Nota:
Hola otra vez! Por fin les traigo la segunda parte de este fic, espero y les esté gustando.
En fin, solo para aclarar… BonBon no iba a tener tanto peso en la trama, pero al ver el cap 100 de MLP:FIM, quedé tan encantado (aunque bastante decepcionado, eso sí) con la historia de la Agente Especial Sweetie Drops, que decidí utilizarla para engrandecer un poco esta trama. Ojo, como tal, ella no tendrá nada que ver con el conflicto central, pero estará ahí. :3
Una cosa más! Planeo sacar segunda parte de "La Semilla de la Discordia" ¿Quieren que lo haga?
Y bueno, sin nada más que agregar, los dejo con el cap 2.
Cap 2. Reloj de arena.
(Flashback…)
Había sido una noche tormentosa para los habitantes de Ponyville. La lluvia no cesaba y parecía que nunca lo haría. Por suerte, la tormenta ya pasó, y ahora solo quedaba recoger los destrozos dejados por esta.
-¡Augh! ¿Por qué los ponys pegasos programaron semejante tormenta justo después de la llegada de la primavera?- Minuette y Lyra usaban su magia para recoger las ramas que se habían desprendido de los árboles la noche anterior.
-Al parecer, desde que la fábrica del clima fue saboteada el invierno pasado, han estado teniendo algunos problemas.- Lyra trató de calmarla. Luego de que el invierno se adelantara po motivo, Minuette cayó en cama a causa de un terrible resfriado. No salió ni convivió con otros ponys durante todo el invierno, y ni siquiera pudo asistir a la representación de la obra del Día de los Corazones Cálidos en Canterlot.
Y por si fuera poco, apenas y se recuperó tuvo que volver al trabajo. Sus vacaciones se vieron arruinadas por culpa de aquel incidente en la fábrica del clima.
-Hmmm… ¡esa no es excusa!- gruñó.
Una vez que terminaron con su trabajo, las dos yeguas se dirigieron al Hayburger para almorzar.
-¿Y por qué ya no he visto a BonBon contigo últimamente?
-Pues, al parecer tiene algún asunto importante en Canterlot y luego en el Imperio de Cristal… algo sobre un familiar. No lo sé.- Lyra y BonBon suelen pasar mucho tiempo juntas. Pero por alguna extraña razón, Bonbon se da a la fuga en ocasiones especiales; desaparece por una semana, y luego regresa como si nada. Incluso se había empezado a rumorear que BonBon tenía una especie de vida secreta de la cual Lyra no estaba enterada.
Estos rumores a ratos afectaban su relación (la cual también resultaba ser un tanto sospechosa), pero jamás fueron lo suficientemente fuertes como para quebrantarla por completo.
Al cabo de un rato, llegaron a su destino.
Entraron, Lyra ordenó cuatro hamburguesas con heno extra y dos bebidas, papas fritas y aros de cebolla.
-Esta vez yo invito.- le aseguró a su compañera dentista.
Minuette sonrió. Luego de pasar casi toda la temporada de invierno en casa, sin nada que hacer ni nadie a quien quisiera ver, era bueno el ver que seguía teniendo tan buenas amigas.
Las dos ponys comenzaron a comer. Estaban exhaustas luego de trabajar toda la mañana. Ni siquiera habían tenido la oportunidad de desayunar.
-¿Y qué tal tus vacaciones, Heartstrings?
-Un poco aburridas. Lo único bueno es que pude probar la nueva receta de dulces de BonBon.- resopló.
-Ya veo. Pero al menos tú la pasaste en compañía de otro pony… ¡No como yo!
"Ahí está esa cara otra vez- pensó Lyra.- Pobre, pobre Minuette…. Es una lástima que una yegua tan linda e inteligente como ella esté tan sola".
Lo reconsideró por un momento.
"Aunque no sería la única… Rarity es una de las yeguas más populares de Ponyville, y hasta donde yo sé, el príncipe BlueBlood también ha figurado en su lista de pretendientes. Pero ella sigue soltera…"
Se sumió en sus pensamientos, no haciendo caso de los sonidos que hacía su amiga al masticar. Luego de un rato reflexionando, llegó a una concusión…
-Oye, Minuette…
-¿Qué?- dijo la unicornio azul aciano, escupiendo al hablar.
