.

Sin embargo, Nitori

Disclaimer: personajes no son míos.
Advertencia: Spoiler 2da temporada. Referencias a FrFr!


Capítulo 5
De la planificación

Nitori sabía que Matsuoka-senpai salía a trotar todas las mañanas antes del alba. Para Matsuoka-senpai, el físico era algo importante que cualquier deportista debía fortalecer y cultivar. Al igual que su hermana Gou, su senpai estaba obsesionado con los músculos, pero eso era algo que jamás admitiría, y Nitori no se lo sacaría en cara.

Terminó de atar sus tenis y guardó el iPod en el bolsillo del buzo.

—Ánimo Aiichirou.

Dejó el bolso en la taquilla del vestuario y se miró al espejo.

Si de físico se trataba, Nitori no podía ser más diferente a su senpai. No llegaba al metro setenta y pesaba, con mucha suerte, cincuenta kilos: su cuerpo seguía siendo el de un niño. Lo confirmaba esa cara redonda y la voz chillona. Nagisa-kun, aunque era más bajo que Nitori y tenía un rostro mil veces más infantil que el de Nitori, poseía más musculatura, más tonificada también. Maldición.

Se colocó los audífonos en cada oído, encendió el iPod, y salió a trotar.

Si quería ser un nadador de distancias largas, como había sugerido Matsuoka-senpai, y quería una beca deportiva para estudiar, como sugirió a su vez Mikoshiba 2, Nitori debía fortalecer la resistencia. Y por consiguiente, su estado físico.

La sola idea le aterraba, pero ese era el plan.

—¿AI?

La voz de Matsuoka resonó en las desiertas calles de la academia Samezuka. Nitori volteó la cabeza para asegurarse. Pese a que era una mañana brumosa, el cuerpo ancho de su senpai se recortaba con nitidez en la niebla. Nitori se quitó uno de los audífonos y disminuyó la velocidad.

Matsuoka-senpai le dio unas palmadas en la espalda cuando le alcanzó.

—Esto quiere decir que continúas ¿eh?

Sonrió, Nitori con él. Su senpai le hubo dado una palmada en la espalda, así fue. Apretó su trote y siguió con su propio programa de entrenamiento, pero ya cuando le sacaba treinta metros de ventaja, se giró y gritó:

—Nos vemos en el entrenamiento, no llegues tarde, Ai.

Nitori se ruborizó.

Fue el primero en llegar a la piscina ese día, y Mikoshiba 2 quien más se alegró al verlo allí de regreso. Saltó sobre el muchacho y Nitori casi pierde el equilibrio. Matsuoka-senpai se rio. Yamazaki-senpai se encogió de hombros y se tiró a la piscina.

Fue una práctica dura, Matsuoka-senpai parecía más entusiasta que nunca. Los brazos de Nitori terminaron agotadísimos, sus piernas más, pero su rostro parecía en paz.

O más a gusto, tal vez.

De camino al dormitorio, ya duchado y con su cabello seco, Matsuoka-senpai le arrojó una bebida isotónica y desapareció por uno de los corredores que iban a la entrada del instituto. Nitori miró sobre su hombro. Conocía el modo en que su senpai se relacionaba con la gente, y aunque podrían discutírselo, esa era una clara invitación a conversar.

Le siguió a través del túnel y hasta el patio delantero del Samezuka.

Tomaron asiento en la orilla de una jardinera roja. Nitori desenroscó la tapa de su botella.

Matsuoka-senpai se rascó el cuello.

—Lo importante es que hagas lo que realmente te gusta, Ai —hizo una pausa y desvió la mirada—. Entiendo por lo que estás pasando. A veces es bueno detenerse. Así es más fácil valorar lo que se ha ignorado.

Nitori observó a través de la boca de su bebida isotónica. El líquido era de color azul. Azul como sus ojos azules, esa fue la bebida que le regaló su senpai.

Recordó el «ya» tan escueto que le dio el otro día.

—Matsuoka-senpai…

—Ya va siendo hora que me digas Rin ¿no? Todo menos Rin-chan-san-kun, por favor. Nos dejarás en ridículo a ambos.

Así que lo recordaba. Se rieron un rato.

—Rin-senpai… —Probó a pronunciar. No dijo nada después de eso.

Una brisa meció el flequillo de Nitori. Los bajos de su pantalón ondearon.

Rin-senpai se levantó y apoyó una pierna en la jardinera. Aclaró su garganta.

—La verdad es que… Ai, me gusta nadar contigo. Pero no te puedo presionar. A veces es más fácil que te digan lo que hay que hacer, pero… —se quedó en silencio y observó el horizonte. Sus ojos le abandonaron por un momento. Cuando volvió, continuó así—: pero es más reconfortante cuando llegas por ti mismo a la respuesta. Y esas cosas siempre se aprenden del modo más rudo.

