Nota: Pues nada. No tengo mucho que decir sobre este capítulo, realmente. XD Sólo les diré que ya estamos en la recta final, y que en este episodio hayaran alguna referencia más a La Semilla de la Discordia. Trataré de hacer los episodios más largos para poder abarcar bastante en sólo las tres semanas que quedan. Sin más que decir, aquí está el capítulo 9.

Cap 9. Equipo de rescate.

Durante toda la noche, Shinning Armor estuvo planeando su estrategia para recatar a Derpy y alejar al dragón sin que el asunto pase a mayores. No durmió y ni siquiera se presentó en el castillo. Twilight supuso que estaba muy ocupado y que lo mejor sería dejarlo así.

Spike había llegado a casa con la noticia que le hizo desviar su atención de su hermano.

- ¿Que tú y Babs Seed son... novios?

Por un momento tanto el bebé dragón como Cadence pensaron que le daría un infarto.

Sin embargo, la noche transcurrió tranquila para ellos, más no para el príncipe, quien no dejaba de mirar al horizonte desde el balcón de la habitación de Minuette.

- Será mejor que entres. - le aconsejó la dentista. - Si alguien te ve y te llega a reconocer, nos metería en problemas al malinterpretar la situación.

- Cierto. - el príncipe obedeció.

- ¿Y bien?

- No tengo nada aún. La única manera de encontrar la guarida del dragón es usando a Ditzy Doo de guía.

- Y luego, ¿qué?

- No lo sé.

Esto decepcionó a la dentista.

- Tengo un par de hechizos que podrían funcionar en el, - replicó Shinning Armor. -, pero son un tanto riesgosos teniendo en cuenta que habrán otros ponies allí.

- Ya veo.

Le tendió una taza de café a su invitado.

- ¿Y estas segura de querer ayudarnos en esto, Minuette?

- Completamente segura.

- ¿Y a que se debe? ¿Por qué quieres ayudarnos? ¿Por qué habría de importar lo que a esa pony le pase?

Esta pregunta hizo que Minuette se cuestionara el porqué de sus acciones. ¿De verdad quería ayudar al Doctor y a Derpy a estar juntos de nuevo? ¿Por qué?

La respuesta era simple. Ya les había causado demasiados problemas, y quería ayudar por una vez al menos, para compensarlos.

Además, el doc le importaba lo suficiente como para ayudarlo a estar otra vez con su amada. Por más que a ella le doliera el verlo con esa otra pony, debia aceptar que su felicidad estaba con ella, con Derpy. Y ella lo ayudaría a conseguirla a como diera lugar. O al menos, eso se repetía a si misma una y otra vez dentro de su mente.

La verdad era que no estaba del todo segura.

- Muy bien. - extendió sobre la mesa un mapa el cual trazaba el porcentaje del Bosque Everfree abarcado por él y el Doctor. - Estas zonas marcadas son en donde ya he estado. Lo demás aún está por revisar. El dragón debe de estar en alguna parte del Bosque.

Minuette lo miró atenta.

Al parecer el corcel había recorrido poco menos de la mitad del bosque por si solo, y con la ayuda del Doctor, ya había abarcado un 60%.

Pero era el 40% restante lo que le preocupaba.

- El dragón podría estar en cualquier parte. Debemos darnos prisa.

- Ayudaré en lo que pueda. - Minuette se veía decidida.

- Cuento con ello.

(En el Bosque Everfree...)

- Más te vale trarme más joyas mañana. ¡Esta cantidad es insuficiente para un dragón adulto como yo!

Derpy se arrinconó a si misma para protegerse de la ira de aquella bestia.

- Lo siento...

- Mañana a primera hora saldrás a conseguirme más Llanto de Pegaso, - se acercó mas a ella - o verás lo malos que podemos ser los dragones...

Soltó una pequeña nube de humo a modo de advertencia.

- Está bien...

Por su parte, los perros diamante estaban del otro lado de la cueva, tratando de pasar desapercibidos ante la furiosa criatura, temblando de miedo.

"Mañana será otro día...", pensó Derpy, quien se echó al piso a dormir, tratando de olvidar todo lo malo que le estaba pasando.

(A la mañana siguiente, en casa del Doctor Whooves...)