-Tú… ¿Alguna vez te has preguntado cómo sería si tuvieras a algún pony especial en tu vida?- fue directo al grano.
Se hizo el silencio.
Minuette, paralizada, tragó el bocado para luego hacerle frente a su amiga.
-¿Qué quisiste decir con eso?- preguntó, un tanto nerviosa.
-Sabes de qué hablo. Desde que te conozco nunca te he visto relacionarte con ningún semental, salvo por tus pacientes. ¿Es que acaso no te interesa pasar el resto de tu vida sola?
Minuette entendía perfectamente a que se refería. De hecho, cada año que pasaba ese temor se hacía cada vez más y más grande. La idea de envejecer sola, sin familia, amigos, o algún pony especial que la acompañe en sus últimos años de vida… le aterraba.
-Lo sé.- dijo, por fin.- ¿Pero qué puedo hacer? Nunca un corcel se me ha acercado para pedirme una cita o algo así. Además ¿qué hay de ti? Tú tampoco tienes a un pony especial ¿o sí?
Lyra tragó saliva. Minuette la miraba fijamente, furiosa. Era ridículo que una de las solteronas reconocidas de Ponyville pretendiera sermonearla. ¡Era absurdo!
-Bueno… yo…
-¡No me digas que tú ya tienes a tu pony especial, Lyra!- la voz de Minuette reflejaba su miedo. ¡Incluso Lyra tenía pareja! ¡Esto tiene que ser una broma!- ¿Y… quién es él?
-¿Eh?
-¡¿Quién es tu pony especial?!
-…
La pobre Heartstrings estaba en un predicamento. No podía revelarle a Minuette la identidad de "su pony especial". ¡No podía!
-¿Y bien?- preguntó, invadiendo su espacio personal.
-Yo… esto…- comenzó a sudar frio. Trató de esquivar la mirada de la dentista por un rato, lo cual no hizo más enfurecerla.
-Bien.- dijo.- Si no quieres decirme, no te obligaré. Pero, tarde o temprano tendrás que decirlo. Esa clase de cosas no se pueden esconder por mucho tiempo.- decía a la vez que comía una papa frita.
-Créeme que no.- susurró Lyra.
(Una semana después, en la actualidad).
-¡BONBON!- Lyra y Minuette fueron a recibir a la pony terrenal a la estación de tren.- ¡No sabes cuánto te extrañábamos!
Lyra abraza a su amiga, y esta se queja por una dolencia en su boca.
-¿Qué pasa?- Minuette sabía que tenía que ver con sus dientes.
-N-no es nada… Jejeje.- BonBon parecía nerviosa. Miraba de un lado para otro, como si temiera que alguien la siguiera.- Es solo que durante mi estadía en el Reino de Cristal, me caí y me rompí un diente.- trataba de aparentar normalidad.
-¡Oh! ¡¿Y por qué no fuiste la dentista estando allá?!- le regaña Minuette.
-Pues, la verdad, esto ocurrió poco antes de abordar el tren.
-Ya veo. Debes tener más cuidado BB.- Lyra le acarició la mejilla con su casco, gesto que pasó desapercibido para la pony dentista.
-Oigan,- dijo- ¿ese no es el príncipe Shining Armor?
Inmediatamente todas las miradas se posaron sobre el desafortunado unicornio.
-¡SÍ, ES ÉL!- gritó otra pony a la lejanía.
Al instante, la estación se vio bañada en un profundo silencio. Y al igual que su esposa, Shinig Armor iba acompañado de guardias del Imperio de Cristal.
Minuette y Lyra quedaron boquiabiertas. No era la primera vez que lo veían, pues, en sus viajes a Canterlot era normal toparse con él. Y siendo el hermano mayor de Twilight Sparkle, tenía sentido que lo hayan visto una o dos veces. Pero en esta ocasión era diferente, ya que iba con una bufanda bastante incómoda, bajo la cual se podía entrever un pequeño moretón.
