapado en la entrada, aprovechando el breve instante para escrutar el interior del antro: amplio, cálido y con un fuerte olor rancio. En el centro una monumental chimenea encendida y al fondo, de un extremo a otro del local, una oscura barra de madera tras la que parecían discutir un par de taberneros. Aparte de ellos, en el local había media docena de personas más. En una de las esquinas distinguió a su contacto, sentado en uno de los pequeños taburetes, con una jarra metálica frente a él y ataviado con un oscuro sombrero.

Con paso precavido se dirigió hacia él. A penas pudo distinguir los afilados rasgos de su rostro, protegidos bajo el sombrero.

– Pensé que no ibas a venir –le escuchó decir que un fuerte tono nasal mientras Bardock se sentaba frente a él. No se molestó ni en responderle, barriendo con una sutil mirada los alrededores, asegurándose de que no fuera una emboscada. Luego lo observó detenidamente rebuscando entre sus pertenecías hasta dar con un abultado sobre que le entregó.

– Lo acordado –declaró–, el resto te lo darán si terminas el encargo.

Bardock asintió y revisando rápidamente el contenido. Seguidamente enfocó su atención de nuevo en él.

– Dentro de tres días, a esta misma hora, te dirigirás a la cima del monte Svetlice –le explicó–. Allí habrá una nave oscura que descargará dos cajas. Lo que debes hacer es llevar esas cajas a esta dirección –le informó tras acercarle un amarillento trozo de papel doblado.

– ¿Eso es todo? –le cuestionó indignado; él era soldado, no un vulgar mensajero. Su acompañante soltó una leve risita que lo irritó aún más.

– ¿Qué esperabas? –respondió mientras se llevaba la jarra a los labios y vaciaba su contenido–. Por cierto, más te vale cumplir el trabajo o nos cobraremos la deuda –manifestó con tono amenazador antes de levantarse e irse.


Mil gracias a Diosa de la muerte, 01PrincessaCandy01 y ConnySon por comentar en el último cap. Y a CarXx, Ojito fisgón y Luis Carlos, por dejar reviews. ¡Muchísimas gracias a todos! :)

Por otro lado, aclaró que en agosto y septiembre publicaré dos cap. (los pertenecientes al mes de mayo y junio), así que estaré de vuelta dentro de dos semanas, aproximadamente.

Por si alguien tiene curiosidad:

Lov strana: Partida de caza (Eslovaco).

Svetlice: Llamarada (Eslovaco).