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Sin embargo, Nitori

Disclaimer: personajes no son míos.
Advertencia: Spoiler 2da temporada. Referencias a FrFr!


Capítulo 6
De los espirales

No sabía si él se había puesto más tolerante o Mikoshiba estaba midiéndose, pero lo cierto es que la convivencia comenzaba a ser más llevadera. El desorden, si bien persistía, no era el de antes (aunque Matsuoka-senpai no lo aprobaría), y lo del café Mikoshiba 2 no lo dijo en broma: en menos de una semana llegó una cafetera por encomienda.

Nitori, parpadeó varias veces. No se trataba de un sueño.

El problema fue que ninguno de los dos sabía hacerla funcionar. Mikoshiba botó las instrucciones y la garantía a la basura, en su esmero por mantener todo limpio. El único que entendía de cafeteras, resultó ser Yamazaki-senpai.

—Pero Rin ¿tú tampoco? —preguntó Yamazaki-senpai a Matsuoka-senpai con incredulidad cuando supo que él tampoco sabía hacer ni un simple espresso.

—En Australia esto del café no existe. Hay tantos bichos que siempre estás con tus cinco sentidos alerta. Los australianos evolucionaron para nunca sentir sueño.

Matsuoka-senpai observó a Nitori en busca de apoyo. Nitori le sonrió.

Yamazaki-senpai le entregó un café a Nitori, otro a Mikoshiba, y otro a Matsuoka-senpai. Se fue murmurando cosas como «un japonés que no entiende de tecnología no debería llamarse japonés», y «cómo se nota que esto no es Tokio». Matsuoka-senpai se encogió de hombros y luego salió a apaciguar el genio de Yamazaki-senpai.

Nitori tomó su taza con las dos manos y bebió un sorbo.

Matsuoka-senpai se preocupa mucho por fortalecer el compañerismo en el equipo, pensó Nitori. Sin dudas, su senpai hubo cambiado demasiado respecto al año anterior, pero era un cambio bueno, a diferencia del cambio de Nitori.

Con Mikoshiba volvieron a tomar asiento frente a sus respectivos escritorios y siguieron sus cronogramas de estudio. Nitori abrió sus apuntes de biología en la página que tenía marcada con una banderita de color azul. Leyó:

Población: grupo de organismos de la misma especie que ocupan un espacio determinado en un tiempo determinado. Los cambios en el tamaño de una población (número de individuos) está dado por los movimientos migratorios, la natalidad, y la mortalidad…

Nitori se rascó tras la oreja.

Pensó: ¿por qué siempre quiero ser como Matsuoka-senpai?

Sacudió la cabeza de un lado a otro. Se estaba distrayendo. Volvió a leer: Población: grupo de organismos de la misma especie que ocupan un espacio determinado en un tiempo det…

Pensó: tal vez por eso la literatura no me convence, porque no es algo que a Matsuoka-senpai le interese demasiado.

Cuando observó su cuaderno, los márgenes estaban llenos de espirales.

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—Pero Gou-san dice que ella no come helados porque son pura grasa. Yo estoy seguro que hay unos helados de agua light de kiwi, de fresas, y de melón, y se lo digo, pero ella no los conoce. Y dice que odia el kiwi ¿quién puede odiar el kiwi?

Nitori dejó sus palillos suspendidos en el aire. El jengibre resbaló y cayó devuelta al plato. ¿En qué momento la conversación se desvió a lo que opinaba Gou de los helados?

—Si no le gusta el kiwi, entonces no le gusta. El de lychee es el mejor.

—¿Cierto que sí? Nitori-senpai, tú si me entiendes.

Nitori sonrió. El lychee también era el sabor favorito de Matsuoka-senpai. Antes, a Nitori el helado que más le gustaba era el típico, el de chocolate. Y lo acompañaba con salsa de chocolate y chips de chocolate. ¡Yumi!

Matsuoka-senpai estaba sentado a unas pocas mesas de distancia de Nitori y Mikoshiba, junto con Yamazaki-senpai y varios otros superiores del club de natación. El chico alto y rubio debía estar contando una anécdota bien curiosa, porque todos en la mesa se carcajeaban y le observaban con expectación.

En su mesa, Mikoshiba le observaba con mucha más expectación.

—De repente, invítala a tomar agua. Cerca de mi casa hay un bar de agua, y hacen cata de aguas. Es un poco siútico, pero no es caro, y siempre está lleno de chicas. Aoi suele ir con su novio.

Aoi era la madre de Aiichirou. Él se refería a su madre por el nombre.

Mikoshiba pidió más detalles sobre ese bar de agua.

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Nitori se juntó con Nakagawa-kun a la salida de la clase de biología. Iban en el mismo salón así que, a excepción de las clases avanzadas, compartían las mismas asignaturas.