El corcel se acercó a ellas y, con un tono amable, dijo:
-Nos vemos después, Swee… ¡Quiero decir, BonBon!- se marchó.
BonBon le lanzó una mirada asesina al príncipe una vez que este se hubo marchado.
-¿Qué acaba de pasar?- Lyra estaba confundida, al igual que Minuette. Ambas exigieron una explicación, pero BonBon solo les respondió- Lo conocí cuando fui a ver el Corazón de Cristal. Nada más.
Su voz temblaba.
En fin. Lyra y su compañera se marcharon por un lado, hablando acaloradamente sobre el porqué el príncipe del Imperio de Cristal se había portado tan cortés con ella.
Por su parte, Minuette tranquilamente regresó a la clínica, pero lo que vio al llegar allí la sorprendió aún más que ver a un miembro de la realeza. Ahí, parados frente a ella, en la sala de espera, se encontraban Derpy Hooves y el Doctor Whooves.
-Hola, Minuette.- Derpy estaba cabizbaja.
-Ho… Hola.- no lo podía creer. El corcel de sus sueños, y la pony que se lo arrebató estaban parados justo frente a ella, en ese mismo instante.- ¿E-en qué les puedo ayudar?
-Es el Doc.- señaló Derpy.
"El Doc…- pensó la unicornio.- ¡Odio que hable así de él! ¡Es DOCTOR, no simplemente Doc, pegaso estúpida!". Trató de disimular una sonrisa a la vez que pensaba esto último.
-Y… ¿Cuál es el problema, "Doc"?
Este no respondía, solo se tocaba la barbilla con un casco.
-¿Eh?
-Él- interrumpió la pegaso- accidentalmente le dio una mordida a un pastelillo que tenía un diamante en su interior, y… bueno…- La pony parecía arrepentida por algo que, seguramente, había sido provocado por ella.
-¡¿Y cómo por qué había un diamante en el interior de un pastelillo?!
-Pues… Verás, Spike y yo íbamos a tener un dia de campo. Yo llevaría algunos pastelillos para él (ya sabes: es un dragón, los dragones comen joyas…)- explicaba Derpy, moviendo sus cascos de un lado a otro.
-Ya veo…
-Y entonces apareció el Doc y quiso comer uno. Ni siquiera tuve tiempo para advertirle que había un diamante en su interior…
-¡Ya entendí, ya entendí!- Minuette la cayó.- Doctor, venga conmigo para que le revise ese diente. Y en cuanto a ti, Ditzy, puedes esperar aquí si quieres.
-Ok…
Y así lo hizo. Pasaron 20 minutos y el Doctor no salía.
Aunque Derpy sabía que no había una razón real para preocuparse, no pudo evitar sentirse culpable por lo que había pasado.
A la media hora, el Doctor salió con la mejilla algo inflamada. Fuera de eso se veía bastante bien.
-Le saqué la muela. La inflamación desaparecerá en un rato…- se veía decaída.
Algo pasó estando ahí dentro. Algo que le rompió el corazón por completo a la odontóloga.
"Entonces… ¿Tú y Ditzy Doo son muy cercanos?" le preguntó justo antes de aplicarle la anestesia. El Doctor afirmó con la cabeza, a la vez que se ruborizaba. Este fue un golpe duro para la pobre unicornio, quien tuvo que reprimir sus sentimientos para retirarle la muela con calma.
Pero una vez que terminó, se percató de que el corcel no era consiente de en donde estaba con exactitud. Al parecer se había excedido un poco con la anestesia.
Aprovechó esos minutos, en los que el Doctor permaneció en un estado de semi-inconciencia, para observarlo fijamente sin que este se llegase a dar cuenta de nada.
"Oh, Doctor… si tan solo supiera cuanto lo aprecio".
A su mente llegaron imágenes del dia en que se conocieron, una semana después de que este llegara al pueblo…
Minuette se despidió de su paciente, solo para cerrar la clínica por hoy. Mentalmente estaba exhausta, y, para ser sinceros, difícilmente vendría otro pariente el día de hoy. Suele haber uno al día, y en su mayoría eran niños. Había ocasiones en las que solo veí pacientes por semana… Ser la única dentista en un pueblo pequeño como lo es Ponyville era sumamente aburrido.
