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Sin embargo, Nitori
Disclaimer: personajes no son míos.
Advertencia: Spoiler 2da temporada. Referencias a FrFr!
Capítulo 7
De postergar
Para ser alumnos de preparatoria que nunca antes habían jugado basketball, Nitori y Nakagawa lo hacían bastante bien. Nitori aún no perfeccionaba eso de la puntería, pero se le daban las bandejas, y su dribleo mejoró de manera considerable conforme se acumulaban las semanas. Nitori estaba realmente sorprendido.
—Pero Ai, claro que eres bueno en deportes: eres un nadador del Samezuka. No cualquiera entra al equipo, deberías saberlo —le dijo Matsuoka-senpai cuando se topó con Nitori de camino a la piscina—. Tienes buen estado físico y resistencia. Eres la primera persona que conozco que acepta más sus defectos que sus virtudes.
—¿Eh?
—¿No te has dado cuenta todavía? —Matsuoka-senpai apoyó una mano en el hombro más alejado de Nitori—. Oye, eres bastante ingenuo. Claro, con esa cara —y rio de manera burlona.
—Rin-senpai, no me diga esas cosas.
Todo colorado, Nitori alejó el brazo de su senpai y luego se aferró al tirante de su bandolera de lona. Matsuoka-senpai se cruzó de brazos tras su cabeza y siguió riendo entre dientes.
—A propósito ¿cómo lo llevas en literatura? Sousuke dice que te vio el otro día tironeándote el cabello. Si necesitas faltar alguna vez a las prácticas porque se te acumula mucho trabajo, solo tienes que decirlo y ya.
Nitori, mucho más rojo si eso era posible, pensó que Yamazaki-senpai era una vieja chismosa.
Su profesor de literatura, que seguramente estaba desquiciado con la salud mental de sus alumnos, especialmente de la de Nitori Aiichirou, llegó con la peor de las propuestas: escribir un ensayo.
En teoría, escribir un ensayo era mucho más fácil que redactar un análisis literario, o tal vez no mucho más fácil, pero sí menos estresante, y también menos agotador. El profesor quería que sus alumnos se expresaran libremente sobre lo que les había producido la obra. Lo planteó de este modo:
—Olvídense de la construcción de los personajes, de la estructuración de la trama, y de la estética del libro. Hablemos de las impresiones y de los sentimientos. Qué cosas les evoca, qué recuerdos llegan a su mente ¿me entienden?
Ok, parecía un buen trato, salvo por esta cláusula adicional:
—Como siempre, evaluaré redacción, ortografía, estructura. Lo típico. Pero como es a todas luces una evaluación subjetiva, y para evitar las típicas quejas de favoritismo, se les asignará por sorteo la novela de la que escribirán el ensayo, y así me aseguro de que dos alumnos no escriban sobre la misma obra.
Sacó una urna negra llena de papelitos con el nombre de las lecturas del curso y la fue pasando entre sus alumnos.
Nitori, siendo diestro, introdujo la mano izquierda. A lo mejor ese fue el error.
—Dinos cómo sobrevivir a nuestra locura —leyó. Se le desvanecieron los colores del rostro.
El libro maldito que no había logrado terminar de leer.
Esa tarde volvió a la biblioteca y buscó un ejemplar de la estantería. Era un libro pequeño de portada color rojo y letras blancas. Delgado. Hojas ya amarillas por el paso del tiempo, que huelen a añejo y a café. Le produjo rechazo. Retrocedió un paso y chocó contra la estantería a su espalda.
—No, no, no. Esa no es la actitud, Nitori Aiichirou —se golpeó el rostro con ambas manos, fulminó al libro con la mirada, suspiró, y lo sacó de su sitio.
¿Cómo un libro iba a ganarle a él? Inaceptable.
Se arrellanó en uno de los sillones rojos de la biblioteca y buscó la página donde había quedado la última vez. Fijó sus ojos en una palabra en concreto y comenzó a leer.
Leyó como tres veces el mismo párrafo. No lograba entender nada.
—Bien, bien, bien. Empezaré del inicio —rezongó. A veces se daba instrucciones a sí mismo en voz baja.
Abrió el libro en su primera página. Leyó:
Durante el invierno de 196…, un hombre anormalmente gordo estuvo a punto de caerse al estanque de agua sucia donde se bañaban los osos blancos. Aquello fue para él una experiencia tan dura, que casi se volvió loco.
Eso era lo máximo que él, Nitori Aiichirou, podía leer sin volverse loco a su vez. Fue entonces cuando se tironeó sus mechones grises.
Yamazaki-senpai, quien hojeaba una revista de natación en uno de los sillones de la biblioteca, fue el único testigo de algo tan trivial y poco interesante.
—Eh, no hagas eso —le dijo.
Yamazaki-senpai era un tipo serio.
