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Sin embargo, Nitori
Disclaimer: personajes no son míos.
Advertencia: Spoiler 2da temporada. Referencias a FrFr!
Capítulo 2
De los apodos
—¿Ai-chan?
Nitori se ruborizó y buscó la fuente del sonido. Solo existía una persona en el planeta que podría llamar a un Aiichirou de aquella forma. Y lo encontró en la puerta de un Mister Donut. Nitori guardó su libro en la bandolera de lona.
—Ai-chan es lento fuera y dentro del agua —sonrió Nagisa.
Si lo hubiese dicho otra persona, como Mikoshiba, Yamazaki-senpai, o incluso Matsuoka-senpai, Nitori se habría sentido herido y agobiado, tal vez. Sin embargo, Nagisa era un muchacho que no hablaba con malas intenciones.
Le dio risa.
Nagisa se sintió satisfecho con su reacción, y continuó:
—Ai-chan no debería leer mientras camina porque sus reflejos se atrofian. Pero nos harías un favor si en la competencia de relevos decides nadar estilo pecho con un libro.
—Nagisa-kun, tengo que justamente terminar este libro para ser un mejor nadador.
Y para ser respetado por Mikoshiba, para mejorar su disciplina, y para que Matsuoka-senpai le prestara la atención que se es debida. Pero todo eso era un poco difícil de explicar. Y por supuesto, como no lo explicó, Nagisa se hizo con la idea equivocada.
—Ya hablas como Rei-chan. Rei-chan cree que todas las respuestas están en los libros, pero a veces, las respuestas están en una donut de Mister Donut ¡Ai-chan, acompáñanos a desayunar las donuts de Mister Donut!
—No, gracias, yo… de verdad tengo que terminar esto. Gracias —repitió.
Volvió a sacar la novela de la bandolera y siguió caminando, con el libro cubriéndole la vista.
De seguro Nagisa pensó que Ai-chan era un muchacho extraño.
Nitori también pensaba que él era extraño.
Al parecer, no era muy común guardar registros de la pulga de agua, o conservar un trozo de cordón umbilical. Matsuoka-senpai se lo dijo un par de veces de un modo un tanto brusco. Mikoshiba por otra parte, aún no se pronunciaba al respecto sobre las excentricidades del muchacho. Y qué se iba a percatar, si Mikoshiba era todo un despistado.
Nagisa era un excelente nadador, optimista, y agradable también. Bajo, como Nitori, pero a diferencia de él, nunca se dejó intimidar por personas más altas. No, Nagisa subía a la plataforma y se acomodaba los lentes con la misma confianza que cualquier nadador.
Claro, cómo no iba a tener confianza. Nagisa era un excelente nadador.
Y tan excelente que igual por esa razón es que eran tanto o más excéntrico que Nitori, y llamaba a sus amigos y no tan amigos añadiéndole sufijos femeninos.
Sin ir más lejos, a Matsuoka-senpai, que era también senpai de Nagisa, le llamaba Rin-chan ¡Rin-chan! Qué envidia. Le gustaría tener esa confianza con Matsuoka-senpai y llamarle de aquella forma. O solo Rin.
Una vez lo intentó, esto fue lo que ocurrió:
—R-Rin… ¡Rin-chan-san-kun Matsuoka-senpai! —escupió.
Nunca más volvería a repetir semejante escena.
Menuda herejía al sistema de los sufijos.
El rostro de Matsuoka-senpai fue de odio venenoso y bochorno sudoroso. Le dedicó una mirada mortal de tres segundos, solo eso, y Nitori quiso morir en el acto. Pero luego de aquel día, aunque no sabía si realmente ese había sido el motivo o solo se trató de una coincidencia, Rin había empezado a llamarle Ai.
Así a secas.
Sonaba bien.
Mil veces mejor que Rin-chan-san-kun Matsuoka-senpai.
Nitori-senpai, sin embargo, sonaba mucho peor. Y Mikoshiba lo decía como treinta veces al día. No estaba de broma, en un folio en blanco que tenía, llevó el registro durante una semana, y treinta había sido el promedio diario. El miércoles, uno de tantos miércoles en que Gou visitaba a su hermano, Mikoshiba batió su record y llegó hasta los setenta y seis Nitori-senpai.