Decidió dar un largo paseo por el parque para distraerse de sus problemas. Lo último que necesitaba era recordar el hecho de que pasaría sola el resto de su miserable vida.
"Estúpida Ditzy Doo. Estúpido Doctor. ¡Estúpido todo!- pensó.- ¿Acaso he de estar yo sola para toda la vida? ¡¿Por qué?!"
No pudo evitar llorar. Trató de ocultar sus lágrimas para no llamar la atención.
Caminó por un rato, dándole tres vueltas al parque cuando se dio cuenta de que ya estaba atardeciendo.
-Será mejor que regrese a casa.- se dijo a sí misma.
Emprendió el camino de regreso.
Sin duda había sido un día bastante extraño. Primero lo de BonBon, y ahora esto.
Llegó a casa, y lo primero que hizo fue comer una rebanada de pastel. Recientemente había sido el cumpleaños de algún pony (aunque en realidad, por tantas fiestas que se realizaban en Ponyville, cortesía de Pinkie Pie, no recordaba de quién).
Se recostó en un sillón, hizo levitar una cuchara y comenzó a comer el pastel.
A pesar del glaseado color azul cielo, con una clave de sol encima, el pastel era de chocolate, su favorito. Por fin, algo bueno le había pasado. Sonrió por primera vez en el día.
Conforme avanzaba la noche, de Minuette se iba apoderando el sueño poco a poco.
Cerró los ojos y se sumió en un mundo de ensueño, olvidándose así de todos sus males…
(Flashback…)
Minuette había sido rechazada nuevamente. En el último año, invitó a salir a tres corceles (ya que estos no se atrevían a invitarla a ella), y fue rechazada justamente por esos mismos tres corceles.
El más reciente había sido Caramel. Este se escudó diciendo que ya tenía novia.
Se tiró a una banca a llorar. Estaba harta de ser rechazada una y otra vez por los machos.
"¿Qué hay de malo conmigo?- se preguntaba.- ¿Por qué todos me rechazan así? ¿Acaso hice algo malo para merecer esto?"
Se quedó mirando el cielo fijamente. La nubes parecían tan oscuras y plagadas de agua… era obvio que pronto llovería, así que tendría que regresar a casa o se mojaría. Se levantó, tomó su alforja, y comenzó a caminar. Al principio lento, pero al sentir una gota caer sobre su melena comenzó a acelerar el paso.
En pocos segundos la lluvia arreció, nublándole la vista por completo.
-¡Demonios! Casi no puedo ver hacia donde voy.
Siguió galopando, a pesar de no recordar el camino a casa. La lluvia reducía su visibilidad en un 50%, así que decidió entrar a una tienda para ocultarse de la tormenta.
Vio que a lo lejos a un pony (no sabía a ciencia cierta de quien se trataba) entrar en la librería, y siguió su ejemplo.
Una vez ahí dentro…
-Huff… vaya tormenta. Los pegasos aquí en Ponyville son un poco más bruscos que en mi ciudad natal.- decía aquel semental de pelaje café y crin de un tono más oscuro mientras se sacudía.
Minuette estaba como un trapo viejo. No paraba de temblar y sus dientes castañeaban por el frío. Por la prisa no se dio cuenta del frío que hacía.
-Solo espero que esta lluvia no dure mucho, tengo que ver a una tal Rarity para recoger mi smoking.- parecía preocupado por algo. Miró por la ventana, solo para confirmar sus sospechas.- ¡Oh, vaya! Tal parece que la tormenta no se detendrá hasta mañana.
Minuette no pudo evitar sentir una corriente de aire helado recorrerle la espina al oír esto.
-¡¿QUÉ?!- se acercó al desconcertado pony, el cual miraba con temor las nubes.
-Esto es malo. Mañana por la mañana tengo una reunión muy importante y esto podría echar abajo todos mis planes.