Si los profesores consideraban a Nitori mediocre, a Nakagawa lo consideraban un ser inferior, una pérdida de tiempo. Como suena. Nitori sabía que el problema de Nakagawa era la concentración, porque el muchacho era inteligente, pero le costaba enfocarla. En el Samezuka, los con déficit de atención las ven negras: los profesores solo se preocupan de aquellos alumnos que valen la pena: o sea aquellos a los que no hay que explicarle mucho las materias porque las comprenden enseguida.

—¿Escuchaste? Ahora en deportes vamos a empezar la unidad de basketball —Nakagawa cruzó sus brazos tras la cabeza—. Espero que no sea muy difícil. Deportes es lo único que me sube el promedio.

Nitori arrugó el entrecejo.

Solo en deporte Nitori y Nakagawa habían logrado destacar algo. Al menos el profesor de gimnasia los tenía bien considerado porque gracias a la natación, poseían un buen estado físico. Ni a Nitori ni a Nakagawa el profesor les tenía que explicar demasiado para que entendieran cómo realizar un ejercicio.

Pero la idea de empezar con un deporte que jamás había practicado en la vida, al menos a Nitori, no le agradaba.

—Ojalá no estemos en desventaja —respondió Nitori—. Ese deporte lo suele jugar gente alta.

Se encaminaron al vestuario y se pusieron su uniforme de deporte.

Ya en el gimnasio, el profesor les tendió un balón a cada uno y comenzó a enseñar lo básico sobre el dribleo y las normas del basketball. Que no se puede botar con ambas manos; que es falta dar más de tres pasos sin botar el balón; que también es falta botar el balón, tomar el balón con ambas manos, y luego volver a botarlo.

Botar, botar, botar… parecía que sería la palabra del día.

Nitori observó el balón que tenía entre sus manos. Era gigantesco y pesado. Le dio miedo.

El profesor dispuso una línea de conos naranjos que había que sortear. Primero botando con la mano derecha, luego botando con la izquierda, y finalmente hacerlo de modo alternado. Eso, al parecer, era practicar la lateralidad. Dies minutos después, Nitori empezaba a odiar la lateralidad: se le escapaba el balón cada vez que debía recibirla con la zurda.

Nakagawa en cambio, adquirió destreza con rapidez. Mientras más mejoraba Nakagawa, más nenrvioso se ponía Nitori. Estaba seguro de que su balón se hacía más grande y más pesado conforme aumentaba el número de botes que daba.

—¡Nitori-kun! ¡Chico, no te distraigas, tú puedes!

Si el maestro le hubiese gritado otra cosa como «¿Y qué te pasó que lo estás haciendo tan mal?» posiblemente Nitori jamás hubiese recuperado la confianza. Pero en cambio, le gritó que él podía.

Porque Nitori, en teoría, era bueno en deportes.

Entonces empezó a hacerlo mejor. Claro que nunca como Nakagawa-kun.

—Esto del basketball es divertido —comentó Nakagawa-kun— creo que me veré algunos partidos de la NBA para comprenderlo mejor.

Nitori le dijo que hiciera eso. Y que lo invitara cuando aquello ocurriera.

Nakagawa-kun le dijo que así sería.

Ya en la noche, con una taza de café preparada nuevamente por Yamazaki-senpai, y sus apuntes de biología abiertos todavía en la página de ecología de poblaciones, Nitori intentó poner en orden sus ideas.

¿De verdad no le gustaba literatura porque no era del interés de su senpai? Aunque no lo descartaba del todo, igual podía existir otro motivo.

Hasta hace poco, Nitori fue un puesto vacío para su profesor de literatura.

Después de proponerse destacar, el profesor siempre hacía participar a Nitori. Disfrutaba escuchándole, le invadía a preguntas complejas que Nitori no siempre comprendía, pero gracias a la contínua presión que ejercía el profesor, su capacidad de análisis comenzaba a afinarse. Por ende, cada vez le salía más natural comprender lo que leía. Y cada vez se tenía que esforzar menos para llegar a un buen resultado.

El modo en que había progresado seguía sorprendiendo a Nitori, a sus compañeros, y a su maestro. Pero especialmente a Nitori.

Le molestaba. El profesor había ayudado a Nitori porque consideraba que era fácil lograrlo.

Volvió la vista a sus apuntes. Todo espacio en blanco que hubo, ahora estaba cubierto de espirales.

Observó su portaminas con malos ojos, golpeó su rostro con ambas manos, y se concentró en leer. Población: grupo de organismos de la misma especie que ocupan un espacio determinado en un…

Lo cierto es que no avanzó demasiado en biología ese día.


Notas

Holas! Gracias nuevamente por leer, comentar, y seguir la historia. Un disclaimer adicional: la definición de población que sale citada es de Krebs (2001). Nakagawa es el chico que iba a nadar espalda en el relevo del Splash Fest pero no pudo porque se sacó (según Ai) una nota innombrable en un examen. Asumí que él y Ai podrían ir en el mismo grado.

Japiera Clarividencia