- ¡¿Qué cosa?! - el Doctor Whooves apenas daba crédito de lo que oía.

- Así es. Minuette se ofreció para ayudarnos. Escuchó nuestra pequeña charla de anoche y no pudo evitar sentir pena.

El Doctor volteó a ver a la dentista.

Ella, sin más, lo miro a los ojos, cabizbaja.

- No quiero causarles problemas. - dijo.

- Oh, Celestia... - el Doctor se rascó la barbilla, evaluando la situación. El riesgo era demasiado, pero también ayudaría tener un par de ojos y orejas más para ayudar en su misión.

- No lo sé... - debía admitir que le preocupaba la idea de involucrar a Minuette en sus problemas. Ella no tenía nada que ver en esto. Pero, por otro lado, no podía rechazar su ayuda. Se le veía dispuesta y decidida por alguna extraña razón.

Simplemente no podía negarse.

- Sólo tengo una pregunta...

- ¿Si...?

- ¿Por qué quieres ayudarnos? ¿Si sabes que vamos al posible encuentro con un dragón? Tu vida correría peligro... ¿Aun así quieres hacerlo?

Ahora quien dudaba era la dentista. ¿De verdad quería arriesgar la vida para salvar a aquella pony? ¿Valía la pena dejarlo todo de lado sólo para ayudar a su amado Doc a estar de nueva cuenta con Derpy? ¿Acaso él le importaba lo suficiente como para meter el casco al fuego sólo por su bienestar?

No había manera de saberlo.

- Yo... Sólo quiero devolver un favor a esa pony. - y eso fue todo lo que dijo.

- ¿Un favor? - dijeron Shinning y el Doc al unísono.

"Así es... Un favor. - pensó ella. - Técnicamente le debo el no haberme delatado con el Doctor Whooves aquella vez. Bien pudo hablarle de mi y... No. Es probable que su pelea haya sido por mi culpa. No debo hacer esto como un agradecimiento, ¡sino como una compensación! Debo compensarle por todo el mal que le he hecho."

Volteó a ver al Doc y le sostuvo la mirada por un largo rato.

"Es lo menos que puedo hacer."

El doc no tardó en sucumbir a la presión.

- Okay. No pondré resistencia a que vengas con nosotros.

Ella sonrió.

- Pero si las cosas se ponen feas - le advirtió. - deberás huir. Esta es nuestra pelea... No tuya.

Su sonrisa se transformó en una expresión de tristeza.

- Esta bien...

Con esto, tanto el Doctor como el príncipe compartieron una última mirada de complicidad y emprendieron la marcha rumbo al bosque una vez más, sólo que ahora iban acompañados también de la dentista.

(En la cueva...)

- Parece que el jefe está teniendo un mal sueño. - decía Rover a sus secuaces.

Aquel dragón comenzó a moverse entre sueños desde la noche anterior. Tal parece que alguien estaba tratando de perturbar su descanso. La princesa Luna, pensó Derpy.

Es bien sabido que Luna podía entrar en los sueños de todo tipo de criaturas, pero nunca antes había oído que se metiera en los sueños de un dragón.

En fin. El dragón despertó sin más. Tal parece que su sueño lo había asustado mucho.

- Estúpida Ember... - dijo, en un susurro.

Acto seguido, tomó un puñado de joyas y se las llevó a la boca.

- Y ustedes... ¿Qué hacen aquí todavía? - se dirigió al cuarteto que tenía en frente; Derpy y los perros diamante.

- Lo sentimos jefe. Sólo notamos que usted hablaba entre sueños y nos preocupamos...

- ¡Largo! - gritó el dragón, echándolos de su guarida.

- ¡Hmmm, que grosero! - se quejó la pegaso gris.

De este modo, los cuatro individuos volvieron a su labor de buscar gemas las cuales podrían entregarle a su malhumorado amo.

"No todos los dragones son malos" oyo decir Derpy a su madre dentro de su mente.

"Mamá... Se que tenias razón, pero... En estos momentos me es difícil creerte."

Trató de disimular su llanto tarareando, cosa que le sirvió para seguir trabajando sin llamar la atención de sus guardias.

Tras pasar unas cuantas horas, Derpy comenzó a sentir que la observaban. A lo lejos, justo del mismo lugar de donde había llegado el Doc el día anterior, le pareció ver tres sombras que se movían entre el follaje.