-Yo no tengo planes, pero no puedo simplemente quedarme aquí.- la pobre entró en pánico. Estar a solas, toda la noche con un pony, un semental que ni siquiera conocía ¡Era impensable!
No es que sea mojigata, simplemente no quería.
Al final tuvieron que esperar a que la lluvia cesara.
Pasaron los minutos, y al parecer la tormenta todavía daba para rato.
Caminaban de un lado a otro, desesperados. Querían irse a casa, y querían hacerlo ya. Pero no les quedaba de otra. Tenían que esperar.
Al poco rato, el corcel tomó algunos libros para ojearlos un poco. Si bien iba a estar ahí toda la noche, podría aprovechar ese tiempo para aprender un poco más de la historia de Ponyville.
-¿Es en serio?- preguntó la unicornio desde la escalera al otro lado del salón.
-¿Hmm?- apenas y le estaba prestando atención. Siguió leyendo.
-¡¿Es en serio?!- esta vez era obvia su incredulidad.
-…
-¡AY, POR CELESTÍA!- gritó, sintiéndose ofendida por la actitud tan indiferente del semental hacia ella. Este dio un brinco al escucharla.
-¿Qué pasa?- al darse la vuelta, se percató de la ira de la yegua.
Minuette tomó aire para relajarse. No podía ser tan obvia, en especial para un pony al cual no conocía.
-Oiga…- el doctor dejó su libro y se acercó a ella.
-Qué… ¿Qué hace?- preguntó, un tanto asustada.
-Su Cutie Mark, señorita.
-Mi… ¿Qué?- tardó un poco en darse cuenta de a qué se refería.
¡Sus Cutie Marks! Eran iguales. Ambos tenían un reloj de arena por Cutie Mark. ¿Qué probabilidades había de que esto pasara?
-A lo largo de mi vida he visto casos de Cutie Marks las cuales se repiten un sinnúmero de veces en diferentes ponys. ¡Ja! ¿Quién diría que encontraría a otro con mi misma Cutie Mark en un pueblo tan pequeño como lo es Ponyville? Jaja…
-¿Eh?- Minuette no entendía el por qué este garañón estaría tan interesado por su CM. Pero bueno, al menos él no la estaba evitando… solo un poco, hace rato.
Al ver que este se acercaba más y más, su corazón comenzó a acelerarse.
-¿Puedo saber cuál es tu talento especial?- preguntó.
-Yo… soy dentista.- terminó por decir Minuette, tímidamente.
-¡¿Dentista?! Vaya cosa…
-¿Por qué?
-Pues verás, todos los ponys con los que me he encontrado y que llevaban una Cutie Mark como esa, se dedican a actividades relacionadas con el tiempo… Nunca creí que habría un caso como el tuyo.- hizo una leve observación.
-Oh… ¿y?- no parecía entender de lo que hablaba.
-¿Tu talento especial es ser dentista?
-Sí.
-Entonces, ¿por qué llevarías una CM como esa, en lugar de un diente, o un cepillo, o hilo dental?
-¡¿A-Acaso eso importa?!- Minuette se puso a la defensiva.
-¡L-l-l-lo siento!- se disculpó el Doctor.
-Da igual.- estaba haciendo pucheros.
-…
-…
Al poco rato dejó de llover, y los dos extraños decidieron que era hora de volver a casa.
-Bueno… Fue un placer conocerla, señorita…
-Minuette…- le extendió la pata para despedirse.
-¡Señorita Minuette!- chocó cascos con ella.- Mi nombre es… Bueno, todos me llaman "El Doctor".
-¿Doctor?
-S-sí… prefiero no hablar de eso.- concluyó el Doctor.
-Está bien, "Doctor"- dijo en tono burlón, lo cual irritó un poco al semental.- ¿nos veremos luego?
-No lo dudaría. Después de todo, este es un pueblo pequeño.
-Sí.
Ambos ponys se despidieron, regresando así cada uno a su respectiva casa.
"¡Pero que pony tan más arrogante!- pensó.- Primero me ignora, luego se acerca a mí de una manera tan espontanea queriendo ver mi Cutie Mark, hablando mal de ella. ¡Y ese acento tan ridículo que se carga! ¡Y para colmo, al final me trata con tanta caballerosidad! No sé quién se ha creído pero, si tengo que ver su estúpida cara una vez más…"
-¡Señorita!
