Capítulo dos
Sin duda las visitas de esa niña lo habían perturbado y no es que sea una sobrerreacción el estar buscando una nueva casa por internet, pero con este se convertiría en el cuarto día de acoso. Ya había demostrado que no se rendiría con facilidad, por ello le dio la tarea de redactar el análisis de un libro. Era obvio que no lograría hacerlo de un día para otro.
Había mucho en juego si esa impertinente o alguien más lograba acercársele otra vez. Aún recordaba el incidente con el brazo… un poco de fuerza más y se lo rompía, ese sí hubiera sido un terrible error.
El timbre no dejaba de sonar, como el día anterior, pronto los vecinos se quejarían y él sería arrojado a la calle sin otra opción que ir a un hotel y eso sería un escándalo con Kagome siguiéndolo.
-Y bien? – preguntó apoyándose en el marco de la puerta –¿Te diste por vencida?
-Aquí tienes- La voz de la joven a penas y era audible, su rostro pálido y las terribles ojeras bajos sus ojos solo demostraban el agotamiento que sentía.
Inuyasha la dejó pasar y vio como ella prácticamente se arrastraba hacia el sofá y caía rendida. Se sentía un poco culpable, el libro que le dejó era lo bastante extenso, al menos tres días para leerlo bien… quizá se le pasó la mano. No, la culpa la tenía ella, no él.
A penas y conocía un poco a esa niña, ¿acaso nunca le enseñaron a no quedarse dormida en la casa de un extraño? Bueno, técnicamente eran conocidos, ¡pero no era suficiente! Intentó recordar cómo la conoció, ¿quizá hacia unos cuatro años? ¿En la fiesta de disfraces que organizó su madre?. ¡Eso es! ¡Ya lo recordaba bien! Ella tenía doce, demasiado joven para charlar y brindar con los adultos y muy grande para jugar con los niños. Y por eso lo siguió a él que tenía el disfraz del hombre con orejas de perro. Ella curiosamente llevaba un vestido de los años treinta, si bien es cierto que habían muchas mujeres con vestidos con vuelos y encajes el de ella desentonaba, era igual que su edad, ni muy antiguo ni muy moderno. "Soy Virginia Woolf" la escuchó decir mientras saboreaba una galleta en forma de corona. Aún recordaba la escena, grupos de empresarios, cineastas, actores y actrices charlando en pequeños grupos en medio del amplio jardín iluminado y ellos dos sentados cerca de la única fuente apagada.
-¿Cuanto tiempo dormí?- Preguntó Kagome, Inuyasha la miró algo inquieto, aún no podía creer que aquella tímida niña con la que apenas había hablado unos minutos ahora se le enfrentaba, irrumpiendo en su casa como una terrorista y pidiéndole que la instruya.
-Menos de una hora, por cierto roncas como un anciano enfermo- El tono de Inuyasha ya no era tan cortante, más bien sarcástico. Kagome observó con más detenimiento el departamento, paredes blancas, piso de madera, sillones rojos, alfombra blanca, un departamento bastante amplio para una sola persona, sin contar con el segundo piso. ¿no se supone que un dúplex es para una familia? Una enorme pecera llena de agua y sin peces separaba la sala del comedor. Ese lugar era irritantemente espacioso.
-¿Lo leíste?- preguntó Kagome con mucha naturalidad. El hombre cogió las dos hojas y se las extendió.
-No es malo- los ojos de Kagome se iluminaron por un segundo, a lo que el escritor añadió- Pero, tampoco es bueno. Ella lo observó retomando esa postura inquebrantable, ese aire de superioridad nuevamente lo rodeaba.
-¿Entonces?-
-¿Entonces qué?- Respondió cortante
-¿me enseñarás?-
-¡Feh! No me queda de otra-
Sin más su celular vibró, un sms de su hermano "Kagome, hoy tampoco llegaré a casa, saldré con Hitomi por nuestro aniversario, te manda saludos. No te descuides y come algo más que solo ramen. Te extraño. Souta"Ya se estaba haciendo costumbre esto de quedarse sola en casa, su padre no dejaba de viajar a pesar de que se había "retirado" luego de la muerte de su madre y su hermano siempre estaba ocupado con alguna otra cosa.
En fin, era mejor no pensar mucho en ello, viéndole el lado positivo podía disponer de la casa como le venga en gana.
-Oye Inuyasha- irrumpió con curiosidad -¿por qué siempre llevas esa pañoleta en el cabello?- Por alguna extraña razón la espalda del hombre se tensó, dejó de teclear en la computadora y se giró hacia ella.
-Eres bastante curiosa- Sus ojos dorados se mostraban más oscuros, más ¿siniestros? Tal vez había hecho una pregunta incómoda…
-Inuyasha tú…- El hombre la miró expectante, caminó hasta quedar a medio metro de ella- tú… - y de repente en su mano derecha una afiladas garras tomaron forma, alertas a lo que diría la joven- Tú… tienes problemas de calvicie?- Y estuvo más que cerca de caerse.
-¿Se puede saber qué estás tramando? Estás equivocada si crees que seremos amigos– Preguntó el escritor tomando un poco más de distancia.
-Yo… ¿por qué te desagrado tanto? Por un segundo creyó que la joven se echaría a llorar, detestaba ver a una mujer llorar, pero tampoco tenía las intenciones de ser amable. Así que mejor no responder, se dirigió nuevamente hasta su escritorio y siguió tecleando, esta vez un poco más suave.
Kagome no comprendía porqué su desdén, tal vez lo de la calvicie sí era cierto, en tal caso ella conocía remedios casero para curarlo. Probablemente si veía qué tan grave era… La joven se acercó lentamente y en un fugaz movimiento retiró la pañoleta, para su sorpresa dos tiernas orejas de ¿gato? ¿perro? Se mecieron suavemente al mismo tiempo que en un peligroso movimiento Inuyasha empujó a Kagome contra el librero y sujetándola al instante del cuello la observó con sus ojos enfurecidos. La joven puso resistencia pero era inútil, él era increíblemente fuerte y se estaba quedando sin oxigeno, estiró su mano hasta agarrar un libro, el cual lanzó con toda su fuerza al rostro de Inuyasha, pero este ni se inmutó. Tomó con violencia las mano de Kagome y las acorraló sobre su cabeza. En cuestión de segundos la joven cayó inerte. La tomó entre los brazos y la recostó en el largo sofá rojo, la que antes estaba dormida ahora yacía inconsciente.
-Y ahora qué hago contigo humana tonta- dijo en un gruñido
Hola! A los que leyeron muchas gracias y espero que les haya agradado. Para aclarar, las edades de Kagome e Inuyasha son 16 y 27 respectivamente
Buenas noches! Y tengan una maravillosa semana!