Nitori se sintió débil. No era bueno enfrentando desafíos.

Matsuoka-senpai le revolvió el peinado, solo eso. Cambió de tema:

—Y entonces literatura ¿eh? Pero si nunca has terminado un libro. Recuerdo que te tuve que contar el final de Metamorfosis.

Nitori pensó que ese libro le encantaría a Mikoshiba 2, el amante de los bichejos.

—Ahora los estoy terminando. Me cuesta un poco porque me distraigo, y el escritorio sigue siendo un desastre, eso es algo que no he mejorado —reconoció con un sonrojo—. Pero no sé… a veces siento que el análisis literario no me gusta, y otras, que no quiero que me guste. Aunque parece que soy bueno —se rascó bajo el lunar y luego se volvió a su senpai con una sonrisa avergonzada—. Es un poco presumido de mi parte decirlo ¿no?

Matsuoka-senpai negó con la cabeza.

—No pienses tanto, Ai. Tienes que…

—Fluir. Sí, lo sé.

Solo que no estaba seguro en qué sentido iba la corriente.

·

·

Mikoshiba 2 no habló incoherencias cuando le dijo que podía intentar con la natación y la literatura al mismo tiempo. Ya iba en segundo de preparatoria, tenía que empezar a pensar en el futuro, el egreso estaba en un abrir y cerrar de ojos, y las universidades no se pagan solas.

¿Problema? El tiempo para hacer ambas cosas.

Tendría que organizarse.

Los escritorios de Mikoshiba y Nitori estaban uno al lado del otro. Cualquiera pensaría que competían por quién lo tenía más desordenado. Hasta el momento iba ganando Mikoshiba, quien invadió su escritorio con soldaditos de juguetes.

—Es el único modo de entender esto de las guerras —fue su justificación (la justificación más inventada, según Nitori).

Aunque a Nitori no le molestaba cómo el caos y la entropía se manifestaban en la habitación, tenía que reconocer que le quitaba mucho tiempo. La gente suele decir que se entiende en su desorden, y tal vez sea cierto, pero Nitori siempre fue la excepción en todo. Eran tantos los folios que tenía, que se confundía con facilidad, y eso que había implementado un sistema de etiquetado en colores para diferenciarlos.

O a veces, solo pasaba que justo lo que necesitaba estaba en la mitad de una torre altísima de cuadernos y libros: obtener lo que necesitaba podía compararse a jugar Jenga. No era el juego favorito de Nitori. Al final del día, siempre terminaba sucumbiendo alguna que otra pila de papeles.

— Momo-kun, tenemos que cambiar ciertos hábitos —informó Nitori durante la cena.

—¿Te refieres al tema de la luz? Nitori-senpai, siempre te quedas leyendo hasta muy tarde ¡necesito dormir!

Ese chico tiene la habilidad de guiar la conversación a lo que más le interesa, pensó Nitori con fastidio.

—No. Me refiero al orden.

Y le explicó el motivo concreto.

Mikoshiba se sintió orgulloso.

—¡Claro que podrás hacer ambas cosas a la vez! ¡Y destacarás en todo! Mantendremos limpio, porque cuando me pongo, me pongo. ¡Y a la mierda la luz! Si hace falta, me mantendré en vela hasta las tres de la mañana. ¡Prepararé mucho café!

—Tampoco es como que no quiera que duermas.

—¡PREPARARÉ MUCHO CAFÉ! —insistió.

A veces Mikoshiba 2 le recordaba al Nitori de primero por todo ese entusiasmo que desplegaba y porque se preocupaba de la felicidad del otro más que en la suya propia. Otras veces, le recordaba a Mikoshiba-senpai, a Seijuuro, por la arrolladora energía llena de confianza imprudete que desprendía de sus ojos de gato.

—Ya lo verás Nitori-senpai, te convertirás en el próximo Maikel Felps-Shespier de Japón y el mundo, ya me preocuparé yo de ello. Ser o no ser nadador de trajes de baño llamativos, ese es el dilema.

Y por comentarios como ese, Nitori sabía que Mikoshiba 2 había uno solo. Porque nadie puede decir un comentario tan absurdo, exagerado, y mal pronunciado, y sentirse tan ancho. No.


Notas

Holas! Esto... primero gracias por los reviews, por seguir y leer esta historia. Por la confianza también, y por el amor que mandan jaja. Aprovecho de aclarar algo que me han preguntado en más de una ocasión: Rintori, lo que se dice Rintori... pues no. La historia va de complejos y defectos, no de romance. Así es. Pero pueden hacer como yo y leer entre líneas, claro. Adieu !

Japiera Clarividencia