No hizo caso.
-¡Señorita! ¡Su alforja, la dejó en la biblioteca!- gritaba el Doctor a la lejanía, tratando desesperadamente de llamar su atención.
Minuette seguía absorta en sus propios pensamientos, sin darse cuenta de nada.
-¡AAHHHH!- gritó.
El suelo estaba lleno de lodo a causa de la lluvia, y la habría hecho caer de no ser por…
-¿S-se encuentra bien?- El Doctor llegó justo a tiempo, evitando que la pony azotara contra el piso. La rodeó con su casco, haciendo que esta se pusiera tan roja como un tomate.
-¡¿Q-QUÉ CREES QUE HACES?!- se liberó, soltándole un fuerte golpe en la mandíbula, lo cual no pareció afectarle en lo más mínimo.
Se alejó lo más que pudo de él solo para encararlo nuevamente.
El tiempo se detuvo por un momento. Todos los sonidos cesaron, y solo se podía escuchar la entrecortada respiración de la yegua, quien miraba al corcel con una mescla entre ira y vergüenza.
-¿Qué tratabas de hacer? tu… tu… PERVERTI…
-¡SU ALFORJA!
-…
El Doctor extendió dicho objeto hacia la pony. Esta se quedó mirándolo por lo que parecieron minutos, tratando de procesar lo que estaba pasando. Una vez que cayó en la cuenta de lo que ocurría, sintió una sensación de culpa y vergüenza casi infinitas. Su cara se puso roja y tomó aquella alforja, la cual había olvidado en el interior de la biblioteca.
Miró la alforja, la puso en su lomo y, antes de marcharse, dijo:
-G-gracias. Y… lo siento.- con la mirada baja, y la cara roja de la vergüenza, lo único que quería era estar lo más lejos posible de aquel sujeto, ya que temía que este tomara represalias en contra de ella.
-No fue nada.- dijo con una sonrisa, para luego marcharse por donde vino, como si nada hubiese pasado.
Minuette quedo paralizada al ver semejante reacción por parte del semental. No solo no se había molestado con ella por abofetearlo, sino que inclusive, la seguía tratando con tanta amabilidad. ¿Era eso posible?
-Que pony tan más curioso…- se dijo.
Al llegar a casa, no pudo evitar hacer un recuento de todo lo que había pasado.
Caramel. La lluvia. La librería. El Doctor…
"!Doctor!"
El rubor volvió a su rostro de tan solo recordar la sensación de su casco rodeándola. Era tan… cálido. Nunca había experimentado nada igual. Tal vez era por el hecho de nunca haber tenido contacto físico con un macho, o tal vez…
Se sentó en el sofá a pensarlo un poco, dejando la alforja de lado nuevamente.
Entre más vueltas le daba al asunto, más se acercaba a una conclusión, la cual no había previsto hasta ahora.
-¿Acaso yo… Le gusté?- una leve sonrisa se dibujó en sus labios. Había algo en todo esto que la hacía sentir tan… bien.
Comenzó a dar vueltas sobre sí misma, tratando de convencerse de que se trataba de algún malentendido. Pero ya era demasiado tarde. Aún si él sentía o no, algo por ella, era obvio que ella sí que había comenzado a sentir algo por aquél pony. Aquél que se hacía llamar "El Doctor".
-Y tenemos la misma Cutie Mark… ¿Qué posibilidades había de que algo así pasara?- decía, mirando al techo.- Doctor…
Era inevitable. Estaba enamorada de aquel pony con Cutie Mark de reloj de arena. Ella pensaba que esto era una señal del destino, una señal de que su espera por el verdadero amor había terminado… lo que Minuette no sabía era que en realidad, la verdadera batalla interna estaba a punto de comenzar.
Y todo por un vil reloj de arena.
(Fin del flashback).
Continuará…
Y bién? Que tal les está pareciendo la historia? :D
Dejen sus reviews, y gracias por leerlo. –BROHOOF-