"¿Será él otra vez?" se preguntó.

Quiso acercarse un poco para confirmar, pero tenía a esos perros pisándole los talones, y si llegaban a ver a su "amigo"... No quería causar más líos, así que siguió con su trabajo.

Desde las sombras, por su lado, el doc y compañía hicieron lo mismo.

Concluyeron que no era coincidencia que se toparan con Ditzy dos días seguidos en el mismo punto del Bosque. Algo debía de haber en esa dirección.

¡La guarida! Tenía que estar por ahí.

Un gran sentimiento de satisfacción invadió a los tres ponies, quienes volvieron triunfantes al pueblo.

- Según el mapa que me brindó mi hermana, - comenzó a explicar Shinning Armor una vez llegaron a casa del Doc (eso si, tratando de no llamar la atención de otros ponies). - ya hemos revisado por casi todo el bosque, y sólo nos queda esa zona árida que se encuentra en la parte opuesta a Ponyville... Según el mapa, sólo hay una cueva lo suficientemente grande como para albergar a un dragón junto con su colección de joyas, y se ubica a medio kilómetro de donde vimos a Ditzy Doo, en esta dirección...

Señaló un punto en el mapa.

- Ahí debe de estar él. - dijo el Doc.

- Así es. Y ahora que tenemos la certeza de donde se encuentra nuestro enemigo, lo mejor será dejar las cosas como están por uno o dos días más...

Esto dejó perplejos a los dos ponies que lo acompañaban.

- Me temo que no podemos hacer mucho por ahora. - se disculpó el príncipe. - No basta con saber dónde está. También hay que tener una estrategia por si algo sale mal. Y viendo que esos perros que le dieron problemas a mi hermana y sus amigas también son parte de esto...

El Doc no tardó en captar.

- Está bien. - dijo, resignado.

- Minuette. - Shinning se dirigió a la dentista. - Gracias por tu cooperación, pero ya no serás más requerida en esta misión. Como dijo el doc, si las cosas se ponían rudas, tu deberías huir. Y ahora que sabemos dónde está ese dragón, es muy probable que...

- ¡No! - gritó la dentista, asombrando así a sus acompañantes. - Dije que ayudaría, y lo voy a hacer... Por favor. Dejenme ayudar un poco más...

En cierto modo, ambos esperaban eso.

- Como quieras. Pero no digas que no te lo advertimos...

Minuette sonrió de nuevo.

Shinning Armor tenía un plan de ataque ya preparado, pero este no sería de ayuda ahora que tambien se trataba de una misión de rescate. Debía reestructurar su estrategia para asi poder ganar sin arriesgar demasiado. Esto le tomaría un día entero.

Esa noche, Shinning Armor regresó a Canterlot para pedir consejo de la princesa Celestia. No regresaría hasta dos días después.

En ese tiempo, Minuette tendría oportunidad de platicar más abiertamente con el Doc, pero el sólo quería hablar acerca de Derpy. Era lo único en lo que pensaba, y ella lo entendía.

Aquellos dos días pasaron sin ningún percance mayor. Rarity, la modista del pueblo, andaba de un lado al otro buscando cosas para su pequeña hermana, quien se decía, había caído en una profunda depresión, no apta para su edad. Twilight y Cadence pasaban tiempo de calidad juntas, aunque se les veía obviamente preocupadas, posiblemente por el asunto del dragón (o eso pensó el Doctor Whooves).

En fin. El día prometido llegó. Shinning Armor bajo en su carruaje tirado por dos de sus hombres y, dirigiéndose a ellos, les dijo:

- Yo me adelantaré al bosque. Una vez haya encontrado la guarida, los veré en el punto de siempre. Si todo sale según lo planeado, lanzaré esto. - y les mostró como de su cuerno parecía salir una luz de bengala roja. Ellos asintieron. - Si al medio día no ven esa señal, vayan a buscarme.

- Si señor. - dijeron al unísono.

Shinning los miró y dijo.

- Jeje... Son más valientes de lo que parecen...

Y se fue.

"Esto se acabará hoy mismo - pensó mientras se alejaba más y más. - Hermana, me encargaré de mantener seguro tu hogar. ¡Lo juro!"

Continuará...