Cuando Matsuoka-senpai escuchó toda la historia de labios de su kohai, se detuvo en la entrada de la piscina y se rascó el mentón. Estaba meditando qué comentar.
—¿Qué es lo que tiene de malo ese libro?
Nitori fue incapaz de darle una respuesta satisfactoria.
·
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Cuando llegó a la habitación 210, Nitori supo que habrían problemas, y si de verdad le interesaba avanzar en la lectura, se fuese con su libro a otra parte.
Era ya la tercera vez que reemplazaban el cartel inventado «Miko Momo-kun» por el correcto «Mikoshiba». Si lo conocía bien (cosa de la que no se sentía particularmente orgulloso pero pasaba), el chico armaría un escándalo, si es que no lo había montado ya.
Nitori acercó su oreja a la puerta. Parecía que no había nadie allí adentro, tal vez se había entretenido cotilleando con sus compañeros de salón y la furia se esparcería por la noche. Ok, que sea lo que sea, pero Nitori no tenía ganas de irse a leer a la biblioteca otra vez.
Giró el pomo.
Allí no había nadie. La habitación estaba impecable, iluminada, y ventilada. Bien. Dejó sobre el escritorio de Mikoshiba los soldaditos de juguetes que estaban esparcidos en la silla de Nitori, y tomó asiento frente a su propio escritorio. Colgó el bolso bandolera en el respaldo de la silla, sacó el libro y lo abrió en su primera página.
Dejó el móvil bajo la lamparilla de la mesa, se rascó tras la oreja y pegó la espalda al respaldo.
¿Qué más?
Ah sí, nadie puede leer sin un vaso de agua. Los vasos de agua son importantes al momento de leer, todo el mundo lo sabe. Se levantó de la silla. Guardaba un vaso de plástico color verde en la estantería donde tenían la cafetera. Lo tomó y se fue con él a la cafetería. Allí habían unos bidones de agua a disposición de los alumnos.
Cuando volvió, Mikoshiba aún no llegaba a la habitación. ¿Dónde se había metido ese muchacho? Bueno, mejor así porque Momo-kun siempre le distraía. Volvió a tomar asiento frente a su escritorio y dejó el vaso de agua junto a su móvil.
¿Por qué le diría vaso de agua? Era un vaso con agua, no de agua.
Observó la hora en el móvil. Oh, un mensaje. No se puede ignorar ese tipo de cosas, lo abrió.
Eh Nitori-kun, con Uozumi-kun vamos a jugar un partido de basket ¿te nos unes? También estará Iwashimizu-kun ¡es hora de vengarte de él! - Nakagawa
Iwashimizu-kun era el chico al que eligieron para representar al Samezuka en el medley combinado. La parte de «venganza» estaba fuera de lugar, Nakagawa-kun siempre hablaba burradas. Iwashimizu-kun era un gran nadador y punto, no había nada que un Nitori pudiese hacer al respecto.
Aunque el otro día Uozumi-kun había dejado entrever que Iwashimizu-kun era pésimo en cualquier deporte que involucrara balones ¿qué tan cierto sería?
Matsuoka-senpai dijo que él, Nitori, aceptaba más sus defectos que sus virtudes pero ¿qué virtud iba a aceptar si no había ninguna? Por muy nadador del Samezuka que fuese, ni siquiera era capaz de clasificar a las regionales. Y lo más triste, es que había mejorado considerablemente respecto a años anteriores. En las competencias no siempre se premia el esfuerzo. Solo se premian los tiempos, así era.
Observó su libro.
De repente igual podía poner a prueba sus habilidades en basketball frente a sus otros compañeros de segundo. Con media hora tenía suficiente, y ya después leería. O de repente se quedaba jugando hasta la hora de la cena ¿Quién sabe?
En teoría, Nitori poseía una virtud. Pero el muchacho no deseaba poner a prueba, al menos no de momento, qué tan buenas eran esas habilidades para leer y escribir que se suponía que tenía.
Dinos cómo sobrevivir a nuestra locura, especialmente a la mía, por favor, pensó antes de dejar su habitación y correr hasta las canchas.
Notas
Holas! Ok me demoré más en publicar, sorry. En una nota personal, amé el cap 7 de Free!-2 *-* aaagh Nitori eres tan sincero, te amo. En otras notas ¿por qué basketball? Porque después de la natación, es el deporte que más me gusta (vamos Timberwolves!). Aclarando conceptos, driblar es la acción de botar el balón. Los jugadores bajos tienden a tener un mejor dribleo, por eso a Nitori se le da bien.
Me preguntaron en un review qué era Lychee. Es una fruta tropical procedente de china y muy consumida en países asiáticos. En japón la cultivan en las regiones del sur.
Por último, gracias a quienes siguen, leen, y comentan. A lo mejor esta vez no respondí todos los reviews registrados que me dejaron. Sorry por ello :/ bueno... que estén súper, adieu!
Japiera Clarividencia