Qué día más largo fue aquel. Nitori quería pegarse un tiro en la cabeza.
Pero no lo hizo, tenía que terminar su libro.
Mientras volvía a empezar el párrafo que estaba leyendo por quinta vez, se preguntó si para Matsuoka-senpai era tan abrumador que él, Nitori, le llamase Matsuoka-senpai tantas veces al día.
Karma, reflexionó Nitori. De seguro que lo que le pasaba con Mikoshiba era cosa del karma. Pero a Nitori no se le ocurría otro modo de dirigirse se Matsuoka-senpai, así que tendría que asumir que un mocoso le llamase a él Nitori-senpai.
Cerró la novela y la guardó en el bolso bandolera. Ya la terminaría en otro momento.
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A Mikoshiba pocos le llamaban la nutria en el Samezuka. Los del club de natación solían referirse a él como Mikoshiba 2, o Mikoshiba junior. Al muchacho aquello le desagradaba y lo volvían iracundo, pero nadie se tomaba muy en serio sus rabietas.
Nadie lo tomaba muy en serio a él en general.
A veces, Nitori también le llamaba así. A motivo de nada. Lo hacía cuando ya estaba exhausto y cansado. O mejor dicho, cuando estaba cansado de Mikoshiba y quería picarlo.
—¡Nitori-senpai! ¡Nitori-senpai! ¿No puedes apagar la luz? ¡Nitori-senpai! ¡Ya quiero dormir por favor! —todo esto lo decía chillando.
—Mikoshiba 2, no. Estoy leyendo —y esto otro, Nitori lo decía con su voz más inexpresiva.
Mikoshiba 2 resoplaba.
—Llevas más de una semana leyendo el mismo libro ¿no que lo tenías que tener leído para ayer?
—Listo, este es otro.
No era cierto, seguía con la misma novela, pero solo le faltaban así como diez páginas. Aún no sabía cómo sobrevivir a la locura y suponía que jamás lo haría. Tendría que aprender solo, a la fuerza, a menos que Mikoshiba decidiera cambiarse de escuela.
Pero mientras Gou siguiera visitando a su hermano, Mikoshiba no abandonaría el Samezuka.
¿Y si lo convencía para que se cambiara al Iwatobi? Eso era subestimarlo, pero no perdía nada con intentarlo.
Cerró el libro y lo guardó bajo la almohada. Golpeó las tablas de arriba para llamar la atención de Mikoshiba.
—Eh, Miko…
Se tapó la boca de sopetón ¿le había dicho Miko?
Y Miko asomó su cabeza hacia abajo.
—¡Nitori-senpai! Me encanta, me encanta como suena Miko. ¡Miko la nutria sacerdotisa de los templos shinto! Por favor, tienes que llamarme Miko hasta el fin de mis días. Oh Nitori-senpai, es porque lees mucho que se te ocurren esos apodos tan buenos ¿a que sí? Pero te faltaba ese impulso creativo. Ha sido llegar yo, y tu imaginación se ha disparado.
Nitori se mareó. El chico-nutria se emocionaba con mucha facilidad y padecía una verborrea peligrosa.
—Pero las Miko son mujeres —dijo por decir algo.
—Solo un hombre completamente seguro de su hombría no se siente menos hombre usando vestidos y maquillaje de niñas —aseguró con solemnidad.
Muy a su pesar, Nitori rio. Había sido divertido a su modo.
Alargó el brazo hasta la mesita de noche, tiró del cordel de la lámpara, y la habitación quedó a oscuras. Ya en la mañana terminaría el libro. O puede que, en diez minutos más, se escurriese hasta el baño y terminase con rapidez las diez páginas que le quedaban.
Por supuesto, lo último nunca ocurrió.
Notas
Holas! Esto... primero gracias por leer y comentar :D me gusta que hayan personas que quieras a Aiichirou *-* Normalmente no actualizo tan rápido, pero este capítulo lo tenía escrito cuando publiqué el 1ro, solo le faltaba un poco de reposo para corregir esas típicas pifias de los amateur como moi. De todas formas, intentaré de sacar un capítulo por semana o algo así. Nos estamos leyendo, adieu !
Japiera Clarividencia
